27/DIC/09
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
La batalla entre Rock y el Pharaohn continuaba, luego que este último hirió de gravedad a Mimi, quien salvó la vida del primero. Enfadado, el joven N-Warrior se puso de pie, usando la Keyblade de su amiga para encarar al enemigo.
Mientras esto pasaba, Mimi, quien estaba al borde de la muerte, tuvo un sueño extraño; La Guardiana Terra la estaba guiando, mostrándole algunos recuerdos de su infancia para que ella pudiera reaccionar.
Ya despierta, Mimi fue a ayudar a Rock, usando su nueva transformación de Súper N-Warrior Lv 2, y despertando el de Rock. La pelea entre los tres continuaba, el vencedor del combate aún no era claro.
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 64: Héroes del Nintenverse, pt6.
La amenaza de los First Primes pt1.
Música de fondo: - 164-Battle of Christophsis- (Soundtrack: Star Wars- The Clone Wars)
-Planeta: Tierra 056; Medarot-
La guerra entre los humanos que habitaban ese planeta y las fuerzas de Anubis continuaban. Grandes ciudades ardías y miles eran acribillados por los avances de los invasores, quienes no dejaban nada en pie, arrasando con cualquier persona o animal con quien se encontraran.
Mientras, los soldados de las diversas naciones del mundo y los policías de las ciudades organizaban una defensa para evitar que más ciudades cayeran… como el caso de Tokyo.
En el centro de la ciudad, fuerzas humanas se enfrentaban a los alienígenas, quienes tenían mayor tecnología que ellos. Aún con sus Medabots, robots de tamaño medio especializados en el combate, al parecer la humanidad de ese mundo no tenía muchos problemas.
Claro, eso no evitó que cierto chico y su Medabot continuaran intentándolo.
"¡Vamos, Metabee!"
"¡Aquí voy!"
Un robot con forma de escarabajo amarillo, aunque no parecía tanto a un escarabajo, extendió su brazo derecho y comenzó a disparar varias balas en contra de un grupo de soldados. Sin embargo, uno de los Snake Soldiers se colocó frente al grupo y levantó un escudo protector alrededor de ellos, uno que bloqueó las balas que venían a acribillarlos. Acto seguido, varios soldados se colocaron a lado de él y, aún con el escudo activado, comenzaron a disparar sus Staff Weapons y Arm Machine Guns, lanzando decenas de esferas de energía hacia el chico y su robot.
"¡Uh oh!¡Woa!" Exclamó el robot, saltando hacia un lado.
"¡Cuidado!"
El chico y su robot saltaron a un lado, escondiéndose de un par de rocas, restos de la pared de un edificio contiguo, que se había derrumbado debido a algunos ataques de los soldados.
"Rayos, son demasiado." Expresó el joven, de nombre Ikki Tenryou, mirando por un costado para tratar de espiar a sus rivales. "No podemos hacerles nada."
"¡Es ese escudo!" exclamó el robot, Metabee, con enfado. "¡Si no fuera por eso, esos sujetos ya serían picadillo!"
"¿Quiénes rayos serán?¿Por qué nos atacan así de repente?"
"¡Que importa!¡Vinieron a estropear todo! No sé tu, Ikki, pero no me quedaré con los brazos cruzados mientras esos sujetos destruyen todo a su paso."
"Si, tienes razón, yo tampoco lo permitiré. ¿Pero como haremos para sobrepasar ese escudo? Ni los Misiles Rastreadores pueden hacerle daño a esos sujetos con ese campo de fuerza."
"¡Eso ya lo sé!"
'Debe de haber algo, cualquier cosa que nos ayude en esto…' pensó el joven, tratando de pensar en alguna forma de superar esa situación. '¡Rayos!¡Si tan solo hubiera alguien más aquí-!'
"¡Sumilidon!¡ESPADA DE SOMBRAS!"
De pronto, varios cortes oscuros impactaron el escudo de fuerza, sacudiéndolo un poco y manteniendo a los que estaban detrás de este a la defensiva, al menos el tiempo suficiente como para permitir que otro chico y su Medabot se reunieran con los otros dos.
"Veo que tienes unos problemas, ¿No Ikki?"
"Koji, ¿Qué estás haciendo aquí?" cuestionó el joven de ropas rojas a otro muchacho, de su misma edad, de cabello negro, algo largo, con una playera color vainilla y shorts azules. A lado de él, un Medabot con apariencia de dientes de sable.
"¿Qué más? Peleando con estos tipos. Estaba en la limosina, dirigiéndome a mi casa, cuando empezó todo esto. Veo que también te atrapó."
"Si, se podría decir que si."
"Quizás sea bueno unir fuerzas. No creo que ninguno de los dos salga librado de esto por si solo."
"¡Excelente!"
