30/MAY/09


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

En uno de los mundos humanos del Nintenverse, la gran mayoría de los habitantes de ahí, tanto humanos como seres espirituales, no sabía el destino que les esperaba. Un maestro y sus tres exalumnos discutían las razones por las cuales uno de los tres chicos actuaba de una manera extraña, cuando los Ha'taks de Anubis comenzaron a asediar el planeta. Los chicos se fueron a esconder, pero el maestro, con gran poder espiritual, subió al techo para ver que era lo que pasaba, justo en el momento en el que una esfera de energía impactó el techo de la escuela donde él estaba.

Mientras, en la galaxia Duat, Obi-Wan Kenobi, Haru Glory y Seiya se infiltraban en la ciudad, esperando no ser descubiertos por los sistemas de ahí. Sin embargo, si fueron localizados gracias a un sistema algo primitivo. Rápidamente las fuerzas de Anubis rodearon a los héroes y comenzaron a atacarlos, pero ellos se defendieron con gran habilidad y coraje… hasta que fueron atrapados dentro de un escudo de energía impenetrable. Para sorpresa del Saint y del N-Warrior, el Jedi se rindió, viendo que no había forma de salir.

¿Qué les pasará ahora que están atrapados?

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 38: El plan de Kenobi.

Música de fondo: - 144-Autozam - Voice from Darkness- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Ha pasado una hora desde que los tres héroes fueron capturados por los soldados de Anubis. Fueron llevados a una prisión de alta seguridad, una donde las paredes estaban hechas de un material especial que las hacía casi indestructibles, además de estar recubiertas por un escudo de energía que, si bien no se activaba al contacto, lo hacía cuando se ejercía una fuerza sobrehumana en ella, además de una especie de generador que debilitaba a la gente dentro de esa habitación. Para mayor seguridad, les quitaron las armas a los guerreros; el Lightsaber, la Keyblade y la armadura.

Ahora, en esa prisión, con una puerta reforzada con un escudo de energía que impedía su escape, con las fuerzas al mínimo y sin sus armas, sus posibilidades de escapar eran mínimas. Aunque eso no evitaba que Haru y Seiya lo intentaran, elevando sus energías lo más que podían y golpeando las paredes para tratar de destruirlas, pero el escudo de energía y la resistencia de los materiales se los impedían.

"Es inútil." Comentó Haru, frotando su mano derecha que estaba ya algo lastimada luego de golpear la pared con todas sus fuerzas. "No podremos destruir estas paredes."

"¡Maldición!" Exclamó Seiya, golpeando el muro con fuerza. "¿Cómo rayos podremos salir de aquí?¡No tengo tiempo que perder en este lugar!"

"Tranquilo, Seiya…"

"¿Cómo quieres que me tranquilice? Saori… Athena está en peligro y si no salimos de aquí…"

"Entiendo tu punto, pero no podemos perder la cabeza en este momento. Debemos de pensar en como salir."

A pesar de las palabras del Rave Master, el Saint estaba aún enfadado… algo que se incrementó cuando notó que el Jedi estaba sentado sobre sus rodillas, meditando, pareciendo tan… tranquilo…

"¡Todo es culpa de él!" Exclamó Seiya, señalando a Obi-Wan. "¡Si tan sólo hubiéramos luchado contra todos desde el inicio…!"

"Pero Seiya, no sabemos como hubiera terminado todo. Pelear y seguir peleando sin sentido no nos llevaría a nada." Expresó Haru, tratando de calmar al caballero que estaba por estallar.

"¿Y a que nos llevó el estar escabulléndonos sin que nadie nos viera por la ciudad?¿A donde?¡Aquí, atrapados, sin nuestras armas y en esta celda que disminuye nuestros poderes!"

"Pero…"

"Por el contrario, mi amigo Saint…" respondió Obi-Wan, aún con sus ojos cerrados. "La verdad esto nos ha llevado un paso más adelante para saber donde se encuentra la pirámide dorada."

