19/ABR/2010


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Alan, quien había despertado de la oscuridad que lo mantenía atrapado, gracias a la luz de Kristal que alcanzó a salvarlo, se encontró con los demás guerreros, quienes parecían también atrapados por esta oscuridad. Luego de ver lo que ellos tenían, el joven decidió salvarlos al arriesgar su vida, al tener que abrir su corazón y separar algunos eslabones de su memoria; si lo hacía mal, podría quedar en estado vegetal. Afortunadamente, el joven lo hizo bien y sus demás aliados lograron salir de la oscuridad. Ahora, preparados para la batalla, aparecieron frente a Exus, emergiendo de la oscuridad que él usó para encerrarlos. ¿Podrán los trece guerreros enfrentarse a un dios y vencerlo?

Quien sabe, porque por ahora iremos al Nintenverse

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 79: Héroes del Nintenverse, pt 10.

Música de fondo: - 28-Pandemonium, The Castle Frozen- (Soundtrack: Final Fantasy IX)

-Galaxia: Nintenverse-

-Planeta: Tierra 024; Shirok-

Shirok, el mundo natal de Aome Higurashi, la chica que viajó al pasado por medio de un pozo cerca de su casa… había sucumbido ante la fuerza invasora de Anubis. A diferencia de su ahora mundo gemelo, Shirak, el mundo de Inuyasha, el planeta había quedado reducido a cenizas, con grandes extensiones de tierra ardiendo en llamas, en especial los grandes bosques en cada uno de los continentes; pasarían años antes de que ese mundo recuperara su sistema ambiental. Cabía de más decir que la mayoría de las ciudades habían sido reducidas a escombros, restos de la grandiosa civilización humana, que, al menos en ese planeta, estaban al borde de la extinción.

En el continente Africano de Shirok, a las afueras de una ciudad de tamaño mediano, se encontraba una cueva de gran tamaño, un perfecto lugar para esconderse… de no ser porque esa cueva era de difícil acceso. En su interior, en lo más profundo de esta, una persona se encontraba recargada en la pared de roca, respirando de forma placentera, descansando sin que nadie lo despertara.

Claro, eso cambió cuando unas piedras pequeñas comenzaron a caer en su cabeza, amenazando con que otra de gran tamaño hiciera lo mismo. El sujeto abrió sus ojos marrones lentamente, acostumbrándose a la luz, o ausencia de esta, que había en la cueva. Se veía algo somnoliento y rápidamente bostezó, estirando sus brazos y piernas. Pero en ese momento, sus ojos se abrieron enormemente, saltando al frente antes de que una roca unas dos veces más grande que él le cayera en la cabeza. El joven, de unos veinte años de edad aproximadamente, miró a la enorme roca que ahora estaba frente a él.

"Estuvo cerca." Respondió el joven, antes de mirar sus manos. "¿Cuánto tiempo estuve dormido?¿Días, meses, años?"

Llevó su mano derecha a su cabeza, tratando de calmar el dolor que sentía al intentar recordar su pasado. Lo primero que recordó era su nombre; Keifer Wingenhof, un habitante de Alemania. Apenas al recordar eso, varias imágenes vinieron a su mente: su familia, la guerra, la muerte de su familia, su transformación, el combate contra un hechicero Africano, el largo sueño. Al final, recordó todo lo de su vida, sabiendo quien era y de donde venía.

Pero entonces, escuchó un ruido extraño, una explosión a lo lejos y la tierra moviéndose un poco, haciendo que algo de polvo y piedras pequeñas cayeran del techo.

"¿Qué sucede?" se preguntó, mirando a todos lados, viendo con detenimiento cada detalle de la cueva, a pesar de la falta de luz, algo sencillo para él… después de todo, él era un Vampiro, una criatura de la noche.

Una nueva explosión se sintió en la cueva, pero sabía por el sonido que no estaban atacando la cueva directamente, sino un lugar algo retirado. Sin pensarlo dos veces, el muchacho, de cabello negro, se dirigió al exterior de la cueva, queriendo ve que era lo que pasaba.

Luego de unos pocos minutos, Keifer salió de la cueva, dándose cuenta de que en el exterior era de noche, y que parecía acababa de caer, dejando todo en oscuridad. Miró a todos lados, no viendo nada que le llamara la atención… hasta que, mirando hacia un lado, pudo ver una gran ciudad a lo lejos, como a unos cinco kilómetros de distancia.

"Que ciudad tan grande." Comentó para si mismo. "No recuerdo que la ciudad fuera así de grande cuando entré a la cueva por primera vez. ¿Cuánto tiempo dormí?"

Entonces, se dio cuenta de que la ciudad estaba en llamas, consumiéndose lentamente por el intenso calor que estas emitían.

"¿Qué sucede?¿Es otra guerra?¿Acaso siguen peleando por tonterías?" Se preguntó, apretando los puños con fuerza. "Será mejor ir a investigar."

A diferencia de otros Vampiros, él no podía transformarse en murciélago y volar, pero si tenía una súper velocidad que otros envidiarían. Queriendo saber que es lo que estaba pasando en la ciudad, Keifer comenzó a correr a gran velocidad, dirigiéndose hacia la ciudad en llamas que estaba al frente.

Unos minutos después, Keifer llegó a la ciudad, en especial a una zona que parecía haber sido atacada violentamente. Miró las construcciones que aún permanecían de pie, y notó claramente que el estilo de construcción era muy diferente al que antes había visto. ¿Cuánto tiempo había estado dormido? Según recordaba, fue en 1960 cuando luchó contra un hechicero poderoso y tuvo que dormir por un tiempo. ¿Cuánto tiempo pasó? No había forma de saberlo, pero suponía que fueron unas cuantas décadas.

Pero todos esos pensamientos cesaron cuando, al dar la vuelta a una esquina, vio los cadáveres de cientos de civiles que hace unas horas estaban paseando por esa ciudad tranquilamente. Al ver los cuerpos de esas personas, a su mente vinieron varios recuerdos del pasado; su vida alegre, tranquila, siendo arrebatada por la guerra, la muerte de muchos de sus seres queridos, su transformación y lo que esto llevó después. Estas imágenes, y el ver que la historia se repetía, hacían que su sangre hirviera.

"¡Aquí hay otro!"

Música de fondo: - 199-Shikkoku no Juujika- (Soundtrack: Fate Stay Night Animation)

Keifer alzó la vista, solo para ver como un sujeto, con una extraña armadura gris, aparecía en una esquina, llamando la atención de otros de sus compañeros, quienes se colocaron en formación y apuntaron al joven con sus Staff Weapons.

"¡Mátenlo, en nombre de nuestro señor Anubis!"

Los Snake Soldiers abrieron fuego en contra de Keifer, quien rápidamente sacó su espada de un estuche que tenía en su espalda y comenzó a bloquear los disparos de energía que venían hacia él con gran agilidad. Los soldados se sorprendieron un poco, pero continuaron con su ataque, más de ellos llegando al lugar y atacando al extraño, no solo con sus Staff Weapons, sino con sus mancuernas con ametralladoras que tenían en sus muñecas. Keifer bloqueaba estos disparos, pero entonces, sintió que uno rozó su hombro izquierdo, algo que lo alertó de inmediato.

'¡Rayos! Tanto tiempo dormido me ha dejado debilitado. Siento que mis poderes han disminuido después de emplearlos al correr hacia aquí. Necesito recargarme de alguna forma.'

