21/JUN/09

Warning! Algunas palabras altisonantes en la primera parte!


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

El Jedi Master Obi-Wan Kenobi dejó que el joven N-Warrior Haru Glory peleara solo contra el Pharaohn Apep para despertar así sus poderes dormidos. Los cálculos del Jedi estuvieron a punto de ser contraproducentes, puesto que Haru estuvo a punto de caer victima del odio de su corazón y abrazar el lado oscuro. Sin embargo, el joven logró recuperarse, abrazar el poder de la luz y liberar el sello de su antigua espada sagrada, Ravelt.

Con esta nueva arma y su nueva transformación, Haru le hizo frente a Apep, igualando su velocidad y poder, a pesar de que el Pharaohn tenía aún mucho más que ofrecer. Al final, con un súper movimiento, el joven N-Warrior logró vencer a su rival, destruyendo así un cristal más, acercándolos a su objetivo.

Quedan pocas horas para que la vida de Mokona y el aura de las Keyblades se agoten. ¿Podrán llegar a tiempo?

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 41: Héroes del Nintenverse, Pt1.

Música de fondo: - 37-Mako Reactor- (Soundtrack: Final Fantasy VII)

-Galaxia: Nintenverse-

-Planeta: Tierra 046; Frontiera-

Las ciudades eran un caos total, con los Ha'taks sobrevolándolas, mientras cientos de Snake Soldiers recorrían las destruidas calles de las antiguas súper metrópolis. Las fuerzas de los Novaterrans habían sido superadas, dejando a muy pocos soldados para combatir en el planeta, mientras los cruceros de batalla se retiraban para reparaciones y conseguir refuerzos.

Eso dejaba a los Gears del planeta Sera desconectados de los demás planetas.

"¡Maldita sea!" Exclamó Damon Braid, el hombre rubio que se dedicaba a las cosas tecnológicas.

"¿No puedes arreglarlo, Braid?" preguntó el líder del escuadrón.

"Es inútil, Marcus, no podemos contactarnos con algún general. Al parecer, todos los satélites que rodeaban este planeta han sido derribados."

"Las comunicaciones con los otros equipos, tanto de nuestro mundo como los de Novaterra, se han cortado." Comentó otro hombre, Dominic Santiago. "Rayos, no me sorprendería si fuéramos los únicos en estar vivos en este planeta."

"Mierda." Expresó Fenix, las cosas habían estado empeorando. Llevaban ya algunas horas luchando en la ciudad y parecía que los Snake Soldiers no tenían fin. Casi todas las municiones de sus armas se estaban agotando, sólo les quedaban algunos cartuchos para sus rifles de asalto Lancers y sería todo… bueno, aún podían cortar con las sierras de sus rifles, pero no sería tan efectivo contra cientos de soldados de Anubis. "Mierda." Volvió a repetir.

"¿Qué es lo que haremos, Sargento?" preguntó el único miembro del escuadrón que tenía un casco protector, cubriendo su verdadero rostro.

"Calma, Carmine, ya se nos ocurrirá algo."

El escuadrón Delta, conformado por cinco personas, resguardado dentro de un edificio que aún se mantenía en pie, trataba de pensar en alguna forma de sobrevivir esto. Si las cosas continuaban, probablemente tendrían que usar las armas de los Snake Soldiers, las Staff Weapons, que, por supuesto, cada uno de ellos traía al menos una consigo. Pero pronto descubrieron que esas armas eran sólo para provocar temor, no para matar. Un arma así, que disparaba energía de esa forma, era poco precisa, además de que, al usarla, uno estaba muy expuesto al fuego enemigo y, aparte de eso, algunos podrían sobrevivir un disparo de esa arma. Las armas de Novaterra y sus propias armas de Gears parecían más efectivas para el combate que las de los soldados de Anubis.

"Alta tecnología ni madres." Comentó Marcus, sujetando el Staff Weapon que le había quitado a uno de los soldados de Anubis. "Hubiera sido mejor pedirle alguna de sus armas a los Novaterrans, aunque parecieran juguetes de plástico."

"Si, pero tenían más disparos que todas nuestras armas juntas." Comentó Dominic. "Es una lástima."

"¡Un momento!" Exclamó otro miembro del equipo, August Cole, un ex jugador. "¿Escucharon eso?"

"¿Escuchar que? Yo no oigo nada." Comentó Ben Carmine.

"Quizás el casco te esté bloqueando los oídos, novato." Expresó Braid, burlándose de su compañero.

"Eh…"

"Silencio…" expresó Marcus, todos callándose al instante, tratando de escuchar. De pronto, pudieron escuchar algo.

"Suenan como a… ¿disparos?" preguntó Dom. "Alguien debe estar peleando cerca de aquí."

Entonces, la radio que Braid portaba se activó, indicando que alguien intentaba comunicarse por esta.

"¿- alguien ahí?¡Respondan, por-!¿Hay - en esta fre-encia?"

"¡Braid, mantén la señal!" exclamó Marcus.

"¡Eso intento!" Exclamó el hombre rubio, haciendo algunos ajustes a su radio. "Creo que ya está."

"¡Por el amor a dios!¡Alguien res…!"

"¡Aquí el escuadrón Delta, Gears del planeta Sera, responda!" Exclamó Marcus, tomando el radio de las manos de su compañero.