"¿Ah si? Bien, señor calma-y-relajación, ¿Cómo nos llevará esto a encontrarlo?"

"Espera y aprende, muchacho, la fuerza bruta no es la única solución y, a veces, es la peor que puedes tomar…" comentó el Jedi, escuchando que abrían unas puertas cercanas, indicando que alguien había entrado al corredor donde estaba la celda. "Ah, al fin llegó."

Era el carcelero, un hombre bastante alto y algo gordo… no, MUY gordo, que miraba a los héroes dentro de sus celdas por una ventana protegida por un escudo de energía, burlándose de ellos.

"Estúpidas basuras." Comentó el carcelero. "Aquí está su comida, disfrútenla."

De pronto, unos platos de comida aparecieron de la nada dentro de la celda, al parecer debido a un sistema transferencia de materia. Esos tres platos contenían la "comida" de los héroes… y comida entre paréntesis, ya que ningún ser humano normal se comería algo así, ya que la "comida" tenía ojos, lombrices y… al parecer aún se movía.

"Creo que paso." Comentó Haru con asco, al igual que Seiya.

En ese momento, Obi-Wan se puso de pie, caminando hacia la puerta para ver al carcelero, quien lo miraba con cierta indiferencia.

"¿Qué quieres, basura?" preguntó el alto y 'musculoso' hombre.

"Oh, no es nada." Respondió el Jedi. "Sólo me preguntaba si nos podría hacer el favor de traernos algo de pavo, caviar, langosta, con algunas bebidas refrescantes y, por sobre todo…" comentó, moviendo su mano frente a su rostro. "Sacarnos de aquí, claro."

Entonces, para sorpresa de Haru y Seiya, el carcelero desactivó el sistema de seguridad de la celda y abrió la puerta, dejándolos libres de ese lugar.

"¿Pero que rayos…?" cuestionó el Saint confundido.

"Gracias." Comentó Obi-Wan, no apartando la vista del carcelero. "Ahora, si no te molesta, quisiera que me respondieras unas preguntas."

"Por supuesto que lo haré." Respondió el hombre.

"Gracias, eres muy amable. Primero, ¿Donde están nuestras armas?"

"En la habitación de a lado."

"Obi-Wan, ¿Qué estás…?" empezó Haru.

"Un truco Jedi." Respondió el adulto. "Nosotros los Jedi podemos manipular las mentes débiles de las personas, y eso es lo que estoy haciendo."

"Pero, ¿Cómo…?"

"Se los explicaré luego, tengo preguntas que hacerle." Expresó Obi-Wan, antes de voltear a ver de nuevo al carcelero. "Bien, ¿Dónde estaba?... Ah, si… dime, ¿donde está la entrada más cercana y menos vigilada a la pirámide dorada?"

"Saliendo de este complejo a la derecha unas tres calles encontrarán una cabina de teléfono. Ahí es una entrada secreta y poco vigilada." Respondió el hombre de seguridad, hablando de forma natural, como si Obi-Wan no lo estuviera controlando.

"Perfecto, y ya que estamos en esto, dime cuales son las defensas y puntos débiles de la base."

Luego de algunos minutos de interrogación, el Jedi Master sacó toda la información que deseaba obtener, por lo que, como último mandato, encerró al carcelero en la misma celda donde ellos estaban y le ordenó que no hiciera ruidos hasta dentro de dos horas.

"Bueno, creo que es todo." Comentó Obi-Wan.

"Momento, tengo una duda." Empezó Haru. "¿Cómo pudiste usar tus poderes Jedi? Ni Seiya ni yo pudimos hacer arder nuestras auras por el campo de absorción de energía, ¿porqué tu si?"

"Mi poder no es como el de ustedes, mis habilidades la obtengo de The Force. Yo no poseo un aura como ustedes, yo tomo prestado la fuerza que hay en el ambiente para efectuar mis habilidades."

"¿La fuerza del ambiente?" preguntó Seiya.

