24/JUNIO/09


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Las batallas en el Nintenverse continúan, héroes conocidos y no conocidos luchan para proteger sus mundos, ayudarse entre si y tratar de sobrevivir a la invasión galáctica de las fuerzas de Anubis. Guerreros y soldados que poco tienen en común unen sus fuerzas contra un enemigo que está destruyendo todo lo que quieren y aprecian.

Muchos luchan para proteger, otros por sobrevivir mientras que unos lo hacen sólo por ayudar. El punto era que la guerra había tocado ya gran parte de los mundos del Nintenverse… y seguían apareciendo más.

La única oportunidad que tienen es el de resistir hasta que los héroes que partieron a la galaxia Duat derroten a Anubis y regresen la paz a sus mundos. Pero a ellos sólo les quedan menos de seis horas para lograrlo. ¿Podrán hacerlo?

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 42: Verdades de Guerra.

Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

-Galaxia: Duat-

En uno de los planetas desérticos… un momento, ¿desérticos?¿Entonces que hacen todos estos árboles aquí? … oh bueno, en uno de los planetas desérticos, con arboles extrañamente, tres figuras corrían por el sendero de piedra que indicaba el camino a seguir… que estaba rodeado de árboles. Estas tres figuras eran Kristal, Lucy y Raichu, con este último corriendo al frente de ellas… y con un chichón en la cabeza. ¿Por qué?¿De verdad tienen que preguntar? Usen su imaginación.

Los tres N-Warriors corrían por el interior del bosque de arboles de hojas rojas como el rubí, una imagen hermosa y peligrosa a la vez, ya que las hojas eran tan afiladas como espadas, algo que Raichu descubrió de la manera más dolorosa. Digamos que eso explicaba el porqué tenía una venda en su cola.

El calor de ese planeta era insoportable, más de doscientos grados centígrados a la sombra, sin ningún animal en toda la zona. Si, existían enormes océanos en ese planeta… de magma ardiendo. Era una fortuna que las armaduras y las auras de los N-Warriors les permitieran resistir ese calor, aunque eso no evitaba que estuvieran sudando y sintiendo los efectos de las altas temperaturas. Luego de unos momentos, el grupo se detuvo a las afueras del bosque.

"Que calor." Comentó Raichu, con la lengua de fuera para intentar refrescar su cuerpo.

"Si, hace bastante calor." Expresó Lucy, recargándose en uno de los arboles, cerciorándose de no cortarse con una de las hojas de estos.

"Denme un momento." Dijo Kristal, mirando sus manos detenidamente. "¡BLIZZARD!" exclamó, formando un enorme trozo de hielo, mismo que trozó en tres pedazos, lo suficientemente grandes como para caber en la mano de una persona. "Tengan."

"¡Gracias, Kristal!" exclamó Raichu, tomando uno de los trozos. "No sé que haríamos sin ti."

"Gracias." Agradeció la Magic Knight, tomando el hielo. "Sin eso ya nos hubiéramos muerto de deshidratación."

"Lo sé." Respondió ella, llevándose el hielo a la boca y bebiendo el agua que este soltaba al derretirse. "Aunque Alan-kun es mejor que yo en esto del hielo, al menos soy lo suficientemente buena como para evitar que se derrita tan rápido."

"Que bueno." Expresó Lucy, comiendo el trozo de hielo como si fuera una paleta. "Pero que calor hace."

"Culpa a los tres soles a los que orbita este planeta." Expresó el Pokemon, señalando al cielo, donde dos soles podían verse fácilmente, con uno saliendo por detrás de las montañas.

"Y sin contar con los diez planetas que hemos dejado atrás; dos de ellos tenían soles más cercas, y uno de ellos sólo tenía uno…"

"Pero era mil veces más grande que uno normal."

"Lo sé." Dijo Lucy nerviosamente, antes de mirar el árbol donde estaba recargada. "Me pregunto como es que hay plantas en un mundo así."

"Deben de estar acostumbradas a este calor tan intenso." Comentó Kristal. "De no ser así, no existirían."

"Pues yo digo que esas plantas en lugar de absorber agua absorben lava." Dijo Raichu, mirando su cola. "El corte que sentí era muy caliente."

