06/ENE/09
Feliz año, gente =D
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
La hora ha llegado. El momento para partir a la galaxia Duat es ahora. El destino del Nintenverse y las galaxias aliadas está en juego.
Llegando a Céfiro, el grupo ve que el portal está abierto. Obi-Wan Kenobi, el Jedi Master de la galaxia Force, los acompañará. Todos entraron en el portal pasando por un camino oscuro que los afecta demasiado, pero al final logran llegar.
Mientras, Anubis siente sus presencias y se prepara para el combate que sucederá en su galaxia. El Kingdom Hearts de la galaxia Duat absorbe las energías místicas de Mokona y las Keyblades Chaos y Balance, para añadirlo a su poder y al de Anubis.
Mientras, Alan se despierta en un mundo desértico, con él sólo estaban Lucy y Takato. Confundidos por la separación de sus amigos, el grupo mira a todos lados, sabiendo que no será fácil encontrarlos.
¿En donde están?
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 16: Los caminos de Duat.
-Galaxia: Nintenverse-
-Planeta: Tierra 056: Medaroth-
Música de fondo: - 19-Multiplexed Contradiction- (Soundtrack: Valkyrie Profile 2)
Medaroth, un mundo humano en el siglo veintidós, cuya principal característica son los pequeños robots llamados Medabots. Estos robots tienen como propósito el servir a los humanos, muchos participando en batallas entre sí; Robobattle, donde los Medabots luchan entre sí mientras los humanos daban las ordenes. Estos robots funcionan con un objeto llamado Medal, que sirve como la mente y alma del Medabot. Muchos creían que las Medals fueron creadas originalmente por humanos… pero no era así.
Miles de años en el pasado, en ese mismo planeta, una antigua civilización conocida como los Medalorians existía. El amor por la guerra de esta civilización fue tan grande que sus habitantes modificaron sus cuerpos para mejorar sus capacidades de combate, asimilando la apariencia de los Medabots actuales. Sin embargo, esta civilización llegó a su fin debido a tantas guerras y, para salvarse, sus pocos sobrevivientes convirtieron su mente y alma en medallas hexagonales, las Medals, mismas que fueron descubiertas por los humanos miles de años en el futuro, clonando la información de estos objetos para creas sus propias medallas.
Casi cada humano en ese planeta poseía un Medabot, era algo tan habitual como los Pokemons en Pokearth. Gracias a las Medals estos robots poseían la cualidad de tener sentimientos por lo que ellos y los humanos convivieron en paz… aunque eso terminó un día.
En los suburbios de una enorme ciudad japonesa, había una casa especial. Dentro de ella vivía una familia de dos; una mujer y su hijo de doce años, de cabello negro, playera roja y shorts azules; su nombre era Ikki Tenryou. Además de ellos, había un Medabot amarillo, con la apariencia de un escarabajo; Metabee. El chico y el robot peleaban, como casi siempre, al parecer no se llevaban bien. Sin embargo, la amistad de ellos era de las más grandes de ese planeta. Era un día normal, común y corriente… que terminó mal.
De pronto, escucharon una explosión a lo lejos. Confundidos, el chico y el robot subieron a su habitación y se asomaron por la ventana, asombrándose de lo que veían.
Algunos kilómetros de ahí, la ciudad estaba siendo atacada por un extraño fuego del cielo, descendiendo a través de las nubes y estrellándose en el suelo, haciendo estallar edificios y matando a decenas de personas. Ninguno de los dos entendía que pasaba.
Sobre la atmósfera de ese planeta, los Ha'taks de Anubis arrasaban las ciudades con sus disparos de energía, debilitando la resistencia de estos. Fue en ese momento en el que algunas de las naves enemigas recibieron disparos de otras naves; Zodiacs, que llegaron a ese sistema solar. El combate no se hizo esperar y los Ha'taks detuvieron su ataque contra el planeta, concentrándose en las recién llegadas… no sin antes soltar algunas naves pequeñas para invadir la superficie.
-Galaxia: Duat
-Planeta: Saharia-
Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
Alan, Lucy y Takato miraban por todos lados, tratando de encontrar algo en ese mundo desértico, sin ningún logro.
"¿Dónde estarán los demás?" preguntó el Tamer. "¿Por qué nos habremos separado?"
"Creo que están bien, mi corazón me lo dice." Respondió Lucy. "Aunque yo también quisiera saber por qué nos separamos."
"Es probable que fuera durante nuestro viaje por el corredor de la muerte, recuerden que estaba muy inestable y turbulento." Comentó Alan. "Lo que me gustaría saber es, ¿Dónde estamos?"