"Si. The Force está en todos lados, aún en esta galaxia, aunque sea algo diferente a la que normalmente manipulo. Me vieron sentado y concentrado porque quería fusionarme con la energía del ambiente y así poder hacer uso de The Force."

"Buena idea, nosotros no podríamos hacer eso." Comentó Haru.

"Muy bien, ahora tenemos que seguir adelante e ir por nuestras armas. Seiya, tu sigue adelante y déjanos el combate contra el Pharaohn a nosotros."

"¿Eh?¿Porqué yo?" cuestionó el Saint.

"Tu querías salvar a Athena lo más rápido posible, ¿No? Será mejor que sigas adelante y vayas por ella."

"Si, déjanos esto a nosotros." Expresó Haru. "Tu ya peleaste contra un Pharaohn y estás algo cansado, por lo que será mejor que descanses mientras corres."

"Si, tienes razón." Comentó Seiya. "Se los dejaré a ustedes, yo seguiré adelante."

"Entonces toma tu caja de armadura y vete de aquí." Expresó Obi-Wan, con su sable de luz en su mano derecha y la caja de la armadura de Pegaso al frente. "Lo siento, Haru, pero no puedo tomar tu Keychain… simplemente desaparece cuando la tomo."

"Oh, si no te preocupes por ello."

Luego de unos minutos y de prepararse para el combate, los tres salieron de la cárcel, usando los poderes de Obi-Wan para evitar la captura. Ya en el exterior, rápidamente se escondieron para evitar ser detectados por los soldados que patrullaban las calles.

"Muy bien." Empezó el Jedi. "Según el carcelero, la pirámide del Pharaohn está a unos cientos de metros bajo tierra, en una caverna subterránea, y la entrada está a varias calles de aquí."

"¿Y donde está el portal?" preguntó Seiya.

"Está hacia el norte, a unos doscientos kilómetros saliendo de la ciudad. No creo que te tome más de cinco minutos en llegar allá."

"Menos, si uso la velocidad luz. Bueno, creo que aquí nos separaremos. Buena suerte con el Pharaohn y su pirámide."

"Si, no te preocupes por eso, nos las arreglaremos." Dijo Haru. "Obi-Wan, hay que irnos."

"Por supuesto, compañero." Respondió el Jedi. "Y suerte, Seiya, te alcanzaremos cuando podamos."

"Claro… nos vemos."

Dicho esto, el Saint se separó de sus dos compañeros, dirigiéndose hacia el portal que lo llevaría a otro mundo. Mientras, Glory y Kenobi fueron más discretos, dirigiéndose hacia la entrada a la pirámide que estaba a unos cientos de metros de ahí.

-

Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

Mientras, bajo tierra, los líderes de los escuadrones que habían atrapado a los tres héroes les estaban informando las noticias al Pharaohn Apep, esperando que los felicitara… pero…

"¡Idiotas!" Exclamó el guerrero dorado, elevando su aura lo suficiente para mandar a volar algunos metros a cuatro de los cinco líderes, mientras que el quinto, el jefe de jefes, apenas logró mantenerse hincado.

"Pero, mi señor, ¿Qué hicimos?" preguntó el líder de los cinco con confusión y miedo.

"¿Qué que hicieron?¡¿Qué que hicieron?!" cuestionó con gran enfado. "¡Les diré que hicieron!¡Cometieron la estupidez de dejarlos encerrados en una cárcel sin avisarme primero!¡Eso es lo que hicieron!"

"P-pero, señor, nunca nadie antes ha escapado de nuestra cárcel de máxima seguridad. Miles de guerreros de otras galaxias, igual o más fuertes que los de la Nova Alliance, han sido encerrados ahí y ninguno ha podido escapar."

"¡Estúpido!¿Por qué crees que nuestro maestro Anubis tomó medidas especiales para debilitar esa alianza y a sus guerreros? Porque ellos son muy listos y de cuidado, tanto que ya han matado a todos los Pharaohns del anillo exterior."

