03/Enero/2010
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
El Ninventeverse sigue en grandes problemas; ahora no sólo los mundos son asediados por la flota de Anubis, sino que también los First Primes, los guerreros más fuertes después de los Pharaohns, han entrado en batalla personalmente. ¿Podrán los héroes de diversos mundos, con sus respectivas técnicas y habilidades, tener el poder necesario para poder superar esta prueba?
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 66: Oscuridad del pasado.
Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)
Un destello pasó por su mente por un segundo, mostrando la imagen de un joven que ella recordaba bien. Sorprendida por la impresión, la joven luchadora se detuvo de golpe y volteó hacia atrás, mirando con confusión y miedo hacia el cielo, una fuerte presión en el pecho le decía que algo estaba mal con la persona que había visto en su mente… y le preocupaba mucho.
'Pop…'
"¿Qué sucede?"
La joven, Maam, volteó hacia atrás, viendo que sus tres compañeros; Shiryu, Dohko y Korz, se habían detenido y la miraban con curiosidad, siendo el caballero del dragón el que le había preguntado.
"No, no es nada." Respondió la peleadora, volteando a mirar a sus compañeros.
"¿Estás segura?" cuestionó el caballero de Libra, detectando de inmediato que algo estaba mal. "Puedo sentir inquietud en tu corazón. ¿Estás preocupada por algo… o alguien?"
La joven lo miró con sorpresa. ¿Cómo había adivinado lo que pasaba dentro de ella? … no, no parecía que lo adivinara, sino que lo sabía. Maam vio al Santo de Libra con detenimiento, desde la primera vez que lo vio, sabía que era una persona sabia y bastante inteligente, quizás como su maestro Abán. Sin embargo, no creyó que pudiera 'leerla' con tal facilidad.
"A-algo así…"
"No te preocupes, sea lo que sea, seguro que saldrá bien… tengo fe en ello."
"Si, lo sé…"
"Maestro, hay que apurarnos." Expresó Shiryu con cierto apuro. "Siento que Seiya se acerca al centro de la galaxia."
"También lo siento." Respondió Korz, el God Warrior de la galaxia Asgard. "No solo Pegaso está cerca, sino todos los demás guerreros que vinieron primero. De hecho, creo que hay dos que ya están en ese planeta."
"¡Muy bien!" exclamó Dohko con seriedad. "¡Sigamos adelante!"
Los cuatro guerreros comenzaron a correr de nuevo, siguiendo el camino que estaba frente a ellos. Mientras corrían, Maam no podía dejar de pensar en el joven hechicero, y que algo estaba mal con él.
'Cuídate, Pop…'
Enemigos, enemigos por todos lados, eso era lo único que el joven Anakin Skywalker podía ver alrededor de él. Había peleado ya por mucho tiempo, su energía estaba por agotarse, pero aún quedaban cien soldados enemigos que lo rodeaban, acabar con ellos sería fácil… si tuviera energías para continuar.
Al inicio, había estimado que fueran al menos un millón de soldados de Anubis, algo que un Jedi Knight calificado podría encarar. Sin embargo, se dio cuenta de que iban apareciendo más y más soldados, probablemente provenientes de otros planetas de ese sistema solar, usando los portales piramidales para acceder a ese mundo. La galaxia Duat era una galaxia de soldados, por lo que creyó que al menos la mitad de la población de cada planeta en ese sistema solar eran enemigos, por lo que se dispuso a luchar contra ellos.
Al final, en lugar de pelear contra un billón de solados, luchó contra veinte veces esa cantidad, una proeza que era muy difícil, incluso para un Jedi Master.
Por supuesto que estaba agotado, pero eso no significaría que sería derrotado.
Uno de los Snake Soldiers disparó por la espalda, pero el Jedi Knight logró sentir el movimiento y colocar su lightsaber en el ángulo preciso para bloquear el disparo y reflejarlo hacia otro soldado que estaba por dispararle, dándole de lleno en el rostro. Varios otros disparos siguieron a este y Anakin tuvo que usar todas sus habilidades para evitar ser alcanzado por alguna de las balas de energía que venían de todas direcciones. Saltando constantemente, el Jedi se mantuvo en movimientos, haciendo que fuera muy difícil el alcanzarlo con los disparos y, mientras corría, se acercaba a varios Snake Soldiers y los golpeaba con su sable de luz, partiéndolos en dos o cortándoles alguna extremidad, sin siquiera mirar que era lo que había hecho.
