4/ABR/09
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
El Saiyajin Vegeta y el Pharaohn Hamon seguían su combate, usando todos sus poderes para tratar de vencerse el uno al otro. El mundo donde se encontraban estaba sufriendo las consecuencias de ese combate, desapareciendo varias secciones de este por los poderes de los dos contrincantes.
Durante la batalla, Hamon expresó que no estaba usando todo su poder y que los demás Pharaohns podrían elevar sus poderes aún más, como él lo estaba haciendo. Vegeta no se inmutó y respondió al incremento de poder del Pharaohn con una transformación propia, el Súper Saiyajin fase 2. Luego de algunos momentos de combate, Vegeta destruyó la ciudad donde estaban peleando, matando a todo ser vivo y destruyendo el cristal oscuro. Pero Hamon estaba ileso y, enfadado, continuó el combate.
Mientras, Anubis aparecía nuevamente frente a Mokona, quien tenía más esperanzas al saber que ya todos los Pharaohns del anillo externo habían sido derrotados. Pero el Guardián oscuro tenía un plan. De pronto, Raviel se comunicó con su dios, mostrándole a la persona que este quería que trajera; la Guardiana de la galaxia Saint, Athena.
¡Oh no!¿Que sucederá ahora que la única Guardiana de la Nova Alliance que tenía una oportunidad contra Anubis ha sido raptada?
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 29: El Secuestro de Athena.
-Galaxia: Nintenverse-
-Planeta: Beyra-
Música de fondo: - 173-Fallen Angel vs. Saint- (Soundtrack: Saint Seiya)
Las fuerzas de Anubis seguían con su misión de conquistar cada mundo humano que se encontraban. En esta ocasión era el planeta Beyra el que era afectado, el mundo donde los héroes habían encontrado a Dawn y a Mimi durante la invasión de los Mecronets. Sin embargo, ahora ese mundo no estaba solo.
Aunque los Ha'taks de Anubis estaban en el planeta, que ya habían destruido las instalaciones militares importantes y que estaban causando el caos al empezar el ataque sobre las capitales mundiales, no estaba todo perdido. Los Zodiacs de Novaterra habían llegado y había comenzado un combate entre las dos avanzadas especies por el dominio de ese mundo.
Sobre la ciudad donde los N-Warriors habían encontrado a Dawn y Mimi, el combate entre las fuerzas de Anubis y las del Nintenverse aumentaba. Mientras los cruceros de batalla de ambas razas estaban dándose con todo en el aire, en tierra las tropas terrestres de los ejércitos luchaban por el control de la ciudad. Aunque los Novaterrans eran menos, tenían dos grandes ayudas.
"¡EL DRAGÓN NACIENTE!"
"¡EXCALIBUR!"
Dos poderosos ataques sacudieron el lugar; un dragón verde golpeó a varios soldados de Anubis, mandándolos a volar varios cientos de metros en el aire antes de caer muertos al suelo sobre varios objetos. Mientras, varios cortes dorados cortaron en dos a varios de los soldados enemigos, matándolos de inmediato o, si tenían suerte, cortándoles una extremidad. Estos ataques fueron creados por dos Saints; Capricorn Shura y Dragon Shiryu, quienes estaban luchando contra las fuerzas de Anubis para ayudar al Nintenverse.
"Más soldados han caído." Comentó Shura, mirando a todos lados para detectar las presencias de los soldados enemigos. El caballero de oro miró al otro de bronce, quien parecía estar perdido en sus pensamientos. "¿Qué pasa, Shiryu? Te noto muy pensativo."
"Es extraño." Respondió el joven caballero. "Desde que ellos se fueron a la galaxia Duat, no he visto a ningún Pharaohn en los mundos que hemos estado, ni he sentido sus presencias."
"Tienes razón, eso estaba pensando. Aunque sólo hayan pasado unas doce horas desde que se han ido, creí que, para ahora, ya deberíamos habernos encontrado con uno de ellos."
"Esto no me está gustando nada. ¿Y si los Pharaohn regresaron a su galaxia?"
"Entonces el ataque sorpresa no servirá de nada. Pero no podemos hacer mucho, aquí nos necesitan."
"Si, lo sé… ¡Aquí vienen más!"
Varios soldados de Anubis se acercaron a ellos, rodeándolos de varias direcciones y ángulos, ya que algunos estaban dentro de los edificios, y todos les apuntaban con sus Staff Weapons. Esos guerreros no serían problemas para los dos caballeros, razón por la que se dejaron rodear por ellos.