Los tres miraron al cielo, tratando de ver algo extraño… claro, aparte de los dibujos pintados en este.
"¿Esta es la galaxia Duat, gobernada por Anubis?" preguntó Takato. "Se parece un poco a los desiertos de mi mundo."
"Es cierto, pero no debemos confiarnos." Respondió el guerrero de hielo.
"Chicos, ¿Alguien sabe a donde ir?"
La Magic Knight tenía razón. ¿A dónde irían ahora? El desierto era muy basto y no había forma, al menos visual, de encontrar algo.
"Caminemos, no tenemos otra salida." Respondió Alan. "Debemos averiguar donde estamos y a donde debemos ir."
"¿Buscar en todo un planeta? Eso me anima mucho." Expresó Takato con ironía.
De pronto, sintieron una calidez en sus bolsillos. Los tres sacaron sus Keychains, que al parecer estaban inclinándose hacia una misma dirección.
"Bueno, al parecer debemos seguir eso." Comentó Lucy.
"Si, eso parece." Respondió Alan. "Pero caminar nos tomará mucho tiempo, habrá que volar. Lucy, X te enseñó a volar, ¿no es así?"
"Si, me mostró lo básico en estos meses."
"Muy bien, ¡Vamos!"
Los tres se convirtieron en Súper N-Warriors y emprendieron el vuelo hacia una dirección en específico, esperando encontrar algo. Siguieron así, volando por varios minutos hasta que, a lo lejos, se pudo divisar un lugar extraño; una especie de monumento parecido a un obelisco amarillo, con varios jeroglíficos tallados en sus lados. Los jóvenes descendieron frente a esta estructura, volviendo a la normalidad, intentando descifrar que era.
"¿Qué rayos será esto?¿Por qué está en medio de la nada?" preguntaba Takato.
"No lo sé, pero no está en medio de la nada." Respondió Lucy, señalando a un lado. Los dos hombres vieron lo que ella señalaba; un camino de piedra blanca que se perdía en el horizonte.
"¿A dónde llevará ese camino?"
"No tengo idea. Aunque quiero saber que es este obelisco."
"Es una señal." Respondió Alan, llamando la atención de los otros dos.
"¿Cómo una señal?" preguntaba Takato.
"Esta estructura tiene cierta información, por ejemplo la del planeta, que se llama Saharia."
"¿Sabes leer jeroglíficos?" preguntaba Lucy con asombro.
"No, claro que no." Comentó el joven, haciendo aparecer un reloj extraño en su muñeca izquierda, incrustado en el brazo de su armadura. "Sólo uso el N-Mod que Raphael me dio hace mucho tiempo."
"¿Ese reloj?"
"Si, mira como funciona."
El joven extendió su mano hacia una de las paredes del obelisco con su puño cerrado. De un costado del reloj salió un pequeño rayo azul que comenzó a escanear los jeroglíficos. La luz se apagó y el reloj formó una imagen tridimensional, mostrando un escrito en letras que ellos podían entender.
"Ya veo." Comentó Lucy.
"Veamos…" empezó Alan. "Aquí dice que esta es la Ultima Estación."
"¿Ultima estación?¿Que es eso?"
"Quizás este dibujo nos lo aclare." Expresó Takato, mirando otro de los lados de la estructura.
Lucy y Alan fueron con él, viendo el dibujo que el Tamer señalaba; eran dos círculos, uno dentro del otro. El círculo exterior tenía ocho puntos azules, a demás de líneas que salían de dichos puntos y se extendían al exterior de la figura. El círculo interior tenía siete puntos, unidos a los puntos exteriores con más líneas. También, los puntos interiores estaban unidos a un solo punto rojo en el centro de la figura, al parecer el más importante.
"¿Qué será esto?" preguntó la pelirroja.
"Al parecer es una especie de mapa." Respondió Alan, escaneando la imagen para luego verla en tres dimensiones. "Si, es un mapa."
"¿Pero de que?" preguntaba Takato.
"De… los caminos de la galaxia Duat."
"¿Caminos?"
"Denme un momento."
Los minutos pasaron mientras Alan leía el contenido de lo que había escaneado, mientras Lucy y Takato se recargaban en el obelisco. Luego de algunos minutos más, el joven obtuvo la respuesta.
"Ya entendí que es esto." Comentó el joven. "Esta es una señal, así como las que hay en los centros comerciales."
"¿Señales como las de los centros comerciales?" preguntaba Lucy.