"¡Necesitamos ayuda!¡Esta- - jo ataque- son demasiados!¡No- resistir much-!"

"¿Cuál es su localización?"

"Estamos- entro- distrito de Shibuya…"

"¿Shibuya?" cuestionó Dom. "Si mi memoria no me falla, y pensando que ese era el lugar donde estábamos antes, eso está a unas diez calles de aquí."

"¡Aguanten un poco más!¡El equipo Delta está en camino!" Exclamó Marcus Fenix, regresándole el radio a su compañero, tomando su rifle de asalto con ambas manos. "¡Muy bien, Delta!¡Muévanse!"

"¡Si, nene!" exclamó Cole con emoción.

Música de fondo: - 180-Rolling Thunder- (Soundtrack: Gears of Wars II)

Y así, los cinco soldados de Sera salieron de su refugio, en dirección a donde estaba el combate. Corrieron por callejones, pasaron por dentro de edificios casi destruidos por completo y evitaron ser detectados por los Snake Soldiers que patrullaban la zona. Tenían que ahorrar municiones para cuando llegara la hora del combate. El sonido de disparos se escuchaba más cerca, por lo que se prepararon para lo que sea. Entonces, al mirar por sobre una esquina, pudieron ver a unos treinta Snake Soldiers disparando contra algunos soldados de Novaterra y Gears que se encontraban refugiados detrás de algunos restos de lo que anteriormente fue un edificio de cinco pisos.

"Maldición, no podemos atacar por aquí." Comentó Marcus, al ver que, si decidían atacar desde ángulo, sería prácticamente un suicidio. "Delta, busquemos otra forma de atacar."

"¿Qué tal ese edificio, Sargento?" preguntó Ben Carmine, señalando a un edificio cercano que parecía no haber sufrido grandes daños.

"Muy bien… Ben, Cole, Braid, vayan a ese edificio, Dom y yo buscaremos otro ángulo para atacar a esos infelices."

"¡Ya rugiste, hombre!" Exclamó Cole, corriendo hacia ese edificio.

"Nos vemos luego." Expresó Braid. "No vayan a jugar golf… ya saben, llenos de agujeros."

"Oye, yo le dije eso a Carmine." Comentó Dom, viendo a sus tres compañeros alejarse. "Bueno Marcus, vamos a ver por donde atacar."

"Si, vamos."

Los dos Gears corrieron por los callejones, evitando ser vistos por los treinta soldados de Anubis que estaban disparando contra los otros soldados indefensos que habían pedido ayuda por ser superados en número. Si seguían atacándolos, era probable que fueran arrasados por completo. Sin embargo, Marcus y Dom lograron pasar sin ser vistos, escondiéndose detrás de algunos escombros para no ser detectados. Era el lugar perfecto para atacar, puesto que, sin contamos con el otro grupo de Gears que estaban en el edificio que Carmine había mencionado, y los soldados en aprietos, contando de que aún tuvieran municiones, formarían un triangulo con los tres grupos como sus vértices y los Snake Soldiers como el centro, haciendo que el fuego cruzado venga de tres direcciones distintas.

"Estamos listos, Marcus." Comentó Braid por radio.

"Entendido. Avísales al otro grupo que disparen cuando ataquemos nosotros." Respondió el aguerrido soldado.

"Entendido…" se escuchó por el radio, pasando algunos segundos antes de la siguiente comunicación. "Listo, Marcus, puedes empezar cuando quieras."

"Muy bien." Expresó él, mirando a su compañero. Primero miró su rifle Lancer, el arma característica de todo Gear, sabiendo que le quedaban pocas municiones. Tomó el Staff Weapon que le había quitado a un soldado de Anubis, sabiendo que podría usarlo ya que tenía muchos disparos, aunque sería mucho más lento que la ametralladora que era su arma normal. Las miró por un momento, antes de tomar su fiel rifle. "Ah, a la mierda con esa basura alienígena, mejor que quedo con lo nuestro."

"Creo que es mejor, Marcus." Comentó Dom. "Esos bastones no son muy buenos para combates así."

"Atento, Dom, vamos a atacar." Expresó Fenix, preparándose para accionar su arma contra los soldados de Anubis. "Uno… dos…" y de pronto, se puso de pie, la parte superior de su cuerpo expuesto al fuego, accionando su arma contra los enemigos. "¡Tres!¡Adelante, Delta!¡Acaben con esos bastardos!"

Los Snake Soldiers estaban atacando a los humanos de Novaterra y algunos Gears que estaban refugiados detrás de unos escombros de un edificio destruido, matando a cualquiera que se asomara para atacar. Pero entonces, los disparos vinieron de su izquierda, matando a tres de sus compañeros en el acto. Los soldados de Anubis se reagruparon, abriendo fuego contra esa dirección, cuando más disparos provenientes de un tercer piso de un edificio cercano acabó con otros más. Al ver que los refuerzos habían llegado, los soldados atrapados comenzaron a activar sus armas para apoyarlos.

El resultado fue que los Snake Soldiers comenzaron a ser atacados de tres direcciones distintas y tuvieron que empezar a resguardarse de los disparos. Lamentablemente para ellos, estaban en un lugar abierto, con pocos lugares para esconderse, por lo que muchos fueron acribillados en los primeros segundos del fuego cruzado.

