23/Mayo/2010


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

Kristal, quien había sido raptada por Anubis, apareció para protegerlo del ataque de Alan, confundiendo al joven. Según ella, desde el inicio intentó ser amiga de los héroes, sólo para servir como expía de Exus. Alan, no creyó esto, y estuvo dispuesto a luchar contra ella para rescatarla, aún si tuviera que dañar su cuerpo físico.

El combate entre ambos estuvo parejo, pero Kristal parecía comenzar a ganar ventaja sobre Alan… hasta que él liberó una nueva forma del Bankai Armor llamada Bankai Aura, que incrementaba su fuerza como la primera pero no usaba armadura. Kristal en respuesta, liberó el poder oscuro dentro de su corazón, haciendo aparecer un Heartless detrás de ella. Alan se enfrentó a la hechicera y su Guardián, siendo herido por ellas, pero al final logró vencerlas y liberó el corazón de Kristal.

De nuevo en la realidad, Alan dejó a Kristal a un lado para que descansara, mientras él se enfrentaba a Anubis/Exus nuevamente.

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 84: ¡Refuerzos!¡Reunámonos con Kristal y Alan para vencer a Anubis!

Música de fondo: - 137-The Stage is Set- (Soundtrack: Final Fantasy VIII)

Más allá de la atmosfera del planeta, una gran batalla espacial se estaba llevando a cabo, entre las fuerzas de Anubis, y la alianza de Novaterrans, Mecronets, y los de la Galactic Republic. Las flotas se acercaron mucho entre ellas, entrelazándose, ahora habiendo naves de combate por todos lados, disparándose continuamente hasta que destruyeran a sus enemigos o ellos fueran destruidos en el proceso.

Entre ellos, cientos de cazas de las cuatro razas estaban enfrentándose unas a otras, atacándose entre ellas o a las naves capitales, intentando debilitar sus escudos para que las naves más grandes los destruyeran con facilidad. Entre ellos, dos N-Falcons de Novaterra volaban en formación, uno en el frente y otro como su ala, para tener mejores posibilidades de defenderse. Ellos eran Roy Focker e Hikaru Ichijo.

Ambos pilotos volaban entre el espacio que había entre las naves mayores, evitando los disparos que se hacían entre ellas. Mientras volaban cerca del escudo de uno de los Sun-Class Battleships de Novaterra, un Ha'tak disparaba contra ella, la energía impactando el escudo con fuerza, debilitándolo hasta que este se desactivó, dejando a la nave de batalla indefensa. Roy y Hikaru rápidamente se alejaron de la nave, quien luego de varios disparos en su casco exterior, estalló en pedazos, mandando escombros a alta velocidad en todas direcciones, destruyendo algunos cazas que volaban cerca. Este Ha'tak no duró mucho con su victoria, ya que un Zodiac-Class Battlecruiser disparó su Yamato-cannon contra sus debilitados escudos, atravesándolos a estos y a la nave alienígena.

"¡Eso estuvo cerca!" exclamó Roy con cierta emoción. "¿No crees, Hikaru?"

"Demasiado cerca, Sempai." Respondió el joven, viendo los escombros más grandes pasar a su lado, mientras que los pequeños del tamaño de una bala eran bloqueados por los escudos del caza que piloteaba. "Parece no tener fin este combate."

"Cierto… si tan solo supiéramos donde está la nave insignia, quizás podamos destruirla."

"Red Leader, ¿Me copia?" cuestionó un Navegador por medio del sistema de comunicación.

"Red Leader aquí, cambio." Respondió Roy.

"Se ha encontrado la nave insignia enemiga. Sus ordenes es llevar a su escuadrón, y a los escuadrones Gold, Silver, Emerald y Diamond a encarar la nave."

"Eso fue conveniente." Comentó Hikaru, refiriéndose al deseo de su Sempai de encontrar la nave insignia.

"¿Tendremos algún apoyo?" cuestionó Roy. "Si sólo vamos nosotros, las defensas de la nave nos harán pedazos."

"Estamos enterados; cinco Cruisers, dos Battleships, el Zodiac Lindblum y el Pulsar Alexandria irán con ustedes. Se están separando de la flota principal, por lo que será mejor que se apresuren y se reúnan con los demás escuadrones."

"Enterado, nos reuniremos en las coordenadas." Expresó Roy, apagando la comunicación. "¡Vamos, Hikaru!"

