¡Hola!, ¡Ja!, si lo subí, pude subirlo, a ver si puedo subir otro. Avatar: La leyenda de Aang no me pertenece, sino a Nick, hay personajes que tan poco son propiedad mía, sino de La leyenda de Korra, los personajes que no reconozcan de estas dos grandes series, son de mi imaginación igual que está historia. ¡Gracias y disfruten!
Capitulo 8: Hasta El Final.
Umiko
Oscuridad: Negro, absolutamente negro, un color oscuro que da… tristeza; ausencia de luz.
Eso veía, nada, la nada, completamente oscuro, sin vida, sin luz, sin nada, parada en medio de la nada estaba yo, con miedo de que… ese hubiese sido mi último momento de vida.
Me senté, no tenía nada que hacer, estaba sumergida en la oscuridad, tanto que por un momento tuve miedo, mucho miedo, el mismo miedo cuando mis hermanos se fueron y me dejaron, el mismo miedo cuando mis padres fueron capturados, el mismo miedo cuando volví a ver a él.
Era el mismo miedo o tal vez era un miedo diferente, tal vez es el miedo que a uno le da cuando sabe que va a morir.
Uno nunca sabe que sucede después de la muerte y los que lo han hecho no han vivido para contarlo.
Me paré, al escuchar… ¿Música?, sí, eso era, yo lo sabía, ¿Dónde estaba?, eso si no sabía, ya que solo estaba el negro como fondo y mi perseguidor. Empecé a correr tratando de llegar a la música que mientras más me acercaba a ella más alto se escuchaba hasta que pude ver con mis propios ojos un pequeño destello blanco en la inmensa capa negra. Lentamente me acerque a ella y vi a través. Y la música dejó de sonar.
Personas, veía eso, entonces… no estaba sola, habían más personas. Lentamente traté de tocar y pude sentir algo duro, parecía una puerta, la abrí y entré.
Pensé que estaba en el cielo o en otra parte, pero mi teoría fue borrada cuando pude ver que estaba en mi casa, en mi cuarto, estaba en la Tribu Agua del Sur y cuando me di cuenta estaba en mi cama y a mi lado a pareció Tenzin.
-Buen día-Me dijo con una sonrisa,
-¿Dónde estoy, qué pasa?-Pregunté incrédula y algo confundida.
-Bueno, estuviste grave, pero ya está todo bien, ya paso-Dijo con una sonrisa-Y como todos te queremos mucho, te cumpliremos todos tus deseos.
Sonreí con falsedad sin poder creérmelo-Ni que fuera un sueño-Me callé un momento y pensé-Mmm… quiero pescado con papas y un rico jugo de naranja-La puerta se abrió y pude ver a Roku entrar por ella con una bandeja.
-¿Cómo adivine?-Preguntó quitándome las palabras de mi boca-Te conozco hermana, eres tan predecible-Me puse la bandeja en mi regazo-Mira, aquí está el pescadito con papas y el jugo naranja natural recién exprimido-Le sonreí desconfiada-Y ve pensando que quieres para comer en la tarde, porque mamá te lo hará.
-¿Mamá?-Pregunté incrédula.
-Sí-Dijo y ella entró.
-Mi niña.
-¡Mamá!-Dijo y luego se acercó y me dio un abrazo.
-¿Cómo está la princesita?-Me preguntó.
-Muy bien-Dije con una sonrisa.
-Dime, ¿Quieres algo más?-Preguntó Tenzin que aún seguía sentando a mi lado.
-Sí, quiero… ver a Ryo, no, no creo que…-
-Buen día-Dijo Ryo entrando a mi cuarto con un ramo de flores, quité la bandeja y la puse a un lado y Ryo me dio el ramo de flores y lo puso frente a mí. Tenzin, Roku y mamá se pararon y Ryo se sentó a mi lado, dándome un beso, suave, pero a la vez fugaz-¿Quieres algo más?
-Yo... no entiendo-Dije mirando a Tenzin por un momento y luego miré nuevamente a Ryo-¿Qué está pasando aquí?
-Estamos aquí para cumplir todos tus deseos, ¿Quieres algo más?
-Yo… mmm… ¿Una fiesta?-Él rió y de un momento a otro estábamos en la sala, con música, todos bailando y yo con un bello vestido azul.
-¡Ya sé!-Dijo de repente Hoshi-¡Pide otro deseo!
-¡Si dale!-Escuché varias voces decir eso.
