Ups~ lamento haber tardado tanto en subir el capi de hoy~.. Fue.. es que .. en fin, no creo que importe mucho mi vida privada aquí :3 ... Por cierto, muchísimas gracias a los que me dijeron que "Bella" era Bel-chan~.. Es que, claro, la conocía nada más con el nombre de "Emma", olvidando que no tenía nombre oficial~.. debí haberlo adivinado, después de todo.. ¡Pero no se preocupen! La tortura que les traigo hoy haré que Iván me la haga de castigo por no saber algo así. Sin más... GRACIAS POR SUS REVIEWS!
Disclaimer: Ni los personajes, ni Hetalia, ni siquiera la historia son mías.. los originales son de Hidekazu-sensei y de Chibichu of Russia, respectivamente. Esto es SOLO una traducción.
El original se llama "Top 10 Russian Tortures"
Advertencias?: Algo de.. sufrimiento.. ne~.. IGGY! T-te amo ! I'm sorry ;/;
Capítulo 7.
"The Rack"
Torturado: Arthur Kirkland.
Torturador: Iván Braginsky.
¿Muerte de la víctima? No.
Iván estuvo a punto de estallar a carcajadas al ver como el británico luchaba mientras era arrastrado hacia él por sus soldados rusos. El rubio estaba claramente enojado, pataleando como un hombre loco tratando de liberarse. El ruso podría haberse sentado y mirado todo el día, pero por supuesto, negocios eran negocios.
"¿Qué está hacienda aquí?" Preguntó, tratando de no sonreír.
Uno de los soldados le respondió. "Encontramos a éste inglés espiando en nuestra base militar."
El albino rodó sus ojos. "Idiotas son idiotas." Suspiró.
Esto solo molestó más al anglosajón. "¡No soy un idiota! ¡Tú eres el maldito idiota!"
"Y por ser yo el idiota es que tú fuiste capturado ¿Da?"
"…Estúpido."
Iván rió suave. El cejón era una buena fuente de entretenimiento. Casi se sentía mal por tener que torturarlo.
"¿Cuál es tu nombre?" Preguntó.
"Arthur Kirkland." Escupió el otro amargamente.
"Cuida ese tono con el que me hablas, Arthur." Advirtió el ruso.
Él solo frunció el ceño.
Iván suspiró. "Ven conmigo al sótano. Necesitas tu castigo." Sonrió.
Arthur se estremeció, pero fue empujado por los soldados dentro de la habitación que olía horriblemente a sangre. De todos los instrumentos de tortura que habían instalados en el lugar, no tenía idea de a cuál iba a ser sometido.
"Quítate la polera y tus botas." Ordenó el ruso, volviéndose al rubio.
Éste alzó una ceja, pero obedeció, quitándose la ropa que cubría la parte superior de su cuerpo y dejando su pecho, estómago y espalda completamente al descubierto. Entonces se quitó las botas de sus pies, sin gustarle mucho el frío del suelo, aunque ese era el menor de los problemas en ese momento. Iván se acercó a una larga mesa de madera. Para alivio del inglés, no tenía sangre en ella, por lo que pensó que sería nueva o no muy dolorosa.
Sin embargo, no es necesario sangrar para sentir dolor. Arthur lo sabía por experiencia.
"Recuéstate." Volvió a ordenarle el otro.
Kirkland asintió levemente con la cabeza, sin querer verse asustado. Se encaramó a la mesa de madera. Estaba lleno de astillas. Dió un pequeño gruñido desaprobatorio, mientras yacía de espaldas mirando el techo gris. Apretó sus manos en un puño y la soltó un par de veces. Esto le ayudó a calmar un poco el estrés.
Iván puso un dedo en su barbilla, como si estuviese pensando en algo.
"Hagamos esto más divertido." Sonrió. "Siéntate."
"Pero acabas de decirme que-"
"SIÉNTATE."
Con un pequeño grito por el repentino cambio en el tono de su voz, Arthur se incorporó de inmediato.
El ruso volvió a sonreír con dulzura. "¡Buen chico!" Lo alabó, haciendo que el rubio rodara sus ojos.
Abrió un cofre, buscando algo. A juzgar por el sonido metálico y de otras cosas, el europeo sabía que no saldría nada bueno de ahí. Cuando el albino se levantó otra vez, sostenía algo que hizo que el corazón de Arthur se detuviera.
Sostenía una larga cadena con púas.
Volvió a la mesa de madera, asegurándolas en el lugar donde la espalda del rubio descansaba momentos antes.
"Recuéstate." Le ordenó otra vez.
