30/MAY/09


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Dawn y Tai, quienes estaban cegados por la oscuridad e ira que estaba dentro de sus corazones, lograron controlar sus emociones y alcanzar un nuevo nivel, el del Súper N-Warrior Lv2, y así continuar la lucha contra Searia, la Pharaohn que tenían que vencer. Luego de muchos momentos de angustia, los dos N-Warriors lograron unir sus fuerzas y vencer a su rival. En sus últimos momentos de vida, Searia expresó sus razones a Dawn de porqué los habitantes de Duat vivían de esa forma y le otorgó sus poderes de manipulación del tiempo a la joven para que no se perdieran, justo antes de partir de ese mundo.

Mientras, Tai logró despertar luego del súper ataque que efectúo, el cual derrotó a Searia con dificultad. Para su sorpresa, Agumon y Piplup estaban de nuevo en la realidad, para su gran alegría. Sin más que hacer en ese mundo, los dos jóvenes y sus criaturas acompañantes comenzaron a correr, tratando de alcanzar a Ichigo que probablemente estaba a varios mundos de distancia.

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 37: Rendición

-Galaxia: Nintenverse-

-Planeta: Tierra 250; Nueria-

Música de fondo: - 170-A peaceful day- (Soundtrack: Card Captor Sakura)

Como la mayoría de los mundos humanos en el Nintenverse, Nueria poseía una civilización humana cuyo nivel de desarrollo era de a finales del siglo XX, inicios del XXI. Este mundo parecía normal a simple vista, sin embargo, para aquellos experimentados en las artes espirituales, ese mundo estaba lleno de espíritus. Nueria era uno de los tantos mundos humanos en el Nintenverse que tenían exceso de energía espiritual, por lo que los fantasmas, monstruos y seres espirituales eran comunes, aunque las personas normales no pudieran verlas.

Como en todo mundo humano con exceso de energía espiritual, algunos humanos 'evolucionaron' para poder usar estos poderes, logrando ver a los fantasmas e incluso combatir con ellos, eliminando o capturando a todo aquel espíritu que atentara contra la humanidad… y a veces por beneficio propio.

Pero bueno, por ahora eso no importa tanto.

En ese mundo, existía un pueblo llamado Doumori, uno que contiene uno de los niveles de energía espiritual más elevados de ese planeta, aunque la mayoría de los humanos de ese mundo no podían detectarla… y eso era bueno, ya que la mayoría se asustaría al ver la cantidad de fantasmas, monstruos y espíritus que rondaban la ciudad.

En un sector del pueblo, se encontraba una pequeña escuela primaria, la llamada Escuela Doumori. En uno de los salones de esta escuela, una batalla mortal se estaba llevando a cabo… bueno, algo así…

"¡Hiroshi Tateno!¡Despiértate de una vez!"

Un borrador golpeó la cabeza de un chico de cabello oscuro, de unos doce años de edad, quien rápidamente se despertó al sentir el golpe y volteó a todos lados con asombro y algo de temor.

"¿Eh?¿Que?" preguntó el chico con confusión, mientras todos en el salón reían a carcajadas.

"¿Otra vez durmiéndote en clases, Hiroshi?" Cuestionó la que era su maestra con enfado. "Ya van tres veces el día de hoy."

"Perdón, pero es que no he dormido bien…" respondió el chico, intentando excusarse.

"Es la misma excusa que me haz dado los últimos cinco días, por lo que estoy pensando en que me estás mintiendo."

"Pero…" comenzó él nuevamente, justo antes de que la campana del recreo sonara. "Salvado."

"Por ahora, jovencito." Amenazó su maestra. "Espera a que regresemos a clase y te pondré un castigo por eso."

Al escuchar esto, el chico enmudeció, sabiendo el tipo de 'castigos' que su maestra daba. Mientras todos salían al descanso, no pudo evitar suspirar, esperando que algún evento sobrenatural ocurriera antes de que terminara el descanso… como casi siempre ocurría en esa escuela.

"Esto apesta…"

"No te quejes, después de todo ya llevas varias veces dormido en clases."

El joven volteó a un lado, viendo a una chica pelirroja, de su misma edad, de cabello largo y con un estilo de peinado similar al de Sailor Moon, lo estaba esperando.

"Ya lo sé, Kyoko, pero es cierto, no he podido dormir bien." Expresó Hiroshi con desgano.