Viendo que le era más complicado el bloquear los disparos con cada segundo que pasaba, Keifer salió corriendo de ahí, dirigiéndose a un callejón que estaba cerca, saltando, esquivando y bloqueando con su espada los disparos de sus enemigos, llegando al callejón antes de ser alcanzado por un disparo de energía más grande que lo normal.

El Vampiro respiró con dificultad, sentía que el faltaba el aire y que sus poderes se iban debilitando más y más. Tenía que hallar una forma de recuperarse… y rápido.

Entonces, logró escuchar el sonido de una respiración bastante ruidosa. Al concentrarse, logró ver que en ese callejón había tres figuras; un hombre y dos mujeres, con una de ellas siendo una pequeña niña. Pero las dos mujeres estaban tendidas en el suelo del callejón, inmóviles y con varias heridas en sus cuerpos, producidas, al parecer, por impactos de energía. El hombre que estaba con ellas se encontraba recargado en la pared, respirando con dificultad, con heridas en su cuerpo, similares a las de las mujeres, quizás habiendo sido atacado de la misma forma. Keifer caminó hacia el sujeto, quien no alzó la mirada para verlo, ya que estaba concentrado en los cuerpos de las dos mujeres… y parecía que lloraba.

"Eso malditos…" expresó el sujeto, sin alzar la mirada para ver a Keifer. "Esos malditos mataron a mi esposa e hija… frente a mis ojos, y me dejaron vivir lo suficiente como para seguir viéndolas mientras muero lentamente. No me mataron rápido, solo para dejarme morir lentamente y torturarme con esta visión… esos-" Fue entonces, cuando alzó la mirada, que vio al joven que estaba frente a él… y la espada que sujetaba en su mano derecha. "¿Eres un guerrero?" cuestionó, sólo recibiendo una mirada algo fría. "Por favor, acaba con esos soldados con armadura. No hemos hecho nada malo, y ellos llegaron y acabaron con todos, incluyendo a mi familia. Por favor, mátalos… ya que no puedo hacer nada en estas condiciones."

Keifer se le quedó viendo un momento, su mirada no cambiando en lo absoluto.

"Vas a morir, ¿No?" cuestionó al hombre herido, quien sólo soltó una leve risa.

"Ya lo he aceptado." Respondió el hombre, tosiendo un poco de sangre. "Ahora que lo he perdido todo, no tengo razón para vivir. No pude hacer nada por proteger a mi familia… todo ha sido en vano, incluyendo mi muerte."

"No… no lo será." Respondió Keifer, caminando hacia el sujeto. "Tu muerte no será en vano." Llegó hasta el hombre y se arrodilló, mirándolo fijamente a los ojos. "De eso me encargaré yo…"

"¿Qué estás dicien-?" cuestionó el hombre, antes de darse cuenta de que, cuando Keifer abrió la boca un poco, podía notar un par de colmillos bastante afilados. "¡Tu eres un-¡"

De pronto, el joven se acercó al hombre moribundo y le mordió el cuello, justo en una de las venas principales que había en la zona. El hombre abrió los ojos completamente, sintiendo un dolor punzante en el cuello… pero poco a poco fue disminuyendo, incluyendo todo dolor que sentía en su cuerpo; de hecho, sentía que todo su cuerpo se adormecía lentamente, antes de cerrar los ojos y perder la conciencia.

Luego de unos momentos, Keifer se puso de pie, limpiándose un poco la sangre que tenía en la boca. Ahora, sentía que sus fuerzas se recuperaban rápidamente, regresando a la que tenía en el pasado. Miró una última vez al hombre, quien había dejado de moverse para siempre.

"Tu muerte no será en vano; gracias a tu sangre, tendré la fuerza para atacar a esos soldados. Me ayudarás a castigar a los que han hecho esto." Dijo, antes de darse la vuelta y comenzar a salir del callejón. "Nadie debe morir así otra vez… no gente que sea inocente."

Afuera, los soldados se acercaron al callejón, esperando encontrar al desconocido corriendo de ellos para escapar, dándoles la oportunidad de atacarlo por la espalda.

Pero, lo que no se esperaron fue que él corría en dirección opuesta a la que creían… y fue lo último que vieron antes de sucumbir ante la espada del Vampiro. La caída de los cuerpos de los Snake Soldiers llamó la atención de los demás soldados, quienes, al ver que sus compañeros habían caído y que la espada de ese humano, según ellos, estaba bañada de sangre, se acercaron hacia él, rodeándolo y evitando cualquier escape.

"¡No te muevas!" exclamó uno de los Snake Soldiers, mientras todos apuntaban con sus armas al sujeto. "¿Quién eres?" cuestionó, pero el sujeto no respondió a sus preguntas. "Si no planeas decirnos, ¡te mataremos!¡En nombre de nuestro señor Anubis!"

"¿Es ese Anubis el que les ordenó matar a gente inocente?" cuestionó Keifer, sumamente enfadado. "¡Entonces iré por su cabeza!"

"¡Blasfemo!¿Te atreves a desafiar a un dios?¡Te ahorraremos el destino cruel de enfrentarte a un dios y te mandaremos al reino de la muerte!¡Todos, abran fuego!"

Y así, comenzó el combate…

Todos los Snake Soldiers dispararon en contra del sujeto, cuidadosos de que sus disparos no lastimaran a un compañero del lado opuesto del círculo que formaron a su alrededor. Pero no deberían preocuparse por eso. En respuesta, Keifer usó su velocidad sobrehumana para acortar la distancia con el soldado que estaba más cercano a él, evitando sus disparos y cortándolo con su espada. Rápidamente saltó hacia atrás, evitando los disparos que dieron de lleno en el enemigo que acababa de cortar, mientras él hacía unos movimientos en el aire y caía a tierra, lanzándose contra otro cuando sus pies tocaron el suelo.

Keifer se movió a gran velocidad, usando su espada para cortar a los soldados, cuyas armaduras avanzadas parecían no oponer resistencia ante los poderes oscuros de la espada. El Vampiro seguía cortando a todos los Snake Soldiers que veía, mirando que, cerca de ahí, había otro grupo de ellos que se preparaban para atacarlo… y no les daría esa oportunidad. Corrió hacia ellos, levantando su espada y dando un fuerte corte con esta, queriendo así matar a los soldados, cuando…

-CLANK!-

De pronto, un sujeto apareció justo frente a él, usando una espada japonesa larga para bloquear el corte de su propia espada, la fricción entre los metales hacía que pequeñas chispas se formaran en el punto de contacto.

"Vaya, vaya, creo que tenemos a alguien interesante aquí." Comentó el recién llegado, sonriendo con cierta arrogancia.

"¿Quién eres tu?" preguntó el Vampiro con enfado.

"Soy uno de los First Primes del Pharaohn Apep; me llamo Brak-un."

"¿First Primes?"

"Así es; se podría decir que soy el líder de esta invasión."

"Entonces, ¿es por ti que tantos han muerto?"

"Exacto."

"Entonces, si te mato, esto acabará, ¿No?"

"Más fácil decirlo que hacerlo… ¿podrás lograrlo?"

"Lo haré."

Los dos oponentes se miraron fijamente, saltando hacia atrás un poco, solo para lanzarse de nuevo el uno contra el otro, queriendo ver quien era más fuerte.


