16/Ene/09

PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Lucy, Takato y Alan se separaron para ir cada uno por caminos distintos, esperando poder así destruir más rápido los Dark Crystals; Pyramidars. Alan se encontró con la pirámide de Thoth, encontrando el cristal oscuro y tratando de destruirlo. Sin embargo, Djaw, Pharaohn of Thoth, apareció para impedírselo, diciéndole que todos los Pharaohns habían regresado a la galaxia Duat.

Sin ninguna otra opción, el N-Warrior de Articuno decidió pelear contra el Pharaohn, quien demostró ser un rival sumamente duro de vencer. Luego de un largo combate, Alan entendió que no podría vencer a ese enemigo, por lo que el Pharaohn le lanzó su técnica más poderosa, el Metalic Seige Cannon, mandándolo contra unas montañas a miles de kilómetros de distancia, quedando sepultado bajo toneladas de roca.

En otros mundos, todos sus amigos sintieron su pérdida, en especial Kristal.

¿Habrá muerto de verdad Alan?¿O acaso…?

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 18: Resurrección de hielo, avanzando al segundo nivel.

Música de fondo: - 77-Gateway- (Soundtrack: Megaman X8)

Ash estaba destrozado. Un gran amigo había muerto de una forma muy rápida, podía sentirlo debido a la forma en la que su aura había desaparecido tan repentinamente.

"¡Maldición!" Exclamó él, golpeando el suelo una vez más. "Si tan sólo hubiera estado ahí, yo hubiera…"

"Calma, ya no hay nada que hacer." Comentó Obi-Wan con seriedad. "No dejes que la rabia te domine, mejor canaliza esos sentimientos hacia nuestra misión."

"¡¿Qué me calme?!" Expresó el Pokemon Trainer, mostrando su descontento. "¡¿Cómo quieres que me calme al saber que mi amigo está muerto?!"

"Si no lo haces, la parte Sith dentro de ti comenzará a despertarse y perderás el control. Si eso pasa, tendré que matarte."

"¿Me estás amenazando?"

"Sólo digo los hechos. No quiero que amenaces los mundos humanos de la Nova Alliance si te vuelves un Sith Lord."

"¡No me interesa convertirme en eso!¡Vengaré la muerte de Alan!"

"¡NO!"

Los dos hombres voltearon a ver a Kristal, quien les estaba dando la espalda.

"Alan-kun aún no ha muerto…" comentó ella, haciendo que ellos la miraran con pena.

"Jovencita." Empezó Obi-Wan. "Sé que él era muy importante para ti, pero no puedes negarte a los hechos; el aura de ese joven ha desaparecido. Lo siento."

"Kristal…" dijo Ash. "Alan también fue importante para mi, por eso estoy enfadado. Pero no entres en negación…"

"Ustedes no entienden…" comentó la hechicera. "Alan-kun aún no ha muerto, eso lo sé…"

"¿Cómo puedes decir eso? El aura de Alan ha desaparecido, eso significa que…"

"Puedo sentirlo… no con mi mente pero si con mi corazón."

'¿Con su corazón?... ¿Acaso será?' pensó Obi-Wan, una idea viniéndole a la mente mientras Ash aún hablaba con ella.

"Kristal…"

"Alan-kun y yo tenemos un lazo entre nosotros, lo sé, y ese lazo me dice que aún está vivo." dijo ella, volteando a ver a los dos hombres. Ash se sorprendió al ver una sonrisa en los labios de la chica. "Alan-kun está vivo, mi corazón me lo dice."

"¿Cómo puedes estar segura?"

"Heart Links…"

Los dos jóvenes voltearon a ver a Obi-Wan, el que había dicho eso último.

"¿Qué dijiste?" preguntó el guerrero de Lugia.

"Heart Links…" respondió el Jedi. "Son lazos especiales que los corazones forman. Normalmente se crean entre parejas cuando se aman de verdad. Un Heart Link puede decirle a una de las partes si la otra está bien."

"Entonces, la razón por la que siento que Alan-kun está vivo, ¿es por ese Heart Link?" preguntó la hechicera con confusión y esperanza.

"Debe de serlo, no encuentro otra forma por la que te veas tan tranquila."

"Entiendo…" respondió ella, llevándose las manos al pecho. "Sabía que estaba bien, tenía la impresión de que está a salvo."

"Entonces, ¿Por qué no siento su aura?" preguntaba Ash.

"Quizás esté muy débil." Respondió el adulto Jedi. "Además, recuerda que esta galaxia distorsiona la forma en la que pueden detectar a otras personas. Pero, si ella cree que está vivo, es porque lo está."

"Alan-kun es muy testarudo si se lo propone." Expresó Kristal. "Además, le di una motivación para que siguiera con vida después de esta guerra contra Anubis."

"¿Qué clase de motivación?" preguntaba el Pokemon Trainer con curiosidad, aunque ella sólo le guiñó el ojo.

"Una muy especial, sólo para él…" respondió ella.

Ash no entendía a lo que ella se refería, algunos signos de interrogación aparecieron flotando en su cabeza. Sin embargo, Obi-Wan lo entendió casi fácilmente. La joven miró hacia el frente, viendo el camino de rocas blancas que los llevaría hacia otros portales.

"Bueno, sigamos con nuestra misión. Se que Alan-kun estará bien… ¡Vamos!"

Con esto dicho, la hechicera comenzó a correr, los dos hombres siguiéndola de cerca. Ella miraba hacia al frente, decidida a regresar al Nintenverse, ya que sabía que su novio haría lo mismo.

'Vamos, Alan-kun, regresemos juntos a casa… confío en ti… además, no puedo esperar a que me hagas tuya…' pensó ella, sonrojándose un poco. 'Suerte, Alan-kun…'


Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

Oscuridad… era todo lo que él veía. El joven N-Warrior de Articuno se encontraba flotando en la oscuridad luego de la batalla contra Djaw, la cual había perdido.

