10/ENE/09
Nueva música, 1 para este cap y uno para el que sigue.
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
Los N-Warriors habían llegado a la galaxia Duat, protegida por Anubis. A su llegada, el grupo fue separado en varios más pequeños, cada uno en diferente planeta. Alan, Lucy y Takato despertaron para ver que estaban solos. Los tres volaron por el planeta, siendo guiados por una luz proveniente de sus Keychains, encontrándose un monumento con jeroglíficos que Alan tradujo gracias a su N-Mod.
De pronto, apareció una guerrera, Nauneth, una Nabyrah, guerrera de Anubis. Ella se creía fuerte, pero el guerrero del hielo la puso en su lugar, demostrándole que era más fuerte que ella. El Pharaohn Raviel hizo acto de presencia, matando a Nauneth de una forma brutal por su rebeldía contra Anubis, además de darles a los héroes información de lo que debían hacer para rescatar a Mokona.
X se contactó con ellos luego de que Raviel se fuera, reuniendo a todos por un enlace mental, mismo que Alan aprovechó para contarles lo que les había dicho el Pharaohn.
Ahora, con sólo veinticuatro horas antes de que el Kingdom Hearts absorba las energías de Mokona y los demás Guardianes, los héroes iban corriendo contra reloj, dirigiéndose a las quince pirámides.
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 17: El guerrero del metal; Pharaohn of Thoth.
-Galaxia: Duat
-Planeta: Necrorant-
Música de fondo: - 28-Pandemonium, The Castle Frozen- (Soundtrack: Final Fantasy IX)
El Pharaohn de Osiris, Raviel, se acercaba al salón donde estaba su señor, el Guardián Anubis, postrándose frente a él, mientras lo cubría un velo oscuro.
"Mi señor Anubis, he cumplido con sus ordenes; les he dicho a los invasores el como pueden llegar aquí."
"Excelente, ahora debes regresar a tu pirámide, ya que ellos no tardarán en llegar." Comentó el Guardián. De pronto, él sintió la duda en el corazón de su guerrero. "¿Qué sucede?"
"Señor, disculpe mi imprudencia." Empezó Raviel. "Pero, ¿Por qué les decimos a ellos el como llegar hasta aquí si son nuestros invasores? No lo comprendo."
Anubis permaneció callado, lo cual inquietó al Pharaohn, quien rápidamente agachó la cabeza.
"Discúlpeme, señor, no debí decir eso, yo…"
"No me incomoda, Raviel…" interrumpió Anubis, lo cual sorprendió al guerrero dorado. "Entiendo perfectamente que tengas dudas a una orden así, pero no te preocupes. Lo hice por un motivo en especial, no soy un ingenuo e ignorante. Yo soy tu dios y debes creer en lo que diga."
"Si, mi Lord, disculpe por haber dudado de usted."
"Muy bien, entonces regresa a tu pirámide, que los N-Warriors podrían llegar allá."
"¿Llegar a mi pirámide? Señor, mi pirámide se encuentra en el circulo interior. Es ilógico que esos seres puedan pasar a los ocho Pharaohns que se encuentran en el círculo externo."
"No te confíes, Raviel. Esos guerreros son capaces de lograr lo imposible. Después de todos, sus antepasados han logrado detener una y otra vez mis intentos por dominar su galaxia en el transcurso de los milenios. Deberás estar preparado a una batalla donde se derramará mucha sangre. Confío en ustedes, mis leales guerreros. ¡Peleen por mi!"
"¡Si, señor Anubis! Me retiro."
Con esto dicho, Raviel se levantó y salió del salón principal, queriendo regresar a su pirámide. Cuando estaba saliendo del a enorme pirámide, algo llamó su atención.
"Es extraño verte tan desconfiado de nuestro dios, Raviel…"
El Pharaohn de Osiris no necesitó voltear para saber de quien era la voz, ya que era de uno de sus compañeros…
"¿Qué es lo que quieres, Atem?" preguntó él sin darle la cara.
"Escuché que tenías una reunión con nuestro dios." Respondió el otro Pharaohn, quien estaba recargado en uno de los pilares de la salida de la pirámide. "Quería ver como estabas."
"¿No recuerdas la orden de nuestro dios de quedarnos en nuestras pirámides?¿Acaso quieres revelarte en contra de sus ordenes y morir como Nauneth?"
"Claro que no, no estoy loco como para revelarme a él. Sólo pensé en venir aquí un rato, ya que mi pirámide está en el círculo interior también."
"¿Y a que vienes a hacer aquí?"
"Sólo quería ver como estabas y saber por qué nuestro señor te ordenó decirles a los invasores el como poder entrar aquí. Se me hace muy extraño."
