08/Feb/09


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

En uno de los mundos humanos del Nintenverse, Frontiera, el combate entre las fuerzas de los Novaterrans y los invasores de Anubis continuaba. El combate parecía perdido para un pequeño grupo de soldados del Nintenverse, de no ser por la aparición de otros soldados de otro mundo humano, Sera. Ellos eran los Gears. Gracias a ellos, el pequeño grupo logró salir de una situación peligrosa, sólo para entrar a otra similar.

Mientras, en la galaxia Duat, Takato Matsuki llegó a una de las pirámides, decidido a destruir el cristal. Sin embargo, Seketh, el guerrero del desierto, apareció frente a él para impedir su misión. El combate entre ellos no se hizo esperar, pero la diosa de la victoria parecía estar a favor del Pharaohn. Justo cuando estaba por dar el último golpe, Seketh fue bloqueado por alguien más. Cuando Takato abrió los ojos, vio, para su sorpresa, una figura conocida para él; Gallantmon.

¿Qué fue lo que pasó?

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 21: Una radiante amistad.

-Galaxia: Duat-

Abrió y cerró sus ojos una y otra vez, tratando de cerciorarse de que lo que veía no era sólo una ilusión y que no desaparecería en uno de esos pestañeos.

No lo era…

No lo creía, no era posible, debía ser una ilusión. Pero esa era la realidad; Gallantmon salvó a Takato.

"¿G-Guilmon?" preguntó el joven con algo de miedo, miedo a que desapareciera al decir su nombre. El caballero sólo volteó un poco, mirándolo de reojo y, aunque no podía verse, sonriendo.

"Takato, ha pasado tanto tiempo…" respondió el Digimon con cierta alegría.

El joven no podía dejar de verlo. Tenía que ser un sueño, porque aún no lo creía. Fue en ese momento en el que se dio cuenta de que el Gallantmon que veía frente a él era mas pequeño de lo habitual, ya que medía como dos metros de alto, mientras que el normal medía al menos unos cinco.

"¿Pero, como es que tú…?" empezó el joven, pero la criatura lo interrumpió.

"Te lo diré después, Takato, por ahora recupera tus fuerzas y venzamos a este sujeto."

"Así que eres uno de sus aliados." Comentó Seketh, acercándose a ellos y llamando su atención. "No sé como es que entraste sin que te pudiera detectar, pero no te dejaré con vida."

"Igual yo, no puedo permitir que un ser que se regocija de la muerte de los demás quede sin castigo alguno. ¡Yo, Gallantmon, no lo permitiré!"

"Hablas mucho, pero ¿podrás pelear? Muéstramelo."

Música de fondo: - 23-God Warrior vs. Saint- (Soundtrack: Saint Seiya)

El Digimon Mega se lanzó contra el Pharaohn, atacándolo con su lanza. Sin embargo, Seketh usó su propia arma para bloquear fácilmente la de su enemigo, usando muy poca fuerza para hacerlo. Gallantmon continuó su ataque, dando varios cortes con su lanza, pero todas eran bloqueadas con facilidad por el Egypteran, siempre adelantándose a los movimientos del caballero. Pronto, los dos quedaron en un bloqueo de armas.

"¿Es toda tu fuerza?" preguntó Seketh con cierto aburrimiento. "Aunque debo decir que estoy algo sorprendido. Por lo que había oído de ustedes, un Digimon nunca hubiera podido bloquearme."

"Gracias a Takato me he vuelto más fuerte." Respondió el Royal Knight. "Cuando él se vuelve más fuerte, yo también."

"Entiendo, pero eso significa que tu fuerza es parecida a la de él… que decepción."

"¡Nunca subestimes a un enemigo!" Exclamó el Digimon, haciéndose hacia atrás y reuniendo energía en su lanza. "¡ROYAL SABER!"

