27/SEP/09


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Zero, el Maverick Hunter del planeta Replira, se encontró frente a frente con Uria de Horus, el Pharaohn de la luz, quien lo estaba esperando. Ambos guerreros entraron rápidamente en combate, el guerrero de Anubis comenzando a superar al exReploid con algo de facilidad, hasta llegar al momento en el que prácticamente lo dejó incapacitado para luchar. Decepcionado, el Pharaohn decidió eliminar a Zero con el poder del sol.

Entonces, Zero fue introducido a su propia mente, donde su alter ego, Maverick Zero, le hizo la proposición de usar el poder de la oscuridad para superar a su rival, algo que, para su sorpresa, Zero aceptó. Creyendo que podría controlar a Zero con la oscuridad, el virus comenzó a infectarlo de nuevo, pero el Hunter tenía otros planes, el decidir usar el poder de la oscuridad para su beneficio, sin caer en él.

Con este nuevo poder, Zero evolucionó al nivel 2 del Súper N-Warrior y resistió el ataque de Uria, quien comenzó a atacarlo. Sorprendentemente, el N-Warrior era más fuerte de lo normal y superó con facilidad a su rival, quien amenazó con destruirlo con el agujero negro sobre su cabeza. Zero pensó un plan y logró vencer al Pharaohn, destruyendo después el cristal oscuro. Haseo llegó al lugar luego de haber derrotado, al parecer fácilmente, a los cuatro guerreros de Horus, por lo que ambos continuaron su camino, en dirección al centro de la galaxia y a donde estaba Anubis.

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 56: Heroes del Nintenverse Pt4

Música de fondo: - 164-Battle of Christophsis- (Soundtrack: Star Wars Clone Wars)

-Galaxia: Nintenverse-

-Planeta: Tierra 094; Shamuri-

El planeta Shamuri, que había sufrido ataques de los Mecronets unos meses antes, estaba nuevamente bajo ataque por una civilización avanzada; las fuerzas de Anubis. Como siempre, las fuerzas militares y de comunicaciones fueron las primeras en caer, seguido por un ataque global a gran escala, mismas que destruyó las grandes ciudades del planeta. Como siempre, las naves de Novaterra y de los Mecronets llegaron a escena para combatir a los Ha'taks del ejercito invasor, dándole un respiro de alivio a los habitantes de ese planeta, y para prepararse para que no hubiera más victimas. Pero eso no evitaba que grandes ejércitos de Snake Soldiers y sus máquinas de guerra pisaran la superficie y atacaran las ciudades cercanas. Miles de personas morían bajo el ataque de los invasores, ni el ejército de los países podía contra ellos, ya que habían sufrido grandes bajas por el ataque tan sorpresivo. Era un panorama desolador en todos los lugares, ya que las fuerzas invasores ganaban sobre las fuerzas de ese planeta.

A excepción de algunos puntos del planeta, donde seres con poderes extraños sobre espíritus y energías de la naturaleza se enfrentaban contra este ejercito avanzado, formando una resistencia.

En una zona cerca de la capital china, en medio de un valle bastante compacto, un ejército de Snake Soldiers estaba enfrentándose a una fuerza imbatible de… dos jóvenes, claro con extraños poderes que los convertía, en ese mundo, en Shamanes.

"¡KAUKAU PRIWENPE!"

"¡TOUGEN KYOU!"

Una tormenta de rocas de hielo, tan afiladas como espadas, y decenas de armas filosas saliendo de la tierra, impactaran a varios de los soldados de Anubis, matándolos en el acto, aunque otros más ocupaban sus lugares, rodeando a sus enemigos. En el centro, rodeados de los Snake Soldiers, estaban dos jóvenes de no más de catorce años, y eran ellos los que les hacían frente a los soldados de Anubis. Uno de ellos tenía el cabello erizado, color azul, con una banda en su cabeza y, en su mano derecha, tenía lo que parecía ser un enorme cañón de hielo. El otro joven tenía el cabello negro, con un gran mechón saliendo de su cabeza con forma de pico, este joven sujetando en su mano derecha una especie de lanza, una Kwan Dao. Ambas armas estaban rodeadas de un aura espiritual, azul para el primero y dorada para el segundo. Los dos jóvenes, rodeados de enemigos, sonrieron un poco, encontrando esta situación algo divertida.

"¿Qué dices, Len?" preguntó el joven Shaman de hielo. "¿A que puedo vencer más que tu?"

"Ha, ya quisieras, perdedor." Respondió el otro joven con arrogancia.

"¡Que soy Horo Horo, maldito!¡No lo olvides!"

"Como digas. Pero acepto tu desafío; puedo vencer a más que tu."

"Ahora eres tu el que está soñando."

"¿De verdad crees que vas a poder con esa posesión de almas tan anticuada?"

"¡Oye!¡Que esté usando mi primera posesión no significa que sea más débil! Sólo que perdí mi otro medium para usar la posesión de almas así que tuve que usar esta. Pero es tan fuerte como la otra."