Siguió así por unos momentos, antes de que el cansancio lo abrumara y tuviera que detenerse, recargado en una pared, sujetando su espada con ambas manos, mientras varios soldados estaban frente a él, apuntándole. Con la pared a sus espaldas, podía dejar de preocuparse por algún ataque por detrás, pero a la vez limitaba sus movimientos y sus rutas de escape. Los soldados se prepararon para accionar sus armas y así quitarle la vida de una vez por todas. Si no hacía algo, podría…
"Chire, Senbonsakura."
"¡Piranhan Rose!"
De pronto, varios pétalos de cerezo y rosas color negro golpearon de lleno a los Snake Soldiers, causándoles graves heridas y matando a algunos de inmediato, dejando sólo al Jedi Knight como el único que seguía en pie.
"¿Qué pasó?" se preguntó Anakin con confusión. "¿Qué fueron esos ataques?"
"¡Maestro Skywalker!"
Al escuchar su nombre, el mencionado volteó a un lado, justo cuando cuatro figuras aparecieron a unos metros de él. Eran dos mujeres y dos hombres; una de ellas tenía una armadura blanca y su apariencia hacía pensar que era un robot o androide, mientras que la otra chica era más pequeña, quizás de unos doce años de edad, cuya piel era de color rojo y que tenía una especie de cresta en la cabeza. Los dos hombres, uno usaba un traje japonés negro, con una especie de gabardina blanca sobre esta; su cabello era color negro y tenía un semblante de una persona seria, y una espada colocada en su cintura adornaba el traje. El otro hombre portaba una armadura dorada que cubría su cuerpo, mientras su cabello celeste salía de su casco.
De pronto, la pequeña de piel roja, quien estaba sobre los hombros de la mujer de armadura blanca, descendió del lugar donde estaba y se acercó al Jedi Knight, mirándolo con detenimiento.
"¿Es usted el maestro Skywalker?" preguntó la joven con curiosidad, a lo que el joven le respondido con confusión.
"Soy Skywalker, pero no sé si sea maestro aún. ¿Quién eres tú? Eres un Jedi, ¿no?"
"Cerca; soy Ashoka Tano, Padawan."
"¿Una Padawan?¿Que estás haciendo aquí? Es peligroso."
"Master Yoda nos pidió que viniéramos para buscarlos a usted y a Master Kenobi. Master Windu vino conmigo, pero nos separamos."
"¿Master Windu está aquí?"
"Si, vino para presentarme con mi nuevo maestro en persona, pero se nos presentó esto."
"Así que viniste para ver a tu nuevo maestro, ¿no?" cuestionó Anakin, infiriendo que se refería a Obi-Wan. "Supongo que ellos también vinieron contigo." Expresó, mirando a los otros tres.
"Si, nos separamos del grupo principal, así que vinimos juntos."
"¿Grupo principal?¿De que están hablando?"
Antes de que pudiera responder, Ashoka fue interrumpida por uno de los dos hombres, el de traje negro.
"No es momento para perder el tiempo." Expresó el Shinigami, Byakuya Kuchiki. "Nos queda pocas horas antes de que sea tarde. Tenemos que llegar a tiempo."
"Vaya, vaya, eres un hombre bastante apurado y serio." Comentó el Gold Saint, Afrodita de Piscies. "Aunque es cierto lo que dices."
"Entonces, debemos seguir adelante." Dijo Aura, una de las Generales del Imperio Mecron. "El planeta de Anubis no está muy lejos."
"Entiendo." Comentó Anakin, poniéndose de pie… antes de que sus piernas fallaran. "Rayos, estoy muy cansado."
"Tome, maestro." Expresó Ashoka, mostrándole una Senzu Bean al Jedi Knight. "Son de las últimas que habían en Novaterra. Master Raphael fue el que nos la dio."
"Gracias, con esto será suficiente." Dijo Anakin, tomando la semilla y comiéndosela, sintiendo como su energía regresaba casi de inmediato. "Muy bien, estoy listo."
"¡Que bien! … porque los demás ya se fueron."
"¿Que?" preguntó el Jedi, observando que, efectivamente, los otros tres ya no estaban presentes. "Tenían prisa."