Usando su propia lanza, Seketh desvió el arma de su rival, haciendo que el poder saliera disparada hacia el techo, atravesándolo fácilmente. Con su otra mano, el Pharaohn le dio un fuerte puñetazo al Digimon en el estómago, antes de girar sobre si mismo y darle una patada en el rostro, siguiéndolo con otro golpe, esta vez con la lanza, usando la parte no afilada de esta. El Digimon salió disparado hacia una columna, derrumbándola en el acto.

Pero eso no se quedó así. El Royal Knight salió de entre los escombros y se lanzó de nuevo hacia él, intentando atacarlo con su lanza, pero el Pharaohn logró evitarlo fácilmente, golpeándolo en la espalda mientras pasaba. Gallantmon se volteó a mirarlo de frente, guardando su distancia, ya que ahora parecía que lo iban a atacar.

"Al parecer no quieres entenderlo." Comentó Seketh, sujetando su lanza con ambas manos. "Muy bien, entonces te demostraré el verdadero terror. ¡DRILL DESERT!"

El Pharaohn comenzó a golpear con su lanza, haciéndola parecer cientos de destellos dorados. Gallantmon comenzó a evitarlos, haciendo todo lo posible por evitar ser golpeado por estos. Sin embargo, iban tan rápido que no podía evitar todos a tiempo y poco a poco comenzaron a hacer algunos rascuños a su armadura. Decidió contraatacar con un Royal Saber pero el ataque fue en vano, ya que un golpe de la lanza dorada del Pharaohn fue suficiente como para disiparlo.

"Tendrás que hacerlo mejor, grandullón." Comentó Seketh con burla.

"Aún tengo otros trucos, Pharaohn." Respondió el Digimon, dando un gran salto hacia el techo, sólo para apoyarse en el e impulsarse hacia el suelo, cayendo en picada justo sobre la cabeza del guerrero dorado. "¡ROYAL SABER!"

El ataque se acercó al Pharaohn, creando una explosión de luz que cubrió todo el lugar. Sin embargo, cuando la luz se desvaneció, Gallantmon observó con terror que su oponente había alzado su mano izquierda y detenido la lanza con sólo la palma de su mano.

"Por favor, intenta atacarme de verdad." Dijo Seketh, empujando a Gallantmon en el aire, quien dio varios giros para caer sobre sus pies. "Es todo el poder que tienes, por lo que veo."

"Tendré que derrotarte para proteger a Takato." expresó el Digimon, poniéndose en guardia.

"¡Espera, Gallantmon!" Exclamó el joven, colocándose detrás de Seketh. "Yo también pelearé. Soy un N-Warrior ahora y sé que puedo ayudarte."

"Por mi no hay problema que entren los dos. Será más divertido." Comentó el Pharaohn, girando su lanza y sujetándola con ambas manos. "Vengan, criatura y su dueño, que los estoy esperando."

"¡Muy bien!¡Ataquemos, Takato!"

Los dos se lanzaron al mismo tiempo, esperando encontrar desprevenido al guerrero dorado, pero no fue así, ya que él estaba listo. Gallantmon atacó con su lanza, mientras Takato con su Keyblade, pero el Pharaohn bloqueó el arma de los dos con su propia lanza con mucha facilidad. Tamer y Digimon entonces comenzaron a atacarlo velozmente usando sus armas, dando cortes en varias direcciones y a diferentes velocidades. Pero Seketh era más rápido que los dos y movía su lanza dorada con agilidad, bloqueando todos los ataques que ellos intentaban. Pronto, saltó hacia atrás, extendiendo su mano izquierda a sus rivales.

"¡DESERT TYPHOON!"

Música de fondo: - 168-Evo (Shinka Size)- (Soundtrack: Digimon Tamers)

Un tornado de arena muy poderoso y a la velocidad de la luz salió de su mano izquierda en dirección a los dos héroes… bueno, más a Takato, ya que era él el objetivo. Sin embargo, el joven no estaba desprevenido.

'Puedo verlo…' pensó él. '¡Puedo ver su ataque! Entonces, yo puedo…'

Inconcientemente, el joven realizó dos hechizos de viento, uno en cada mano.

"¡AEROGA!"