"Como digas." Expresó el joven de la larga lanza, el llamado Len Tao. "Pero ahí vienen para atacar, así que prepárate, no te vayas a distraer y a caer muerto."

"Eso puedo decírtelo a ti. ¡Ahí vienen!"

Los Snake Soldiers comenzaron a disparar sus Staff Weapons, esperando que sus armas de energía mataran a los dos Shamanes. Sin embargo, ambos jóvenes comenzaron a evitar y a bloquear los disparos y a avanzar hacia el ejército, rompiéndoos sus filas.

Usando sus poderes de hielo, Horo Horo logró congelar a varios de los soldados con sólo rozarlos con su enrome arma-cañón, mientras usaba esta misma arma para bloquear los disparos de los demás soldados. El Shaman de hielo vio venir a un soldado bastante grande que decidió atacarlo de forma física, dando un fuerte golpe con su puño izquierdo. Horo horo usó su arma como un escudo, bloqueando el golpe de su rival y, gracias a la energía de su arma, congeló el brazo de su rival, causándole gran dolor, antes de saltar y patearlo en el rostro y seguir con el combate, atacando a otros Snake Soldiers.

Len, por su parte, se abría paso entre los soldados al mover su enorme lanza, Kwan Dao, para cortarlos sin ningún problema, mientras que, con los mismos movimientos, bloqueaba los disparos de energía de otros soldados. Él saltó, atacando en específico a un Snake Soldier, quien levantó su Staff Weapon para defenderse, pero el arma de Len era mucho más fuerte, así que partió en dos el arma… y al Snake Soldier en si.

Len continuó atacando a varios soldados, cuando el suelo tembló un poco. El Shaman volteó a un lado, viendo como cinco robots, con forma de Goliaths de Starcraft, se acercaban a él, disparando sus armas de ametralladora de sus brazos. Len comenzó a bloquear estos disparos con su arma, tendiendo que saltar hacia atrás para mantener algo de distancia de ellos y así evitar los ataques más fácilmente. Tocó el suelo con uno de sus pies y su rodilla, antes de alzar la vista y mirar a los robots, con Snake Soldiers dentro. Eso fue antes de que dos corrientes de aire congelado impactaran a dos de estas máquinas, congelándolas de golpe.

"¿Una ayudita, Len?" preguntó Horo Horo con algo de burla, causando un poco de enojo en su compañero.

"Métete en tus asuntos." Expresó el joven chino, antes de comenzar a correr hacia las máquinas del ejército de Anubis. "¡Estos son míos!"

Los tres mechas que quedaban comenzaron a dispararle a Len, pero este se movía muy rápido y movía su arma lo suficiente como para bloquear los disparos con facilidad. Se acercó lo suficiente, hasta que, en un solo segundo, pasó entre ellos y se detuvo detrás de las máquinas, que comenzaron a darse vuelta para encararlo, cuando, de pronto, cayeron cortadas en dos, destruyéndolas y matando a sus tripulantes. Horo Horo, quien veía esto desde lejos, sólo hizo una pequeña mueca.

"Presumido." Expresó, antes de mirar de reojo y ver que una vez más los estaban rodeando. "Creo que esto aún no acaba."

"He, son tan débiles que intentan atacarnos en grupo." Comentó Len, poniéndose de pie.

"Si, pero al parecer sus armaduras son muy resistentes y sus armas muy avanzadas y poderosas. Tenemos que tener cuidado."

"Tienes razón. ¿Listo para el segundo round?"

"¡Por supuesto!"

"¿Puedo entrar?¡AMIDA-STYLE: SHOCKWAVE BUDDHA SLASH!"

Desde arriba, una onda de energía cayó del cielo e impactó a varios Snake Soldiers, generando una gran explosión que rodeó el lugar de polvo. Len y Horo Horo miraron atentos esto, puesto que ellos conocían esa técnica en cualquier lugar. De pronto, una figura cayó desde arriba, cayendo sobre una de sus piernas y rodillas, con una mano en el piso para apoyarse, sujetando un arma en su mano derecha.

"¿Yoh?" preguntó Horo Horo. "¿Eres tu?"

"Hola, Horo Horo, Len, tiempo sin verlos." Comentó el joven de cabello castaño, con su expresión de cansancio y flojera.

"Hasta que te apareces, Yoh." Expresó Len con cierto enfado. "¿Dónde rayos estabas?"

"La verdad, yo quiero saber algo más." Interrumpió Horo Horo, señalando a Yoh. "¿De donde sacaste esa arma?"

Len siguió la mirada de su compañero de hielo, viendo que Yoh sujetaba en su mano derecha una especie de llave espada gigante color naranja, lo cual lo hizo reír.

"Yoh, ¿Acaso dejaste las espadas de verdad por esta arma de juguete?" preguntó el joven Tao con burla, aunque Yoh permaneció igual.