"Si, ya saben, esas que dice 'Usted está aquí', algo parecido… y al parecer…" dijo él, presionando un botón que agrandó el mapa holográfico, señalando al final de una de las líneas que salían de los puntos azules del círculo exterior. "Estamos aquí."
"¿Y a donde vamos?" preguntaba Takato.
"¿Ven el punto rojo? Según esto, ese es el templo de Anubis."
"Entonces, ahí es a donde debemos ir." Expresó la Magic Knight. "Pero, ¿Qué son los puntos azules?"
"Son otros templos por los que debemos pasar. Al parecer, a diferencia del sistema de puertas del Nintenverse, aquí se usan caminos específicos para transportarse de planeta en planeta. Ellos no tienen un Stargate en cada mundo como el Nintenverse, sino que sólo unos cuantos mundos tienen estos caminos."
"¿Por qué será?"
"Yo que sé, pero lo que si sé es que debemos ir a donde está el templo de Anubis." Dijo él, señalando hacia el camino. "Si seguimos esto, nos llevara a un portal para ir al siguiente mundo."
"Me sorprende que lo hayan descubierto tan rápido, chicos."
Música de fondo: - 46-Ask the Owl- (Soundtrack: Escaflowne)
El grupo se puso en guardia, mirando hacia arriba. En la punta del obelisco, estaba una mujer de armadura color cobre, su cabello plateado se notaba fácilmente, al igual que sus místicos ojos violetas.
"¿Quién eres?" preguntaba Takato.
"Yo soy Nauneth, una de las Nabyrah al servicio de nuestro dios Anubis." Respondió la extraña.
"¿Nabyrah?" preguntó Lucy.
"Así es. Las Nabyrah son las mujeres guerreras al servicio de Anubis."
"Guerrera de Anubis, ¿Eh?" preguntó Alan. "Entonces tu sabes que es lo que significa ese mapa. ¡Dínoslo!"
"¿Crees que les diría a ustedes, los N-Warriors que vienen a derrocar a nuestro dios, lo que eso significa? Si quieres saberlo… ¡Alcáncenme!"
Justo al decir esto, la Nabyrah extendió sus manos, lanzando varios destellos de luz hacia los héroes quienes, al verlos venir, saltaron hacia atrás para evitarlos. Miraron de nuevo a la punta del obelisco, pero ella ya no estaba. Takato la vio alejarse por el camino, corriendo a una velocidad impresionante.
"¡Alcáncenme, si pueden!" Exclamó ella, perdiéndose en el horizonte.
"¡Vamos!"
Los tres N-Warriors comenzaron a correr, persiguiendo a la mujer por el camino de piedras, recorriendo varios kilómetros a gran velocidad en poco tiempo. Pronto entraron a una zona donde comenzaban a salir grandes rocas blancas de la arena. De repente, la mujer guerrera se detuvo, encarando a los guerreros.
"¡Cayeron en mi trampa!"
Nauneth extendió sus manos a las montañas de cincuenta metros que había. Las cimas comenzaron a quebrarse, formando grandes rocas, dejándolas caer sobre los guerreros, enterrándolos vivos, compactándose y uniéndose hasta formar una cúpula de metal, para no dejar a los héroes escapar.
"Eso fue muy fácil." Comentó la guerrera. "Las rocas de este lugar, no sólo pesan más que las que existen en su galaxia, sino que tienen la capacidad de absorber el alma de quien esté cerca. Con todas esas toneladas de rocas sobre ustedes, pronto sus almas serán arrancadas de ustedes."
"¿De verdad lo crees?"
Para asombro de la Nabyrah, se comenzaron a escuchar fuertes golpes en la cúpula de metal, antes de que empezaran a verse grietas en ella. De pronto, un puño atravesó el metal, regresó adentro y volvió a atravesarla en otra sección. Los tres guerreros se liberaron de esa prisión de metal, sin ninguna herida en sus cuerpos.
"Creo que nos subestimas." Comentó Alan. "No somos tan débiles como para morir por algo así."
"¡Es inconcebible!" Exclamó Nauneth con enfado. "Ustedes no deberían sobrevivir a eso. ¡Seres tan inferiores como ustedes no deben superarme!"
"¿Por qué todos son muy engreídos?" preguntó Takato. "Siempre creen '¡No es posible!¡Es una tontería que estén vivos!'"
"No lo sé, pero siempre son así." Comentó Alan, antes de encarar a la mujer. "Con esos trucos no podrás vencernos, será mejor que te rindas."
"¡No dejaré que me humillen!" Exclamó la Nabyrah, colocándose en guardia. "¡Soy una de las guerreras de Anubis y los derrotaré a todos!"