"Si, también hay que irnos, maestro."
"Muy bien… oye, ¿Cómo es que llegaron tan rápido? A nosotros nos tomó mucho tiempo."
"Bueno, ayudó mucho que despejaran el camino. Supongo que ustedes lucharon contra millares de soldados mientras pasaban por los mundos. Nosotros sólo pasamos y no nos detuvimos."
"Oh, ya veo…"
"Bueno, maestro, será mejor que nos vayamos."
"¿Por qué me estás diciendo maestro a cada rato?"
"¿Por qué más? Porque usted es mi maestro."
"¿Ah?¿Que quieres decir?" cuestionó Anakin, haciéndose una idea de lo que la joven quería decir.
"Master Yoda me dijo que usted estaría a cargo de mi entrenamiento Jedi. Maestro, de ahora en delante, yo seré su Padawan."
"¡¿Que?!¡Debe de haber algún error!¿Como es que yo seré tu maestro?"
"Bueno, eso me dijeron, así que tendrás que acostumbrarte… Skyguy."
"¿Cómo me llamaste?¿Y que pasó con hablarme de usted?"
"Se lo cuento luego, maestro, hay que seguir a los demás." Expresó Ashoka, comenzando a correr para alcanzar a los demás guerreros, que ya le llevaban mucha ventaja.
"¡Oye!¡Vuelve aquí!" Exclamó un confundido y furioso Anakin, quien no sabía en que pensar en ese momento, y lo único que podía hacer era seguir a su nueva Padawan. '¿En que lío me he metido?'
Corriendo por el desierto planetario de un mundo, Alan continuaba su marcha, acercándose más y más al planeta que poseía a la capital de la galaxia Duat y a Anubis.
"Sólo un poco más." Comentó el joven, mientras continuaba corriendo. "Sólo un poco más y llegaré con Anubis. ¿Cómo le habrá ido a Fly?¿Estará bien? … ¿Ah?"
Entonces, el joven se detuvo y miró hacia arriba al sentir algo acercarse, notando que venía a gran velocidad. Era como un cometa de energía, que parecía venir a estrellarse justo donde estaba él. Se movió a un lado para evitar el choque, esperando escuchar una explosión… que nunca llegó.
A lado de él estaba ahora una esfera de energía celeste bastante grande flotando en el aire, como una burbuja, una que estalló luego de unos momentos, revelando a quien estaba en su interior.
"¿Fly?" cuestionó Alan sorprendido.
"Oh, veo que lo logré." Respondió el joven Dragon Knight, sonriendo al ver que se reencontró con su compañero.
"¿Cómo es que llegaste aquí así de repente?"
"Usé un hechizo llamado Lirirura, uno que me permite reunirme con mis compañeros de equipo no importa donde esté."
"Oh, ya veo… supongo que derrotaste al Pharaohn, ¿No?"
"Si, lo logré. Fue algo complicado, pero pude vencerlo."
"Que bien… y, Fly, ¿Por qué traes al Pharaohn contigo?" cuestionó Alan, notando a la persona que el joven tenía en la espalda.
"Bueno…"
"Oye, espera un momento, reconozco a este sujeto. Es Atem, de la serie de Yu-Gi-Oh! ¿Donde lo encontraste?¿Y porqué usa el traje del Pharaohn?"
"Porque él era el Pharaohn."
"¿Ah?"
"Lo explicaré luego, será mejor seguir adelante."
"Cierto, no nos queda mucho, quizás unos dos o tres planetas antes de llegar a la capital. Vamos."
Así, los dos guerreros continuaron su camino, esperando poder llegar a tiempo a la ciudad oscura. Mientras corrían, Alan pensaba en unas cosas.
'Tengo un mal presentimiento. Ojala no ocurra nada malo. Kristal, sé que estás en el planeta donde está Anubis. Por favor, no hagas algo de lo que nos arrepintamos. Espérame, Kristal, voy para allá.'
Música de fondo: - 175-Opening Stage X6- (Soundtrack: Megaman X6)
Kristal e Ichigo se encontraban corriendo por las arenas del desierto del planeta capital de la galaxia Duat; Necropia. Llevaban corriendo al menos unos treinta minutos, acercándose a la ciudad que veían a lo lejos, pero no parecían acercarse mucho en los primeros minutos.