Roy e Hikaru cambiaron de dirección rápidamente, dirigiéndose a las coordenadas que les habían dado el navegador del Nova. Pronto vieron la flota que irían con ellos; un Zodiac, un Pulsar, dos Solar y cinco Comet cambiaron curso para dirigirse en una misma dirección. Los Ha'taks con los que peleaban se dieron cuenta de que ese grupo se estaba separando y decidieron atacarlos, sólo para ser detenidos por más naves de Novaterra, Mecronet y de la Galactic Republic.

Unos cinco minutos después, el grupo de nueve naves y alrededor de unos cincuenta cazas se dirigían hacia otras coordenadas, entre las naves enemigas que intentaban frenar su paso. Entonces, en los radares de Roy e Hikaru, así como de las demás naves del grupo, apareció una enorme nave, quizás de unos diez kilómetros de largo, mucho más grande que las naves de las tres razas.

"Esa debe ser la nave insignia." Expresó Roy con entusiasmo.

"Atención, todas las naves, habla el capitán del Lindblum." Se escuchó por la radio. "¡Abran fuego, repito, abran fuego!"

"Parece que comienza la diversión." Dijo Roy, recibiendo las órdenes para su equipo. "¡Muy bien, Red Squadron, vamos por ellos!"

Así, Roy, Hikaru, y el resto del escuadrón Red, así como los demás, aceleraron para encarar a los Death Gliders de la enorme nave, quienes se acercaban a ellos.


Música de fondo: - 153-Esper Battle- (Soundtrack: Final Fantasy XII)

"¡COURAGE DRAGON!"

"¡SIEGE THUNDER!"

"¡X-BUSTER!"

Tres ataques, uno de fuego, otro eléctrico y un último de plasma, viajaban velozmente hacia Raviel, quien logró saltar hacia atrás para evitar hacer contacto con alguno de ellos. Al hacerlo, notó que otro guerrero dorado estaba detrás de él, reuniendo energía en su puño derecho.

"¡ROYAL SABER!" exclamó el joven, lanzando un ataque blanco a quemarropa, casi haciendo contacto con el Pharaohn, pero este logró girar sobre si mismo, evitar el ataque y patear al joven en la espalda, mandándolo al suelo.

Mientras estaba en el aire, Raviel notó que los últimos dos guerreros, un hombre y una mujer, se acercaron por los lados, blandiendo sus Keyblades con ambas manos, queriendo atacarlo de distintas direcciones. Sin embargo, él ya estaba preparado, por lo que bloqueó la Keyblade del hombre con su espada, mientras que la de la mujer la desvió con la palma de su mano derecha, rodeada de su aura dorada. Luego de esto, Raviel saltó hacia atrás, manteniendo distancia entre él y los demás guerreros.

Frente al Pharaohn, estaban seis Golden N-Warriors, todos dispuestos a matarlo en cuanto tuvieran la oportunidad. Sin embargo, ellos parecían estar más cansados que él.

"Rayos." Expresó Takato, con la armadura de Pisces, poniéndose de pie luego de la patada que le dio el Pharaohn. "Somos seis guerreros dorados, ¡Seis! ¿Y aún así no podemos con él?"

"No mentía cuando decía que no estaba luchando con todo su poder." Expresó X, con su armadura de Sagittarius.

"¿Estará peleando con todas sus fuerzas?" cuestionó Ash, esperando que ese fuera el caso.

"Eso parece, pero aún así… no lo hemos tocado ni una vez."

Lucy, X, Ash, Tai, Takato y Zero, los seis vistiendo las armaduras doradas de Leo, Sagittarius, Cancer, Capricorn, Pisces y Gemini respectivamente, se habían vuelto los guerreros más poderosos del Nintenverse, con la capacidad de destruir sistemas solares enteros si es que usaban su poder de la manera adecuada, guerreros que eran muy superiores a cuando ellos usaban sus armaduras normales, seres más allá de la comprensión de cualquier ser humano no N-Warrior que viviera en el Nintenverse.

Y aún así, Raviel podía mantener una pelea contra ellos…

"Realmente es un ser poderoso." Comentó Zero con calma y seriedad, mirando al Pharaohn fijamente. "Logra leer nuestros movimientos, aún con estas armaduras que nos permiten romper con más facilidad la barrera de la velocidad de la luz."