"¡En el nombre del dios Anubis, ríndanse!" Exclamó uno de los soldados con exigencia.
"¡Nuestra única diosa es Athena, así que no se gasten en intentarnos convencernos!" Exclamó el caballero de Capricornio.
"¡Entonces morirán aquí!"
Todos los soldados de Anubis se dispusieron a disparar a los dos caballeros, quienes se colocaron en guardia. Sin embargo, ninguno pudo disparar, ya que…
"¡CADENA NEBULAR!"
"¡POLVO DE DIAMANTES!"
"¡SOME NO MAI, TSUKISHIRO!"
De la nada, una larga cadena apareció, viajando en zig-zag, y golpeó a varios soldados enemigos, matándolos de inmediato. También, una poderosa ventisca congeló hasta los huesos a otros enemigos, mientras que otro poder de hielo congeló los pies de varios soldados, formando un círculo de hielo bajo sus pies, antes de congelarse por completo. Todos los que estaban encerrados en hielo se quebraron, matándolos de inmediato.
Música de fondo: - 146-SeeD- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)
Shiryu miró a todos lados, conociendo dos de los tres ataques que golpearon a sus enemigos. De pronto, tres figuras cayeron a lado de ellos.
"¡Shiryu! Al fin te encontramos." Expresó uno de ellos, un joven que tenía cabello verde y portaba una armadura color rosa oscuro, además de tener unas cadenas.
"¡Shun!" Exclamó el caballero del dragón, antes de voltear a ver a otra de las personas que llegaron, que era rubio y de armadura blanca. "¡Hyoga!"
"Disculpa por haber interrumpido tu pelea, pero queríamos hacer algo." Comentó el caballero de blanco.
"Me alegra que hayan venido." Dijo Shiryu, mirando a sus dos amigos, dos Bronze Saints; Andromeda Shun y Cygnus Hyoga. Fue en ese momento que se dio cuenta de la tercera persona que había aparecido con ellos dos; una chica, algo bajita, de cabello negro, piel blanca y cuyos ojos eran negros con un ligero tono de morado. Notó que tenía un traje negro con blanco, y que tenía una espada tan blanca como la nieve. "¿Quién es ella?"
La joven se acercó a ellos, mirándolos con seriedad.
"Mi nombre es Rukia Kuchiki, pertenezco al 13avo Escuadrón del Gotei 13 de la galaxia Bleach. He venido aquí a ayudar a defender esta galaxia." Expresó la joven.
"¿Una Shinigami?" cuestionó dragón, a lo que ella asintió.
"Nos la encontramos en el camino." Comentó Shun, caballero de Andrómeda. "Pudo detectar sus presencias con más facilidad que nosotros."
"Nosotros los Shinigamis tenemos más facilidad para sentir las presencias de otros seres vivos que ustedes." Comentó Rukia. "Eso es porque manejamos mejor nuestra energía espiritual."
"Entiendo." Dijo Shiryu, pensando un poco. La joven Shinigami notó la presencia de Shura y de la armadura que portaba.
"Usted debe ser uno de los Gold Saints de la orden de Athena, ¿No es así?"
"Si, soy el caballero de Capricorn." Respondió con cierta frialdad, aunque no se esperó que ella le hiciera una reverencia.
"Es un honor conocer a uno en persona, aquellos que se dicen ser incluso más fuertes que un Capitán de Escuadrón."
"El placer es mío." Le respondió el caballero de oro, también haciendo una reverencia, antes de voltear a ver a los recién llegados caballeros de bronce. "Hyoga, Shun, ¿Porqué están aquí? Creí que Saga les había ordenado quedarse a proteger a Athena."
Al escuchar el nombre de su diosa, Andromeda y Cygnus bajaron la mirada, apretando los puños, cosa que no pasó desapercibido por Dragon y Capricorn.
"¿Qué sucede?" cuestionó el santo dorado al ver las expresiones de los dos guerreros de bronce.
"Saori…Athena…" empezó Hyoga. "Ella ha sido secuestrada."
"¡¿Qué dices?!" Exclamó Shiryu con sorpresa.
"¿Qué quieren decir?¿Que alguien secuestró a Athena del Santuario?" Preguntó Shura. "Hyoga, Shun, cuéntenos lo que pasó."
