14/FEB/2010

Saiyan X dice: Nueva música en mi profile.


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

El combate entre Goku y Vegeta continuaba, siendo igual de feroz que cuando inició. Goku sabía que tendría que hacer algo, de lo contrario mataría a Vegeta, ya que, poseído, estaba peleando a un nivel inferior al de siempre. Usando la Genkidama, logró romper el hechizo que lo mantenía atrapado, regresándolo a la normalidad.

Lo primero que hizo Vegeta fue matar a Hamon finalmente, y lo hizo de un solo disparo, casi matando a Mimi y a Rock, quienes estaban en su camino. Con él derrotado, y los soldados que vinieron a ayudarlo habiendo sido vencidos por Viku, podían seguir adelante.

Pero entonces, Kenpachi apareció, y estuvo a punto de entrar en combate con Vegeta, de no haber sido por la aparición de Shaka de Virgo y de Gohan, quienes lo detuvieron. Con ellos juntos, partieron hacia el siguiente mundo, donde supuestamente estaría Anubis.

Ahora, Alan y Fly están por llegar con Anubis. ¿Qué es lo que pasará cuando lleguen?¿Podrán hacerlo?¿Y donde está Raviel, el Pharaohn of Osiris?

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 72: El enfrentamiento contra un dios.

Pocas posibilidades de victoria.

Música de fondo: - 187-In the ashes- (Soundtrack: Tales of Symphonia)

Exus, o mejor dicho el Guardián Anubis, se encontraba sentado en su trono principal, con sus ojos cerrados, usando su mente para explorar todo el espacio dentro de la galaxia Duat, viendo a los héroes acercarse cada vez más a su mundo. Kristal, sin sus memorias, se encontraba aún en el suelo, en el centro del salón principal, no habiendo sido movida desde que fue atacada por Anubis, apenas hace cinco minutos. Ella estaba desmayada debido al ataque de Exus, probablemente para no despertar hasta que sus memorias fueran de nuevo ensambladas. Entonces, Anubis abrió los ojos, sintiendo una presencia en el lugar.

"Raviel, aparece." Expresó, casi de inmediato el Pharaohn mencionado apareciendo a un lado de él… con los cuerpos de Ichigo y Seiya en ambos brazos.

"Si, mi señor Anubis." Respondió el guerrero de oro.

"Veo que te hiciste cargo de los invasores."

"Si, señor, ellos intentaron entrar a este lugar. ¿Qué hago con ellos?"

"Déjalos encerrados en el calabozo. No importa que tan fuertes sean, no podrán salir."

"Disculpe, señor, pero ¿no sería mejor eliminarlos de una vez?"

"Quizás, pero tengo planes para estos dos, así como otros tres de los héroes."
"¿Señor?"
"Para entrar a las galaxias aliadas del Nintenverse necesito una llave para poder hacerlo. Ese Saint y Shinigami me servirán para poder entrar a las galaxias Saint y Bleach. También a un Saiyan de la galaxia North, un Dragon Knight de Quest, y a un Jedi o Sith de Force."

"Entiendo, mi señor, para eso necesitamos a estos sujetos con vida."

"Exactamente, por eso enciérralos… y cuando regreses, ya sabes que hacer despues."

"¿Señor?"

"No te preocupes, estoy esperando a alguien. Cuando sea el momento de tu aparición, te lo haré saber."

"Entiendo." Expresó Raviel, mirando al cuerpo inerte de Kristal. "¿Quiere que también la encierre?"

"No será necesario. De hecho, la quiero ahí para que mi invitado la encuentre."

"Como desee, Lord Anubis." Expresó el Pharaohn, antes de desaparecer, dejando sólo al Guardián/antes N-Warrior, quien sonreía.

"Bien… ya estás aquí."


Uno de los portales con forma de pirámide se activó, dejando ver a dos personas, Alan y Fly, quienes aparecieron y miraron el nuevo mundo al que habían llegado; Necrópolis.

"Ese debe ser." Comentó Alan. "La ciudad capital de esta galaxia."

"Ahí debe de estar Anubis." Dijo Fly seriamente. "Puedo sentir una poderosa presencia cubrir todo este planeta."

"Ahí debe estar Kristal." Expresó el joven N-Warrior, apretando los puños con fuerza. "Espero no haber llegado tarde."

"Seguro que está bien, no te preocupes."

"Eso espero. Para estar seguros, será mejor correr."

"Si, vamos."

Los dos jóvenes comenzaron a correr hacia la ciudad que estaba a unos kilómetros de distancia, queriendo llegar para terminar esta batalla de una buena vez. Siguieron corriendo durante unos momentos, acercándose más y más a la ciudad… hasta que Fly chocó contra algo.