"No sabes lo fuerte que es esta llave, Len." Respondió el joven Asakura, sonriendo. "Pero claro, no tienes una."

"Bah, prefiero un arma de verdad a esa llave gigante."

"¿Y un arma de verdad puede hacer esto?" preguntó Yoh, extendiendo su llave hacia el frente. "¡Ban-Kai!"

Un destello de luz rodeó al joven Asakura por un momento y al siguiente, para asombro de ambos Shamanes, Yoh ahora tenía una armadura anaranjada sobre su cuerpo, además de una capa blanca en su espalda, y sujetaba ahora una espada blanca en su mano derecha y una pequeña espada roja en su izquierda.

"¡Woa!¿De donde salió eso?" preguntó Horo Horo.

"¿Qué rayos hiciste, Yoh?" cuestionó Len, algo celoso al sentir el incremento de poder tan grande de su compañero. '¿De donde salió tanta energía espiritual? Es… es casi como si estuviera frente a Hao en este momento.'

"Se los explicaré luego." Respondió el Keyblader/N-Warrior, mirando de reojo al ejército que se preparaba para atacar. "Tenemos algo que hacer."

"Está bien, Yoh." Dijo el Shaman de hielo, apuntándole acusadoramente. "¡Pero nos dirás lo que sabes luego de esto!¿Entendiste?"

"Claro, Horo Horo, se los explicaré."

"¡Basta de tonterías!" exclamó Len. "¡Aquí vienen!"

Los tres Shamanes se colocaron en guardia, ya que los mil Snake Soldiers que quedaban los tenían rodeados, acercándose a ellos más y más a cada segundo, para luego dispararles.


Música de fondo: - 137-The Stage is Set- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

-Planeta: Tierra 297; Ashitera-

A diferencia de muchos otros mundos humanos en el Nintenverse, Ashitera era un mundo relativamente primitivo, ya que su civilización apenas estaba entrando al siglo XX. Su ciencia y tecnología era muy primitiva, no tenían idea de la posibilidad de vida en otros mundos, de hecho, ni siquiera sabían que existían otros mundos más allá que su propia estrella. Simplemente era muy primitiva.

Y fue por eso que cuando las fuerzas de Anubis llegaron, no hubo mucha resistencia.

Las personas vivían sus vidas tranquilamente, siendo un día normal. Eso fue, claro, hasta que comenzó una lluvia de disparos de energía dorada desde el cielo y que las casas comenzaron a estallar, quemando cualquier construcción cercana a ella. La gente rápidamente entró en pánico por este ataque del cielo, muchos creyendo que era la ira de dios, el fin del mundo… y no podían estar tan equivocados.

Los invasores no vieron la necesidad de bombardear las zonas militares, ya que eran muy primitivas, y de comunicaciones, ya que estas simplemente no existían. Los Snake Soldiers bajaron a las ciudades principales del planeta, causando caos en sus habitantes. Los ejércitos de Ashitera intentaron detenerlos, pero la resistencia era una broma para los Snake Soldiers. Simplemente eran mucho para las pocas defensas del planeta.

Los Snake Soldiers hacían lo que quisieran con la gente del planeta, matándolos en el acto apenas se cruzaban, sin preocuparse de represalias, ya que las balas de ese planeta rebotaban en sus armaduras, e incluso dispararles en el rostro no les afectaba. En menos de dos horas, la mayoría de las grandes ciudades de ese mundo ardían en llamas.

En Japón ocurría lo mismo. La antigua ciudad de Tokio estaba ardiendo en llamas gracias a la relativamente pequeña fuerza invasora de unos doscientos soldados de Anubis, que disparaban a todo lo que se moviera, incluso animales. No tenían la intención de dejar a ningún ser viviente con vida… porque no les convenía. El objetivo de Anubis era obtener el Lifestream del Nintenverse, y todo ser viviente tenía parte del Lifestream. Mientras más gente muera, más energía tendrá el Lifestream, y eso es lo que harían.

Escapando de los asesinos, un grupo de personas corría por las calles de la ciudad, tratando de no morir por las fuerzas enemigas. Entre ellos iban dos niños; uno de catorce años y una de unos ocho, quienes estaban empezando a quedarse atrás del grupo. La pequeña no podía correr más rápido de lo que sus pequeñas piernas podían, y eso los había su hermano, quien tenía que correr a su misma velocidad.

"¡Hermano!¡No puedo más!" exclamó la niña con miedo y cansancio. El chico se detuvo, mirando a su hermana, agachándose un poco.

"¡Vamos, sube, Hanako!" exclamó el chico, indicando a su hermana que se subiera a su espada. "¡Tenemos que irnos!"

La chica obedeció, subiéndose a la espalda del chico, quien rápidamente comenzó a correr para ponerse a salvo y alcanzando al grupo que estaba en frente. Sin embargo, los Snake Soldiers aparecieron en una esquina frente al grupo y, sin perder tiempo, comenzaron a disparar a los indefensos humanos, sus armas de energía atravesando sus frágiles cuerpos como si fueran nada, matándolos en el acto. El muchacho, al estar muy lejos del frente del grupo, detuvo su marcha y comenzó a correr en otra dirección para ponerse a salvo.