"Hace cuatro horas todo estaba tranquilo." Empezó el caballero de Andromeda. "Hyoga y yo estábamos haciendo guardia, cuando, de pronto, aparecieron cientos de enemigos, usando armaduras color plata y con armas con forma de bastones."
"¿Los soldados de Anubis?" cuestionó dragón.
"Eso parece. Todos los caballeros de bronce y plata los combatimos y éramos más fuertes que ellos, pero eran demasiados."
"Pero me imagino que aún así pudieron vencer a muchos, ¿No?"
"Si, pero eso no fue lo peor." Continuó Hyoga. "De pronto, sentimos siete presencias poderosas en la entrada a las Doce Casas, cada una de ellas era tan poderosa como la de un Gold Saint."
"Deben ser los Pharaohns." Comentó Shura. "Ahora entiendo porqué es que no han aparecido aquí."
"Si y entraron a la fuerza a las Doce Casas, los siete a la vez." Dijo Shun. "Al parecer, se enfrentaron a los caballeros dorados que protegían los templos al mismo tiempo. En sólo una hora llegaron a la recamara del patriarca."
"Rayos." Dijo Shiryu. "Aún un Gold Saint tiene problemas para luchar contra un Pharaohn. Si pelearon los siete a la vez contra cada uno de ellos, es normal que hayan entrado."
"Entonces, todos los demás han de estar muertos…" comentó Shura con tristeza y enfado, apretando sus puños.
"En realidad, todos están vivos." Expresó Shun. "Mu, Aldebarán y Milo están desmayados, pero sin heridas graves. Pero Death Mask y Aioros están muy mal heridos."
"¿Qué ocurrió con Shaka y el maestro Dohko?" preguntó Shiryu con algo de preocupación.
"Ellos se dieron cuenta de que no les ganarían si peleaban uno por uno, así que ellos dos fueron a la cámara del maestro donde estaba Athena… aunque fue inútil."
"Dos de los más fuertes Gold Saints lucharon contra ellos… pero no pudieron detenerlos…"
"Es normal."
Todos voltearon a un lado, viendo como Saga de Gemini descendía del techo de un edificio, antes de acercarse a ellos.
"Los Pharaohns tienen la esencia de antiguos dioses en sus cuerpos por lo que, en teoría, son muy parecidos a Shaka, quien es la reencarnación de Buda." Expresó el caballero dorado. Shura se quedó pensando un poco, sorprendiéndose por la revelación que llegó a su mente.
"Eso significa que, cuando lucharon contra nosotros…"
"No usaron todos sus poderes… o al menos esos siete no lo hicieron. Pero, ¿Porqué dejaron vivos a nuestros compañeros?"
"Shaka nos contó lo que pasó." Dijo Shun. "Athena, al verlos derrotados, exigió que se detuvieran a cambio de entregarse ella. Al parecer eso era lo que querían los invasores, ya que amenazaron con regresar a las Doce Casas y matar a los Gold Saints que estaban desmayados si no se entregaba a Anubis."
"Ese era el plan; raptar a Athena… pero, ¿porqué?" preguntó Shiryu con confusión.
"Creo que sé el porqué." Dijo Saga. "Athena tiene la misma fuerza que Chaos y Balance en la Nova Alliance. Kaio-sama de la galaxia North no es tan fuerte, y los Guardianes de la galaxia Quest tampoco lo son. Los Guardianes de las galaxias Force y Bleach están sellados y no podrán despertar hasta dentro de millones de años. Cuando Anubis se apoderó de las Chaos y Balance Keyblades, impidió el despertar de los Guardianes de esta galaxia y, con ellos fuera, sólo Athena era la que quedaba."
"Entonces él sabía que el Santuario debería estar debilitado, ya que Athena, ayudando a esta galaxia, nos mandó a protegerla." Expresó Shiryu. "Entonces, todo esto fue su plan desde el principio."
"Saga, ¿Qué debemos hacer?" preguntó Shura con confusión.
"Debemos ir a la galaxia Duat." opinó el caballero dorado. "Si nos quedamos defendiendo el Nintenverse, es probable que Anubis logre hacerse del poder de los Guardianes capturados, y nuestros esfuerzos por proteger esta galaxia habrán sido en vano."
"Shaka y Dohko ya están en camino." Comentó Hyoga. "Están buscando el mundo donde está el portal que conecta el Nintenverse con Duat, pero no saben donde está."