"Creo que con uno solo es suficiente para vencerte. ¿Quién se apunta?" preguntó el guerrero de hielo a sus dos compañeros, quienes sólo se negaron. "Está bien, lo haré yo."
"¿Sólo tú?¡No podrás vencerme tú sólo!" Exclamó la guerrera local, elevando su Ka, creando una corriente de aire que movió la arena del lugar. Sin embargo, ninguno de los héroes estaba sorprendido. Alan sólo se colocó en guardia y expulsó parte de su aura, sin convertirse en Súper N-Warrior. Su aura expulsada fue lo suficiente para superar la de la Nabyrah, sorprendiéndola. "No puede ser…"
"¡Empieza a creerlo!"
Alan desapareció, reapareciendo a lado de la mujer guerrera y golpeándola en el rostro, lanzándola lejos. El joven se lanzó hacia ella, haciendo aparecer la Frozen Terra en su mano derecha, listo para golpearla con ella. Nauneth vio al joven venir y sacó dos espadas de sus brazos, usándolas como dagas unidas a sus manos, y con ellas detuvo el golpe de la Keyblade del joven. Él siguió atacando con su Keyblade, dando veloces cortes, mismos que ella a duras penas podía bloquear. Pronto los dos guerreros se separaron, tomando distancia entre ellos; Nauneth estaba respirando con dificultad, mientras que Alan parecía muy fresco.
"Tienes un nivel muy pobre." Comentó el joven.
"¡¿Qué dices?!" Preguntó ella con enfado. "¿Quieres decir que soy muy débil?"
"Comparado con nosotros sí lo eres. Si calculo bien tu poder, creo que eres igual de fuerte que un General de los Mecronets… no, creo que eres inferior a ellos. Con el entrenamiento que hemos llevado, hemos superado ese nivel con creces. No podrás vencernos."
"¡Calla!¡METAL SLASH!"
La mujer guerrera, al cruzar sus espadas, lanzó una cruz de energía gris contra Alan, quien permaneció inmóvil. No tenía que hacer nada, ya que algo más lo haría por él. Antes de chocar contra el joven, la cruz de metal impactó contra algo más, desvaneciéndose de inmediato. Nauneth observó lo que había detenido su ataque; las tres Keyblades de Alan, Articuno, Diamond Dust y Frozen Monarch, estaban frente a él, unidas, protegiéndolo del ataque.
"¿Lo entiendes?" preguntó Alan, mientras se acercaba a sus Keyblades. "No puedes ganarnos, no estás a nuestro nivel. ¿Todavía pretendes bloquearnos el camino? Si es así, entonces…" dijo él, señalándola con la Frozen Terra, mientras las demás Keyblades, flotando alrededor del joven por su poder mágico, también la señalaban. "¡Prepárate a seguir combatiendo!"
Nauneth no sabía que hacer. Claramente el poder del N-Warrior era muy superior al de ella y no podría vencerlo… ni siquiera podría tocarlo, menos con esas tres Keyblades protegiéndolo. Sabiendo que no podría ganarle, ella bajó los brazos en señal de derrota.
"Está bien." Comentó ella. "Acepto que no puedo vencerte. En vista de que quiero seguir viviendo, les diré todo. Además, les serviré de guía en esta galaxia."
El joven sonrió, había convencido a esa mujer sin necesidad de pelear más. Sus dos compañeros se acercaron a él ya que se habían alejado un poco del camino principal.
"Está bien." Respondió el joven. "Acepto tu ayuda. Nos será de gran utilidad."
La Frozen Terra en su mano derecha se desapareció, ya que la usaría para darle la mano a su nueva aliada, quien la tomó con gusto.
"Muchas gracias…" expresó ella, su rostro cambiando de amable a agresivo. "¡Me complace ver que eres tan tonto!"
"¿Que?"
La filosa cuchilla salió del brazo izquierdo de Nauneth y lanzó un golpe directo contra el rostro del joven. Alan no podía reaccionar a tiempo ya que era una distancia muy corta y, aparte, ella lo sujetaba firmemente. No pudo reaccionar a tiempo, el tiempo le pareció pasar lentamente mientras la punta de la hoja estaba a centímetros de su rostro sin él, ni sus dos compañeros, poder reaccionar.
¡Clank!