Evitando a la gente que entraba en pánico, el chico intentó entrar a una casa, pero estaba cerrada y no tenía la fuerza para derribar la puerta. Fue cuando notó que, a un lado de la casa, había varias cajas de madera apiladas de una forma en el que dejaba un pequeño hueco en la pared por donde podrían entrar a una casa cercana. Sin perder el tiempo, el chico movió un poco la caja, dejando al descubierto el hueco por donde él y su hermana entraron para ponerse a salvo, moviendo un poco la caja desde el interior para cubrir lo necesario de ese agujero.

Ya dentro, el chico descubrió que era una pequeña, muy pequeña, habitación, de unos dos por dos metros, con un agujero en una de las paredes, mostrando el exterior. El chico se sentó a lado de este agujero, ya que en cualquier otra parte podrían verlo desde afuera, mientras su hermana se aferraba a él. Él estaba concentrado en el exterior, esperando a que no lo vieran ni a su hermana ni a él, no importando si fueran personas o soldados ya que, si eran soldados, los matarían, y si eran civiles huyendo por sus vidas, intentarían entrar en ese pequeño refugio y, en el acto, podrían ser vistos por los soldados y matarlos a todos, algo que no podría permitir.

"Onichan…" expresó su hermana, llamando su atención. "¿Q-que pasará ahora?"

"No te preocupes, Hanako, todo estará bien." Respondió el chico, intentando hacerse el fuerte, ya que él también estaba asustado y no sabía que hacer. "Lo prometo, prometo que no pasará nada. Palabra de Kennosuke Tsurugi." Expresó el chico, revelando su nombre mientras sonreía con confianza.

En ese momento, la tierra comenzó a temblar, manteniendo alerta al muchacho, quien abrazó con fuerza a su hermana. Entonces, mirando hacia fuera por el agujero, notó algo que lo dejó sorprendido; máquinas voladoras viajaban por sobre la ciudad, o eso que lo que alcanzaba a ver desde el lugar donde estaba.

Anteriormente había sido el asistente de un hombre que tenía como sueño el poder crear una máquina voladora, por lo que ver una completamente funcional era algo asombroso para él. Sin embargo, aparte del asombro, sentía temor, ya que esas máquinas, al igual que los soldados en tierra, disparaban descargas de energía, creando grandes explosiones cuando impactaban en el suelo y en construcciones, causando más y más muertes.

Entonces, la tragedia…

De pronto, la pared donde el chico, Kennosuke, estaba recargado, estalló, empujando a ambos chicos hacia el frente, el joven golpeándose la cabeza y desmayándose en el acto. Luego de unos momentos, comenzó a despertarse, sintiendo varios trozos de madera sobre él, quizás cubriendo todo su cuerpo. Aún aturdido, el joven comenzó a despertarse, escuchando algo muy cerca, pero que él escuchaba lejos. Entonces, mientras más se despertaba, escuchaba mejor y poco a poco podía entender lo que estaba diciendo.

"¡Onichan!¡Ayúdame!"

Y no le gustó lo que escuchó.

Kennosuke se despertó de golpe, alzando su cabeza al escuchar la voz de su hermana. Sobre él estaban varios restos de madera, que habían cubierto su cuerpo por completo, pero a él no le importaba eso, estaba buscando a su hermana, cuando la escuchó de nuevo afuera. El joven se levantó y salió de los restos de la casa rápidamente, siguiendo la voz de ella, cuando vio que, a unas dos calles de ahí, estaba un Snake Soldier, llevándose sobre sus hombros a una niña pequeña, que parecía estar desmallada.

"¡Hanako!" exclamó Kennosuke, comenzando a correr en dirección a donde estaba el soldado, no importándole que ese sujeto fuera capaz de matarlo en un parpadeo.

Su camino fue bloqueado por una casa que se desplomó frente a él, aún quemándose por el impacto de un disparo de energía. Kennosuke no podía continuar, y sólo podía ver como el soldado se llevaba a su hermana… antes de que una luz amarilla lo envolviera y ambos desaparecieran en una columna de luz que se elevó al cielo. El joven siguió esta luz, intentando ver a donde se dirigía, cuando él y demás civiles abrieron enormemente sus ojos por lo que veían.

Descendiendo de entre las nubes veía uno de los Ha'tak Motherships del ejército de Anubis. Con su kilómetro de diámetro, la nave alienígena imponía confusión y miedo en los civiles, quienes no sabían que era y, debido a su civilización algo atrasada, creían que era una especie de isla flotante color negro.

El ruido que estaba haciendo esa nave era ensordecedor, muchas personas no podían resistirlo sin cubrirle los oídos, mientras otras estaban tan asombradas que no podían escucharlo. Entonces, algo se oyó, una voz proveniente de la nave.