Takato extendió ambas manos al frente, recibiendo el poderoso tornado de arena de frente, aunque este al final lo engulló por completo. Al darse cuenta de lo que pasó, Gallantmon volteó a ver donde estaba su compañero, que ahora estaba cubierto de arena.

"¡Takato!" Exclamó el Digimon con preocupación, mientras Seketh sonreía.

"Que bien, no pudiste escapar, muchacho." Expresó él. "Ahora muere enterrado en las arenas del desierto de este planeta."

"¡No lo creo!"

La voz del joven le sorprendió, ya que estaba muy cerca. Fue en ese momento en el que sintió su presencia… en el mismo lugar donde estaba antes.

"¡Imposible!" Exclamó el Pharaohn al darse cuenta de que Takato aún estaba de pie. "¡Pero si vi que no se defendió con su escudo!... ¿Pero que…?"

Entonces, se dio cuenta de que el N-Warrior había utilizado algún hechizo de viento para resistir el poderoso tifón de arena que el Pharaohn había creado, causando que este comenzara a reír.

"Eres un idiota, muchacho. ¿Crees que con ese pequeño hechizo de viento serás capaz de vencerme?"

Takato estaba usando todas sus fuerzas para mantenerse en el mismo lugar. Si se movía un poco, el tifón lo mandaría volando y saldría gravemente lastimado. Los dos Aerogas estaban soportando bien, pero sería cuestión de tiempo para que terminaran superándolos. Sentía un gran dolor, ya que algunos gramos de arena se habían juntado para crear rocas más grandes y, a la velocidad a la que iban, podían superar con mucha facilidad el daño producido por una escopeta. Afortunadamente, para él, su armadura le estaba protegiendo… pero no por mucho, ya que las partes desprotegidas comenzaron a sentir los embates de la arena, causando pequeñas heridas en su piel.

"¿Cuándo más soportaras, niño?" preguntó Seketh. "¿No entiendes que es inútil?"

"Aún no, Pharaohn." Respondió Takato. "No puedo darme por vencido… ¡No ahora!"

De pronto, el joven expulsó aún más aura, su cabello se erizó más de lo normal, su mirada se volvió más agresiva y algunos relámpagos azules comenzaron a danzar alrededor de su cuerpo, mientras el símbolo dorado en su frente cambiaba un poco de apariencia. La expulsión de energía fue tan intensa que sorprendió a Seketh, quien vio como la simple aura del chico mantenía a raya su técnica.

'¿Pero que rayos…?¿De donde obtuvo ese poder?' pensó el Pharaohn, al ver que el Tamer se preparaba para algo.

"¡Prepárate, Seketh!" exclamó el chico. "Es hora de mi técnica secreta, una que he aprendido recientemente."

"¿Qué dices?"

Entonces, para su sorpresa, el Tamer extendió sus brazos… hacia los lados, retirando la única defensa que tenía. Ahora sentía toda la fuerza del Desert Typhoon en su cuerpo, siendo golpeado por todas partes de inmediato. Sin embargo, los dos Aerogas no se habían desvanecido. Al contrario, comenzaron a cambiar de color, tomando un leve color rojo. No sólo eso, sino que estaban creciendo, formando una corriente alrededor del cuerpo del joven, protegiéndolo un poco de la arena. El viento rojo comenzó a incrementarse en intensidad más y más. El símbolo del Digital Hazzard, el de varias pirámides, apareció debajo de él.

"¡Toma esto, Seketh!¡Esta es mi nueva técnica!" Exclamó Takato, cruzándose de brazos, sólo para extenderlos hacia el frente violentamente. "¡HAZZARD STORM!"

La intensidad de la tormenta desatada por el N-Warrior fue lo suficientemente fuerte como para nivelarse con la de Seketh, sorprendiéndolo.

'Imposible.' Pensó el, justo cuando vio que su arena era arrasada por el viento de su rival. 'Si puede rechazar mi arena, eso quiere decir que esta viaja a una velocidad ¡superior a la de la luz!'