"¡Con más, seremos invencibles!" exclamó Metabee con emoción, antes de recordar algo. "Pero, aún quedan las defensas de los invasores."
"Es cierto." Respondió Ikki. "¿Cómo le haremos para atravesar ese escudo? No importa que les lancemos, no podemos atravesarlo."
"¿Lo intentaron desde atrás?" cuestionó Koji con seriedad.
"¿Desde atrás?"
"Si, eso he visto en otras partes. Al parecer, ese escudo sólo protege el frente del grupo, no la retaguardia. Si pudiéramos acercarnos a ellos por detrás."
"¿Tu crees que se dejen? No creo que lo hagan fácilmente… a menos que…"
"¿Una distracción, no?¿En eso piensas?"
"¡Exacto!¡Crearemos una distracción para atacarlos por la espalda!"
"Uh, Ikki, quizás deban apurarse." Expresó Metabee, mirando hacia el ejército invasor.
"¿Uh?¿Por qué?"
"¡Porque se están acercando!"
Mirando por sobre las rocas, los dos jóvenes y Medabots vieron que los soldados comenzaron a acercarse, dirigiéndose a donde estaban ellos.
"Esto no está bien." Expresó Ikki. "Debemos actuar rápido. ¿Listo, Metabee?"
"¡Nací listo!" exclamó el robot escarabajo con seriedad.
"Nosotros también, ¿No, Sumilidon?" cuestionó Koji a su propio Medabot.
"Listo cuando ordenes, Koji." Respondió el Medabot dientes de sable, desenfundando las garras de sus brazos.
"¡Empecemos con esto entonces!" Exclamó Ikki con emoción. "¡Metabee!¡LANZA MISSILES!"
"¡YEAH!" exclamó el Medabot amarillo, lanzando de los cuernos de su cabeza dos misiles que salieron a gran velocidad hacia el grupo enemigo, impactando en el escudo de fuerza, levantando una gran nube de polvo.
Los soldados de Anubis miraron a todos lados, buscando a los que habían lanzado el ataque, cuando notaron que un Medabot de acercaba a ellos con las carras afiladas. Sin pensarlo dos veces, comenzaron a dispararle para eliminarlo, aunque el ágil robot resultó ser muy rápido para poder apuntar bien.
"¡Cuidado, Sumilidon!" exclamó Koji desde el refugio. "¡Los disparos de ellos son muy poderosos!¡Uno sólo puede desactivarte!"
"¡Entendido!" exclamó el robot dientes de sable, esquivando los disparos de los enemigos, moviéndose de un lado a otro, escondiéndose detrás de rocas, saliendo por sorpresa y llamando su atención… hasta que fue alcanzado por un disparo en su pierna derecha. "¡GGGAK!"
"¡Cuidado!" exclamó su dueño con terror al verlo caer pesadamente al suelo.
"¡Lo tenemos!" exclamó uno de los soldados de Anubis, apuntándole con sus armas. "¡Despídete, robot!"
"¡Yo no creo eso!"
De pronto, Metabee, quien se había escabullido detrás de los soldados, usando la distracción de Sumilidon para esto, salió de entre las rocas, apuntándole con sus cuernos. Los soldados estaban por reaccionar… pero era tarde.
"¡Despídanse de este mundo!¡MISILES RASTREADORES!"
Dos misiles salieron de los cuernos de Metabee, impactando en uno de los soldados, generando una gran explosión que los engulló a todos, matándolos en el acto.
"¡Lo logramos!" exclamó Ikki con emoción… antes de que la magnitud del asunto le diera de lleno. "A-acabamos d-de matar a…"
"No te sientas culpable ahora, Ikki." Interrumpió Koji. "Son ellos o nosotros. Además, no son humanos en si."
"Pero, aún así…"
"Tu mismo lo dijiste, ¿No? Que mire lo que han hecho sin motivo aparente. No permitiré que sigan haciendo esto, y si para eso tengo que acabar con ellos, lo haré." Expresó el joven de camisa vainilla, acercándose a su Medabot. "¿Estás bien, Sumilidon?"
"Discúlpame, Koji, no pude evitarlo…" respondió el robot dientes de sable, con su pierna derecha atravesada.
"No hay problema… tendremos que llevarte a reparar lo más rápido posible."
Mientras ellos hablaban, Ikki se quedó pensativo. Había decidido pelear, pero no le había caído la idea de que tenía que matar a seres vivos… al menos hasta ese momento. Al ver a su alrededor, notó que había, no sólo restos de los edificios, también algunos cadáveres de los soldados, policías y sus Medabots que intentaron detener a los invasores, sin éxito aparente.
"Al parecer, no tengo otra opción, ¿no?" se preguntó a si mismo.
