Dios, lamento haber tardado tanto, tanto. Ya saben, final de año, etc. No los aburriré mucho con eso.. ¡Aquí el último capítulo! Espero que lo disfruten tanto como yo lo hice traduciendo (?) ...eso sono creepy.. ¡En fin!
Disclaimer: Ni los personajes, ni Hetalia, ni siquiera la historia son mías.. los originales son de Hidekazu-sensei y de Chibichu of Russia, respectivamente. Esto es SOLO una traducción.
El original se llama "Top 10 Russian Tortures"
Advertencias?: Quizás saque algunos gritos de nena en algunas partes(?).
Capítulo 10.
"Baño de sangre."
Torturados: Feliks Lukasiewicz Toris Laurinaitis
Torturador: Ivan Braginski
¿Muerte de la víctima?: Sí y no.
La revolución, por decir lo menos, no iba según lo planeado. Nada se le pasa a Iván en su casa, especialmente si estás atascado en ella. No le había tomado mucho tiempo encontrar los documentos que Toris tenía brillantemente escondidos en la funda de su almohada, los papeles llenos de detalles sobre dónde se iban a reunir para discutir y cuando iban a moverse. E Iván, por supuesto, no estaba feliz. Solo fue cuestión de días para que sus soldados encontraran al cerebro del plan, Feliks, y lo llevaran hasta él.
"Sabía que eras estúpido, pequeño Feliks…" Dijo Iván, sonriendo cruelmente mientras se acercaba al chico esposado. "…pero nunca esperé que hicieras algo tan tonto como eso y arrastraras a tu mejor, mi sirviente favorito, en esto." Rió con suavidad, para luego fruncir el ceño. "Mal movimiento."
Agarró al polaco por su pelo antes de que pudiese protestar, acarreándolo por esas horribles escaleras que tantas veces había bajado con otros antes. Pero Feliks se negaría a gritar o llorar. Tenía que ser fuerte. Dejó salir un suspiro, sabiendo que lo que venía iba a ser, probablemente, horrible y que no saldría vivo.
El mejor día de la vida ¿Verdad?
El ruso empujó a Feliks dentro de la habitación, haciendo que topase con una mesa de madera. El más bajo se volteó para mirar a Iván, pero éste le ignoró, lanzándolo sobre la mesa y recostándolo de espaldas. Desató sus muñecas, sólo para fijarlas a los costados y volver a encadenarlo.
"Me sorprende que no estés luchando, pequeño Feliks." Tarareaba Iván.
"¿Por qué debería? Lo que sea que tengas planeado hacer, apuesto que, totalmente, ¡No dolerá ni un poco!" Exclamó el rubio, sacando la lengua al ruso y haciendo una mueca.
Éste rodó sus ojos, "Que infantil." Dijo. Se acercó a una mesita donde yacía un montón de artilugios metálicos. Tomó un extremadamente delgado cuchillo volviendo hacia el polaco. Feliks tragó saliva. De acuerdo, esto le haría daño… sólo un poco…
Iván desabrochó bruscamente los botones de la camisa de Feliks, tirando de ellos y abriéndolo para descubrir su pecho. El rostro del polaco estaba demasiado pálido por el miedo como para sonrojarse. El eslavo pasó el pequeño cuchillo por la mejilla del otro, deslizándolo lentamente hacia abajo. "Lástima. Tienes un rostro hermoso, también. Que tragedia que vayas a perderlo." Dijo, mientras la sangre bajaba por el cuchillo. El rubio se estremeció ante el filo de la hoja, pero estaba seguro que el dolor iba a ser mucho peor muy pronto. El ruso bajó el arma, justo entre la clavícula de Feliks, presionando hasta romper la piel. Éste hizo una mueca de dolor, soltando un jadeo. No iba a gritar, ¡Él no iba a gritar!
Iván llevó el cuchillo hacia abajo, hasta la mitad de su cuerpo, enterrando el cuchillo más y más profundo mientras lo hacía. Los ojos del polaco se agrandaron, con lágrimas en la comisura de éstos. Un grito silencioso escapó de sus labios. No se atrevía a mirarlo, dirigiendo su vista al techo y soportando el dolor. El cuchillo alcanzó su estómago y dejó escapar un quejido ahogado ¡Estaba siendo CORTADO POR LA MITAD! ¡Y verticalmente, también! Afortunadamente, el eslavo se detuvo antes de que pudiese llegar a alguna de sus regiones vitales.