"Céfiro." Dijo Saga. "Estoy seguro de que ellos encontrarán el portal e irán a ese lugar. Muy bien, nosotros regresaremos a Novaterra, debemos hablar con Master Raphael para comentarle el plan."
"Si me disculpan, iré con ustedes." Habló Rukia, quien había escuchado todo lo que decían los Saints, aunque no entendió mucho. "No encuentro la presencia de un compañero, por lo que creo que se fue a la galaxia Duat. Si tienen pensado ir a ese lugar, iré con ustedes."
"Muy bien, pero primero iremos a Novaterra a organizarnos. ¡Vamos!"
Y así, los cinco Saints y la Shinigami partieron del lugar, dirigiéndose al Stargate de ese planeta para regresar a Novaterra, con una nueva misión en mente.
-Galaxia: Duat-
-Necrópolis; Pirámide roja de Aaru-
Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
Anubis, el Guardián de la galaxia Duat, veía con detenimiento a la joven que estaba frente a él; una mujer bastante hermosa, de largo cabello color violeta claro, con ojos del mismo color aunque más oscuros, y de piel blanca. Ella llevaba puesto un hermoso y a la vez sencillo vestido blanco, uno que acentuaba su bien proporcionado cuerpo, a pesar de ser muy joven. Ella era Saori Kido, la reencarnación de Athena en esta era de Galaxian Wars. Él la miraba atentamente, no con lujuria, sino con admiración, sonriendo con arrogancia.
"Ah, Athena, que bueno que estás aquí." Comentó el Guardián oscuro.
"Así que tu eres Anubis, el rey de la galaxia de la muerte." Dijo Saori, su voz bastante calmada.
"Exactamente. Yo soy el Guardián de esta galaxia. Athena, me alegra que estés aquí."
"Anubis, detén de una vez esta locura." Expresó la joven con autoridad, aunque de una forma serena.
"¿Locura? Athena, ¿Acaso aún no entiendes que nosotros los Guardianes despertamos cada cinco mil años para llevar a cabo estas guerras y conquistar?"
"Te equivocas. Nosotros estamos aquí para cuidar de la gente que fue creada por nuestros corazones, no para conquistar los territorios de nuestros hermanos. Todos venimos del mismo lugar. No debemos atacarnos entre nosotros."
"Entonces, ¿Por qué fue que este ciclo de guerras empezó?¿Por qué crees que aún continúa?"
"Fue un error que nuestros hermanos cometieron en el pasado, pero esto no tiene porqué seguir. No tenemos porqué pelear."
"Aún así, te uniste a otros Guardianes para formar una alianza. Puedes decir que lo hiciste para defenderte, pero eso significa que estarás dispuesta a la guerra."
"Aunque no desee combatir, sé que debo proteger a los habitantes de mi galaxia y yo no podría hacerlo sola. Es por eso que necesito la ayuda de los demás."
"Y así estás a un sólo paso de declararle la guerra a otras galaxias. Una alianza sirve para luchar contra otros. Al estar en una, puede que decidas atacar a otros y así apoderarse de sus dominios."
"Nunca haría eso… ninguno de la Nova Alliance lo haría, es por eso que me uní a ellos, los Guardianes que sólo quieren vivir en paz."
"Eso es lo que dices ahora… pero eso puede cambiar con el paso del tiempo."
"En el nombre de Athena, te juro que eso no pasará…"
"No haz cambiado… desde la antigüedad, tu siempre has sido así, no importa cuantas veces renazcas."
"Tu si haz cambiado, Anubis." Comentó la joven con tristeza. "Recuerdo como eras antes; un dios bondadoso, que sólo deseaba la paz entre él, su gente, y sus hermanos. ¿Qué te hizo cambiar tanto, para desear la destrucción?"
"Athena, me mal interpretas." Expresó el ser oscuro. "No busco la destrucción, busco la paz de mi pueblo. La gente de esta galaxia tiene que sufrir debido a los mundos tan hostiles que fueron creados por la debilidad de mi corazón. Para que ellos vivan tranquilamente, debo buscar otras soluciones."
"¿Y declararle la guerra a tus propios hermanos y así apoderarte de sus reinos es la mejor opción? Existen otras opciones para…"
"No, no las hay. Este es mi destino, uno que no se podrá cambiar."