"¿Qué pasó?¿Donde estoy?" se preguntó él, abriendo los ojos, no viendo más allá de su nariz. "Oh, es cierto… he perdido…" decía mientras sonreía un poco, una sonrisa irónica. "Al final, no fui lo suficientemente fuerte como para continuar."

Sentía que, mientras flotaba, descendía cada vez más y más a las profanidades de un abismo oscuro, del cual no podría salir una vez que entrara. Mientras descendía, varios recuerdos vinieron a su mente, algunos tristes, otros más felices, en especial lo que había ocurrido en el último año.

"Nadie en mi mundo me creería. Dirían que estoy loco y me llevarían con varios psicólogos. A veces ni yo me la creo. Muchas veces pienso que sólo es un sueño y que despertaré en algún momento en mi habitación, un nuevo día de clases, y me enfadaré porque mi vida no es así."

Aún estaba desentiendo, la oscuridad haciéndose más y más intensa, haciendo que algunas partes de su cuerpo comenzaran a ser consumidas por esta. Seguía con la idea de que todo eso era un sueño y que en algún momento despertaría en su casa, con su familia.

Entonces recordó los besos y caricias de Kristal…

"No… esos no pueden ser parte de un sueño. Eran tan reales, se sentían tan reales… si esto no es un sueño, entonces de verdad voy a morir."

Ahora empezaba a caer en picada hacia las profanidades, mientras su cuerpo era consumido cada vez más por la oscuridad.

"Muchachos, discúlpenme… ya no puedo hacer nada más… yo…"

"Alan-kun aún no ha muerto…"

"¿Uh?" se preguntó, abriendo los ojos. "¿Pero que…?"

"Puedo sentirlo… no con mi mente pero si con mi corazón."

"¿Kristal?"

Su descenso comenzó a disminuir la velocidad, mientras él miraba hacia arriba… o lo que él creía que era arriba.

"Esa es la voz de Kristal…"

"Alan-kun y yo tenemos un lazo entre nosotros, lo sé, y ese lazo me dice que aún está vivo. Alan-kun está vivo, mi corazón me lo dice."

"¿Aún estoy vivo?" lo pensó por un momento, deletreando cada letra de esa palabra, saboreándola en su mente. "Vivo… ella confía en mi…"

Su caída a la oscuridad se detuvo completamente, él aún mirando hacia 'arriba'.

"Alan-kun es muy testarudo si se lo propone."

"¡Oye!"

"Además, le di una motivación para que siguiera con vida después de esta guerra contra Anubis. Una muy especial, sólo para él…"

El sonrió un poco, burlándose. Era cierto, no podía morir hasta que lo hiciera con ella. Bueno, eso lo pensó en broma, porque la verdad es que quería seguir viviendo con ella por el resto de sus vidas. Se puso de pie en la oscuridad, las sombras alejándose de su cuerpo, mientras empezaba a emitir un leve resplandor azul.

"Es cierto, estoy vivo." Comentó para sí mismo. "Y no me puedo dar por vencido. Mi vida aún no puede terminar así, ¡no mientras yo tenga algo que decir al respecto!"

"Bien hecho, amo."

De pronto, cuatro luces celestes aparecieron alrededor del joven, tomando la forma de sus Keyblades, que a su vez cambiaron de forma, ahora siendo los espíritus dentro de ellas; Shiva, Mobius, un Articuno y alguien que parecía ser él mismo.

"¿Quién eres tu?" preguntó Alan a su clon, que estaba vestido sólo de un short azul y una playera blanca.

"Soy el espíritu de la Frozen Terra, me llamo Aldo."

"¿Aldo? Que nombre tan… común…"

"Recuerda que de donde venimos los nombres no son tan sorprendentes, y como soy prácticamente la Keyblade de nuestra Tierra..."

"Si, pero… bueno, no importa… sólo espero que no me digan Aldo en el futuro…"

"Amo, que bueno que no ha perdido las esperanzas." Comentó Shiva. "No es nuestro destino el servir a alguien que se rinde tan fácilmente."

"Demuéstrenos el poder de su espíritu." Expresaba Mobius.

"Y regresa a la batalla, a reunirte con los tuyos." Decía Articuno, con una voz de varón.

"Si, aún no puedo morir." Respondía el joven. "El fuego de mi vida aún no se apaga, y encenderé mi aura para que siga ardiendo. Pero, ¿Cómo derrotaré a ese Pharaohn? Es muy fuerte."

"Recuerda que un N-Warrior es la fusión de seis especies y que los Saints son parte de ustedes." Decía la doncella del hielo.

"¿Y que con eso?"

"El aura de ustedes es más parecida a la de un Saint que a la de cualquier otro." Comentaba Mobius.

"¿De verdad? Yo creí que nuestras auras eran parecidas a la de los Saiyans…" expresó el N-Warrior, llegando a una revelación. "Un momento… si nuestras auras son parecidas a las de lo Saints, entonces…"

"No tienen límites." Comentó Aldo. "Pueden elevar sus auras a niveles más allá que cualquier otro guerrero."

"Puedo elevar mi aura sin límites… puedo vencer al Pharaohn si incremento mi aura."

"Entonces elévala." Expresó el Articuno. "Demuestra el poder de un N-Warrior y haz arder el fuego de tu vida a niveles más allá de lo que antes haz visto. Supera la fuerza de un Súper N-Warrior."

"¿Superarlo?"

"Estás listo… combina la fuerza de un Saiyan, el cosmos de un Saint y el conocimiento pasado de generación en generación por un Dragon Knight. Sólo así podrás superar el nivel en el que estás ahora."

"Superar el nivel, juntando todos esos elementos. Lo haré… se los demostraré, pero necesito la ayuda de ustedes cuatro. ¿Me darán sus energías?"

"Por supuesto, amo." Expresaron los cuatro espíritus.

