28/JUNIO/09
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
Lucy, Kristal y Raichu corrían por los varios mundos de la galaxia Duat, dirigiéndose a su siguiente destino. Los planetas por los que pasaban eran sumamente calientes, debido a la cercanía que estaban cada uno de sus respectivos soles, lo cual los hacía perder energías rápidamente. Entonces, en uno de los mundos más adelante, fueron recibidos a disparos por varios Snake Soldiers que los esperaban.
Sin embargo, cada uno logró reponerse y contraatacarlos, eliminándolos por completo. Pero Lucy no quería eliminarlos, sólo noquearlos, aunque al final los mató sin querer, debido a que sus poderes de fuego se habían intensificado. Raichu dedujo que era por los soles, que hacían un efecto parecido al ataque Sunny Day de su planeta, intensificando los poderes de fuego, por lo que inquirieron que la única razón por la que esto pasaba era para darle ventaja al Pharaohn de esos dominios.
Qetesh…
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 43: Buscando la base de Qetesh, la ciudad escondida.
Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
"¡BLIZZAGA!"
Una corriente de aire helado pasó volando por el aire, congelando un río de magma que se encontraba obstruyendo el camino. El ataque fue provocado por Kristal, la joven hechicera del planeta Shadow Realm, quien, luego de realizar el hechizo, comenzó a perder el equilibrio.
"¡Kristal!" Exclamó Lucy, sujetando a su compañera. "¿Estás bien?"
"Si, no te preocupes." Respondió la joven con cansancio. "Sólo ando algo cansada."
"Haz realizado muchas veces ese hechizo de hielo, es normal que estés cansada."
"Lo sé, pero si no lo hacemos, no podremos pasar… si nuestra magia para volar funcionara…"
"Ya sé." Expresó la pelirroja. "Si el hechizo Glide funcionara en este planeta, podríamos evitar estos obstáculos, pero…"
"¿Qué será lo que evita que podamos volar?" cuestionó Raichu, detrás de las chicas. 'Rayos, si hubiera sido más rápido, podría haber sujetado a Kristal y…' pensó el roedor, imaginándose a él mismo sujetando a Kristal por detrás… y apretando sus pechos varias veces, sintiendo la suavidad de ellos en sus dedos… hasta que descubrió una falla en su plan. 'Oh, cierto, tiene armadura y no sentiría nada… ¡Rayos!'
"No lo sé." Respondió la hechicera, tan cansada que no se percató de los pensamientos morbosos de su compañero. "Al parecer, este planeta tiene algo raro. De hecho, me cuesta más trabajo de usar un hechizo."
"Quizás tenga una barrera anti-magia." Comentó Lucy.
"Es probable…"
"Bueno chicas, será mejor caminar o si no se descongelará el magma." Dijo Raichu, indicando a la lava que estaba comenzando a derretir los lados del camino de hielo.
"Cierto, mejor vamos."
"¡Yo te ayudo, Kristal! Soy todo un caballero."
"Ni loca… Lucy, ayúdame."
"Claro." Expresó la joven, guiando a su compañera por el camino, dejando a Raichu atrás.
"¡No me dejen!"
Minutos más tarde, los tres estaban dentro de una cueva cercana, protegiéndose del intenso calor del exterior, aunque en el interior no era tan cómodo que digamos. Permanecieron así unos diez minutos, permitiendo que Kristal descansara un poco más luego de haber usado los hechizos de hielo varias veces en ese día.
"Que cansancio…" comentó Kristal. "Quiero quitarme mi armadura…"
'¡Si!' pensó Raichu de forma pervertida, ya que, con ese calor, la hechicera estaría sólo en su blusa blanca y, con el sudor que ella está transpirando, podría volverse transparente y ver sus… 'encantos'.
"Pero no puedo, o si no, moriré por la alta temperatura."
'¡Noooooo!' pensó el Pokemon, imitando el 'famoso' grito de Darth Vader en el episodio tres de Star Wars.
"Entonces, esta armadura también sirve como soporte de vida…" expresó Lucy, viendo los guantes de su traje. "¿Podríamos vivir en el espacio?"
"Técnicamente, si, porque el aura de la armadura funciona como una burbuja ambiental; nos mantendrá vivos por el ambiente en donde se activó, aunque sólo duraría unos minutos. Sin embargo, no quiero correr riesgos, no vaya a ser que sea sólo teoría. Además, si destruyen nuestra armadura en el espacio…"
"Entiendo… Kristal, he estado pensando en algo."
"¿Qué sucede?"
"En el siguiente combate, déjame a mi pelear contra el Pharaohn."
