7/MAR/09


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Ichigo Kurosaki, el Shinigami de la galaxia Bleach, llegó a una de las quince pirámides que existían en esa galaxia que poseían uno de los cristales oscuros. Al llegar, se tuvo que enfrentar a Seker, Pharaohn de Sokar, para poder destruir el cristal.

El Pharaohn era un guerrero poderoso, logrando mantener a raya todos los intentos de Ichigo sin mucha dificultad. Fly y Raichu llegaron al lugar, pero Ichigo, luego de liberar su Bankai, les ordenó que se adelantaran a destruir el cristal mientras él entretenía a Seker. Los dos chicos, obedeciéndolo, siguieron su camino.

El Shinigami se enfrentó nuevamente al Pharaohn, quien lo atrapó en su ilusión, evitando que pudiera golpearlo. Pero entonces, un espíritu oscuro dentro de Ichigo tomó posesión de su cuerpo. Este ser era un Hollow, y que, al controlar el cuerpo del joven, incrementó sus poderes y agilidad, dándole una gran pelea al Egypteran. Pero entonces, Ichigo tomó de nuevo posesión de su propio cuerpo y encaró a Seker en un último ataque.

Al final de la batalla, el guerrero de la galaxia Duat fue derrotado por la espada del Shinigami, quien cayó desmayado después de esto.

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 25: Pharaohn vs Saint

Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

En un planeta de la galaxia Duat apenas estaba cayendo la noche, una que sólo duraba unas cuatro horas, gracias a los dos soles que poseía el sistema solar donde estaba. Dos figuras corrían por el camino de piedras blancas, la única construcción que se hallaba en la mitad del basto desierto planetario, el único indicio de que ahí existe una civilización. Eran dos guerreros de la Nova Alliance, dos seres con armaduras, aunque de diferentes 'razas'.

Pegasus Saint, Seiya, y el N-Warrior, Haru Glory, corrían por las arenas del desierto de ese mundo, buscando la pirámide donde estaría uno de los cristales oscuros de esa galaxia. Llevaban unas horas corriendo, usando los transportadores para pasar de planeta en planeta. Tenían que encontrar ese cristal y así poner fin a las ambiciones de Anubis de destruir el Nintenverse y a las galaxias vecinas.

Mientras corrían, los dos estaban conversando…

"Bah, que bueno que dejamos a ese gruñón atrás." Comentó Seiya con cierto enfado.

"Más bien, él nos dejó." Le respondió Haru.

"Como sea. El punto es que ya no está con nosotros."

"Bueno, eso es cierto…"

¿De que se estaban quejando? Bueno, verán; hace dos horas, venían con un tercer compañero de viaje, aquel al que ninguno del grupo quería encontrarse; Vegeta. El príncipe Saiyan, al verlos, los miró con superioridad, creyéndolos débiles. En lugar de esperarlos, se fue volando, siguiendo el curso hasta el portal que los llevaría a otro planeta. Como no podían volar, Seiya y Haru tuvieron que seguirlo corriendo, casi a la misma velocidad que Vegeta usaba para volar. Y claro, no podía faltar que el Saiyan les 'recordara' lo débiles que eran con cada comentario sarcástico, cosa que enfadó a los jóvenes, pero que tenían que callarse para evitar una confrontación con él.

Claro, eso no le quitaba las ganas a Seiya de lanzarle algunos meteoros al enano engreido.

Cuando llegaron a un nuevo portal, descubrieron que había dos. Vegeta se dirigió a uno, dándose la vuelta para comentar… no, mejor dicho, amenazar, a los dos jóvenes con que no los siguieran o se la verían mal, antes de entrar al portal. Un segundo más y hubiera sentido los meteoros de Seiya que pasaron de largo.

"Si ese sujeto quiere morirse, que lo haga." Volvió a comentar el caballero de Athena, mostrando su odio por los Saiyans. Haru sólo reía nerviosamente.

"Que curioso." Expresó el Rave Master. "No creí que aquí alabaran a Anubis de esa forma. Incluso los civiles le tienen tanta lealtad."

"Si, creí que por ser un dios arrogante, se ganaría el odio de su gente, pero al parecer no."

Ahora, lo que Seiya decía era acerca de algo que pasó no hace más de veinte minutos. Al llegar a ese planeta, a dos kilómetros del portal, se encontraba un pequeño pueblo a los lados del camino blanco. Los dos guerreros pensaron que sería una buena oportunidad por saber de esa galaxia, además de refrescarse un poco, ya que el calor los estaba matando.