"Llámenme Alan…"

"De acuerdo, Master Alan."

"Da igual… ¡Regresemos al mundo de la luz!"

El aura del joven se eleva, iluminado el lugar, alejando a la oscuridad, mientras los cuatro espíritus se vuelven esferas de energía celestes, que comenzaron a girar a su alrededor. El joven, decidido, miraba hacia arriba, viendo como un punto blanco se empezaba a hacer visible.

'Suerte, Alan-kun…'

"Gracias por confiar en mi, Kristal… ¡Regresaré!¡Lograré el milagro!" Exclamó el joven, la intensa luz creciendo enormemente.


Dawn Hikari estaba corriendo por el camino de rocas, mirando una pirámide a lo lejos, una que estaba bastante destruida.

"Ese es el lugar donde el aura de Alan desapareció." Comentó la joven, corriendo más rápido. "Alan, espero que estés bien, por Kristal."

La Pokemon Coordinator entró en la pirámide, invocando su Palkia Keyblade y sus cadenas. Caminó con sumo cuidado, sabiendo que algún enemigo podría estar cerca. De pronto, sus cadenas se tensaron, indicando la presencia de un enemigo.

"¡ROLLING DEFENSE!" Exclamó, haciendo que sus cadenas crearan un muro circular alrededor de ella. Casi de inmediato, miles de destellos provenientes de todas direcciones impactaron la defensa rodante, que bloqueó casi todos los impactos. Un segundo después, el ataque cesó, sus cadenas regresando a la normalidad.

"Tienes buenos reflejos, niña."

"¡¿Quién es?!" Exclamó la joven, poniéndose en guardia.

De las sombras, apareciendo detrás de un pilar, caminaba el Pharaohn de esa pirámide, mirando a la joven N-Warrior.

"Yo soy Djaw, Pharaohn of Thoth. ¿Vienes a hacerle compañía a tu amigo muerto?"

"¿Amigo muerto?... ¡¿Qué le hiciste a Alan?!" Exclamó ella, poniéndose en guardia.

"Se atrevió a enfrentarse a mi, por lo que lo maté. Supongo que lograste detectar su presencia, ¿no es así?"

"¿Lo mataste?... ¡Es mentira!"

"No lo es, me fue muy fácil acabar con ese guerrero. Si intentas enfrentarte a mi, tendrás el mismo destino, y no me importa si eres una mujer."

El Pharaohn comenzó a caminar hacia ella, mientras ella se colocaba en guardia para recibirlo. Sabía que no podría vencerlo en su estado actual.

'No tengo opción, ¡debo transformarme!' pensó ella, elevando su aura considerablemente.

"Así que tienes un truco bajo la manga." Comentó Djaw. "Pero no podrás vencerme con eso, mujer."

El aura de Dawn se seguía elevando, su cabello comenzando a erizarse, mientras sus ojos se volvían dorados…

De pronto, lo sintieron. Una expulsión de energía inmensa, capaz de cubrir todo el sistema solar donde estaban fácilmente. Los dos reconocieron esa presencia; Dawn sonreía mientras que Djaw se sorprendía.

"¡Imposible!"

El suelo comenzó a temblar mientras que, a lo lejos, una enorme columna de luz dorada se abría paso por los restos de la cordillera montañosa, elevándose hacia el cielo, haciendo flotar grandes rocas de kilómetros de ancho y que pesaban varias toneladas. El Pharaohn miraba con asombro esto, no entendiendo lo que pasaba.

Música de fondo: - 137-The Stage is Set-- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

Luego, un destello a lo lejos vieron los dos y, al siguiente segundo, Djaw fue golpeado en el rostro, mandándolo contra la pared, atravesándola fácilmente, siguiendo su curso a través de kilómetros y kilómetros de arena. En la pirámide, Dawn miraba con asombro al que había golpeado al guardián de ese lugar; Alan, con su puño derecho extendido, en posición de golpe, mientras las cuatro Keyblades flotaban a sus espaldas. El joven volteó a verla, sonriéndole.

"Hola, Dawn, que bueno que vienes." Comentó él, haciendo que la joven comenzara a llorar un poco.

"Tonto, creí que habías muerto." Decía la chica, sonriendo mientras lloraba.

"Aún no puedo morir, no mientras yo tenga algo que decir al respecto."

"Que bueno, me alegra que no lo estés. Kristal se podría muy triste si murieras."

"Lo sé, es por eso que no debo morir, porque de poder, puedo."

"Bien, entonces venzamos a este Pharaohn los dos."

"No, Dawn. Déjamelo a mi, yo lo venceré, tu sigue adelante."

"¡¿Que?! No puedes hablar enserio. Mira lo que te hizo antes de que llegara."

"Si, pero ahora estoy preparado. Soy diferente…" Comentó el joven, mirando a la chica de cabello azul.

Fue en ese momento en el que Dawn notó algo diferente en el joven; el cabello dorado de este estaba más erizado que de costumbre, ahora tenía dos mechones en su frente en lugar de uno y sus ojos se habían vuelto un poco más… salvajes. Sin embargo, el cambio más distintivo fue el símbolo dorado que tenía en su frente; las líneas perpendiculares al rombo, que antes no tocaban la figura, ahora la atravesaban, uniéndose en el centro de esta. También aparecieron otras líneas, estas apuntaban a los picos del símbolo sin llegar a tocarlas. La joven lo miró con confusión.

"¿Qué te pasó?" preguntó ella.

"He cambiado… soy un hombre nuevo." Respondió tranquilamente. "He alcanzado un nivel superior al del Súper N-Warrior."

"¿Un nivel dos o que?"

"Se podría decir… Dawn, vete de aquí."

"Pero…"

"Recuerda que tenemos menos de un día para destruir todos los Pyramidars y salvar a Mokona y las Keyblades, de lo contrario, Anubis habrá ganado."