Marcus siguió disparando, dándose cuenta de que ya quedaban pocos soldados enemigos de pie. Entonces, pasó lo inevitable; las balas de su rifle de asalto se terminaron.

"Mierda, ya no tengo balas." Expresó el Gear con enfado.

"Aún tengo un car- ¡Cuidado!"

Gracias a la alerta de Dom, Marcus logró girar hacia atrás, justo cuando un Snake Soldier, grande y robusto como él, saltó la barrera de escombros que protegía a los dos Gears y le apuntó con su Staff Weapon justo a la cabeza. Marcus tenía suerte, ya que el arma enemiga no estaba tan lejos de su alcance, así que usó su rifle para desviar la punta de la lanza, haciendo que el disparo fallara. El Gear activó la sierra de su arma, preparándose para un combate cuerpo a cuerpo, ya que sabía que el arma de su oponente no serviría en un espacio tan pequeño, ya que simplemente podría acercarse y desviarla como la otra vez. El Snake Soldier supo esto, así que empezó a usar su arma como lo que es, un báculo, comenzó a girarlo de un lado a otro como un hábil artista marcial.

Pero Marcus no se dejó intimidar por esto, así que simplemente se le arrojó al soldado enemigo, con su sierra activada. El Snake Soldier bloqueó la sierra con su báculo, chispas comenzando a hacerse visibles debido al intento del arma del Gear por cortar el metal tan duro de las armas de los alienígenas. Sin embargo, como había pasado ya con anterioridad, la sierra logró cortar, con dificultad, através del Staff Weapon del soldado de Anubis, dejándolo desarmado… o eso creía Marcus, ya que el enemigo usó ambos trozos de su arma como varas pequeñas, usando una para quitarle el rifle al Gear y otra para golpearlo en el rostro, sacándolo de balance.

Marcus se hizo para atrás, la fuerza del golpe siendo bastante fuerte para él. Sabía por encuentros anteriores que los Snake Soldiers tenían una fuerza descomunal, siendo tan fuertes como un levantador de pesas olímpico… y eso de que hablamos de un soldado con una apariencia de un joven de veinte años que no hace ejercicio. Este que estaba frente a él debía ser más fuerte, pero aún así, no se dejaría vencer tan fácil.

El soldado de Anubis volvió a atacarlo, pero Marcus rodó por el suelo para evitar el golpe del enemigo, sacando su Snub Pistol de su traje. Al caer de espaldas, el Gear comenzó a dispararle al soldado, pero las balas rebotaban en su gruesa armadura, aunque aún así continuó disparando. El Snake Soldier se acercaba más y más, y estaba a punto de atacarlo, cuando las balas de la pistola comenzaron a penetrar su armadura, introduciéndose en su cuerpo. Pocos segundos después, el soldado de Anubis cayó muerto por los disparos, permitiendo a Marcus el reincorporarse.

"Aún no, amigo." Comentó con algo de burla. "Aún no pienso morirme en este basurero…"

"Eh, Marcus, una pequeña ayuda por aquí." Expresó Dom, viendo que, de un lado de la calle, venían más refuerzos de los soldados de Anubis.

"Oh mierda, más problemas." Expresó con enfado, tomando el Staff Weapon que cargaba desde el inicio. "¿Cuántos más van a venir hacia acá?"

"No lo sé, pero necesitamos una ayuda para poder sali…"

"¡SALAMANDRA ARDIENTE!"

De pronto, una llamarada atacó a los diez Snake Soldiers que venían a atacarlos, quemándolos lentamente hasta que sus vidas se extinguieron. Entonces, una figura humanoide, claramente mucho más alto que una persona promedio, cayó cerca de los cuerpos calcinados de los soldados. Tenía un traje de látex negro, encima una armadura anaranjada, simbolizando el elemento que manejaba, con una máscara que impedía que pudieran ver su rostro, además de poseer cabello rubio.

"Bueno, no esperaba esa ayuda." Expresó Dom.

"No dispares, Dom." Comentó Marcus.

"¡Oye Marcus!¿Quien rayos es ese sujeto?" exclamó Braid por medio de la radio.

"No lo sé, pero algo me dice que no es nuestro enemigo."

"No sé tu, pero Carmine está apuntándole… ya sabes, por si acaso."

"Si, muy bien. Pero, ¿Quién diablos será?"

No tuvo tiempo de preguntar nada más, ya que en ese momento, el sujeto misterioso saltó del lugar, cayendo en un techo cercano y alejándose de ahí, dejando confundidos a los Gears.

Música de fondo: - 076-The Mako City- (Soundtrack: Crisis Core; Final Fantasy VI)

Unos minutos después, el escuadrón Delta volvió a reunirse, dirigiéndose al lugar donde estaban los soldados en apuros. Al llegar ahí, descubrieron que había muchos cuerpos de soldados de Novaterrans y Gears, quedando sólo tres y uno vivos respectivamente. Uno de los Novaterrans se acercó a ellos, saludándolos al encontrarse.

"Soy el Sargento Sol Marez, división Alfa Aries." Expresó el soldado, un hombre de altura mediana y de tez morena.