De pronto, la filosa hoja salió volando por los aires, clavándose en el suelo, habiendo sido cortada por algo más. Al haberse partido en dos, la estocada terminó siendo un fuerte golpe en el rostro, uno que él no lo sintió. Nauneth miraba sorprendida, no entendiendo que había pasado para que su espada estuviera cortada en dos… hasta que vio a un lado. Clavada a su izquierda estaba la Articuno Keyblade, quien era la que estaba lo suficientemente cerca de Alan como para cortar la hoja de la espada que amenazaba con atravesar el cráneo de su dueño.
'¿P-pero que…?' pensó ella confundida, aunque sus pensamientos se vieron interrumpidos por otra sensación.
El golpe confundió a Alan un momento pero, al saber que estaba vivo, decidió contraatacar, reuniendo aire congelado en su mano izquierda, antes de lanzarla a la mujer que estaba en frente.
"¡BLIZZAGA!"
El poderoso hechizo de hielo golpeó a Nauneth en el estómago, lanzándola hacia atrás y congelando su armadura. Cuando ella chocó contra una roca, todo el tronco y casco de la armadura se quebró en mil pedazos, mientras ella caía pesadamente en el suelo, boca abajo, con varias partes de su cuerpo congelados.
"Eso estuvo cerca." Comentó Alan, respirando para calmarse los nervios.
"¿Estás bien?" preguntó Lucy, acercándose a él.
"Si, no se preocupen."
"Vaya, eso estuvo muy cerca." Dijo Takato. "Por poco más y no la libras."
"Y que lo digas…"
"Ma-maldición…" expresó Nauneth, llamando la atención de los tres. "Un p-poco más y te hubiera llevado conmigo al corazón de esta galaxia… a servir como energía para mi dios Anubis… pero, yo…"
"En ese estado no podrá decirnos nada." Dijo Takato. "Alan, quizás debas curarla. Eres el único de los tres que sabe un hechizo de curación."
"Cierto." Respondió Alan. "La curaré un poco, lo suficiente como para que no peligre su vida."
"¡No será necesario!"
Música de fondo: - 149-Seven Generals- (Soundtrack: Saint Seiya)
Los tres se pusieron en guardia al escuchar esa voz tan familiar. Apareciendo sobre una de las enormes rocas, estaba Raviel, Pharaoh of Osiris, haciendo acto de presencia frente a los héroes.
"S-señor Raviel…" dijo la Nabyrah débilmente, poniéndose de pie. El Pharaohn la miró indiferentemente.
"Nauneth, desobedeciste las ordenes de nuestro señor Anubis para regresar. Sabes que eso es penado." Comentó Raviel seriamente.
"L-lo siento mucho, señor Raviel, juro que no volverá a pasar."
"Cierto, no volverá a pasar… porque te mataré."
"¡¿Q-que dice?!" exclamó ella al ver que Raviel extendía su mano derecha hacia ella. "¡S-señor Raviel!"
"Las ordenes de nuestro señor Anubis lo son todo. El desobedecer cualquier regla sólo puede ser perdonado con la muerte. Nauneth, prepárate para partir de este mundo…"
"¡E-espere!"
"¡Y conviértete en energía para nuestro dios Anubis!"
Raviel liberó una poderosa onda sónica hacia la Nabyrah, no pudiendo evitarla. La guerrera fue envuelta en una burbuja sónica, las vibraciones intensificándose más y más dentro de esta. Entonces, para asombros de los guerreros, el sonido comenzó a hacer estragos en el cuerpo de ella, haciendo estallar todos sus órganos internos, incluyendo sus ojos. Comenzó a sangrar profundamente por los poros, indicio de una hemorragia masiva. El ataque sónico terminó, dejando caer el cuerpo inerte de la mujer guerrera, cuyo interior era ahora una masa gelatinosa de tejido, sangre y huesos.
Lucy no pudo soportar la escena y volteó a otro lado, Takato estaba en shock y Alan no estaba mejor. Raviel miró a los héroes, quienes no podían apartar la vista del cadáver de la guerrera.
"Si les molesta eso, lo haré desaparecer."
Antes de que ellos pudieran decir algo, el Pharaohn volvió a emitir una onda sónica, encerrando al cadáver de Nauneth dentro de una burbuja. Esta vez, las ondas fueron tan fuertes que el cadáver simplemente estalló, volviéndose sólo una lluvia de sangre y trozos de cuerpo. Alan, algo asustado, levantó un muro de hielo frente a ellos para que la sangre no los salpicara. Cuando bajó el muro, ya no estaban los restos de Nauneth, ya que las arenas del desierto se habían tragado todo resto de ella.
Aún en shock, el joven de los hielos encaró al Pharaohn, mirándolo con furia.