"Pero…"

"Yo destruiré este cristal y venceré a Djaw, tu avanza al anillo interior y ve por el siguiente Pharaohn."

"D-De acuerdo, pero más te vale no morir está vez."

"No me lo tienes que decir, ahora vete, antes de que regrese."

"¡Muy bien!"

Dawn comenzó a correr, alejándose de la pelea, saliendo por el lado opuesto de la pirámide. Al salir, se encontró con otro camino de rocas, por lo que comenzó a seguirlo. Luego de algunos minutos, la joven encontró otro portal, uno que la llevaría a otro mundo. Entró en el, dejando el planeta donde el N-Warrior de los hielos y el Pharaohn luchaban.

Música de fondo: - 121-Soldier Dream Instrumental- (Soundtrack: Saint Seiya)

De vuelta en la pirámide, Alan miraba por donde Dawn se había ido, sonriendo un poco. Pero esta sonrisa desapareció cuando sintió el aura de Djaw acercarse rápidamente. En menos de un segundo, el Pharaohn estaba de nuevo dentro de la pirámide, a unos metros de Alan, mirándolo con enfado.

"Como rayos… ¡¿Cómo es posible que un ser inferior me haya lastimado?!" Exclamó Djaw con enfado, mientras un poco de sangre salía de su boca.

"Tu error es que me has subestimado." Respondió el joven. "No puedo morir, no mientras la flama de mi vida siga ardiendo."

"¡Entonces extinguiré esa flama!"

El Pharaohn volvió a desaparecer, moviéndose a una velocidad impresionante, la misma que Alan no podía ver…

O eso era…

El joven permaneció tranquilo, pensando en muchas cosas en los escasos milisegundos que habían pasado. Entonces, sus ojos captaron algo, una silueta dorada acercándose a él, una que reconocía.

'Puedo verlo…¡Puedo verlo!' pensó el muchacho. '¡Puedo ver sus movimientos!'

Reaccionando a tiempo, Alan detuvo un fuerte golpe de las tonfa de Djaw con su Keyblade, empleando un esfuerzo sobrehumano para hacerlo.

"¡¿Que?!" Exclamó el Pharaohn, mirando con incredulidad lo que había hecho el joven. "¿Detuvo mi ataque?"

"¡Ya puedo ver todos tus movimientos, Djaw!" Expresó el N-Warrior. "¡No volverás a sorprenderme así!"

"¿Qué dices?¡No te creas mucho, niño!"

El Pharaohn volvió a desaparecer, seguido por el muchacho. Inmediatamente después, varios choques se escucharon por toda la pirámide. Ambos aparecieron por unos segundos, Djaw golpeando con sus tonfa mientras Alan se defendía con la Frost Monarch y la Articuno, sólo para desaparecer casi instantáneamente. Los impactos por todo el lugar continuaron, destruyendo algunas columnas en el proceso.


Música de fondo: - 158-Destiny Awaits- (Soundtrack: Bleach)

En otro lugar, el Jedi Knight Anakin Skywalker y el Epitaph User Haseo corrían por uno de los caminos de roca. Los dos se habían separado de sus grupos cuando entraron en portales en diferentes planetas, apareciendo casi al mismo tiempo en el mismo lugar. Ahora, ambos seguían el camino hacia una pirámide que se encontraba a unos kilómetros de donde se encontraban.

"Esa debe ser una de las pirámides de las que hablaban." Comentó Haseo.

"Si, eso parece." Respondió Anakin. "Apresurémonos a entrar, tenemos poco tiempo."

"No tienes por qué repetírmelo."

Varios minutos después, los dos entraron en la pirámide, poniéndose en guardia casi de inmediato, ya que estaban entrando en territorio enemigo. Haseo sujetó sus dos pistolas, mientras Anakin tenía su mano derecha firme en la desactivaba espada de luz. En el interior, el ambiente se sentía muy pesado, haciendo que los dos se tensaran más. Caminaron algunos metros bajo esa presión, nunca bajando la guardia, mirando cada rincón, cada sombra creada por los paneles de luz que estaban en las paredes. A pesar de ser una pirámide, la estructura parecía avanzada, aunque manteniendo el ambiente antiguo.

De pronto, el enorme cristal estuvo frente a sus ojos, al final de unos cuantos escalones, emanando energía oscura hacia la punta de la pirámide.

"Ese debe ser el cristal oscuro; Pyramidars." Dijo el Epitaph User.

"Puedo sentir la energía que emana… es maligna, casi como la presencia de un Sith." Mencionó el Jedi, encendiendo su sable de luz celeste, antes de mirar a su compañero. "Destruyámoslo y sigamos a la siguiente pirámide."

"¡De acuerdo!"

Los dos comenzaron a correr, subiendo las escaleras velozmente, sujetando sus armas con fuerza, con la sola idea de destruir el cristal que estaba frente a ellos.

Sin embargo, con la esquina de sus ojos, lograron ver varios destellos de luz acercándose por la derecha directamente hacia ellos. Usando gran agilidad, los dos saltaron hacia atrás, evitando esos destellos que impactaron las escaleras frente a ellos, dejando cráteres del tamaño de una pelota de soccer en el suelo. Ambos cayeron sobre sus piernas, poniéndose en guardia después del ataque.

"¡Guerreros de la Nova Alliance! No puedo dejarlos pasar mas allá." Dijo una voz proveniente de la nada.

"¡¿Quién es?!" expresó Haseo, ordenando a quien haya sido a que se mostrara.

De pronto, una figura hizo su aparición al final de las escaleras destrozadas, frente al cristal oscuro. Los dos guerreros miraron con asombro que se trataba de un Pharaohn, con su armadura dorada y dos armas en sus manos; chakrams dorados. El Pharaohn, de cabello castaño, largo hasta los hombros, y de ojos azules, los miró desafiantemente.