"Pues será mejor que duermas bien, los exámenes se acercan y, con tus calificaciones, no creo que pases este mes." Comentó la chica, colocando sus manos en su cintura. "Debes dormir bien."

"No eres mi madre para decirme que hacer." Respondió secamente, ganándose una mirada de odio de la chica a su lado. "Eh, b-bueno…" comentó, intentando cambiar el tema. "Oye, por cierto, ¿No viste a Miki algo diferente a como era siempre?"

"Eso quería decirte. En la mañana la vi algo rara y ahorita ha de estar en la enfermería. Iba a ir a verla, ¿vienes?"

"¿Tengo que? Los chicos van a jugar un partido de soccer y…"

"¡Claro que vas a ir!" Exclamó Kyoko con furia. "¡Es tu amiga, así que debes verla!"

"S-si…" respondió con miedo. 'Entonces, ¿por qué pregunta si me obliga a ir?'

Sin más que decir, los dos chicos comenzaron a caminar hacia la enfermería que estaba un piso abajo. Hace una hora, una compañera de ellos, Miki Hosokawa, había ido a la enfermería bajo las ordenes de su maestra, debido a que parecía estar 'ida', no prestando atención en clase y, de repente, quejándose de fuertes dolores de cabeza, diciendo "Ya vienen" una y otra vez.

"Desde que la poseyó ese espíritu hace un mes no ha sido la misma." Comentó Kyoko, suspirando. "Creí que después de que la exorcizaran, todo volvería a la normalidad."

"Al parecer Nube no hizo muy bien su trabajo." Expresó Hiroshi, llevándose las manos a su nuca. "Quizás esté perdiendo el toque por morirse de hambre por la falta de dinero."

"¡¿Quién se está muriendo de hambre, Hiroshi?!" Expresó un hombre, abriendo una puerta corrediza de un salón cercano justo cuando los dos jóvenes estaban pasando por ahí, asustándolos a ambos.

"¡No nos asustes así, Nube!" Exclamó el chico con enfado.

"¡Entonces no hables mal de mi a mis espaldas!"

Música de fondo: - 11-Town Shop- (Soundtrack: .Hack//G.U.)

Él era Meisuke Nueno, Nube para sus amigos y alumnos, un maestro de primaria de veinticinco años, casi veintiséis, de cabello negro, ojos del mismo color y unas cejas más grandes de lo normal. El impartía clases en el salón 5-2 y era conocido por la mayoría en la escuela por su extraña habilidad; ver y combatir espíritus malignos con la ayuda de sus poderes espirituales y un poder oculto en su mano izquierda; Oni no Te, la Mano de Monstruo, extremidad perteneciente a un poderoso demonio que es capaz de cortar energía espiritual con facilidad.

"Oye Nube, vamos a ir a ver a Miki a la enfermería." Comentó Kyoko con seriedad.

"¿Uh?¿Otra vez los ataques?" preguntó el maestro con confusión, recibiendo una respuesta afirmativa de la joven. "Entonces los acompañaré, ya es muy raro que pase eso."

"¿Crees que el fantasma la haya atacado de nuevo?"

"No creo, no detecto energía espiritual cerca de ella. Debe ser otra cosa."

"Como quiera, vamos a verla."

"Claro."

"Oye Nube." Empezó Hiroshi. "¿Por qué no continúas dándonos clases? La maestra que tenemos es bastante aburrida y gruñona."

"Porque ustedes ya están en sexto y yo doy clases en quinto, por eso." Respondió el maestro mientras comenzaban a caminar.

"¿Y porqué no pides que te transfieran a sexto? Así podrías seguir enseñándonos."

"Lo intenté, pero el director no lo permitió."

"Eso apesta…"

"Nube, ¿Qué crees que le esté pasando a Miki?" preguntó Kyoko nuevamente, retomando el tema de su compañera. El maestro del infierno se cruzó de brazos, pensando en que podría haberle pasado a la joven que antes fue su estudiante.

"He hablado con ella unas veces." Respondió. "Al parecer, dice que puede ver imágenes en su mente y que tiene un gran caso de Dejavu cuando algo ocurre."

"¿Dejavu?" preguntó el chico.

"Es cuando uno tiene la sensación de que algo que estás haciendo ya pasó anteriormente. Miki dice que tiene muchos de esos últimamente."

"¿Crees que esté adquiriendo algo de clarividencia?" preguntó la pelirroja.