"Pero señor, no creímos que fuera necesario que se molestara en ir hasta allá a verlos, por eso pensamos que…"

"¡¿Osas pensar por un dios?!" Exclamó Apep con gran enfado, elevando aún más su Ba de una manera tan intensa que los cinco que estaban en la misma habitación sentían que su piel se quemaba.

"L-lo sentimos, mi señor, n-no volverá a pasar." Comentó el líder de los cinco, mientras los otros cuatro se ponían a su lado.

El Pharaohn se puso de pie, dispuesto a partir a la cárcel de máxima seguridad para ver a los guerreros.

"Reza por tu vida, esperando que no hayan escapado, porque si no…"

En ese momento, una alarma comenzó a sonar por todo el lugar, interrumpiendo la conversación entre ellos. Un Snake Soldier entró en la habitación y se postró frente a Apep, aunque él lo miraba con enfado.

"¡Creí haber dicho que no quería interrupciones!" exclamó el Pharaohn, su voz haciendo que el recién llegado tuviera miedo.

"L-lo siento, señor, pero esto era urgente, por lo que vengo aquí a informarle, aunque usted me mate después." Respondió el soldado con nervios, pero aún así mostrando su lealtad.

"Oh, así que estás dispuesto a sufrir mi ira con tal de informarme." Comentó con algo de calma el guerrero dorado, admirando un poco al soldado.

"Si, señor, haría lo que sea con tal de darle a usted la ventaja sobre nuestros enemigos, no importando si tenga que dar mi vida para ello."

"Muy bien, prosigue."

"Si, mi señor. Vengo a informarle que los prisioneros han escapado de la cárcel de máxima seguridad, uno de ellos está saliendo de la ciudad y otros dos se dirigen hacia aquí. Esos dos han logrado penetrar a la base por el sector 5, dirigiéndose para acá."

Esa noticia fue como un balde de agua fría, y con hielos, muchos hielos, para los cinco líderes de escuadrón, quienes, temerosos, miraban al Pharaohn, quien tenía la vista en el recién llegado.

"Oh, ya veo…" comentó Apep con cierta indiferencia. "Así que han escapado y vienen para acá."

"Así es, mi señor." Respondió el Snake Soldier.

"¡S-señor Apep!" exclamó el líder. "Señor, discúlpenos nuestro fracaso. Nosotros siempre le seremos fieles y le juramos que no le fallaremos de nuevo."

"Si, es cierto." Comentó el Pharaohn, sentándose de nuevo en su trono, recargando su rostro en su mano derecha. "Nunca más volverán a fallarme."

Justo después de decir esto, los ojos del Pharaohn brillaron por un segundo y, al siguiente, los cinco líderes fueron envueltos en unas intensas llamas azules, que comenzaron a quemar sus cuerpos rápidamente. Los cinco gritaron de dolor mientras sentían como su piel se quemaba y sus ojos explotaban por el intenso calor, cesando sólo cuando sus órganos internos se derritieron. El Snake Soldier que estaba a lado no se inmutó ante esto… o parecía no hacerlo, mientras mantenía la mirada baja para no ver ese horrible espectáculo. Luego de un minuto, las flamas habían quemado todo, incluyendo los huesos de los hombres, no dejando de ellos ni siquiera las cenizas.

"Y como vivos no puedo estar seguro de que no fallarán, mejor los mato para estar seguro de eso." Comentó el Pharaohn con indiferencia, antes de ver al soldado. "¡Tú!"

"¿S-si señor?" preguntó el Snake Soldier con algo de temor.

"Serás el nuevo comandante supremo de los escuadrones que están a mi servicio, reemplazando a estos incompetentes. Júrame lealtad y arriesga todo por mi victoria… ¿Estás dispuesto a eso?"

"Señor, desde que me volví un Snake Soldier, juré lealtad a usted y a nuestro dios Anubis. Por supuesto que estoy con usted."