"Sargento Marcus Fenix, escuadrón Delta del planeta Sera. Ellos son mi escuadrón."

"Muchas gracias por venir en nuestra ayuda, estábamos siendo acribillados por esos bastardos antes de que llegaran. Fuimos rodeados por ellos y, aunque logramos matar a veinte, eran demasiados para nosotros."

"Fue una fortuna que estuviéramos cerca para escucharlos. Creíamos que éramos los únicos del planeta luego de habernos separado de otro grupo de sus soldados."

"El sentimiento es mutuo, Sargento, creíamos que éramos los únicos que estábamos aquí. De no ser por la llamada desesperada de uno de los nuestros, ya estaríamos muertos."

"¿Dónde está el que nos contactó?"

"Muerto, de un disparo en la cabeza justo después de recibir la transmisión de que ustedes vendrían para acá. No fue muy agradable que digamos."

"Puedo verlo…"

"Nuestros radares no indican que haya enemigos a unos doscientos metros a la redonda, por lo que podremos descansar un momento."

Con esto, el Sargento Sol se alejó de los Gears, que comenzaron a sentarse en el piso para descansar un poco, aunque Marcus permaneció de pie.

"Que día…"

"¿Sargento Fenix?" expresó el único Gear que quedaba con vida de los que estaban pidiendo auxilio. "¿Es usted el Sargento Fenix?"

"¿Quién quiere saber?" cuestionó con autoridad.

El otro Gear se retiró el casco que tenía, dejando ver a un joven, de no más de diecinueve años de edad, de cabello negro, tez morena y ojos verdes.

"Me llamo Iván, señor." Respondió el joven. "Me asignaron con usted como su nuevo recluta… bueno, antes de que se fuera del planeta."

"¿Nuevo recluta? Así que eres un novato, ¿eh?¿Por qué te colocaron conmigo? Ya tengo a Carmine como mi recluta."

"Eso fue lo que me dijeron, señor, que me encontrara con usted para que me entrene, señor."

"Deja eso de señor para los demás, novato, no me gusta que me digan así." Expresó Marcus, mostrando algo de enfado. "Mierda, ¿me asignaron un novato en esta situación? Además, eso des balancea el equipo ¿Que piensan esos bastardos de los altos mandos?"

"Se- digo, ¿Sargento?"

"Está bien, novato, pero prepárate para todo… no estaré siempre para cubrir tu espalda, tendrás que cubrirla tu mismo."

"¡Si, Sargento!"

"Así que ustedes no están atacando este mundo, ¿verdad?"

Música de fondo: - 181-Attack the Frontier- (Soundtrack: Digimon Frontier)

Todos los soldados, de Novaterra o Sera, se colocaron en guardia, mirando a todos lados para buscar a la persona que había hablado. Entonces, cuando Iván miró hacia arriba, pudo ver al dueño de esa voz; el misterioso sujeto que atacó anteriormente a los Snake Soldiers.

"¿Quién eres tu?" preguntó el Sargento Sol con autoridad.

"Tranquilo, no soy su enemigo." Comentó el sujeto, saltando del tejado donde estaba al nivel donde se encontraban los soldados. Al caer, todos le apuntaron con sus armas. "¡Woa!¡Tranquilos, no estoy aquí para eliminarlos!¡Soy humano como ustedes!"

"¿Humano?" preguntó Dom. "Los soldados enemigos también son humanos y tu no te pareces tanto a nosotros."

"Esperen, entonces regresaré a mi forma normal."

Para la sorpresa de los soldados, el sujeto fue envuelto en lo que parecían ser datos de computadora, reduciendo su tamaño. Cuando los datos se desvanecieron, en lugar del extraño sujeto, ahora se encontraba un niño, de no más de doce años, de cabello castaño, gorra entre verde y café, con googles grises, aparte de tener una camisa amarilla con una playera roja que se abría del centro, y pantalones cortos casi del mismo color de su gorra. El chico sonrió con nerviosismo, al ver que los soldados seguían apuntándole.

"M-mi nombre es Takuya, Takuya Kambara, y soy de este planeta." Comentó el chico, tratando de no sonar nervioso.

"¿Cómo sabemos que no eres de nuestros enemigos?" preguntó un el Gear Braid con desconfianza.

"Eh… ¿no sé?"

"Digamos que te creo, muchacho." Empezó Marcus. "¿Cómo le hiciste para transformarte en esa criatura?"

"¿En Agunimon? Con este Digivice." Expresó el chico, mostrando un aparato del mismo tamaño que un celular. "Lo conseguí en el Digital World hace unos años y ahora volvió a mi para defender mi mundo."

"Suena a una historia de televisión." Comentó Ben Carmine. "De hecho, recuerdo una serie con esa misma historia…"

Marcus se le quedó viendo detenidamente, tratando de ver si confiaba en él o no, hasta que decidió por bajar su arma.

"Muy bien, te creo, chico." Dijo con seriedad. "Pero un movimiento en falso y no dudaré en volarte la cabeza, ¿entendido?"

"Eh, S-si señor." Respondió Takuya nerviosamente.

"Será mejor movernos." Expresó el Sol, llamando la atención de todos. "Seguramente vendrán más enemigos. Sigamos buscando a ver si hay más sobrevivientes."