"Si sientes tanto peso sobre tus hombros, déjame cargar con un poco de eso." Expresó Metabee, caminando hacia Ikki.
"¿Que?"
"Sé lo que estás pensando, que todo esto es tu culpa. ¡Pues no! Si sientes que tienes el mundo sobre tus hombros, yo tomaré parte de ese peso por ti. ¡Soy Metabee, recuérdalo!¡Podré cargar con el mundo si es necesario!"
"Metabee… si, tienes razón, gracias por eso."
"Para eso estamos los compañeros… ahora, ya que estás bien, quizás puedas pensar en alguna forma de enfrentarnos a esa nave de batalla que se viene acercando."
Música de fondo: - 036-Kyoui- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth OVA)
Ikki, confundido, volteó en dirección a donde Metabee, Koji y Sumillidon miraban, dándose cuenta de que uno de los Ha'taks de la flota de Anubis se acercaba a ellos rápidamente.
"Uh, Koji…"
"¿Si, Ikki?"
"¿Crees que la Medafuerza pueda derribarlo?"
"No, no tiene caso; Victor y Warbandit lo intentaron, pero esas naves tienen una especie de escudo que la Medafuerza no puede atravesar."
"Eso me temía…"
"uh, Ikki ¿Alguna brillante idea?" cuestionó Metabee con inseguridad.
"Lo siento, mi mente está apagada por el miedo."
La enorme nave comenzaba a acercarse a ellos, ya sea para dispararles o pasar de largo hacia su siguiente objetivo. Sin embargo, a mitad de camino, un enorme chorro de agua que venía del Este se impactó contra el escudo defensivo, llamando la atención de tanto sus operadores como los jóvenes en el suelo. Al voltear a un lado, los Medaguerreros y sus Medabots pudieron ver algo que no se esperaban; dos enormes robots, cada uno tan alto como un edificio de quince pisos, volando por el aire y acercándose a la nave.
"¿Que es eso?¿Son Medabots gigantes?" cuestionó Ikki con asombro, al ver los dos robots acercándose a la nave.
"No lo creo, son de un diseño diferente." Respondió Koji, rápidamente analizando a los dos gigantes.
"¡Oigan, ustedes!"
Ambos jóvenes y sus Medabots voltearon a un lado, viendo como un joven, de cabello blanco y ojos marrones, con una playera blanca, chaleco negro y pantalones azules, se acercaba a ellos. Lo más extraño era que el sujeto llevaba en su mano derecha una especie de llave-espada.
"¿Qué están haciendo aquí? Es peligroso." Comentó el recién llegado.
"Lo sabemos, pero no podíamos salir de aquí." Respondió Ikki. "¿Quién eres tu?"
"Me llamo Marcos, pero eso no es importante por ahora. Vengan conmigo, no es seguro aquí."
"¿Cómo podemos confiar en ti?" cuestionó Koji con desconfianza.
"¿Prefieren venir conmigo o quedarse a enfrentar a más soldados?"
"¿Cuáles soldados?"
"Uh, Koji, creo que se refiere a ellos…"
Los dos humanos voltearon hacia atrás, viendo lo que Sumilidon intentaba decirles, sorprendiéndose de que, a unos quinientos metros de ahí, un grupo de Snake Soldiers y sus enormes máquinas de combate se acercaban a donde estaban ellos.
"Uh, creo que ni yo podría contra tantos." Expresó Metabee.
"Digo lo mismo." Dijo Ikki, antes de voltear a ver al recién llegado. "Muy bien, iremos contigo entonces."
"Síganme…" dijo Marcos, antes de comenzar a correr en una dirección, los dos chicos siguiéndolo. "Oh, por cierto, ¿ven esos robots que están volando? Son amigas mías."
"¿Que?" cuestionaron los cuatro en sorpresa.
-
Música de fondo: - 091-Dairansen (Great War)- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)
"¡WATER DRAGON!"
El ataque de agua del Rune-God Ceres viajó a gran velocidad por el aire, serpenteando de vez en cuando mientras se acercaba al objetivo. Sin embargo, como en otras ocasiones, el dragón de agua impactó en el escudo defensivo del Ha'tak, bloqueando así cualquier daño a la nave. Dentro de su Rune-God, Marina miraba con enfado lo que ocurría.
"¡Rayos!¡No otra vez!"
"No gastes tu magia así, Marina. No sabemos cuantos más podrían aparecer." Respondió una chica a lado de ella, dentro de su propio Rune-God.
"Lo sé, Anaís, pero sigo sin poder encontrar alguna forma de atravesar ese escudo. Si no podemos hacer eso…"
"Entiendo, pero por ahora, lo menos que podemos hacer es el mantenerlos ocupados para que las personas puedan escapar."
"Tienes razón… ¡Cuidado!"