"¡Humanos de este planeta!¡Su tiempo de libertad ha terminando!¡Inclínense ante su único dios, Anubis, o serán exterminados! … ¡Esta es la prueba del poder de un dios!"

Entonces, el Ha'tak comenzó a disparar a la ciudad que estaba debajo, matando a cientos de civiles y sembrando el terror en los sobrevivientes para que no hubiera resistencia. Kennosuke, en cambio, no quería rendirse, y salió corriendo de ahí, intentando en pensar en una forma de rescatar a su hermana de esa isla voladora. Debía haber alguna forma.

Lamentablemente, no había nada en ese planeta que le pudiera ayudar a adentrarse a una nave alienígena… nada…


Música de fondo: - 146-SeeD- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

-Planeta: Tierra 328; Netterra-Diez horas antes-

Netterra era un mundo humano relativamente cerca de Novaterra, el planeta capitán del Nintenverse. Las diferencias entre este mundo y Ashitera eran bastantes; Si comparamos este mundo con La Tierra de donde Alan viene, Netterra era al menos unos treinta, quizás cuarenta años más avanzada, ya que todo es planeta estaba unido por una súper Internet similar al del mundo de Alan, aunque mucho más avanzado, y con programas de computadora que tenían conciencia propia.

Un mundo donde estos programas eran mayoritariamente conocidos como NetNavis.

Pero ese no es el punto, el punto es que ese mundo aún no estaba siendo asediado por las naves de Anubis, pero eso no significaba que no lo sería… de hecho, ya estaban en camino.

Por las calles de una de las ciudades venía corriendo un chico, de unos trece casi catorce años de edad, usando unos patines para desplazarse más rápido por las extrañamente no transitadas calles, y extrañas en el sentido en el que, para una ciudad tan grande, estaban MUY poco transitadas, como si la mayoría de sus habitantes estuvieran escondidos en algún lugar. El joven miraba a todos lados, mientras sujetaba un extraño aparato en su mano derecha.

"Vaya, está muy solo." Expresó el chico.

"Eso es normal, Netto-kun, porque la mayoría se han ido a refugiar." Dijo una voz, proveniente del aparato que sujetaba el joven, quien miró atentamente la pantalla.

"Eso ya lo sé, Rockman." Respondió a una figura en el monitor del aparato, su PET. "Sólo decía que es extraño."

"Eso no importa, tenemos que llegar a Sci-Lab lo antes posible. Según papá, está por comenzar."

"Lo sé, y ya vamos a llegar."

"Uh, Netto-kun, faltan más de treinta kilómetros…"

"¡¿Que?!¡Oh rayos!"

"Te dije que tomaras ese autobús. Lo malo es que te quedaste dormido y no lo alcanzaste."

"¿Cómo sabría que ya no habría otros autobuses? Rayos, no llegaremos a tiempo."

"¡Netto!"

El joven volteó hacia atrás, viendo que una limosina negra se acercaba a él a gran velocidad y avanzaba a la misma velocidad que él. Una de las ventanas de atrás se abrió, dejando ver a un joven, de la misma edad que Netto, de cabello corto color blanco y negro, uno que el chico en patines y Rockman, su NetNavi, reconocieron.

"¿Enzan?" cuestionaron ambos, mientras la puerta de la limosina se abría.

"Suban, llegaremos más rápido." Expresó el joven de cabello bicolor, invitándoles a que entraran… a un auto aún en movimiento.

Sin pensarlo, el joven de cabello castaño saltó adentro de la limosina, su puerta cerrándose detrás de él mientras el automóvil aceleraba. Adentro, el joven respiraba con dificultad luego del salto, retomando el aliento.

"Gracias, Enzan." Expresó Netto.

"¿Qué pensabas al intentar ir hasta Sci-Lab con sólo patines?¿Acaso aún estás dormido?" cuestionó el joven multimillonario con seriedad, causando enfado en el otro.

"¡Oye!¡Tengo mis razones!"

"¿Te quedaste dormido? Típico de Netto Hikari."

Netto volteó hacia su izquierda, apenas dándose cuenta de que había una persona sentada en un sillón frente al que estaban ellos dos sentados. Era un joven de cabello celeste-verde, sus ropas algo militares y con una mirada de seriedad como la de su otro compañero.

"¿Laika?" cuestionó Netto. "¿También estás aquí?"

"Si, yo también vengo aquí." Respondió el joven militar, sonriendo ligeramente. "Supongo que no me notaste."

"Hehe, no, no lo hice, lo siento."

"Es que aún está dormido." Respondió Rockman de pronto, ganándose una mirada de odio por parte de su operador.

"Cállate, Rockman, no es necesario tener que decirlo."

"Lo siento, Netto-kun."

"Se ve que no has cambiado, Netto." Expresó Enzan seriamente. "Eso es bueno, te necesitaremos al cien por ciento para que no estorbes."