"¡Allá va!" Exclamó el joven, expulsando toda su aura.

Al final, el Hazzard Storm destrozó el Desert Typhoon. Sin embargo, Seketh, gracias al tiempo que le otorgó su técnica, logró saltar para salvarse de la horrible tormenta, misma que atravesó la pared y se perdió en el desierto, creando la tormenta de arena más grande que jamás se haya visto. El Pharaohn miraba sorprendido el daño creado por la técnica de su rival.

"Si yo hubiera recibido eso, no estaría…"

"¡FINAL ELYSIUM!"

"¿Pero que…?¡Ahhh!"

Debido a lo asombrado que estaba, no notó cuando Gallantmon saltó a lado de él y le dio un Final Elysium de lleno, siendo arrastrado por el y enterrándose en el suelo.

-Fin de la música de fondo-

El Digimon tocó suelo con sus pies, viendo donde había caído el rival, antes de voltear a ver a su Tamer, quien estaba muy debilitado por el ataque. El cabello volvió a como era antes de la extraña transformación, aún manteniendo la forma Súper. El símbolo en su frente volvió a la normalidad y sus poderes regresaron al nivel de un Súper N-Warrior, aunque un poco más débil.

"¡Takato!" Exclamó el Royal Knight, colocándose a lado de él. "¿Estás bien?"

"Si, no te preocupes, Gallantmon, estoy bien." Respondió débilmente.

"Te arriésgate mucho al hacer eso."

"Si, pero era la única forma de agarrarlo desprevenido. No se lo esperaría."

"Bueno, eso es cierto, yo tampoco me lo esperé. Pero, al ver una oportunidad, no dudé en atacarlo. Espero haberle hecho algún dañó."

"Yo igual… ya casi no me quedan energías."

"Lástima, porque no me hicieron mucho."

Música de fondo: - 111-Cosmo of Friendship - (Soundtrack: Saint Seiya)

Los dos voltearon a ver hacia el frente, viendo Seketh salir de los escombros, más enfadado que nunca.

"Debo admitir que fue una idea interesante, pero el ataque de ese Digimon, o lo que sea, no fue lo suficientemente fuerte como para derrotarme." Comentó el Pharaohn con arrogancia.

"Rayos, no funcionó." Comentó Gallantmon, colocándose frente a Takato. "No te preocupes, yo te protegeré."

"No me hagas reír, caballero, no podrás ni tocarme. ¡Observa!"

El Pharaohn desapareció de la vista del Royal Knight, quien miró confundido al frente. Entonces, escuchó un grito detrás de él. Al girar a ver que era, notó que Takato era lanzado contra una pared, quedando inconciente.

"¡Takato!" Exclamó el Digimon. "¡¿Qué le hiciste?!"

"Sólo lo golpee." Respondió el guerrero dorado. "Quería arrancarle la cabeza, pero, al parecer pudo verme y logró evitarlo. Pero no escapará para la siguiente vez."

"¡No te dejaré hacerlo!"

Gallantmon atacó a Seketh con su lanza, pero él se movió para evitar el lento ataque. El Digimon Mega siguió atacando, nunca logrando asestar un solo golpe. Frustrado, reunió energía en su escudo y lanzó un Final Elysium, mismo que el Pharaohn bloqueó con la punta de su lanza, dispersando el poder con facilidad.

"¿No lo entiendes, criatura?" preguntó Seketh. "Un ser como tú nunca podrá vencerme."

"¡Debo de intentarlo, sólo así estaré seguro!" Exclamó el Royal Knight con decisión.

"¡Estúpido!" Exclamó el Pharaohn, sujetando su lanza con ambas manos. "¡Te demostraré la barrera que no podrás superar por mayor que sea tu esfuerzo!¡DRILL DESERT!"