"El destino siempre se puede cambiar, mis Saints lo han demostrado una y otra vez a lo largo de las eras. ¿Por qué no detienes esta locura y nos pides ayuda? Yo estaría dispuesta a ayudarte."
Anubis se quedó callado por unos segundos, pensando en las palabras de la joven, meditándolas, antes de responder.
"El ser ayudado por ti sólo demostraría que soy inferior. ¡No puedo permitirlo!"
"Anubis, incluso nosotros necesitamos ayuda de los demás…"
"Somos dioses, Athena, no necesitamos la ayuda de otros, incluso de nuestros hermanos." Expresó el Guardián oscuro, caminando alrededor de la joven. "Seguiré con este camino, el que yo creo correcto."
"Ya entiendo…" comentó Saori, mirando hacia el frente, viendo el portal que daba al Obelisk of Arket. "¿Es ella Mokona?"
"Si, es ella, la Guardiana de la galaxia Dream, que fue destruida por mi."
"La galaxia Dream, una de las galaxias donde existían los mundos más hermosos de este universo, creados por el bondadoso corazón de su Guardiana… Anubis, ¿De verdad querías esto?"
"Para alcanzar nuestra felicidad, se requiere de unos sacrificios. Necesitaba absorber el corazón de Mokona para lograr nuestro objetivo. Sabes muy bien que, aunque absorbiera su corazón, Mokona no desaparecería a menos que absorba su energía."
"Es una lástima…" comentó la joven, mirando al Guardián oscuro con seriedad. "Anubis, no puedo permitir que sigas con esta locura. Deberé detenerte."
"¿Podrás hacerlo?¿Entiendes la razón por la que te traje aquí? La razón por la que te secuestré era porque eres la única en la Nova Alliance que podría interponerse en mis planes, al mandar su Cosmo, a los guerreros que vinieron a invadirnos. Contigo aquí, no tendré que preocuparme porque interfieras."
"Por la seguridad de nuestros mundos, debo vencerte, Anubis."
"Inténtalo, Athena…"
Música de fondo: - 102-Ultimate Research of Cosmo-- (Soundtrack: Saint Seiya)
Una poderosa aura dorada rodeó a la joven, inundando el lugar. Al mismo tiempo, un aura del mismo tamaño, pero de color morada, rodeó a Anubis. Los Pharaohns que se encontraban ahí sintieron la poderosa presencia de los dos seres superiores, sintiendo como sólo sus energías los fueran a aplastar.
'¿Así que esta es una lucha entre dioses?' pensó Raviel, intentando mantenerse con vida. 'Es impresionante, están a un nivel muy diferente al nuestro. No sé como es que esos guerreros de la Nova Alliance osan desafiar a un dios.'
Viendo que sería peligroso quedarse ahí, Raviel y los demás Pharaohns usaron sus poderes para escapar del lugar. Athena y Anubis se miraron seriamente, sus energías chocando de frente, haciendo temblar toda la galaxia misma.
Lo siguiente que se vio, desde el exterior, fue una poderosa luz blanca emerger de la pirámide roja de Aaru, emitiendo un destello tan grande que, por un momento, su brillo era mucho más intenso que la de mil Súper Novas.
El choque de las auras de los dos dioses se sintió por toda la galaxia, sacudiéndola toda. Los guerreros de la Nova Alliance, así como algunos de la misma galaxia Duat, sintieron la expulsión de energía.
Ash y Goku se detuvieron su marcha al sentir las poderosas energías que chocaron violentamente
"¿Qué fue eso?" preguntó el Pokemon Trainer con algo de miedo. "¿Esa fue un choque entre dos presencias? Parecía que cubrió toda la galaxia… no, ¡Quizás hasta más!"
"Fue una energía impresionante." Comentó Goku son seriedad. "Nunca antes había sentido una energía así."
"Deben de pertenecer a un Guardián, es lo único que puedo pensar. Esa energía está mucho más allá que la de un Pharaohn."
"Así que esos son los Ki de los Guardianes… esto se está volviendo más emocionante."
"¿Interesante?¡¿Estás loco?!¡Cualquiera que tenga una presencia así, nos mataría!¿Como puedes estás tan emocionado?"
"Soy un Saiyajin de raza pura, es normal que me emocione con oponentes tan fuertes. Sin embargo, también estoy consciente de mi misión."
"¿Tu misión?"