La gente de ese pueblo vivía de forma pacífica, como en cualquier pequeño pueblo. Sin embargo, cuando vieron a los héroes de la Nova Alliance, todo eso cambió. En pocos segundos, todos los habitantes, tanto los hombres, mujeres y niños, se metieron a sus casas. Seiya y Haru llegaron a la mitad del pueblo, pensando en porqué habían huido de ellos.

Lo que no sabían era que no huían.

De pronto, todos los aldeanos volvieron a salir, cada uno, incluso los niños, sujetando una Staff Weapon, armas que los soldados invasores de Anubis usaban. Exigieron a los héroes que se rindieran, que serían castigados por atentar contra su dios. ¿La respuesta de los chicos? Correr.

Seiya y Haru, no queriendo matarlos, saltaron a los aldeanos, corriendo por los techos de los edificios, mientras evitaban todo disparo amarillo proveniente de los habitantes. Pronto, los héroes escaparon del pueblo, mientras sus habitantes seguían disparándoles desde los límites, antes de lograr escapar.

"Creí que no serían leales a Anubis." Volvió a comentar Seiya.

"Quizás lo hagan por temor, después de todo, el tal Anubis es una especie de dios." Expresó Haru.

"Él es un dios."

"No creo en los dioses. Creo en seres poderosos pero no en un dios."

"Créelo, existen."

"Como sea… ¡Mira, ahí está!"

Al fin, luego de varias horas corriendo, los dos guerreros se encontraban frente a frente a la entrada de una enorme pirámide, del cual emanaba un pilar de luz morada desde la punta de esta. Esa energía era bastante poderosa y maligna, misma que hizo que ambos sintieran algo de presión en el ambiente.

"Este debe ser." Comentó Seiya seriamente. "Entremos, pero tengamos cuidado."

"No tienes que decirlo." Respondió Haru, invocando su DecaForce Keyblade para estar seguros.

Ambos entraron a la pirámide, caminando con cuidado para no caer en alguna de las trampas que creían que podría haber en un lugar así. Sin embargo, luego de algunos minutos, no cayeron en ninguna trampa, así que siguieron su camino más relajados. Llegaron a un enorme salón, la habitación principal de la pirámide. Frente a ellos, a unos veinte o treinta metros de distancia y sobre una plataforma, estaba el cristal oscuro, el Pyramidars, emanando una gran cantidad de energía negativa.

"Ahí está. ¡Vamos por el!" Exclamó Haru, con las intenciones de correr. Sin embargo, antes de avanzar, Seiya le sujetó el brazo. Confundido, el Rave Master volteó a ver a su compañero. "¿Porqué me detienes?"

"Debemos avanzar con cuidado." Respondió el caballero. "En lugares así, pueden salir enemigos de la nada."

"Oh, cierto… parece que sabes mucho."

"Antes siempre me lanzaba sin ver mis alrededores. Aprendí la lección luego de varios ataques sorpresa." Dijo Seiya, recordando como cada vez que llegaba a un lugar que tenía que atravesar para seguir su camino o destruir algo para salvar a Athena, alguien aparecía de la nada y lo lastimaba, empezando así un combate. Luego de varias veces de intentarlo, Seiya aprendió que no era bueno lanzarse ciegamente contra el enemigo… aunque aún lo hacía muy seguido sin querer. Después de todo, era su naturaleza.

"Muy bien, entonces tengamos cuidado. Alguien puede aparecer…"

"¡Estás en lo correcto, niño!"

Música de fondo: - 172-Confrontation- (Soundtrack: Bleach)

Los dos se colocaron en guardia al escuchar la voz de alguien, una mujer, salir de la nada.

"¿Quién es?" preguntó Haru, exigiendo saber la identidad de dicha mujer.

De pronto, la tierra comenzó a temblar y, frente a ellos, a unos diez metros de distancia, un pilar de piedra, de tres metros de alto, salió del suelo. La roca comenzó a agrietarse y a desmoronarse, revelando algo que estaba en el interior. Ese algo era alguien, una mujer, de largo cabello castaño, amarrado en dos coletas. De ojos verdes, la mujer tenía un rostro bastante joven… de hecho, ella era bastante joven, quizás no mayor a los quince años. Sin embargo, en su mirada se podía notar una madurez que sólo alguien que ha vivido muchas batallas puede tener. Llevándose una mano a su cintura mientras que con la otra se apartaba unos mechones que estaban en su frente, la joven los miró seriamente.