"¿Habrá alguna forma de vencerlo?" preguntó Ash, tomando unas bocanadas de aire para recuperar el aliento.

"Debe de haberla." Respondió Lucy. "De alguna forma."

"Si tan solo fuera tan fácil de matarlo como lo hicimos con Malomyotismon." Comentó Tai con cierta ironía.

"Esa fue una forma muy patética de vencer a un supervillano." Expresó Ash con algo de incredulidad. "Digo, vences a alguien que supera el poder de todos los demás héroes juntos, ¿juntando a varios niños y hacerlos que digan sus deseos para debilitarlo?"

"Lo admito, fue algo muy extraño… ¡pero oye!, funcionó."

"No creo que algo así funcione contra Raviel." Dijo Zero, su semblante no cambiando en absoluto. "Él los mataría en un santiamén."

"¿Ya terminaron de hablar?" cuestionó el Pharaohn seriamente. "Porque, de cualquier modo, tengo pensado continuar este combate… ¡Prepárense!"

Raviel realizó un movimiento veloz con su espada, formando seis ondas de corte con forma de media luna, dirigiéndose todas hacia los seis guerreros, viajando a una velocidad superior a la de la luz. Los Golden N-Warriors lograron ver estos ataques y usaron sus nuevas Zodiac Keyblades para bloquear las ondas de energía, resistiéndolas lo suficiente como para que se desvanecieran. Pero eso fue solo una distracción, ya que Raviel apareció justo frente a Tai, quien tuvo que usar su Keyblade de nuevo para bloquear el mortal corte de la espada del Pharaohn, empujándolo hacia atrás en el proceso. Ahora, Raviel estaba rodeado por los seis guerreros, quienes rápidamente se lanzaron hacia él.

Música de fondo: - 029-Doushi Clef- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Mientras ellos peleaban, los otros cinco guerreros, que eran Mimi, Dawn, Raichu, Haru y Rock, miraban lo acontecido… o más bien intentaban mirar, ya que no podían ver los movimientos que hacían los guerreros dorados, sólo viendo de vez en cuando una que otra imagen.

"Son demasiado rápidos." Comentó Mimi, apenas pudiendo ver solo las siluetas de donde sus compañeros estaban segundos antes. "No puedo siquiera distinguirlos."

"¡Maldición!" exclamó Rock, golpeando el piso debajo de él. "¿Acaso no podemos hacer nada?"

"Yo aún no me rindo." Dijo Haru, poniéndose de pie, mirando fijamente hacia el frente. "¡Les ayudaré!"

"¿Estás loco?" preguntó Raichu con asombro. "¿Acaso quieres morir?¡Ni siquiera podemos ver lo que están haciendo!"

"¿Eso que importa? Lo que importa es que debemos hacer algo para que ellos puedan ganarle." Expresó el Rave Master, levantando su puño y apretándolo con fuerza. "Y si eso significa el usar mi cuerpo para que al menos ellos puedan tomar la ventaja, ¡Lo haré!"

"¿Qué acaso ya no quieres volver a ver a Elie?" preguntó Dawn, haciendo que Haru se deprimiera un poco. "Si vas y mueres, ella se sentirá muy triste…"

"Y si no hacemos algo, Anubis ganará la guerra y al final, ella y todos los demás de mi mundo y otros sufrirán las consecuencias."

"¿De verdad quieres sacrificarte?" preguntó Mimi, mirando al joven con preocupación.

"¿Quién dijo que me sacrificaré?" cuestionó él, sonriendo. "Haré lo posible por detenerlo, pero trataré de no morir. Sé lo que pasaría si alguno de nosotros muere, por lo que no me dejaré-"

De pronto, Zero apareció justo frente a Haru, usando su Keyblade para bloquear, lo que para los cinco jóvenes parecía, un destello de luz que iba directo hacia el Rave Master, quien detuvo su discurso en el acto.

"¿Zero?" cuestionó Rock, mirando al Hunter con la armadura de Gemini.

"¿Estás bien?" preguntó Zero al Rave Master detrás de él.

"Si, claro. ¿Qué pasó?¿Que era ese rayo?" cuestionó el joven de cabello plateado.

"¿Rayo? Fueron sólo unos cien mil golpes de parte de Raviel los que iban directo a tu corazón… pero al parecer logré detenerlos todos."