"Si, no te preocupes que yo- ¡Hey!" exclamó el joven de banda azul, mirando con enfado a su compañero, cuando un sonido proveniente del PET de dicho compañero comenzó a sonar. Enzan sujetó su PET para ver la pantalla del aparato, viendo a su NetNavi.

"Enzan-sama, estamos a unos veinticinco kilómetros de Sci-Lab." Comentó un NetNavi color rojo y con gafas negras, dentro del PET del joven millonario.

"Muy bien, Blues, acelera la limosina."

"Si, Enzan-sama." Respondió el Navi, desapareciendo de la pantalla y regresando a la consola de la limosina, ya que era él el que la conducía por medio de un avanzado programa.

"Será mejor saber cuanto tiempo nos falta." Dijo Laika, sacando su propio PET y mirando a su propio Navi. "Searchman, ¿Tiempo de llegada?"

"Treinta minutos y diecisiete segundos exactamente." Respondió el Navi de Laika, uno que tenía la apariencia de un soldado.

"Bien, podremos llegar a tiempo."

-Ring, Ring! Ring, Ring!-

"Netto-kun, es papá." Expresó Rockman, llamando la atención de su propio operador, cambiando la imagen a una de un hombre cerca de sus treintas, con una gabardina blanca.

"¿Papá?" cuestionó el joven Hikari.

"Netto, ¿Dónde estás?" cuestionó el padre del joven, Yuichiro Hikari, y el científico más renombrado de todo Japan. "Ya se acerca la hora."

"No te preocupes, ya voy en camino, estoy con Enzan y Laika."

"Oh, me alegra escuchar eso, también me preguntaba donde estarían ellos. Bueno, no se tarden, ya estamos por comenzar."

"Si, ahí vamos." Expresó Netto, la comunicación cortándose después de esto, permitiendo que el joven se relaje de nuevo en el sillón de la limosina.

"Oye, Netto-kun."

"¿Qué sucede, Rockman?"

"Me preguntaba si es cierto lo que Forte nos dijo hace meses. ¿De verdad será cierto?"

"Sólo tendremos que esperar." Respondió su operador, mirando hacia fuera. "Esperar."

Minutos después, la limosina seguía su curso, saliendo de la ciudad y dirigiéndose a una construcción a las afueras; un laboratorio: Sci-Lab, el laboratorio de investigación de nuevas tecnologías. Dentro de este complejo, decenas de científicos corrían apresurados en todas direcciones, queriendo llegar a lugares específicos con información. En el centro de este lugar, en la sala principal del laboratorio, había varios científicos monitoreando algo, usando sus avanzadas computadoras con pantallas de luz, presionando varios botones e introduciendo códigos. Uno de esos científicos era el que estaba recolectando toda la información de los demás.

"¿Cómo está el sistema de defensa?" cuestionó este científico, el mismo que apareció en la pantalla del PET de Netto.

"Cargado en un noventa por ciento, profesor Hikari." Respondió uno de los científicos. "Ya casi estamos listos."

"¡Profesor Hikari!" exclamó otro de ellos. "¡Los radares confirman objetos extraños!"

"Así que es hora…" expresó Yuichiro Hikari, el padre de Netto… que por cierto, estaba detrás de él.

"¡Papá!" exclamó el joven, entrando en el laboratorio.

"Netto, que bueno que llegaste."

"Vine lo más pronto que pude." Expresó el chico.

"Profesor Hikari." Interrumpió Enzan. "¿Qué ha pasado?"

"Estamos cerca de cargar la energía suficiente para el sistema de defensa… y ya hemos detectado algo."

"Así que, lo que dijo Forte ¿era cierto?" cuestionó Laika con seriedad.

"Si, eso parece." Expresó, justo en el momento en el que cientos de alarmas comenzaron a sonar por todo el salón. "¿Qué pasa?"

"¡Profesor Hikari!¡Los objetos están alrededor del sistema!"

"¡Póngalos en pantalla!"

Varios monitores aparecieron alrededor de todos en el lugar, mostrando imágenes satelitales del exterior del planeta. Todos comenzaron a observar estas imágenes, notando algunos extraños objetos apareciendo por un lado de los monitores, muchos poniéndose nerviosos por esto.

"Así que, así comienza… la invasión." Expresó Laika, viendo el gran número de naves de combate sobrevolando el planeta.

"Muy bien, es el momento." Expresó el Dr Yuichiro. "¡Activen el sistema de defensa!"

"¡Activando sistema de defensa!" expresó uno de los científicos, presionando varios botones en su consola. "¡Iniciando elevación de la Net Tower!"