"Las palabras de un dios son absolutas, no podemos contradecirlas, de lo contrario seríamos considerados traidores."
"Entiendo eso… pero Raviel, ¿Estás convencido de lo que dice él?"
"Ignoraré que dijiste eso, Atem, ya que es una blasfemia el contradecirlo y referirse a nuestro señor de esa forma. Limita tus palabras frente a mi."
"Cierto, se me olvidaba que era el más leal a nuestro dios… que título tienes bajo tus hombros, Raviel."
"Sólo no vuelvas a hacerlo. Regresa a tu pirámide antes de que te obligue."
"De acuerdo… pero piénsalo, Raviel…"
Con esto dicho, Atem se volvió energía púrpura, desvaneciendo como si se apagara un fuego, dejando al Pharaohn of Osiris inmerso en sus pensamientos.
Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
Lucy, Alan y Takato seguía corriendo por el camino de piedras. Sin embargo, este era el sexto mundo en el que estaban.
"¿Dónde estará el siguiente portal?" preguntó Takato.
"Debe de estar cerca." Respondió Alan. "Llevamos unos minutos en este mundo y…"
"¡Ahí está!" Exclamó Lucy, señalando hacia el frente.
Más adelante, a unos diez kilómetros, gracias a los ojos entrenados de los N-Warriors, estaba una construcción de suelo circular, indicio de que el camino terminaba, y, en el centro, estaba una pirámide holográfica color morado, del tamaño de un hombre, flotando a unos centímetros del suelo, rotando un poco hacia la derecha. Este era el portal que los héroes usaron para transportarse a ese mundo. Alrededor de esta pirámide de energía estaban seis pilares.
Pero sobre la construcción, protegiendo la pirámide, estaban unos cien Snake Warriors, todos con sus armaduras plateadas y sus Staff-Weapons, preparados para recibir a los héroes que ya los habían visto desde lejos.
"Nos esperan, como las últimas cinco veces." Dijo Lucy mientras corría.
"Era de esperarse, no creí que esta vez fuera diferente." Comentó Alan. "¡hagamos la misma táctica que antes!¡Takato! Ya sabes que hacer."
"¡Entendido!" respondió el Tamer, colocándose frente al grupo e invocando su Aegis Shield en su brazo izquierdo. Detrás de él estaban Lucy y Alan, resguardándose detrás de él.
Cuando los vieron, todos los Snake Warriors abrieron fuego contra los héroes con sus armas de energía. La gran mayoría de los disparos de energía amarillos pasaban de largo, aunque había algunos que si amenazaban a los héroes, por eso es que Takato, con su escudo, los protegía. Los disparos continuaban, mientras Takato seguía defendiendo con su escudo. Detrás de él, Lucy invocó su espada de Magic Knight y, detrás de ella, Alan hizo lo mismo con sus Keyblades Diamond Dust y Frost Monarch. Estaban a sólo quinientos metros… cuatrocientos… trecientos… doscientos… cien… cincuenta… ¡veinte!
"¡Ahora, dispérsate, Lucy!"
Takato se siguió derecho, embistiendo a dos o tres Snake Warriors con su escudo, mientras que Alan y Lucy saltaron en direcciones opuestas, atacando a los guerreros que estaban en los costados. Los Snake Warriors lucharon contra los N-Warriors usando sus grandes habilidades de combatientes, aunque de poco les sirvió contra los tres, ya que, en pocos segundos, todos ellos fueron derrotados fácilmente.
Ahora el camino estaba libre para los héroes, quienes se colocaron tranquilamente frente a la pirámide de energía.
"Muy bien, este es otro portal." Comentó Alan. "¿Alguna idea de a donde llevará?"
"Ojala a una pirámide, no tenemos tiempo que perder." Expresó Lucy con algo de inquietud.
"Es el sexto mundo y nada, ninguna pirámide." Dijo Takato, perdiendo las esperanzas.
"No se preocupen." Comentó el joven del hielo. "Según el mapa, este es el último mundo antes de una división, después de eso está la pirámide."
"¡Que bien, entonces entremos!"
Los tres jóvenes tocan un lado de la pirámide flotante y son envueltos en energía, siendo transportados a otro mundo. Cuando abren los ojos, se dan cuenta de que el camino continúa, lo que significa que ya estaban en otro mundo.
"Ok, sigamos de nuevo el camino." Comentó Alan, mirando a sus compañeros. "¡Vamos!"
"Espero que ahora sí veamos algo diferente." Expresó Takato con enfado.