"Yo soy la que protege esta pirámide, una de las quince Pharaohn al servicio del dios Anubis; Hathor, Pharaohn of Ammit."

"Hathor, Pharaohn of Ammit… yo soy un Bronze Saint, Pegasus Seiya."

"Y yo Haru Glory, un N-Warrior y el Rave Master."

La Pharaohn los miró detenidamente, antes de soltar una pequeña carcajada.

"¿Hablan enserio?" preguntó. "¿Un caballero de bronce, los más débiles de la orden de Athena, y un N-Warrior que tiene un aura bastante débil, son los que me desafían? Eso es ridículo."

"¿Qué dices?" preguntó Haru con enfado.

"Ustedes basuras no podrán enfrentarse a mi. No me hagan perder mi tiempo." Hathor extendió su brazo izquierdo hacia ellos. "Desaparezcan de mi vista."

Al terminar de hablar, la Pharaohn liberó de su mano varios destellos dorados, parecidos al Lightning Plasma del Gold Saint Aioria de Leo. Estos destellos viajaron velozmente, tanto que los dos no pudieron verlos y los recibieron de lleno, siendo golpeados varias veces en el cuerpo y lanzándolos contra la pared que estaba cerca, antes de caer al suelo pesadamente. Hathor bajó de nuevo la mano, volviéndose a quitar los mechones de su cabello, sonriendo de forma arrogante.

"Que fácil fue esto…"

"No nos subestimes…"

La guerrera dorada miró con cierta curiosidad y sorpresa a los dos guerreros, quienes se estaban poniendo de pie con algo de dificultad.

"Oh, son más resistentes de lo que creí." Expresó con indiferencia.

"El combate apenas ha empezado. No podemos darnos por vencidos." Comentó Seiya.

"Tenemos motivos muy fuertes para no dejarnos vencer." Dijo Haru, convirtiéndose en Súper N-Warrior y sujetando su Keyblade con fuerza. Hathor sólo sonrió con ironía.

"Muy bien, entonces les mostraré mis verdaderas habilidades, guerreros."

"¡Veamos que puedes hacer!" Exclamó Seiya, haciendo unos movimientos con sus manos y elevando su cosmo, antes de liberarlo en su ataque. "¡ESTRELLA DE PEGASO!"

Música de fondo: - 22-The 13th Dilemma- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

Varios meteoros a una velocidad varias veces superior a la del sonido salieron disparados hacia la guerrera, quien se permaneció quieta, sin siquiera moverse. Entonces, cuando los meteoros estaban por golpearla, ella levantó los brazos y comenzó a bloquear todos los golpes de Pegaso con suma facilidad.

"¿Este es tu meteoro?" cuestionó la Pharaohn con burla. "Es tan lento que puedo verlo como si fuera una tortuga."

'¿Puede detener todos mis meteoros con suma facilidad?' pensó el caballero de bronce mientras realizaba su ataque. 'Se mueve tan rápido como Raviel. No… ¡no puedo darme por vencido!'

"¡Arde mi cosmo!"

El cosmo de Seiya comenzó a elevarse cada vez más, haciendo que sus ataques fueran cada vez más y más rápidos. Hathor estaba tan concentrada en la burla que no se dio cuenta del incremento de velocidad… hasta que sintió un golpe en el estómago.

"¿Qué rayos…?" se preguntó con asombro. "¡Sus golpes vienen cada vez más y más rápidos! Su Ka se ha elevado considerablemente, y sus meteoros se han convertido en rayos de luz, ¡Imposible!"

El meteoro de Seiya comenzó a golpear a Hathor con fuerza, empujándola hacia atrás varios metros. Sin embargo, debido a su poderosa aura, la Pharaohn logró mantenerse en pie a pesar de haber recibido miles de golpes en pocos segundos. Miró a su rival con odio, sólo para darse cuenta de que el N-Warrior no estaba con él.

Sintió la presencia del joven. La guerrera dorada miró hacia arriba, viendo como Haru, quien había dado un enorme salto, venía cayendo velozmente, con su espada sobre su cabeza.