"Enlazaste bien las ideas, Kyoko. Si, creo que está adquiriendo algo de clarividencia."

"Clarivi… ¿que?" preguntó Hiroshi.

"Habilidad de ver el futuro…"

"Oh… ¡Entonces, Miki puede…!"

"No completamente, sino de forma esporádica." Respondió Nube. "Al parecer este poder comenzó a mostrarse en ella después de que fue poseída."

"Pero, a cambio de eso, ella…" empezó Kyoko con algo de tristeza.

"Si, dejó de ser la misma…"

"No sé ustedes, pero a mi me agrada la nueva Miki." Comentó Hiroshi, con las manos en su nuca.

"¿Cómo puedes decir eso, Hiroshi?¿No te importa lo que le ocurrió a ella?" Preguntó la chica con furia.

"Claro que me importa, ¿por qué crees que intenté luchar contra ese demonio que la poseyó? Claro que me importa, es sólo que… si no podemos hacer nada por ella…"

"¡Cuidado!"

Hiroshi no se dio cuenta, pero habían llegado a la escalera. Sin saber que habían llegado, el chico dio un mal paso y comenzó a caer de frente, en cámara lenta, sin darse cuenta de la joven rubia que venía subiendo las mismas escaleras.

El impacto fue inminente y ambos jóvenes cayeron por las escaleras, golpeando el suelo con fuerza. Hiroshi no sintió tanto el golpe, ya que, al caer sobre la chica, su golpe fue amortiguado. Como sucede en este tipo de escenas, el rostro del chico cayó en los pechos de la chica… bastante grandes para alguien de su edad. Inconcientemente, el muchacho comenzó a mover su cabeza un poco, como si intentara acomodarse en una almohada, no teniendo idea del mundo de dolor que le esperaba.

'Se siente tan bien…'

"H-Hiroshi…"

Entonces, el chico salió de su trance al escuchar la voz de la chica, que reconoció de inmediato. Al alzar la mirada, pudo ver que la dueña de ese gran pecho se trataba de Miki Hosokawa, una chica rubia, de pelo largo hasta un poco arriba de los hombros, y de ojos azules. La chica mencionada lo miraba con sorpresa y… ¿era eso un sonrojo el que estaba en sus mejillas?

'¿Pero que rayos?' pensó Hiroshi. '¿Miki sonrojándose?¿Como es que…?'

"¡Hiroshi pervertido!"

No tuvo tiempo de reaccionar cuando Kyoko saltó las escaleras y, antes de caer, le dio una fuerte patada en la cabeza al chico, retirándolo de los pechos de su amiga y mandándolo contra la pared, impactando con fuerza con ella. Mundo de dolor, ciertamente…

"Eso… dolió…" expresó el joven, mientras caía al suelo luego de la patada que su compañera le había dado.

"¡Hiroshi!" Exclamó Miki, poniéndose de pie y corriendo a donde estaba el chico, mirándolo con preocupación. "¿Estas bien?"

Música de fondo: - 126-Capital City of Grief Eld•Sleika- (Soundtrack: .Hack//G.U.)

Este acto de preocupación confundió y sorprendió a Kyoko, Nube e incluso al mismo Hiroshi, quien estaba en un mundo de dolor.

"Miki…" comentó la pelirroja con preocupación, mientras Nube miraba a la rubia atentamente.

"Su personalidad sigue cambiando cada vez más." Expresó el maestro. "Esto no me agrada nada."

"¿Qué crees que sea, Nube?"

"No lo sé. No es un espíritu maligno, no puedo detectar uno dentro de ella… más bien, creo que es como cuando alguien se golpea la cabeza y, en algunos casos, comienza a actuar diferente a como era antes."

"¿Daño cerebral?" preguntó Kyoko con preocupación, viendo como Miki ayudaba a Hiroshi a ponerse en pie.

"No lo sé, pero creo que tiene que ver con el poder de la clarividencia que está obteniendo."

Luego de un minuto, y de que Hiroshi se recuperara de la patada de Kyoko, los dos alumnos y su maestro miraban a la rubia con detenimiento. Miki Hosokawa había cambiado mucho en personalidad. En el año anterior, cuando todos eran alumnos de Nube, Miki era una chica maliciosa, burlona y se metía en muchos problemas al intentar usar a los espíritus para su beneficio… ah claro, también por hacer alarde de su gran busto. Sin embargo, la Miki que estaba frente a ellos era diferente; más tímida, reservada… y al parecer empezaba a enamorarse de Hiroshi, algo que no le caía muy bien que digamos a Kyoko.