"Si; la de proteger mi galaxia. Si perdemos, ese Guardián podría dominar los mundos que están en nuestras galaxias, incluyendo la mía. Con tal de proteger a los humanos, seré capaz de enfrentarme a quien sea, ¡incluso a los mismos dioses!"
Ash se quedó viendo al Saiyajin con detenimiento. Sabía que era cierto lo que decía; si no vencían aquí, sus mundos serían esclavizados por Anubis. No podía permitir eso. Además, él era un Pokemon Trainer, por lo que encontrar oponentes más fuertes para luchar contra ellos estaba en su naturaleza, misma que, al cambiar a N-Warrior, seguía siendo igual de fuerte, aunque ahora no centrada en los Pokemons, sino a su persona. Si, esa naturaleza podría no ser tan intensa como la de un Saiyajin, pero entendía un poco ese sentimiento.
"Tienes razón." Comentó el joven de armadura blanca. "No debo perder las esperanzas. ¡Lucharé incluso contra los dioses!" Exclamó, alzando su brazo al cielo en señal de ánimo.
"¡Así se habla!" Expresó el Saiyajin. "Vamos a seguir, debemos encontrar la siguiente pirámide."
"¡Si!"
Y así, los dos comenzaron a correr nuevamente, Ash sintiendo una nueva esperanza dentro de sí, haciendo su corazón más fuerte.
El combate entre Vegeta y Hamon continuaba en los cielos del destruido planeta, cuya vida había desaparecido debido a las explosiones de energía que ambos guerreros se lanzaban. Seguían su combate, luchando entre sí, golpeándose con todas sus fuerzas, tratando de hacer desfallecer al otro y así quedar como vencedor. Ya no era un combate por proteger la galaxia, sino un combate de honor y orgullo.
Los dos golpearon el rostro de su oponente al mismo tiempo, siendo empujados hacia atrás para mantener la distancia, respirando con dificultad debido ala intensidad del combate.
"Ríndete, Saiyajin, no ganarás este combate." Comentó Hamon con autoridad.
"Ha, con lo débil que te vez, creo que será al revés, Pharaohn." Respondió Vegeta, sonriendo con arrogancia.
"Muy bien, entonces tendré que…"
Entonces, ambos súper guerreros sintieron una poderosa presencia provenir desde el centro de la galaxia misma, una que sacudió todo el lugar. Vegeta miró impresionado en dirección hacia el origen de esas energías.
"¿Pero que fue eso?" preguntó el Saiyajin. "Fueron unos Ki my poderosos."
"¿Acaso nunca haz sentido el Ka de un dios?" cuestionó Hamon. "¿Y aún así osas encararlos? Sabía que los Saiyajins eran tontos, pero no creí que fueran estúpidos."
"¿Qué dices?¡Insecto, te haré callar y luego le arrancaré la cabeza a tu dios!"
"Eso demuestra que no usas tu cerebro, estúpido mono. Alguien con un poder como el tuyo sería incapaz de ponerle un dedo encima a nuestro dios."
"¡Ya verás!"
El combate se reanudó, con un Vegeta decidido a demostrar que sus palabras eran ciertas.
Haru Glory detuvo su marcha cuando sintió esas poderosas presencias a lo lejos, mismas que sacudieron el planeta entero, al igual que muchos de los demás planetas en esa galaxia. El joven miró con asombro hacia el horizonte, lugar de donde provenían esas energías.
"Pero que auras tan impresionantes." Comentó el Rave Master con asombro. "¿Quiénes serán los portadores de esas auras?"
Haru seguía mirando hacia el frente con asombro, no entendiendo quienes podrían tener un aura tan descomunal. Luego, se dio cuenta de que su compañero no había comentado nada. Al voltear, vio como su compañero, el Caballero de Pegaso, Seiya, miraba con asombro y miedo al horizonte.
"¿Seiya?¿Que te ocurre?" preguntó el joven, aunque el Saint no le respondió. "¿Seiya?"
"No… no puede ser…" expresó el caballero.
"¿Qué?¿Que no puede ser?"
Sin embargo, en lugar de responderle, Seiya salió corriendo con mayor velocidad hacia el frente, dejando a Haru atrás, quien se vio en la necesidad de seguirlo, aunque no iba tan rápido como él.
Mientras, Pegaso seguía corriendo, no queriendo aceptar lo que estaba pasando, pero sabía que era cierto. Él reconocía ese Cosmos, nunca podría olvidarlo, ya que era la presencia que la persona a la que le había jurado lealtad, aquella por la cual él daría su vida con orgullo por su seguridad. Podía sentir su presencia… y sabía que se estaba debilitando poco a poco.