Música de fondo: - 82-The Mako-Controlling Organization- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)
"¡¿Cómo pudiste?!" Exclamó con odio. "¿Cómo pudiste matar a una de tus compañeras?¡Una mujer no merece algo así!"
"¿Mujer? No digas tonterías." Respondió Raviel. "En un campo de batalla no hay diferencia entre hombres, mujeres, niños o ancianos. Todos somos soldados y moriremos como unos. Además, como le dije a ella, la desobediencia a nuestro dios equivale a la muerte."
"¡No tenías porqué matarla de esa forma!"
"¿Sientes compasión y pena por un enemigo? Deberías retirar esos sentimientos de tu mente, porque pueden llegar a matarte, como ella estuvo por hacer contigo."
"¿Qué dices?"
"Si esa Keyblade no hubiera reaccionado, hubieras muerto debido a tu ingenuidad, a tu compasión. Desecha esos sentimientos, puesto que en el campo de batalla cualquiera aprovechará esa oportunidad."
"¡No es cierto!" Exclamó Lucy, saliendo del trauma que le dejó la muerte de Nauneth. "Esos sentimientos son lo que nos hacen humanos. No podemos desecharlos así como así."
"Es por eso que los humanos son inferiores."
"¡Te equivocas!" Respondió Takato. "podemos ser débiles si estamos solos, pero si todos nos unimos, seremos una fuerza invencible que ningún dios podrá vencer."
"¡Blasfemia!¿Afirmas que un grupo de humanos puede derrotar a un dios?¡Los mataría por decir algo así!"
Los jóvenes se pusieron en guardia, esperando que el Pharaohn los atacase… algo que no hizo.
"Pero eso sería desobedecer las ordenes de Anubis."
"¿Que…?" preguntó Takato.
"He venido aquí para decirle algo a la vasija del Guardián Chaos que está aquí; si quieres recuperar la Chaos y Balance Keyblades, al igual que a la Guardiana Mokona, deberás ir al centro de esta galaxia y enfrentar a nuestro señor en la pirámide roja antes de que pasen veinticuatro horas o será muy tarde."
"¿Qué quieres decir?"
"Mokona y las dos Keyblades están encerradas en el Obelisk of Arket, sus poderes siendo absorbidos por el Kingdom Hearts de esta galaxia. En veinticuatro horas, las energías de ellos serán absorbidas completamente y morirán."
"¡¿Qué dices?!" Exclamaron los tres.
"Lo que escucharon. Si quieren salvarlos, tendrán que ir a la Necrópolis, la capital de nuestra galaxia, y vencer a Anubis."
"¡Lo haremos!" Exclamó Alan. "¡Rescataremos a Mokona y a las Keyblades!"
"Pero, hay algo más." Comentó Raviel.
"¿Qué más?" preguntó Lucy.
"El obelisco está rodeado por un escudo protector sumamente poderoso, uno que sólo los dioses pueden pasar. Este escudo está energizado por quince cristales oscuros, los quince Dark Crystals: los Pyramidars, localizados en quince planetas."
"¿Quince cristales?" preguntó Alan, recordando en ese momento el mapa que vieron. "Un segundo, entonces los puntos azules del mapa son…"
"Esos son los quince mundos donde están los Pyramidars. Si quieren entrar al Obelisk of Arket, deberán destruir esos cristales."
"¡Puedes estar seguro!" Exclamó Takato con decisión.
"¡Espera!" expresó Lucy. "¿Porqué nos dices esto si somos tus enemigos? No lo comprendo, ¿Qué ganan ustedes?"
"No lo sé." Respondió el Pharaohn. "Esas son las ordenes de mi señor Anubis."
"¿Simplemente lo sigues, sin saber si está bien o mal?"
"El es un dios, y un dios nunca se equivoca." Respondió él, mirando a los héroes. "Nuestras creencias son diferentes, por eso estamos en guerra. Héroes del Nintenverse, los estaré esperando en mi pirámide, y no seré tan fácil como Naureth. Usaré todo mi poder para eliminarlos."
Con esto dicho, Raviel desapareció, dejando a los héroes confundidos y temerosos.
"De verdad que son crueles." Comentó Lucy. "Hacerle eso a su propia compañera, sólo porque desobedeció las ordenes de Anubis."
"Las reglas de esta galaxia son diferentes a las del Nintenverse o Dream." Expresó Alan. "Si desobedeces a tu Guardián, eres castigado. Chaos, Balance y Mokona prefieren sólo ver desde lejos, no imponiendo su autoridad. Anubis es muy diferente."