"¿Te sientes bien, Miki?" preguntó Nube.

"Si, me siento bien." Respondió la rubia. "Sólo me duele un poco la cabeza, es todo."

"¿No sientes como que algo está mal?" cuestionó Kyoko.

"Si te refieres a lo de mi personalidad, no lo siento mal. De hecho, ahora que lo veo, no puedo creer que antes hacía todas esas cosas."

"Había hablado de Desarrollo de Personaje pero esto es demasiado." Comentó Hiroshi.

"No podemos hacer nada si no es algo espiritual." Comentó el maestro. "Quizás sea como un caso de amnesia y se curará con el tiempo."

"Eso espero, Nube." Dijo la pelirroja con algo de tristeza.

"Oye Miki, ¿puedo preguntarte algo?" cuestionó el chico a la rubia.

"S-si, Hiroshi." Respondió Miki, sonrojándose un poco, algo que ninguno podía acostumbrarse.

"Uh, bueno… ¿Es cierto que puedes ver el futuro?"

"¿Uh? Bueno, no así de poder verlo con claridad, pero si tengo unas visiones."

"Que mala suerte, quería ver si me podías ayudar en los exámenes."

"¡No seas tonto!" Exclamó Kyoko, golpeando al chico en la cabeza. "¿Cómo se te ocurre pedirle una cosa así?"

"¡Oye, no me regañes!"

Los dos chicos comenzaron a discutir, nuevamente. Mientras ellos peleaban, Nube se acercó a Miki, mirándola con seriedad.

"¿Qué fue lo que viste, Miki?" preguntó Nube.

"No lo sé…" respondió. "Fueron varias imágenes, muy confusas… había fuego, mucho fuego… y algo como meteoritos caer del cielo."

"¿Meteoritos?" preguntó Kyoko.

"Si… algo como… ¡Ah!" De pronto, un dolor punzante se hizo presente en su cabeza. Miki se sujetó la frente, el dolor haciendo que le fallaran las piernas, mientras los demás la miraban confundidos y trataban de ayudarla.

"¿Qué te pasa, Miki?" cuestionó Nube con preocupación.

"Ahí vienen…" respondió débilmente.

"¿Ahí vienen?¿Quien?¿De quien hablas?"

"No lo sé… pero ahí… ¡Ya están aquí!"

"¿De que estás hablan…?"

-KABOOM!-

Música de fondo: - 127-Graceful Assassin- (Soundtrack: Kingdom Hearts RE Chain of Memories)

De pronto, todo el lugar se estremeció por una violenta explosión que ocurrió cerca del lugar, las ventanas volaron en pedazos, vidrios esparciéndose por todas partes. Instintivamente, Nube usó su cuerpo para proteger a los tres chicos de los trozos de vidrios, uno que otro clavándose en su espalda, causándole dolor.

"¡Nube!" Exclamaron los tres al ver que su maestro los protegió.

"No se preocupen, no es nada." Respondió él, logrando quitarse los trozos que estaban al alcance de sus manos. "¿Qué fue eso?"

"¡El edificio de a lado voló en pedazos!" Exclamó un niño de un salón diferente, corriendo por los pasillos como otros niños.

"¿Qué voló en pedazos?" preguntó Hiroshi.

Nube inconscientemente volteó a ver a Miki, quien seguía sujetándose la cabeza, aunque más que nada por miedo de lo que veía en su mente.

"Miki, déjame ver lo que vez." Comentó Nube, concentrando su energía espiritual y haciendo un rompe sellos en su mano izquierda. "El universo y la tierra, denme más poder para que el diablo se rinda y aparezca la luz de la victoria. El monstruo que está encerrado en mi mano izquierda ¡Muestra tu poder!"

De pronto, el guante negro que cubría la mano izquierda del maestro desapareció, dejando libre el poderoso objeto debajo de este; una mano de monstruo, al menos dos veces más grande que una mano normal, rodeada de energía espiritual inmensa. Nube colocó la mano en la cabeza de Miki, queriendo ver las imágenes que pasaban en la mente de su alumna. Luego de unos segundos, el maestro abrió sus ojos con sorpresa.

"¡No puede ser!" Exclamó, justo cuando otra explosión, un poco más retirada pero igual de fuerte, sacudió el lugar. "Hiroshi, llévate a Kyoko y a Miki a los túneles de inmediato."