Música de fondo: - 154-Sacred Moon- (Soundtrack: Kingdom Hearts II)

"¡Ow!¿Pero que-?" cuestionó el joven Dragon Knight con confusión, haciendo que Alan, quien ya estaba algunos metros más adelante, se detuviera.
"¿Qué sucede?" preguntó el joven.

"Choqué con algo."

"¿Algo?¿Con qué?"

"No sé. Iba corriendo cuando sentí que choqué con una pared."

"No tenemos tiempo para esto, hay que seguir adelante."

"Está bien, está bien." Comentó el joven caballero, poniéndose de pie y corriendo hacia delante… sólo para chocar de nuevo. "¡Ow!"

"¿Qué sucede?"

"Otra vez choqué con algo."
"¿De que estás hablando, Fly? No hay nada aquí." Comentó Alan, caminando por donde Fly 'supuestamente' había chocado, moviendo sus manos en todas direcciones. "¿Lo vez?"

"Sé lo que sentí; choqué contra algo invisible."

Fly se puso de pie de nuevo y esta vez caminó hacia el frente, con sus manos en frente. De pronto, sintió algo frente a él; una especie de vidrio, algo invisible que no le permitía pasar al frente. Esto Alan lo notó, ya que podía ver como los dedos de Fly eran presionados como si estuviera apoyado en un vidrio.

"¿Qué es esto?" preguntó Alan, viendo esa barrera invisible.

"No lo sé." Respondió Fly, empujando con todas sus fuerzas, estando como normal. "Pero no puedo romperla."

"Déjame intentarlo." Dijo el joven N-Warrior, caminando a lado de Fly e intentando empujar la barrera invisible, sólo para darse cuenta de que, al menos él, no tocaba nada. "Que extraño, no siento ninguna barrera." Comentó, caminando hacia el frente. "No, ninguna."

Fly caminó en otras direcciones e intentó seguir adelante, pero había una especie de barrera que impedía que avanzara más hacia la ciudad frente a él, como si esta barrera o lo que fuera cubriera toda la ciudad. Lo extraño era que Alan podía pasar sin problemas esta barrera que detenía al Dragon Knight. Luego, el joven comenzó a golpear la barrera, intentando romperla, antes de usar el poder de su marca de dragón, sin ningún éxito.

"¿Qué es esta barrera?¿Por qué no puedo romperla?" preguntó Fly con confusión.
"Espera, deja pienso en algo." Comentó Alan.
"¡No, tu sigue adelante, déjame esto!"

"¿Qué?¿que te deje aquí?"

"Si, tu puedes pasar esta barrera. Mejor sigue adelante y encuentra a Anubis."

"Pero Fly-"

"¡Anda!¡Recuerda que Kristal está adelante!" exclamó el joven caballero, haciendo que Alan se sorprendiera un poco. "Déjame aquí, yo veré como entrar."

"Y-ya veo… bien, Fly, entonces seguiré adelante. Suerte."

Y con esto dicho, el joven guerrero de hielo comenzó a correr hacia la ciudad, dejando al Dragon Knight en la barrera, intentando derribarla.

Alan seguía corriendo, entrando en la ciudad de la muerte, notando que estaba poblada, pero por extrañas criaturas que, al parecer, le rendían culto a Anubis. A diferencia de los habitantes de otras ciudades de esa galaxia, que huían apenas lo veían o intentaban matarlo, estos seres simplemente lo ignoraban, aún si pasaban a su lado. Sin importarle nada más, el joven continuó su marcha, encontrando pronto la pirámide roja, Aaru, donde supuestamente residía Anubis… y donde el aura de Kristal desapareció.

'Espérame, Kristal, ¡voy por ti!'

El joven N-Warrior continuó corriendo, entrando de lleno a la pirámide de Anubis, no deteniéndose por nada. Curiosamente, el joven notó que ningún guardia o soldado se interpusieron en su camino, a pesar de ser un invasor entrando en el área de un dios. Se le hizo extraño, pero continuó corriendo, rápidamente llegando a un lugar donde había una enorme puerta.

"Debe ser aquí…"

-Fin de la música de Fondo-

-

Exus estaba sentado en su trono, todas las flamas habiéndose apagado para dejar a oscuras el salón donde estaba. Con sus ojos cerrados, la vasija de Anubis miraba todo lo que pasaba en su galaxia.

Entonces, un sonido de pasos hizo que él abriera sus ojos. Mirando hacia el frente, sabía que había alguien ahí, y que no era Raviel. Comenzó a escuchar la reparación de quien estaba ahí, interrumpiendo su descanso.

"¿Estará aquí Anubis?"

Y Exus sonrió al saber que se trataba de Alan.