Música de fondo: - 011-Town Shop- (Soundtrack: .Hack// G.U)

-Planeta: Tierra 381; Heritage-

Un mundo humano como cualquiera, con el mismo nivel tecnológico que el mundo de Alan en La Vía Láctea. Casi todo era igual, con algunas variables entre ambas civilizaciones, diseño de construcciones algo parecidas y algunos productos muy parecidos, incluyendo algunos nombres de países y sus límites territoriales. Pero, a diferencia de LaTierra, Heritage tiene una historia de seres humanos con capacidades para realizar distintos tipos de magias, brujería, alquimia y demás cosas, mucho más que los rumores que corren en la civilización del mundo de Alan.

Era un día normal, común y corriente, un poco nublado por una lluvia que parecía aproximarse a una ciudad de tamaño mediano llamada La Rioja, capital de la provincia de La Rioja, Argentina. Un joven caminaba hacia su escuela, tomándose su tiempo para ver sus alrededores. Este joven tenía diecisiete años de edad, tenía cabello negro y ojos del mismo color. Vestía una ramera con rayas color verde y azul, unos pantalones azules y tenis blancos. Aparte, tenía una gorra verde con un tono de gris, con una 'S' en el frente. Este joven seguía caminando hacia su escuela, ahora algo pensativo, habiendo recordado algo al pasar por una tienda de revistas y ver que, en la portada de una de las que exhibían, aparecía un hechicero de la serie de juego de cartas Yu-Gi-Oh!

'De nuevo ese sueño…' pensó con cierta incertidumbre. '¿Qué es lo que significará?'

Durante los últimos días, ese joven había estado teniendo un sueño extraño, uno donde al parecer él es instruido por tres maestros que le enseñan el arte del combate cuerpo a cuerpo, el uso de magias y, lo más extraño, el como usar una espada con forma de llave; una Keyblade, ya que reconocía esa forma por el juego de Kingdom Hearts, que al parecer era algo popular por ese lugar. Al principio, pensó que tenía ese sueño solo porque deseaba poder tener una llave de esas y el poder pelear contra la oscuridad ( De hecho, ya había dibujado su propia Keyblade para una historia que planeaba escribir ), pero cuando ese mismo sueño se repetía una y otra vez durante un mes, sabía que algo estaba pasando. No sabía que era, pero sentía una extraña ansiedad.

'¡Por qué tengo esos sueños tan extraños?¿Será que mis ansias por ser uno de los héroes de las llaves se me subió a la cabeza?... no, siento que es diferente. ¿Pero de q-?'

"¡Santy!"

De pronto, sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar esa voz, ni sabiendo si era uno bueno o malo. Solo había alguien que le decía 'Santy' en lugar de Santiago, su nombre, y por eso se puso algo nervioso. Al darse la vuelta, vio que una chica, más o menos de su misma edad y bastante bonita, se acercaba a él rápidamente, causando que él se sintiera algo más nervioso.

"D-Diana." Expresó él, viéndola de frente.

"¿Qué haces aquí? Se te hará tarde para la escuela." Comentó ella con confusión.

"¿Eh?" preguntó, mirando el reloj de su mano izquierda, sobre saltándose al ver la hora que era. "¡Wow!¿Tan tarde es?"'¿Me quedé tanto tiempo sumido en mis pensamientos?'

"¿Qué esperas?¡Vamos, o no alcanzamos el camión!"

"Oh, si, vamos."

Los dos corrieron hacia la parada del camión, que estaba a media cuadra del lugar. Apenas llegaron ahí, el camión que ellos tomaban llegó, por lo que pudieron subirse a él y pagar su pasaje, para que los dejara cerca de su destino. El joven, Santiago, sonrió, no sólo porque logró subirse al camión, sino porque estaba con su compañera de clases, Diana… una chica de la cual él estaba enamorado desde hace mucho tiempo, pero que nunca se atrevió a decírselo… y a como iban las cosas, quizás no se lo diría en un futuro cercano… a menos que algo ocurra.

-

Dos horas después, a mitad del segundo periodo de clases, Santiago, sin su gorra puesta, miraba por la ventana, aburrido de la clase de ese momento, ya había hecho algunos garabatos en su libreta, incluyendo el de la Keyblade que quería portar si es que él fuera un personaje de Anime. Todo parecía normal; en la mañana, sus amigos se habían burlado, sanamente claro, de él, comentando de su inhabilidad de poder decirle a la chica que le gusta lo que sentía, incluso dándole consejos de que hacer para llamar su atención… y avisos para que lo hiciera rápido, ya que otros estaban interesados en ella. Por su parte, Diana, la joven que a él le gustaba, estaba en otro salón, puesto que no llevaban clases juntos en esa hora. Por el momento, parecía que el día sería normal…

… hasta que unas sirenas comenzaron a sonar.

Música de fondo: - 165-Hospital Battle- (Soundtrack: Gears of Wars 2)

No sólo él, sino todo el grupo, miró al exterior, confundidos por ese sonido. Parecía provenir del exterior de la escuela, puesto que se escuchaba algo lejos. Ninguno sabía que era lo que significaba… a excepción del profesor, una persona de mayor edad, quien había vivido en una época de guerras y que sabía que ese sonido solo significaba una cosa; algo estaba por pasar en la ciudad.

"Muchachos, escóndanse bajo sus asientos." Dijo el maestro, haciendo que los demás lo miraran con confusión. "Vamos, resguárdense debajo de sus-"

-KABOOM!-

La poderosa y repentina explosión hizo que todos se agacharan y se escondieran debajo de sus bancos… todos menos Santiago, quien miró por la ventana para ver que estaba pasando. Gracias a que la escuela estaba en una colina relativamente alta del resto de la ciudad, y que él estaba en ese momento en el último piso, podía ver casi toda la ciudad desde ahí… y lo que vio, lo dejó aterrado.

Varias esferas de energía estaban descendiendo del cielo, atravesando la gruesa capa de nubes que estaba sobre la ciudad, e impactando en la superficie, haciendo estallar las construcciones donde chocaba. Al ver que Santiago estaba horrorizado por lo que pasaba afuera, los demás alumnos decidieron ver que era lo que pasaba, terminando con la misma reacción de su compañero de clases.

Apenas alguien iba a decir algo, un maestro entró rápido al salón de clases, asustando a todos los presentes.

"¡Evacuen el edificio!" exclamó el maestro. "¡Estamos en guerra!"

"¿En guerra?" cuestionó el maestro del salón, el de segunda hora, mientras que los alumnos murmuraban. "¿Con quien?"

"¡Extraterrestres!"

"¿Qué?¿Que está diciendo?"

"¡Es cierto!¡Extraterrestres llegaron y empezaron a atacar!¡Buenos Aires ya no existe!"

"¡¿Que?!" preguntó, pero otra explosión, esta vez más cerca, asustó a todos.

"¡Evacuen el edificio!" gritó el maestro que había llegado, saliendo del salón y avisando a otros. El profesor de esa hora miró a sus estudiantes, quienes estaban aterrados.

"¡Escuchen todos! Debemos mantenernos calmados. Vamos a los refugios."

"¡Pero debo ir con mi familia!" exclamaron algunos alumnos.

Pero el profesor no terminó de hablar, ya que algo sacudió la escuela con fuerza, como si algo se hubiera estrellado en el techo y lo hubiera atravesado. Estaban por salir, cuando escucharon algo que parecía extraño; un sonido de lo que precian ser disparos pero apagados… y varios gritos de agonía.

Y entonces, el caos…

Todos los estudiantes comenzaron a correr por sus vidas, saliendo del salón, encontrándose con que otros estudiantes de otros salones hicieron lo mismo, por lo que los pasillos rápidamente se llenaron de gente, sumando esto al caos que había en el lugar.