"¿Qué?¿Pelear sola con él?¿Que estás diciendo, Lucy?"
"Tu estás más cansada que nosotros." Comentó la Magic Knight. "A pesar de que luchamos juntas contra una Pharaohn, tu has estado usando muchas veces Blizzaga y haz agotado tus reservas de energía mágica. No creo que puedas hacer mucho contra la que sigue."
"Pero Lucy…"
"Además, no estaré sola; Raichu estará conmigo."
"¿Yo?" cuestionó el Pokemon con confusión.
"Claro. Tú no has peleado contra un Pharaohn, ¿Verdad? Estás más descansado que nosotras dos."
"Bueno, es cierto… pero no soy tan fuerte como ustedes."
"Descuida, estoy segura de que entre nosotros podremos vencerla… si es que es Qetesh, claro."
"Es probable que si lo sea." Expresó Kristal. "Creo que ella domina estos planetas, por eso la ventaja del fuego con este tipo de clima."
"Si, pero esa ventaja se anula porque yo también soy una guerrera de fuego."
"Tienes razón…"
"Un momento." Interrumpió Raichu. "Sé que tu, Lucy, tienes ventaja por el elemento, pero yo no."
"¿De que hablas? La electricidad no se debilita con el calor." Inquirió Kristal.
"Si, ya sé, pero con Sunny Day, hay menos posibilidades de que mis ataques eléctricos más fuertes no tengan efecto."
"Raichu, este no es el ataque de tu mundo, es un efecto del clima del planeta. No creo que afecte tus poderes eléctricos."
"Aún así…"
"Además, no puedo permitir dejar a Lucy sola a luchar contra Qetesh si es que es ella nuestra rival."
"Está bien, me quedaré con Lucy y…"
"Y más te vale que no le hagas algo pervertido a ella, ¿ok? Porque no seré yo quien te castigue."
"¿Tu no? Entonces no me preocupo por…"
"Debo recordarte que a Lucy la protege X, Latis y sus tres hermanos… y créeme que ellos tres podrían pasarse de severos."
"Oh… b-bueno, e-está bien…"
"Bueno, ya estoy más descansada." Comentó la hechicera, poniéndose de pie. "Será mejor continuar."
Con esto dicho, los tres guerreros continuaron su camino, dirigiéndose hacia el mundo donde estaba su siguiente rival.
Música de fondo: - 82-The Mako-Controlling Organization- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)
Mientras tanto, varios mundos más adelante, Qetesh salía de su baño, y 'sesión especial', ya más relajada. Anhur, su amante, ya se había ido a su mundo, diciendo que probablemente los guerreros ya habrían llegado y que había ido a visitarla para desearle suerte y que no se confiara. Era algo así como su amuleto de la buena suerte.
"Ese idiota…" comentó la Pharaohn para sus adentros.
Qetesh se puso a pensar un poco, en ella y en todo lo demás. Los Pharaohns, los sirvientes más poderosos del dios Anubis, eran humanos a los que les fueron inyectadas las esencias divinas de otros dioses y así ser lo que eran ahora. Eran los soldados perfectos; fríos, fuertes, sin miedo a nada y a nadie. Sin embargo, ella y algunos de sus compañeros, en especial los del anillo interno, veían esto último como un error. Alguien que no le tenía miedo a nada podría hacer cosas estúpidas al lanzarse sin pensar contra el enemigo, sin saber de que era capaz.
El miedo, una emoción humana normal. Algunos de sus compañeros despreciaban ese sentimiento, porque los hacía ver indefensos, débiles… humanos. Pero ella sabía que no era así. El miedo era una necesidad básica de supervivencia. Todos tienen miedo alguna ves, y muchas veces ese miedo es producto de algo al que uno debe de enfrentar para hacerse más fuerte. Sin embargo, no iba a usar un miedo cualquiera, sino uno en especifico; miedo a morir.
Cuando un humano tiene miedo de morir, muchas veces hace cosas increíbles con tal de no perecer, evitando ese destino tan cruel que era el pasar al más allá. La vida tiene muchas cosas que ofrecer y alguien con miedo a morir se aferra como puede a la vida.
Ella, así como Anhur y algunos de sus compañeros, controlaban ese miedo a morir, porque sabían que eran mortales y que alguien más fuerte podría aparecer y poner en peligro sus existencias. Tenían que tener miedo a morir, para poder así hacer lo posible por evitarlo… y normalmente, eso que se tenía que hacer era volverse más fuerte, más astuto y hábil que el enemigo.
El miedo a la muerte… un sentimiento que puede hacerte ver débil, pero también puede volverte más fuerte.