Los tres siguieron corriendo por el camino de piedras, siendo emboscados varias veces por gente del desierto y guerreros de Anubis, aunque los eliminaron fácilmente. Siguieron corriendo por unos minutos hasta que, a lo lejos, notaron otro círculo de rocas en el suelo, esta vez más grande que del mundo anterior. Lo que se dieron cuenta, a lo lejos, fue que en el lugar había, no uno, sino tres portales diferentes.
"Ok… ¿A dónde vamos?" preguntó el Tamer confundido.
"Uh… ¿Al azar?" preguntó Lucy inocentemente.
"Claro, y perdernos en el camino. Creo que es mala idea."
"Entonces separémonos." Comentó Alan, sorprendiendo a los otros dos. "Debemos separarnos para ver que hay en los tres y así cubrir más terreno."
"¿Crees que sea conveniente para nosotros hacer eso?" cuestionó Takato, no seguro del plan. "Si nos separamos en esta galaxia, podríamos nunca regresar."
"No, no creo que sea conveniente y tengo en mente la posibilidad de perdernos eternamente… pero no tenemos tiempo. Debemos apresurarnos, de lo contrario, Mokona y las Keyblades dejarán de existir."
"Estoy de acuerdo." Comentó Lucy. "Aunque no me agrade la idea, debemos separarnos."
"Bueno, ya que no hay otra forma…" dijo Takato, caminando a una de las pirámides de energía.
"Además." Empezó el joven del hielo. "Recuerden que, según el mapa, estos portales nos llevarán a una de las Pirámides donde están los cristales negros, por lo que no creo que nos perdamos."
"Por el hecho de que Raviel lo haya dicho, no me inspira confianza."
"Sólo espero que nos encontremos con alguien más." Expresó Alan, caminando a otra de las pirámides. "Pero hay que hacernos a la idea de que estamos solos en esto."
"Nos vemos, chicos." Dijo Lucy, despidiéndose de sus amigos.
"¡Suerte a todos!"
Después de esto, los tres tocaron su respectiva pirámide, volviéndose energía y llevándolos a distintos mundos.
Alan apareció a lado de otra pirámide de energía. Mirando a todos lados, notó que esta vez sus amigos no estaban con él, lo que significaba que los otros portales los habían llevado a otra parte.
"Bien, he llegado a otro mundo." Comentó el joven, viendo el camino de piedras que se perdía en el horizonte. "Muy bien, entonces sigamos con esto, terminemos esta guerra."
Con ese pensamiento en mente, el joven siguió corriendo velozmente, recorriendo una gran distancia en poco tiempo, seguro de que regresará con bien.
Varios minutos después, luego de correr miles de kilómetros a gran velocidad, el joven por fin pudo verla; a lo lejos había una enorme pirámide dorada, de cuya cúspide salían relámpagos morados hacia el cielo, perdiéndose detrás de las nubes.
"Ese debe ser la pirámide de esta región y esa energía debe ser la del cristal oscuro. ¡Debo destruirlo!"
El N-Warrior siguió corriendo llegando a la entrada del templo, confundido al ver que no había nadie protegiendo el lugar. Caminó por algunos metros, adentrándose en la pirámide hasta que vio el enorme cristal negro, del tamaño de un auto, con forma de una pirámide invertida, girando mientras flotaba y emanaba energía hacia la cima de la pirámide. Era el Dark Crystal, Pyramidars.
"Ese debe ser el cristal." Comentó Alan al ver el enorme objeto. "Emana una gran cantidad de energía, tanto que me aturde. Eso no importa, debo destruirlo ahora que no hay alguien para protegerlo."
Alan elevó su aura, convirtiéndose en Súper N-Warrior y juntando sus manos a un costado, reuniendo grandes cantidades de energía. Estaba creando un Shinkou Hadouken, reuniendo todas sus fuerzas en el, formando una esfera en sus manos.
"¡Desaparece, cristal!¡SHINKOU HADOUKEN!"
Extendiendo sus manos hacia el frente, el humano liberó un poderoso cilindro de energía, ahora con la potencia para destruir un mundo como Pokearth después del entrenamiento en la habitación del tiempo, por lo que destruir ese cristal no seria muy difícil. El ataque se iba acercando al enorme cristal, cuando…
"¡Como si te dejara destruir este cristal!"
Música de fondo: - 151-Beautiful Gold Saints- (Soundtrack: Saint Seiya)
De pronto, una sombra apareció frente al Pyramidars y extendió su mano derecha, resistiendo con esta el Shinkou Hadouken de Alan hasta que, luego de unos segundos, la energía se disipara, dejando al joven sorprendido.