Santiago, quien se quedó casi al último, salió del salón y decidió ir en otra dirección, sabiendo de una salida poco usada, aunque sabía que otros también debían conocerla. Al bajar al segundo piso, el sonido de disparos apagados comenzó a hacerse más notorio, indicándole que estaban muy cerca. Entonces, al dar la vuelta en un pasillo, logró ver los cuerpos de varios estudiantes y maestros, regados en el suelo, con heridas de quemaduras en varias partes de sus cuerpos.

Se quedó ahí, mirando los restos de algunos compañeros de escuela y maestros, no sabiendo que hacer. Todo estaba ocurriendo muy rápido, tanto que empezó a dolerle la cabeza… pero un grito lo despertó. Mirando hacia el frente, decidió correr para ver que era lo que estaba pasando, tomando un tuvo de metal que estaba en el suelo, restos del techo que estaba destruido. Al dar vuelta en una esquina, vio a un soldado, con una armadura extraña, apuntando con una especie de bastón tecnológico, que emanaba energía de una punta, hacia un compañero de clase de él. Pero quedó horrorizado al darse cuenta que este compañero era en realidad una compañera… y que se trataba de Diana.

Sin perder tiempo, Santiago corrió hacia el soldado, quien estaba de espaldas a él y, con el tubo de metal, le dio un fuerte golpe en la cabeza, mandándolo al suelo. El joven continuó golpeándolo varias veces, hasta que pensó que había sido suficiente.

"¿Santy?" preguntó la chica, confundida por lo que había pasado.

"¿Estás bien?" cuestionó él, respirando con dificultad.

"S-si, gracias."

"Aún no me agradezcas; hay que salir de aquí cuanto antes." Dijo, mirando a todos lados, escuchando algunos pasos que se acercaban a ellos. "Vamos, no hay tiempo que perder."

Tomándola de la mano, el joven guió a su amiga por un pasillo cercano, escapando del lugar, no viendo que el Snake Soldier, al que él había golpeado varias veces, se ponía de pie, frotándose la cabeza un poco, tomando su arma y empezar a perseguirlos.


Música de fondo: - 144-Autozam - Voice from Darkness- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

-Planeta: Cefíro-

Varios refugiados de otros mundos estaban entrando al castillo de cristal de Céfiro, sirviendo como un refugio para aquellos cuyos mundos habían sido asediados por las fuerzas de Anubis. Algunos Zodiacs Battlecruisers estaban sobrevolando el planeta, preparándose para cualquier emergencia. Aparte de eso, había tres criaturas flotando entre los Zodiacs y, si bien no eran tan grandes como estos, eran impresionantes, ya que parecían estar hechos de energía y datos. Una de ellas estaba en medio de la flota de Novaterra, mientras que las otras dos parecían estar ascendiendo, saliendo del planeta para reunirse con la primera.

Dentro de una de estas criaturas, la que estaba en medio de la flota, un joven de cabello celeste y de ropas anaranjadas miraba a todos lados, inspeccionando cada rincón de lo que alcanzaba a ver. Estaba tan concentrado, que no se dio cuenta cuando alguien rodeó su cuello con un brazo, dejándolo colgado por el otro lado.

"¡Oye, Kite!¿Que pasa?¿Sorprendido de verme?"

Kite, uno de los Epitaph Users de la extinta galaxia Hack, se encontraba dentro de su Avatar, Azure Flame God, y miraba al que estaba a lado de él; uno de los Epitaph Users principales.

"Kuhn." Expresó el joven, viendo al Epitaph User a su lado, dentro de su Avatar, Magus.

"¿Por qué tan serio, hombre? Mira que no lograste detectarnos."

"¿Detectarlos?" cuestionó él, mirando que, detrás de Kuhn, estaba otro Avatar. "Oh, Endrance."

"Te vez algo distraído, Kite." Dijo Endrance, dentro de su Avatar, Macha. "¿Qué es lo que pasa?"

"Nada, sólo me estoy concentrando."

"¿En que?" cuestionó Kuhn. "No veo enemigos todavía."

"Por ahora."

"Vamos, hombre, anímate un poco. Sé que es nuestra obligación defender este planeta, pero no hay porqué ponerse tan tensos cuando aún no hay razones."

"¿Deberías hablar así, Kuhn?" Expresó alguien hacia las mentes de los tres Epitaph Users, aunque no era por telepatía… sino por algo parecido a un correo de voz.

"Oh, hola, Pi."

-

Dentro de las montañas de Céfiro, estaba el lugar secreto de los Epitaph Users, The Serpent of Lore, monitoreando cada lugar del planeta y a su alrededor. En el lugar, estaba Pi, tecleando varios comandos en una pantalla de luz flotante.

"Tampoco hay que relajarse demasiado, Kuhn." Expresó la voluptuosa dama. "No vas as a distraerte de la misión."

"Ya sé, ya sé, pero no es para que me regañes."

"¿Quién te está regañando?"

A lado de ella, estaba otro hombre; Yata, the Macabre Dancer y el Administrador de The Serpent of Lore. Él estaba mirando varios monitores, tratando de analizar los datos que veía, escuchando aún así la conversación que tenían los otros dos Epitaph Users.

"Bueno, ya basta." Expresó Pi con cierto enfado. "Mejor continúa revisando la zona."

"Oh, que carácter." Respondió Kuhn con cierto miedo.

"Concéntrense." Dijo Yata con seriedad. "Empiezo a notar algo extraño."

"¿Extraño?" cuestionó Pi.

"Si… estén atentos."

-

En la superficie, el príncipe Paris y el joven hechicero Ascot estaban guiando a los refugiados hacia el castillo, siguiendo un camino mágico creado por el mismo Guru Clef. Los vientos estaban muy fuertes desde las últimas horas, y al parecer no tenían pensado en disminuir.

"¡Vamos, no se detengan!" exclamó Paris, haciendo movimientos con sus manos para llamar la atención de las personas. "¡Aún quedan muchos!¡Sigan avanzando!"

"Oye, Paris, ¿Cómo crees que esté el castillo?" cuestionó el hechicero de cabello castaño.

"Muy lleno, Ascot, muy lleno." Respondió, viendo el palacio de cristal. "Ya han llegado como unos dos millones de refugiados. No creo que el castillo pueda soportar más gente sin que estén todos incómodos. Sé que el castillo podría soportar aún más gente, pero no habría espacio para andar libremente por ahí."

"Tienes razón."

"¡Paris, Ascot!" Exclamó una tercera persona, alguien a quien los dos mencionados reconocían fácilmente, caminando hacia ellos.

"Maestro Clef." Expresó Ascot, haciendo una pequeña reverencia. "¿Qué está haciendo aquí? Debería estar en el castillo buscando a más sobrevivientes de Céfiro."

"Ya he buscado en todo el planeta, pero no encuentro ya a más personas." Respondió el mago, quien aún estaba bajo los efectos del Super Mushroom que Mario le dio, por lo que seguía siendo alguien alto. "Ya no hay nadie afuera del castillo."

"Me alegro." Dijo Paris. "Pero, Maestro Clef, ¿Qué hace aquí entonces?"

"Vengo a ver como es que les va en esto."

"Bueno, no es mucho, sólo es de guiar a los refugiados, es todo."

"Entiendo, entonces solo-"

-Flash!-

Música de fondo: - 153-Esper Battle- (Soundtrack: Final Fantasy XII)

De pronto, Guru Clef se quedó callado, sus ojos mostrando una concentración que solo se veía en él en una situación; cuando los problemas estaban cerca.