Haru y los demás abrieron los ojos con sorpresa. ¿Cien mil golpes en menos de un segundo? Esa era una velocidad muy superior a lo que ellos podrían ver, y más de los que podrían evadir, aún con sus poderes completos.

"No se muevan." Comentó Zero con frialdad. "No se enfrenten a Raviel, ya que los matarán si es que avanzan un poco."

"Acaso… ¿Acaso somos un estorbo?" cuestionó Haru, bajando la cabeza al sentir una gran impotencia al no poder hacer algo.

"No… si están aquí, debe ser por algo. No desperdicien sus vidas inútilmente, mejor busquen una forma de ayudarnos que no sea peleando, porque en esas condiciones, no podrán hacer nada…"

Música de fondo: -084-Anger of God- (Soundtrack: Yu-Gi-Oh!)

Con esto dicho, el Hunter desapareció de la vista de los cinco N-Warriors, reintegrándose a la pelea a alta velocidad que ocurría en ese salón, dejando a los cinco con un gran vacío en sus corazones, al saber que no tenían la fuerza de hacer algo por ayudar.

El combate a gran velocidad continuaba, destellos y explosiones se podían ver por todo el salón, mientras aquellos participantes estaban moviéndose más rápido que la luz.

Zero chocó armas con Raviel, dándole la oportunidad de que los demás lo atacaran por detrás; Tai con un Terraforce, Lucy con un Ruby Lightning, y Takato con un Final Elysium. Pero el Pharaohn se dio cuenta de esto, empujó a Zero hacia atrás y saltó hacia un lado, evitando los ataques, que por poco impactaban en el Hunter de no ser porque él saltó hacia atrás por el impulso de Raviel.

Pero, antes de que pudiera reaccionar, Zero fue golpeado con fuerza por el puño de Raviel, golpeándolo en el estómago. Logró ver algo; los demás guerreros que estaban con él, menos Takato, habían sido golpeados igual, mandándolos a todos hacia el suelo, relativamente juntos.

Raviel apareció en el centro del salón, algo que Takato aprovechó para atacarlo por detrás con la Keyblade de Pisces. Pero Raviel desapareció, reapareciendo detrás de él y golpeándolo en la espalda con su espada, que no logró cortarlo debido a la armadura que tenía puesta. Takato fue mandado al suelo, siendo él el último de los seis Golden N-Warriors que aún seguía de pie. Como sus compañeros, se levantó un poco tambaleante, reuniéndose con los otros cinco guerreros dorados que estaban cerca de él. Los seis respiraban agitadamente, habiendo usado mucha energía en tan poco tiempo, tanto que sus Nova Crystals aún no los recargaban como deberían. Mientras, Raviel seguía de pie, con su espada extendida hacia un lado, luego del corte que le había hecho al joven Tamer.

"Al menos ahora pueden resistir uno de mis ataques." Comentó el Pharaohn, bajando su arma y mirando a los seis guerreros. "No es como antes, que con uno de mis ataques los dejaba moribundos y con sus armaduras rotas. Se ve que el poder de esas armaduras doradas es mayor al que pensé."

"¡Rayos!" exclamó Tai con enfado. "¿De verdad podemos golpear a este sujeto?"

"Bueno, X y Alan lo hicieron, y con armaduras normales." Comentó Lucy. "No sé porqué nosotros no."

"Quizás sea porque cuando nosotros lo atacamos, él no estaba usando todos sus poderes." Respondió X. "Pero ahora…"

"Está usando todo su poder." Terminó Takato. "Será más difícil de lo que pensamos."

"Quizás…" empezó Ash, mirando a todos lados. "Quizás… si tuviéramos más ayuda."

"¿Cómo quien?"

De pronto, de la nada, una llamarada con forma de ave atacó a Raviel, quien rápidamente se defendió realizando un corte que partió al ave de fuego, disipando las llamas.

"¿Quién está ahí?" cuestionó el Pharaohn, mirando a todos lados.

"Soy quien te guiará a las puertas de la muerte."

Música de fondo: - 118-Ikki Toujou- (Soundtrack: Saint Seiya Tenkai Hen)

Una especie de portal de llamas se abrió entre los seis Golden N-Warriors y el Pharaohn, de esta emergiendo una figura, caminando entre las llamas como si nada. Esta figura posó sus pies en el suelo del salón, las flamas con las que había llegado se fueron disipando rápidamente, revelando su apariencia ante todos… Tai y Takato estaban sorprendidos al ver quien era.