"Eso me lleva a otra pregunta." Empezó Lucy con curiosidad. "¿Cómo es que hay aire aquí si no hay plantas que lo produzcan?"

"Estamos en otra galaxia, las reglas de la nuestra no funcionan aquí." Respondió el Pokemon. "Quizás esas hojas estén dando oxígeno."

"No, no es eso." Interrumpió Kristal. "Según el N-Mod, ni este, ni los otros diez mundos que hemos pasado, tienen oxígeno suficiente para sobrevivir."

"¿Que? Entonces ¿Cómo es que estamos vivos?"

"Nuestras armaduras." Respondió la hechicera, llevándose una mano al pecho. "Al parecer, el aura generada por ellas funciona como un filtro que nos da oxigeno."

"¿Nuestras armaduras funcionan como un árbol? Eso es raro." Inquirió el Pokemon con confusión.

"Bueno, al menos podemos estar tranquilos si terminamos en el espacio, ¿no?" cuestionó Lucy con algo de nervios. "O bajo el agua."

"Eso es cierto, pero hay que tener cuidado." Expresó la hechicera. "Si nos destruyen las armaduras, esta protección se va. Aunque para eso deberían ser destruidas por completo."

"¿Pero quien sería capaz de destruir nuestras armaduras así?" cuestionó Raichu. "Supuestamente estas armaduras resisten Súper Novas de cerca sin ningún problema."

"No hay que confiarse, pueden haber seres más fuertes que podrían lograrlo."

"Quizás, pero no por ahora."

"No podemos saber eso. Los Pharaohns podrían hacerlo, no sabemos los poderes que ellos tienen."

"Es cierto, no podemos confiarnos." Expresó Lucy. "¿Y si con quien nos enfrentamos puede hacerlo? Recuerda que Takato se enfrentó a alguien que pudo atravesar su escudo con una lanza, y eso que el escudo de Takato es el más fuerte de los presentes, seguido del de Tai."

"Bueno, es cierto."

"¿Quieren otro hielo?" preguntó Kristal.

"¡Si!" exclamaron sus dos compañeros, haciendo que ella riera nerviosamente.

"Ok… ¡Blizzard!" exclamó, formando otros trozos de hielo con su magia. "Aquí tienen."

"Gracias." Expresaron al mismo tiempo.

"Bueno, debemos seguir, aún nos quedan unos cinco planetas más… y parece que serán iguales a este."

"¿Más calor?" cuestionó Raichu. "Me moriré de calor."

"Mientras Kristal pueda hacer más hielo, no creo que sea tan malo." Expresó Lucy, viendo el lado bueno.

"Es cierto… pero quiero el que sigue de limón."

"¿Crees que soy un señor de helados?" cuestionó la joven hechicera.

"No… definitivamente no eres un señor." Respondió el roedor, mirando al pecho de la joven.

"¿Quieres otro chichón?"

"No, ahorita no tengo ganas… de hecho, mis niveles de perversión son afectados por el calor intenso."

"Ya lo oíste, Lucy; cuando empiece a ser pervertido, quémalo."

"Muy bien." Respondió Lucy, sonriendo alegremente.

"Chicas, chicas, mejor dejemos el juego de 'golpeen al ratón' y sigamos adelante." Dijo Raichu con algo de nerviosismo, ya que sabía que esas chicas serían capaces de eso… bueno, quizás Lucy no, pero Kristal podría convencerla.

"Claro, siempre y cuando dejes el juego de 'hacerle cosas pervertidas a las chicas'." respondió Kristal.

"Jamás."

"Mejor sigamos adelante."

Y con esto dicho, el grupo comenzó a correr nuevamente, con hielo en mano y siguiendo el sendero que los llevaría a la pirámide. Siguieron corriendo, rápidamente llegando al cristal-portal que los llevaría a otro mundo… que era exactamente igual al anterior, sólo que con más lava por todas partes. De hecho, llegó un momento en el que el camino resultó estar bloqueado por un río de magma… que parecía ser más que nada un enorme lago, ya que el final no se podía ver a simple vista. Claro, eso no fue problema para los N-Warriors, ya que Kristal utilizó el hechizo Glide para hacer que sus dos compañeros pudieran volar con ella y cruzar ese obstáculo sin muchos problemas.