"Maestro Clef, ¿Qué ocurre?" cuestionó Ascot al ver al hechicero mayor muy callado.

Clef sabía lo que estaba pasando.

-

Las alarmas en The Serpent of Lore estaban sonando, indicando que algo estaba ocurriendo… algo muy malo.

"¡Señor Yata!" exclamó Pi. "¡Detecto anomalías en el espacio!"

"Ya veo…" expresó el administrador del lugar, todas las pantallas que estaban frente a él estaban ahora mostrando unas imágenes del espacio. "Es hora…"

-

"Ya están aquí." Dijo Clef, mirando hacia el cielo, sujetando su báculo con fuerza. "El enemigo…"

-

En el espacio, varios portales al Hyperspace se abrieron, dejando salir una docena de Ha'taks Motherships de la flota de Anubis, quienes rápidamente se acercaron al planeta, abriendo fuego contra las naves de Novaterra.

"¡Han llegado!" exclamó Kite, mirando con decisión a las naves que se acercaban y disparaban contra ellos.

"Al parecer la fiesta empezó antes de lo que planeaba." Dijo Kuhn. "Oh bueno."

"Vamos, evitemos que pongan un dedo encima de Céfiro." Expresó Endrance, su tono de voz denotaba mucha tranquilidad.

"¡Vamos todos!" gritó Kite, rápidamente impulsándose hacia las naves enemigas, los otros Avatars siguiéndolo de cerca.

El combate espacial dio inicio. Apenas aparecieron, los Ha'taks abrieron fuego contra los Zodiacs, quienes respondieron al ataque casi de inmediato. Los disparos iban y venían, ambas flotas desplegaron a sus aviones de caza, mientras ellas se acomodaban y disparaban hacia el enemigo. Los disparos de energía dieron de lleno contra los escudos de ambos tipos de naves, mientras se iban acercando más y más las unas a las otras.

Varios disparos de los Ha'taks dieron en los escudos de los Zodiacs, pero otros fallaron en sus objetivos y se dirigieron al planeta, amenazando a sus habitantes.

En la superficie, los refugiados continuaban dirigiéndose al castillo, cuando de pronto algunas esferas de plasma penetraron la atmosfera e impactaban en la tierra, muchos muy lejos de ahí, otros algo cerca. Al ver lo que pasaba, las personas comenzaron a correr, el pánico los había dominado, dirigiéndose hacia el castillo para escapar de esta amenaza.

Entonces, una esfera de energía penetró las nubes, dirigiéndose directamente hacia las personas que corrían, amenazando con matarlos a todos cuando impactara, pero…

"¡CRESTA!"

Un escudo mágico se formó sobre una sección del camino por donde iban las personas, bloqueando el disparo de energía, causando una pequeña explosión que hizo sacudir la tierra por unos momentos, asustando a todos los refugiados, quienes miraron con confusión a su alrededor.

En una saliente de roca cerca de ahí, se encontraban los tres Cefirians, con Clef al frente, su báculo extendió en dirección hacia las personas, brillando un poco luego de haber realizado un hechizo.

"Lo logró a tiempo, Maestro Clef. Por algo es el mejor hechicero de Céfiro." Expresó Paris, con una mano sobre sus ojos, mirando a los restos de energía que dejó el disparo en el aire, a unos doscientos metros de ahí.

"Lo logré apenas." Respondió Clef, bajando su báculo. "Debemos llevar a estas personas hacia los refugios especiales debajo del castillo."

"Me adelantaré para avisarle a Ráfaga y decirle a donde." Dijo Ascot, extendiendo su mano izquierda y creando un círculo mágico frente a él. "¡A mi, criatura!" Exclamó, haciendo aparecer una bestia con forma de Grifón, la cual montó para dirigirse al castillo.

"Debemos regresar también." Dijo Paris.

"Adelántate, yo me quedaré aquí." Respondió Clef. "Debo cuidar a los refugiados. Regresaré pronto."

Pero, antes de que Paris diera un paso, un sonido llamó su atención. Al alzar la cabeza, notó que una pequeña nave decencia de entre las nubes, posándose a varios cientos de metros del lugar. Los dos Cefirians miraron con atención, dándose cuenta de que, al abrirse, soldados de Anubis descendieron de ella, mirando a todos lados y dirigiéndose hacia los refugiados.

"¡Maldición!¡Llegaron hasta acá!" exclamó el príncipe de Céfiro.

"¡Ve y avisa a Ráfaga y a los soldados!¡Que se preparen para el combate!" Exclamó el hechicero.

"Si, Guru Clef."

Paris se fue corriendo, dirigiéndose hacia el castillo que estaba a algunos kilómetros de ahí, montando una criatura que usaba para transportarse. Clef, por su lado, miró a los soldados, quienes se dirigían hacia los refugiados, no dándose cuenta de su presencia. El hechicero alzó sus brazos, concentrándose en su poder mágico, que se hizo visible a su alrededor. Las nubes comenzaron a tornarse oscuras,, relámpagos zigzagueando entre ellas.

"¡Relámpagos!"

Como dijo el hechicero, varios relámpagos descendieron de los cielos e impactaron en los Snake Soldiers, deteniendo así su marcha, para siempre. Los relámpagos impactaban con fuerza el suelo donde estaban los soldados, antes de impactar de lleno en la nave que los había transportado, haciéndola estallar. Al ver que su trabajo había terminado, Clef bajó los brazos y tomó una gran bocanada de aire, relajándose un poco.

Eso fue, claro, antes de escuchar un raro ruido y darse cuenta de que otras tres naves de tropas descendían de entre las nubes y se acercaban a él.

"Protegeré a Céfiro… cueste lo que cueste." Expresó el mago para si mismo, dándose cuenta de que no sería la última vez que tuviera que usar su magia contra alienígenas.


Música de fondo: - 201-The Expanding Empire- (Soundtrack: Sins of a Solar Empire)

Un X-Raptor, uno de los nuevos cazas del planeta Replira, estaba siguiendo de cerca de un Death Glider, un caza de la fuerza invasora de Anubis, disparándole desde atrás con sus cañones de energía, pero el caza enemigo evitaba todos los disparos. El Death Glider hizo unas maniobras evasivas, dirigiéndose hacia la Galactica, la primera nave de batalla de Replira, para evitar a su perseguidor, pero este le seguía de cerca. Ambas naves viajaban muy cerca del casco de la enorme nave, recorriendo todo su largo, mientras que el X-Raptor continuaba disparando al avión enemigo, quien se escapaba de los disparos. Pero, al final, un misil del X-Raptor bastó para destruir al Death Glider de una vez por todas, sumándole uno más a los destruidos por ese. Pero, luego de destruir a su rival, un enorme disparo de energía amarilla impactó en el casco justo detrás de él, por lo que su piloto tuvo que elevarse, separándose del casco del crucero de combate de Replira, la onda de energía que impactó dicha nave sacudiendo el pequeño caza.

"¡Rayos!" exclamó Axl, escapando a duras penas del disparo que un Ha'tak Mothership le hacía a la Galactica. Presionando un botón, el joven Hunter se comunicó con el punte de dicha nave. "Galactica, ¿Cuál es su situación?"

"Critica."

Dentro del punte de mando, varios Reploids y humanos monitoreaban las computadoras o corrían por el lugar, llevando información importante de un lado a otro o buscando reparar algún desperfecto. El comandante de la nave, Signas, era el que se estaba comunicando con Axl, mientras la nave se sacudía por las explosiones.