"¡Estúpido!" Expresó ella. "¿Creíste que me sorprenderías?" Hathor levantó su brazo derecho para bloquear la espada de Haru, para luego regresarle el golpe con uno propio.

Sin embargo, no se dio cuenta que la espada del Rave Master había cambiado de forma; ahora era más delgada y de un color naranja, sin un filo aparente. Haru dio el golpe, mismo que fue bloqueado por la Pharaohn, quien sonrió al creer que lo tenía. Pero estaba equivocada.

"¡Te tengo!" Exclamó Hathor.

"¡EXPLOSION!"

"¿Qué…?"

De pronto, el punto de contacto entre la espada y el brazo de la Pharaohn explotó, causándole dolor a la guerrera, quien se hizo hacia atrás ya que no se esperaba ese ataque. Haru también se hizo hacia atrás, habiendo usado el impulso de la explosión para alejarse, cayendo a lado del Saint.

"La golpeamos." Expresó Seiya. "No es tan invencible como creía."

"Si seguimos así, podremos derrotarla fácilmente." Dijo Haru, seguro de poder vencerla.

Sin embargo, Hathor estaba enfadada, MUY enfadada, no sólo porque la habían golpeado, sino que aparte la habían lastimado. ¿Cómo sabe? Debido al hilo de sangre que se escurre por su brazo derecho, manchando sus dedos.

"Es imperdonable." Dijo ella, sintiendo como la furia se incrementaba cada vez más y más. "¡Que unos seres inferiores como ustedes me hayan lastimado es imperdonable!"

La Pharaohn elevó su Ka de una manera muy brusca, tan rápido que la pirámide no soportó la presión y todo salió volando. Lo único que quedaba en pie era el cristal oscuro, aparte de los dos héroes, quienes elevaban sus auras para no salir volando. Hathor extendió su mano derecha al frente, haciendo aparecer su propia arma; una guadaña dorada, misma que sujetó con ambas manos, mientras veía a los héroes con furia.

"¡Ahora les mostraré porqué soy una de los doce Pharaohns!" Exclamó ella, lanzándose velozmente hacia los dos héroes. Seiya, al verla venir, elevó su cosmo y la atacó.

"¡ESTRELLA DE PEGASO!"

El caballero de bronce lanzó de nuevo varios meteoros hacia el frente. Sin embargo, Hathor se detuvo y, con gran agilidad, los detuvo todos con su enorme guadaña, a pesar que los meteoros iban casi tan rápidos como la luz, sorprendiendo a Seiya.

"¿Mi Estrella de Pegaso no tiene efecto?" preguntó el caballero con sorpresa.

"No me engañaras con esa técnica de nuevo, Saint." Respondió Hathor, sonriendo con malicia.

"¡Entonces veamos que puedo hacer yo!¡SILPHARION!"

Mirando hacia un lado, la Pharaohn notó como Haru, ahora con una espada más delgada y de color celeste, venía corriendo velozmente hacia ella. Justo cuando estaba frente a ella, su espada volvió a cambiar, siendo de nuevo la llamada Explosion.

"¡Toma esto!" Exclamó el Rave Master, dando unos cortes con su arma. "¡TWELVE WINGS OF THE EXPLOSIVE DRAGON!"

Hathor se defendió con su guadaña, dando un golpe con ella cuando la onda de explosiones causadas por Haru la golpearon de lleno. Al finalizar el ataque, la Pharaohn y el N-Warrior estaban de espaldas el uno al otro, con sus armas hacia delante. Sin embargo, el joven fue el que cayó al suelo, soltando su Keyblade, mientras su cabello volvía a la normalidad.

"¡Haru!" Exclamó Seiya al ver a su compañero ser derrotado de un solo golpe por su rival.

"No te desesperes, no está muerto." Expresó la guerrera dorada. "Aunque pronto lo mandaré al otro mundo."

"¡Primero tendrás que pasar sobre mi!"

"Acepto el reto." Dijo mientras se colocaba en guardia, sujetando su arma con ambas manos. "¡Vamos, Athena's Saint!¡Muéstrame el poder de los de tu raza!"