"Maldición, ¿Que tan lejos está ese lugar?" cuestionó el Shinigami con enfado, viendo que a penas la ciudad se había acercado un poco.
"Hay algo extraño en esto." Comentó Kristal con inquietud.
"¿Uh?¿A que te refieres?"
"Siento como si estuviéramos yendo en dirección equivocada. No sé porqué, pero siento que la ciudad está hacia otro lado."
"¿De que estás hablando?"
Ambos se detuvieron, el Shinigami mirando con detenimiento a la N-Warrior, quien estaba pensando profundamente. Había algo raro, pensaba ella, algo en el ambiente que le era bastante desconocido, pero a la vez familiar. El estar caminando en esa dirección le causaba bastante inquietud.
"Siento que… siento que la ciudad no está en esa dirección." Respondió la hechicera con seriedad.
"¿Hablas de algo así como una ilusión?" cuestionó Ichigo.
"Si, algo así, pero mucho más poderosa." Respondió, mirando hacia su lado derecho. "De hecho, siento que hay algo en esa dirección."
"¿Crees que hayan estado intentando usar alguna clase de ilusión para evitar que podamos acercarnos a la ciudad?"
"Si, es lo que creo. Podríamos caminar hacia allá, pero no sabemos que hay en esa dirección, si unas trampas o enemigos escondidos en la ilusión."
"¿Qué quieres hacer entonces?¿Como podremos romper la ilusión?"
"Tengo una idea, pero no sé si pueda lograrlo."
"Te escucho."
"Conozco un hechizo que me permitiría romper la ilusión, no importa de que tipo sea."
"Bien… ¿Cuál es el problema? Supongo que si no habría uno, lo hubieras hecho ya."
"El problema es que probablemente no tenga suficiente fuerza." Respondió la hechicera con seriedad. "Si la ilusión fue creada por Anubis, debe ser muy poderosa y, por consiguiente, quizás no la pueda romper. Puedo sentir que la ilusión fue creada por alguien poderoso, por lo que no creo tener la energía suficiente como para romperla."
"Si requieres de energía, utiliza la mía." Respondió Ichigo. "Siempre me han dicho que libero mucha energía de más y que no sé controlarla. Quizás pueda ayudarte."
"Entiendo… entonces préstame tu energía para poder romper el sello."
"¿Cómo hago eso?"
"Colócate detrás de mi y extiende tu espada todo lo que puedas, yo la tomaré con una mano y absorberé la energía con ella, mientras uso mi Keyblade para romper el sello."
"Muy bien, hagámoslo."
El Shinigami hizo lo que la joven le había dicho; colocándose detrás de ella y extendiendo su espada lo más que podía. Kristal, por su parte, se colocó a lado de la espada, la punta de esta pasando por su costado izquierdo. Cuando posó su mano en ella, una gran cantidad de energía, el Reiatsu de Ichigo, pasó a su cuerpo, llenándola de energía, misma que comenzó a reunir en su Keyblade.
"¿Con eso será suficiente?" preguntó Ichigo con curiosidad.
"No, necesito más." Respondió Kristal, mirando de reojo al Shinigami. "Tengo una idea, aunque no sé si funcione."
"¿Qué es ahora?"
"Libera tu Bankai."
"¿Para qué?"
"Cuando vas a liberar tu Bankai, una gran cantidad de energía es liberada. Absorberé esa energía por medio de tu espada y la canalizaré a la Keyblade mientras me transformó en Súper N-Warrior. No te extrañes que no te transformes, ya que absorberé la energía de tu espada."
"Es demasiada la energía que voy a liberar. ¿Crees poder contenerla?"
Kristal sonrió ante la pregunta del Shinigami, sabiendo que sería algo peligroso si no lograba canalizar la energía del Bankai y la del Súper N-Warrior en su Keyblade en el momento justo. Su cuerpo podría sobrecargarse…
A pesar de los peligros, ella sólo volteó, sonriendo un poco.
"No te preocupes, lo resistiré." Respondió. "Tengo que hacerlo, porque tengo que regresar al Nintenverse."
"Entiendo…" respondió el Shinigami con seguridad. "¡Muy bien!¡Aquí voy!"