"Muchacho, nunca serás perdonado si osas destruir este cristal. Yo, Djaw, Pharaohn of Thoth, ¡no te dejaré!" exclamó el guerrero de Anubis, un hombre alto, de cabello corto, plateado, casi pareciendo un metal, y con una mirada fría en sus ojos grises. Alan se le quedó mirando detenidamente, preguntándose en que había pasado.
'Este guerrero detuvo mi Shinkou Hadouken con mucha facilidad, y eso que he entrenado lo suficiente como para hacer volar un mundo. Debo cuidarme de él.'
"¿Quién eres tu que osa atentar con la voluntad de nuestro señor Anubis?" preguntó el Pharaohn.
"Yo soy Alan, N-Warrior de Articuno, y he venido aquí a destruir este cristal."
"Así que un N-Warrior. Ya veo, por eso el señor Anubis nos ordenó a todos que regresáramos aquí."
"¿Qué dices?¿Todos los Pharaohns han vuelto del Nintenverse?" preguntó Alan asombrado y temeroso.
"Así es. Nuestro dios, el poderoso Anubis, predijo que ustedes vendrían aquí a invadirnos y por eso nos ordenó que todos regresáramos. Sin embargo, aún no sé porqué nos ordenó que todos regresáramos, pero si él lo dice, es porque hay alguna razón."
Música de fondo: - 120-Rage Awakened- (Soundtrack: Kingdom Hearts II FM)
El joven apretó los dientes y los puños, no gustándole la idea. El punto de venir a la galaxia Duat era para eliminar a Anubis mientras los Pharaohns atacaban el Nintenverse, con los demás héroes deteniéndolos. Sin embargo, con ellos ahí, todo ese esfuerzo se incrementará por mil.
El Pharaohn, Djaw, comenzó a caminar hacia el joven, haciendo que este se pusiera en guardia.
"Veamos si el señor Anubis tiene la razón. Déjame ver que tan peligrosos son los N-Warriors."
De pronto, Alan sintió un fuerte golpe en el estómago, no entendiendo el porqué, ya que Djaw aún estaba frente a él… o eso parecía. Lo que él veía como a su oponente era en realidad una imagen de él, misma que se desvaneció luego de unos segundos. El verdadero Djaw estaba frente a Alan, con su puño derecho casi incrustado en el estómago del joven. Entonces, el Pharaohn comenzó a darle una cantidad innumerable de golpes al joven por todo el cuerpo, haciendo que se retorciera de dolor. Venían tan rápido que él los sentía mucho después de haber recibido el golpe en esa parte del cuerpo.
'E-es increíble…' pensó mientras recibía los golpes. 'No puedo ver ninguno de sus ataques. De verdad me está atacando a la velocidad de la luz. Son tan rápidos como los golpes de Saga, mismos que nunca pude esquivar.'
De pronto, Djaw apartó su puño un poco, reuniendo energía en él. Al siguiente segundo, el Pharaohn ya había dado su ataque, apareciendo a espaldas del N-Warrior quien, luego de unos segundos, sintió el golpe, siendo elevado por los aires a gran velocidad. Alan se estrelló contra el techo fuertemente, dejando su impresión en el, antes de comenzar a caer velozmente hacia el suelo.
Sin embargo, antes de estrellarse con el piso, Djaw apareció en el lugar donde iba a caer, golpeándolo con el revés de su mano izquierda y mandándolo contra una columna. El joven se estrelló contra esta columna, quien no soportó el impacto, por lo que siguió su vuelo hacia una pared cercana, estrellándose con ella y derrumbándola por completo.
Cuando el polvo se asentó, el joven estaba semi sentado sobre una pila de escombros, temblando un poco debido a los fuertes golpes que recibió. Se quejaba de dolor, mientras la sangre le escurría por la frente y boca, además de algunas partes de su cuerpo. Djaw miró al joven con indiferencia.
"Que decepción." Comentó el Pharaohn al ver lo herido que estaba el joven. "Pensé que mi señor Anubis me había mandado a llamar para deshacerme de un guerrero poderoso, pero al parecer no eres nada especial."
"A-Aún no cantes victoria…"
El guerrero Egypteran miró hacia donde estaba el joven, viendo como se ponía de pie tambaleantemente, mirándolo con decisión, a pesar de estar respirando con dificultad.
"Oh, veo que tienes agallas." Comentó Djaw.
"Esto no termina…" respondió el Alan. "Apenas estamos empezando este combate. No puedo rendirme ahora apenas que estoy empezando."
"Que ingenuo, ¿Y como quieres acabar conmigo con ese cuerpo tan herido?"
"Te lo demostraré…¡No me puedo rendir por ahora!¡ARTICUNO RYUUSEIKEN!"