"Nuestros escudos han caído por completo, y los nuevos impactos están dañando el casco." Expresó el líder de los Hunters, otra explosión sacudiendo la nave entera.

"¿Cuál es la situación de toda la flota? He visto unos dos Zodiacs estallar, pero no sé que pasa."

"Tres Zodiacs han sido destruidos, así como un Alverion. Sólo quedamos unas cinco."

"¡Rayos!"

Axl comenzó a maniobrar, dirigiéndose hacia el Ha'tak que estaba disparando contra la Galactica. A pesar e que la nave Reploid estaba respondiendo al fuego, con poderosos disparos de energía de nave-nave y Railguns, armas proyectiles que disparaban balas a una velocidad impresionante por medio de campos magnéticos, el Ha'tak aún tenía sus escudos activados, por lo que tenía ventaja sobre la Galactica, quien no los tenía luego de haber sufrido graves daños. El Hunter miró a su alrededor, viendo como las demás naves estaban combatiendo unas contra otras, observando como un Zodiac y un Alverion disparaban sus armas de energía y misiles contra dos Ha'taks, quienes respondían el fuego con sus propios disparos, y, en el espacio entre las naves, varios cazas combatían fervientemente entre ellos.

Luego de ver esto, Axl se concentró en su labor; proteger la Galactica del Ha'tak que la estaba atacando, así que emprendió curso contra dicha nave, siendo seguido de su propio escuadrón. La nave enemiga estaba frente a ellos, quizás a unos veinte kilómetros de distancia, descargando todo el poder de sus armas contra la nave Reploid.

De pronto, varios disparos de energía roja y amarilla impactaron en el Ha'tak, bajando sus escudos luego de unos disparos, permitiendo que los demás impacten en el casco y causen gran daño en ellos.

"¡Woa!¿Que rayos?" cuestionó Axl con asombro.

Dentro de Galactica, Signas, quien había visto lo mismo gracias a las cámaras externas de la nave, miró a sus navegadores.

"¿Qué pasó?" Preguntó confundido.

"Varias naves han emergido del hiperespacio y han comenzado a abrir fuego contra las naves enemigas." Respondió Nana, viendo los datos de su computadora, antes de que otro sonido llamara su atención. "La nave insignia de los Mecronets nos está contactando."

"En pantalla." Expresó Signas, mientras un monitor mostraba el rostro del líder de los Mecronets, Epion.

"Parece ser que los refuerzos han llegado." Expresó Epion, sonriendo un poco.

En el espacio, acercándose al combate principal, varias naves disparaban contra los Ha'taks enemigos. Estas eran nuevas naves Mecronets y Novaterrans, nuevas naves creadas por ambas razas luego de la guerra que tuvieron hace unos meses, y que, si bien no eran tan grandes y poderosas como las normales, serían de gran ayuda. Claro, dentro de esta nueva flota de refuerzos, había Alverions y Zodiacs, que eran las naves capitales de esta flota. Al final, un total de cuarenta y ocho naves; veintisiete Mecronets y veintiún Novaterrans, entre ellas cinco Alverions y cuatro Zodiacs, entraron al combate, superando con facilidad los ocho Ha'taks que quedaban. Las naves invasoras cambiaron curso y se dirigieron hacia las naves aliadas para atacarlas, pero la combinación de fuego de estas fue mucho para los invasores, quienes fueron destruidos luego de unos dos minutos luego de haber hecho aparición estas naves.

"Todo contacto enemigo ha desaparecido, comandante." Expresó Nana con alivio. "Se ha terminado; este sistema está libre."

"Aún no, todavía faltan las fuerzas enemigas que están en el planeta." Respondió Signas. "Tenemos que ir por ellos."

"Comandante, detecto una única nave enemiga alrededor del planeta. Nuestra flota parece haber cambiado curso para acercarse a ella."

"Fijemos curso hacia la nave enemiga; hay que destruirla de inmediato."

Los ahora cincuenta y dos naves aliadas cambiaron curso, dirigiéndose hacia el Ha'tak que permanecía en orbita sobre el planeta Ashitera. Pero, mientras más se acercaban, más extraño se les hacía que esta no se moviera de su lugar. Casi de inmediato, Signas abrió comunicaciones con la capitán Tessa del Zodiac Tuatha de Dannan y con Epion Prime del Alverion insignia.

"¿Soy el único al que le parece raro el hecho de que la nave enemiga no cambie el curso mientras nos acercamos?" cuestionó el Hunter a los dos comandantes, quienes al parecer también tenían sus dudas.

"También pienso lo mismo." Respondió la capitán Tessa. "Una flota de cincuenta naves acercándose a una, ¿y esta no se mueve? Algo me huele mal aquí."

"Si no se está moviendo, quiere decir que espera que nos acerquemos…" expresó Epion con detenimiento, antes de sorprenderse. "¡Quiere decir que es una trampa!"

De pronto, varias ventanas híper espaciales se abrieron detrás del Ha'tak enemigo, emergiendo de ellas más naves; unas setenta. Unos veinte eran Ha'taks, mientras que unas cuarenta y dos eran naves más pequeñas, de alrededor de unos doscientos metros de largo. Pero, las últimas ocho eran naves más grandes, doblando el tamaño de un Ha'tak, que medía un poco más de un kilómetro de largo, siendo así un poco más grandes que los Zodiacs y Alverions, que medían los dos kilómetros. La nueva flota enemiga abrió fuego contra la flota aliada, quienes no se esperaban dicho recibimiento. Varios disparos dieron en la nave Reploid, la Galactica, pero gracias a que sus escudos se habían recargado un poco, no impactaron en el casco. Aún así, la nave se sacudió violentamente.

"¡Escudos en un diez por ciento!" exclamó uno de los operadores.

"¡Era una trampa!" exclamó Signas con enfado. "¡Todas las baterías!¡Abran fuego contra la flota enemiga!"

Así, las cincuenta y dos naves de la flota aliada y las setenta y una de la flota invasora, quienes estaban relativamente cerca la una de la otra, abrieron fuego, reiniciando así el combate entre ambos equipos. ¿Podrán la nueva flota aliada, con sus nuevas naves de combate, resistir el ataque de la flota enemiga, con sus respectivas nuevas naves?


Música de fondo: - 077-Gateway- (Soundtrack: Megaman X8)

-Galaxia: Duat-

En el espacio, un planeta solitario estaba flotando, girando alrededor de una estrella gigante roja, haciendo que su superficie se volviera tan caliente que era capaz de derretir metal con facilidad. Pero esto no se situaba en el planeta, sino sobre el; a varios kilómetros sobre el planeta, varias ventanas al Hyperspace se abrieron repentinamente, emergiendo de estas la pequeña flota de Novaterra: los doce Zodiac-class Battlecruisers y el Nova-class Battlecruiser. Las trece naves de combate estaban muy cerca unas de otras, relativamente hablando, pero gracias a sus avanzados sistemas de navegación eran capaces de mantenerse en formación.

En la nave insignia de la flota, la relativamente pequeña, aunque de unos setecientos metros de largo, Nova-class Battlecruiser, varios navegadores y estaban haciendo los cálculos necesarios para saber si habían llegado al lugar indicado.

"Almirante, hemos llegado al punto de encuentro." Reportó uno de los navegadores.

"Muy bien, ¿Cuánto tiempo tenemos?" preguntó el capitán de la nave y el Almirante de la flota, William Halsey.