Continuaron su camino, llegando de nuevo a otro portal que los llevó a otro mundo. El planeta que seguía era exactamente igual, aunque con menos lava y calor, pero aún así desértico. Sin embargo, en el siguiente planeta…

-BANG!-

Justo al salir de ese portal, los tres fueron recibidos a disparos de energía por varios Snake Soldiers que los estaban esperando, no pudiendo evitarlos debido a que fue tan repentino y, como no podían moverse a gran velocidad a menos que concentraran sus auras, fueron acribillados por estos ataques.

Cada joven recibió al menos cien disparos de energía por parte de los treinta soldados que estaban rodeándolos, cayendo inertes al suelo después de tantos ataques. Los Snake Soldiers se acercaron a ellos, seguros de que habían muerto bajo sus armas.

Música de fondo: - 167-Fight 2-FFIV- (Soundtrack: Final Fantasy IV)

Entonces, los tres jóvenes abrieron los ojos de golpe y, más rápidos que el rayo, se pudieron de pie e invocaron sus armas, al parecer los disparos de los soldados no les hicieron nada. Los hombres de Anubis, al ver esto, comenzaron a disparar nuevamente, pero ya para ese momento los tres N-Warriors ya habían elevados sus auras a un nivel lo suficientemente alto como para ver, evitar y bloquear los disparos de energía con gran facilidad. Los tres se separaron, cada uno llevando sea diez soldados de Anubis para pelear contra ellos.

Raichu usó su Keyblade para bloquear fácilmente los ataques de plasma de sus oponentes, lanzando descargas eléctricas cada que tenía oportunidad, pero estos eran bloqueados por poderosos escudos de energía que cubrían a los soldados, evitando ser dañados por las descargas.

"Oh, ahora son más duros." Expresó el Pokemon, sonriendo un poco. "Veamos si lo que aprendí en la habitación del tiempo sirvió de algo."

Con esto dicho, Raichu saltó hacia adelante, pasando por sobre los soldados mientras hacía piruetas en el aire, evitando los disparos. Al tocar el suelo nuevamente, el Pokemon humano extendió su Keyblade hacia el frente, reuniendo electricidad en la punta de esta, preparado para realizar su nuevo ataque.

"¡THUNDARA MISSILES!"

Varias descargas eléctricas, más delgadas que las que normalmente suelta, salieron de su Keyblade, viajando principalmente hacia el frente. Estas descargas, como misiles rastreadores, se dirigieron hacia los soldados de Anubis, impactando de lleno en sus escudos de energía, que disipó muchas de estas descargas. Sin embargo, la electricidad era tan intensa y los ataques tán rápidos, que los escudos comenzaron a fallar, dejando pasar algunas descargas que afectaban a los soldados. Algunos de ellos se alejaron, rodando sobre el suelo o simplemente dando saltos acrobáticos que harían que la mayoría de los gimnastas olímpicos se murieran de envidia. Pero no tenía caso, puesto que las descargas los seguían, impactando en sus escudos y, a veces, lastimando sus cuerpos. Pronto, los escudos de los Snake Soldiers fallaron por completo, recibiendo toda la furia de la electricidad, matándolos en el acto. Raichu bajó su arma la ver que había derrotado a sus rivales.

"Bueno, eso acabó." Comentó el Pokemon-humano. "Al menos probé que esta técnica funcionaba bien. Buena forma de combinar el hechizo Thundara con mis habilidades natas de controlar la descarga."

Cerca de ahí, Kristal combatía con sus respectivos diez Snake Soldiers, empleando sus hechizos para ganar ventaja. Se había dado cuenta de que ningún hechizo ofensivo, es decir Blizzaga, Thundaga, Firaga o incluso Waterga, funcionaba debido al poderoso escudo que los protegía. Su Crystal Shower tampoco servía, puesto que desviaba la energía de los ataques.