-A ver… mmm… ¡Que puedas ver tía Toph!-Dije.
-¡Genial!-Dijo-¡Ahora puedo ver la cara a quienes pateo el trasero!-Dijo para luego reírse y la acompañamos.
-Gracias a todo esto sería divertido, si… estuviera mi papá aquí-Dije un poco triste.
-¡Directo desde el mundo de los espíritus!-Dijo Roku en la puerta de la casa-¡Taran, taran!-Abrió la puerta y pude ver a mi padre, no el joven, el de ese tiempo, lo sabía, era él.
-¡AH!-Pegué un gritó y corrí hasta él y lo abracé con mucha fuerza, él rió al recibir mi abrazo-Te extrañe mucho, tengo mucho que contarte… mmm están ustedes aquí de jóvenes, vivo con mi abuelo, estoy entrenando para ser una gran maestra igual que mamá, y bueno… Ryo… el… nosé se ser su novia, pero bueno, omitimos eso, ¡Qué bueno que estás acá!
-Ahora-Dijo él dejando su sonrisa de lado-¿Me quieres explicar que estás haciendo?, ¿Qué está pasando aquí?
Mi sonrisa se borró-¡¿Hace 7 años que no nos vemos y me tratas así?!-Me enoje ante eso.
-¿Y cómo debo tratarte?-Preguntó incrédulo-¿Pero sabes lo que está pasando, mientras estas de fiesta y pidiendo deseítos?, ven conmigo-Dijo agarrándome de la mano y saliendo de la casa, estábamos en el patio trasero, donde estaba un pequeño laguito, él sentó frente a él y yo tambien.
-¿Qué esto papá?-Pregunté al no ver más mi vestido y estar con la típica ropa de la Tribu.
-¿Qué esto?-Preguntó incrédulo.
-Sí.
-Mira-Dijo señalando el agua, donde aparecía yo en una cuarto y a mi alrededor puros médico y enfermaras de Omashu-Mi princesa, te estás muriendo-Me quedé helada, era yo ahí, dormida entre la vida y la muerte-Así que termina con esas fiestas, esos deseos, todo eso y… pelea.
Lo miré-¿Cómo que pelear?
-Pelea, pelea, porque te vas-Dijo mirándome y luego mirando al agua. Miré otra vez el agua, estaban haciendo todo lo posible para despertarme, pero yo no hacía nada, no habría los ojos.
-¡Ah, ya sé!, eres la persona que me va a mostrar toda mi vida ¿No?, sabes el fantasma ese…-Iba diciendo con una sonrisa y creyéndome lo que decía.
Papá estaba de brazos cruzados-No, yo no soy ningún fantasma, yo soy el recuerdo que tú tienes de mí.
-Jajajaja-Dije con una sonrisa-¿De viejito el recuerdito?
-¿Qué?, cuidado, más respeto a tu padre-Luego me sonrió, yo le devolví la sonrisa-¿Me extrañaste?
-Mucho-Admití.
-Muy bien, vamos a ver las imágenes de mis momentos felices.
-No te vengo a mostrar momentos felices, sino todo lo contrario-Dijo y miramos cuando estaba leyendo una carta, donde ponía que Ryo no quería ser más mi amigo y yo por meses no le hablé.
-¿Crees que hiciste bien eso?
-Sí, lo creo.
-¿Enserio?, ven-Me agarró nuevamente de la mano y aparecimos en el ático-¿Esto te parece bien para tí?-Miré el recuerdo consternada.
"Oye yo… de verdad lo siento mucho Ryo, yo de verdad, pero lo que me escribiste me dolió y mucho, así, no quiero ser más tú amiga, ni me conoces, no existo para ti"
-Sí-Dije sin indiferencia-¿Qué iba hacer?, ¿Esperar a que me dijera él que no quería ser más mí amigo? No, claro que no, estuve bien, lo que hice, no has escuchado que soldado que huye es…
-Es un cobarde-Dijo completando mi frase.
-No, discúlpame, pero yo no soy ninguna cobarde, yo soy muy valiente-Afirme con seguridad.
-¿Sí?, la verdad que eres muy valiente para meterse así de lleno al sufrimiento como te metiste, eres valiente.
-Mira para tú información ya todo está bien, lo dos ya somos amigos.
-Hasta que apareció Yuki-Me quedé helada con ese nombre.
-A bien, pues la novela, genial de nuevo a la historia.
-Pero como les gusta pelearse acá-Dijo ignorándome por completo.