'No puede ser…' pensó el caballero con angustia. 'Saori… ¡Athena!'
Música de fondo: - 112-Hunter Base~Wickedness-- (Soundtrack: Megaman X8)
En otro planeta, el Maverick Hunter Zero se apresuraba hacia el centro de la galaxia, buscando en ese mundo el portal que lo llevaría a otro. Claro, él también sintió esa expulsión de energía de hace rato, pero no le dio tanta importancia. Su misión consistía en llegar lo más rápido posible al centro de esa galaxia. Entonces, mientras corría, una alarma en su interior se accionó, avisándole algo al guerrero.
"Está cerca." Comentó para si mismo, no dejando de correr. "El portal a otro mundo está muy cerca de aquí. Muéstrame el siguiente mundo."
Gracias a los nanobots en su interior, parte de su cerebro seguía siendo robótico, lo que le permitía tener una memoria perfecta del mapa de la galaxia Duat. Pero, cuando vio el mapa en su mente, quedó algo confundido.
"¿Pero que…?¿Que significa esto?" se preguntó, notando un templo, que tenía el portal en su interior, justo frente a él. "Veamos si es cierto lo que dice el mapa."
Sin perder el tiempo, el N-Warrior entró en el templo y tocó el cristal con forma piramidal que estaba dentro, siendo transportado a otro mundo. Zero viajó atreves de un Hyperspace, como aquellos que utilizaban los cruceros de batalla para trasladarse de planeta en planeta, sólo que mucho más rápido. Entonces, llegó al otro extremo, saliendo de la otra dimensión. Al ver lo que había del otro lado, el Hunter abrió los ojos con sorpresa.
"Esto es…" expresó, al ver que estaba en un enorme salón circular, aproximadamente de cien metros de diámetro. También notó que, en toda la circunferencia del salón, había cientos de cristales oscuros como el que acababa de tocar, indicando que eran portales. "Así que es cierto…"
"¡Intruso detectado!¡Activando sistema de defensa!"
Las alarmas comenzaron a sonar por todo el salón, haciendo que Zero se colocara en guardia. Una segunda pared apareció cubriendo los portales, evitando que él pudiera escapar. De pronto, detectó la presencia de algo que descendía del techo. Frente a él, cayó una enorme figura; una bestia de cinco metros de alto, con cuerpo de león, cuatro colas de serpiente y una de dragón, además de poseer tres cabezas; una de león, otra de cabra y otra de dragón. Cuando esta criatura vio a Zero, emitió un fuerte rugido que haría temblar hasta el más valiente de los hombres… pero Zero sólo se colocó en guardia.
"Así que el sistema de seguridad es una quimera." Expresó el Hunter, activando su sable de luz. "¡No tengo tiempo para perder contigo, monstruo!"
La respuesta de la bestia fue el de escupir tres enormes llamaradas de sus bocas, con la intención de calcinar al guerrero. Sin embargo, el N-Warrior, usando su velocidad, esquivó estas llamas con facilidad, reuniendo algo de energía en su mano izquierda, que se convirtió en cañón.
"¡Z-BUSTER!"
Disparando un cometa de plasma de su brazo, el Hunter mandó a la bestia hacia atrás, estrellándose contra la pared opuesta. La quimera se sacudió un poco, ya que el ataque sólo lo desconcentró un poco, volviendo a ver a Zero con ferocidad.
"Entiendo, ¿así que quieres más?"
Decidido a terminar con esto rápido, el Hunter reunió electricidad en su sable, corriendo hacia la quimera, quien le volvió a lanzar tres llamaradas. Sin embargo, la Keyblade apareció en la mano izquierda de Zero y reunió algo de viento alrededor de ella, cortando atreves de las llamas al generar una poderosa corriente de aire con cada corte. Entonces, cuando estaba frente a la bestia…
-¡SLASH!-
Zero cayó de espaldas a la quimera, quien había dado un zarpazo para lastimarlo. Se quedaron así algunos segundos, hasta que la enorme bestia cayó derrotada, con varios cortes en su cuerpo, en especial en sus cuellos, cortando así la circulación de la sangre a su cerebro. Al ver que había derrotado a su enemigo, el Hunter se relajó un poco…
"¡Advertencia!¡El intruso aún está activo!¡Activando nivel de defensa 2!"