El grito de Marina llegó oportunamente, ya que el Ha'tak comenzó a dispararles apenas estuvieron en la mira. Los dos Rune-Gods comenzaron a volar en distintas direcciones, evitando los disparos amarillos que la nave invasora les hacía. Aún huyendo, la Magic Knight del agua no se detendría en su ataque.
"¡ICICLE BLADES!" Exclamó, extendiendo su brazo izquierdo hacia el frente y liberando cientos de espadas de hielo, mismas que impactaron continuamente en el escudo de energía, no logrando atravesarlo y desesperando a la chica. 'Rayos, ¿Acaso esta es toda mi fuerza? No, necesito más, necesito…' entonces, recordó a Lucy, y la transformación que sufrió al verlas a ella y a Anaís al ser atacadas por Morganna-Polaris. 'Es cierto, yo también soy una N-Warrior… necesito eso, necesito transformarme. Necesito… ¡necesito ese poder!'
Producto de su enfado y desesperación, el símbolo del Nova Crystal apareció en su frente y, de golpe, su cabello se volvió dorado y erizado, al igual que su aura celeste se mezcló con el aura dorada de la transformación. Cerca de ella, Anaís miraba como el aura del Rune-God Ceres cambiaba de color, al igual que el Rune-God en si; ya no era color azul como el océano, sino que ahora era color oro.
"Marina… ¿eso es-?" cuestionó Anaís con sorpresa al ver lo que estaba pasando.
"Oh no…"
"¿Qué sucede, Windom?"
"Esto no está bien…"
Marina rápidamente sintió el aumento de poder, así como el incremento en su poder mágico. Sin perder tiempo, aplicó esta nueva fuerza en sus Icicle Blades, que comenzaron a viajar más y más rápido, impactando contra el escudo con mayor fuerza. Entonces, mientras las espadas de hielo impactaban el escudo, unas explosiones se pudieron observar en el casco del otro lado de la defensa, lo que significaba una sola cosa; el escudo estaba fallando.
"¡Muy bien!" exclamó Marina, elevándose al cielo para estar sobre el Ha'tak, que continuaba disparándole mientras se elevaba. Ella alzó sus brazos, juntándolos como si estuviera sujetando una esfera encima de ella, y comenzó a reunir un poco de agua a su alrededor. "¡Toma esto!¡SAPPHIRE WHIRLWIND!"
Un torbellino de agua salió de las manos de Ceres, descendiendo a gran velocidad hacia el Ha'tak. El hechizo impactó contra el escudo defensivo con fuerza, sacudiendo toda la nave. En un principio, el escudo parecía resistir el embate, pero poco a poco el agua a presión comenzó a atravesarlo hasta que al final pasó a través del escudo, impactando la nave en si. El daño causado por el remolino de agua fue tan grande que la nave madre comenzó a perder altitud, descendiendo lentamente antes de estrellarse contra la ciudad, destruyendo así todo a casi dos kilómetros de diámetro. Sin embargo, a Marina no le importó mucho que grandes secciones de la ciudad fuera destruida, ya que en esa parte ya no había personas, y eso lo sabía por la ausencia de auras en el lugar.
"¡Muy bien!" exclamó la Magic Knight, con su nuevo cabello rubio, mirando a todos lados. "¿Quién sigue?"
Música de fondo: - 162-Golbez, Clad in the Dark (Soundtrack: Final Fantasy IV)
De pronto, la esfera donde estaba ella, dentro de Ceres, comenzó a destellar en un tono celeste, algo que casi nunca hacía.
"Ceres, ¿Qué sucede?" cuestionó Marina con preocupación.
"Marina, regresa a la normalidad…" respondió el Rune-God, su voz mostrando claramente dolor.
"¿Qué?¿Que pasa?"
"La transformación de Súper N-Warrior; no puedo soportarla… es incompatible con nosotros."
"¿Que?"
"Marina, regresa a la normalidad, de lo contrario, no podré mantener la unión."
"D-de acuerdo."
La Magic Knight se relajó, su cabello comenzando a perder el color dorado y volviendo a ser celeste, al mismo tiempo de que le símbolo en su frente desapareciera. Cerca de ahí, Anaís miró y escuchó con atención lo que le ocurrió a su amiga, pero no entendía lo que pasaba.
"Windom, ¿Qué fue lo que pasó?" preguntó la guerrera del viento con confusión.
"La transformación de Súper N-Warrior es incompatible con nosotros, al menos cuando están dentro de nosotros." Respondió el guardián de viento con seriedad.
"¿Incompatible?¿Como es eso?"
"El Súper N-Warrior usa no sólo la energía de la luz, sino que también la energía de la oscuridad que está dentro de los corazones del N-Warrior. Nosotros necesitamos que nuestro portador use sólo un tipo de energía, ya sea de luz u oscuridad. Ustedes sólo han usado de luz, por eso es que nunca hemos tenido problemas. Sin embargo, cuando Marina se transformó, su poder de oscuridad también lo hizo, es por eso que existe incompatibilidad entre ambos seres."