Música de fondo: - 173-Fallen Angel vs. Saint- (Soundtrack: Saint Seiya)

Con esto dicho, Hathor se lanzó contra Pegaso, quien se puso en guardia al verla venir. La Pharaohn daba varios cortes con su guadaña, mismos que Seiya tenía que evitar, ya que no tenía ningún arma para poder bloquear los ataques. Lo que pudo hacer para detener el arma fue adelantarse un poco y sujetar el palo de la guadaña, evitando así el filo. Sin embargo, Hathor lo repelió al lanzarle varios golpes a la velocidad de la luz, mismos que Seiya no pudo evitar ya que estaba sumamente cerca de ella cuando los lanzó.

De pronto, mientras Seiya permanecía en el suelo, Hathor reunió una gran cantidad de energía en su guadaña, girándola sobre su cabeza algunas veces, antes de bajarla rápidamente, golpeando el piso con la punta de su arma.

"¡EARTH BREAKER!"

De pronto, una poderosa onda de energía, de varios metros de alto, salió disparada hacia el frente a una velocidad sorprendente, velocidad luz. Al sentirla y verla venir, Seiya se puso de pie y logró saltar hacia un lado, evitando el ataque. Sin embargo, el Saint notó que el ataque siguió de largo, perdiéndose en el horizonte. También notó que el ataque creó un enorme surco en el suelo. Era muy profundo, tanto que no podía ver el fondo, la arena que estaba a los lados se deslizaba por el surco, tratando de llenarlo. Sin embargo, a pesar de haber pasado el tiempo, el surco, que tenía varios kilómetros de largo, no se llenaba y la arena seguía entrando.

"Increíble." Dijo el caballero con sorpresa. "El surco debe ser extremadamente profundo para no llenarse."

"Tan profundo como los cien kilómetros." Respondió Hathor seriamente, llamando la atención del guerrero. "Y eso que me contuve. De haberlo querido, pude haber cortado este planeta en dos."

Seiya miró a la Pharaohn con sorpresa y algo de enfado. Si lo que decía era cierto, entonces estaba en problemas, ya que él no era capaz de destruir mundos de un golpe… al menos no todavía. Sin embargo, confiaba en que podía vencer a esta oponente si elevaba su cosmo hasta el infinito, como lo ha hecho en incontables ocasiones. Nuevamente se colocó en guardia.

"Aunque puedas destruir mundos, no puedo darme por vencido. ¡Yo soy un caballero de Athena!"

"Como si pudieras hacerme algo… ¡Ven, caballero de Athena!"

"¡ESTRELLA DE PEGASO!"

Varios meteoros se dirigieron hacia la Pharaohn, sin embargo, esta usó su velocidad superior para poder evadirlos todos y moverse de lugar. Cuando Seiya se dio cuenta, Hathor ya estaba a lado de él, con su mano izquierda extendida, rodeada de energía.

"Mi turno… ¡EARTH BURNING!"

"¿Qué…?"

Una esfera de energía color café salió de la mano de la Pharaohn, golpeando al caballero de lleno. Seiya sintió como si su cuerpo se paralizaba y ardía al mismo tiempo e intentó moverse, sin éxito. DE pronto, el caballero salió disparado al cielo, elevándose varios kilómetros hacia arriba, perdiéndose en el cielo. Pasaron los segundos y Hathor comenzó a caminar hacia donde estaba Haru. Justo un segundo después, Seiya cayó estrepitosamente, impactando el suelo con una gran potencia, creando un enorme cráter en el suelo.

"Esto se terminó, caballero." Comentó Hathor con seguridad. "Ningún ser vivo puede soportar una caída así luego de ser atacados con mi Earth Burning…"

"Entonces seré el primero…"

Música de fondo: - 21-Glide! Pegasus- (Soundtrack: Saint Seiya)

La Pharaohn volteó hacia atrás con sorpresa, viendo como Seiya se estaba poniendo de pie lentamente, casi cayéndose. Lo miró con cierto temor, ya que no parecía haber sufrido un gran daño.

"¿Qué significa eso? Caíste desde cien kilómetros de alto. ¡Debiste haber muerto!¿Caso eres inmortal?"

"No, no soy inmortal…" respondió Seiya débilmente, aunque su cosmo ardía con mucha fuerza. "Pero no puedo morir ahora, no mientras Anubis siga amenazando a Athena. ¡Hathor, te derrotaré si no me dejas destruir el cristal!"

"No puedo hacer eso, Saint, mi orgullo como Pharaohn no me lo permite. Tendrás que luchar a muerte para conseguirlo. Pero, ¿Podrás hacerlo? Aunque no te haya matado, mi ataque debió haberte herido y debilitado. Perderás cuando tu cuerpo ya no pueda más."