Alan liberó su ataque de cientos de meteoros helados a una velocidad impresionante. Sin embargo, Djaw elevó su Ka y extendió su brazo izquierdo hacia el frente. Para sorpresa de Alan, todos los meteoros comenzaron a disminuir de velocidad, hasta llegar al punto en el que quedaron suspendidos en el aire, asombrándolo.
"Yo tengo esencia de Guardián y, como tal, un ataque así no podrá vencerme." Expresó el Pharaohn, haciendo un movimiento horizontal con su mano izquierda. "¡Te los regreso!"
Después de ese movimiento, todos los meteoros de hielo regresaron en contra de Alan quien, al verlos venir, decidió saltarlos para así evitarlos. Sin embargo, Djaw se le adelantó, colocándose frente a él, dándole un rodillazo en el estómago, luego un golpe en la espalda para mandarlo al suelo. Mientras caía, el Pharaohn extendió su mano derecha hacia el joven, descargando en él varios disparos de energía dorada.
El N-Warrior cayó al suelo pesadamente, siendo empujado por los disparos, creando varias explosiones que levantaron mucho polvo. Cuando este se asentó, se podía ver a Alan, bocabajo en el suelo, con la capa de su armadura bastante maltratada. Djaw tocó tierra cerca de él, mirando como trataba de levantarse.
"¿Sigues sin rendirte?" preguntó el Pharaohn con cierto asombro.
"Aún no." Expresó el muchacho, su rostro completamente lleno de sangre. "Apenas estoy empezando… ¡HA!"
La Articuno y la Frozen Terra aparecieron en sus manos izquierda y derecha respectivamente, mientras que la Diamond Dust y la Frost Monarch aparecieron flotando a espaldas del joven.
"¡Aún no he peleado con todas mis fuerzas!" Exclamó él, elevando su aura considerablemente, congelando un poco el suelo. Sin embargo, Djaw aún permanecía inmóvil.
"Veo que haz sacado tus armas… entonces te mostraré las mías."
"¡¿Que?!"
Djaw extendió sus manos hacia los lados, con los puños abiertos. De pronto, un extraño brillo dorado apareció detrás de sus brazos, flotando a la misma altura a la que estaban estos suspendidos. El extraño brillo cesó, mostrando una esfera de metal dorado bastante flexible, ya que parecía gelatina. Con otro destello, estas esferas comenzaron a tomar forma. Djaw tomó estas dos nuevas armas formadas por el metal, mostrándoselas al N-Warrior; un par de tonfas doradas.
Música de fondo: - 153-Esper Battle- (Soundtrack: Final Fantasy XII)
"¿También tienes armas?" preguntó el joven confundido.
"Por supuesto. ¿Acaso creíste que ustedes son los únicos?" preguntaba el Pharaohn. "Estas son las poderosas tonfas doradas de Thoth. Veamos que son mas fuertes, si estas tonfas o tus Keyblades."
Djaw volvió a desaparecer, aunque Alan hizo lo mismo. Pronto comenzaron a escucharse diversos golpes a una velocidad impresionante, a veces creando ondas de aire cuando los dos chocaban.
A gran velocidad, Djaw dio un golpe con la tonfa derecha, misma que Alan bloqueó con la Keyblade en su brazo izquierdo. El Pharaohn giró su arma en su mano izquierda, dándole así un poco más de longitud, y dio un golpe con esta. Nuevamente, el N-Warrior bloqueó el arma de su oponente con su otra Keyblade, deteniendo así ambas armas. Las dos llaves que flotaban detrás del joven se movieron para estar a espaldas del oponente, queriéndolo atacando desde atrás, pero Djaw se impulsó hacia atrás y evitó el impacto de las llaves.
Alan se lanzó hacia él, levantando las dos Keyblades que sujetaba, dando un fuerte corte con ellas, aunque Djaw levantó sus Tonfa y las bloqueó fácilmente. Justo después de esto, los dos comenzaron una batalla de fuerza, atacando y bloqueando los golpes del rival a una gran velocidad por varios segundos, antes de que los dos quedaran en un bloqueo de armas. El Pharaohn superaba al N-Warrior en fuerza, haciéndolo retroceder mientras mantenían el bloqueo. Nuevamente, la Diamond Dust y la Frost Monarch intentaron atacar al Pharaohn de lados opuestos. Sin embargo, Djaw adivinó los movimientos de las llaves y saltó nuevamente hacia atrás, con la intención de que estas impactaran en el joven. Pero Alan ya estaba listo para esto y concentró su energía en las dos Keyblades que sujetaba.