"No puede ser… entonces, ¿No podemos usar ese poder de N-Warrior con el de Magic Knight al mismo tiempo?"
"No lo sé, nunca lo habíamos intentado, ya que nunca antes una Magic Knight había sido un N-Warrior también. Esto es nuevo para nosotros. Quizás sea algo que pueda acostumbrarse en un futuro, pero por ahora, el que ustedes se transformen mientras están dentro de nosotros, nos causará gran dolor."
"Ya veo…" expresó Anaís, descendiendo para estar a lado del Rune-God de su amiga. "¿Estás bien, Marina?"
"Si, no te preocupes." Respondió la Magic Knight del agua, claramente cansada… de hecho, mucho más de lo que debería. "Rayos, no creí que esta transformación me cansaría tanto…"
"Es la desventaja de transformarse dentro de nosotros." Respondió Ceres. "A nosotros nos causa dolor esa transformación y, para recuperarnos, absorbemos un poco del poder mágico de ustedes. Claro, para nosotros es poco, pero para ustedes es una cantidad considerable."
"Gracias por decírmelo." Respondió Marina con sarcasmo, antes de mirar a Anaís. "¿Podrías curarme?"
"En eso estoy." Contesto la guerrera del viento, aplicando un hechizo de curación a su compañera. "Listo."
"Muy bien." Respondió Windom. "Porque ahora se acercan más enemigos."
Las dos guerreras voltearon hacia un lado, viendo que en el horizonte se podían apreciar las figuras de tres Ha'tak Motherships acercándose velozmente a ellas.
"¡Oh vamos!¿No nos dan un descanso?" se preguntó Marina con frustración.
"¿Crees que podamos contra tres?" cuestionó Anaís.
"Si no pudimos con uno sin transformarme…" respondió la guerrea del agua con cierta tristeza… antes de alzar la mirada. "Pero es nuestro deber, no sólo por nosotras, sino también por los demás."
"Cierto, entonces, sigamos adelante."
"¡Vamos, Anaís!"
"¡ALTO!"
De pronto, los Ha'taks detuvieron su avance, permaneciendo a unos kilómetros de distancia, confundiendo a las dos chicas.
"¿Qué pasó?¿De quien fue esa voz?" preguntó Marina con confusión.
"Fui yo, Magic Knight."
Tanto ella como su compañera Anaís miraron hacia abajo, notando que, flotando en el aire, más o menos a su altura, estaba una persona, una mujer de larga cabellera castaña, piel algo morena y ojos negros, aparte de una figura esbelta. La mujer estaba cruzada de brazos, mirando a los dos Rune-Gods que eran varias veces más grandes que ella.
"Uh… ¿Quién eres tu?" cuestionó la guerrera del agua con curiosidad.
"Me lamo Shu, y soy una de las First Primes de la Pharaohn Hathor."
"¿First Primes?" cuestionó Anaís.
"Si, segundas al mando luego de los Pharaohns, pero dejemos eso para después." Comentó, sacando un enorme bastón dorado de la nada. "Vengo a pelear contra ustedes dos, así que mejor regresen a su tamaño normal."
"¿Cómo sabes como somos?" preguntó Marina, sumamente confundida.
"Lo sabemos todo, así que bajen a pelear."
-
"Parece que tus amigas en los robots gigantes están hablando con alguien que está flotando." Comentó Metabee, mirando hacia el cielo, viendo algo que los humanos no podían ver.
"No me agrada nada." Expresó Marcos con preocupación. "Siento que esa mujer es bastante fuerte."
"Y no sabes que tanto." Expresó un tercero, haciendo que los cinco se colocaran en guardia.
"¿Quién es?" cuestionó Ikki con autoridad.
"Vaya, el niño se cree muy importante como para exigir mi nombre." Respondió un sujeto, mismo que salió de detrás de una columna derribada. "Te lo diré, muchacho; me llamo Pathoru, uno de los dos First Primes al servicio de la Pharaohn Hathor, así como mi compañera allá arriba."
"¿First Primes?" cuestionó Koji con confusión.
"Si… lástima que no sabrán más, ya que los mataré aquí."
"¡Ya lo veremos!" exclamó Marcos, invocando su Training Keyblade, mientras ambos Medafighters y sus Medabots se colocaban en guardia.
"Claro… muéstrenme lo que este mundo es capaz de hacer."