Uno de los soldados de Anubis la atacó físicamente, usando su Staff Weapon como arma de golpe. Kristal invocó su Sage's Stone Keyblade para bloquearlo, notando casi de inmediato que tenía una gran fuerza, una que podría equiparar a la de uno de los Generals del Mecronet Empire. Entonces, notó que los demás Snake Soldiers los rodearon, apuntándole con sus armas y disparándole a ella. La hechicera invocó las otras Crystal Challange Keyblades alrededor de ellos dos, que comenzaron a girar rápidamente para bloquear los ataques con facilidad. Ahora, sólo tenía que vencer a ese guerrero que estaba frente a ella y asunto arreglado.

Notó como Raichu eliminó a sus respectivos enemigos e intentó lo mismo, aplicando un Thundaga a su rival, pero este hechizo no le hizo nada, puesto que Kristal no era de elemento eléctrico, por lo que no tenía el mismo efecto. Así que, en lugar de eso, tuvo que emplear más fuerza y lanzar a su enemigo lejos, evitando así que continuara cerca de ella, antes de que saltara para alejarse de los soldados.

'Rayos.' Pensó la hechicera. 'Mis hechizos especiales no les afectan por ese escudo, ningún ataque de energía les afecta… pero… ¿Y si uso hechizos físicos?'

Una idea se formó en la mente de la joven mientras caía a tierra después de su gran salto. Al caer, reunió energía mágica en la Keyblade que sujetaba, mientras las otras Keyblades se desvanecían, ya que no las necesitaría por el momento. Kristal clavó su Keyblade en la tierra, liberando su ataque mágico.

"¡QUAGA!"

Quaga, el tercer nivel del hechizo Quake, provocó que varias estacas de roca salieran del suelo justo donde estaban los soldados de Anubis. Afortunadamente para ellos, ninguna de estas estacas los atravesó, lo que hubiera sido una muerte muy dolorosa. Sin embargo, las estacas evitaban que se movieran, ya que quedaron atrapados entre las rocas, dejándolos a merced de Kristal, quien ya tenía otro hechizo en mente.

"¡METEOR!"

Al alzar su Keyblade hacia arriba, la hechicera invocó varios meteoros del cielo, cayendo a gran velocidad contra los Snake Soldiers, quienes no pudieron hacer nada más que recibir el ataque de lleno, ya que sus escudos de energía funcionaban sólo con ataques físicos. Al final, los cuerpos de los soldados quedaron varios metros bajo tierra, cubiertos por las rocas. Kristal bajó la mirada un poco, sintiéndose triste de tener que hacer eso, pero no había momento para titubear ahora.

"¡Kristal!" Exclamó Raichu, acercándose a ella. "¿Estás bien?"

"Si, lo estoy." Le respondió la hechicera. "Esos sujetos nos tomaron desprevenidos."

"Lo sé… ¿Dónde está Lucy?"

"Ahí está… ¿Lucy?"

Música de fondo: - 110-The Other Promise- (Soundtrack: Kingdom Hearts II Final Mix)

Ambos se acercaron a la Magic Knight, quien parecía inmóvil, de pie, con su mano izquierda hacia adelante. Cuando los dos se acercaron a ella, notaron que tenía una cara de espanto y shock, y que estaba temblando un poco. Al mirar al frente, ambos N-Warriors vieron la razón por la que estaba así.

Frente a ellos, los diez Snake Soldiers que se enfrentaron a ella estaban muertos, todos con algunos agujeros en sus cuerpos, como si algún ataque los hubiera atravesado y, al parecer, cauterizado las heridas, ya que no sangraban. Los Kristal y Raichu se miraron con confusión. ¿Lucy había hecho eso?

"¿Lucy?" preguntó Kristal, despertando a la joven de su estado de shock.

"K-Kristal… y-yo, yo no quería…" respondió la Magic Knight con temor, soltando su Keyblade y dejándose caer sobre sus rodillas. "Yo los…"

"¿Qué pasó?" cuestionó la hechicera, hincándose a lado de la joven pelirroja.

"Yo no…" volvió a responder, llevándose ambas manos a la cabeza, sintiéndose desesperada. "Los maté a todos… yo…"

"¡Lucy!" Exclamó Kristal, intentando sacar a la pelirroja de su estado de shock, lográndolo al fin.

"¿Eh?"

"Lucy, ¿Qué tienes?" cuestionó la hechicera con preocupación.