El joven caminó hacia delante, ya dentro del salón, subiendo los escalones que había en el lugar. Mientras Alan caminaba y llegaba a un nivel un poco superior, sus ojos se centraron en una figura que estaba en el suelo, una que no podía ver por la oscuridad. Sin embargo, cuando puso más atención en esta, descubrió que era, él conocía esa figura casi bien.

"¡K-Kristal!" exclamó él, corriendo hacia donde estaba ella, rápidamente hincándose y levantándola un poco. "¡Kristal!¿Estás bien?¡Kristal!"

El joven siguió hablándole a la hechicera, sacudiéndola para ver si se despertaba, pero no tenía caso. Desesperado, el joven sintió que algo dentro de él estaba por romperse… cuando sintió algo. Si, podía sentirlo, una pequeña pizca de la presencia de Kristal, el aura de ella aún no había desaparecido por completo. La flama de su vida aún estaba ardiendo… con la fuerza de una pequeña chispa.

"Aún sigue vida." Comentó con algo de alivio. "Kristal, ya vine por ti."

"¡Es inútil, Alan!"

Música de fondo: - 201-The Expanding Empire- (Soundtrack: Sins of a Solar Empire)

El joven miró hacia delante, justo cuando unas paredes comenzaron a moverse, abriéndose al exterior y dejando que la luz entrara e iluminara el salón. Alan podía ver el trono de Anubis, y detrás de él, la enorme columna en donde se suponía estaban atrapadas Mokona, Athena, y sus dos Keyblades. Sentado en su trono, Anubis, las sombras impidiendo que su rostro se viera, se encontraba. Dejando a Kristal gentilmente en el suelo, el joven N-Warrior se puso de pie, encarando al Guardián.

"Anubis." Comentó en voz baja.

"Así es, Alan, soy yo, el dios de esta galaxia y futuro gobernante del Nintenverse y la Nova Alliance; Anubis."

"¿Qué fue lo que le hiciste a Kristal?"

"Oh, vaya, que curioso. ¿Acaso no estás sorprendido porque sé tu nombre?¿O de mis planes de gobernar toda la alianza?"

"Sé que tus planes deben ser el de dominar el Nintenverse y la Nova Alliance, así que no me sorprende. En cuanto a como sabes mi nombre… bueno, eres un dios, debes saberlo todo, o al menos lo que pasa en esta galaxia."
"Así que tu si me consideras un dios, pero aún así te opones a mi. Bueno, al menos me consideras un dios, no como la hechicera detrás de ti."
"Que le hiciste a Kristal." Expresó el joven, claramente tratando de controlar su enfado, ya que no podía lanzarse a la ligera contra un supuesto dios.

"Puedo notar el enfado en tu voz, y supongo que es normal." Respondió el Guardián oscuro. "Sólo destruí su Chain of Memories."

"¡¿Qué dijiste?!" cuestionó el joven, sumamente sorprendido.

"Veo que también sabes de es el Chain of Memories, por tu reacción. Ella nunca me consideró un dios y se enfrentó a mi, por eso tuve que hacerle eso."

"¡Maldito!" exclamó Alan, sintiendo que el enfado dentro de él se incrementaba más y más, teniendo que transformarse en Súper N-Warrior para controlarse más.

"No te preocupes, no le pasará nada; yo puedo reconstruir sus recuerdos como eran antes… o modificarlos un poco."

"¡Eres un…!"

"Pero descuida, no planeo que ella muera, ya que quiero que sea mi esposa."
"¡Estás loco!¡Ni de broma dejaré que eso pase!"
"Lo sé, porque eres su novio, la reencarnación del GuardiánChaos, destinado a estar con ella. Si, supe que sería difícil de quitarte a Kristal cuando vi lo juntos que estaban… cuando se unieron para pelear contra mi."

"¿Qué dices?" cuestionó el joven, su enfado disipándose un poco por la confusión, una que hizo sonreír al Guardián.

"¿Acaso no me reconoces? Bueno, será mejor que me revele, ¿no es así?"

Anubis se puso de pie lentamente, causando que Alan se colocara en guardia, invocando la Frozen Terra Keyblade en su mano derecha, preparándose para la pelea. Pero, cuando el Guardián se puso de pie, y la luz del exterior iluminó su rostro, los ojos del joven se abrieron con sorpresa, no creyendo lo que veía.

"No puede ser…"

"¿Sorprendido, Alan? Soy yo, Exus."

El N-Warrior no sabía que decir. Exus, su primer mayor enemigo estaba frente a él, después de él creer que lo había derrotado… y no sólo eso, sino que ahora estaba en el lugar donde Anubis debía de estar.