"¿Eso es todo? ¡Patético!" Exclamó Feliks, con una mueca. Bueno, sí dolía bastante, pero no iba a admitirlo.
Iván sólo sonrió. "Ni siquiera estoy a la mitad aún, Feliks." Dijo, dejando a un lado el cuchillo. Caminó a buscar algo y de vuelta done Feliks, con un gran recipiente y lo puso junto a él en el suelo, "Ahora la tortura real comienza.". Usando sus manos, abrió la herida, haciendo al rubio gritar de dolor cuando su interior quedó a la vista del ruso.
"Huesos. Demasiado molestos en este proceso." Comenta Iván, frunciendo el ceño. Empezó a arrancar los músculos y la carne bajo la piel del cuerpo de Feliks, lanzándolos al recipiente junto a él. El polaco gritó histéricamente, con dolor indescriptible. Lágrimas se deslizaron por su rostro, mientras intentaba, en vano, de luchar. El dolor lo paralizó completamente y se dio cuenta, con horror, que estaba a misericordia de Iván, si se le podía llamar así. Cuando el ruso sacó el músculo, Feliks temblaba desmesuradamente. Ni siquiera podía hablar. Supo que iba a morir de una manera horrible y dolorsa, y sólo deseaba que la muerte le llegara en ese mismo instante. Esperaba que Toris no haya sido descubierto.
Otro grito escapó de los labios del rubio al sentir un chasquido repentino. Se obligó a mirar qué demonios estaba haciendo Iván e inmediatamente se arrepintió. Ese ruso estúpido y psicópata estaba usando una especie de herramienta para romper sus huesos alrededor de sus costillas.
Una vez terminado eso, lanzó los huesos en otra mesa. Serían inútiles para el baño de sangre. Tomando el cuchillo de nuevo, cortó uno de las vías que llegaban de la garganta a los pulmones. Entonces sacó uno de ellos del cuerpo del polaco.
Éste hacía ruidos inhumanos, peleando para poder obtener un buen suministro de aire, comenzando a ahogarse con su sangre roja carmesí, que también se derramaba por la nariz.
"Deberías sentirte afortunado, Feliks. Te estoy ahorrando mucho dolor al cortarte el aire ahora." Dijo Iván, sonriendo dulcemente, a pesar de la sangre que lo cubría. Cortó el siguiente tubo, removiendo el otro pulmón. Sus ojos verdes se abrieron. Era imposible respirar. Era todo. Estaría muerto en cuestión de segundos. ¡Dios, lo que sea que le estuviese hacienda ahora Iván, no dejes que a Liet le pase lo mismo!
Una vez estando inmóvil mirando al techo con horror puro, Iván quitó el resto de sus órganos, sonriendo con dulzura como si estuviese preparando la comida. Cada órgano removido era puesto en el recipiente, mientras los huesos eran arrojados a un lado. Lo hizo hasta que Feliks hubo sido completamente vaciado, como un animal apunto para ser rellenado. El ruso lo consideró, pero decidió no hacerlo. Abrió la boca del polaco, agarrando su inmóvil y ensangrentada lengua y la quitó, lanzándola también en el envase. Usó el cuchillo para sacarle sus ojos. Era muy perezoso para cortar su cabeza y quitar su cerebro. El cráneo era muy difícil de romper y el cerebro no tenía mucha sangre, después de todo. Era mayormente agua.
Iván se inclinó, cogiendo el recipiente sangriento y colocándolo en otra mesa. Prendió todas las luces de la habitación.
Tristemente, el deseo de Feliks no se cumplió. Toris, de hecho, había sido capturado antes que el rubio. Pero el eslavo tenía algo muy especial planeado para su favorito de los tres hermanos, quien no tenía idea de lo que estaba pasando. Sin embargo, probablemente ya lo sabría ahora, a juzgar por el volumen de los gritos del polaco.
Toris yacía en una tabla, en la misma posición de Feliks, salvo que él no tenía ningún daño. Estaba inconsciente, completamente ajeno al horrible hecho que acababa de ocurrir ahí.