Música de fondo: - 189-Jupiter Lighthouse (Soundtrack: Golden Sun; the Lost Ages)
-Planeta: Tierra 250; Nueria-
Un edificio, al parecer una escuela, había sido destruida por un impacto de un Ha'tak, sus escombros regados por todo el terreno escolar, construcciones dentro de la escuela, como el gimnasio, cafetería, almacén y juegos habían sido destruidos por grandes trozos de cemento y pared que salieron volando de la explosión de la escuela, un lugar desolado para lo que antes era un centro educativo.
Pero, entre las ruinas, unas rocas comenzaron a moverse por algo debajo de ellas, al inicio muy poco, pero luego comenzaron a agitarse más, hasta que se movieron lo suficiente como para dejar libre lo que fuera que estuviera debajo de ellas; un hombre alto, de cabello negro y de complexión algo delgada; el maestro Meisuke Nueno, también conocido como Nube.
El maestro, cuya camisa de vestir estaba rota de una sección, mostrando la mitad izquierda de su torso, respiraba con dificultad, luego de haber usado todo su poder en los minutos pasados. ¿Cómo sobrevivió a esa explosión? Cuando vio que ese disparo se acercaba a él, usó su mano de monstruo en su mano izquierda para tratar de bloquear el disparo. Lamentablemente, era mucho más fuerte que él, algo que se dio cuenta al último momento, por lo que saltó a un lado y usó todo su poder espiritual para protegerse del impacto del disparo, logrando así sobrevivir.
Ahora, con la mayor parte de su energía espiritual gastada y con heridas de consideración en su cuerpo, el maestro Nube comenzaba a ponerse de pie, fallando de forma humillante, cayendo al suelo nuevamente.
"Rayos, no tengo fuerzas." Dijo con cansancio. "No puedo ponerme de pie."
"¡Maestro!"
El mencionado volteó hacia un lado, dándose cuenta de que, acercándose corriendo, venían sus tres alumnos: Kyoko, Miki y Hiroshi.
"¿Estás bien, Nube?" cuestionó el muchacho, colocándose a lado de su maestro.
"¿Qué están haciendo aquí, niños? Se supone que deberían estar en los túneles." Expresó Nube, viendo que, al decir eso, sus alumnos se mostraron algo tristes. "¿Qué pasó?"
"Los túneles fueron derrumbados."
"¿Que?"
"Al parecer, uno de los meteoritos impactó el techo de los túneles con gran fuerza y derrumbó el techo." Respondió Kyoko con tristeza.
"Ya veo…" respondió el maestro Nueno, notando que algo les molestaba a sus alumnos, ya que se veían inquietos. "¿Qué más sucedió?" preguntó, notando que se volvieron más tensos. "¿Chicos…?"
"Los vimos." Contestó Hiroshi, apretando los puños. "Vimos cuando los techos se derrumbaron… con gente dentro."
"¿Había gente ahí adentro?"
"Si… y vimos como es que ellos…" expresó, no terminando la frase, ya que se le hizo un nudo en la garganta. Las dos chicas no estaban mejor que él, ambas derramando lágrimas ante el recuerdo traumatizante que habían sufrido.
"Lo siento, chicos, no creí que mandarlos allá podría hacerles esto. Disculpen."
"No es tu culpa, no sabías que eso pasaría." Expresó Kyoko, secándose un poco las lágrimas. "Maestro, ¿Qué está pasando?"
"Si, le pregunté a Miki, pero ella no puede ver bien estos sueños que tiene." Comentó Hiroshi, el comentario, por alguna razón, hizo que Miki se sonrojara.
"L-lo siento." Expresó la rubia con pena.
"Uh, no lo dije para que te sintieras mal." Expresó el joven, tratando de calmarla un poco, colocando una mano en el hombro de ella… que provocó el efecto contrario, haciendo que se sonrojara más. "Uh, ¿Estás bien, Miki?"
"S-si, e-estoy bien." Respondió ella, con la mirada baja, sonrojándose aún más. Hiroshi sólo se le quedó viendo, muy confundido, con una mano en su nuca.
'No creo acostumbrarme a esta Miki por completo.' Pensó él, mientras Kyoko los miraba con malos ojos.
Mientras los chicos hablaban, Nube recuperó un poco de sus energías, logrando ponerse de pie finalmente, llamando la atención de los alumnos.
"Bueno, será mejor irnos." Expresó el maestro, sujetándose un hombro. "Es peligroso estar aquí."
"Maestro, ¿Qué está pasando?" cuestionó Kyoko, desviando la mirada de sus dos compañeros para ver a su tutor.
"Es un ataque alienígena."
"¿Que?¿Los aliens existen?" preguntó Hiroshi con asombro y confusión. "¡Genial!"
"¡No es genial, tonto!¡Mira lo que han hecho!" exclamó la pelirroja con enfado, llamando la atención del joven.
"¡Bueno, no me regañes!"