"Sargento." Empezó Iván. "Si ya no tiene municiones, aquí aún quedan muchas de, bueno, mis compañeros caídos. Fácilmente podría recargar todas sus municiones."

"Ya veo." Expresó Marcus. "Muy bien, entonces sigamos adelante." Dijo, caminando y alejándose del lugar luego de recargar sus armas al máximo, antes de girar la cabeza un poco. "Por cierto, novato; bienvenido a Delta."

Y así, los tres Novaterrans, los seis Gears y Takuya se alejaron del lugar, buscando más sobrevivientes en esa ciudad destruida, asediada por los soldados de Anubis.


Música de fondo: - 108-Hikaru's Emotions - (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

-Planeta: Tierra 017; Rayterra-

-Cuatro horas antes-

La ciudad de Tokio, como en la mayoría de las ciudades grandes de otros mundos, estaba repleta de gente, humanos que vivían sus vidas lo mejor posible, siempre intentando salir adelante, esperando que nada malo ocurriera.

Afortunadamente para ellos, no estaban en ruta de una invasión de las naves de batalla de Anubis.

En la Torre de Tokio, que estaba repleta de gente, dos chicas en especial estaban mirando el exterior, una vistiendo un uniforme verde y otra de color azul. Ellas eran Anaís y Marina, las dos Magic Knights del planeta Céfiro, aparte de ser N-Warriors. La joven de cabello celeste volvió a suspirar.

"¿Qué sucede, Marina?" preguntó la joven de cabello rubio. "Es la tercera vez que suspiras… y eso es en sólo diez minutos."

"No es nada, Anaís." Respondió la joven con algo de tristeza.

"No creo que 'no sea nada'. ¿Qué te preocupa?" volvió a preguntar. "¿Acaso es Lucy?"

Marina volvió a suspirar, sabía que no podía mentirle a ella, puesto que era una de sus mejores amigas.

"Si, es Lucy." Respondió una vez más con tristeza.

"Sabes que no podemos hacer nada por ella, que está ahora en otra galaxia." Respondió Anaís.

"Ya lo sé… pero yo… quería hacer algo por ella. Ir a una galaxia enemiga ella sola no me hace sentir bien."

"Los demás están con ella, no está sola."

"Si, lo sé, pero preferiría si una de nosotras estuviéramos ahí… si no fuera porque nuestros poderes se debilitan en esa galaxia…"

"Pero ya hicimos lo que podíamos; le dimos nuestras Keyblades a ella. Estoy segura que les será útil. Como Raphael nos explicó; todos los N-Warriors están conectados entre sí por naturaleza. Nuestra amistad con Lucy va más allá, por lo que sabrá que siempre nos tendrá a su lado."

"Tienes razón…" comentó, antes de ver a Anaís directamente. "¿No crees que nos están relegando?"

"¿A que te refieres?" preguntó la guerrera del viento con confusión.

"Bueno, supuestamente tenemos el derecho de proteger esta galaxia. Sin embargo, Raphael no nos ha mandado nada, ninguna misión."

"Tienes razón. Me preguntó porqué será."

"¡Quizás no nos tenga confianza!" Exclamó Marina con enfado. "¡Quizás, ahora que no tenemos nuestras Keyblades, nos ve como seres inferiores!"

"Tranquila, Marina, estoy segura de que no es así." Expresó Anaís, riendo nerviosamente y tratando de calmar a su amiga.

"¡Pero tiene sentido!¿Y si nos ve como un estorbo?¡ya verá ese anciano de…!"

"Lo hizo para asegurarse de que este planeta esté a salvo."

Tanto las dos chicas como las personas que se encontraban en el mirador voltearon a ver en dirección al ascensor, viendo a una persona de uno setenta y dos de estatura, cabello blanco, de ojos color marrón oscuro, que usaba una playera blanca, un chaleco negro y unos pantalones de vaquero color azul, además de unos zapatos negros. Normalmente, esa persona sería llamativa por su color de cabello, y por los extraños cuatro lunares que tenía en su mejilla derecha casi seguidos. Sin embargo, en esta ocasión, era más llamativo por lo que sujetaba en su mano derecha.

Una Keyblade

Música de fondo: - 117-Zero Stage 1- (Soundtrack: Megaman X5)

La mayoría de las personas ya sabían que significaba que una persona blandiera una espada similar, puesto que se les había informado de eso hace casi dos semanas; que ese chico era un N-Warrior. Marina y Anaís miraron al sujeto con extrañes, ya que nunca lo habían visto en su vida… y que parecía que las miraba intensamente.

"Oye, Anaís, ¿ese chico nos está mirando?" preguntó Marina con algo de nervios.

"Eso parece." Respondió la joven de anteojos. "… y parece que viene para acá."

La guerrera del agua alzó la vista, viendo como el joven se venía acercando a ellas lentamente. Marina estuvo por prepararse para el combate, ya que en ese momento, al igual que Anaís, tenía su guante mágico en su mano izquierda. Era una suerte que Céfiro ahora estuviera tan cerca, ya que podía usar los poderes mágicos de ese planeta en el suyo. Sin embargo, antes de sacar su espada…

"Espera, Marina, él no es nuestro enemigo."