"¿Exus?" cuestionó Alan con sorpresa, mientras el hechicero sonreía. "¿Q-que estás haciendo aquí?"

"¿Qué que hago aquí?¿Acaso no lo entiendes? Yo soy Anubis."

"¡¿Que?!"
"Así es; así como tu eres la reencarnación de Chaos, y Kristal la de Balance, yo soy la de Anubis."
"¿Pero que estás diciendo?¡Tu eres un N-Warrior!¿Como puedes ser la reencarnación de Anubis?"

"¿Acaso explicas lo que te pasó a ti, un humano de otra galaxia, siendo el Guardián del Nintenverse, billones de años luz de distancia?"

El joven se quedó callado, no sabiendo que contestar, ya que no tenía ni una respuesta para eso. ¿Cómo es que él, un humano de otra galaxia, terminó siendo el Guardián de otra? No sabía como era esto posible.

"Yo lo sé." Respondió Exus de pronto, sorprendiendo a Alan.

"¿Qué dices?"

"La razón por la que tu naciste en la Vía Láctea… fue por mi."

"¡¿Que?!"

"Hay una regla principal en cada galaxia, puesta por todos los Guardianes de este universo; no puede nacer más de el numero especificado de vasijas de Guardianes en una galaxia."

"No entiendo."

"Lo supuse. Verás, cada galaxia tiene un numero fijo de Guardianes, nunca puede haber más. Por ejemplo, aquí en Duat, sólo existo yo, Anubis, mientras que en el Nintenverse existen dos, Chaos y Balance. No puede haber tres en el Nintenverse."
"¿Y eso que tiene que-?" cuestionó Alan, cuando, de pronto, la revelación le llegó a su mente. "Un momento…"

"Ya lo descubriste, ¿no?" Cuestionó Exus con algo de arrogancia. "La razón por la que naciste en el la Vía Láctea es porque yo, Anubis, nací en el Nintenverse antes que tu."

El joven miró con sorpresa al hechicero frente a él, no creyendo lo que escuchaba.

"Me estas diciendo, que incluso planeaste el lugar donde nacería, ¿para poder así dominar el Nintenverse?" cuestionó Alan con asombro.

"No exactamente." Respondió Exus. "Anubis hizo lo posible para que pudiera nacer en el Nintenverse, y creía que tu como Chaos no nacerías. Sin embargo, el espíritu de Chaos se trasladó a la Vía Láctea, donde reencarnó en ti. Deberías estar agradecido, ya que, de lo contrario, nunca hubieras obtenido los… 'privilegios' que obtuviste con Kristal."

"¿Privilegios?"

"Ya sabes, abrazarla, besarla… recostarte en sus pechos…"

"Oh…" comentó el joven, antes de sonreír un poco. "Lo siento, Exus, pero tengo planeado seguir durmiendo en sus suaves pechos por más tiempo, así que no tengo tiempo que perder. Además, ella también lo quiere."
"Lo quería, ya no, ahora que destruí sus recuerdos, podré reacomodarlos para que piense que yo soy tu, y así seré yo el que podré dormir en ellos."

"También eres un pervertido, ¿no?" cuestionó el joven, mirándolo con cierto desgano.

"¿De verdad crees que soy tan trivial como tu? Sólo lo dije para ver tu reacción al quitarte algo que a ti te gusta hacer. Tu reacción fue algo… diferente."

"Porque tengo confianza en que no me quitarás eso. Lo siento, pero después de eso, aún tendré mi 'almohada'."

"Sólo quieres estar con Kristal por el tamaño de sus pechos, ¿no?"

"¿De verdad crees que soy tan materialista? En realidad quiero a Kristal con toda mi alma… daría mi vida por ella si es necesario. Sólo lo decía para ver tu reacción."

"Touché…"

"Aunque, claro, no puedo negar que esos son un factor."

"Lo sabía…"

"Dime, Exus, tengo dos preguntas."

"¿Cuáles son? Aunque podría responderlas, ya que sé cuales son."
"Dime, ¿Cómo es que te convertiste en el Guardián Anubis?¿Como sobreviviste al Portón de Espejo de todos?"
"Eso fue fácil; el portal que ustedes abrieron, que creían que me llevaría a otra dimensión, en realidad me mandó aquí, a esta galaxia, a esta misma pirámide."

"¿Quieres decir que nosotros te mandamos aquí?"

"En parte. En realidad, fue la voluntad de Anubis la que condujo el portal hacia esta galaxia, ustedes sólo lo abrieron."

"Aún así, fue nuestra culpa… debimos haberte matado en ese momento."

"No hubiera servido, ya que no tenía el poder suficiente para vencerme cuando Void estaba dentro de mi. Mandarme lejos fue lo único que podían hacer."