"Yo los maté…"

La joven hechicería miraba a su compañera con preocupación, no entendiendo el porqué del temor que tenía la pelirroja. Entonces, la revelación de la causa del malestar de su compañera le llegó a su mente tan rápido como el rayo.

Era la primera vez que Lucy mataba a un 'humano' que no fuera un súper guerrero.

Lo entendió todo. A los ojos de la Magic Knight, los Snake Soldiers de Anubis eran sólo humanos armados, gente que no tendría oportunidades contra ella. El hecho de matar a personas más débiles era algo que nunca había hecho… y por eso se sentía así.

Sin decir nada, Kristal abrazó a la pelirroja con fuerza, tratando de calmarla, algo que surtió efecto casi de inmediato.

"Oye, ¿Estás bien?" preguntó la hechicería, recibiendo un leve 'si' de la joven. "Bien… ¿Qué pasó?"

Lucy permaneció callada unos cuantos segundos, antes de empezar a hablar, recordando lo que había pasado.

-

Ella estaba peleando contra los soldados de Anubis, tal y como lo hacían sus compañeros, defendiéndose de sus agresores, quienes los habían recibido a disparos. Sin embargo, a diferencia de Kristal y Raichu, Lucy no quería matarlos, no era cruel y sabía que habría una forma de calmar esta situación sin tener que hacerlo. Si, había atacado a una Pharaohn en el pasado, sin tener remordimientos de que su ataque le hubiera causado la muerte, pero la guerrera dorada era cruel, sanguinaria, obedeciendo ciegamente a un dios que amaba la guerra… o eso creía ella. Además, el hecho de que su rival fuera una guerrera capaz de destruir mundos hacía más 'factible' que Lucy atacara sin remordimientos.

Pero esta era una situación completamente diferente; frente a ella estaban humanos, simples humanos. Si, quizás más fuertes que los que existen en su galaxia, la gente que vive en paz, pero aún así, como no eran súper poderosos como la Pharaohn, no creía que fuera bueno matarlos. Para ella, sería como si matara a un humano normal.

Lucy quería dejar inconscientes a los Snake Soldiers, pero sus poderosos escudos no le permitían hacer esa acción. Trataba con golpes físicos con su Keyblade, pero al parecer el escudo no permitía que algún objeto rodeado de aura mágica, como la Keyblade en si, pudiera atravesarlo. Intentó con una patada, pero el resultado fue el mismo, sólo lastimándose a ella misma. Lo único que le quedaba era usar su magia, pero era muy peligroso; un poco más de la cuenta y los soldados terminarían muertos, algo que ella no quería. Intentó usar un poco de su energía, lo que ella creía sería suficiente para atravesar el escudo, para probar que tan fuerte era. Reunió algunas flamas en su mano izquierda, mientras su aura se elevaba, antes de realizar su ataque.

"¡FLAME ARROWS!"

Sin embargo, casi de inmediato, la Magic Knight notó que su técnica de fuego era varias veces más poderosa que las anteriores veces que la había usado, siendo que un ataque que ella creyó había sido al veinte porciento, resultó tener la fuerza de su propio ataque al ciento veinte porciento, seis veces más. Su sorpresa se transformó en confusión al darse cuenta de lo que pasaría.

Las flamas eran sumamente intensas, capaces de derretir el metal en segundos. Las Flame Arrows comenzaron a funcionar como si fueran taladros, viajando velozmente hacia sus oponentes. Las flechas llameantes impactaron contra el escudo protector con fuerza, atravesándolos como si fueran nada, dando de lleno en sus rivales, cuyas armaduras, a pesar de ser más fuertes que cualquier material conocido por el hombre, ofrecieron poca resistencia ante las llamas, atravesándolas por completo, así como a sus portadores de un lado a otro. Eran cientos de flechas a una velocidad muy superior a la del sonido, lo que significaba que cada uno fue atravesado varias veces antes de morir por sus heridas.

Al caer al suelo, algunos de los soldados aún seguían retorciéndose, más que nada siendo espasmos involuntarios de los cuerpos cuya cabeza no había sido atravesada, antes de quedarse inertes para siempre. Lucy, quien se había quedado quieta durante unos segundos, miraba esto con horror y desesperación, no sabiendo que sus poderes podían hacer algo tan terrible como eso.

