¡Hola!, este creo que es el capítulo más bonito que he escrito o… ¿Tal vez fue el otro?, jejeje. Avatar: La leyenda de Aang no me pertenece, sino a Nick, esta historia junto a los personajes que no son reconocidos por la serie, tanto la de Aang como Korra, son propiedad de mi imaginación. ¡Gracias y disfruten!

Capitulo 9: Recuerdos Que Descubren Una Verdad

Narradora

Lejos de Reino Tierra, estaba la Nación del Fuego, donde barcos con maestros fuego, tierra y uno de agua, desembarcaban, rápidamente el maestro agua se encamino hacía el palacio, donde la reina Azula junto a su hija, la princesa Yami, lo esperaban ansiosas de saber sobre el Reino Tierra.

-¿Y bien?-Dijo Azula sentada en su trono-¿Qué informe me traes?

-Yo… hemos encontrado a la resistencia-Dijo Katsuo.

-¿De verdad?-Preguntó Azula parándose llena de felicidad-¡Por fin!, lo planes de mis ante pasados se harán realidad-Dijo mirando una pared donde estaban los antiguos Señores del Fuego, desde su bisabuelo hasta su padre y donde estaba rasgada la imagen de Zuko por la mitad.

-Pero…

-¿Pero?-Dijo ella volteándose, su sonrisa se esfumó.

-He visto al Avatar y a su esposa en la resistencia.

-¡¿QUÉ?!-Dijo aterrada-¡Eso es imposible!-Dijo para luego empezar a caminar, tras de ella, los dos jóvenes-¡Ellos están encerrados con máxima seguridad!-Ella siguió caminando, hasta llagar a un pasadizo, toco tres veces y entraron, habían tres guardias ahí vigilando, siguieron caminando hasta llegar a unas escaleras, que los condujo más hacía el centro de la tierra donde había dos guardias custodiando una puerta, entraron a esa puerta y siguieron por un camino, vigilados por los Dai Lee, bajaron más escaleras y se empezaron ver puertas con cerrojos, candados y otro tipo de seguridad-Hace mucho tiempo que no veo a mi hermano-Dijo con una sonrisa macabra, entraron a un celda, donde estaba Zuko y Mai, los dos amarrados con cadenas tanto las manos como los pies, y estos a la vez estaban sellados con concreto-Hola hermanito…

-Azula…-Dijo Zuko con pesadez-Sácanos de aquí-Ordenó.

-¿Sacarlos?, déjame pensarlo ¿Quieres?-Bromeo poniendo su mano en su barbilla pareciendo que estuviese pensando-Ni en un millón de años.

-Maldita…-Susurró Zuko parándose y tratando de llegar a ella, pero jaló las cadenas, pero hizo que a Mai se fuera hacía tras jalando sus cadenas, haciendo que tanto sus muñecas como sus tobillos le dolieran mucho y como resultado gritara de dolor, Zuko se detuvo y miró a su esposa, Mai estaba completamente diferente, su pelo estaba suelto y largo, estaba despeinada, sus ojos perdieron aquel brillo que tenía, sus ropas estaban rasgadas iguales a las de él. Zuko dejó de acercarse a su hermana, si es que eso era, para que a Mai no le dolieran más sus heridas.

Azula los miró con una sonrisa-¿Estas cómoda Mai?-Preguntó incrédula a la que antes fue su amiga, ella la miró con odio y rencor, Azula sonrió y se alejó-Adiós mi querido hermanito…-Dijo para luego cerrar la puerta, y dejar que los guardias siguieran trabajando-Ahí debería estar la ciega y su esposo-Dijo señalando una celda, que era de puro concreto-Ella no pude controlar eso, así que todo estará bien-Dijo y siguieron caminando-Los dos guerreros-Dijo y vieron una celda común y corriente pero con guardias, no había que subestimarlos. El camino terminó, pero había unas escaleras que deban hasta más abajo, las bajaron y llegaron a donde estaban unas puertas, rodeadas de puros guardias, estaba sellada con oro sólido, abrieron tal puerta para conseguir otra, de concreto y después otra de madera, donde ahí, estaban El Avatar y Si Fu Katara, amarrados de igual forma que Zuko y Mai-¿Ves?, de seguro te equivocaste, ellos están aquí y seguirán estando hasta que mueran.

-¿Pero sí el Avatar muere, no se reencarnará?

-Sí, y lo buscaremos hasta encontrarlo otra vez-Dijo Azula.