"Hablando de Void, ¿Dónde está él?"

"Muerto, claro, Anubis lo mató cuando se apoderó de mi."

"¿Así de fácil? Pero si Void tenía tanta fuerza que incluso los doce Golden N-Warriors del pasado tuvieron que encerrarlo."

"Soy un dios, puedo hacerlo con facilidad."
"Supongo… ahora, otra pregunta, Exus." Expresó Alan seriamente. "¿Por qué nací en la Vía Láctea?¿Hay alguna razón en especial?"

"Hay dos, en realidad." Respondió el hechicero. "Una, es porque la Vía Láctea no tiene Guardián… en el pasado lo tenía, pero él ya no está."

"Supongo que es de los Guardianes que se fueron de este universo a otro, ¿no?"

"Eso no te diré… lo que si te diré es la otra razón; porque el Nintenverse y la Vía Láctea tienen un lazo especial."

"¿Que?"

"¿De verdad crees que los hechiceros de Spellian Hegican tienen el poder suficiente como para abrir un portal a una galaxia a billones de años luz de distancia?"

"Pero, Raphael dijo que usaron las energías de las Keyblades del Salón de Keyblades para abrirlo."

"Te mintió."
"¡¿Que?!"
"Si tan fácil fuera abrir un portal a otra galaxia sin conexión, muchos ya lo habrían hecho. La razón por la que pudieron abrir el portal era porque ambas galaxias están conectadas. Piénsalo como el Life Stream que conecta todos los planetas del Nintenverse, o los que conectan los mundos de esta galaxia. Es algo similar, pero a una escala mayor. Pero no te preocupes, tu galaxia sigue congelada en el tiempo, hasta que tu regreses."

"Oh, bueno, al menos eso aún está." Comentó Alan, suspirando de alivio.

"¿De verdad crees que es bueno el relajarte?¿No entiendes lo que esto significa?"

"¿De que estás hablando?"

"Las dos galaxias están conectadas, ¿no es así? Entonces, ¿Qué pasaría si yo domino el Nintenverse?"

"No sé de que ha- … oh, no, no me digas que…"

"Exactamente." Dijo Exus con malicia. "Si domino el Nintenverse, puedo ir a conquistar la Vía Láctea cuando se me antoje."

Música de fondo: - 198-Curse of Vile- (Soundtrack: Megaman Zero 3)

Alan, nuevamente, se le quedó mirando con asombro, sorpresa y temor ante esta revelación. Si lo que él decía era verdad, entonces, su mundo…

"Me pregunto si dejarte vivo cuando comience a invadir tu galaxia, Alan." Expresó el hechicero. "Me intriga el saber como sería tu rostro cuando veas como invado La Tierra."
"¡No te dejaré, Exus!" Exclamó Alan, elevando su aura.

"Ahora conoces la verdad. La Vía Láctea es como el Nintenverse; muy codiciada por otros Guardianes. Sin embargo, esa galaxia tiene un escudo invencible, uno que no permite a seres de otras galaxias entrar a ella si es que lo hacen por naves espaciales o por otros métodos. Las razas que habitan la Vía Láctea viven en una especie de santuario, ajenas a las Galaxian Wars. Por eso es que otros no la han invadido a pesar de no tener un Guardián o guerreros como los N-Warriors. Pero…"

"Pero, los otros Guardianes saben de la conexión entre el Nintenverse y la Vía Láctea, ¿no?" inquirió Alan, aún enfadado.

"¡Exactamente! Los demás sabemos de la conexión, por eso es que intentamos cada cinco mil años el dominar el Nintenverse, para así abrir la puerta a la Vía Láctea, la galaxia que tiene casi tantas riquezas en cuanto a energía como el Nintenverse."

"Ya veo, así que esa era la razón…" expresó el joven, sonriendo con confianza. "Bien, Exus, muchas gracias."

"¿Que?"

"No sólo tengo de motivación el recuperar a Kristal y salvar al Nintenverse, sino que también ahora tengo que proteger la galaxia de donde vengo y a mi mundo. ¡No perderé! … aún quiero mi almohada-Kristal…"

Ante este comentario, Exus comenzó a reírse a carcajadas, algo que nunca había hecho en su vida.

"Vaya, Alan, de verdad que eres extraño." Comentó. "Aún enfrentándote a un dios, ¿lo único en lo que puedes pensar son en los pechos de Kristal?"
"¿Que? Son suavecitos y abrazables." Respondió, haciendo que él riera más.

"Vaya, vaya, no me había reído tanto en mi vida… sólo por eso, te daré una oportunidad."

"¿Que?" cuestionó el joven con confusión.