Qetesh pensó en sus compañeros del anillo exterior. La mayoría de ellos no le tenían miedo a la muerte, por lo que era normal que hayan perdido contra seres más débiles. Pero sabía de tres Pharaohns que no pensaban así, que estaban concientes de sus raíces mortales y que podrían morir si no se esforzaban… Seketh, Ba'al y Hamon.
Sabía que Hamon seguía peleando contra su enemigo, se podía sentir sus presencias aún a miles de años luz de distancia, pero Seketh y Ba'al eran casos diferentes, ella había dejado de sentir sus presencias hace tiempo. Sabía que Ba'al fue derrotado por el N-Warrior llamado X, pero Seketh seguía vivo, al menos la última vez que pudo sentir su presencia, cuando el N-Warrior Takato logró destruir el cristal oscuro de su pirámide, y alejarse, para luego él seguirlo.
Qetesh apretó los puños. ¿Acaso incluso Seketh y Ba'al, quienes tenían un gran sentido del honor y conocimiento de sus raíces mortales, perdieron a pesar de tener ese gran miedo a morir?
"Entonces, esos héroes de la Nova Alliance son gente de cuidado." Se dijo a si misma. "Si no hago algo, si no peleo seriamente desde el inicio, podría perder la vida… eso no pasará."
"Disculpe, maestra Qetesh." Dijo un Snake Soldier, acercándose a su señora, quien acababa de salir del baño, ya con su armadura puesta. "Mensaje urgente del comandante."
"¿Qué sucede?"
"Se han localizado a tres intrusos cerca del planeta PXS-397, al parecer son N-Warriors."
"¿Tan cerca?" cuestionó ella. "Muy bien, prepara las tropas, este será el momento decisivo. Usemos todas nuestras fuerzas para aplastar a esos guerreros."
"¡Si, mi Lord!" exclamó el soldado, dejando a la Pharaohn sola.
"No me confiaré, N-Warriors. ¡Pelearé con todo mi poder desde el inicio!" exclamó la guerrera dorada, mirando a otro de sus súbditos. "¡Avisa a todos los presentes! Evacuen el planeta de inmediato si no es que quieren morir."
"¿Mi señora?" cuestionó el Snake Soldier al que ella le había hablado.
"Pelearé con toda mi fuerza, y es probable que este planeta sea destruido por completo, por eso no quiero tener que preocuparme por los habitantes. Llévenlos al refugio lunar del planeta Margia, ahí estarán a salvo."
"¡Si, mi Lord!"
Música de fondo: - 177-Rockvale Temple (Outside)- (Soundtrack: The legend of Zelda; Majora's Mask)
Ha pasado unos treinta minutos desde que los tres N-Warriors habían partido de la cueva donde estaban descansando. Ahora, los jóvenes habían llegado al planeta que buscaban; el mundo donde estaba la pirámide dorada. Sin embargo, esta no se encontraba en ninguna parte de su superficie. La habían estado buscando por ya media hora, pero no habían podido encontrarla por ningún lado.
"¿Dónde estará?" cuestionó Raichu con confusión. "Hemos estado buscándola, pero no la veo."
"hay dos posibilidades." Empezó Kristal. "Una; está en el cielo, flotando en alguna especie de isla. O dos; está bajo tierra."
"¿De verdad crees que estén en el cielo?" preguntó Lucy con confusión. "El calor de este planeta es aún mayor que el de los anteriores. No creo que estén allá."
"Si la tecnología de esta galaxia es lo suficientemente avanzada entonces si es posible. Pero aún así, no creo tampoco que esté en el cielo, por lo que tendríamos que verificar el suelo."
"¿Cómo lo haremos?" cuestionó el Pokemon eléctrico. "La superficie de este planeta, aunque sea más chico que mi mundo, es muy extensa. Tardaríamos días en buscar la pirámide, y no tenemos tanto tiempo. "
"Ya sé, ese es un problema…"
Lucy se cruzó de brazos y cerró los ojos, haciendo un gesto que indicaba que estaba pensando profundamente, tratando de encontrar la respuesta a ese problema. Luego de un rato, no logró encontrar esta respuesta, por lo que decidió preguntar a sus compañeros para ver si ellos tenían alguna. Sin embargo, al ver a sus dos compañeros, notó que ambos estaban respirando con dificultad, demás de transpirar bastante, como si hubieran corrido por días.
"¿Están bien?" cuestionó la Magic Knight con preocupación al ver a sus compañeros en ese estado.
"Si, no te preocupes." Respondió la hechicera, tratando de no preocupar a su amiga, aunque aún respiraba con dificultad. "Es sólo que el calor de aquí es insoportable."