"Esa armadura…" comentó Raviel, viendo el ropaje que tenía ese sujeto. "Esa es la armadura de un Saint. ¿Quién eres?"

"Soy Ikki, el Ave Fénix." Respondió el caballero de Athena, mirando a Raviel con seriedad y odio. Mientras, los demás guerreros miraban esto con asombro, en especial Tai y Takato, quienes lo reconocieron.

"Wow… no lo esperaba a él." Comentó Tai, aún bastante sorprendido al ver al santo de Fénix, con su segunda armadura.

"¿De verdad es ese Ikki?" preguntó Takato.

"Eso parece. Sabía que uno de ellos faltaba… e hizo su entrada típica."

"¿De que hablan?" preguntó Lucy.

"Él es el caballero del Fénix, uno de los Athena's Saints. Normalmente aparece en el momento oportuno para salvar a su hermano, Shun de Andromeda… aunque no sé porqué apareció aquí y no con él."

"Pagarás por lo que le hiciste a mi hermano." Comentó el Saint, ignorando los comentarios que hacían los otros guerreros.

"¿Tu hermano?"

"El caballero de Andromeda, que venciste afuera de la ciudad." Comentó Ikki, colocándose en guardia. "¡Me vengaré por lo que le haz hecho!"

"Eres sólo un Bronze Saint, como aquellos que derroté en el exterior. ¿Crees que podrás vencerme tu solo, cuando vencí a todos los demás tan fácilmente?"

"¡Eso se verá cuando lo intente!"

Ikki se lanzó contra el Pharaohn, a pesar de las advertencias de los N-Warriors. Saltó bastante alto para después caer como un cometa, extendiendo su pierna derecha para patear a Raviel en el rostro, fuego rodeando su extremidad para hacerle más daño. Pero el guerrero de oro fácilmente se hizo a un lado, evitando la patada del Fénix, quien destruyó el suelo donde impactó.

"¡Esto no termina aún!" exclamó Ikki, reuniendo su Cosmos en su puño derecho. "¡AVE FÉNIX!"

A menos de dos metros de distancia del Pharaohn, el caballero lanzó un poderoso ataque con forma de Fénix hacia su rival, un ataque que dañaría a cualquier guerrero, ya que el Cosmos de Ikki era casi similar al de un caballero dorado. Sin embargo, Raviel detuvo el puño de Ikki, que era el que estaba encendido con llamas en forma de Fénix… con el dedo índice de su mano izquierda.

"¿Que?" cuestionó el Saint, sorprendido al ver como su ataque había sido bloqueado tan fácilmente.

"¿Con este ataque tan débil intentas hacer que me rinda? Este Fénix tuyo es como una brisa para mi."

"¡Entonces veamos que te parece esto!" exclamó, haciendo su puño hacia atrás, reuniendo de nuevo su Cosmos y lanzando otro Ave Fénix hacia el rostro del Pharaohn, moviéndose a la velocidad de la luz. Pero lo único que golpeó fue solo una ilusión. "¿Que?" fue lo único que logró decir, antes de que el Pharaohn apareciera a lado de él.

"Tu no sirves para pelear." Expresó, colocando su dedo indice en la frente del Saint. "¡Vete de aquí!"

Raviel liberó de su dedo un poderoso ataque, uno que impactó de lleno en el rostro del caballero de Athena. El ataque mandó a Ikki al suelo, justo frente a los seis Golden N-Warriors y los cinco que no tenían armaduras. El Saint cayó pesadamente, su casco hecho pedazos y la parte superior de su armadura agrietada, quejándose de dolor por el poderoso ataque que le había dado el Pharaohn, quien estaba aún en el mismo lugar, con su dedo índice levantado.

"Debo admitir que me sorprende que hayas esquivado ese ataque. Además, también me sorprende que hayas podido entrar a este lugar, que está protegido por la voluntad de mi señor Anubis. Eso quiere decir que esas alas de Fénix tuyas te pueden llevar a cualquier lugar." Comentó Raviel, bajando su brazo izquierdo. "Pero ni toda tu fuerza ni el poder de tu Cosmos podrán superar mi Ka, que es mucho más grande que el tuyo. Para mi, no eres más que un gusano."