"¿Ceres?" preguntó la chica de azul, habiendo escuchado esa voz en su mente. Anaís había escuchado la misma voz y la reconoció como el Rune-God Ceres.

"Él es un aliado, no deben temer."

"¿Windom?" ahora fue el turno de preguntar de Anaís, habiendo escuchado la voz de su Rune-God. "Entiendo, entonces no hay de que temer."

"No estoy segura…" comentó Marina. "¿Y si es una trampa?"

"No queda más que seguir la corriente."

El joven se detuvo justo frente a ellas, mirándolas con seriedad, algo que mantuvo a la joven de azul con nerviosismo.

"¿Se le ofrece algo, joven?" preguntó Anaís con cortesía, sabiendo que su compañera no hablaría. Para alivio de ambas chicas, el joven sonrió.

"¿Ustedes son las Magic Knights Marina Ryuuzaki y Anaís Hououji?" preguntó el chico.

"¿Y que si lo somos?" preguntó Marina a al defensiva.

"Bueno, saludos, me llamo Marcos y tengo un mensaje urgente para ustedes de parte del Dark Sage Raphael."

"¿Raphael?"

"Si, y el mensaje es que regresen a Novaterra lo antes posible."

"¿Por qué?"

"Para que nos ayuden a defender a los demás mundos de las fuerzas de Anubis."

"¡Un momento!" exclamó Marina con enfado. "¿Ahora quiere nuestra ayuda?¿Entonces para qué nos envió aquí?"

"Como dije antes, para que este planeta no quede desprotegido."

"No entiendo." Comentó Anaís.

"Verán, Master Raphael no sabía si las fuerzas invasoras de Anubis llegarían a este planeta, por lo que decidió que ustedes se quedaran aquí mientras averiguaba eso, después de todo, su conexión con este mundo haría sacar lo mejor de ustedes para protegerlo. Sin embargo, ya no existe la posibilidad de ataque, puesto que las fuerzas de Anubis no vienen hacia acá."

"Entonces, ¿No atacarán este planeta?"

"Al menos no por ahora, no está en su ruta."

"Que alivio." Suspiró Marina, al saber que su mundo no estaba en peligro latente. "Pero, ¿A dónde nos llevará?"

"Al campo de batalla, claro si quieren ir."

"¡Claro que lo haremos! No podemos permitir que más gente siga sufriendo."

"Entonces, tendremos que irnos, una nave de Novaterra que está sobre el planeta nos transportará al Stargate."

"Por cierto…" empezó Anaís. "¿Acaso usted es un…?"

"¿N-Warrior? No, aún no lo soy… soy un Keyblade Aspirant, al menos por ahora."

"¿Keyblade Aspirant?"

"Es un humano con grandes poderes, gran corazón y que es posible que sea elegido por una Keyblade o que pueda crear una, pero que aún no ha sido seleccionado. Esta Keyblade que tengo es una Cyber Keyblade, que funciona como las normales, pero no tiene tantos poderes mágicos."

"Oh, que interesante."

"Entonces… ¿De que planeta eres?" preguntó Marina con casualidad.

"Bueno, vengo del planeta Tierra 236; Vempira, un pequeño planeta a miles de años luz de aquí. No es como este mundo, es un poco más… oscuro."

"¿Y como conseguiste esa llave?"

"Bueno, me la dieron en Novaterra, cuando mi mundo fue atacado por los Mecronets hace un mes. Fuimos pocos sobrevivientes."

"Oh, si, escuché de eso… lo sentimos." Comentó la guerrera del viento con tristeza.

"No se preocupen, ya todo está atrás. Bueno, mientras me hacían un examen médico, algunos científicos de Novaterra descubrieron que era un buen aspirante, por eso se me asignó a un maestro… bueno, casi."

"¿Casi?" preguntó Anaís.

"Si. Master Raphael me comenzó a entrenar, pero estaba ocupado con varias cosas de Novaterra, por lo que dejó que su aprendiz, Viku, me entrenara un poco. Aunque no llevo tanto tiempo entrenando como un N-Warrior, si me sé defender un poco."

"Entonces no tienes tantos poderes, ¿eh?" cuestionó Marina, burlándose un poco.

"Oye, no es tanto así…" respondió Marcos, antes de escuchar un sonido en su N-Mod. "El Battlecrusier ya está aquí, nos transportarán de inmediato."

"¿Ahora?¡Espera!¡Tengo que avisarle a mis pa…!"

Pero Marina no terminó de hablar, ya que en ese momento, una luz azul los envolvió y, en un segundo, ya no estaban.


Música de fondo: - 182-Hanyou inu yasha- (Soundtrack: InuYasha)

-Dos horas antes-

Shirok, un mundo humano civilizado como casi cualquier otro mundo del Nintenverse, cuyo nivel tecnológico era similar a la del siglo veinte, inicios del veintiuno… uno pensaría que hay una relación muy grande entre mundos.

Si, un mundo donde la humanidad reinaba por el planeta, seguro de su dominio sobre todas las especies… y que había desaparecido hace unos meses. Si, ese planeta desapareció, debido a que, gracias a un túnel del tiempo, su corazón fue robado en el pasado y, por consiguiente, su presente comenzó a ser eliminado. Sin embargo, la acción de algunos héroes de diversos mundos logró regresarlo a la normalidad… y con un gemelo, claro.