El aura de ambos comenzó a elevarse aún más, haciendo que el suelo comenzara a temblar y que la gravedad o presión comenzara a incrementarse. La punta de la Keyblade de Kristal empezó a brillar, mostrando que la energía se estaba acumulando en ella, mientras la joven hechicera se transformaba en Súper N-Warrior… e Ichigo estaba listo.
"¡BANKAI!"
"¡Ahora!¡DISPEL!"
La energía del Bankai de Ichigo fue transferida a la Keyblade de Kristal, usándola a ella como conductor. La hechicera levantó su llave y lanzó su hechizo hacia el frente, hacia la nada, liberando un poderoso cilindro de energía en esa dirección. El ataque impactó en una barrera invisible, absorbiendo la energía que recibía. Los dos héroes emplearon todas sus fuerzas, tratando de romper la barrera que rodeaba lo que supuestamente sería la verdadera ciudad.
Entonces, la barrera comenzó a romperse poco a poco hasta que toda esta comenzó a disolverse, revelando lo que mantenía oculto de la vista de cualquier ser mortal; la ciudad de la muerte, Necrópolis.
Los dos héroes dejaron de usar sus energías, viendo que ya no eran necesarias al observar la ciudad frente a ellos. Lo habían logrado, ahora podían entrar a ella, siguiendo el camino de rocas que ahora había aparecido debajo de sus pies, uno que llevaba hacia la ciudad.
"Lo logramos." Comentó Kristal con alegría.
"Si…" respondió Ichigo. "¿Estás bien?"
"Si, no te preocupes, no pasó nada grave."
"Muy bien, entonces sigamos nuestro camino…"
"Yo no los dejaré…"
Música de fondo: - 162-Golbez, Clad in the Dark- (Soundtrack: Final Fantasy IV)
De pronto, una figura apareció frente a ellos, en medio del camino de piedra, un sujeto con una armadura dorada; un Pharaohn, uno que provocó que ambos guerreros se colocaran en guardia.
"Debo felicitarlos por haber roto la barrera que protegía la ciudad. Los admiro por eso." Comentó el Pharaohn con seriedad, mirando a los dos héroes. "Nunca creí que alguien podría hacer eso. Ahora entiendo porqué es que me llamaron."
'¿Uh Pharaohn?' pensó Kristal con confusión. '¿Qué hace un Pharaohn aquí? Debería estar cuidando las pirámides. ¡Rayos! No creí que nos encontraríamos con uno con tan poco tiempo.'
"¿Quién eres tu?" cuestionó Ichigo sin rodeos, queriendo saber quien y el porqué estaba ahí ese sujeto.
"Soy uno de los quince Pharaohns que están al servicio del dios Anubis; Raviel, Pharaohn of Osiris."
"¿Qué es lo que hace un Pharaohn aquí?¿No se supone que deberían estar cuidando las pirámides?"
"Nuestra labor principal es la de luchar y proteger a nuestro señor, Anubis. La protección de las pirámides es una labor secundaria. He venido aquí porque se me informó que dos héroes del Nintenverse habían venido aquí y vengo a detenerlos."
"¡No creas que te será tan fácil!" exclamó Kristal, sujetando su Keyblade con fuerza.
Raviel miró con seriedad a la hechicera, estudiando y analizando todas sus facciones y características.
"Tu debes ser la hechicera llamada Kristal, ¿No es así?"
La pregunta del Pharaohn confundió a ambos héroes, quienes lo miraron con extrañes.
"¿C-como sabes mi nombre?" preguntó la joven con confusión.
"El señor Anubis lo sabe todo. Él me comentó acerca de ti, tus características y demás cosas. Me pidió que te buscara."
"¿Con que motivo?"
"Mi señor Anubis quiere hablar contigo."
La respuesta confundió aún más a ambos héroes que anteriormente. ¿Anubis quería hablar con Kristal?
"¿Qué dijiste?" preguntó la N-Warrior con curiosidad.
"Que mi señor Anubis desea hablar contigo." Respondió Raviel seriamente. "No tengo motivos para enfrentarme a ti, por lo que debes continuar tu camino." Expresó, señalando hacia la ciudad. "Anubis está en la cámara principal, en la pirámide roja, Aaru."
Kristal e Ichigo se miraron con confusión, no sabiendo que pensar de la situación que se les hjabía presentado. Luego de unos momentos, ambos bajaron sus armas, aunque aún desconfiaban del Pharaohn.