"Maldición…" expresó Ikki, intentando ponerse de pie.

"No lo intentes, no tiene caso." Comentó Zero, haciendo que el Saint lo mirara fijamente. "Él poder de este guerrero es muy superior al tuyo; pudo con todos los aliados del Nintenverse que estaban afuera, incluyendo varios Gold Saints. Tu solo no podrías vencerlo."

"Aún así, debo intentarlo." Comentó el caballero, poniéndose de pie, tambaleándose un poco porque sus piernas no respondían como quería. "Lo intentaré cuantas veces sea necesario, pero al final, estoy seguro de que podré atraparlo."

"Si ni nosotros seis hemos podido hacerlo." Comentó Takato con cierta tristeza. "Si quieres vencerlo, necesitarás ayuda-"

Música de fondo: - 158-Destiny Awaits- (Soundtrack: Bleach)

De pronto, detrás de ellos, una especie de portal comenzó a abrirse lentamente, confundiendo a todos los presentes. Entonces, sin previo aviso, algo salió de ese portal, directamente hacia Raviel, quien alzó su espada para detener lo que sea que estaba acercándose. Cuando sintió el golpe, supo que era una espada. Ahora, frente a él, estaba un hombre bastante alto, vestido de traje negro y blanco.

"¿Tu eres el tal Anubis?" preguntó el Capitán Kenpachi, mirando con algo de sadismo al Egypteran.

"No, soy solo uno de los Pharaohns que sirven a su mandato." Respondió Raviel seriamente. "¿Qué quieres con mi maestro?"

"Vengo por su cabeza, por supuesto."

"Entonces tendrás que enfrentarte a mi si quieres ponerle un dedo encima."

"¡Será un placer!" exclamó Kenpachi, dando varios cortes con su espada, mismos que eran bloqueados con facilidad por el Pharaohn. "Se ve que eres fuerte… ¡Disfrutaré esto!"

"¡A un lado, insecto!"

Kenpachi saltó hacia atrás, evitando un poderoso cilindro de energía amarilla que venía de un costado, mismo que engulló a Raviel por completo. Al mirar hacia atrás, el Shinigami logró ver a Vegeta, transformado en Súper Saiyajin 2, con una mano extendida hacia el frente.

"Oye, enano, no te metas en esto. Es una pelea entre hombres." Comentó Kenpachi con cierto enfado al ver que su pelea había sido interrumpida.

"Cierra la boca, gusano. Ya te había dicho que sería yo el que derrote a Anubis… pero empezaré por su sirviente."

"¿Quieres ganarte toda la gloria? Ha, hasta crees."

"Ya te dije; cuando termine con ellos, ¡seguirás tu!"

"¿Y como terminarás conmigo?"

Shinigami y Saiyajin miraron al frente, viendo como Raviel, con espada al frente de forma vertical, parecía no haber sufrido herida alguna, y se veía igual de serio y relajado. Claro, esto hizo enfadar a Vegeta.

"Maldición, la sabandija es más resistente de lo que creí." Comentó el guerrero Saiyajin.

"Oh, quizás ese poder tuyo fue mucho más débil de lo que creíste." Expresó Kenpachi con cierto aburrimiento, que claro hizo enojar a Vegeta aún más.

Los N-Warriors miraron esto con confusión. ¿Vegeta?¿Kenpachi?¿De donde salieron esos guerreros? Sus miradas se posaron en el portal que se había abierto frente a ellos, viendo que de este estaban emergiendo más figuras, otros guerreros sagrados de la Nova Alliance. Ahora, frente a los N-Warriors, estaban los Gold Saints Saga de Gemini y Shaka de Virgo, el Saiyajin Son Goku, el Dragon Knight Fly, el Jedi Master Obi-Wan Kenobi, el Shinigami Capitán del sexto escuadrón del Gotei 13 Byakuya Kuchiki, y el Epitaph User Haseo… claro, aparte de Kenpachi y Vegeta que estaban peleando contra Raviel.

"¡Shaka!¡Saga!" exclamó el caballero del Fénix, mirando a los recién llegados.

"Ikki, sabía que te encontraría aquí." Comentó el Santo de Virgo, dirigiéndose hacia su compañero Saint, sin abrir sus ojos. "Sabía que no elegirías estar sin hacer nada durante esta guerra."