"Soy el Pharaohn que protege esta pirámide, uno de los quince guerreros al servicio del dios Anubis; Devian de Nirrti."

"¿Qué hace un Pharaohn aquí?" preguntó Anakin con algo de enfado y confusión. "Se supone que ellos debían estar en el Nintenverse, atacándolo."

"Nuestro dios, Anubis, previó su llegada a esta galaxia y sabía que tratarían de rescatar a los Guardianes capturados. Es por eso que él nos llamó, para proteger las pirámides mientras nuestro ejercito se dedica a destruir cada uno de los planetas del Nintenverse y así conquistarlo." Respondió el guerrero dorado con seriedad.

"¡Rayos!" Exclamó Haseo con coraje. "El punto del plan era que estuvieran en el Nintenverse."

"Creo que no hay otra forma de destruir ese cristal mas que derrotándolo." Comentó Anakin, sujetando su sable de luz.

"Estoy de acuerdo, ¡venzamos a este sujeto!" Exclamó el Epitaph User, apuntándole con sus pistolas al Pharaohn, quien comenzó a reírse. "¿Qué te causa gracia?"

"¿De verdad creen que pueden hacer algo?" preguntó Devian con cierta burla. "Yo puedo atacar a la velocidad de la luz, mientras que ustedes no pueden moverse así de rápido."

"Hemos estado entrenando para poder alcanzar esa velocidad." Comentó el caballero Jedi. "Creo que podremos hacer algo para enfrentarte, así como logramos evitar tus golpes."

"¿Y creen que por eso ya pueden enfrentarse a mi?¿No se les olvida un pequeño detalle?"

El Jedi y el Epitaph User lo miraron confundido, no entendiendo que era lo que quería decir.

"¿A que te refieres?" preguntó Anakin con cierta curiosidad, aunque no dejando su semblante serio.

"¿No lo recuerdan? Vieron destellos cuando los ataqué." Dijo Devian. "Piénsenlo. Si atacara a la velocidad de la luz, sentirían el golpe justo cuando vieran el destello, lo cual no fue el caso. Eso significa que mi ataque anterior no iba a la velocidad de la luz, sino a una inferior."

"¡¿Que?!" preguntó Haseo con enfado. "Entonces, ¿nos atacaste lento a propósito?¿Con qué motivo hiciste eso?"

"Para saber que tan rápidos pueden ser. Ahora que vi que pudieron evitar mi ataque con dificultad, puedo suponer que no son tan rápidos como supuse. Ahora, les mostraré…"

El Pharaohn desapareció de la vista de los guerreros, sólo para aparecer detrás de ellos en el mismo segundo en el que desapareció. Al sentir su presencia atrás de ellos, Anakin y Haseo se asustaron un poco.

"… la verdadera velocidad luz…"

Los dos sintieron un fuerte golpe en sus espaldas, mismos que los lanzaron hacia el frente varios metros. Antes de estrellarse contra algún objeto, Haseo y Anakin lograron recuperarse, cayendo de pie con dificultad, mirando hacia atrás a un Devian que tenía las palmas abiertas, habiéndolos empujado con ellas.

"Esta vez no pudieron verme, ¿verdad?" Preguntó el Pharaohn con cierta burla. "De ahora en delante, mis ataques se harán haciendo más y más fuertes, así que espero que puedan soportarlos."

Ambos guerreros miraron con desafío a su oponente, que era mucho más fuerte que ellos. Estaban por enfrentarse en un combate que estaba por encima de sus habilidades, poniéndolas al máximo.


Música de fondo: - 100-The Extreme- (Soundtrack: Final Fantasy VIII) (después de 1:30)

De vuelta en la pirámide de Thoth, ahora en el exterior de esta, Alan y Djaw continuaban su lucha, moviéndose a una velocidad impresionante, invisibles para el ojo humano común. Varias explosiones de aire se escuchaban por todo el lugar, destruyendo algunas rocas que había en el lugar y levantando mucha arena. Habían estado luchando así por ya algunos minutos, casi una hora, y parecía que ninguno se iba a rendir.

En el aire, ambos volvieron a aparecer, Alan sujetando su Frozen Terra al revés, mientras que Djaw sujetaba su tonfa de la forma corta, chocando sus armas en el aire. Se separaron varios metros, dando giros en el aire mientras descendían antes de caer sobre sus pies sobre la arena. Las cuatro Keyblades de hielo flotaban detrás de su espalda gracias a su poder mental y mágico, dejando sus manos libres para un combate a mano limpia.

El joven miró al frente desafiantemente, viendo a su rival que se acercaba rápidamente hacia él, sujetando sus dos tonfas doradas con fuerza. No entendía como es que podía verlo si, supuestamente, se movía a la velocidad de la luz, pero eso no le importaba. Extendió su mano derecha hacia el frente, lanzando una onda de energía invisible, Force, hacia su rival, quien la saltó antes de que lo golpeara. Luego, extendió su otra mano hacia su rival, haciendo que las Keyblades en su espalda salieran disparadas hacia el Pharaohn con la intención de golpearlo.

Djaw, al verlas venir, se preparó para defenderse. Logró moverse a un lado, evitando así la Diamond Dust, aunque tuvo que usar sus tonfa para bloquear la Frozen Terra y la Frost Monarch, antes de lanzarse en picada hacia el N-Warrior, evitando la Articuno en el proceso. Al ver que sus Keyblades fallaron, Alan movió su mano a un lado, ordenándoles que regresaran con él lo más rápido posible. Sin embargo, Djaw ya estaba frente a él, cayendo justo a unos cinco metros de distancia, antes de lanzarse hacia él con la intensión de golpearlo con una de sus tonfa. Viendo que no tenía opción, el joven invocó la Articuno que venía volando, apareciendo esta en su mano derecha y con bloqueando con ella los golpes de su rival.