"Es cierto." Expresó Raichu, también bastante agitado. "De no ser por esta armadura, quizás ya me hubiera deshidratado… o quemado vivo."
"La temperatura de este mundo está cerca de los mil grados centígrados. Me sorprende que el suelo no se haya derretido y vuelto lava. Al parecer los minerales de este mundo son más resistentes que los que hay en el Nintenverse."
"Eso me hace preguntarme porqué es que quieren el Nintenverse si tienen todos estos planetas a su disposición."
"Ya oíste a X: Anubis quiere el corazón del Nintenverse para hacer que estos mundos puedan generar más vida. Si lo logra, con los recursos de estos mundos podría hacer un ejército invencible para la siguiente Galaxian War. Tenemos que encontrar esa pirámide."
"¿Y como?" cuestionó Lucy confundida, mientras que la joven hechicera se ponía a pensar en alguna estrategia. Luego de algunos momentos de pensarlo, Kristal habló nuevamente.
"Tengo una idea." Expresó ella, haciendo que los dos le prestaran atención.
-
Varios Snake Soldiers estaban en la superficie del planeta, vigilando el lugar, ya que habían sido informados de que los invasores de la Nova Alliance estaban en sus territorios y tenían órdenes de disparar a matar. Sus trajes los protegían del intenso calor que hacía en el planeta, algo similar a como las armaduras de los N-Warriors los protegían a ellos, sólo que de forma más eficiente debido a la avanzada tecnología que estaba introducida en sus trajes, que enfriaba el interior de sus cuerpos a una temperatura más tolerable, aunque eso no evitaba que continuaran sudando. Los soldados, quienes estaban armados con sus fieles Staff Weapons, esperaban la llegada de los guerreros, decididos a matarlos cuando los vieran.
Por supuesto, no sabían que sus armas no servirían contra los tres N-Warriors ya con sus auras elevadas un poco.
El lugar estaba bastante tranquilo, sus escáneres no detectando la presencia de los jóvenes guerreros, por lo que dedujeron que aún no estaban en el planeta. Entonces, en varios de ellos se detectó una presencia poderosa, apareciendo de la nada… y bastante cerca de ellos. Todos estaban por tomar sus posiciones, sabiendo que la pelea había comenzado… sin embargo, antes de que pudieran reaccionar…
"¡QUAGA!"
De pronto, el suelo comenzó a moverse violentamente, sacudiéndose como si fuera un terremoto, pero bastante intenso. Entonces, varias estacas de piedra emergieron del suelo alrededor y debajo de los soldados, quienes no pudieron escapar a su cruel destino… bueno, no cruel en realidad, ya que las estacas que salieron del suelo no los perforaron, sino que los mantuvieron aprisionados al impedir sus movimientos.
Todos se preguntaban que había pasado, cuando frente a ellos aparecieron los tres jóvenes N-Warriors, habiendo usado su velocidad para aparecer ahí.
"Creo que funcionó, Kristal." Comentó Raichu, haciendo que la hechicera volteara a verlo, sonriendo y levantando dos dedos en señal de victoria.
"Si, funcionó." Comentó la joven rubia. "El hechizo de tierra logró detenerlos."
"¡Malditos!" Exclamó uno de los soldados. "¡Malditos sean, N-Warriors!"
"¡Tranquilo, que no estás en condiciones de decir nada!" advirtió el Pokemon, con una mirada algo sádica en sus ojos. "Sólo responde nuestras preguntas."
"¡Primero muerto a ayudar al enemigo!" Exclamó el soldado, haciendo que los demás gritaran en apoyo a su compañero.
"Al parecer son muy obstinados y tercos." Comentó el roedor humano, antes de mirar a la hechicera. "Creo que no tiene caso tratar de hablar con ellos."
"Tienes razón, será mejor apresurarse."
Kristal se acercó al soldado más cercano, quien la miró con enfado. El soldado estaba a punto de escupirle en el rostro cuando la hechicera colocó su mano derecha en la frente de él, comenzando a usar su habilidad telépata para leer su mente. La joven estaba sorprendida, la mente del Snake Soldier era bastante compleja, algo así como un laberinto, indicando el nivel de preparación mental que había llevado al servicio como soldado de Anubis. Kristal sentía como el prisionero ponía resistencia, pero este no era rival para la mente preparada de un N-Warrior al nivel de ella, por lo que pudo acceder hasta lo más profundo de su cerebro, tomando la información que deseaba. Luego de unos segundos, la hechicera de alejó, cancelando la unión psíquica, mientras el soldado se desmayaba por el estrés provocado a su mente.