"Aproximadamente unos treinta minutos, señor, en nuestro último salto antes de llegar al centro."

"Excelente."

"Es increíble, ¿Cómo es que llegamos tan rápido hasta aquí, casi al centro de la galaxia, en tan poco tiempo?" preguntó uno de los cadetes que estaba en la nave, frente a una de las computadoras del puente de mando.

"Ayuda mucho que tengamos el nuevo motor, que es mucho más eficiente que el anterior." Respondió Halsey con seriedad. "Sin embargo, esto es un efecto al entrar a una galaxia; cuando uno viaja dentro de una galaxia, su velocidad es mucho menor que si viajara en le vacío entre galaxias, por la gravedad de las estrellas y planetas que hay. Pero, si uno viaja por el vacío entre galaxias y luego entra a una sin detenerse como lo hemos hecho hasta ahora, podemos viajar tan rápido como lo hacemos en el vacío."

"Ya veo, eso no lo sabía. Entonces, ¿Por qué nos detuvimos?¿Por qué no seguimos adelante y aprovechamos la velocidad?"

"Porque no sabemos si hay una flota enemiga en el centro que nos puede estar esperando, lo cual supongo es cierto. Además, es el punto de reunión."

"¿Reunión?¿Con qué?"

"Bueno, con…"

"¡Almirante!" exclamó otro navegador, cuyo radar comenzó a activarse. "¡Varias naves están apareciendo!"

En el exterior, muchos portales al Hyperspace, muchas más que cuando apareció la pequeña flota de Novaterra en ese sistema, aparecieron en el espacio, cambiando por unos momentos el cielo. De estos portales emergieron decenas de naves, muchas eran pequeñas, de unos ciento cincuenta metros de largo, y unas otras que eran como de unos ochocientos metros, aunque de diseños diferentes, además de unas once que medían casi dos kilómetros, tres de ellas siendo otros Zodiacs, las demás eran de diseños diferentes. En total, combinado con las trece naves que ya estaban esperándolos, había exactamente doscientas nueve naves de Novaterra.

Dentro del Nova, varios de los cadetes miraron sus pantallas con confusión y algo de espanto, mientras que los más veteranos parecían sonreír.

"¿Es el enemigo?" preguntó uno de los cadetes.

"No; son nuestros refuerzos." Respondió uno de los navegadores más experimentados.

"¿Qué?¿Refuerzos?¿De donde son? No reconozco el diseño de estas naves."

"Son de Novaterra." Respondió el Almirante. "Son parte del nuevo plan de batalla, el cual dice que, en lugar de tener una flota de sólo un tipo de nave capital, se debe tener una flota de diversos tipos de naves, entre naves capitales, cruceros y fragatas. Estas naves son las primeras de este nuevo plan, que se decidió en la junta que hubo en Novaterra entre nuestro gobierno y el de muchos mundos aliados."

"Pero, ¿Cómo fabricaron estas naves tan rápido?"

"Tenemos un astillero del tamaño de una luna, que es capaz de producir cientos de naves en pocos días. ¿O es que olvidaste del Solaria Shipyard?¿El astillero que rodea el planeta Solaria como si fuera un enorme anillo planetario?"

"Creí que sólo hacían Zodiacs, no creí que pudieran hacer estas otras naves tan rápido."

"El astillero tuvo que ser cambiado un poco, pero en si podía hacer cualquier tipo de naves."

"Pero Almirante, ¿Cómo es que pasaron la barrera que protege esta galaxia como lo hicimos nosotros?¿no se supone que, de no ser porque el Sith Silver está con nosotros, no podríamos pasar?"

"Es una buena pregunta…"

"¡Almirante!¡Más portales se están abriendo!"

"¡¿Que?!" cuestionó el Almirante, confundido por lo que escuchaba.

Entonces, detrás de ellos, emergieron, de otros portales, un mayor numero de naves de combate. Estos parecían ser diferentes a las naves de Novaterra, inclusive usaban emblemas distintos. Dentro del Nova, todos los tripulantes del puente de mando miraban esto confundidos, mientras que Silver, el Sith Lord, se sentía algo inseguro.

'¿Qué es esta sensación?' se preguntó. 'Esta presencia… ¡¿Acaso serán?!'

"¿Pueden identificar las naves?" cuestionó Halsey con confusión.

"La gran mayoría son naves que no reconozco." Respondió uno de los navegadores. "Pero, varias de ellas parecen ser Alverions Mecronets… y Star Destroyers de la Galactic Republic."

Silver abrió los ojos al escuchar esto, sorprendido por lo que escuchaba. ¿Cruceros de batalla de la República? Eso quiere decir que…

"Almirante, uno de los Star Destroyers de clase Nebula nos contacta."

"Ponlo en pantalla."

Un monitor apareció frente a ellos, mostrando la figura de un pequeño hombrecito verde, de ya avanzada edad.

"Saludos. Soy Master Yoda de la Galactic Republic de la galaxia Force." Expresó la criatura.

"Master Yoda, soy el Almirante Halsey de las fuerzas de Novaterra."

"Gusto en conocerlo, Almirante. Me alegra haberlo alcanzado en este lugar. Hemos venido a apoyarlos; contra la fuerza de Anubis en el centro de la galaxia, con solo trece naves no podrán. Incluso con sus refuerzos no podrán salir victoriosos."

"¿Cómo es que nos encontró, Master Yoda?"

"Master Raphael nos comunicó el plan. Luego de reunir una flota de la Nova Alliance y de los Mecronets, viajamos a Céfiro, donde estaban los restos del portal que llevó a los guerreros hasta Duat directamente. Gracias al portal, pudimos llegar más rápido, así como ustedes lo usaron para llegar a aquí."

"¿Naves Mecronets?¿Son de ellas las naves que no reconocemos?"

"La gran mayoría no conocen, puesto que nuevas naves Mecronets son. A ayudarlos es que hemos venido. Ahora, debemos continuar."

"Lo entendemos, Master Yoda." Expresó el Almirante Halsey, sonriendo un poco. Fue en ese momento en el que el Jedi Master parecía estar en profunda concentración. "¿Sucede algo?"

"Mmm… algo oscuro siendo cerca de ustedes." Expresó Master Yoda. "Una fuerza oscura está en su flota, Almirante."

"¿Una fuerza oscura, dice?" cuestionó, fingiendo inocencia, ya que sabía a lo que se refería el Jedi. "No sé de que habla, Master Yoda."

"¿Está seguro? Sentirla claramente puedo… de hecho, me pregunto, ¿Cómo es que ustedes atravesaron la gran barrera que rodea esta galaxia? Mortal para los seres vivos esta barrera esa."

El Almirante miró a su tripulación, mostrándose algo confundido y temeroso, pero rápidamente pensó en algo que los ayudaría.

"Un aditamento especial, Master Yoda, uno que nos dio Master Raphael para cruzar la barrera. Debido a que usa el poder de la oscuridad, quizás sea eso lo que usted detecta."

Música de fondo: - 206-Enterprising Young Men- (Soundtrack: Star Trek 2009)

El Jedi Master pensó por un momento esto, tratando de hallarle lógica a lo que el Almirante humano le decía.

"Ya veo, entonces no hay problema." Respondió Master Yoda. "Entonces, nos prepararemos para el salto al mundo de Anubis, para terminar con esta misión. Cuando esté listo, avísenos."