"Eso no importa." Expresó Nube con cierto cansancio. "Vamos, niños, es peligroso estar-"
"¡Alto ahí!"
Música de fondo: - 187-In the ashes (Soundtrack: Tales of Symphonia)
Nube y sus alumnos voltearon a un lado, dándose cuenta de que, a unos veinte metros de distancia, estaban cinco sujetos usando armaduras color gris y con un báculo del mismo color, apuntándoles con él. Eran los Snake Soldiers, soldados del ejército de Anubis.
"¿Quiénes son ustedes?" cuestionó Hiroshi. "¿No ven la situación en la que estamos?¿Como se les ocurre andar en esos disfraces?"
"¿Que?" preguntó el soldado que estaba más al frente del grupo; el líder de ellos. "¿Te estás burlando de nosotros?"
"Con unos trajes tan ridículos como esos, como no burlarme."
Nube miraba con detenimiento a estos sujetos, sintiendo que antes los había visto, ¿pero donde? De pronto, un destello en su cabeza reveló una imagen de los recuerdos de Miki… y así los reconoció.
"¡Cuidado!"
El Maestro Nube, saltó sobre sus alumnos, derribándolos y quedando sobre ellos, en el momento justo antes de que una esfera de energía amarilla los impactara, pasando sobre la espalda del maestro, a escasos centímetros de su piel, antes de impactar contra una roca cercana y haciéndola estallar en pedazos.
"¡Estúpido niño!" exclamó el líder de los soldados, el que había accionado su arma. "¡por ese insulto te arrancaré la cabeza en nombre de nuestro dio, Anubis!"
"¿Q-que fue eso?" preguntó Kyoko con temor, uno que sólo era superado por el de Miki, ya que ella sabía que eran esas armas y había visto lo que podían hacer, todo esto en sus sueños.
"Son las armas de los alienígenas." Respondió el maestro Nueno con seriedad.
"¿Ellos son alienígenas? Pero si parecen humanos." Expresó Hiroshi.
"Lo sé, pero según las visiones de Miki, lo son. Esas armas demuestran que no son de este mundo."
"¡Levántense!" exclamó el soldado, la punta de su arma brillando, indicando que estaba cargada y lista para disparar. "Pónganse de pie, y así podremos-"
De pronto, una corriente de aire congelado proveniente de la izquierda envolvió a los cinco soldados por unos segundos y, cuando desapareció, ellos estaban congelados por completo. El maestro y sus tres exalumnos miraron esto con sorpresa, por unos momentos, antes de darse cuenta de lo que había pasado y saber quien lo había hecho.
"¡Maestro Nueno!"
Quien se reveló de inmediato; acercándose flotando a ellos, estaba una mujer de las nieves, con su cabello corto color celeste, con dos mechones tan largos que le llegaban a su estómago, su cuerpo cubierto por un traje blanco, típico de las mujeres de las nieves.
"¡Es Yukime!" exclamaron los tres chicos con alegría, mientras ellos y su maestro se ponían de pie.
"¡Maestro Nueno!" volvió a exclamar la mujer de la nieve, acercándose al mencionado con preocupación al ver las heridas que tenía. "¿Qué te pasó?"
"No es nada, de veras." Respondió Nube, tratando de no preocupar a la mujer… algo que no estaba logrando.
"¿Qué no es nada? Mira esas heridas, se ven muy profundas. Vamos, déjame te curo."
"Ahora no, Yukime, tenemos problemas más grandes que atender."
"… si, tienes razón. ¿Sabes que está pasando?"
"Tengo una idea, pero será mejor buscar un escondite primero y hablar más tranquilamente ahí."
"Yo encontré un buen lugar, está a unas cuadras de aquí."
"Perfecto, entonces vamos a ese lugar."
"Si… déjeme ayudarle, maestro."
"¡Nosotros también ayudaremos!" exclamó Hiroshi, las dos chicas a lado de él asintiendo afirmativamente.
"Gracias… vamos."
Con esto dicho, los cinco comenzaron a caminar, alejándose de la destruida escuela, en un mundo que parecía haber llegado a su fin.
"Hay que salir de aquí." Expresó Nube, sintiendo mucho cansancio.
"Miren a quien me he encontrado."
"¿Quién está ahí?" cuestionó el maestro, deteniendo su marcha, así como aquellos que lo rodeaban.
"Creo que me divertiré un poco con ustedes." Comentó un adolescente, de unos dieciséis años de edad, de cabello erizado, algo similar al del Capitán Toshirou Hitsugaya, pero con más crestas y de un color celeste. Sus ojos, color miel, mostraban un cierto… cinismo. "Me llamo Atet, First Prime del Pharaohn Sokar… y los vengo a matar a todos ustedes."