Seketh atacó con su lanza nuevamente, formando varios destellos largos de luz. Gallantmon intentó evitarlos, pero eran muy rápidos, casi a la velocidad de la luz. Poco a poco, su armadura comenzó a recibir los daños. Un destello atravesó su hombrera derecha, otro destrozó su rodillera izquierda y otro parte de su protector de brazo derecho. Por unos segundos los ataques cesaron, dejando que el Digimon pueda tomar un leve respiro.

"Veo que tienes una leve vista de la velocidad de la luz." Comentó Seketh. "Pero con sólo moverte a una velocidad cercana a la de la luz no es suficiente. Si no puedes superarla, nunca podrás vencerme."

"Haré todo lo posible por derrotarte, no importando que tan rápido te muevas." Respondió Gallantmon con cierto cansancio.

"Que ridículo. También noté que tu armadura es mucho más débil que la del chico. ¿Planeas enfrentarme aún sabiendo eso?"

"¡Te demostraré que podré resistir tus ataques, Seketh!"

"Bah, sólo alardeas de algo que no tienes." Expresó el Pharaohn, colocándose en guardia. "Siente el poder de mi lanza dorada. ¡DRILL DESERT!"

Seketh se lanzó de nuevo contra Gallantmon, quien levantó su escudo para defenderse. Sin embargo, ocurrió lo mismo que con Takato; la lanza atravesó el escudo del Digimon, al igual que su propio cuerpo, saliendo por el extremo opuesto. En lugar de sangre, eran datos los que se dispersaban del cuerpo del caballero, quien quedó en silencio luego del ataque.

"¿Qué te dije?" preguntó Seketh, aún con su arma en el cuerpo de Gallantmon. "Tu débil armadura no tenía oportunidad contra mi lanza dorada."

"E-es cierto… que bueno que lo pensé antes…" comentó el Digimon herido, causando dudas en el Pharaohn.

"¿Qué dices?"

"Que haz caído en mi trampa…" dijo en voz baja, antes de alzar la vista, así como su voz. "¡Takato!"

El Pharaohn miró a su izquierda, sólo para ver aparecer al joven N-Warrior frente a él, en el aire, en medio de un salto, con ambas manos extendidas hacia el frente. El tiempo parecía moverse con lentitud desde la perspectiva del guerrero dorado, pero no por su velocidad de la luz. Cuando se dio cuenta de lo que pasaba, ya era tarde, ya que Takato estaba listo.

"¡HAZZARD STORM!"

De sus manos emergió un poderoso viento carmesí. Ya que estaba a menos de un metro de él, Seketh recibió de lleno todo el poder del ataque, empujándolo y llevándoselo con él, atravesando una pared y perdiéndose en el horizonte.

Música de fondo: - 27-Friends in My Heart- (Soundtrack: Kingdom Hearts)

En la pirámide, Takato estaba de pie, con sus manos hacia el frente. El ataque dejó un gran surco en el suelo, al igual que un enorme agujero en la pared del frente. El joven respiraba con dificultad, ya que había usado todas sus fuerzas en ese ataque y ya no le quedaba nada. Entonces, notó que el caballero Digimon cayó sobre su rodilla, sujetándose un costado.

"¡Gallantmon!" Exclamó él, corriendo al auxilio de su compañero. "¿Estás bien?"

"Si, Takato, no te preocupes." Respondió el caballero débilmente. "Lo importante es que estés bien."

"Pero, como es que…"

"¿Estoy aquí?" terminó por él. "No lo sé, sólo recuerdo que estabas en peligro y que me hablaste."

"¿Qué yo te hablé? No lo entiendo…"

"Debe ser lo que ese señor anciano nos dijo, ¿Lo recuerdas?"

"¿Señor anciano?¿Te refieres a Raphael?"

"Ese mismo… no recordaba su nombre…"

Takato se quedó en el suelo, pensando un momento. Recordaba algunas cosas que Raphael les había dicho, pero no tenían que ver con lo que había pasado. Entonces, recordó una línea en especial.

"¿Podrán separase cuando esto termine?" Preguntó Alan con curiosidad.

"Eventualmente podrán separase, pero sólo si se vuelven lo suficientemente fuertes para resistir la separación."