"Lo siento yo, sé que eres mi amiga Umiko, pero cuando llegó Yuki, sentí como si me necesitaba, como sí necesitará a un amigo, ella es mi amiga, y creo que debo estar un tiempo con ella porque está completamente sola-Dijo Ryo-Y creo que siento algo más.
Bien, pues… ¿Sabes?, ya no puedo más, estás con ella todo el tiempo y me dejas así, yo… yo no quiero que estés con alguien más, eres mi amigo, y sí, se que suena egoísta, pero eres mi amigo, y con lo que acabo de escuchar ya… nosé si lo eres, no puedo ni quiero…"
-¿Y eso?, ¿Qué es?-Preguntó papá.
-¡Bien Umiko!-Empecé a gritarle al recuerdo-¡Bien Umiko! ¡Wow!, ¡Qué bien que estuvo!, ¡Qué genial!, ni lloró.
-¡Sí!-Ironizó-¿Por adentro te querías morir no?
-¿Me quería morir?, tampoco para tanto.
-Encima de cobarde… mentirosa-Dijo, parecía decepcionado.
-Hey, ya basta, ¿Qué te pasa?
-¿A ti que te pasa?, ¿Cómo vas a dejar a tú mejor amigo, casi novio, a merced de otra?
-¿Qué quieres que hiciera?-Dije.
-Lo que hiciste, luchaste, mira-Señaló el recuerdo.
"Ryo, siento… mucho lo que dijiste, pero no puedo estar sin tú amistad, y si tengo que compartirlo con esa… Yuki… estaba bien, aceptaré.
Gracias Umiko, te quiero mucho amiguita."
-¿Ves?, eso tienes que hacer.
-Quiero… quiero algo más bonito y terminamos con esto-Dije.
-¿Qué?, ninguna hija mía se va a rendir tan fácilmente, ven vamos-Me agarró del brazo otra vez y a parecimos en un lugar que no conocía, solo había, tierra y agua, más nada, me caí sin querer-Vamos, párate y vamos a pelear.
-¿Te volviste loco?-Pregunté viendo como se ponía en posición de ataque-Eres el Avatar, me vencerías en un abrir y cerrar de ojos, además se supone que no te gusta la violencia.
-No, yo no me volví loco, y si no me gusta la violencia, pero este es un caso tuyo, vida o muerte-Una roca me llegó y volé un poco-¡Levanta la guardia!-Me dijo, llevábamos mucho tiempo peleando, y él no parecía querer parar.
-No, no puedo más-Dije.
-¿Pero qué te pasa?, vamos reacciona, pelea, vamos.
-¡No!-Dije ya harta-Toda mi vida he peleado, ¿Para qué?, para nada ya esta, ya no puedo más…
-¿Es verdad lo que dices?-Preguntó papá acercándose a mí y empezó a caminar a mi alrededor-Sí tu no hubieses peleado, ahora estuvieses en la prisión de la nación del fuego-Dijo, yo jadeaba, ya que estaba cansada-Mira-Dijo y señaló el recuerdo donde peleaba con Yami-Todavía estuvieras en casa, tal vez comiendo un poco de avena-Dijo, apreció un recuerdo donde junto a mi abuelo, comíamos avena, y solo eso, ya que era poca la comida que había-No nos estarías buscando a tú madre y a mí-Dijo-¿Recuerdas esa promesa que hiciste hace siete años?
"Ryo… tengo miedo, mis padres…
Losé, pero ya no se puede hacer nada más, están en prisión.
No, todavía hay algo que hacer, juró que algún día liberaré a mis padres de prisión, lo juro por que mi padre es el Avatar"
Las lágrimas se iban acumulando en mis ojos, quería llorar, pero no podía, me retenía a eso-Ahora, ¿Por qué no peleas por lo que quieres?, ¿Sabes lo que quieres?
-Ser feliz -Dije dejando por fin mis lágrimas caer.
-¡Eso!-Dijo papá-Entonces pelea por eso, vamos.
-No puedo.
-Vamos, pelea por eso.
-No puedo.
-Vamos.
-¡No puedo!, ¡No puedo!, ¡No me dejan ser feliz!, ¡No te tengo ni a ti ni a mamá!, ¡No tengo nada!-Dije y caí al suelo-No puedo pelear más…-Dije casi en un susurró, y seguí llorando. Vi a papá estaba a mi lado, agachado.