"Bien… entonces prepara todo, que esos guerreros no tardarán en llegar."

"Si, señor."

-

Música de fondo: - 137-The Stage is Set- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

Un soldado recibió un corte en el pecho producto del Lightsaber de Obi-Wan, siendo uno de los varios que habían recibido ese mismo destino. El Jedi Master comenzó a bloquear los disparos que más Snake Soldiers le hacían desde el otro extremo del corredor, reflejándolos hacia las paredes y algunos de nuevo hacia los soldados.

Por su parte, Haru peleaba contra otros detrás de ellos, usando su gran Keyblade para bloquear los disparos con menor precisión que su compañero. Sin embargo, usó una forma de su espada, Melforce, para crear una poderosa corriente de aire que mandó a los soldados lejos de ahí dejándolos inconcientes casi de inmediato.

"¿Cuánto más tenemos que seguir luchando?" preguntó el Rave Master con confusión y algo de cansancio.

"Descuida, pronto llegaremos." Respondió Obi-Wan, usando the Force para mandar hacia atrás a un robot que bloqueaba su camino, estrellándolo contra la pared. "Pronto saldremos de los túneles y entraremos a la caverna."

"¡Genial!"

Los dos siguieron su camino, continuando venciendo a cuanto soldado se le ponía en frente. Pronto, pudieron ver la salida del túnel cerca de ellos… así como las puertas se cerraron justo cuando las vieron. Sin embargo, Obi-Wan usó su sable de luz para hacer un gran agujero en la puerta y así poder salir al exterior. Sin embargo, cuando salieron, rápidamente se detuvieron.

"Uh oh, esto no está bien." Comentó Haru.

"Nada bien, mi joven amigo." Afirmó Obi-Wan.

¿La razón? Un enorme ejercito detrás de la puerta, soldados, robots, tanques, aliens de varias formas, tamaños y colores, todos apuntándoles con sus armas.

"¡Atrás de mi, Haru!" Exclamó el Jedi, justo cuando todos accionaron sus armas.

Cientos de esferas de energía de diversos tamaños e intensidades salieron volando hacia donde estaban ellos. Sin embargo, el Jedi Master usó su dominio sobre The Force para detener todos los disparos, congelándolos justo frente a ellos dos.

"¡Ahora Haru!"

"¡Claro!¡SILPHARION!" Exclamó el Rave Master, cambiando su espada a la forma de velocidad, acercándose a donde estaban los soldados sin que se dieran cuenta. Al estar frente a ellos, cambió su espada a la forma de Explosion, realizando así un ataque combinado. "¡TWELVE WINGS OF THE EXPLOSIVE DRAGON!"

Varias explosiones sacudieron el lugar, golpeando a la gran mayoría de los soldados, quienes cayeron muertos o seriamente heridos por este ataque. Pero no terminaba todo ahí, puesto que, luego de que Haru regresara, Obi-Wan regresó todos los disparos a sus atacantes, impactando contra los pocos que habían logrado sobrevivir el primer ataque del Rave Master. Incluyendo los enormes robots y tanques cayeron ante las explosiones y sus propios disparos de energía, dejando a los dos libres para seguir avanzando.

"Muy bien, sigamos adelante." Comentó Haru.

"Creo que eso no será necesario." Respondió Obi-Wan, mirando a todos lados. "Creo que el jefe está aquí para hacernos frente."

"Me impresiona que puedas detectarme, Jedi."

Música de fondo: - 172-Confrontation- (Soundtrack: Bleach)

Los dos se pusieron en guardia, girando hacia atrás al darse cuenta de que esa voz venía de detrás de ellos. Al alzar un poco la vista, pudieron ver al Pharaohn Apep, sentado en la salida del túnel que los llevaba al interior de la caverna, mirándolos con seriedad.

"Que sorpresa." Comentó Kenobi. "Sabía que estaban cerca, pero no creí que estuvieras detrás de nosotros."