"Únete a mi, Alan, tú y yo dominaremos las galaxias, como aliados."

'Que Darth Vader sonó eso…'"¿Por qué me ofreces eso?¿No querías vengarte de mi?"

"Me siento bondadoso. Si te unes a mi, te daré cientos de mujeres, cada una con una belleza igual o superior a la de Kristal… y si, con pechos de igual o mayor tamaño que los de ella. Además, dejaré a La Tierra en paz y no la invadiré. ¿Qué me dices?"

Por un momento, Alan se quedó callado, con la mirada baja, pensando en la oferta que su enemigo le hacía.

"Cientos de mujeres, ¿eh?" cuestionó el joven, sonriendo de forma maniaca. "Dime, Exus; si tienes tantas mujeres más hermosas y dotadas que Kristal, ¿Por qué la quieres a ella?"

"Porque ella es la vasija de Balance, por supuesto." Respondió el hechicero.
"Lo siento, Exus, pero no importa cuantas mujeres me des, y no importa lo bellas o dotadas que sean, ¡nunca podrán reemplazar a mi Kristal!" exclamó Alan, señalando a su rival con su dedo índice, en su mano izquierda. "Además, no puedo tomar tu palabra de que dejarás mi mundo en paz."

"¿No puedes tomar la palabra de un dios?"

"No, Exus… no puedo tomar tu palabra, no la de Anubis. Lo siento, pero no hay trato; te venceré, salvaré a ambas galaxias y me llevaré a Kristal conmigo."

"Entiendo, esa es tu decisión… supuse que sería inútil. Pero te recuerdo dos cosas: 1- Kristal ya no tiene recuerdos de ninguno de ustedes, incluyéndote a ti. Aún si te la llevas, no te recordará. Y 2- recuerda; soy un dios."

"Aún si Kristal no me recuerda, usaré mis recuerdos para recuperar los de ella. No sólo yo, sino todos nosotros podremos formar de nuevo los eslabones de sus recuerdos… ¡Volveremos a formar su Chain of Memories!" exclamó Alan, elevando su aura al nivel dos del Súper N-Warrior. "Y en cuanto a lo de un dios, he visto mucho Saint Seiya para saber que incluso los dioses como tu pueden ser derrotados."

"Si de verdad crees que tienes el poder de derrotar a un dios, entonces ven por mi, Alan… estoy esperando."

Música de fondo: - 107-The Legendary Beast- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

El aura del joven se elevó de nuevo al nivel más alto, llegando al mismo nivel que cuando luchó contra los Pharaohns. Por todos sus amigos, por la gente de su mundo, por su familia… y por Kristal, tenía que superar sus límites.

"¡Toma esto, Exus!" exclamó, reuniendo aire congelado en su puño izquierdo. "¡ARTICUNO RYUSEIKEN!"

Decenas de cometas helados salieron de su puño izquierdo, dirigiéndose hacia el hechicero. Sin embargo, cuando Alan impactó con sus puños a Exus, sintió una barrera invisible frente a él. Al mirar, notó que el aura de Exus estaba activaba y había bloqueado todos sus ataques. No supo que pasó pero, al siguiente segundo, todos los meteoros helados que lanzó fueron regresados hacia él, impactándolos en todo el cuerpo y congelando parte de él.

Alan voló por los aires, cayendo de espalda justo a lado de Kristal, el hielo que lo cubría rompiéndose en el impacto, mientras él sentía mucho dolor por los golpes recibido.

"Ow…" comentó, quejándose. "Es cierto; es como los dioses de Saint Seiya y su barrera invencible…" expresó, antes de intentar levantarse, o al menos la parte superior de su cuerpo, y mirar a su rival. "Pero siento que es más poderoso que los de Saint Seiya…"

"No puedo creer que intentaras atacarme de frente sabiendo que era un dios y lo que podía hacer." Expresó Exus con arrogancia. "Eres un tonto."

"Tenía que saber si era cierto que podías regresar mi ataque… y si hubiera atacado con algo menos poderoso, habrías sospechado y no lo hubieras bloqueado."

"Oh, entiendo…"

Alan comenzó a ponerse de pie lentamente, tambaleándose un poco, pero logrando Balancearse.

"¿Acaso ya no puedes ponerte de pie bien, Alan?" cuestionó Exus con intriga. "Vamos, Kristal me atacó varias veces y se levantó una y otra vez para encararme, por eso tuve que borrarle sus memorias."

"Kristal tiene más fuerza física que yo." Respondió el joven. "No sólo tiene más magia, también más resistencia que yo. Soy más fuerte que ella porque puedo elevar más mi aura."
"Entiendo, y tiene sentido… después de todo, ella es reencarnación de una persona con gran fuerza física…"

"¿Que?"