"Lo tengo, sé donde está la pirámide de nuestra oponente." Comentó Kristal, mirando a sus compañeros. "Y teníamos razón; Qetesh es la Pharaohn de aquí."
"Entonces ya sabemos a quienes nos enfrentaremos." Expresó Lucy con seriedad. "Kristal, hagamos lo que habíamos acordado; adelántate mientras yo y Raichu nos enfrentamos a Qetesh."
"De acuerdo… pero primero los acompaño hasta que nos enfrentemos a Qetesh. Si van a pelear contra ella, quiero asegurarme de que lo harán en optimas condiciones."
"Por supuesto."
"Muy bien, síganme…oh, pero primero…" dijo la hechicera, antes de voltear a ver a los soldados. "¡SLEEPRA!" Exclamó ella, aplicando un hechizo de sueño a los soldados, haciéndolos dormir en el acto. "Listo. Dormirán por varias horas."
"Vamos, Kristal." Expresó Raichu. "Dinos donde está la entrada a la pirámide."
"Claro, vamos."
Y con esto dicho, los tres guerreros partieron nuevamente, dirigiéndose a la entrada a la ciudad subterránea, sin saber que, en los cascos de los soldados, había un dispositivo de comunicación… y estaba activado.
-
Música de fondo: - 166-Enemy Assault- (Soundtrack: Final Fantasy X)
Los tres se dirigían al oeste, alejándose del camino de piedra que les había servido como guía por cientos de kilómetros a través de distintos planetas, guiados por la información que Kristal había sacado de los soldados. El objetivo de ellos eran unas montañas anaranjadas a varios kilómetros de donde habían interrogado a los soldados, lugar donde, supuestamente, estaba escondida una de las puertas a la ciudad subterránea. Luego de unos pocos minutos, los tres lograron ver las dichosas montañas adornando el horizonte, contrastando con el desierto arenoso que predominaba en el planeta. De pronto, varias ráfagas de energía amarilla pasaron volando muy cerca de ellos, teniendo que detenerse y evitarlas. Kristal concentró energía en sus ojos para poder ver con mayor claridad a una mayor distancia, tratando de descubrir la razón de estos ataques.
A las faldas de la montaña se encontraba una base militar bastante impresionante, equipada con varias armas de defensa, además del poderoso escudo de energía que la rodeaba. Tanto en el interior como en el exterior de la base, pero dentro del rango del escudo de energía, se encontraban cientos de miles de Snake Soldiers, cada uno armado con su leal Staff Weapon y algo que parecía ser unos guantes con varios cañones como de pistola por todo el contorno de sus muñecas. Con ellos se encontraban también varios mechas, parecidos a los Goliats de los Terrans de Starcraft, además de algunos helicópteros que sobrevolaban la zona. Como la cereza del pastel, descendiendo de entre las nubes venía un Ha'tak Mothership, terminando de complementar la poderosa defensa de la base. Los tres héroes miraron esto con detenimiento.
"Al parecer nos esperaban." Comentó Lucy con cierta incertidumbre. "¿Podremos pasarlos?"
"¡Pues claro!" Exclamó Raichu con suma confianza. "Esta defensa no es nada contra tres Súper N-Warriors."
"Pero no hay que confiarse." Expresó Kristal. "Aunque parezca fácil, no sabemos de lo que ellos son capaces. Hay que usar todo nuestro poder."
"Entiendo…" dijo la guerrera del fuego con algo de tristeza.
"Lucy, si no quieres pelear, lo entenderemos. Raichu y yo nos encargaremos de eso."
"No, está bien. Quiero ayudarles, porque sé de lo que ellos son capaces de hacer. Intentaré no matarlos, claro, sólo los desarmaré."
"Haz lo que puedas, no te excedas, Lucy." Dijo Kristal, mirando hacia el frente, invocando la Sage's Stone Keyblade en su mano derecha. "¡Vamos!"
Con esto dicho, los tres guerreros salieron corriendo hacia la base, dispuestos a entrar a ella. Los soldados de Anubis, al ver a los enemigos acercarse, comenzaron a disparar con todo su armamento, haciendo que varias ráfagas de energía amarilla surcaran el aire a gran velocidad. Sin embargo, los tres N-Warriors eran bastante hábiles y podían evitar el diluvio horizontal con facilidad, a veces usando sus Keyblades para bloquear los ataques.
Mientras el asedio continuaba, el Ha'tak comenzó a dispararles también, creando grandes explosiones cuando sus disparos impactaban el suelo justo detrás de los héroes.
"Eso podría ser un problema." Comentó Kristal.
"¡Yo me encargo!" Exclamó Raichu. "¡Lánzame hacia la nave!"