"Cuidado, Jedi, que pude haberte matado con un ataque por la espalda." Respondió el guerrero dorado.

"¿Quien eres?" cuestionó Haru.

"Soy uno de los quince guerreros que protege al señor Anubis, Apep de Aphopis. Creo que es la primera vez que nos vemos, niño."

"¿A quien le dices niño?¡Te enseñaré!"

"Cuidado, Haru, trata de romper tu concentración." Expresó Obi-Wan, deteniendo al joven. "Si quiebra tu concentración, podrá atacarte más fácilmente."

"Oh, veo que eres listo, Jedi." Inquirió Apep. "¿Cuál es tu nombre, guerrero?"

"Jedi Master Obi-Wan Kenobi, para servirte."

"Y yo soy el N-W…"

"A ti no te pregunté niño, no eres digno." Respondió el Pharaohn, intentando hacer enfadar a Haru. "Si no pudiste detectar mi presencia, no eres más que una basura."

"¿Quieres apostar?" preguntó el Rave Master, sujetando su Keyblade con ambas manos. "Te demostraré que no soy un niño."

"Oh, muy bien, veamos que es lo que tienen." Dijo el Pharaohn, invocando su arma, un enorme tridente doble que sujetó con ambas manos. "Enséñenme de que son capaces."

"Bailemos entonces." Expresó el Jedi, accionando su Lightsaber.

"¡Vengan!"

Y así, comenzó el combate entre ellos.


Música de fondo: - 86-J-E-N-O-V-A (FFVII AC Version)- (Soundtrack: Final Fantasy VII Advent Children)

Varios planetas atrás, dos seres poderosos se golpearon en el rostro al mismo tiempo. Se trataban de Vegeta y Hamon, quienes habían luchado ya por varias horas tratando de ver quien era el mejor. El planeta donde estaban luchando había perdido hace mucho la poca vida que tenía; los escasos bosques del planeta desértico habían ardido por los poderes de los dos guerreros antes de volverse cenizas que desaparecieron en la arena. Varias montañas enormes habían sido reducidas a escombros por los golpes y explosiones de ambos.

La armadura-peto de Vegeta había desaparecido hace ya unas horas, no habiéndole dado la resistencia que la armadura dorada de su oponente tenía, dejándolo en sólo el traje azul que portaba debajo de ella. Aunque, gracias a su enorme resistencia, el Saiyajin había logrado resistir los ataques más fuertes de su enemigo. El hacha de Hamon se había perdido en uno de los combates cuerpo a cuerpo que tuvo con el Saiyajin, por lo que tuvo que empezar a pelear a puño limpio. Ahora que no había personas en el planeta que proteger, el Pharaohn no se limitó más, usando todos sus poderes para combatir, lo cual hacía que Vegeta se sintiera más emocionado.

Luego de haberse golpeado, los dos se separaron, antes de volverse a atacar con fuerza, encerrándose en una batalla de golpes y patadas a gran velocidad. Después de unos segundos, ambos comenzaron a volar velozmente, para el ojo humano normal pareciendo que dos estelas de luz dorada chocaban entre si, se separaban algunos kilómetros y luego volvían a estrellarse, mientras seguían su viaje por todo el planeta.

En uno de esos momentos, Hamon golpeó a Vegeta con fuerza en el rostro, sacándolo de concentración, para después usar sus golpes a la velocidad de la luz y darle varios puñetazos al Saiyajin a gran velocidad, mandándolo al suelo, levantando una gran nube de arena al impactar contra esta. Pero no terminó ahí, ya que el guerrero dorado elevó sus manos y reunió energía oscura del ambiente, formando una esfera sobre su cabeza, misma que lanzó a donde estaba Vegeta, viajando como si fuera un cometa. El súper guerrero, abajo, vio esto y se cruzó de brazos, protegiéndose del ataque que lo impactó, creando una gran explosión que sacudió todo en esa sección del planeta.