"¡STRIKE RAID!"
El joven lanzó su Frozen Terra con su mano derecha, dio un giro y lanzó su Articuno con la izquierda. Ambas Keyblades, rodeadas de aire congelado, viajaban a gran velocidad hacia Djaw, mientras Alan sujetaba la Diamond Dust y la Frost Monarch, antes de impulsarse en una columna y lanzarse hacia su oponente.
El Pharaohn vio las Keyblades venir y no les tomó importancia, alejando ambas con un golpe de sus tonfa, clavando la Frozen Terra en el suelo y la Articuno en una pared de la pirámide. En ese momento vio que Alan se acercaba rápidamente, por lo que se preparó para recibirlo. Sin embargo, a unos cuantos metros, el N-Warrior lanzó con su mano izquierda la Frost Monarch, sorprendiendo al Egypteran quien se vio obligado a bloquear la Keyblade de una forma en que lo dejaba sin defensa. Aprovechando el impulso al lanzar la Frost Monarch, el joven dio un giro sobre si mismo, sujetando la Diamond Dust con ambas manos y dando un corte horizontal, aprovechando de que Djaw no tenía defensa.
Sin embargo, de alguna forma, el Pharaohn logró bloquear el golpe de Alan con su tonfa, sorprendiéndolo aunque fuera un segundo. El N-Warrior, con sólo una Keyblade, decidió atacar con esta, dando veloces cortes con ella, mismos que fueron bloqueados por las tonfa de su oponente. Djaw giraba sus armas muy a menudo, cambiando constantemente la longitud de las tonfa, confundiendo al joven. Fue en uno de estos movimientos que lo sacó de concentración, bloqueando su Keyblade con su arma izquierda y golpeándolo en el estómago con la derecha. La fuerza del golpe mandó al joven volando hacia atrás, soltando la Diamond Dust en el proceso. Djaw lo observó sólo por un momento, antes de lanzarse contra él.
El humano volaba sin control, desarmado, mientras su oponente volaba acercándose a él. Las cuatro Keyblades de hielo sintieron que su amo las necesitaba, por lo que se desclavaron del suelo y paredes donde estaban y fueron volando en su ayuda. Pero no llegarían a tiempo, ya que Djaw estaba a punto de darle un fuerte golpe en la cabeza al héroe con sus tonfa. En un movimiento desesperado, Alan extendió su mano hacia una de las Keyblades, llamándola.
'¡Dame fuerzas!'
Djaw bajó su tonfa con fuerza, queriendo darle un fuerte golpe al joven en el rostro con ella. Sin embargo, la Frost Monarch apareció en la mano del N-Warrior y, con una mano en el mango y la otra en la hoja, bloqueó el golpe de su rival. Pero él aún no terminaba, ya que dio otro golpe con el arma en su otra mano, una que Alan no podría evitar. Sin embargo, la Articuno llegó a tiempo para bloquear ese golpe, salvando a su maestro.
El guerrero de hielos aprovechó esto. Sujetó la Articuno y se alejó de su rival, dándole una patada doble para alejarse de él, cayendo sobre sus pies. Miró hacia arriba, viendo como Djaw se impulsaba en el techo para lanzarse hacia él, extendiendo ambos brazos, con sus tonfas en modo largo, hacia el frente, girando sobre si mismo como si fuera una especie de taladro dorado.
"¡METALIC CRUSHER!"
El Pharaohn comenzó a reunir energía en todo su cuerpo, cambiando su color a uno metálico. Al verlo acercarse, Alan concentró aire congelado en la Frost Monarch, listo para lanzar un hechizo.
"¡BLIZZAGA!"
De la punta de la Keyblade salió un hechizo de hielo hacia el Pharaohn, congelando el aire por donde pasaba. Pero el hechizo sólo se dispersó cuando chocó de frente con la punta del taladro dorado, quien siguió su curso hacia el joven que, al ver que su ataque no hizo nada para detenerlo, tuvo que saltar para evitar el ataque. Djaw se estrelló contra el suelo, taladrando el piso cada vez más y más profundo, causando un pequeño temblor en todo el lugar.
Alan se levantó del suelo, mirando el agujero por donde su rival se había introducido. Sujetando la Frost Monarch y la Articuno mientras la Diamond Dust y la Frozen Terra flotaban a sus espaldas, el joven se relajó un poco al no sentir la presencia de su oponente.
"¿A donde fue?" se preguntó él, no sabiendo lo que pasó.