"¡Nube!¿Que está pasando?" cuestionó el chico confundido.

"¡Sólo hazlo!"

"… d-de acuerdo… ¡Miki, Kyoko, vamos!"

Los tres alumnos se fueron corriendo a unos túneles debajo de la escuela, mientras Nube subía las escaleras para llegar al tejado. Cuando llegó ahí, sus peores pesadillas se volvieron realidad; decenas de esferas de energía amarillas caían del cielo como meteoros, impactando en la ciudad y haciendo volar las construcciones que impactaban. Pronto, su pacífica ciudad se había vuelto un infierno.

"¿Qué rayos…?" cuestionó el maestro… antes de alzar la mirada, viendo una esfera de energía dirigiéndose a donde estaba.

Dos segundos después, esa esfera impactó el techo donde estaba Nube, haciendo estallar todo el último piso de la escuela.


Música de fondo: - 146-SeeD- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

-Galaxia: Duat-

En uno de los tantos mundos desérticos de esa galaxia, una enorme ciudad humana, más avanzada tecnológicamente hablando, parecido al nivel de tecnología que poseían los Maverick Hunters, se extendía por todas partes. Varios robots humanoides y Snake Soldiers patrullaban las calles de la ciudad, a los habitantes no dándoles importancia ya que se sentían más seguros así. Toda la ciudad estaba alerta, puesto que, hace una hora, se envió el reporte de uno de los planetas vecinos que tres guerreros de la Nova Alliance habían invadido esos territorios, por lo que esperaban que pudieran atraparlos cuando llegaran a esa ciudad… después de todo, ahí estaba la pirámide.

Dos robots y cuatro Snake Soldiers patrullaron un callejón, pasando encima de una alcantarilla sin tener la menor idea de lo que había en su interior. Luego de que los soldados pasaron y se perdieron en una esquina, dicha alcantarilla comenzó a moverse, la tapa levantándose un poco para que un par de ojos pudieran ver el exterior.

"Muy bien, el camino está libre." Comentó Obi-Wan, viendo por la alcantarilla.

"¿Por qué tenemos que escondernos de esta forma?" preguntó Haru quien estaba con él. "Deberíamos salir a atacarlos."

"Cierto, no tenemos mucho tiempo." Expresó Seiya con cierto enfado. "Athena… Saori está en peligro. Si no nos apuramos…"

"Paciencia, jóvenes, hay que ser pacientes." Respondió el Jedi Master. "Tenemos que calmarnos."

"Ustedes los Jedis son buenos para ser pacientes, pero los demás no lo somos."

"Recuerden lo que estamos buscando. ¿Por qué nos escondemos?"

"¿Porqué no encontramos la pirámide en este planeta?" inquirió Haru.

"Exacto, lo que significa que deben de tenerla escondida en algún lugar, probablemente bajo tierra. Si sólo nos ponemos a atacar a todos los soldados, cerrarán toda entrada a la pirámide."

"Bueno, tiene razón. La pirámide debe de estar en esta ciudad, pero no se ve por ninguna parte."

"¿Y por qué tenemos que estar sin nuestras armaduras?" preguntó el Saint con confusión.

"Con sus armaduras puestas, emanan una ligera cantidad de lo que llaman cosmos o aura, por lo que pueden ser detectados por los sistemas de este lugar."

"¿Qué sistemas? Yo no veo ninguno."

"Eres joven, por eso no tienes conocimiento de eso." Comentó Obi-Wan. "En cada esquina hay censores de presencias. Cualquier ser con un aura superior será detectado de inmediato."

"Entonces, valeroso líder, ¿Qué hacemos?"

"Sólo síganme."

Sin tener una idea de lo que les pasaría, Seiya y Haru siguieron a Obi-Wan, saliendo de las alcantarillas y trasladándose por los callejones, escondiéndose de los soldados que parecían estar en todas partes. Escondiéndose detrás de basureros, cajas, haciendo maniobras que todo espía de película haría, con tal de mantener sus posiciones en secreto.

Por supuesto, no se dieron cuenta de la única cámara de seguridad de cien años de antigüedad que aún funcionaba y estaba transmitiendo a uno de los tantos departamentos que existían en la ciudad. Ahí, un joven de no más de quince años, quien estaba revisando las pocas cámaras de seguridad que aún funcionaban en la ciudad, se topó con la imagen de los tres invasores y, luego de analizar sus características, descubrió que se trataban de los tres guerreros de la Nova Alliance que habían atacado los planetas cercanos. Con cierto temor, tomó un comunicador y comenzó a reportarlos… ¿A donde? A la seguridad del planeta, por supuesto.