Djaw no dejaba a Alan espacio ni tiempo para respirar, ya que atacaba sin descanso. Usando sólo una Keyblade, el joven tenía dificultades para bloquear las dos armas de su rival, por lo que necesitaba otra rápidamente. Afortunadamente para él, la Diamond Dust se venía acercando velozmente por la espalda de Djaw, atentando con atravesarlo por atrás. Sin embargo, el Pharaohn se dio cuenta y logró mover un poco su cintura, haciendo que la llave pasara por un lado. Esto esperaba Alan, ya que, luego de pasar a lado de Djaw, él la logró tomar, sujetándola al revés, y comenzó a defenderse de los ataques del Pharaohn con ambas llaves.

Ahora que estaba en las mismas condiciones, el N-Warrior comenzó a presionar con su defensa, convirtiéndola en ataque. El joven seguía atacando con sus Keyblades, manteniendo al Pharaohn a raya, antes de quedar ambos en un bloqueo de armas, empleando todas sus fuerzas.

"Veo que has mejorado mucho." Comentó el Pharaohn con cierto asombro. "¿Qué fue lo que cambió en ti?"

"Mi deseo de seguir viviendo se hizo más granda, nada mas." Respondió el humano directamente. "Eso es lo único que ha cambiado… eso, y que alcancé un nuevo nivel de poder."

"¿Tu deseo de seguir viviendo?¿Quieres hacerme creer que, con sólo desear vivir aún más, incrementaste tus poderes al alcanzar un nuevo nivel?¡Ridículo!"

"Una persona como tú, que no acepta la vida de los demás y nos toma cono seres inferiores, sólo por no poseer un alma como la tuya, ¡nunca lo entenderá!"

"¡Entiendo que soy un Pharaohn, un ser superior a un humano normal, con un alma divina!¡Eso es suficiente para mi!"

Los dos guerreros se separaron nuevamente, alejándose uno del otro. Nuevamente, las cuatro Keyblades flotaron atrás de Alan, justo cuando él se lanzó hacia el frente, al igual que su oponente. El N-Warrior extendió su mano izquierda al frente, haciendo que sus Keyblades se colocaran de forma perpendicular a su brazo, encarando hacia el frente. Justo cuando el Pharaohn estaba a sólo un metro de distancia, estas llaves se movieron hacia el frente, como si fuerzan extensiones del brazo del muchacho.

Pero Djaw logró evitarlas, siendo rasguñado del rostro por los dientes de la Frozen Terra. Ahora, el joven no tenía con que defenderse de su ataque, por lo que hizo un golpe con su brazo derecho, sujetando su tonfa de la forma larga, directo al rostro del muchacho. Alan logró ver el golpe y movió un poco su rostro hacia su derecha, evitando por poco la punta de la tonfa, misma que rasguñó su cara. Ahora era el Pharaohn el que no tenía defensa. Reuniendo algo de aire congelado, el humano golpeó a su rival en el estómago, dándole un fuerte puñetazo, mismo que hizo que el guerrero dorado se saliera de su concentración.

"¡Te mostraré que no somos inferiores!" Exclamó Alan, antes de comenzar a golpear de una manera veloz con sus puños, rodeados de aire congelado. Luego de varios golpes, el joven intentó una técnica diferente; luego de golpear con su mano izquierda, en lugar de golpear con su derecha, hizo aparecer su Keyblade Frozen Terra, sujetándola al revés, y dando un corte en diagonal hacia arriba con esta. Debido a que el aura del Pharaohn era muy poderosa, la Keyblade no logró cortarlo, pero si contaba como si fuerza un golpe por toda la zona del corte.

Luego de este primer corte, la Keyblade desapareció, aunque una nueva, la Articuno apareció en su mano izquierda, repitiendo el mismo movimiento. Luego de algunos cortes, giros y más cortes, el joven sujetó la Frost Monarch y la Diamond Dust con ambas manos y, dando un corte en diagonal hacia arriba, elevó a su rival por los aires a gran velocidad. Estaba por saltar y contra atacar, cuando el Pharaohn desapareció de su vista.

"¿Pero que…?"

Pero no pudo terminar, ya que sintió un fuerte dolor en su estómago. Era Djaw, que apareció frente a él y lo golpeó con la punta de su tonfa. Al igual que con él, las armas de Djaw no atravesaron a Alan ya que su aura era bastante grande, de lo contrario hubiera sido atravesado fácilmente. Pero esto no evitó que el Pharaohn le diera, con su otra arma, un fuerte golpe en el pecho al muchacho, mandándolo hacia atrás, soltando sus Keyblades en el proceso. El golpe mandó a Alan de nuevo al interior de la pirámide, atravesando una pared externa y algunas internas, antes de que una lograra detenerlo. Quedó incrustado en ella por algunos segundos, antes de que comenzara a deslizarse por la pared, antes de caer en el suelo. Gracias a que se deslizaba en lugar de caer pesadamente, el joven cayó sobre sus pies, aunque se mantuvo tambaleante, sujetándose su estómago por el dolor provocado por el golpe de Djaw.

"Maldición, eso si que dolió." Comentó el joven mientras trataba de mantenerse en pie. No quería admitirlo pero el combate contra Djaw lo estaba agotando, pero tenía que resistir. 'Debo seguir. Los Pharaohn tienen un límite y si logro luchar hasta ese límite, podré derrotarlo…'

El joven se quejaba de dolor, mientras su rival aparecía frente a él, también algo herido, aunque no tanto como el joven, además de que estaba en una posición muy familiar.

"Debo admitir que eso fue peligroso." Comentó Djaw, preparándose para lanzar su Metalic Seige Cannon. "Pero necesitas algo más que eso para vencerme."

Alan apretó los dientes y los puños, desesperado por encontrar alguna forma de vencer a su oponente.