Hamon miró abajo, no pudiendo ver nada debido a la gran cantidad de arena y polvo que había llenado el lugar de la explosión, y no pudiendo sentir la presencia de su rival por ningún lado. Por unos momentos, creyó haber derrotado al súper guerrero… pero esas esperanzas murieron cuando logró detectar algo dentro de la nube de polvo.

Al siguiente segundo, cientos de esferas de energía viajando a una velocidad muy cercana a la de la luz, emergieron de la nube de polvo, dirigiéndose hacia él. Hamon elevó su Ba, concentrándolo en sus brazos y comenzando a bloquear todas las esferas que venían hacia él, desviándolas hacia el espacio y, algunos, regresando al planeta mismo, creando grandes explosiones. Entonces, luego de unos segundos, el ataque cesó y el Pharaohn concentró energía en su mano derecha para atacar abajo… pero ya no sintió la presencia de su enemigo.

"¿Dónde está?" se preguntó.

"¡BIG BANG ATTACK!"

No se lo esperaba… definitivamente no se esperaba que el ataque viniera de atrás de él, golpeándolo en la espalda con fuerza y mandándolo varios metros lejos de donde estaba. Para su fortuna, el ataque no le causó gran daño y logró recuperar su vuelo, manteniéndose flotando a varios metros de donde antes había recibido el ataque. Al mirar hacia atrás, pudo ver a Vegeta, quien se encontraba respirando con dificultad, haciendo usado mucha de su energía y estaba por ceder. Pero no podía confiarse ya que, después de todo, él estaba en las mismas condiciones.

"Veo que te estás cansando, Saiyajin. Ríndete de una vez." Comentó Hamon.

"¡Ha! Tú eres el que debes rendirte, Pharaohn, también se te está dificultando respirar." Respondió Vegeta con burla.

"Si, pero si seguimos peleando, sólo terminaras muriendo… como quiera, aunque te rindas, te mataré para que no metas en problemas a nuestro señor Anubis."

"Bah, como si me importara. En este momento lo único que me interesa es esta pelea, la sensación de luchar contra alguien de igual poder que yo es…"

"¿Excitante?" terminó el Pharaohn por él.

"Exactamente, por lo que ni de broma podemos terminar este combate… es muy bueno para hacerlo. Lo mejor es que, cuando terminemos, ¡obtendré tu cabeza como trofeo!"

"¡No si yo te mato primero, Saiyajin!"

"¡Inténtalo, insecto!"

Los dos guerreros descendieron velozmente al suelo, bajando de forma completamente vertical hasta tocar el piso, antes de impulsarse hacia el frente, encontrándose a mitad de camino. Los puños de ellos chocaron, creando una gran fuerza expansiva que movió toda la arena a un kilómetro alrededor de donde estaban, creando una cúpula de energía con relámpagos que danzaban por su circunferencia, producto de las intensas auras de los dos.

Permanecieron así durante unos segundos, antes de que Vegeta tomara la delantera y le diera un fuerte rodillazo a Hamon, sacándolo de balance, para luego rematarlo con dos fuertes golpes en el rostro. Por último, el Saiyajin reunió energía en su mano derecha y extendió su brazo para golpear con ella a su enemigo. Pero el Pharaohn logró prever esto y, justo antes de que Vegeta lanzara su técnica, sujetó el brazo del Saiyajin y lo usó para impulsarse, giró una vez sobre si mismo y golpeó al guerrero de cabellera dorada en la nuca, evitando la esfera de energía en el proceso.

Vegeta cayó al suelo por la patada de Hamon, teniendo que moverse rápido y desaparecer antes de que este le diera un fuerte pisotón. A unos metros del Pharaohn, el Saiyajin lanzó con una mano un cilindro de energía amarilla contra su rival, pero este contraatacó con uno propio color morado. Ambos ataques chocaron en el centro, creando una esfera de energía mitad amarilla mitad morada, demostrando que ambos ataques eran de igual fortaleza y velocidad. Ahora era un combate por ver quien tenía más energía para gastar.