El otro hizo una mueca. "¿Estás bromeando? No me acostaré sobre las pú- AAAAGH!" Antes de que pudiese terminar de quejarse, su torturador presionó sobre su pecho, con fuerza, mandándolo directamente sobre la punta de las gruesas agujas, penetrando la piel de su espalda.
Su respiración salía entrecortada mientras intentaba recuperarse del repentino dolor y shock, pequeñas lágrimas se acumulaban en sus ojos, pero Arthur se rehusaba a dejarlas caer. Aprovechando el dolor como distracción, el euroasiático tomó los pies del rubio, encadenándolos en su lugar. Tomó su muñeca derecha, dejándola por arriba de su cabeza y atándolo a una cuerda que estaba unida a una especie de rueda. Repitió la acción con el brazo izquierdo.
El anglosajón frunció el ceño. "T-tú m-maldito… d-desgraciado..!" Exclamó, apretando sus dientes.
Iván se echó a reír, una psicótica sonrisa se apoderó de su expresión. Cogió una pequeña palanca, comenzando a girar la rueda que sujetaba la cuerda. Tiró de sus muñecas, levantándolas más sobre su cabeza. Arthur hizo una mueca de dolor, apretando los ojos con fuerza al sentir un dolor punzante en sus hombros. Los grilletes presionando sus tobillos, causando pequeños cortes como anillos alrededor de ellos.
Las astillas y púas continuaban entrando más y más en su espalda, la sangre salía lentamente de sus heridas y llegaba a la mesa. Las cuerdas quemaban sus muñecas y el inglés pudo sentir la circulación cortada en ellas. Los hombros estaban estirados de una forma poco natural. Trató de no enfocarse en el dolor. Y estaba funcionando, por un momento.
Hasta que escuchó un fuerte crujido venir de su hombro.
El desgarrador dolor atravesó su cuerpo como un fuego salvaje. Su espalda ensangrentada se arqueó dolorosamente por sobre la mesa mientras un grito salió de sus labios. Su hombro derecho crujió también. Podía sentir sus omóplatos juntarse. Trataba de no relajarse de nuevo. Si lo hiciera, las púas volverían a introducirse en su espalda.
Sintió la sangre gotear por su espalda hasta llegar a su pantalón. Sus tobillos se infectarían pronto. Sentía también la sangre en sus muñecas por las cuerdas, pero Iván seguía estirándolo y, eventualmente, poco a poco, su espalda estaba de vuelta en esos malditos picos.
Entonces escuchó otros dos crujidos venir de sus piernas.
Otro grito espeluznante hizo eco en la enorme casa del más alto. Arthur sabía que el dolor no había terminado aún, pero no sabía cuánto tiempo duraría. Súbitamente, aterradoras imágenes entraron a su mente y el pánico comenzó a subir por su pecho. Las lágrimas no podían esperar más y comenzaron a caer lentamente por sus mejillas. Iván tomó esto como una motivación.
Luego de un rato, el europeo había perdido la noción del tiempo. Sentía que habían pasado horas desde que había estado en esa mesa. Podía oír como sus huesos y músculos se desgarraban en su interior.
Esto lo llevó a la histeria.
Comenzó a luchar como loco con todas las energías que le quedaban, sintiendo las púas rasguñar y enterrarse en su espalda repetidas veces, pero no prestó atención al dolor. ¡Solo quería salir de este infierno! El dolor… ¡No podía soportarlo! ¡Se estaba volviendo loco!
Estuvo a punto de soltar un grito de socorro cuando Iván pareció mostrar piedad, aflojando las cuerdas y liberando sus muñecas y pies de sus ataduras. Ayudó al anglosajón a sentarse, quitando las púas de la mesa y mirando su espalda ensangrentada. Habían agujeros por todas partes, unos más grandes que otros. Esa era culpa del inglés, por luchar tanto.
Dejó que Arthur volviese a acostarse, y él comenzó a sollozar. Con sus ojos hundidos en lágrimas, miró a Iván que mantenía una sonrisa. ¿Acaso nunca la había quitado?
La expresión de sus ojos parecía preguntar, "¿Por qué me dejaste vivir?"
El ruso se inclinó hasta quedar cerca de la oreja del rubio. Sonriendo diabólicamente, le susurró
"Quieres que te mate muy pronto, mi pequeño entretenimiento."
Fin capítulo siete.
Siguiente tortura: "La cuna".
Torturado: Francis Bonnefoy
Torturador: Ivan Braginski
¿Muerte de la víctima?: No. Pero es una buena tortura mental.
IMPORTANTE: Después de este capítulo, la clasificación de esta historia será "M" debido a torturas eróticas en los últimos capítulos.