Iván hurgó en el recipiente, encontrando el músculo que estaba buscando. ¡Ah, ahí estaba! El corazón de Feliks. Lo cogió, caminando hacia Toris y colocándolo ligeramente sobre el pecho del lituano. Al ruso le pareció bastante adorable, la verdad.
El repentino calor de la sangre fresco en su pecho, hizo a Toris despertar, parpadeando confundido. Primero, vio la ensangrentada figura de Iván, sonriéndole con dulzura. Entonces su vista bajó, dirigiendo sus ojos hacia el corazón…
Gritó con horror, dejando escapar un sollozo aterrado ¿Qué demonios estaba pasando? ¿De quién era ese corazón? Miró a su lado, notando el cadáver de Feliks.
Santo Dios en el cielo.
"¡FELIKS!" gritó Toris de forma histérica, sollozando incontrolablemente, tratando de bajar de la maldita mesa. "¡NO! ¿POR QUÉ, FELIKS, POR QUÉ?" Se volvió para mirar a Iván. "¡TÚ, BASTARDO ENFERMO! ¡ERES UNA HORRIBLE MÁQUINA DE MISERIA!" Comenzó a gritar un montón de insultos en su lengua natal.
El ruso seguía sonriendo. "Yo cerraría la boca si fuera tú, Toris. Nunca sabes qué puedo poner en ella." Rió suavemente, tomando un embudo. Con una gran herramienta, hizo puré diferentes órganos juntos, quitando el corazón del pecho de Toris y lanzándolo al recipiente. Éste sólo podía ver con horror como el interior de Feliks era convertido en pulpa sangrienta.
Iván cogió el embudo, caminando hacia Toris.
"¿Qué demonios estás haciendo?" Preguntó Toris, pero ya se lo imaginaba. Cerró su boca con fuerza, agitando su cabeza. El eslavo apretó su nariz y, tan pronto como el lituano jadeó en busca de aire, metió el embudo, sosteniéndolo en su boca mientras Toris intentaba escupirlo. Sus ojos se mojaron con nuevas lágrimas. "N-n-no… Iván…p-por favor.. n-no…" Rogaba débilmente alrededor del embudo, su cuerpo temblando.
Iván lo ignoró. "Debiste cerrar tu boca ¿da?"
Usando una taza, cogió un poco del desorden sangriento del envase. La mayor parte era sólo sangre, mezclado con algunos trozos de carne y músculos por aquí y por allá. Lo vertió en el embudo, llevando la "comida" directo a la boca de Toris. Sus ojos se ensancharon, mientras trataba, desesperadamente, de escupir, sin permitirse engullir ese horrible sabor a sangre que llegaba a su boca. Iván apretó su nariz nuevamente, forzándolo a tragar si es que buscaba la esperanza de tomar algo de aire. El lituano no podía creer que estaba canibalizando con Feliks, aún cuando no era voluntariamente. Feliks, quien había estado toda su vida junto a él. Ahora estaba muerto, y Toris se lo estaba comiendo. Este no era el destino que esperaba.
Iván seguía alimentando forzadamente a Toris a través del embudo hasta que, al menos, la mitad del recipiente había desaparecido. Liberó su nariz, sacando el recipiente sangriento. El lituano jadeó en busca de aire, ahogado y tosiendo. Oh, Dios.. ¡Iba a vomitar!
El ruso puso una mano sobre la ensangrentada boca de Toris. "Ah ah ah, no lo vomites, o te daré más." Sonrió dulcemente, quitando su mano. Éste se obligó a tragarlo todo, lo que era más difícil que al principio. Negó incontrolado por la traumática experiencia.
"M-m-mátame ahora…" Dijo Toris suavemente, temblando. Iván lo miró.
"Nyet. Jamás mataría al favorito de los hermanos." Sonrió.
"¡N-NO! MÁTAME, SÓLO MÁTAME." Lloró histéricamente, luchando una vez más.
El ruso sólo apagó las luces, dejando la habitación con un lituano gritando solo en la oscuridad con ninguna otra compañía más que el cuerpo de Feliks.
¡And this is the end! (¡Y ese es el final!) ¡Espero que lo hayan disfrutado! Y, por supuesto, gracias por seguir esta novata traducción~.. ¡Hasta la próxima!