"No importa que mi cuerpo esté deshecho, ¡mi cosmos es inmortal!" Exclamó el caballero Pegaso, elevando aún más su cosmos. "¡Lo haré arder como nunca lo he hecho y te venceré, Hathor!"

Ambos guerreros comenzaron a elevar sus auras, haciéndose visibles ante el ojo humano normal, levantando algo de arena y piedras del suelo. Entonces, Hathor se lanzó contra Seiya, sujetando su guadaña con fuerza, moviéndose a la velocidad de la luz. Sin embargo, para su sorpresa, el Saint comenzó a evitar todos los cortes que ella le hacía con gran agilidad, mientras él no le quitaba los ojos de encima.

'¿Qué sucede?' pensó ella. '¿Está evitando mis movimientos? Eso sólo es posible si… si su velocidad es igual a la de la luz… ¡imposible!'

'Puedo verlo.' Era lo que el caballero de Athena pensaba. 'Puedo ver sus movimientos.'

La Pharaohn continuó atacando, hasta que Seiya saltó hacia atrás para mantener la distancia entre los dos y así, de lejos, realizó su ataque.

"¡ESTRELLA DE PEGASO!"

"¡Estúpido!" Exclamó Hathor, usando su guadaña para bloquear los meteoros del caballero. "Estoy usando toda mi fuerza. Así, tu nunca podrías…"

Sin embargo, para su sorpresa, varios golpes pasaron su defensa, golpeando su cuerpo. Luego de algunos segundos, recibió más golpes de los que bloqueaba y, al final, fue empujada por ellos hacia una roca cercana, estampándose en ella con fuerza. Luego de reincorporarse, miró con odio al Saint, quien estaba en guardia.

"¿Cómo…?"

"Ya puedo ver tus movimientos al elevar mi cosmos al nivel más alto. Ya no tiene caso seguir esto."

"¿Insinúas que ya has ganado ahora que elevaste tus poderes? No me hagas reír. ¿De verdad crees que me creeré eso?¡Yo soy una Pharaohn y no puedo ser derrotada por ti!¡EARTH BREAKER!"

Golpeando el suelo con la punta de la guadaña, la Egypteran realizó un poderoso ataque de tierra, una onda de energía que rompía el suelo en dos. Sin embargo, a pesar de ser veloz, Seiya logró evitarlo nuevamente, esta vez con más facilidad, lo que volvió a sorprender a la guerrera.

"¿Pero que…?" se preguntó Hathor con confusión, antes de mirarlo con odio. "¡A ver que te parece esto!¡EARTH BURNING!"

Extendió su brazo izquierdo hacia el frente, liberando su ataque de energía. Pero, para su sorpresa, Hathor vio como Seiya extendió sus brazos hacia el frente, elevó su cosmos hasta su máximo, y detuvo la esfera de energía de su rival. Con dificultad, siendo arrastrado hacia atrás por unos metros, Pegaso resistió el ataque, hasta que este terminó por desvanecerse, no causándole daño alguno. Hathor miró con confusión y cierto temor al caballero.

"¿Detuvo mi ataque con sólo sus manos?" se preguntó la guerrera, mientras Seiya bajaba sus manos.

"Para nosotros, los Saints, un ataque que hayamos recibido no vuelve a tener efecto."

"¿Qué dices?¿Insinúas que mis ataques ya no te afectarán?"

"Exactamente. Ninguno de tus dos ataques podrá afectarme de nuevo. Ríndete, ya no tienes con qué vencerme."

"¡Calla, basura!¡Me niego a creer que tu puedes ser superior a mi!¡Yo, que tengo la esencia de un dios!"

"Para alguien que tiene la esencia de un dios, no eres tan especial."

"¿Qué dices?¡Blasfemo!"

"Deberías estar más consiente de tus límites como guerrera. Tu cuerpo humano no podrá resistir por mucho tiempo ese poder divino. Además, la diferencia entre ustedes y un verdadero dios es muy grande."

"¡Miserable!¡Te cerraré esa boca para siempre!"

"¡No será tan fácil, Hathor!¡Tengo una misión que cumplir!"

Música de fondo: - 121-Soldier Dream Instrumental- (Soundtrack: Saint Seiya)

El cosmos de Seiya continuó elevándose aún más. Esto provocó un cambio en su armadura de bronce; comenzó a cambiar de color, volviéndose dorada. A pesar de esto, Hathor no tenía pensado perder, por lo que realizó sus ataques… ambos.