"Claro, Master Yoda." Respondió Halsey, terminando la conversación con el Jedi Master. "Eso estuvo cerca, ¿no crees?" cuestionó al Sith Lord, quien estaba escondido detrás de una pared.

"Si, un poco." Respondió Silver. "No creí que un Jedi viniera aquí."

"Bueno, estamos a salvo… por ahora." Expresó el Almirante, mirando a uno de los operadores. "¿Cuántas naves han aparecido?"

"Somos en total unas setecientas cuarenta y dos, Almirante." Respondió el navegador. "Las especificaciones de cada una de ellas vienen en camino."

"Eso podrá esperar mientras entramos al Hyperspace. Por el momento, contáctense con todas las de nuestra flota; prepárense para saltar hacia las nuevas coordenadas. Alerten a todos los aviones de caza, ya que quizás deban salir en el momento justo."

"Si, señor." Respondió el navegador, presionando uno de los botones, activando así las bocinas en el hangar. "¡Atención a todos! Nos preparamos para saltar a las coordenadas finales. Todos los cazas, prepárense para el combate."

-

En el hangar, luego de escuchar la orden, los pilotos comenzaron a prepararse para el combate, colocándose sus trajes y preparando sus naves. Frente a uno de los cazas, un joven, de cabello castaño, de unos dieciocho años de edad, miraba al avión con cierto desgano. Esto llamó la atención de otra persona, un hombre rubio, quien caminó hacia el chico y con un brazo, rodeó el cuello del chico por detrás.

"¡Oye, Hikaru!¿No escuchaste la orden? Sal de ese estado que tenemos que prepararnos." Expresó el hombre rubio, sacando al chico de sus pensamientos.

"¡Ah! Senpai Focker, no me asuste así." Respondió el chico, quien parecía algo reservado.

"¿Qué sucede, Hikaru?¿Por qué tan pensativo?"

"Aún no me acostumbro a esto de pelear contra otros. No es mi estilo."

"Vamos, hombre. Te alistaste a ser parte del ejército, no puedes echarte para atrás."

"Es que… no sé si tomé la decisión correcta." Expresó el joven, bajando la cabeza un poco… haciendo que el otro hombre lo golpeara levemente en el codo.

"Animo, muchacho, que así nunca podrás superarme. Siempre estarás a mi sombra."

Al parecer, el hecho de "permanecer en la sombra de su Senpai" no le agradaba mucho al joven, quien lo miró con cierto enfado.

"¡No estaré siempre en su sombra, Senpai!" exclamó Hikaru con enfado.

"¡Así se habla, Hikaru!" expresó el hombre llamado Focker. "Ahora sube a tu avión y demuéstrame que no lo serás."

"¡Claro, yo no…!¡Un momento!¡Senpai, estaba tratando de engañarme!" Exclamó el joven, dándose cuenta de que su maestro lo estaba presionando para que saliera a combatir. Esto provocó que el otro hombre soltara una enorme carcajada.

"¡Rayos, Hikaru, me descubriste!" expresó el otro piloto, dándole una palmada a su amigo en la espalda, empujándolo hacia delante. "Pero bueno, prepárate a salir, que ya casi llegamos."

"¡¿Ah?! Pero Senpai, yo aún no-"

"Lo harás bien, Hikaru, además, tenemos esos nuevos satélites Passerine que nos ayudarán en nuestros combates para proteger nuestra retaguardia. Ahora, solo recuerda lo que has aprendido de mi, y todo saldrá bien, ¿ok?" Dijo Focker, antes de correr hacia su avión N-Falcon, dejando al muchacho solo y con las palabras en la boca, lo cual lo hizo enojar un poco.

"Siempre es lo mismo." Dijo Hikaru, subiéndose a su N-Falcon y colocándose su casco. "Senpai, no estaré por mucho tiempo en su sombra."

-

"Almirante, estamos listos." Expresó el navegador.

"Muy bien, prepárense para el salto." Respondió el Almirante Hasley.

"Si, colocando las coordenadas y reuniéndonos con la flota principal."

Las trece naves principales comenzaron a moverse, encontrándose con las otras naves más adelante, comenzando maniobras para que todas encararan en una dirección en especial.

"La flota está lista, Almirante. Todos los sistemas están listos."

"Fija el rumbo hacia el centro de la galaxia." Respondió Halsey.

"Si, señor… rumbo fijado."

"Muy bien… ¡saltemos!"

El "piloto" de la nave presionó lo comandos necesarios en su consola, dando inicio así al salto. En el exterior, todas las setecientas cuarenta y dos naves, de distintos tamaños y formas, comenzaron a abrir portales al Hyperspace, entrando en estos y saltando hacia el siguiente sistema, donde ocurrirá la batalla final.

Fin del Capitulo 79


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. Ahora nos enfrentamos a Anubis, y con nuevas armas. Quizás podremos vencerlo después de todo.

Exus: No creas, Alan, puesto que, para siquiera tocarme, necesitarán un milagro.

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Una esperanza que se desvanece.

Raichu: ¡Ahí está tu milagro, Ex-!¿Pero qué-?

Alan: No, no puede ser… ¡¿Por qué ahora?!

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: Bueno, lo admito, este capítulo fue más de relleno que de otra cosa... pero bueno, tenía que hacerlo por cosas personales. Bueno, ahora la flota aliada del Nintenverse irá a combatir contra lo que haya en el centro de la galaxia. ¿De verdad creyeron que solo trece naves podrían enfrentarse a todo lo que hubiera en el centro de la galaxia Duat? Esto ya lo tenía pensado... bueno, unas cosas. Este capítulo se tardó un poco ya que se me ocurrió meter unas cosas de ultimo momento... y para eso, tenía que hacer unos sprites.

Bueno, hay unas nuevas naves, tanto de Novaterra, como Mecronet y de Anubis, aparte de la incursión de la República de la galaxia Force, por lo que hay nuevas naves en mi profile de imagenes de "battleships".

Ahora, si alguien de verdad quiere saber cuantas naves van a ir en total al centro de la galaxia Duat, aquí se los dejo:

Novaterra:

1- Nova (Capital/Flagship)

15- Zodiac (Capital)

3- Eclipse (Capital)

2- Cluster (Capital)

2- Pulsar(Capital)

3- Nebula BS(Capital)

18- Sun (Battleship/cruiser)

18- Solar (Battleship/cruiser)

17- Hoshi (Battleship/cruiser)

16- Corona (Battleship/cruiser)

34 -Comet (Light ship)

35- Asteroid (Light ship)

30- Meteorite (Light ship)

15- Star (Light ship)

Republic:

100- Corellian (Light ship)

65- Acclamator (Battleship/cruiser)

60- Gladiator (Battleship/cruiser)

63- Aggressor (Battleship/cruiser)

4- Venator (Capital)

4- Victory (Capital)

1- Nebula (Capital/Flagship)

Mecronet:

60- Xertai (Light ship)

70- Vector (Battleship/cruiser)

51- Clause (Battleship/cruiser)

48- Emblemu (Battleship/cruiser)

4- Alverion (Capital/ uno de ellos Flagship)

3- Aurelia (Capital)

En total son unas 742 ( creo, si no el excel me ha fallado ) las que van a ir. Como dije, las naves están en mi profile. Solo están de vista desde arriba, luego le pondré de vista de lado... aunque me tardaré... mucho.

Bueno, no tengo mucho que decir, más que espero que les haya gustado. Y nos vemos el otro Domingo, de regreso a la acción en la galaxia Duat.

Sobres.

-Saiyan X logged off-