"¿Estás seguro?"
"¡Claro, sólo hazlo!"
"De acuerdo."
La hechicera saltó un poco hacia el frente, dándose la vuelta para mirar a Raichu frente a frente. El roedor ahora humano saltó hacia Kristal y extendió su mano derecha, misma que fue tomada por la hechicera, quien lanzó con fuerza al Pokemon humano hacia la nave de combate que continuaba disparándoles sin cesar. Entonces, ocurrió lo impensable; uno de los disparos de la nave impactó de lleno en Raichu, con la fuerza explosiva suficiente como para hacer desaparecer varios edificios de un solo disparo.
Por supuesto, un N-Warrior resiste mucho más que eso…
De pronto, el humo generado por la explosión se desvaneció, dejando ver la figura del Pokemon humano… ahora con su cabello rubio, puesto que ahora era un Súper N-Warrior.
"Showtime!" Exclamó Raichu, usando su aura para impulsarse en el aire y salir disparado como un cohete hacia la nave de combate, mientras su Keyblade emitía algunas descargas eléctricas. "Ilumina los cielos tempestuosos…¡ZAPDOS!" Exclamó, mientras la figura del Pokemon Legendario del trueno aparecía alrededor de él en forma de energía. "¡THUNDERBIRD!"
El Zapdos de energía liberó cientos de descargas eléctricas a la velocidad de la luz, iluminando aún más el cielo. Las descargas eléctricas impactaron en el escudo de energía del Ha'tak, que absorbió gran parte de la electricidad. Sin embargo, luego de algunos segundos, el escudo comenzó a fallar y las descargas empezaron a atravesarlo e impactar de lleno contra la nave en si, generando algunas explosiones.
Dentro, los ocupantes de la Mothership estaban confundidos pero en alerta, ya que ese poderoso ataque había quebrado sus escudos, que eran tan resistentes que podían soportar estar varias horas cerca de un sol. Los N-Warriors eran enemigos formidables.
De pronto, una gran explosión ocurrió adentro de uno de los pasillos de la nave, varios Snake Soldiers dentro fueron al lugar de inmediato. Al llegar ahí, descubrieron que Raichu había entrado en la nave, dispuesto a destruirla desde adentro, por lo que los soldados comenzaron a abrir fuego contra el joven con la intención de matarlo. Raichu, usando su gran agilidad como N-Warriors, bloqueó todos los disparos con su Keyblade, a pesar de que los disparos venían tan rápido como las balas salían de la más rápida ametralladora.
Raichu aprovechó el momento y golpeó el suelo con su puño izquierdo, mandando varias descargas eléctricas hacia el frente que terminaron electrocutando a los soldados, dejándole paso libre para continuar su camino. El Pokemon humano corrió por los pasillos, evitando a los Snake Soldiers, cortando con su Keyblade las puertas que veía, buscando algo en especial hasta que, por fin, estaba frente a lo que buscaba; el generador principal.
"Hasta la vista, Baby." Comentó él, intentando ser gracioso. "¡THUNDERBOLT!"
Una poderosa descarga impactó en el generador principal de la nave, sobrecargándola y haciéndola estallar. El Ha'tak comenzó a perder todos sus sistemas principales; armamento, escudo, radares y, por sobre todo, su habilidad para volar.
Abajo, los Snake Soldiers habían visto al N-Warrior entrar en el Ha'tak luego de haber penetrado sus defensas, sorprendiéndolos mucho. Para su horror, la nave de combate comenzó a estallar, debido a todo el daño que estaba recibiendo en su interior. Entonces, una explosión en un costado de la nave sirvió de ruta de escape para Raichu, quien salió de esta justo antes de que todo el Ha'tak estallara en el aire, matando a todos sus tripulantes. Los Snake Soldiers miraron esto con horror, pero este sentimiento se cambió a furia al ver que sus compañeros habían muerto por la acción de un hombre, por lo que comenzaron a abrir fuego contra este, quien se encontraba descendiendo.
Raichu, quien estaba en el aire luego de salir de la nave, no podía volar, ya que aún no conocía ninguno de los hechizos Float o Glide, mismos que le permitirían tener esa habilidad, por lo que estaba a la merced de los disparos. El roedor humano usó su Keyblade para bloquear los disparos que venían a su cuerpo y así no recibir daño.
Los soldados de Anubis, así como sus Mechas, continuaron disparando contra el roedor… olvidando por completo a las otras dos mujeres que se acercaban velozmente hacia la base, ambas convertidas en Súper N-Warriors, hasta que fue tarde.
"¡FIRE ARROW!"
"¡CRYSTAL SHOWER!"