"¡Muere, Pegaso!¡EARTH BURNING!" Exclamó ella, lanzando su esfera de energía hacia el frente, para luego seguir con su segundo ataque. "¡EARTH BREAKER!"

"¡Arde, arde mi cosmos!¡COMETA PEGASO!"

El cometa de Seiya viajó velozmente, encontrándose con el Earth Burning de Hathor, ambos estallando en el acto. La Pharaohn sonrió, ya que eso dejaba el camino libre para que su otro ataque lo dañara. Sin embargo, cual fue su sorpresa cuando vio que Seiya salió de la nube de humo que la explosión de sus primeros ataques creó, ahora con su puño izquierdo rodeado de energía. El Saint lanzó otro Cometa Pegaso, este chocando de frente con el Earh Breaker, de nuevo cancelando sus ataques. Y una vez más Seiya salió de la nueva nube de humo, otra vez reuniendo energía en su puño derecho.

"¡Este es el fin!¡ESTRELLA DE PEGASO!"

Al ver los cientos de meteoros acercándose velozmente hacia ella, Hathor intentó bloquearlos con su guadaña, usando toda su velocidad. Sin embargo, de nada le sirvió, ya que, antes de poder defenderse, recibió de lleno todos los golpes de la técnica de Seiya, partiendo su guadaña en dos y destrozando ambas hombreras y un protector de brazo de su armadura, dejando al resto con varias fisuras. La Pharaohn cayó pesadamente al suelo, boca abajo, mientras su sangre se escapada por las heridas de su cuerpo, con los ojos muy abiertos debido al dolor que sentía.

'¡I-imposible!' pensó la guerrera con asombro, sintiendo como su mente se volvía oscura. 'Él superó la velocidad de la luz por unos momentos… N-no… no puede ser que haya… sido derrotada por un… guerrero así… yo, que soy una semi…'

Y no pudo terminar de pensar eso, ya que su mente se apagó por completo, al igual que su cuerpo. La Pharaohn había muerto.

-

Sentía como se estaba despertando de un profundo sueño, sentía como su cuerpo se sentía aún dormido, ¿Pero porqué? Abrió los ojos, recibiendo la luz de uno de los soles que estaba saliendo, iluminando el lugar. Se sentó, llevándose una mano a la cabeza, teniendo la sensación de que alguien le estaba punzando desde adentro. Miró a todos lados, notando que estaba en medio de los restos de la pirámide.

"¿Dónde estoy?"

"Hey, Haru, veo que despertaste."

Música de fondo: - 150-Frey - Hero of Love and Justice- (Soundtrack: Saint Seiya)

El joven de cabello plateado volteó en dirección de la voz, viendo como Seiya bajaba unos escalones. Se veía algo maltrecho, pero podía caminar.

"Seiya. ¿Qué pasó?" preguntó el joven, recordando algo de inmediato. "¡Hathor!¿Donde está la Pharaohn?"

"Descuida, ya me encargué de ella." Le respondió el Saint, sorprendiendo al joven.

"¿La derrotaste? Pero si era muy poderosa. Si de un golpe me derrotó…"

"En realidad, te dio cientos de golpes. Pude ver algunos, pero me imagino que te dio más."

"¿Enserio?¿Y aún así pudiste vencerla?" le preguntó Haru, sintiéndose algo deprimido. "Maldición, no pude hacer nada."

"Oye, no digas eso. Aunque te haya derrotado, pude darme una idea de su forma de combate y así pude contraatacar. Además, tengo un mejor control de mi cosmos que tu de tu aura. Puedo elevar mi cosmos hasta el máximo y por eso tuve cierta ventaja."

"Es cierto, olvidaba que ustedes tienen esa habilidad de incrementar sus poderes poco a poco. Ahora veo porqué son de los más fuertes de la alianza."

"hehe, no es para tanto. Además, aunque seamos de los más fuertes, siempre tenemos que cuidarnos de los Saiyans ya que, aunque tengan un cierto límite en la forma en la que controlan su Ki, su fuerza física, velocidad y resistencia es impresionante."