-Planeta: Tierra 068; Ninjeran-
Varios de los Snake Soldiers que habían atacado esa aldea estaban apilados en medio de una calle, habiendo sido derrotados por un solo individuo… que estaba a lado de ellos, de brazos cruzados, admirando su trabajo.
"He, se lo merecen por haber desafiado al Ninja numero uno de este planeta." Expresó Naruto con cierta arrogancia, tocando la punta de su nariz con su dedo gordo. "Bueno, he terminado con ellos, ahora, ¿quien seguirá?"
"¿Qué tal yo?"
Música de fondo: - 188-Air's Rock (Soundtrack: Golden Sun; the Lost Ages)
Antes de que el joven Ninja pudiera reaccionar, una mano salió de su estómago, atravesando por completo su cuerpo como si este fuera de papel. Esto era provocado por un sujeto alto, de piel oscura y cabello erizado color rojo como la sangre. Así permaneció por unos momentos… antes de que el cuerpo del Ninja se desvaneciera en medio de una explosión de humo.
"Oh, vaya…" expresó el sujeto, viendo como el Ninja aparecía detrás de él, a unos metros de distancia, con un kunai en su mano derecha. "Veo que eres hábil, ya que pudiste detectar mi presencia."
"Maldito, ¿Quién eres?" cuestionó Naruto con precaución.
"Son el líder de esta fuerza invasora, Serarktum, First Prime de la Pharaohn Quetesh."
"¿First Prime?¿Quetesh?¿De que estás hablando?"
"Un niño como tu no debería preocuparse por algo así, y no hay necesidad de saberlo… después de todo, morirás aquí, junto con todos los defensores de este mundo. He vencido al líder de esta nación, al que llaman Tsuchikage, con suma facilidad."
"¿Qué dices?" cuestionó Naruto, sintiendo algo de temor, ya que el sujeto frente a él decía que tenía la capacidad de derrotar a alguien de nivel Kage.
"Si, los he matado a todos aquellos que vivían en la aldea de esta nación con facilidad, aunque este Kage logró escapar de mi. Escuché que mis tropas tenían problemas aquí, por eso he venido a ver que pasaba… y me encontré contigo." Comentó Serarktum, señalando a Naruto con su dedo índice. "Puedo saber por el tamaño de tu aura que eres mucho más débil que ese anciano que vencí, por eso te diré que no tienes posibilidades."
"¿De verdad quieres que crea que puedes vencer a un Kage?"
"Que me creas o no me tiene sin cuidado… como te dije, después de todo tu morirás aquí."
De pronto, su dedo índice, el que apuntaba a Naruto, comenzó a brillar, antes de soltar un rayo de energía dorado hacia el frente, a un desprevenido Ninja. Una fuerte explosión sacudió el lugar, destruyendo todo a varias cuadras del lugar de la explosión, dejando sólo al First Prime de pie. El guerrero de Anubis miró el lugar con una sonrisa en su rostro, viendo con orgullo el fruto de su trabajo… antes de tener que voltearse y bloquear con su brazo el golpe de un Kunai, sujetado por el Ninja de ropas anaranjadas. Con un movimiento de su brazo, el First Prime mandó al joven hacia atrás, manteniendo distancia entre ellos dos. Luego de ver a Naruto caer al suelo y ponerse de pie, antes de colocarse en guardia, notó algo diferente en él; un aura anaranjada que parecía formar lo que parecía ser la silueta de un zorro de pie. Además de esto, los ojos celestes del Ninja cambiaron a rojos, algo que afirmaba el cambio que tenía.
"Que interesante, puedo ver que tu poder de lucha ha crecido." Expresó Serarktum. "Pero no será suficiente, niño."
Naruto miraba a su rival, mientras respiraba con dificultad, luego de haber usado más energía de la que pensaba para evitar el ataque que había ejecutado el invasor.
'Kuso… si no hubiera usado el Chakra del Kyuubi, no hubiera podido escapar de esa explosión. Es una suerte que Ero-Sennin me haya ayudado a controlar un poco de su poder.'
"Muy bien, niño, has despertado mi curiosidad." Comentó el First Prime, colocándose en guardia, haciendo que Naruto se pusiera en alerta máxima. "Vamos, muéstrame de lo que eres capaz."
Sin más que decir, el guerrero de Anubis se lanzó contra el joven Ninja, quien sólo quería recibirlo con algo especial.
"¡KAGE BUNSHIN NO JUTSU!"
Fin del Capitulo 64
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Alan: Hola, soy Alan. No mucho que decir, ya que continuamos con más aventuras en el Nintenverse.No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Héroes del Nintenverse, pt 7. La amenaza de los First Primes pt2.
Raichu: ¿Qué tanto más pasa en el Nintenverse?
Kristal: Es una galaxia entera, claro que pasarán muchas cosas.
Raichu: Cierto…
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