-¿Se te perdió algo Azula?-Preguntó Aang alzando la mirada, su cabello había crecido más de lo normal dejando a su flecha completamente oculta, sus ropas de moje desgarradas y sucias, sus brazos encadenados igual que sus piernas y sus manos y pies puestos en cemento para evitar que utilice algún elemento.

-Solo verificaba que estaban bien-Mintió-¿Desean algo?

-Sí-Dijo una voz al lado de Katara-¡Sácanos de aquí maldita loca!-Dijo Katara dejando ver sus ojos azules, estaban oscuros, había perdido tambien aquel brillo de cuando era más joven, su pelo estaba por las rodillas y más oscuro, sus ropas de la Tribu Agua estaban gastadas y un poco rotas, sin duda Katara estaba cambiada.

-¿Sacarlos?, eso mismo dijo mi hermano-Dijo Azula con una sonrisa-¿Y sabes que le dije?, ni en un millón de años, ahí tienes mí respuesta-Le dijo a Katara, ella bajó la vista-Ah y por cierto, aquí tengo un ex-amigo de su hija, ¿No quieres contar lo que descubrieron?

-La resistencia-Aang se sorprendió y bajó la mirada.

-¿Otra cosa interesante?

-Sí, Umiko está muerta-Sentenció el chico, haciendo que tanto Katara como Aang alzaron la mirada sorprendidos-La maté-Dijo, Azula sonrió igual que Yami.

-U-Umiko…-Susurró la castaña bajando la mirada y dejando que las gotas fueran cayendo poco a poco-¡Umiko!

-Eso no es verdad-Declaró el Avatar.

-Pues créelo Avatar-Dijo Katsuo-Ella murió.

-¿Por qué haces todo esto Katsuo?, eras como un hermano para Umiko-Dijo Aang.

-Era… y no tengo por qué dar explicaciones-Dijo para mirar hacia otro lado.

-De acuerdo, es hora de irse, hasta pronto-Dijo Azula y los tres se fueron.

Aang miró a su esposa que estaba llorando y en eso Aang se recordó de Umiko, la primera vez que la vio.

~Flash Black~

Katara ya no gritaba, pues lo gritos había parado, Aang estaba junto a Katara quien arrullaba a su nuevo bebé, una linda niña.

-Umiko… vamos bebé deja de llorar, mami y papi están aquí-Dijo la chica con una sonrisa para luego mirar a Aang, que le sonreía tambien-A ver si con papi no lloras-Dijo para luego pasársela a Aang que con miedo la cargó, al instante la niña dejó de llorar-Sabía que dejaría de llorar contigo-Le dijo su esposa.

-¿Papi?-Preguntó una vocecita tras de ellos dos, el Avatar se giró y pudo ver a su hijo mayor, Roku, su otro hijo Hoshi y por último Tenzin que estaban mostrando sus cabecitas por el marco de la puerta.

-Vengan niños-Dijo Katara con una sonrisa, los tres se acercaron a ellos.

-Niños, ella es Umiko, su hermana, la deben cuidar.

-Claro papá-Corearon los niños con una sonrisa, Aang se agachó y los niños pudieron ver a su hermanita, estaba envuelta en una tela rosa, tenía poco cabello castaño, tenía los ojitos cerrados y sus manitas en un pequeño puño, Umiko abrió los ojos que eran azules y pudo ver raramente a su padre y a sus hermanos.

-Es muy chiquita-Dijo Roku.

-Tiene poco pelo papi-Dijo Hoshi con una sonrisa traviesa.

-¿Aun no habla?-Preguntó Tenzin mirando a su papi quien negó para luego dársela a su hijo mayor quien la sostuvo con mucho cuidado, los otros dos se acercaron más a su hermano y pudieron ver mejor a su hermanita, los tres sonrieron y luego se la entregaron a su padre y este se la entregó a su esposa.

~Flash Black End~

Aang vio a su esposa que lloraba hasta más no poder se acercó a ella y la abrazó tratando de no hacerle daño con el concreto que tenía sus manos. Ella lloró en su hombro hasta que se calmó-Umiko…-Susurró la castaña recordando aquel día cuando pronunció sus primera palabras.

~Flash Black~

Umiko había crecido, tenía ya cabello, el cual estaba atado a dos colitas, ella ya tenía dos añitos y ya caminaba, era un pequeña maestra agua muy revoltosa.