-

Cientos de metros bajo tierra, la pirámide dorada se encontraba en una caverna subterránea, tan grande y alta que podría alojar la ciudad en la superficie con facilidad, así como varios de sus edificios más altos apilados el uno sobre el otro. Dentro de la construcción, muchas personas caminaban por sus pasillos, asegurándose de que nadie irrumpiera en el lugar.

Hasta el fondo de la pirámide, en el trono frente al cristal oscuro, estaba el Pharaohn del lugar, uno que ya habían visto con anterioridad; Apep, Pharaohn of Aphopis, se encontraba relajándose, sentado en su trono, mientras bellas mujeres usaban grandes hojas para mantenerlo fresco al usarlos como abanicos, con otras dándoles deliciosas frutas sembradas en algún lugar del planeta. Vivía como rey porque, en cierto punto, era uno.

Sin embargo, el Pharaohn no estaba totalmente relajándose. Estaba usando sus poderes mentales para localizar a los invasores, ya que hace unos minutos le informaron que había tres intrusos en sus dominios, por lo que intentaba buscándolos, sin éxito aparente.

"Esos guerreros son muy buenos para esconder sus presencias." Comentó el Pharaohn para si mismo. "Encontrarlos será más difícil de lo que pensé."

"Disculpe, señor Apep."

Un Snake Soldier se postró frente a su rey en señal de respeto, no osando levantar la mirada para verlo a los ojos hasta que le dieran permiso.

"¿Qué sucede?" preguntó el Pharaohn, dándole permiso al soldado de levantar la mirada.

"Señor Apep, uno de los habitantes ha localizado a los invasores en la ciudad."

"¿Los encontró? Que interesante. ¿Como?" cuestionó con curiosidad por saber como un humano había logrado lo que un 'dios' no había podido.

"Ha usado el sistema de cámaras antiguas, señor. Al parecer algunas aún funcionan y los invasores pasaron frente a una de ellas sin detectarla."

"Así que el sistema de cámaras de vigilancia de hace cien años… sabía que era mejor ese sistema que el que tenemos actualmente que sólo detecta las presencias de los invasores."

"Señor, ellos se encuentran en el sector 3-B, cerca de las fabricas al este de la entrada 6."

"Si siguen ese camino, podrían descubrir esa entrada y accesar a la pirámide." Expresó el guerrero dorado, sonriendo con algo de sadismo. "Pero no tienen ni idea de que ese sector está lleno de trampas."

"Si señor, los Zyrus Shields. El lugar está repleto de ellos. Pronto caerán en una de las trampas."

"Si, pero esos guerreros son astutos. Envía a todos en la superficie, que se acerquen a la zona, pero que no enfrenten a los invasores."

"¿Qué planea, mi señor?"

"Guiarlos hasta las trampas. Ellos no saben donde están, pero nosotros si sabemos. Si podemos guiarlos a ellas, caerán y no serán problema para nosotros. Manda la orden a todos y llévenlos a las celdas de contención."

"¡Si, mi lord!" exclamó el soldado, poniéndose de pie y saliendo del lugar para cumplir la orden del Pharaohn.

-

Obi-Wan, Seiya y Haru seguían corriendo mientras se escondían, evitando ser detectados por los locales. Por supuesto era una labor algo fácil de hacer gracias a sus poderes y habilidades. Sin embargo, un pequeño error y serían detectados y rápidamente rodeados por el enemigo, perdiendo así la oportunidad de un ataque sorpresa.

Sin embargo, varios soldados de Anubis y robots, usando avanzada tecnología de infiltración, se acercaban a ellos sin que pudieran detectarlos… o eso era lo que creían los soldados.

"Puedo sentir a otras personas aquí." Comentó Seiya, sintiendo las presencias de los soldados. "Son bastantes."

"Es probable que ya nos hayan localizado… o al menos saber que estamos aquí." Expresó Haru.

"Entonces tendremos que atacarlos y deshacernos de ellos."

"No, esperen, guarden la calma." Dijo Obi-Wan, confundiendo a sus compañeros. "Todavía no podemos actuar."