"Muy bien, entonces iremos a hablar con él." Expresó Kristal.
"Eso no puedo permitirlo." Respondió Raviel, confundiéndolos nuevamente.
"¿Que? Pero si dijiste…"
"Yo dije que el señor Anubis deseaba hablar contigo… ¡sin embargo!" expresó, señalando a Ichigo. "Él no desea que nadie más se acerque. Sólo la joven puede pasar a verlo. Tu, Shinigami, morirás aquí en mis manos."
"¡¿Que?!¡No permitiré eso!"
"Esa es la voluntad de nuestro dios. Nadie puede negarse a ella." expresó Raviel con seriedad.
Kristal miró con detenimiento al Pharaohn, quien parecía muy tranquilo de estar frente a frente contra dos guerreros. Había algo que la inquietaba, algo que no podía sacárselo de la mente, una presión en su pecho bastante molesta y angustiosa. ¿Pero que era? No había sentido eso hasta después de que Raviel hiciera acto de presencia. Normalmente, ella sentía eso cuando estaba por enfrentarse contra un enemigo poderoso, uno que liberaba su aura de forma explosiva para presionar al oponente con ella.
Pero Raviel estaba ahí, su aura sumamente tranquila, sin mostrando alguna señal de querer pelear. ¿Por qué sentía eso?¿Acaso su instinto le decía que Raviel era alguien de cuidado?
"Suena interesante." Expresó Ichigo, llamando la atención de Kristal. "Muy bien, acepto el desafío; me enfrentaré a ti."
"¿Ichigo?¿Que estás haciendo?" cuestionó la hechicera con confusión. "Este sujeto-"
"Suena bien el plan. No tenemos tiempo que perder, tenemos que llegar con Anubis lo antes posible… y si es sólo uno de nosotros, será suficiente."
"Pero-"
"No te preocupes, lo venceré y me reuniré contigo, así podremos acabar con ese supuesto dios."
Kristal no sentía que fuera la mejor opción, el dejar que Ichigo se enfrentara a Raviel solo. Sin embargo, sabía que no les quedaba tiempo que perder; si no se apuraban, Anubis absorbería las energías de Mokona y de ambas Keyblades. A regañadientes, la joven no tuvo más que aceptar la proposición.
"De acuerdo, Ichigo… te estaré esperando allá."
"Si, vete ya, todos están esperando."
"Si…"
Sin más que decir, la joven hechicera comenzó a correr, primero temerosa, ya que tenía que pasar a lado de Raviel. Cuando pasó a lado de él, sintió que su corazón se helaba por unos segundos, un horrible presentimiento presionando su mente, pero aún así, continuaba su camino, dirigiéndose hacia la ciudad, dejando a los dos hombres solos.
Ichigo sonrió un poco, viendo que su compañera estaba ya alejándose del lugar.
"Bueno, creo que debemos comenzar con esto, ¿no es así?" cuestionó el Shinigami, sacando su enorme espada.
"Esto no tomará mucho tiempo." Respondió Raviel, invocando de la nada, en medio de un destello dorado, una espada en su mano izquierda. "No tienes el poder para siquiera oponerte a mi."
"¡Entonces, quizás esto si sea suficiente!"
Ichigo colocó su otra mano en el antebrazo del que sujetaba su espada, y elevó su Reiatsu a niveles bastante considerables, haciendo temblar el suelo violentamente. Sin embargo, este despliegue de poder no inmutó a Raviel, quien seguía igual de serio a cuando llegó… ni siquiera cambió su postura cuando la espada de Ichigo, apuntada hacia él, comenzaba a brillar.
"¡BANKAI!"
Un cilindro de energía celeste salió disparada en dirección hacia el Pharaohn, quien no se movió para evitarlo, recibiéndola de lleno. El cilindro de energía continuó su curso, perdiéndose en el horizonte, levantando una gran cantidad de arena amarilla del suelo y mucho polvo. Cuando el polvo se asentó, Raviel estaba como si nada, levantando su espada con una mano, colocándola frente a él, habiéndola usado para bloquear el ataque, aunque lo hacía de una forma que parecía no estar usando mucha fuerza. Frente a él, un pilar de energía celeste comenzó a dispersarse, volviéndose oscura para luego desaparecer, mostrando al individuo dentro de esta; el Shinigami.