De pronto, la tierra comenzó a temblar nuevamente, esta vez de una manera más violenta que la anterior. El piso se quebró creando una fisura que atravesaba una parte de la pirámide, partiéndola en dos. El suelo comenzó a moverse, la fisura creció de tamaño, separando aún más la pirámide, parte del techo cayéndose sobre el interior. Alan se cubría a lado de una columna, mientras veía que, en el exterior, algunas columnas de magma brotaban del suelo.
"¿Qué rayos le pasa a este planeta?¡Pareciera que fuera el fin del mundo!"
Entonces, lo sintió, la presencia de Djaw se acercaba rápidamente desde debajo. El joven saltó, manteniéndose flotando para prepararse para cualquier ataque. Sin previo aviso, una columna de magma brotó del piso de la pirámide, sorprendiendo al muchacho, quien no se esperaba eso. Logró moverse a un lado para evitar ser calcinado por el magma, pero no estaba preparado para lo que seguía; de las profundidades de la columna de roca derretida, salió Djaw, justo frente a él, con sus brazos en alto. Alan apenas tuvo tiempo para levantar las Keyblades en sus manos para bloquear el ataque de su rival, uno que lo mandó al suelo a gran velocidad, aunque logró caer sobre sus piernas luego de controlar semejante caída.
Música de fondo: - 162-Golbez, Clad in the Dark- (Soundtrack: Final Fantasy IV)
Alan alzó la vista hacia el frente, mirando a su rival, quien también tocaba el suelo de la pirámide. Pero había algo raro en él; su armadura dorada estaba al rojo vivo, soltando algo de vapor. Lo más extraño es que a Djaw parecía no importarle el calor que incluso él podía sentir, a pesar de la distancia.
"¿Qué rayos…?" empezó el N-Warrior, no entendiendo lo que había pasado. "¿Cómo es que sobreviviste en el magma?"
"¿Sobrevivir en el magma?" preguntó Djaw sin tomarle mucha importancia. "Para nosotros los Pharaohns, los sirvientes del dios Anubis, eso es demasiado fácil."
Alan apretó los dientes, sabiendo que este rival sería más duro de lo que creyó. Fue en ese momento en el que se dio cuenta de que la actividad tectónica del lugar cesó, volviendo todo a la normalidad.
"Que bueno que eso haya terminado." Comentó el humano. "Vaya que este planeta tiene bastante actividad…"
"¡Te equivocas! No fue cosa del planeta." Exclamó Djaw. "Eso fue por mi."
"¿De que estas hablando?"
"De nada, sólo que, cuando utilicé el Metalic Crusher, atravesé sin querer una parte del núcleo del planeta. Eso ocasionó esta actividad tectónica."
El joven abrió los ojos enormemente, claramente sorprendido por lo que escuchaba.
"N-no puede ser…" comenzó él. "¡La temperatura en el núcleo de un planeta está a varios millones de grados centígrados!¿Como sobreviviste a eso?"
"Para nosotros, los Pharaohns, algo así es muy fácil de superar."
"¡No juegues conmigo!"
"No miento, podemos soportar esa temperatura fácilmente."
Alan dio un paso hacia atrás inconcientemente, comenzando a tener miedo. Si ese sujeto podía sobrevivir a una inmersión en el núcleo activo de un planeta y sobrevivir como si nada, entonces era mucho más poderoso de lo que imaginaba.
'Es imposible vencer a alguien así…' pensó el joven, temiendo por su vida.
"Veo que lo haz descubierto." Comentó Djaw, acercándose al joven, mientras su armadura retomaba su color natural. "Un ser inferior como tu no podrá vencerme. Tus amigos correrán la misma suerte."
El Pharaohn desapareció, reapareciendo a lado de Alan, atacándolo con sus tonfa. El joven se defendió con sus Keyblades, incluso las que flotaban detrás de él. Pero, con un movimiento de Djaw, este lo golpeó en el pecho, mandándolo contra la pared, estrellándose con ella a unos tres metros de altura, antes de caer pesadamente contra el suelo, sus Keyblades a lado de él.
"Es inútil seguir peleando, guerrero." Expresó Djaw, viendo como Alan trataba de ponerse de pie. "Será mejor que acabe contigo de una buena vez…"
Alan, levantándose con dificultad, miró a su rival, quien tenía las manos extendidas hacia arriba. De pronto, las tonfa que sujetaba comenzaron a flotar, girando alrededor de los brazos de Djaw, mientras él se colocaba en una posición que parecía la Aurora Execution de Camus de Aquarius, solo que con las palmas abiertas en lugar de cerradas. Un aura gris comenzó a reunirse, mientras Djaw bajaba sus brazos, extendiéndolos hacia el frente en dirección al joven, las tonfa girando más y más rápido alrededor de sus brazos. Las puntas de las tonfas comenzaron a brillar, formando una especie de círculo justo frente al Pharaohn, quien ya tenía su ataque listo.