"¿Aún no?¿Hasta cuando?¿Hasta que nos atrapen?" Cuestionó el Saint con enfado, sin darse cuenta de la sonrisa del Jedi.

"No sé ustedes, pero creo que ya saben que estamos aquí y planean atacarnos." Comentó Haru. "Creo que será mejor enfrentarlos."

"Muy bien, pero prepárense para todo." Respondió Obi-Wan seriamente.

Los tres continuaron corriendo por la zona industrial de la ciudad, entrando a lo que parecía ser un almacén, mientras los soldados los seguían de cerca. Entonces, para sorpresa de los soldados, los tres héroes desaparecieron de sus radares. Comenzaron a buscarlos con sus ojos, ya que ninguno de sus instrumentos podía localizarlos, lo que significa que ocultaros muy bien sus presencias. Entonces, cuando intentaron caminar…

"¡ESTRELLA DE PEGASO!"

"¡EXPLOSION!"

Música de fondo: - 173-Fallen Angel vs. Saint- (Soundtrack: Saint Seiya)

Varias explosiones provocadas por los ataques de los guerreros rodearon a los soldados antes de engullirlos por completo, envolviéndolos en una mortal corina de calor que rápidamente los mandó a mejor vida. Aquellos que se encontraban en las cercanías se prepararon para el combate al escuchar las detonaciones.

Entonces, aparecieron; los tres guerreros de la Nova Alliance se venían acercando a ellos. Los Snake Soldiers activaron sus Staff Weapons y dispararon contra los invasores, pero ellos podían evitar y bloquear cualquier ataque con suma facilidad. Pronto esos soldados también fueron derrotados.

Sin embargo, después de las primeras explosiones, más y más soldados y robots comenzaron a rodear el área, mientras pequeñas naves, que funcionaban como helicópteros sólo que no usaban hélices sino que flotaban, sobrevolaban el lugar, tratando de localizar a los invasores, quienes se habían separado para enfrentar a los enemigos.

Por un lado, Haru, en su forma súper y con su armadura puesta, usaba su Keyblade Decaforce para atacar y bloquear, cambiando de forma cuando era necesario. Había cambiado a Blue Crimson, haciendo que la Keyblade cambiara a dos espadas más pequeñas, una con el elemento de fuego y otra con la de hielo, para atacar a los varios soldados que se le venían encima. Le disparaban de todos lados, pero él las bloqueaba con facilidad, se acercaba a los soldados y cortaba en dos sus armas, antes de atacarlos a ellos y dejarlos fuera de combate.

Cuando terminó con los que lo atacaban, vio a varios robots que se acercaban a él, ellos usando cañones integrados cerca de sus muñecas y disparando varias ráfagas de energía como si fueran ametralladoras. Haru se vio en la necesidad de cambiar de arma a Silpharion para incrementar su velocidad y bloquear las balas de energía que le venían encima, antes de acercarse a las máquinas. Notó un gancho de construcción saliendo de una de las grúas de un edificio en construcción, por lo que saltó y sujetó el gancho y se impulsó hacia las máquinas, pero no yendo directo a ellos, sino que rodeándolos y atacándolos por la espalda, cambiando su espada a Explosion para crear, como su nombre lo indica, varias explosiones al contacto con los robots.

Seiya, ya con su armadura puesta, también luchaba contra los soldados de Anubis, golpeando a varios a puño limpio, sus golpes siendo tan poderosos que destruía las armaduras de los soldados como si fueran de vidrio. Está de más decir que muchos de ellos terminaron con varios huesos rotos con sólo un golpe, la gran mayoría muriendo casi de inmediato.

Entonces, el Saint tuvo que saltar hacia atrás para evitar los disparos de energía de una de los "helicópteros" que sobrevolaban el lugar. Los soldados dentro de la unidad aérea continuaban el asedio contra Seiya, disparando sus armas de energía contra el caballero, quien evitaba todos los disparos con suma facilidad, ya que podía verlos venir. Seguía evitando los disparos hasta que dio un salto hacia el techo de uno de los almacenes para luego impulsar un salto aún más alto, volando fácilmente unos doscientos metros hasta donde estaba la nave. A unos cinco metros sobre ella, fuera del rango de sus armas, el joven lanzó su ataque representativo, sus meteoros causando grandes agujeros en la nave, que comenzó a caer estrepitosamente a tierra. Seiya cayó sobre sus piernas, arrodillándose sobre una de ellas para amortiguar el impacto, mientras la aeronave caía a unos cien metros detrás de él y estallaba en pedazos, llevándose con ella a varios soldados.