"No me hagas caso. Dime, ¿Te rindes?"

"¡Jamás!" exclamó Alan, elevando su aura considerablemente, al máximo de su poder. "¡No puedo perder contra ti!¡No te dejaré a Kristal por ningún motivo!" exclamó, invocando sus otras tres Keyblades; Diamond Dust, Frost Monarch y Articuno. Las tres Keyblades comenzaron a girar alrededor de su brazo derecho, mientras el puño del joven señalaba hacia Exus. "¡Usaré todo mi poder para detenerte!"

"¿Planeas usar el Keyblade Cannon contra mi? No funcionará, Kristal usó la Rainbow Blade contra mi, y aún así fue regresado." Comentó, haciendo que el joven apretara sus dientes. "Tu sabes lo poderoso que soy y que tus ataques no podrán hacerme nada."

"Aún si parezca imposible, ¡lo intentaré! Mientras tenga este deseo de lucha, ¡No me rendiré!"

Alan activó el cañón, las Keyblades girando alrededor de su brazo a gran velocidad, mientras los dientes de las Keyblades descargaban "relámpagos" de aire frío hacia el puño del joven, formando una esfera de energía súper helada, tan fría como el cero absoluto… quizás más abajo. Exus veía esto con cierto aburrimiento, sonriendo un poco.

"Entiendo, no te rendirás nunca, ¿verdad?" cuestionó el hechicero, antes de mirarlo con seriedad. "Muy bien, entonces tendré que mostrarte el verdadero poder de un dios… ¡destruyendo parte de lo que te hace un N-Warrior!"

Exus abrió los ojos enormemente, lanzando una poderosa onda mental con forma de llamas moradas, su voluntad contra Alan, quien tenía una gran cantidad de energía en su puño derecho, el joven apenas logrando ver el ataque que se acercaba a él.

Entonces, algo ocurrió; la energía del Keyblade Cannon se disipó por completo, al mismo tiempo que lo impensable ocurría; las tres Keyblades comenzaron a agrietarse rápidamente antes de estallar en varios pedazos, para sorpresa del joven.

'¿Qué…?' pensó Alan con incredulidad al ver sus Keyblades, sumamente resistentes, romperse así.

-Fin de la música de fondo-

Pero eso no terminó ahí…

Una centésima de segundo después, el mismo Alan sintió el poder de la onda mental, afectando su cuerpo. Lo siguiente que supo fue que su casco/tiara estalló en pedazos, así como sus Keyblades. Después, mientras se arqueaba un poco para atrás por la explosión de su casco, ambas rodilleras estallaron también, haciendo que se arqueara ahora hacia delante. Luego de eso, el protector de su brazo derecho estalló, para temor del joven, sólo dejando el guante de metal. Una décima de segundo después, grietas comenzaron a aparecer en todo el resto de su armadura, antes de que una flama oscura lo engullera por completo, quemando su recientemente formada capa y destruyendo completamente el resto de su armadura, dejando al joven sólo con las dos espinilleras, el cinturón y ambos guantes metálicos.

Música de fondo: - 199-Shikkoku no Juujika- (Soundtrack: Fate Stay Night)

El N-Warrior cayó de rodillas, anonadado por lo que acababa de pasar, casi entrando en estado de shock, los restos de su armadura y Keyblades, así como los Keychains de estas, cayendo a lado de él.

"N-no puede ser… de verdad es un dios." Expresó Alan en voz baja. "No sólo disipó el poder del Keyblade Cannon, sino que también destruyó mis Keyblades y mi armadura como si fuera lo más fácil del mundo, con sólo pensarlo. Nadie, nadie antes había podido siquiera hacerle una fisura, sólo Morganna, pero ella debilitó la resistencia de la armadura hasta dejarla a una décima parte de su verdadera fuerza…"

"Sorprendido, ¿no?" cuestionó Exus, caminando un poco hacia él. "La resistencia de las armaduras de los N-Warriors es legendaria, tanto que ni una Supernova puede siquiera hacerles un rasguño. Incluso estrellas compactadas tienen un límite."

"¿Estrellas compactadas?" cuestionó Alan con confusión, aunque aún no saliendo del shock.

"¿No lo sabes? Las Keyblades están hechas de estrellas compactadas hasta el nivel de una llave. Supongo que sabes que un sol tiene demasiada masa… si compactas esa masa, se vuelve más resistente. El metal de una Keyblade está hecho por estrellas compactadas hasta el punto que casi son agujeros negros. Los espíritus que residen dentro de las llaves cancelan los efectos negativos de esta compactación, como el peso, la gravedad que generaría tanta masa, así como aumentar la resistencia haciéndola más fuerte que un agujero negro. Pero incluso para un dios, una resistencia así es insignificante. Te lo preguntaré una vez más; Alan, ¿Te rindes?"

