dsadjska ¡Me alegra tanto haber recibido reviews! Y también que la traducción os guste~! (Y que mami esté orgullosa por eso(?)) Bien, bien, sin más...

Disclaimer: Ni los personajes, ni Hetalia, ni siquiera la historia son mías.. los originales son de Hidekazu-sensei y de Chibichu of Russia, respectivamente. Esto es SOLO una traducción.

El original se llama "Top 10 Russian Tortures"

Advertencias?: Algo de.. sufrimiento.. ne~.. (pobre Feli ._.)


Capítulo 2.

Número nueve: "La hija del barrendero"

Torturado: Feliciano Vargas.

Torturador: Iván Braginsky.

¿Muerte de la víctima?: Posiblemente.

Iván frunció el ceño al italiano que fue traído hasta él, que se veía como si estuviese a punto de morir de un ataque de pánico. Pobre chico… Oh, bueno. Era su culpa.

"Honestamente, Feliciano, ¿Cómo eres tan tonto como para plantar una bomba en mi territorio?" Demandó el ruso. Feliciano se estremeció.

"F-Fueron o-ordenes ¡Lo juro!" Exclamó desesperado. El de ojos amatistas alzó una ceja.

"¿Y esas órdenes fueron emitidas por…?" Preguntó. Feliciano tragó, sacudiendo su cabeza, sin querer decirle. "Dime, Feliciano." Advirtió Iván. El italiano gimió, sacudiendo otra vez su cabeza, más rápido esta vez. El albino suspiró.

"Te lo advertí. Llévenlo al sótano. Preparen a "La hija del barrendero"." Ordenó. Los soldados asintieron y empezaron a arrastrar al italiano, que entró en un completo estado de pánico.

"¿La qué? ¡E-espera! ¡Ack!" Feliciano exclamó al verse obligado a arrodillarse, sus pantorrillas descansando en lo que parecía ser una placa de metal. Lo forzaron a acuclillarse, viéndose como una pequeña pelota, sus manos apoyadas en sus costados y descansando en sus rodillas, y su cabeza mirando al suelo. Iván llegó hasta el sótano, dirigiéndose a un tembloroso italiano. Sonrió.

"Vamos a comprimir tu cuerpo hasta que nos digas quién te ordenó plantar la bomba." Se sentó frente al castaño, mirándolo fijamente a sus suplicantes ojos ámbar. Uno de los soldados tomó un lado del artefacto de metal, que tenía los lados redondeados, levantando las dos varillas hasta presionar el costado de Feliciano. Iván hizo un gesto con su mano.

"Comprímanlo." Ordenó. Los soldados asintieron, empujando lentamente ambas varillas metálicas hacia la otra en la dirección a la que, eventualmente, se encontrarían en el medio, si Feliciano no estaba muerto para entonces. Éste dio un gruñido de dolor mientras era presionado y, finalmente, las dos barras se juntaron. Los soldados las mantuvieron en su lugar.

"Esta es tu última oportunidad, Feliciano. Dime AHORA." Ladró. Feliciano una vez más negó con la cabeza. El ruso apretó sus dientes. "Presionenlo. Quiero ver sangre saliendo de éste cuerpo de cachorro." Gruñó Iván. Los soldados asintieron nuevamente, comenzando a agregar peso sobre el aparato de tortura. El castaño se lamentaba, tratando de moverse para liberarse de la compresora, pero obviamente no estaba funcionando.

"¿Algo que decir, Feliciano?" Preguntó el ruso. Sólo consiguió como respuesta un gemido. "Aprieten más fuerte.". Los gemidos de dolor aumentaron, su estomago y torso dolían horriblemente por sus órganos que se comprimían con tanta fuerza entre sí. Lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas levemente bronceadas, haciendo que Iván sonriera de lado.

"¿Te has roto ya? ¿Me dirás ahora?" Preguntó, pero no tuvo más respuesta que otros gemidos de agonía, así que oprimió con más peso. Vio como un líquido rojizo comenzó a escurrir por la nariz de Feliciano, pasando por sus labios y goteando, eventualmente, hasta el suelo bajo él. Esperó un poco más, pero el italiano seguía sin darle información. Añadió más peso, y vio como la sangre comenzaba a salir de sus orejas. Al final, Feliciano no lo soportó más.

"¡L-Ludwig! ¡FUE LUDWIG! ¡DETÉNTE, POR FAVOR!" Gritó con fuerza el del rulo.

"¿El alemán?"

"¡Sí!"

Iván sonrió ladino, quitando el peso, liberando al castaño de su presión compresora. Éste cayó al suelo, tomando grandes cantidades del tan necesario aire.

"¡Gracias por la información, Feli~!" Rió el ruso. Feliciano no respondió, sólo dejó salir un pequeño quejido. El albino sacó su grifo. "Ya no te necesito más." Dijo. El italiano ni siquiera tuvo tiempo para abrir sus ojos en señal de alarma. La cañería fue directamente a su cabeza. Sangre se esparció en todas las direcciones de la habitación. Feliciano inmediatamente cayó inmóvil. El de ojos amatistas repitió el movimiento unas cuantas veces más para asegurarse que estuviese muerto. Luego, sonriendo, comenzó a tararear una melodía a sí mismo mientras salía del sótano, balanceando su ensangrentado grifo cerca de él.

Ahora… ¿Dónde estaba Ludwig?.

Fin capítulo dos.

Próxima tortura: "The Jerking"

Torturador: Iván Braginsky.

Torturado: Natalia 'Natasha' Arlovskaya.