De pronto, otras dos quimeras se materializaron frente a Zero, al igual que varias criaturas con forma de escarabajos y serpientes, todas estas con una armadura avanzada… de hecho, las criaturas eran como androides, con partes mecánicas en sus cuerpos. El Hunter los miró con determinación.
"Rayos, me tardaré mucho tiempo." Dijo Zero, colocándose en guardia, sujetando su sable y su Keyblade. "¡No me molesten!"
Con esto dicho, las criaturas se lanzaron contra él, decididas a devorarlo.
-Necrópolis; Pirámide de Aaru-
Música de fondo: - 06-Dive into the Heart -Destati-- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
La luz comenzó a desvanecerse en el interior de la pirámide, provocada por el combate de dos dioses. Sólo uno de ellos seguía de pie.
Anubis, el Guardián de la galaxia Duat, miraba detenidamente a su rival, Athena de la galaxia Saint, quien estaba recostada en el suelo, habiéndose desmayado luego de su combate, del cual el señor oscuro había salido victorioso.
Se acercó a ella, colocándose a lado, saboreando su victoria, sabiendo que ya no había nadie que se interpusiera en su camino. La única persona que podría enfrentársele estaba bajo sus pies.
"Athena, al final, tu cálido corazón y tu compasión no fueron lo suficientes para transformar el mío." Expresó el Guardián oscuro, cuyos ojos emitieron un destello carmesí, invocando una esfera de energía oscura que encerró a la diosa caída. "Ahora, sufrirás el mismo destino que Mokona, Aura, y Odin; serás absorbida por mi corazón, el Kingdom Hearts de esta galaxia, y dominaré la Nova Alliance."
"Mi señor Anubis."
"Raviel, ¿A que has vuelto?" preguntó el Guardián oscuro al notar la presencia de su Pharaohn en la pirámide.
"Disculpe, señor, pero volví para asegurarme de su bienestar. No es que haya pensado que usted podría haber perdido."
"No te preocupes, Raviel, estoy bien, Athena no podría vencerme por si sola. Regresa a tu pirámide y recibe a los guerreros de la alianza, que pronto llegarán allí."
"Si, señor." Expresó el Pharaohn, desapareciendo, regresando a su mundo.
Ahora solo, Anubis miró a Athena, quien estaba encerrada en la esfera oscura, sonriendo al verla.
"Athena, siempre has sido una mujer hermosa. Si te hubieras rendido ante mi, serías mi reina y dominaríamos las galaxias de la Nova Alliance… pero…"
Con un movimiento de su mano, la esfera oscura desapareció, llevándose a Athena hacia el Obelisk of Arket, donde estaban atrapados los demás Guardianes, cuya energía estaba siendo absorbida por Anubis.
"Es una lástima que no hayas aceptado, por lo que me veré en la necesidad de eliminarte." Expresó el Guardián, abriendo una nueva ventana espacial frente a él, mostrando una imagen. "Entonces, tendré que esperar a que ella llegue, esperando que acepte… Aunque creo que tampoco lo hará… nunca lo ha hecho…"
Anubis miró la imagen que estaba frente a él, que mostraba a una mujer, rubia, de ojos verdes y de armadura rosa y azul, quien iba acompañada de otra mujer pelirroja. El Guardián sonrió al ver a la que él deseaba fuera su reina; Kristal… o más bien, la Guardiana Balance.
"Pero esta vez, será diferente, Balance…"
Fin del Capitulo 29
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Alan: Hola, soy Alan. Anubis ha atrapado a Athena, lo cual deja al Nintenverse en desventaja. Mientras tanto, Zero encontró un lugar extraño… ¿Qué es?
Zero: Así que era cierto… Entonces, quizás podríamos tener una ventaja…
Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Una Batalla desesperante.
Zero: Bien protegido, por lo que veo.
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X dice: Un poco tarde, pero aquí está. Espero que lo hayan disfrutado.
No tengo mucho que decir, salvo que gracias por leer. Nos vemos el otro Sábado... espero, porque probablemente no esté en la ciudad para esa fecha, pero trataré de estar.
Por cierto, no sé muy bien como funciona la opción de crossovers que ha puesto la página, así que no sé que hacer. Si la dirección del fic no les aparece, vean en mi profile para encontrarla.
Sobres.
-Saiyan X logged off-