El joven bajó la cabeza, sumamente confundido y temeroso por el increíble poder de Exus. Y creer que hace uno o dos minutos estaba hablando con él acerca de la figura de Kristal, como si él fuera un enemigo más. Pero ahora la realidad lo golpeó como un impacto de meteoro y veía la realidad; De ninguna manera podría vencer a un dios como Anubis… quizás otro héroe podría hacerlo.

Entonces, un sonido a lado de él llamó su atención. Al voltear, notó con sorpresa que Kristal se estaba moviendo un poco, antes de abrir sus ojos lentamente. Alan miró a Kristal con sorpresa, en especial cuando sus brillantes ojos esmeraldas parecían opacos, vacíos, sin vida… como si no estuviera en este mundo ya. Apretando su puño, el joven comenzó a ponerse de pie lentamente.

"No." Respondió mientras se tambaleaba. "No, no, no, no, ¡no!¡Esa es mi respuesta!" expresó con enfado y decisión. "¡No importa cuantas veces me preguntes, la respuesta será la misma: NO!¡Te venceré y me llevaré a Kristal conmigo!¡Los dos viviremos en paz el resto de nuestras vidas!" exclamó, invocando su última Keyblade en su poder, la Frozen Terra, mientras elevaba su aura. Exus sólo lo miró con indiferencia.

"Esa es tu respuesta final, Alan." Comentó el hechicero. "Te di muchas oportunidades, pero tu las has desaprovechado todas." Dijo, mirando al joven pararse en su contra con decisión. "¡Muy bien, has elegido tu destino!¡Entonces desaparece en las llamas negras de la muerte!"

Exus lanzó otro ataque mental, más llamas mentales acercándose a Alan, quien sentía su intenso calor en la piel, y eso que aún no lo impactaba. Sabía que no podría resistirlo, incluso si bajaba la temperatura al cero absoluto… simplemente no podría resistirlo.

Pero el ataque nunca llegó. Justo frente a él, las flamas se dispersaron en todas direcciones, como si algo estuviera bloqueando las llamas y desviándolas hacia los lados, hasta que estas se dispersaron. Exus miró lo que pasó, frunciendo el seño un poco.

"Eres tu." Comentó con cierto enfado.

"Así es, Exus, soy Takato." Respondió el Tamer, abajando el escudo con el que había desviado las llamas.

"T-Takato…" dijo Alan con asombro, antes de sentirse un poco mareado y empezar a caerse hacia atrás… antes de que alguien más lo detuviera.

"Aún no es tiempo de caer, Alan." Expresó alguien detrás de él, teniendo que voltearlo a ver.

"X…"

Los dos héroes sonrieron un poco, mirando hacia delante, a Exus.

"Estamos contigo, Alan." Dijo el Hunter azul. "Siempre estamos juntos…"

Fin del Capitulo 72


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Takato: Hola, soy Takato. ¿Exus?¿Él es Anubis? No puedo creerlo, creí que ya no lo veríamos de nuevo.

X: No sólo eso; sus poderes se han incrementado… ni siquiera puedo saber cual es el máximo de sus poderes.

Exus: Porque ahora soy un dios…

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Los amigos que caen. Llegan los refuerzos.

Raichu: Pero… ellos no pueden entrar…

Lucy: Buscarán una forma para hacerlo, lo sé.

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: hola, gente, ¿Que tal? Espero que les haya gustado este capítulo. Oh si, el poder de Anubis se revela, y la razón por la que todos quieren invadir el Nintenverse; para ir a la Via Lactea. Prácticamente sería invadir dos galaxias por el precio de una y, si tomamos en cuenta la Nova Alliance, es probable que el que invada el Nintenverse termine invadiendo las demás galaxias. También vemos porqué Alan nació en la Via Lactea si él es la reencarnación de Chaos... o al menos su espíritu.

Ahora, esperemos a ver que es lo que pasará.

Pasando a otro tema, ya varios me han mandado de nuevo sus fichas del fanfic: tengo a Viku de Viku, Ivan de Ghost_iv, Juan de Acacica stg, Marcos de Markus y a Silver de Mizael Arturo. Pero creo que me faltan unos. Por ejemplo, tengo el de un personaje llamado Santiago, pero no recuerdo de quien era; si era de otro o de uno de los mencionados que le cambió el nombre, y no recuerdo haberlo usado todavía. Si es de alguien ese personaje, avisenme.

Bueno, es todo, nos vemos el otro fin de semana... sobres.

-Saiyan X logged off-