"Tensa Zangetsu…" expresó Ichigo, habiendo activado el Bankai de su espada.
"Así que esa es la liberación de las espadas de ustedes los Shinigamis." Comentó Raviel con indiferencia. "Que aburrido."
"¿Aburrido?¡Veamos si dices lo mismo después de esto!"
Ichigo se lanzó contra Raviel, usando su velocidad para aparecer y desaparecer de la vista humana, acercando sea su rival, antes de aparecer frente a él con su espada en alto. El Shinigami dio un corte con su espada, sujetándola con ambas manos, pero el Pharaohn solamente levantó su arma, bloqueándola con facilidad… y usando una sola mano. Ambos contrincantes se miraron por unos momentos, empleando sus fuerzas para no ceder, antes de que Ichigo decidiera saltar hacia atrás y volver a atacar.
Y así, comenzaba el combate entre el Shinigami y el Pharaohn.
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Música de fondo: - 150-Frey - Hero of Love and Justice- (Soundtrack: Saint Seiya)
Después de separarse de su compañero, Kristal continuó su camino hacia la ciudad, su nueva capa rosada, reconstruida por si sola, mostrando que la armadura estaba ahora en perfectas condiciones, ondeaba detrás de ella. Ahora que no estaba cubierta por la ilusión, la ciudad resultó estar más cerca de lo que ella creía, llegando a ella en menos de un minuto. Se adentró en las calles, sus edificios teniendo una apariencia bastante peculiar; eran tan avanzados como los de Novaterra, pero guardaban esa característica de antiguo Egipto, tanto que sus paredes, hechas de oro, tenían enormes grabados en ellas, símbolos e imágenes que representaban algo en su idioma.
La joven siguió su camino, pasando de largo a varias personas y criaturas extrañas, habitantes de esa ciudad, quienes parecías estar idas, como si no tuvieran en nada en que pensar, sólo se le quedaban viendo con la mirada perdida. Mientras más se acercaba al centro, veía más y más personas con ropas blancas, túnicas de rituales y demás cosas.
Entonces, ahí estaba, la enorme pirámide dorada roja, Aaru, una estructura imponente, gigantesca y misteriosa, quizás en su interior tendría tanto espacio como la enorme Novaterran Sky Tower, base de operaciones de los N-Warriors. No tenía tiempo de admirara, por lo que comenzó a subir sus enormes escaleras, viendo que, a los lados, en niveles inferiores, había decenas de personas en medio de rituales extraños, quizás pidiéndoles a su dios que los ayudara… al mismo dios al que ella se iría a enfrentar.
Luego de unos momentos, llegó a la entrada de la pirámide roja, un lugar a unos trescientos metros de altura del nivel de la ciudad. Del interior emergía un aura oscura, una que a la joven hechicera le provocaba cierta incertidumbre, pero sabía que no podía echarse para atrás, muchos estaban dependiendo de ella, por lo que comenzó a caminar.
Luego de unos momentos de andar por el pasillo, corriendo más que nada, la joven llegó a un enorme salón oscuro, sin ningún tipo de iluminación. Con cierto temor y con cuidado, Kristal comenzó a caminar hacia el centro del lugar, tratando de encontrar algún peligro, no logrando encontrar nada.
"Que extraño… ¿Llegué a un camino sin salida?" se preguntó, viendo que no había otra puerta además de la de entrada.
De pronto, varios candelabros en las paredes comenzaron a encenderse uno por uno, manteniendo en guardia a la joven N-Warrior, quien rápidamente invocó su Sage's Stone Keyblade. Siguió con la mirada en dirección hacia donde se dirigían los candelabros, notando que llegaron aun punto en el que dejaron de irse derecho y cambiaron de rumbo, como si se encendieran los de un muro que estaba perpendicular a ella.
Fue en ese momento que lo vio; una figura oscura, apenas iluminada por los candelabros, sentada en un trono de oro, a unos tres o cuatro escalones sobre el piso donde estaba ella, además de un velo oscuro frente a él evitando que ella pudiera ver más su rostro. Por unos momentos, su corazón se detuvo, descubriendo de quien se trataba.
"Anubis…"
"Bienvenida, N-Warrior… había estado esperando tu llegada." Respondió el ser oscuro con frialdad.