Era la primera vez que mataba a un humano… y lo había hecho de una forma bastante sanguinaria… y ella no sabía como lo había hecho.

-

Música de fondo: - 109-Solitude- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Kristal y Raichu escuchaban la experiencia de la Magic Knight, preocupados por ella.

"Lucy, tranquila." Comentó la hechicera. "Ya pasó…"

"Pero yo…" intentó decir la pelirroja, sintiéndose bastante triste.

"Oye, sé que esa es una experiencia bastante desagradable, yo también pasé por lo mismo cuando estaba en la academia de magia en Shadow Realm. La primera vez que maté a alguien por error, creí que mi magia era algo horrible, hasta que Duncan me comentó que cada uno tiene el poder de elegir y que, algunas veces, tenemos que usar ese poder para proteger a nuestros seres queridos… aunque eso signifique que tengamos que robarles la vida a alguien más."

"Pero, ¿Qué hay de ellos?¿Que hay de sus familias y gente que lo estiman? Yo… yo se los robé."

"Ellos eran soldados, estaban preparados para dar su vida para cumplir los objetivos de sus superiores, y sus familias lo sabían… sabían que podrían no regresar. Nosotros somos iguales; venimos a esta galaxia a detener a quien nos amenaza, aún arriesgando nuestras vidas porque somos los únicos que podemos hacerlo."

"Eso lo entiendo, pero…"

"Lucy, escúchame." Expresó Kristal, mirando fijamente a los ojos a su compañera. "No me gusta esto tanto como a ti, pero no tenemos otra opción. No quiero que esta gente invada nuestros mundos y hagan lo que quieran con ellos. No voy a permitir que ellos maten a nuestros seres queridos por culpa de cualquier acto detestable que ellos quieran, y si tengo que pelear contra ellos para hacerlo, lo haré."

Lucy permaneció callada, confundida. Entendía el razonamiento de Kristal, pero no quería matar gente más débil que ella por temor; temor a que se acostumbre a ello, temor a que no piense en otra solución a un conflicto… temor a que le termine gustando hacerlo. Viendo el conflicto interno que tenía la guerrera mágica, Kristal sonrió, alejándose un poco de ella.

"Mira, podremos evitar cualquier conflicto que se nos ponga en frente si es necesario. Recuerda que tenemos una mayor velocidad que ellos y podernos evitarlos. En caso de combate, ti sólo trata de noquearlos, nosotros nos encargaremos del resto. Raichu y yo sostendremos el peso de los muertos sobre nosotros."

"¿Por qué yo?" cuestionó el Pokemon humano.

"Cállate o te doy otro golpe en la cabeza."

"Que agresiva…"

Lucy miró a su compañera, ya un poco más aliviada por esa situación, agradecida porque en el futuro evitarían cualquier conflicto de ser posible.

"E-está bien." Comentó la guerrera mágica nerviosamente. "Haremos eso entonces."

"Muy bien, hay que seguir adelante." Expresó Kristal, antes de ponerse a pensar. "Aunque, tengo una duda; ¿Cómo se incrementaron tus poderes?"

"No lo sé, sólo sentí que, cuando lancé el Flame Arrow, era mucho más fuerte que antes."

"Es cierto." Expresó la hechicera, invocando un Fire en su mano que ardía con intensidad. "De hecho, el hechizo Fire es tan intenso como un Firaga. Me pregunto que será."

Todos se ponían a pensar en alguna razón por la cual los poderes de fuego se hubieran incrementado, mientras resistían en intenso calor del planeta. Fue entonces que Raichu descubrió la razón, mirando hacia el cielo, morado por cierto y con extraños jeroglíficos pintados en el como todos los mundos anteriores, viendo a los tres soles que estaban en distintas partes del cielo.

"Los soles…" comentó Raichu, llamando la atención de las dos chicas. "Son los soles de estos planetas."

"¿Los soles?¿Que quieres decir?" cuestionó Kristal.

"En mi mundo, hay un ataque llamado Sunny Day, que incrementa los poderes de fuego al intensificar, de alguna forma, los rayos del sol. Con tres Soles en este planeta, es probable que tengan la intensidad de un Quíntuple Sunny Day de forma continua."