"Eso podemos verlo." Dijo Takato. "Pero me sigo preguntando, ¿Por qué nos dieron toda esa información?"
"No lo sé." Mencionó el joven manipulador del hielo. "Anubis ha de estar planeando algo, pero no tenemos nada más que lo que Raviel nos mencionó; Mokona y las Keyblades están encerrados en el Obelisk of Arket y, la única forma de entrar es destruyendo los quince Pyramidars para desactivar su escudo protector."
"¿Será bueno confiar en lo que ellos nos dicen?" preguntó la pelirroja, insegura de lo que debían hacer.
"No creo, pero no tenemos otra forma. Si lo que dice es cierto, sólo tenemos un día para rescatar a Mokona y las Keyblades antes de que Anubis se vuelva más poderoso. No podemos permitir eso."
"Pero, ¿pasar por todos los planetas de esta galaxia en un día?" preguntó el Tamer. "Lo encuentro poco factible."
"El mapa nos debe de decir los quince mundos donde están esos templos." Dijo Alan, señalando el camino de piedras. "Si seguimos este camino, podremos encontrar más pistas."
De pronto, algo extraño sucedió; el símbolo de la semilla de oro apareció en la frente de los tres jóvenes, destellando un poco.
"Uh… ¿Esto es normal?" preguntó Lucy confundida.
"No, no creo…" respondió el guerrero de hielos. "No se que está…"
"¿Me escuchas, Alan?"
"¿No escucharon la voz de X en sus mentes?"
"¡X!" Exclamó La joven con alegría.
"¿Eres tu, Lucy? Me alegro que estés bien. ¿Quién más está con ustedes?"
"Aparte de nosotros dos, está Takato, nada más."
"Entiendo…"
"X, ¿Cómo te estás comunicando con nosotros?" preguntó Alan confundido. "Había tratado de comunicarme telepáticamente, pero nunca los localicé. Al parecer esta galaxia interrumpe todo tipo de contacto psíquico."
"Gracias a un comentario de Fly; Los Dragon Knights pueden comunicarse entre sí al hacer resonar las señales en su frente, así que pensé que podríamos hacer lo mismo."
"¿Fly está contigo?"
"Él y Raichu."
"¿Con quien más se han contactado?"
"Con todos los demás… vamos a intentar algo que Obi-Wan comentó. Cierren sus ojos y concéntrense en mi voz."
Los tres jóvenes hicieron lo que el Hunter les pidió, concentrándose en la presencia de X. El símbolo dorado brilló intensamente.
-
Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
Cuando Alan abrió los ojos, notó que estaba en un lugar oscuro, un mundo de nada. Podía sentir que estaba parado sobre algo, un suelo, pero no podía verlo. A lado de él estaban Lucy y Takato, quienes también miraron con confusión.
"¿Dónde estamos?" preguntó el joven Tamer.
"¡Oigan!"
A lo lejos pudieron ver como unas figuras se acercaban corriendo; se trataban de X, Fly y Raichu. Al ver al Hunter, la Magic Knight sonrió con alegría, antes de abrazarlo con fuerza, causando un leve sonrojo en él.
"Me alegra que estés bien." Comentó la joven con felicidad, abrazándolo fuertemente.
"A mi también." Respondió X, regresándole el abrazo. "Que bueno que todos están bien."
"X, ¿Qué está pasando?" preguntó Alan.
"Espera, deja que los demás lleguen."
De pronto, otros tres grupos aparecieron de improvisito. Uno de ellos estaba formado por Zero, Dawn y Goku, otro por Tai, Vegeta, Anakin y Seiya, los dos jóvenes miraban con enfado al Saiyan. Kristal, Ash y Obi-Wan eran otro y Haru, Ichigo y Haseo el último.
"Veo que se han unido todos, me parece bien." Comentó Obi-Wan.
"¿Cómo es que estamos todos aquí?" preguntaba Dawn confundida.
"Los símbolos que les salen en la frente de los Dragon Knights sirven para comunicarnos, no importa la distancia." Comentó Fly. "X creyó que las de ustedes también deberían seguir ese mismo principio."
"Ok, entiendo el porqué están todos los N-Warriors aquí." Expresó Haru. "Pero, ¿Por qué los demás también lo están?"
"Con el poder sobre The Force influenciando el símbolo, pueden meter a la conversación a los que estén cerca." Respondió Obi-Wan. "Esto es gracias a la fusión de especies de las que están formados."
"Entiendo…"
"Oigan, chicos." Empezó Kristal quien rápidamente se había ido a lado de Alan. "¿Dónde están todos?"