"¡No puede ser!"
"¡Recibe esto, muchacho!¡MEGATON SEIGE CANNON!"
El Pharaohn liberó un poderoso ataque de energía de sus manos, chocando contra el círculo de luz formado por las tonfas, que era en realidad un amplificador de fuerza. El resultado fue un cilindro de energía de diez metros de diámetro, con una capacidad destructiva impresiónate. Sin poder hacer nada, Alan cruzó sus brazos hacia el frente, intentando protegerse del ataque. Pero eso no le sirvió de nada, ya que el cilindro de energía lo engulló por completo, desintegrando su capa blanca y arrastrándolo con él.
El Megaton Siege Cannon de Djaw atravesó las paredes de la pirámide, siguiendo su curso por las arenas del desierto, levantando grandes cantidades del mismo al aire. Dentro del cilindro, Alan gritaba de dolor, mientras era arrastrado fuera de la pirámide. A miles de kilómetros de distancia estaba una cordillera de montañas parecida a la cordillera de los Andes, con grandes montañas, aunque sin nieve. El cilindro de energía se adentró en esta cordillera, pasando a través de varias montañas hasta chocar contra una.
El resultado fue una enorme explosión que desintegró toda la cordillera, misma que dejó de existir. Todo el planeta se sacudió ante tremenda explosión.
Música de fondo: - 150-Frey - Hero of Love and Justice- (Soundtrack: Saint Seiya)
En otro planeta, Kristal iba corriendo junto con Ash y Obi-Wan, rumbo a los portales que los llevarían a una pirámide, cuando sintió una fuerte punzada en el corazón, mientras que sus dos compañeros sintieron algo diferente. Todos se detuvieron, mirando con sorpresa hacia el cielo, no creyendo lo que sentían… o lo que no sentían.
"No puede ser…" comentó Ash. "E-el aura de Alan… desapareció…"
"Eso significa que él ha…" empezó Obi-Wan, sabiendo que no era conveniente decir esa palabra.
Ambos se quedaron viendo hacia las estrellas, con asombro, y no eran los únicos. En distintas partes de la galaxia, todos los demás guerreros sintieron la desaparición de la presencia de su amigo, mirando con sorpresa al cielo, todos tomando acciones diferentes:
X, Tai y Takato sólo se quedaron asombrados, mirando al cielo, no creyendo lo que pasaba.
Dawn y Lucy se detuvieron, llevándose las manos a la boca, tratando de no desesperarse.
Raichu cayó de rodillas, comenzando a llorar.
Haru golpeó el suelo, tratando de liberar su frustración.
Vegeta lo ignoró.
Goku miró al cielo, apretando los puños, decidido a seguir su camino, Seiya y Fly haciendo lo mismo.
Zero y Haseo también miraron al cielo, apretando los dientes, sabiendo que algo así pasaría… pero no tan rápido.
De vuelta con el grupo, Ash cayó de rodillas, golpeando el suelo con enfado y desesperación.
"¡Maldición!" Exclamó el Pokemon Trainer, las lagrimas comenzando a caer de sus ojos. "Alan… ¿De verdad estás muerto?" preguntó una vez más, mientras Obi-Wan permanecía callado, sabiendo que nada de lo que dijera lo animaría.
Kristal tenía una mano en su pecho, sintiendo como su corazón comenzaba a romperse. Ella miró al cielo, viendo una estrella brillar intensamente.
"Alan-kun…"
Las montañas estaban completamente destruidas, grandes rocas era lo único que quedaba, a demás de un enorme cráter donde el Metalic Seige Cannon había golpeado.
Debajo de la tierra, sepultado bajo toneladas de rocas y arena, se encontraba Alan, en el interior de una cavidad pequeña, su cabello regresando a la normalidad, sangrando profundamente.
La semilla dorada en su frente destellando débilmente, hasta desaparecer por completo…
Fin del Capitulo 17
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Alan: Hola, soy Alan. Rayos, ¿Acaso he sido derrotado?¿Tan fácil fue el haberme vencido? Este será mi final…
Shiva: Aún no… este no es el momento. Resurge con una nueva vida, un nuevo poder.
Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Resurrección de hielo, avanzando al segundo nivel.
Alan: Este poder… es de…
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X dice: Bueno, ¿Que les pareció? no tengo mucho que decir, más que ya estoy por entrar a la escuela. La imagen de Djaw y sus tonfa está en mi profile, en el archivo del Ep 5. Nos vemos el otro viernes.
Sobres.
-Saiyan X logged off-