'Se me acaban las opciones.' Pensó él en desesperación. 'He usado todas mis técnicas en él, pero ninguna le afecta mucho. Esta transformación agota casi toda mi energía muy rápido, casi estoy por quedarme sin nada. Sin embargo, también puedo sentir como el aura de él también va disminuyendo, pero la mía se terminará antes que la de él. Si no hago algo…'

Le faltaba el aire, su respiración se hacía más forzada a cada segundo, indicio de que sus energías estaban fallando. No le quedaba por hacer, ya había usado todas sus técnicas… exceptuando. Una idea le llegó a la mente, aún no había usado esa técnica.

'¡Es cierto! Aún no la he usado. Será peligroso, pero no tengo otra forma. Arriesgaré mi vida en esto.'

El N-Warrior miró con decisión al Pharaohn, quien rápidamente notó su mirada.

"¿Qué estás pensando, muchacho?" preguntó el guerrero dorado. "No importa lo que hagas, no podrás…"

"No lo creo." Respondió el humano, seguro de si mismo. "¡Ahora te mostraré una técnica exclusiva de los N-Warriors!"

"¿Técnica exclusiva?"

"¡Así es!¡Admira!"

Música de fondo: - 163-Trunks Vs Freeza- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Alan extendió su brazo derecho hacia arriba, con su puño cerrado, mientras que con su mano derecha sujetaba su bíceps derecho. Comenzó a reunir algo de energía en su brazo derecho, antes de bajarlo, ahora señalando a su enemigo. Casi de inmediato, tres luces aparecieron rodeando su brazo; eran sus Keyblades, todas flotando de forma perpendicular a su brazo, con la punta hacia el frente y sus dientes apuntados hacia su brazo, al mismo tiempo en el que abría su puño. La formación está completa, una que el Pharaohn notó casi de inmediato.

"¿Es ese el Keyblade Cannon?" Preguntó Djaw, reconociendo esa pose.

"Así es, la técnica que se utiliza cuando un N-Warrior tiene tres Keyblades o más y la suficiente aura para alimentarla." Comentó el joven mientras las Keyblades giraban alrededor de su brazo. "Esta es la primera vez que hago esta técnica, así que no sé que tan perfecta será… ¡Pero no me queda otra opción!"

"Entiendo, arriesgarás todo en una técnica que nunca haz hecho… de verdad que eres un estúpido. ¡Te mataré con esta técnica!"

"Quizás lo sea, pero no me queda nada más. ¡Vamos, Djaw!" Expresó el muchacho con confianza en su voz, aunque en su mente tenía aún dudas. 'Sólo recuerdo que la hice cuando X y yo estábamos fusionados. No tengo idea de que si tengo la energía suficiente para hacer que funcione, pero no me queda nada más. ¡Vamos, Keyblades!¡Cédanme su poder!'

Djaw reunió cada vez más y más aura en sus manos extendías al cielo, preparando su ataque, mientras sus tonfa giraban alrededor de ambos brazos. Por su parte, una esfera de energía celeste se formaba frente a la mano de Alan, mientras las Keyblades giraban alrededor de su brazo derecho. Ambos estaban alcanzando el máximo de sus poderes, a punto de liberarlos. Fue el Pharaohn el que lo hizo primero.

"¡Muere, N-Warrior!¡METALIC SEIGE CANNON!"

Extendiendo sus brazos hacia el frente, Djaw liberó el cilindro de energía gris que era su técnica, misma que fue amplificada debido al círculo que formaban las tonfa. El súper ataque iba directo hacia Alan, no deteniéndose incluso al destruir algunos pilares y rocas. Pero el joven no lanzaba su ataque, seguía esperando hasta el último segundo para actuar, mismo que llegó cuando el ataque estaba a sólo unos cuantos metros.

Con un veloz movimiento, despegó la mano izquierda que sujetaba su brazo derecho, invocó la Frozen Terra y la lanzó con fuerza hacia el frente, poniendo algo de su energía en ella. La Keyblade, que comenzó a girar velozmente, impactó de lleno con el frente de la técnica del Pharaohn, creando una gran explosión que impidió que él pudiera ver al muchacho. Ahora, que la nube de polvo ocultaba su figura, Alan extendió de nuevo su brazo derecho hacia el frente, colocando una vez más su mano izquierda sobre su bíceps derecho, tomando puntería.

"¡KEYBLADE CANNON!"

De la mano del joven, amplificado por la energía saliente de los dientes de las Keyblades, salió disparado un cometa de energía celeste a una velocidad cercana a la de la luz, si no es que igual, entrando en la nube de polvo.

Del otro lado, Djaw miró confundido la nube de polvo generada por el choque de su técnica y de la Keyblade, no esperando que el joven reaccionara así. De pronto, vio el cometa celeste salir de dicha nube, acercándose peligrosamente hacia él.

"¡¿Pero que de…?!"

Pero no terminó la frase, ya que decidió saltar para ponerse a salvo. El cometa de energía pasó justo por debajo de sus piernas, estrellándose contra una pared que estaba sólo a cinco metros detrás de él. Alan alzó la vista, viendo a su oponente en el aire, justo lo que esperaba que hiciera.

"¡No escaparás!" Exclamó él, deshaciendo la formación de Keyblades en su brazo derecho, las cuatro de ellas colocándose a espaldas de él como si fueran alas, antes de que diera un salto hacia el Pharaohn, reuniendo aire congelado en su puño izquierdo.

Djaw lo vio venir, pensando en que era tonto el atacarlo de frente después de semejante técnica, pensando en moverse para evitar el golpe.

Pero su cuerpo no se movía…

'¿Qué rayos…?¿Por qué no puedo moverme?' pensó el Pharaohn, no entendiendo la razón de su inmovilidad. '¿Y por qué hace tanto frío?'