Mientras, Obi-Wan se encargaba de lo suyo, usando su Lightsaber para bloquear y regresar los ataques de energía que los soldados y algunos robots le lanzaban, matando y destruyendo a varios con sus propios disparos. Luego, el Jedi comenzó a correr hacia ellos, usando su sable para bloquear los disparos para acercarse lo suficiente y cortar las armas de sus enemigos y, claro, matándolos para que no pudieran seguir atacándolo.

De pronto, una enorme máquina humanoide se le puso en frente, parecida a un Goliath Terran del juego de Starcraft, pero más grande, ya que era, al menos, de unos treinta metros de alto. Esta máquina estaba totalmente armada, con varios cañones y ametralladoras, además de un poderoso escudo de energía. Las armas de la máquina se activaron, disparando cientos de esferas de energía contra el Jedi, quien se movió a gran velocidad para evitarlos. Usó su Lightsaber para reflejar los disparos, pero el escudo de energía protegía al enorme robot, lo cual provocó que el Jedi comenzara a idear otro plan.

Así que corrió, alejándose de la enorme máquina, que venía siguiéndolo rápidamente. Obi-Wan dio la vuelta en una esquina, esperando perder a su perseguidor, pero este lo siguió para continuar con el asedio. Entonces, para sorpresa de los tripulantes del robot, el Jedi usó su control sobre The Force, para colocar una viga de metal frente a ellos, clavada en el piso para que chocara contra una de las piernas del caminante. La pierna derecha fue destruida por el impacto, provocando que la máquina cayera de frente, sus escudos fallando por la ruptura del mecanismo que las generaba. Obi-Wan aprovechó esto y, con su control sobre The Force, mantuvo varias vigas de metal en el aire, antes de dejarlas caer sobre el robot, que quedó aplastado debajo de ellas.

La batalla continuó, los tres héroes de la Nova Alliance haciendo pedazos a los soldados con facilidad. Entonces, Obi-Wan notó algo, un pensamiento en uno de los soldados que estaba cerca.

"¡Haru, Seiya, reúnanse!" Exclamó el Jedi, provocando que los otros dos mencionados se acercaran a él.

"¿Qué sucede?" preguntó Seiya con confusión.

De pronto, sin que nadie se lo esperara, un escudo de energía los rodeara, encerrándolos dentro de ella.

Música de fondo: - 82-The Mako-Controlling Organization- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)

"¿Qué diablos?" cuestionó Seiya, elevando su cosmo y golpeando el escudo, sólo provocando que una dolorosa descarga pasara por su cuerpo. "¡Rayos!"

Obi-Wan usó su Lightsaber para intentar pasar el escudo, pero al parecer el resultado era el mismo; no podía atravesarlo.

"Creo que nos atraparon." Comentó el Jedi, aunque no notándose preocupado.

"¿Qué haremos?" preguntó Haru.

"¡Ríndanse!" Exclamó uno de los soldados de Anubis, uno de los tantos que rodearon a los héroes.

Seiya y Haru se colocaron en guardia, no queriendo perder la pelea. Sin embargo, Obi-Wan se mostraba más relajado, sorprendiendo a sus compañeros cuando desactivo su sable.

"Muy bien, entonces nos rendimos." Comentó el Jedi, causando gran asombro en el N-Warrior y el Saint.

"¿Qué estás diciendo?¡Debemos pelear!" Exclamó Seiya con enfado.

"Este escudo es indestructible, por lo que no podremos salir de aquí. Será una pelea perdida, no tiene caso pelear y morir inútilmente."

"¿Cómo puedes decir eso?" preguntó Haru.

"Porque no hay nada que hacer…"

Haru y Seiya se miraron con confusión, antes de alzar las manos en señal de rendición, haciendo que los soldados rieran de una forma muy arrogante, puesto que habían capturado a guerreros capaces de destruir mundos enteros.

Fin del Capitulo 37


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Seiya: Hola, soy Seiya. ¡¿Qué rayos haces, Obi-Wan?!¿Acaso planeas perder así de fácil?¿Donde está tu honor de guerrero?

Obi-Wan: Paciencia, joven Saint, la fuerza bruta no lo es todo.

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: El plan de Kenobi.

Haru: Ahora entiendo lo que quería decir…

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: Especial, 2 capítulos.

-Saiyan X logged off-