Era cierto. Alan le preguntó a Raphael si algún día podrían separarse, y él sólo comentó que cuando se volvieran lo suficientemente fuertes. ¿Quiere decir eso que ahora era tan fuerte que ni sintió cuando él y Guilmon se separaron?

"¿Acaso ya me he vuelto tan fuerte?" se preguntó a si mismo.

"Si, Takato, se has vuelto muy fuerte en sólo unos meses…" respondió el caballero. "Y, como yo estaba en tu corazón, también me volví un poco más fuerte."

"Entiendo…"

Gallantmon rió un poco, pero entonces, comenzó a brillar y a reducirse de tamaño. Pronto, en lugar del caballero blanco, estaba ahora un dinosaurio rojo con negro.

"Ah, creo que se me acabó la transformación." Comentó Guilmon.

"Pero, ¿Cómo tomaste la apariencia de nivel Mega sin estar fusionado conmigo?" preguntó Takato con confusión.

"No lo sé… quizás por estar tanto tiempo contigo, se me quedó parte de ti."

"Es probable…"

Los dos se quedaron así por unos segundos, sin hablarse el uno al otro, hasta que, por lógica, el joven abrazó al dinosaurio con fuerza.

"Te extrañé, Guilmon…"

"Yo no, Takato, porque siempre estuve contigo."

"Si, pero tu me entiendes. Bueno, curemos tus heridas." Expresó el joven, sacando una semilla de un bolsillo de su traje, partiéndola en dos. "Toma, comete la mitad, yo haré lo mismo con la otra."

"¿Uh?¿Pero que así no sólo te recuperarás la mitad?" preguntó el Digimon con curiosidad.

"Quizás, pero descansaré en el camino. Ahora cómela, y no hagas ningún berrinche."

"Que malo eres, Takatomon."

"Ya empezaste con eso de nuevo…"

Los dos se comieron la mitad de las semillas y rápidamente sintieron sus cuerpos recuperarse por completo. Se pusieron de pie y se sonrieron, ya que hace tiempo que no estaban juntos.

"Bueno, Guilmon, destruyamos ese cristal."

"¿Qué haremos con el hombre de traje gracioso?"

"Dejémoslo, no tenemos tiempo de pelear. Vamos, Guilmon."

"¡Yay!"

Los dos comenzaron a correr hacia el centro de la pirámide, encontrándose con el cristal oscuro, Pyramidars. El Tamer y su Digimon combinaron fuerzas y destruyeron el cristal, debilitando aún más la resistencia del pilar principal donde estaban encerradas Mokona y las Keyblades.

"Listo, Guilmon. Vámonos antes de que llegue."

"Si, Takato."

Ambos corrieron hacia la salida de la pirámide, encontrando pronto el portal que los llevaría a otro mundo, escapando de él. Pocos momentos después, Seketh regresó a la pirámide, encontrando los restos del cristal que quería proteger.

"¡Mierda! Lograron salirse con la suyas. Esos malditos mocosos." Expresó el Pharaohn con enfado. "Bueno, no tiene caso el estar aquí cuidando algo que ya no está. Será mejor seguirlos."

Con esto en mente, el Pharaohn salió de su pirámide, entrando en el mismo portal por el que entraron Takato y Guilmon, buscando su venganza.


Música de fondo: - 77-Gateway- (Soundtrack: Megaman X8)

Un Pharaohn se encontraba caminando por un largo pasillo, sus pasos resonando en el lugar, puesto que era lo único que se escuchaba. Siguió así por unos segundos, hasta que llegó a un lugar amplio; el salón del trono de Anubis. El guerrero dorado siguió caminando, subiendo algunos escalones que estaban en el lugar, hasta que vio adelante, sentado en su trono, al dios de la muerte, detrás de una cortina semi transparente, sólo dejando ver su silueta. El Pharaohn se hincó frente a él, mostrando respeto.

"Lord Anubis…"

"¿Qué sucede, Raviel?" preguntó el Guardián oscuro con seriedad. El Pharaohn mencionado alzó la vista, mirándolo fijamente, intentando ver la figura detrás de la cortina.