"¡No creas que voy a perder con esto, Saiyajin!" Exclamó Hamon, elevando su Ba aún más, intentando ganarle terreno al poder del otro guerrero.

"¿Y tu crees que yo sí?¡Esta es mi especialidad!" Exclamó Vegeta, también elevando sus poderes.

Ambos cilindros eran de igual magnitud y fortaleza, demostrando que tenían los mismos poderes. Pero ninguno de los dos estaba contento por esto. Al mismo tiempo, ambos reunieron energía en su extremidad libre y lanzaron otros cilindros de energía, incrementando así el poder de sus ataques, que terminó dando el mismo resultado de equilibrio.

Sin embargo, la esfera de energía en el centro estaba a su límite, no podía soportar el hecho de que dos energías diferentes estuvieran tratando de ocupar el mismo espacio, por lo que, al ya no poder soportarlas, ocurrió lo inevitable; estallar.

Una enorme explosión luminosa envolvió a los dos guerreros, cada uno sintiendo el calor y la energía de sus ataques en su piel, antes de que todo se volviera blanco para ellos. La esfera de luz, una enorme explosión de energía, continuó creciendo, destruyendo todo a su alrededor, siendo claramente visible para alguien que estaba fuera del planeta, pareciendo como si una enorme luna se hubiera estrellado en ella.

Luego de varios minutos, la calma regresó al destruido mundo, con un cráter tan grande que podría verse desde el espacio, ninguna estructura podría haber sobrevivido a ese desastre, no importando si fuera natural o artificial.

Pero, ¿Dónde estaban los dos guerreros?

Para sorpresa de muchos, ambos estaban vivos, sumamente heridos pero vivos, cada uno a miles de kilómetros del lugar donde sus poderes habían estallado, siendo empujados por la explosión resultante. Ambos estaban heridos, cansados y exhaustos, lo cual sería el indicio de que la pelea había terminado.

Pero no era así, ninguno quería perder todavía, aún no querían terminar la pelea. Pero, debido a sus heridas, tenían que descansar un poco por lo que, por el momento, se dieron una tregua no hablada, descansar un momento para luego continuar su lucha.

Cinco minutos después, aún con huesos rotos y algunas hemorragias internas, ambos se levantaron al mismo tiempo, para luego volver a emprender el vuelo para querer encontrarse y continuar la lucha, sus graves heridas no impidiéndoles esto, siendo limitadas por sus propios deseos de seguir luchando.

De verdad, esta era una pelea de titanes…

Fin del Capitulo 38


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Haru: Hola, soy Haru. ¿Que? Obi-Wan, ¿Hablas enserio?

Obi-Wan: Si, Haru, dejaré que tu luches solo contra este guerrero.

Haru: Pero ¿porqué?¡No tenemos tiempo para esto!

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Cayendo en la desesperación.

Haru: Acaso… ¿No sirvo para pelear?

Obi-Wan: Eso es lo que quiero probar…

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: Bueno, si, dos capítulos el día de hoy. No sé porqué, quizas porque en el primer capítulo, la mitad, o más de ella, fue para lo que pasó en el planeta Nueria, que se basa en la serie de Hell Teacher Nube, y por eso no dejó mucha acción para los demás. Si, quizas sea por eso. Y Vegeta se sigue dando de a golpes con Hamon... parece que esos dos no se canzarán pronto.

Bueno, no tengo mucho que decir, la verdad.

En cuanto a lo de la justicia, bueno, los N-Warriors SON la justicia del Nintenverse, quizas por eso toman mucho ese elemento. Claro, habrá quienes no lo tomen así y aún así sigan siendo N-Warriors. Si, probablemente transforme a alguien al "Lado oscuro", pero será despues... aunque debo pensar un poco en eso. Aunque, seguiré colocando eso de elemento de la justicia un poco más, aunque trataré de que sea mínimo.

Bueno, nos vemos el otro Sabado... sobres.

-Saiyan X logged off-