Música de fondo: - 112-Hunter Base~Wickedness- (Soundtrack: Megaman X8)

De pronto, un pequeño temblor sacudió el lugar, aunque al parecer ya se lo esperaban los científicos. Afuera del laboratorio, a unos cien metros del límite del are, una enorme puerta comenzó a abrirse debajo de la tierra, dejando ver un enorme salón debajo de la tierra. Entonces, comenzó a emerger un objeto enorme, una especie de torre del tamaño de un rascacielos, con cientos de antenas en su superficie. Comenzó a elevarse, hasta que su base estuvo a la altura del suelo, saliendo del hangar subterráneo. Las antenas comenzaron a brillar, recibiendo una gran cantidad de energía que estaba por ser activaba. Adentro, todo estaba listo.

"¡Ahora!" exclamó el Dr Hikari. "¡Activen el Global Dimensional Area!"

Presionando un botón, el sistema de defensa del planeta se activó. La torre entones comenzó a brillas y a emitir energía, antes de lanzar una onda de energía en todas direcciones. Lo siguiente que pasó fue que todo el planeta comenzó a ser rodeado por una especie de escudo protector multicolor. Dentro del planeta, todo se veía como si estuvieran en otra dimensión, puesto que el ambiente se veía multicolor, como la luz reflejada en una burbuja, indicando que el experimento había sido un éxito.

"¡Oh, vaya!" exclamó Netto, mirando a todos lados.

"Una Dimensional Area planetaria, ¿eh? Intrigante." expresó Enzan.

"Si, eso creímos nosotros." Respondió el Dr Hikari. "Si recuerdan hace tiempo el Dr Regal creó una enorme Dimensional Area para mantener al dios digital, Duo, alejado de nuestro mundo, por lo que creímos que, para una defensa planetaria contra una raza alienígena superior, sería útil."

"Una raza alienígena avanzada que viene a invadirnos." Comentó Laika. "Lo que Forte dijo era cierto; que vendrían a invadirnos y a esclavizarnos."

"Si, y gracias a su advertencia, pudimos hacer este plan."

"Bueno, estaremos a salvo dentro de esta Dimensional Area, ¿No, papá?" cuestionó Netto.

"Si, eso creo, no nos-"

"¡Dr Hikari!" exclamó un científico, llamando la atención del Dr. "¡Estamos recibiendo una transmisión de una de las naves alienígenas!"

"¿Que?" preguntó Yuichiro, sorprendido por lo que escuchaba. "¿Cómo atravesaron el escudo?"

"¡No lo sabemos, pero está enviando video!" exclamó, una pantalla apareciendo frente a todos, mostrando a un hombre alto de cabello castaño corto y con bigote.

"Saludos, habitantes del planeta Netterra." Exclamó el sujeto. "Soy el Almirante Hawkes, del Novaterran Empire."

"¿Un humano?" cuestionó Enzan. "¿Los alienígenas también son humanos?"

"No es de sorprenderse, puesto que todos los humanos de la galaxia provienen de nuestra civilización."

"¿De que está hablando?" cuestionó Laika. "¿Acaso trata de engañarnos?"

"¿Engañarlos? No, para nada." Respondió el Novaterran. "Debo admitir que estoy sorprendido, ya que ustedes tienen un sistema de defensa preparado para las invasiones alienígenas. Muy pocos mundos en esta galaxia poseen algo similar. Díganme, ¿acaso estaban concientes de la llegada de invasores?"

"¡Claro que si!" exclamó Netto. "¡Descubrirmos sus planes para atacar e invadir nuestro mundo!¡No los dejaremos salirse con la suya!"

"¿Nuestros planes? Se han equivocado de alienígenas."

"¿Que?¿Quiere engañarnos?" cuestionó Enzan.

"No, verán-"

De pronto, las alarmas, tanto en el crucero de batalla como en el laboratorio comenzaron a sonar.

"¡Dr Hikari!"

"¿Qué sucede?" cuestionó Yuichiro a su compañero científico.

"¡Detectamos más objetos acercándose al planeta!"

"¿Que?"

"Rayos, ya están aquí." Expresó el Almirante Hawkes con seriedad. "Bueno, les resumiré la situación; nosotros somos los Novaterrans, una civilización humana que se encarga de proteger esta galaxia y a sus habitantes de fuerzas invasoras de otras galaxias. Tienen que confiar en nosotros, estamos de su lado y vinimos de muy lejos para defender su mundo, ya que no creíamos que ustedes fueran tan avanzados."

"¿Dices que vienes a protegernos?¿De quienes?" cuestionó Laika seriamente.

"Una raza de otra galaxia, llamada Egypterans, han estado atacando varios mundos humanos en toda la galaxia, por lo que nos hemos dispersado para proteger esos mundos, así como lo haremos con este. Si tienen la tecnología necesaria para defenderse, ayúdenos en el combate. Enviaré datos acerca de nuestras naves y las de los enemigos. Por favor, ayúdenos."

Y con esto, la imagen del Novaterran se desvaneció, siendo reemplazada por una que mostraba grandes cantidades de información, tanto de los Novaterrans como de los enemigos.

"Recibiendo datos de las naves alienígenas." Expresó un científico. "Es una gran cantidad de información."