"Señor, vengo a informarle que…"

"Si, lo sé." Interrumpió el señor oscuro. "Tres de los Pyramidars han sido destruidos."

"Sabía que era innecesario venir a reportarlo puesto que usted, nuestro dios, lo sabe todo."

"No me molesta en lo más mínimo. Eso es una muestra de tu lealtad a mi." Dijo seriamente, antes de verlo con cierta intriga. "Puedo sentir algo de temor en ti."

El Pharaohn apretó un poco los dientes. No quería que su señor sintiese el temor dentro de su corazón, por lo que intentó ocultarlo dentro de sí mismo, en la parte más profunda de su mente.

'Que iluso he sido.' Pensó con algo de gracia. 'Tratar de engañar a un dios. Eso es ridículo.'

"Ciertamente, Raviel, fue muy iluso de tu parte pensar en poder engañarme." Comentó Anubis, haciendo que el guerrero dorado se estremeciera un poco.

"Como siempre, mi señor, usted lo sabe todo." Respondió el Pharaohn, con una sonrisa nerviosa y gotas de sudor deslizándose por su rostro.

"Sé que es lo que te inquieta, pero prefiero que seas tú el que me lo diga."

"Si, mi señor… me inquieta el avance de estos guerreros. En todos los milenios que les hemos estado sirviendo, ni un ser ha podido pasar del primer anillo de templos, aún cuando millones lo han intentado a la vez. El hecho de que ya muchos de estos guerreros hayan atravesado el primer anillo me inquieta. ¿Acaso seremos más débiles en comparación con nuestros antepasados?"

"Te equivocas, Raviel." Respondió el Guardián con seriedad. "Ustedes son de los guerreros más fuertes que hayan peleado a mi lado. Su dominio sobre las almas de los antiguos Guardianes es superior a la de muchos guerreros en el pasado. Sin embargo, los miembros de la Nova Alliance son extremadamente fuertes."

"¿Tanto lo son?"

"¿Porqué crees que ellos han sobrevivido a miles de intentos de otros Guardianes por conquistarlos a través de las eras? Desde tiempos inmemorables, otros Guardianes han intentado y fracasado en su intento por dominar el Nintenverse y sus galaxias aliadas. La Nova Alliance es una de las más poderosas de este universo, y por eso es que se han mantenido con vida, aún después de todo este tiempo. Mi plan era el debilitarlos con los Mecronets y a la vez hacerme más fuerte al absorber la galaxia Dream y a su Guardián, para así tener el poder suficiente como para entrar a la galaxia y arrasarla. Sin embargo, ellos se han hecho más fuertes con cada cosa que se les lanza; sobrevivieron a la guerra contra los Mecronets, los hicieron sus aliados y a parte se vieron envueltos en la guerra contra Morganna y el mundo oscuro de Exurion con Céfiro."

"Entiendo… fue muy tonto el haberlos subestimado…"

"Exactamente, Raviel."

El Pharaohn de Osiris se da la vuelta para ver a la persona que había hablado, aunque ya conocía su identidad. Entrando en el salón, caminando lentamente y defendiéndose a unos pasos de su compañero, estaba Atem, Pharaohn of Ra.

"Nunca se debe de subestimar a un N-Warrior… de lo contrario, podrías pagar con tu vida." Comentó el recién llegado seriamente.

"Es lo que estoy entendiendo." Respondió Raviel seriamente. "Pero, ¿qué estás haciendo aquí? Se supone que debes de estar cuidando tu pirámide."

"Lo sé, pero quise venir un momento. Los héroes tardarán en llegar hasta mi pirámide, así que no hay tanta prisa."

"Atem, tu…"

"Déjalo, Raviel…" interrumpió el dios. "El sabe lo que hace, no te preocupes por lo que haga. Después de todo, si falla, será severamente castigado."

"Si, mi señor, y eso es algo que no quiero que me pase." Expresó el Pharaohn of Ra. "Después de todo, no debo provocar la ira de un dios."