"Eso explica el incremento de mis poderes de fuego." Expresó Lucy. "Bueno, eso me da una ventaja."

"No lo creo." Expresó Kristal. "No tendría caso darle una ventaja al rival si antes no te das una a ti mismo."

"¿Qué insinúas?"

"Es simple; que si estos son los dominios de fuego…"

"…entonces, el jefe de este lugar debe ser un guerrero de fuego." Terminó Raichu.

"Exactamente… y, a menos que haya alguien más, sólo hay una persona en los quince Pharaohns que tiene el poder sobre el fuego."

"Es cierto, la persona cuyos poderes superaron a los de hielo de Alan." Comentó Lucy al descubrir la identidad de su rival más adelante.

"Si… ella es…"


Música de fondo: - 77-Gateway- (Soundtrack: Megaman X8)

Cinco mundos más adelante, había un planeta que estaba tan cerca de su enorme sol, que toda vida en su superficie había desaparecido, un mundo sin oxígeno… de hecho, sin atmósfera. Ese planeta tenía un clima extremo; en el lado donde la luz le daba de lleno, la temperatura era de más de seiscientos grados centígrados, mientras que en la zona oscura era de unos menos ciento noventa y tres. Ese mundo, que tenía unas noventa y siete horas por día, se calentaba mucho cuando el sol iluminaba el suelo, causando grandes cambios de temperatura con sólo su luz. ¿Cómo es eso posible? Tiene que ver con la falta de atmosfera y el tipo de radiación que el enorme sol emitía, algo así como una llamarada solar del nuestro.

Sin embargo, había vida… no en su superficie, claro, sino varios metros debajo de la tierra, donde una avanzada civilización había hecho una enorme caverna de cientos de kilómetros de ancho y largo, donde construyeron una enorme ciudad, encerrada dentro de un domo de energía, ya que aún dentro de la caverna hacía una temperatura extrema.

Los habitantes de esa ciudad parecían personas normales, sin embargo, estaban acostumbrados a los intensos calores que se sentían en el planeta y tenían cierta protección contra esto… razón por la que la piel de las personas era de color rojo.

En el centro de esta ciudad subterránea, se encontraba una de las doce pirámides doradas, protegida por su Pharaohn, como las anteriores. Y dicha Pharaohn estaba… bueno… tomando un baño.

Si, era una mujer, su piel era de color normal debido a que, gracias a una poderosa aura, no necesitaba una piel resistente al calor como los habitantes de la ciudad. En una de las habitaciones de la enorme pirámide, se encontraba el cuarto de baño, al que sólo ella tenía acceso. Ese cuarto constaba en una enorme piscina cuadrada en el centro, rodeado de un barandal dorado, mientras con cuatro pilares, cada uno en una de las esquinas de la piscina, servían como soporte. En uno de los lados, sentada dentro de la piscina, que era poco profunda, se encontraba la guerrera dorada, Quetesh.

La Pharaohn estaba relajándose, sintiendo como el agua hacía efecto en sus músculos, mientras el vapor del liquido cubría su desarrollado cuerpo para evitar que cualquier mirón pudiera verla. Aunque, claro, si alguien osaba hacerlo, sufriría la muerte más dolorosa que jamás se hubiera imaginado… él y su familia, claro estaba.

Había algo extraño con el agua usada para bañarse. A pesar de que se veía como el agua corriente, esta estaba alterada lo suficiente como para soportar intensas temperaturas y no evaporarse, esto era debido a que el aura de Quetesh era tan intensa, aún en estado de reposo, que podría evaporar un océano de agua normal en pocos segundos. De hecho, el agua de la piscina estaba en esos momentos a unos tres mil grados centígrados, mucho más que la temperatura en la superficie. Cualquier desafortunado que caiga en ese lugar sería cocinado en segundos.

Pero no Quetesh, quien sentía el agua como si tuviera la temperatura de un baño sauna, algo fácilmente resistible para ella.

"Esto es vida." Comentó la guerrera dorada, totalmente relajada.

"Que relajada, Quetesh."

La guerrera dorada no necesitó voltear hacia atrás para saber quien estaba detrás de ella. Sólo una persona era capaz de entrar a esa habitación con ella dentro.