-¡Mamá!-Gritó la pequeña, Katara se emocionó al oír su niña llamándola, salió rápidamente de la cocina y pudo ver a su hijo mayor con una sonrisa macabra, elevar a su hermana con poder de maestro aire, mientras Umiko lloraba hasta más no poder.

-¡Roku!-Gritó Katara enojada haciendo que el niño fuera sorprendido de su "crimen" y se desconcentrará dejando caer a Umiko, gracias al cielo y todos los espíritus no era gran la altura, era apenas unos decímetros, la bebé al tocar el suelo lloró más fuerte y Katara corrió hasta ella agarrándola y abrazándola, mientras que Roku salió corriendo para no recibir un castigo.

-Ya mi niña, ya-Iba diciendo Katara con una sonrisa tratando de calmarla, no había caso seguía llorando.

-¿Qué pasa aquí?-Preguntó Aang entrando a su casa y escuchando los llantos de la bebé.

-Es Umiko, Roku la elevó un poco y luego la soltó y cayó, no deja de llorar-Decía Katara mientras arrullaba a su bebé-Aang ayúdame…

-A ver-Dijo Aang y Katara le pasó a Umiko que al sentir que estaba en los brazos de su padre dejó de llorar y abrió sus ojitos que tenían rastros de lágrimas, al ver a su padre sonrió.

-¡Papá!-Dijo la niña riendo divertida, Aang se sorprendió al escuchar igual Katara, para luego sonreír ambos.

-Tambien hizo lo mismo conmigo-Dijo Katara para luego volver a la cocina, Aang dejó a su niña en el piso mientras ella, como todo bebé curioso, recorría la casa.

~Flash Black End~

-Aang… nuestra niña… nuestra bebé…-Dijo Katara y volvió a llorar, Aang no lo creía, otra vez perdió a alguien querido, estaba triste y furioso, pero no podía hacer nada, si se ponía en estado Avatar, las cadenas de él y de Katara los electrocutaría y él no quería eso.

Katara lloró y Aang dejó escapar unas lágrimas, mientras recordaba cuando Umiko tenía unos seis años.

~Flash Black~

Aang estaba dando su primera lección a su hija y al mejor amigo de está.

-Muy bien niños, ¿Qué es el agua?-Los dos se le quedaron mirando y negaron con la cabeza-El agua es el elemento del cambio-Les informó.

-¿Cuándo nos vas a enseñar a utilizar el agua papi?-Preguntó incrédula la niña con una sonrisa.

-Pronto-Dijo-Pero primero deben saber eso-Les sonrió-Ahora…

-¡Tenzin!-Dijo Umiko al ver a uno de sus hermanos llegar, se tiro encima y lo abrazo.

-Hola Umiko-Dijo con una sonrisa.

-Papá no está enseñando el agua-control.

-¿Enserio?, vas a ser igual de poderosa que mamá.

-¡Sí!-Afirmó la niña entusiasmada.

-Hola Tenzin, ¿Todo bien?

-Asi es, solo quería visitarlos-Dijo mientras se adentraba a la casa, su hermana y el amigo de ella entraron tras él, Tenzin ya estaba más grande, tenía unos 10 años y junto a su hermano mayor se fueron a uno de los templos Aire para reconstruirla.

-Hola mamá-Anunció el chico viendo que estaba la cocina.

-¡Tenzin mi niño!-Dijo dándole mucho besos.

-Mamá…-Susurró mientras veía de reojo a su hermana y a Ryo quienes reían por lo que veían.

-Ven Ryo vamos a jugar-Dijo la niña divertida y los dos fueron al cuarto de está.

-¿Te quedas a comer?-Preguntó Katara dejando a su niño.

-Aja-Dijo este-¿Oye papá quieres entrenar conmigo?

-Mmm, pídele a tú madre-Dijo Aang-Voy a ir a la Nación del Fuego.

-¿Puedo ir?-Preguntó una vocecita tras de él.

-No lo creó jovencita usted se va a quedar aquí-Dijo Katara con el ceño fruncido mientras sacaba una cesta con ropa.

-Oh…-Dijo tristemente la niña.

-Oye Umiko-Dijo Ryo-Ya me tengo que ir-Se dieron un abrazo y el niño se fue de la casa a la suya.

Umiko se fue a su cuarto e ideo un plan para ir con su padre, vio sigilosamente como preparaba su maletín y después como la cerraba, la niña se metió al cuarto de sus padres sigilosamente sin ser vista por ellos se metió en el maletín con una sonrisa traviesa y se quedó ahí.