Fue en ese momento en el que notó que parte de su cuerpo, en especial sus extremidades, empezaban a congelarse lentamente, la razón de su inmovilidad. El aire frío inundó el lugar, un descenso en la temperatura bastante brusco y que no había sentido. Y de pronto, lo entendió. Se dio cuenta de que el cometa celeste que liberó Alan era de aire súper congelado y que, cuando este estalló en la pared detrás de él, el viento helado debió golpearlo, lo que provocó el congelamiento de su cuerpo. Aún podía mover sus brazos y los usaría para defenderse.

Pero ya era tarde, el joven estaba justo frente a él, con su puño listo para atacar. Lo único que pudo ver al final, fue una intensa luz.

'No puede ser…' pensó él. 'Esta intensa luz…'

"¡Toma esto, Djaw!" Exclamó el joven, extendiendo su puño izquierdo hacia el frente. "¡ARTICUNO SUISEIKEN!"

La figura de un Articuno batiendo sus alas apareció detrás del joven cuando liberó su golpe, y eso fue lo último que vio Djaw, antes de que todo se volviera celeste…

-CLASH!-

Alan había golpeado a Djaw, ahora estando en el aire detrás de él. El Pharaohn se había defendido con sus brazos, usando sus tonfa como escudo y al parecer lo había logrado… bueno, al parecer.

El hielo cubrió por completo su armadura a una temperatura extremadamente fría. Pronto, sin previo aviso, el tronco, las hombreras, los brazos y parte de la cintura de la armadura, así como las dos tonfa, estallaron en pedazos, para sorpresa del Pharaohn.

"N-no puede ser…" expresó Djaw, sumamente sorprendido. "¿Ha roto la Nemes Tunic de un solo golpe?¡I-Imposible!Esa luz… ¿Acaso es la luz de sus semillas doradas? Es tan brillante, ¡como una Nova…"

Luego del golpe, Alan comenzó a descender rápidamente a tierra, cayendo hincado sobre su rodilla derecha, apoyándose en el piso con la mano del mismo lado, mientras su otra mano permanecía en su otra rodilla. Las cuatro Keyblades que lo seguías se clavaron en el suelo a lado de él, ya que el joven no tenía energías para mantenerlas flotando. El Pharaohn cayó pesadamente a varios metros detrás de él.

Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

Respiraba con dificultad, el N-Warrior había usado toda su energía, tanto que perdió su transformación de Súper N-Warrior LV2 y regresó a la normalidad. Miró hacia atrás de reojo, viendo a su oponente yaciendo en el suelo, con su piel en un ligero tono azul debido al aire frío, varios trozos de su armadura a su alrededor.

"Lo derroté…" comentó el joven, respirando difícilmente. "Al fin lo derroté…"

Se desplomó en el suelo, ya no teniendo energías ni para seguir moviendo ni un dedo. Sólo quería descansar, pero no era el momento, aún tenía un deber que cumplir.

"Debo… destruir… el… cristal…" dijo mientras se arrastraba por el suelo. "Oh, es cierto…" comentó mientras se llevaba una mano a su cuello, metiéndola dentro de el traje que llevaba debajo. "Creo que la tengo aquí… ¡Aquí está!"

De su traje sacó la Senzu Bean que le pertenecía, la que se repartieron entre todos antes de viajar a esa galaxia. Se la metió a la boca y comenzó a masticarla antes de tragársela. Casi de inmediato sintió que sus fuerzas le regresaban, sus heridas se curaban a una gran velocidad, desapareciendo rápidamente. Pronto, el joven estaba como nuevo.

"¡Muy bien!¡Ahora por el cristal!" Expresó el joven, caminando frente a la enorme roca púrpura. "Sólo espero que no sea tan fuerte como los Pilares que Seiya tuvo que destruir en la saga de Poseidon."

El muchacho miró el pilar oscuro, colocándose en posición Hadou, reuniendo energía en sus manos, antes de liberarla en un Shinkou Hadouken. El cilindro de energía celeste impactó en el cristal y, para sorpresa del joven, lo atravesó por completo, así como la pared que estaba detrás de el, perdiéndose en el horizonte.

"Vaya, que sorpresa. No creí que fuera tan fácil." Comentó Alan, no sabiendo que ese cristal era extremadamente duro, olvidando también que ahora él tenía el poder para destruir planetas enteros. "Bueno, será mejor que vaya a la siguiente pirámide. Sólo espero que los demás estén bien."

Y con eso, el N-Warrior de Articuno comenzó a correr, saliendo finalmente de esa pirámide, siguiendo su camino.

El Pharaohn derrotado, aún podía respirar, aunque estaba en sus últimos momentos. En estos segundos que le quedaban, sólo pudo pensar una cosa.

'A-ahora entiendo porqué el señor Anubis hizo todo esto para derrotarlos… los N-Warriors, cuyas semillas doradas pueden brillar como una Nova… así que por eso ellos son llamados… los Nova-Warriors…' pensó él, siendo lo último que pasó por su mente, antes de que la flama de su vida se extinguiera…

Fin del Capitulo 18


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. Que bien, he derrotado a Djaw. Ahora, espero que los demás puedan seguir con sus peleas, porque hay Pharaohns en todas partes.

Haseo: ¡Maldición! Este sujeto se mueve muy rápido. No creo poder igualarlo.

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Un Plan Peligroso.

Anakin: Tengo un plan.

Haseo: ¡Ese plan es estúpido!

Anakin: Por eso funcionará…

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: ¿Que onda, gente?¿Como han estado? Espero que les haya gustado el capítulo. Bueno, ahora hay un nuevo Nivel de N-Warrior; Súper N-Warrior Lv 2. Practicamente es identico a un Super Saiyan Lv 2 ( con el cabello más herizado y eso), sólo que el simbolo en su frente cambia un poco. Como ahorita estoy en clases, no puedo subir imagenes. Las subiré más tarde que llegue a mi casa, como a las 10 de la noche, hora de México.

Bueno, no tengo mucho que decir, más que nos vemos el otro Viernes.

Cualquier duda, ahí me avisan en un review.

Sobres.

-Saiyan X logged off-