"Bueno, nosotros estamos en un mundo desértico. Aparecimos cerca de una estructura con símbolos muy raros." Comentó Goku.
"¿Ustedes también?" preguntó Haseo. "Nosotros también aparecimos cerca de uno."
"Igual nosotros." Comentó Seiya. "¿Creen que estemos en el mismo planeta?"
"No seas tonto, muchacho." Respondió Vegeta, ganándose una mirada de odio por parte del Saint, una que, claro, no le afectaba. "Si estuviéramos cerca, podríamos sentir sus Ki, lo cual no lo hacemos."
"Entonces cada uno está en un planeta desértico." Decía Ash. "¿Cuáles son las posibilidades de que todos cayéramos en planetas del mismo tipo?"
"Es probable que así sean los mundos en esta galaxia." Respondió Zero. "En el Nintenverse, la mayoría de los mundos son parecidos, por lo que no me extraña que aquí sean iguales."
"¿Una galaxia de mundos desérticos? Ahora entiendo el porqué quieren conquistar la nuestra." Comentó Dawn.
"¿Qué hacemos ahora?" cuestionó Raichu. "¿Cómo nos reuniremos todos?"
"No hay tiempo para reunirnos, debemos seguir adelante." Comentó Alan, ganándose la mirada extrañada de todos.
"¿Por qué lo dices?" preguntó X. "¿A dónde quieren ir si no sabemos nada de este lugar?"
"Tenemos una pista y, si es cierta, no tenemos tiempo."
"¿Cuál es esta pista?" preguntó Anakin con curiosidad.
Música de fondo: - 13-Crono's theme- (Soundtrack: Chrono Trigger)
Lucy, Alan y Takato comenzaron a explicarles a todos los presentes lo que había ocurrido, su encuentro con Raviel y lo que les comentó, incluyendo lo que significaba el mapa, los templos y el lugar donde estaba encerradas Mokona y las Keyblades.
"Si lo que dices es cierto, no hay tiempo que perder." Comentó Obi-Wan. "El poder de los Guardianes será absorbido en menos de un día."
"¿Aquí transcurrirán los días igual que en nuestra galaxia?" preguntaba Haru.
"Es probable, de lo contrario nos lo hubiera dicho." Dijo Lucy.
"El punto es que debemos ir por esos cristales y destruirlos para salvar a Mokona y a las Keyblades." Comentó Alan.
"Estoy de acuerdo, habrá que ir a destruir esos cristales." Expresó Ichigo con emoción.
"Muchachos, los dejaré en sus manos." Dijo el joven. "Destruyamos los cristales y reunámonos en la pirámide de Anubis para derrotarlo todos juntos."
"Si, buena suerte a todos." Dijo Ash. "Nos veremos al terminar esto, es una promesa."
La comunicación terminó y cada grupo despertó donde se habían quedado.
De vuelta con el grupo de Alan, el miró a sus dos compañeros, quienes también lo miraban, notando la voluntad de ellos en sus ojos.
"Es hora, vámonos."
"¡Si!"
Así, los dos jóvenes comenzaron a correr por el camino de piedras, dirigiéndose al siguiente punto, esperando poder terminar con esta guerra rápidamente.
Fin del Capitulo 16
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Alan: Hola, soy Alan. Muy bien, es el momento de empezar. Veo una pirámide frente a mi y, con surte, habrá un cristal oscuro. ¡Aquí voy!
???: No te lo permitiré, guerrero.
Alan: ¿Qué?¿Tu eres…?
Ash: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: El guerrero de metal; Pharaohn of Thoth.
Alan: ¡Maldición!
Kristal: El aura de Alan-kun ha…
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X dice: Siento la tardanza, de verdad, pero al fin está aquí el capítulo. Espero que lo hayan disfrutado... y disculpen la escena medio gore XD
Ok, ahora empezaremos una epoca en donde los capítulos serán peleas, peleas y más peleas... con algunas secciones de lo que ocurre en el Nintenverse. Ok, nos veremos el Sabado... y dejen reviews con sus dudas y comentarios...
Por cierto, le hice un ligero cambio a la Frozen Terra Keyblade... sólo un cambio de colores, nada más... también a una que otra Keyblade. También agregé una imagen de "los caminos de Duat". Está en mi profile. Los puntos amarillos externos son las entradas, como un mundo donde está el grupo de Alan, Takato y Lucy, mientras que los internos son divisiones, mundos con varias puertas. Los azules son los mundos donde están los templos a llegar.
Nos vemos el Sabado =D
Sobres.
-Saiyan X logged off-