"Si, quizás necesitemos más espacio en las computadoras." Comentó el Dr Hikari, viendo los datos. "Interesante… las naves alienígenas también tienen escudos protectores impresionantes, además de armas capaces de nivelar ciudades enteras en segundos."

"Papá, ¿Qué haremos ahora?" cuestionó Netto con curiosidad.

"Analizaremos esta información y veremos que hacer. Quizás algunas de nuestras armas o inventos sean efectivas contra los invasores. Mientras, prepárense, quizás los necesitemos a ustedes tres en caso de que entren en el área."

"¡Si!" exclamaron los tres jóvenes, saliendo del lugar para ir a descansar un rato, para estar listos en caso de que sea necesario, dejando a los científicos analizar la información.


Música de fondo: - 149-Seven Generals- (Soundtrack: Saint Seiya)

-Galaxia: Drakerton; galaxia satelital que gira alrededor del Nintenverse-

En una habitación oscura, un hombre, sentado en un trono, veía por medio de varias pantallas los combates que ocurrían en el Nintenverse, por medio de avanzadas cámaras que eran capaces de esconderse de todo radar o censor. El sujeto sonreía un poco, mientras veía como los humanos de distintos mundos luchaban por sobrevivir.

"¿Te es gracioso el ver como luchan por sus vidas?" cuestionó otro sujeto, este de pie, detrás del otro que estaba sentado.

"No es sólo eso." Respondió. "Es que me es interesante ese espíritu de supervivencia que tienen."

"Si, los seres vivos tenemos ese sentimiento en nosotros."

"Eso veo…" expresó, mirando su mano derecha, que la abría y cerraba a cada rato. "Aún me siento extraño."

"¿Qué se siente ser humano por primera vez?"

"No soy humano, sigo siendo superior a ellos, ahora y siempre."

"Lo somos… siempre lo hemos sido… ¿no es verdad… Sigma?" cuestionó el hombre de pie, Ganondorf, a su compañero de armas, quien sólo sonrió arrogantemente, viendo los monitores de diversos mundos humanos.

"Por supuesto, siempre lo hemos sido…" expresó el ex-Reploid, apretando su puño derecho frente a él. "El Nintenverse está en ruinas por la invasión de Anubis, pero estoy seguro de que los N-Warriors podrán vencerlo… y ese será el momento en el que actuaremos. Pronto, el Nintenverse, sus recursos, secretos y poderes, estarán al alcance de nuestras manos."

Fin del Capitulo 56


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Rock: Hola, soy Rock. Viku y yo seguimos nuestros caminos, cuando algo cayó sobre mí… literalmente. Mientras tanto, Alan y Fly continúan su camino, derrotando varios soldados.

Fly: Este mundo es bastante extraño, pero estamos cerca del siguiente mundo. El Pharaohn está cerca...

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Caída del Cielo. Los pensamientos de Fly.

Fly: Quiero ir solo… pelear solo...

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: Hey, que onda. Bueno, aquí con otro capítulo de las aventuras del Nintenverse, esta vez con otros tres mundos. Veamoslos:

El primer mundo no hay problema de reconocer ( para muchos ), es el de Shaman King, con Len y Horo Horo tratando de enfrentarse a un ejército ellos mismos mientras que en otras partes del mundo el caos continúa. Yoh, quien no aparecía desde hace mucho, sale y les ayuda.

El tercer mundo, quizas sea menos conocido; es el mundo de Rockman Exe/Megaman BattleNetwork, que planeo usar el de la serie, pero con algunas cosas de los juegos. No muchos conocen la historia de este mundo, así que lo explicaré luego conforme avanza la historia. Al parecer, ya sabían de la invasión... ¿Como?¿porqué? Lo explicaré luego.

El segundo mundo es el que yo creo si no sabrán de que serie es. Kennosuke Tsurugi es un personaje entre secundario y principal de una serie llamada Ashita no Nadja, una serie Shojo ( El que se ría, morirá ¬¬ ) No necesitan verla, sólo saber que el chico no tiene habilidades especiales, salvo querer ser un samurai y que es un gran mecánico, para alguien de su edad y en el mundo donde se encuentra. Explicaré un poco más de él en un futuro.

Y por último...

¡Oh por dios!¡No están muertos! D= ¡Dos del grupo de villanos, quienes no se veían desde mitad del Ep 3, aparecen!¿Que rayos han estado haciendo todo ese tiempo? ( Que en tiempo del fic, fueron solo uno o dos meses ) ¿Que malvados planes tendrán en mente?¿Por qué Sigma está tan seguro de que los N-Warriors podrán vencer a Anubis? Cielos, con esa poca aparición, ya hay muchas dudas =D que claro se resolverán con el tiempo.

Bueno, creo que es todo... y no, Raichu no es el único que no ha llegado al nivel 2... Kristal tampoco lo ha hecho.

Nos vemos el otro Domingo... sobres.

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