Shirak, el nuevo planeta gemelo de Shirok, era un mundo que se encontraba situado exactamente al lado opuesto de la orbita de su hermano mayor. La razón por la que ahora son dos era simple; al momento de reconstruirse, debido a que dos tiempos estaban mezclados, se separaron ambos mundos, formando los planetas que se ven ahora. Shirak, que se podría decir era Shirok hace quinientos años, ahora era independiente de su hermano mayor y podría desarrollarse de una forma diferente al otro planeta, formando su propia historia, ya no atado al destino… aunque ahora cabía la posibilidad de que los humanos, y no los monstruos, fueran los erradicados de la superficie y las criaturas místicas sobrevivir y reinar ese planeta. Curioso, ¿no?

Mientras tanto, Shirok, el mundo "actual" ya con su pasado sellado para siempre, continuaba su historia, ya no atado a lo que le pasara a su nuevo gemelo, a salvo de ser destruido nuevamente por alguna fuerza del pasado.

Si, el mundo humano civilizado estaba en completa paz, y los humanos reinaban sobre el planeta… hasta hace unas cinco horas, cuando las fuerzas de Anubis aparecieron sobre el globo y, luego de diez minutos de detectar las zonas importantes militares y de comunicaciones y destruirlas, comenzaron a bombardear el planeta en si. Las grandes metrópolis que simbolizaban el poder de la raza humana fueron asediadas por una lluvia de fuego comparable a la de las historias bíblicas, pero con un mayor número de personas. La gente de la ciudad, al ver como el fuego caía del cielo, comenzaron a entrar en pánico para escapar, haciendo lo que sea para sobrevivir, incluso matando a otras personas. Cabe resaltar que unos cuantos cientos sobrevivieron en cada ciudad grande al bombardeo orbital de los Ha'taks de Anubis.

El ataque continuó, Shirok siendo completamente barrido, en cinco horas ya toda Europa y Asia habían sido aniquiladas, con America como siguiente blanco. Por ahora, Japón estaba a salvo… a excepción de un Ha'tak que decidió atacar esa gran isla en el Pacífico. Tokio comenzó a sentir el bombardeo orbital, aunque mucha de su gente ya se había resguardado debido a leves transmisiones de todo el mundo que indicaban del ataque.

Si, Shirok estaba completamente dominado, ningun Battlecrusier de Novaterra ha llegado al lugar, aunque varios se encontraban en camino.

Sin embargo, en su gemelo, Shirak, las cosas eran muy diferentes. Como ese mundo no tenía grandes emplazamientos humanos de importancia, los Ha'taks no sabían que atacar, por lo que aterrizaron en ese mundo para investigar los alrededores. Algunos monstruos del lugar los atacaron, pero la mayoría fue aniquilado rápidamente por las avanzadas armas de los ejércitos de Anubis, con algunas bajas, claro está.

Sin embargo, eso no era la situación al norte de uno de los Ha'taks que aterrizaron en lo que venía siendo Japón antiguo. Ahí, los soldados de Anubis, que habían atacado una aldea humana, fueron atacados por dos personas del planeta; un monje y un hombre mitad bestia, mejor conocidos como Miroku e InuYasha.

No sabían de la situación en el Nintenverse, sólo que esas naves habían decidido aparecer en ese mundo y los soldados empezando a atacar a los humanos. Ninguno estaba dispuesto a que se salieran con la suya.

"¡KAZE NO KIZU!"

Con un movimiento de su espada, InuYasha creó tres poderosas ráfagas de energía amarilla, viajando por el suelo, hasta impactar con unos tres soldados, quienes murieron en el acto al recibir el ataque.

"¡Rayos!¿Quien demonios son estos sujetos?" cuestionó el joven de rojo con enfado. "¿Qué ganan con destruir las aldeas?"

"No tengo idea." Respondió Miroku, luego de desactivar su Kazaana, luego de absorber a dos soldados que había perdonado hace unos momentos. "Pero están preparados para morir con tal de acabar con todos aquí."

"¡Son sólo basuras!" Expresó el joven, atacando a otro Snake Soldier, quien se defendió con su Staff Weapon, que ofreció algo de resistencia contra Tessaiga, la espada de InuYasha, aunque al final fue cortada en dos, permitiendo que la enorme espada le dejara un corte en el tronco desde el hombro izquierdo hasta la pierna derecha. "¡No los perdonaré por lo que han hecho!"

"¡Cuidado, InuYasha!¡Detrás de ti!"

El Hanyou no alcanzó a ver que pasó, ya que, a unos metros de distancia, un Mecha del ejército de Anubis disparó un enorme cañón de su brazo izquierdo, disparando una esfera de energía del tamaño de un hombre. El ataque impactó el suelo a lado de InuYasha, haciendo que este cayera estrepitosamente al suelo. Comenzó a ponerse de pie, pero descubrió que la máquina estaba justo frente a él, apuntándole con su gran arma, listo para disparar. InuYasha no podría evitarlo a tan corta distancia, por lo que lo más que podía hacer era bloquearlo, teniendo que recibir daño. La máquina estaba a punto de disparar…

"¡QUAKE SPHERE!"

"¡DRAGON FUME!"