"Ya veo… Aún así, disculpa porque no te fui de mucha ayuda en el combate. Mis poderes no son lo suficientemente grandes para esta lucha." Comentó Haru, recordando ciertos eventos durante la guerra contra los Mecronets. "Cielos. Cuando luchamos contra los Mecronets, mis poderes eran parecidos a los de los demás. Sin embargo, la distancia entre nosotros se intensificó porque ellos fueron a la galaxia Dream a combatir, mientras yo permanecía en mi mundo. Debí haber entrenado más…"

"No tiene caso pensar en eso ahora." Le interrumpió Seiya. "No tenemos tiempo que perder. Debemos destruir los demás cristales y vencer a Anubis antes de que se cumplan las veinticuatro horas, o será muy difícil derrotarlo cuando absorba los poderes de Mokona y las Chaos y Balance Keyblades. Podría ser incluso más poderoso que el Poseidón que enfrentamos."

"Tienes razón." Comentó Haru, poniéndose de pie. "No tiene caso perder el tiempo aquí. Debemos seguir adelante, ya me preocuparé de mi falta de poderes luego."

"Si, sigamos. Ya destruí el cristal oscuro, así que no tenemos que hacer aquí."

Los dos jóvenes se miraron con decisión, antes de salir corriendo de nuevo, atravesando las ruinas de la pirámide y siguiendo su camino, rumbo a una nueva pirámide.


Resguardado en la oscuridad de la noche, Megaman X corría solo por un ambiente desértico, uno de los tantos mundos que había en la galaxia Duat. Sabía que en ese mundo había una pirámide, podía sentir el poder maligno que emanaba de ese mundo.

"Sólo un poco más." Se dijo a si mismo. "Un poco más y llegaré a esa pirámide."

X pensaba en muchas cosas mientras corría; el poco tiempo que le quedaba, los tipos de mundos que había en esa galaxia ( que todos eran iguales ), y la presencia de los Pharaohns en esa galaxia. A diferencia de muchos de sus compañeros, el Hunter sabía que los guerreros dorados de Duat estaban de regreso para defender sus mundos, por lo que no sería tomado por sorpresa. Por supuesto, también pensaba en Lucy y el deseo que tenía de regresar con ella. Aunque haya sido poco tiempo el que ellos estaban juntos, sabía que ya no podía vivir sin ella.

Sin embargo, esos pensamientos cesaron cuando notó que, a unos kilómetros hacia delante, pudo notar algo extraño. X pudo observar como algunas nubes eran iluminadas por luces que venían de la tierra, además de un enorme pilar de energía oscura que salía de esa dirección. No podía ver que eran esas luces, ya que estaban del otro lado de una enorme duna, pero sabía donde había visto ese tipo de luces antes.

Corrió todo lo que pudo hasta llegar a esa duna y comenzar a "escalarla" para ver que había detrás de ella. Al llegar a la cima y ver hacia abajo, no podía creer lo que estaba viendo. Era sencillamente imposible.

"No puede ser…" se dijo a si mismo, sus deducción de lo que eran esas luces se había hecho realidad.

A varios kilómetros de esa duna, a unos cientos de metros debajo del nivel donde estaba él, se encontraba una ciudad humana moderna… y en el centro, la enorme pirámide dorada.

Fin del Capitulo 25


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. ¿Pero qué…?¿Que hace una ciudad humana moderna en la galaxia Duat? Esto no tiene ningún sentido… ten cuidado, X, podría ser una trampa.

X: ¿Qué le pasa a este Pharaohn? Es diferente a los que hemos enfrentado antes… ¿Cuales serán sus intenciones?

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Ba'al, ¿El rey benévolo?

Ba'al: Veo que estás sorprendido….

X: Superaré esa barrera para traer la paz a mi mundo… y al tuyo.

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: Bueno, un capítulo más de este fic. ¿Que tal?

Bueno, no diré mucho ya que ando algo apurado, así que sólo responderé 2 cosas:

1- Los dorados están; unos en el Nintenverse, y otros protegiendo a Athena en su galaxia.

2- Cada personaje que haya mencionado en algún momento de mi fic saldrá... ¿cuando? Esa es la cuestión.

No recuerdo que más decir... si se me olvidó algo, avisenme por un MP... Hathor está en la imagen de personajes, como siempre.

Oh, y no crean que solo los Saints están sobrecargados... todos lo están.

Sobres, nos vemos el otro Sabado... por mientras, me iré a la convención de comics de monterrey XD

Sobres.

-Saiyan X logged off-