-Muy bien ya me voy-Dijo el Avatar, se despidió de su esposa y de su hijo-¡Ya me voy Umiko!-Gritó, pero ella no bajó.

-De seguro está molesta-Dijo Katara-Yo habló con ella ve antes de que te agarré una tormenta o algo parecido.

-De acuerdo-Dijo para luego darle un beso.

-¡No enfrente de mí por favor!-Dijo el chico yéndose del lugar para luego escuchar las risillas de sus padres.

-Adiós-Dijo y salió de la casa se subió a Appa y dejó su bolso en la silla de montar con una pequeña intrusa dentro de ella. Aang estaba viendo a su alrededor y pudo ver unas nubes negras cerca de ellos, bajó para seguir con la trayectoria del camino al día siguiente, estaba en tierra firme, lejos de los polos, pero cerca de la Nación del Fuego, dejó sus cosas e hizo dos carpas, una para él y otra para Appa.

Al día siguiente volvió hacer su viaje. Umiko al creer que ya había estado muy lejos salió del bolso-¡Sorpresa!

-¿¡Umiko?!-Exclamo su padre dejando ir las riendas y luego alcanzarlas, la niña se paro y como nunca estuvo en Appa se desequilibro y se cayó. Fue el primer susto que tuvo Aang, rápidamente fue tras su hija y cayó en la silla de montar.

-¡Quédate sentada!-Dijo él ella obedeció-¿Se puede saber que haces aquí?

-S-Solo te quería acompañar-Dijo a punto de llorar.

-Te voy a llevar a casa-Dijo él, Aang tenía todos los sentimientos, ahora estaba enojado por lo que hizo Umiko y acababa de salir de un gran susto.

-¡No quiero!-Dijo ella-¡Te quiero acompañar!

-¡NO!-Dijo el Avatar.

-¿P-Por qué no quieres que te acompañe?-Preguntó-Sabes que no soy una niña.

-Sí lo eres-Dijo su padre-Las niñas como tú deben quedarse en casa.

-P-Pero quiero ir contigo, solo esta vez-Aang miró a su niña estaba triste.

-Está bien-Dijo.

-¡Yay!-Dijo parándose.

-¡Que te sientes!-La niña obedeció y se sentó, era el primer viaje que tenía con su papi y estaba feliz.

-Hola Aang-Dijo Zuko recibiéndolo-Vaya parece que trajiste a tú hija.

-Jejejeje, ella se coleó en el viaje-Dijo.

-Bien, pues.

-¡Umiko!-Dijo una niña de unos nueve años.

-¡Umi!-Dijo Umiko y las dos se abrazaron-¡Ven vamos a jugar!

-¡Sí!-Las dos salieron corriendo.

-Así podremos trabajar-Dijo Zuko.

-Ya lo creo.

-Bien, este sería Ciudad República-Dijo Zuko mostrándole un pergamino con la fachada del lugar.

-Está bien-Dijo él.

-¡Papi!-Un pequeña entró al lugar de reuniones interrumpiendo-¡Un gato-búho me araño!-Dijo llorando.

-A ver pequeña-Todos se enternecieron con la escena, se notaba que el Avatar quería muchísimo a sus hijos-Tranquila ya se te pasará-Le sonrió-Ve a jugar con Umi.

-¡Sí!-Le sonrió y se fue para luego girarse y volverle a dar una sonrisa, pero luego cambio, ahora Umiko estaba más grande y sonriéndole, fue algo extraño algo que él no recordaba.

~Flash Black End~

Aang abrió los ojos, fue extraño ese recuerdo, los volvió cerrar y cuando los abrió, estaba en otro lugar, y al frente suyo estaba Umiko más grande ya toda una joven, a su lado estaba Katara sonriéndole, pero había algo raro… estaba… más ¿Joven?

-¿Qué sucede papá?-Preguntó la chica.

-N-Nada-Dijo, ella se encogió de hombros y fue hasta donde estaba su madre, Aang cerró los ojos y al abrirlos estaba nuevamente en esa celda, vio a Katara que lo miraba con preocupación.

-¿Todo bien?

-Katara… ¡Umiko está viva!-Le dijo Katara no lo creía.

-Pero Aang, él dijo que estaba…

-Es mentira, está viva, la vi.

-¿La vista?-Preguntó-¿Cómo?

-Yo… nosé, fue como algo extraño, estaba ella y tú, pero más joven.

Katara se quedó cayada-¿Seguro?

-Sí, nuestra hija está bien.

-Eso espero-Dijo la chica abrazando a su esposo.