… cuando, de pronto, el suelo justo frente a él se levantó, creando una pared de varios metros de altura. Al elevarse, la tierra sacó de balance al robot, haciendo que se cayera de espaldas y que no pudiera moverse, sólo para ser impactado de lleno por un enorme dragón de fuego, haciendo que la máquina estallara en mil pedazos. Miroku corrió a lado de InuYasha, para ver si estaba bien.

"Si, no te preocupes." Comentó el Hanyou, poniéndose de pie. "Esa técnica la conozco… creo que era…"

"Psyenergy, claro."

Música de fondo: - 183-Sol Sanctum- (Soundtrack: Golden Sun)

Al voltear a un lado, ambos jóvenes pudieron ver tres figuras salir del bosque cercano al pueblo, dos de ellos usando una ropa un poco más antigua y usando armas de su época, mientras que el otro portaba una poderosa armadura, con todo y dos pistolas. Ellos eran los Adepts de Weyard, Jenna e Isaac, y una mujer rubia de traje rojo con negro y blanco. Se trataba de Roll.

"Hola, chicos." Expresó la joven rubia, con un cañón Mega-Buster en su mano derecha.

"Oh, eres tu." expresó el Hanyou con aburrimiento.

"¿A que se debe su visita?" cuestionó Miroku.

"Estamos en medio de una crisis." Comentó Isaac.

"Si, una que afecta toda la galaxia." Respondió Roll.

"¿De que estás hablando?" preguntó InuYasha.

"Nos referimos a los soldados que los atacaron. Lo mismo está pasando en una gran cantidad de mundos alrededor de la galaxia, sólo que a mucha mayor escala, porque al parecer no les interesa tanto este planeta."

"No entiendo, ¿Qué pasa?¿De que hablan?"

"¿Recuerdas el mundo del futuro de donde dijiste que esa chica Aome residía?¿Recuerdas las construcciones? Bueno, ese mundo fue atacado… ya no queda rastro de civilización."

"¿Qué dices? Todo ese enorme lugar fue destruido."

"Si, por naves de combate de Anubis."

"¿Anubis?" cuestionó Miroku.

"A nosotros no se nos ha informado mucho tampoco." Comentó Isaac. "Pero al parecer es bastante grave."

"Nuestro mundo fue atacado también desde el cielo." Dijo Jenna con algo de temor. "Afortunadamente, la Alquimia de nuestro planeta lo cubre con un campo protector que no han podido pasar… por ahora."

"Roll apareció por el Stargate de nuestro planeta y nos avisó del peligro, y nos comentó que vendría por ustedes."

"¿Me están diciendo que hay otro mal que amenaza este mundo?" cuestionó InuYasha.

"No sólo tu mundo, toda la galaxia está en peligro." Respondió la hermana de Megaman. "Venimos por ti para regresar a Novaterra y a organizarnos. No te preocupes por tu mundo, las naves de Novaterra están por llegar."

"Está bien, pero me debes una explicación. No entiendo nada de lo que pasa."

"Si, te lo explicaré todo cuando regresemos a Novaterra… bueno, regresemos por el Stargate por el que vine… está en una cueva al norte de aquí, bien escondida de todos. Aún sigo sin entender como este planeta tiene Stargate, pero bueno."

"¿Qué hay de todos los demás Adepts?" cuestionó Miroku.

"Ya fueron mandados a otros mundos." Respondió Jenna. "Nos separaron dependiendo de nuestras habilidades."

"Claro, 'habilidades'." Comentó Roll con burla, haciendo sonrojar a los dos Adepts. "Como sea, debemos irnos."

Y con esto dicho, los cinco héroes partieron del lugar, dirigiéndose hacia al cueva donde estaba el Stargate… mientras un Zodiac Battlecrusier descendía del cielo y comenzaba a atacar al Ha'tak que estaba en tierra.

Fin del Capitulo 41


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Kristal: Hola, soy Kristal. Lucy, Raichu y yo vamos corriendo por varios planetas bastante calurosos… cielos, no puedo soportar este calor.

Lucy: Que curioso, yo me siento bien.

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Verdades de Guerra.

Raichu: ¿Saben que es lo bueno del calor?

Kristal/Lucy: ¿Que?

Raichu: Que las chicas usan ropa corta… ¡Ow, Kristal!

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: Bueno, otro capítulo más, este es para demostrar lo que ocurre en el Nintenverse. Bueno, no tengo mucho que decir, más que les debo los sprites de los nuevos personajes de no-anime; Ivan y Marcos, personajes de personas que querían entrar al fic. Bueno, ya lo hice, espero que les haya agradado.

Y disculpen la tardanza, unos problemas me evitaban que subiera el capítulo, pero ya está. Ahora sigue el grupo de Kristal, Lucy y Raichu. ¿Que es lo que pasará con ellos?¿Serán capaces de superar las pruebas? ... ¿Que perversiones tiene Raichu pensado hacerles a la linda pelirroja y a la hermosa rubia? Esperen a verlo XD ... y no estoy diciendo que habrá perversiones, ¿ok?

Ok, los veo el... ¿saben qué? A lo mejor les pongo otro cap el Martes/Miercoles, aunque no estoy seguro, sólo les aviso.

Hasta el Martes/Miercoles o Sabado...

-Saiyan X logged off-