"Anhur, ¿Qué haces aquí?" cuestionó la mujer con cierto enfado. "Sabes que no me gusta que entres aquí."

"Tenía que verte." Respondió el hombre de cabello verde, caminando hasta estar a lado de la mujer, sin tener que entrar al agua, aunque no le haría daño. "Tengo que decirte algo."

"¿Ah si?¿Que es?"

"Ten cuidado."

"¿Qué?¿Sólo viniste a decirme eso?"

"Lo digo enserio. Me refiero a los guerreros de la Nova Alliance. Sé que han derrotado a todos los Pharaohns del anillo exterior."

"Si, eso ya lo sé, no tienes porqué decírmelo."

"Si, pero también supe que han eliminado ya a Searia y a Apep."

"¿Qué?¿Hablas enserio?"

"Si, eso he escuchado. Sólo quedamos cinco de nosotros y algunos ya tienen acceso directo con el señor Anubis. Debemos derrotar a quien llegue a nuestras pirámides, para luego dirigirnos a la Necrópolis."

"Entiendo, parece que hemos subestimado a los héroes de la Nova Alliance."

"Si, y ese ha sido nuestro error. No sé tú, pero yo los eliminaré cuando los vea, no tendré piedad, no probaré mis fuerzas contra ellos. Al parecer, los otros Pharaohns dejaron que eso pasara y sus enemigos lograron acostumbrarse a eso. Tenemos que ser duros."

"Ya veo… lo haré, usaré todas mis fuerzas en esos guerreros." Expresó Quetesh, antes de ponerse de pie, no importándole que su compañero la viera desnuda. "¿Sólo a eso viniste?"

"Por supuesto que no." Respondió Anhur, acercándose a ella, antes de que, sorpresivamente, llevara una de sus manos al trasero de la pelirroja y la otra a uno de sus pechos. "Tu sabes para que más quiero venir."

"Idiota, sabes que no es el momento."

"Siempre es el momento."

Quetesh sonrió un poco, mientras abrazaba al hombre frente a ella, quien aún no apartaba sus manos de esos lugares prohibidos.

"¿Por qué nos parecemos tanto a los humanos?" cuestionó ella. "¿Qué acaso no somos dioses?"

"Semi-dioses." Corrigió Anhur. "Nuestras almas son divinas, pero nuestros cuerpos siguen siendo tan mortales como los de los humanos, por eso podemos morir. Los demás Pharaohns, que creyeron que eran invencibles, olvidaron su parte humana y por eso cayeron derrotados."

"No cometeremos ese mismo error. Nosotros, los Pharaohns que estamos en el anillo interno, sabemos que somos mortales… le tememos a la muerte… y por eso hacernos lo que sea por evitar morir."

"Yo no moriré, no tengo pensado morir todavía, no hasta que pase la eternidad contigo."

"Deja de intentar ser romántico, sé lo que quieres."

"¿Y me lo darás?"

"Siéntete honrado de que seas la persona a la que se lo puedo dar."

"Y honrado me siento… mi reina."

Con esto dicho, ambos unieron sus labios, dejándose llevar por la pasión que tenían dentro de sus corazones.

Después de todo, los Pharaohns seguían siendo humanos en cuerpo…

Fin del Capitulo 42


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Raichu: Hola, soy Raichu. Muy bien, ahora seguimos adelante. Pero, ¿Qué pasa? Supuestamente estamos en el planeta marcado por el mapa. ¿Dónde está la pirámide?

Kristal: Es posible que esté en algún lugar escondido. ¿Pero donde?¿En el cielo?¿O debajo de nosotros?

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Buscando la base de Qetesh, la ciudad escondida.

Raichu: ¡Wohoo!¡Miren como destruyo ese Ha-!¡Ow!

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: bueno, una vez más estoy aquí. Espero que les haya gustado el capítulo, algo corto en comparación con los anteriores, pero por eso es que actualizé hoy. Bueno, no tengo mucho que decir, más que el siguiente lo subiré el Sabado, así que estén atentos.

Por cierto, a más tardar mañana subiré las siguientes canciones del Soundtrack, por lo que chequen mi profile para verlas.

Bueno, creo que es todo, nos vemos el Sabado.

Sobres.

-Saiyan X logged off-