Ambos ataques viajaron velozmente por el aire, las flechas de fuego siendo un segundo más rápidas que las esferas de cristal. La técnica de Lucy impactó primero en el escudo que protegía la base, con la fuerza suficiente como para lograr hacerle un gran agujero lo suficientemente grande como para dejar pasar las esferas de cristal que venían detrás de ellas, mismas que impactaron con varios Snake Soldiers, quienes nunca tuvieron una oportunidad. Antes de que el escudo se volviera a cerrar, Lucy y Kristal pasaron através del agujero, seguidas de cerca por Raichu, quien cayó detrás de ellas. Ahora, dentro de la base, se enfrentaban a su siguiente desafío; vencer a los más de mil soldados de Anubis y sus Mechas.
Nada difícil…
Varios soldados y algunos enormes robots comenzaron a dispararle a Kristal, pero la hechicera activó Reflega, haciendo que todos los disparos se reflejaran de vuelta a ellos. Los humanos murieron al recibir sus propios ataques, pero los "Goliaths" resistieron estos con algo de facilidad y continuaron atacando. La joven usó sus Crystal Challenge Keyblades para defenderse de los disparos, controlándolas con sus poderes mágicos y psíquicos, mientras ella realizaba otro hechizo… bueno, tres de ellos.
"¡FIRAGA TOWER!¡BLIZZAGA TOWER!¡THUNDAGA TOWER!"
Debajo de los siete robots que la atacaban aparecieron algunos círculos mágicos, unos de color rojo, otros azules y otros amarillos. De pronto, de estos círculos, varios pilares de magia elemental, cada uno dependiendo de su respectivo color, emergieron, impactando a los "Goliaths" de lleno y destruyéndolos en el acto.
Kristal se detuvo un momento, viendo como un helicóptero caía a tierra cortado en dos y otro debido a las descargas eléctricas que lo habían impactado. Raichu estaba haciendo de su parte.
Por otro lado, Lucy estaba peleando sólo con Snake Soldiers, no con máquinas. Usaba su Keyblade para desarmas a sus rivales y, con un fuerte golpe, haciéndoles el daño suficiente como para dejarlos inconcientes. Fue una buena idea que ella aprendiera a pelear físicamente y no sólo con su espada.
Entonces, varios Mechas, o Goliaths, le hicieron frente y comenzaron a dispararle. La Magic Knight usó su llave para bloquear todos los disparos que iban a su cuerpo mientras se acercaba a sus oponentes. Sabía que no podía atacarlos directamente, así que tenía que inmovilizarlos. Reunió algo de su aura en su cuerpo, preparándose para el ataque… y al segundo siguiente estaba detrás de los robots, con su Keyblade extendida hacia atrás, en posición de haber realizado un ataque. Luego de unos pocos segundos, todas las máquinas de combate que le habían hecho frente cayeron al suelo, ya que las piernas, brazos y armamento habían sido cortados por la llave de fuego de la joven.
Lucy miró a sus compañeros, sonriéndoles al ver que no había matado a nadie, y continuó el combate.
Música de fondo: - 76-The Mako City- (Soundtrack: Crisis Core: Final Fantasy VII)
Luego de algunos minutos, los más de cinco mil hombres que defendían esa base yacían muertos o inconcientes en el suelo, habiendo perdido la batalla de forma rápida, sin haber siquiera lastimado a uno de los tres guerreros.
"Eso fue fácil." Comentó Raichu con alegría.
"La verdadera batalla está por comenzar." Comentó Kristal, mirando a la entrada de la base. "Sigue la Pharaohn… Qetesh."
"Kristal." Empezó Lucy. "Déjanos pelear a nosotros, ya puedes irte."
"¿Estás segura de esto, Lucy?¿No quieres que te ayude?"
"No tenemos tiempo que perder. En menos de cinco horas, Anubis absolverá a Mokona por completo y, cuando lo haga, será invencible. Adelántate, nosotros iremos después."
"Muy bien, entonces los dejo solos." Comentó Kristal, antes de mirar a Raichu con algo de frialdad. "Si le haces algo pervertido a Lucy, ¡Te corto la cola!"
"No te preocupes." Respondió el roedor humano seriamente. "En una situación así, no hay tiempo para bromear."
"Excelente… entonces, los dejo. Suerte a ambos."
Con esto dicho, Kristal se alejó del lugar, regresando al camino de piedra que estaba a unos kilómetros de ahí, continuando su camino. Mientras, Lucy y Raichu miraron fijamente la entrada a la base, sabiendo que detrás de ella estaba la entrada a la ciudad subterránea.
"Vamos, Raichu."