-Párate-Dijo agarrándome el brazo-Tú no te me vas a rendir en el último momento, ¿Me entendiste?-Dijo con firmeza, yo tiraba pocos sollozos-Así que si no peleas por ti, pela por otro, pelea por tú mamá, por mí, por tus amigos, ¡Vamos!, pelea-Dijo poniéndose en posición de ataque, yo hice lo mismo, me envió unas rocas y las deshice con agua sacada del mar-¡Eso!-Bajé mis brazos cansada, y recibí un látigo en mi hombro-¡Vamos!, ¡Vamos!, hija-Dijo mandándome bolas de fuego que se evaporizaron al tocar el agua-¡Eso hija!, ¡Sigue así!-Esquive las rocas que mandaba y unas las partía a la mitad-¡Eso, tienes que pelear!, la vida no te va a regalar nada, siempre vas a pelear, siempre vas a pelear-Iba diciendo mientras peleábamos-¡Estas ganando hija!, ¡Eso!, vamos un poco más, ¡Vamos!, ¡Sí!, ¡Dale!-Y le seguí dando, peleaba, seguía peleando.
Abrí los ojos, muy lentamente, y los cerré por la luz que había, sentía que alguien estaba a mí lado, como escucha sus llantos, me sentí confundida y realmente mal, me dolía todo mi cuerpo.
-Umiko…-Susurró esa persona, escuché como reía de alegría, sentí un beso en mi mejilla, tenía los ojos abiertos, estaba confundida, pero lo vi, mi mejor amigo estaba a mi lado, llorando de alegría y dándome besitos en mi mejilla y en mi frente.
-Y eso hizo papá…-Dije, estaba ahora, en una cama junto a Ryo-Me dio armas para pelear, me… salvó la vida.
-Tú papá…-Dijo Ryo, yo asentí.
-Mi papá-Di un pequeño sollozo y baje la mirada-A pesar de que… está preso apareció-De mis ojos salían lágrimas-Él estaba ahí, conmigo.
-¿Y qué te decía?-Preguntó.
Sonreí ante eso-Lo que me decía siempre, me dijo: "Hay que pelear". A pesar de estar en contra de la violencia, me ayudó a pelear para… poder despertar. Yo…-Me quedé cayada por un momento-Yo… nosé ni cuando, ni como, ni porque-Sentía que me limpiaba las lágrimas-Pero todos dejamos de pelear, Ryo. Y cuando no peleas más, te mueres, te caes, te vas… La pelea perdida es la que no se pelea. No está muerto quién pelea-Dije y me callé por un momento-Tal vez te cruzaron bolas de fuego o cualquier otra cosa, besar el piso, sangrar, llorar-Me volví a callar-Pero hay que seguir peleándola, hasta el final-Me volví a callar y me quité algunas lágrimas-La única forma de aprender a pelear… es peleando; es no rendirse jamás-Me volví callar y miré a Ryo, me dio una sonrisa para que siguiera-Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea la pelea que es nuestra-Miré mis manos y jugué con ella un momento.
-Pelearla hasta el final, hasta que ya no puedas más-Dije y lo volví a mirar-¿Te acuerdas cuando papá nos dijo lo de comprometerse a ser los mejores amigos?
-Sí, comprometerse… es pelear en las buenas y en las malas-Dijo Ryo.
Agache la mirada-Y nosotros tuvimos muchas malas… pero tambien muchas buenas-Le sonreí.
-Sí, pero las malas ya las resolvimos-Me dio una sonrisa.
-Tienes razón, gracias Ryo por estar siempre a mí lado y pelear junto a mí.
-Gracias a tí, por ser mi mejor amiga…-Dijo, sentí como la química hacía lo suyo con nosotros, como nos acercábamos cada vez más, sentí su aliento de lleno en mí cara, nuestras narices rozándose igual que nuestros labios, estábamos a punto de besarnos, lo sabía, lo quería y él lo quería también. Sentí sus labios contra los míos, una rica sensación, como nuestro primer beso, pero más apasionado, sentí un cosquillo en el estomago y sonreí entre el beso por eso, sentí como pedía que su lengua entrará en mi boca, accedí felizmente, la suya jugaba y bailaba con mía, mientras recorríamos y explorábamos nuestras bocas…
Pocas cosas me enseño mi padre, durante siete años, pocas pero grandiosas, me enseñó que en una pelea nunca se abandona, nunca se tira la toalla, aunque estés en contra de toda violencia, si la vida lo re quiere hay que pelearla hasta el final.