"Así que tu eres el Guardián Anubis, ¿no es así?"
"Efectivamente, soy yo el amo y señor de la galaxia Duat y de pronto toda la Nova Alliance."
"No lo creo, he venido a detenerte."
"Vaya, tan directa como siempre… ¿No es así, Kristal?" cuestionó, el velo frente a él comenzando a quemarse por las flamas púrpuras que rodeaban su cuerpo, dejando ver un poco más de él, aunque no se podía ver mucho debido a las flamas que lo rodeaban.
"¿Cómo sabes mi nombre?" cuestionó Kristal con intriga.
"Soy un dios, lo sé todo. También sé que tú eres la vasija de la Guardiana Balance, guardián del Ninventerse. Lo sé todo de ti, desde tus gustos, hasta tus sueños… pasando por tus medidas, claro."
"¿Que?" cuestionó la joven con sorpresa. Normalmente, a cualquiera que le dijera eso de sus medidas, le llamaría pervertido sin pensarlo. Sin embargo, ella no creyó que se lo dijera en tono pervertido, como Steve o Raichu, sino que lo decía de una forma para hacer entender su punto; que de verdad sabía todo de ella. "Entonces, sabes todo de mi, ¿No?"
"Si, pero no sólo porque soy un dios, sino porque te conozco, Kristal, te he visto desde que eras una niña, mientras estaba encerrado en esa prisión oscura… o al menos una parte de mi." Expresó, comenzando a bajar los pocos escalones que había entre el piso donde ella estaba y el del trono. "De hecho, ya me habías visto antes."
"¿De que estás hablando?"
"¿Todavía no me reconoces? Quizás, si me quito las flamas, lo harás…"
Con un movimiento de su mano, las flamas púrpuras que rodeaban a Anubis se dispersaron, revelando por primera ves el cuerpo que poseía. Cuando lo vio, Kristal abrió los ojos enormemente, viendo la apariencia del dios.
"No… no puede ser…"
Vestido con una armadura dorada, similar a la de los Pharaohns, con una capa negra que contrastaba con ella, estaba el cuerpo del dios Anubis, una figura del pasado de Kristal que ella quería olvidar.
"Es bueno verte de nuevo, querida Kristal…"
"Exus…"
Fin del Capitulo 66
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Kristal: Hola, soy Kristal. ¿Exus?¿Como es que estás aquí? Creímos que te habíamos matado.
Exus: Fue gracias a ustedes que logré obtener este poder. Sin ustedes, me hubiera conformado con el Nintenverse…
Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: La verdad de Anubis.
Kristal: Tu quieres que yo… ¡¿que?!
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X dice: Dun dun duuuuuunnnn!!! Es Él y ha vuelto por venganza!!
¿Que onda, gente?¿Como se la pasaron en estas fiestas? espero que bien y que nos vaya bien este nuevo año 2010... un año más cerca de la fecha del "fin del mundo" D= ... oh bueno.
¡¡Exus ha vuelto!! ... supongo que muchos ya lo esperaban, así que no es una gran sorpresa que digamos XD Pero bueno.
No tengo mucho que decir, más que espero que les haya agradado. Los enlaces ya están acomodados, me refiero a los de la página del comic (que no he actualizado) y los de los personajes y keyblades... solo el de Keyblades es el más modificado.
Durante la semana pondré nueva música para el fic, probablemente como para el martes, para el siguiente capítulo, para que estén atentos =) También, espero, poder colocar la primera parte de la reescritura del Episodio 3: Mecron Empire chapter, durante la semana, a ver como se me da, así como el respectivo soundtrack que, en un futuro, reemplazará al soundtrack original.
Otra cosa importante; todos aquellos que me han dicho que querían participar en el fanfic, necesito que se contacten conmigo para hablar acerca de ellos. Lo digo porque, por un descuido mio, no guardé la mayoría de los datos que me habían mandado y se han perdido, por eso necesito que hablen conmigo. Otra cosa, los que eligieron ser N-Warriors, necesito que me espeficiquen como quieren que sea la Keyblade que van a usar para poder hacerla en sprite y colocarla en la página de Keyblades. Eso si me urge más.
Bueno, es todo... nos vemos el otro Domingo... ya estaré en clases para esa fecha TT-TT
Sobres.
-Saiyan X logged off-