"Exactamente. Ahora, regresa a tu pirámide, que quiero que permanezcas ahí. No se sabe de lo que son capaces esos guerreros… bueno, tú si sabes lo que ellos pueden hacer, ¿no es así?"

"Tiene razón, mi Lord. Será mejor que me regrese… con su permiso."

Dicho esto, Atem comenzó a caminar hacia la puerta de salida, dejando el enorme salón para dirigirse a su pirámide. Raviel, estando de nuevo a solas con Anubis, volvió a verlo con cierta incertidumbre.

"¿Qué es lo que me quieres preguntar, Raviel?" preguntó el Guardián oscuro, leyendo la mente del Pharaohn.

"Bueno, señor, tenía una duda." Empezó Raviel con cierto nerviosismo. "¿A que se refiere con que Atem conoce de lo que ellos son capaces?"

"Eso es algo que no puedo decirte, Raviel."

"¿Qué dice?"

"Aunque seas mi guerrero más poderoso y leal, hay cosas que se deben de mantener en silencio. Atem tiene un gran secreto, uno que sólo yo lo sé. Él es diferente a la mayoría de ustedes y, a cambio de que no lo revelara, se unió a mi."

"¿Él es diferente a nosotros?"

"Sí, algo diferente. Fueron creados igual, pero su pasado es lo que lo hace diferente."

"¿A que se refiere?"

"No diré más, así que deja de insistir."

"Si, mi señor, disculpe por ser tan irrespetuoso."

"Será mejor que regreses a tu pirámide, Raviel. Esos guerreros del Nintenverse podrían darnos una mayor sorpresa. Probablemente no puedan detenerlos y uno que otro llegará a aquí, pero tengo confianza en que al menos matarán a la mitad de ellos. Raviel, espero que logres derrotar a al menos cuatro de ellos."

"Si, mi señor Anubis. No lo decepcionaré."

"Sé que no lo harás…"

Y con esto, el Pharaohn dejó el salón, regresando de nuevo a su Pirámide para protegerla de los invasores. Ahora que Anubis estaba sólo, se puso a pensar un poco. Era cierto, los héroes de la Nova Alliance podrían llegar con él.

… y eso era lo que él esperaba.

"Alan, Kristal, las reencarnaciones de Chaos y Balance de esta época, vengan aquí, que los estaré esperando… pronto obtendré mi venganza, al separarlos por toda la eternidad."

Fin del Capitulo 21


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Lucy: Hola, soy Lucy. Kristal y yo hemos llegado a la siguiente pirámide… pero alguien se pone en nuestro camino. ¡Oh no!¡Me ha paralizado!

???: No permitiré que destruyan el cristal. Usaré mis habilidades para matarlas aquí y ahora.

Kristal: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Pelea Mágica.

Lucy: Kristal, quisiera ayudarte…

Kristal: Será difícil… ella es igual a mi…

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: ¡Saludos!¿Como están? Espero que les haya agradado.

Bueno, ahora vemos que Gallantmon salió del cuerpo de Takato porque ya era "tiempo" para liberarse. Si recuerdan, en el Episodio 2 dije que era necesario que ellos se volvieran más fuertes para soportar la separación. Bueno, Takato ya era tan fuerte para separarse de Gallantmon sin sentirlo NI disminuir sus poderes. De hecho, Guilmon logra digievolucionar a Mega porque ahora tiene la escencia de Takato dentro de él.

Si, Takato logró alcanzar el Nivel de Super N-Warrior Lv2 al menos por unos segundos. La imagen de su cabello está en la imagen de personajes.

Gracias a todos los que han dejado review, me dan animos para seguir la historia =D

Bueno, siguiente episodio, las chicas. A ver como les va.

Oh cierto, he subido 4 nuevos comics a mi sprite comic. Aún no he hecho el especial del numero 400, así que se los debo.

Nos vemos el otro Sabado...

Sobres.

-Saiyan X logged off-