"Claro." Expresó el Pokemon, caminando hacia al base, siguiendo a Lucy quien iba al frente.
Ambos jóvenes ahora estaban descendiendo por unas escaleras, unas que parecían no tener fin.
"Nos tardaremos mucho así." Comentó Raichu con desgano. "Mejor avancemos rápido." Expresó, dando un salto hacia delante.
"¡Espera, Raichu!" Exclamó Lucy al ver a su compañero haciendo eso. "Oh, bueno…" dijo ella, antes de hacer lo mismo que el Pokemon.
Debido a la forma en la que saltaron, ambos jóvenes parecían que flotaban en el aire, descendiendo por las escaleras en lugar de caer a los escalones, descendiendo más rápido de esa forma. Luego de unos segundos, los dos llegaron hasta el final de las escaleras, habiendo llegado a la puerta que estaba en el fondo. La puerta se abrió justo frente a ellos, dejando ver lo que había del otro lado; si, una ciudad subterránea.
"Así que aquí es donde estaba escondida la pirámide, ¿eh?" cuestionó Raichu al ver el lugar.
"Eso no lo sabemos." Respondió Lucy. "No sabemos si de verdad esté aquí o no."
"Bueno, no lo sabremos si no lo buscamos…"
Con esto dicho, ambos jóvenes comenzaron a correr por las calles de la ciudad. Estaba algo oscuro, como si fuera de noche, sólo los faros luminarias del exterior era lo único que iluminaba la ciudad; ninguna casa o edificio tenía sus luces encendidas. De hecho, no había ni una persona a la vista.
"Que extraño." Comentó Lucy. "No percibo a ninguna persona."
"Es cierto, yo tampoco." Respondió Raichu. "Al parecer todos huyeron de aquí. Debió ser porque sabían que vendríamos."
"Eso parece. Pero, ¿y si se llevaron el cristal oscuro que tenemos que destruir?"
"Eso sería un problema… si es así, nosotros…"
Pero Raichu no pudo terminar de hablar, ya que en ese momento se sintió una poderosa presencia en el lugar, tan fuerte que parecía que la gravedad misma había aumentado varias veces, capaz de aplastar a un humano normal.
"¡Que poderosa aura!" comentó Raichu. "¡Siento como si mis huesos fueran aplastados!"
"Una presencia tan poderosa sólo puede ser de alguien." Expresó Lucy, haciendo lo posible por no caer. "Debe ser de un Pharaohn."
"¡Exactamente, N-Warrior!"
Los dos jóvenes elevaron un poco sus auras, ya que estaban transformados, lo suficiente como para cancelar el efecto de esa otra presencia. Al mirar hacia arriba, pudieron ver que alguien estaba sobre el techo de un edificio de unos treinta pisos, mirándolos fijamente.
"Veo que fueron lo suficientemente listos como para llegar hasta aquí. Pero este lugar será su tumba." Expresó Qetesh, la Pharaohn del fuego.
Fin del Capitulo 43
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Lucy: Hola, soy Lucy. ¡Oh no! Aún siendo una guerrera de fuego, Qetesh es simplemente más fuerte que yo, más rápida y experimentada en el combate. No podré ganar así… yo no…
X: Si tú pierdes las esperanzas, todo habrá terminado. No te rindas, nunca lo hagas, como nunca lo haz hecho hasta ahora.
Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Fuego contra fuego, la mejor manera de contrarrestar a tu oponente.
Lucy: Yo no me dare por vencida… ¡no lo haré!
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X dice: primero que nada... ¡PASENSE POR MI DEVIANT! Está en mi profile, las imagenes de los episodios. No tiene muchas imagenes y por ahora son sprites, pero para que se den una idea.
Ok, ahora si, luego de ese anuncio...
Disculpen la tardanza, unos pequeños problemas técnicos se pusieron en mi camino, pero creo que ya todo está bien. Ok, nuevo capítulo, ¿que les pareció? ok, un poco más de acción, también la forma de Raichu como Súper N-Warrior ha hecho su aparición. Luego subiré la imagen donde corresponde.
Lo de los semidioses enamorados, bueno lo puse para mostrar varias diferencias entre los guerreros de Anubis y sus ideales. Algunos son tan diferentes como se los pueden imaginar, uno como el caso de Qetesh y Anhur, cuyas ideas son muy diferentes a la mayoría de los Pharaohns del anillo exterior. Veamos como quedan ellos dos.
Bueno, es todo, no olviden dejar reviews, aunque sean anonimos... y pasense por mi DA =D ( Y yo que juré que nucna diría eso XD )
Sobres.
-Saiyan X logged off-