"No malinterpretes; he venido a vengarme por lo que este sujeto le hizo a Shun. Pude sentir como el Cosmos de Shun se disipaba, así como el de otros, y sentí el de este sujeto cerca. Vine inmediatamente a matarlo."

"De cualquier modo, es mejor encontrarte aquí." Comentó Shaka, mirando ahora a los demás héroes. "Puedo ver que despertaron como Golden N-Warriors durante el combate. Eso nos ayuda más."

"¿Cómo llegaron aquí?" preguntó Lucy, muy confundida.

"No es tiempo para explicaciones; tenemos trabajo que hacer." Respondió Saga con cierta frialdad.

"Su ayuda nos beneficiará enormemente." Dijo Zero, caminando a lado del caballero dorado quien, al verlo con la versión del Nintenverse de la armadura de Gemini, sonrió un poco.

"Parece ser que el destino te eligió para ser mi similar en otra galaxia."

"Se podría decir que si. Por el momento, debemos enfrentarnos a Raviel, quién resultó ser el más fuerte de todos los Pharaohns. Ni nosotros seis pudimos hacer algo contra él; simplemente es más fuerte que nosotros."

Música de fondo: - 175-Opening Stage X6- (Soundtrack: Megaman X6)

Mientras ellos hablaban, cerca de ellos, Goku, Fly y Byakuya miraban al frente, sus ojos moviéndose a gran velocidad, siguiendo algo de cerca.

"¡Rayos, no puedo verlo bien!" exclamó el Dragon Knight con cierta frustración. "Puedo ver a Vegeta y Kenpachi, pero ese Pharaohn se mueve muy rápido."

"Tienes razón, es difícil verlo." Respondió Goku, sonriendo ante esto. "Si ni Vegeta puede verlo, entonces esto será más interesante."

"Vaya, yo ni siquiera puedo ver a los otros dos." Comentó Obi-Wan, detrás de ellos. "Quizás si me concentro un poco más…"

"Vaya, si un Pharaohn fue difícil, este será mucho más." Expresó Haseo, apretando sus pistolas. "No obstante, no importa lo difícil que sea, ¡saldré victorioso!"

"¡Así se habla, muchacho!"

"¡Nosotros les ayudaremos!" exclamó X. "Si todos nosotros nos unimos…"

"No." Dijo Shaka seriamente. "Ustedes once váyanse."

"¿Que?" preguntó Ash. "¿De que hablas?"

"Todos los N-Warriors que están aquí, deben marcharse e ir hacia delante. Nosotros nos encargaremos de Raviel."

"¿De verdad quieres que hagamos eso?" cuestionó Tai con asombro. "¡Raviel es extremadamente fuerte!¡Si no peleamos todos juntos…!"

"¡Basta!" exclamó Saga con seriedad. "¡Dejen de hablar y váyanse de aquí!"

"¡¿Qué dices?" cuestionó Tai con enfado, al igual que Ash, quien ya casi se iba a lanzar contra él.

"¡Esperen!" exclamó Lucy, deteniendo a sus dos compañeros N-Warriors, antes de mirar a los Saints. "¿Por qué quieren que nos vayamos?"

"Porque Kristal y Alan los necesitan más." Respondió Shaka con tranquilidad.

"¿Kristal y Alan?"

"Si. Ustedes trece deben reunirse si es que quieren vencer a Anubis. Es por eso que deben seguir adelante, mientras nosotros distraemos a Raviel. Ustedes trece juntos son los únicos que pueden vencer a Anubis. Nosotros los protegeremos de Raviel, mientras sigan el camino que Alan siguió, ahí los encontrarán."

Los N-Warriors no entendían lo que estaba pasando, y se miraron los unos a los otros, intentando entender.

"Entendemos." Comentó Lucy, haciendo que todos los N-Warriors presentes la miraran. "Entiendo lo que quieren decir, y eso haré."

"¿Segura, Lucy?" preguntó X.

"Mi corazón me dice que eso debo hacer… y seguiré lo que este diga."

"Ya veo… entonces, el mío dice que debo acompañarte." Expresó el Hunter, mirando a sus demás compañeros. "¿Qué dicen los demás?" Cuestionó, mientras los demás guerreros, a su manera, aceptaban lo que decían. "Entonces, está decidido."

"Nosotros los protegeremos." Dijo Saga. "Mientras, váyanse de aquí."

"¡Muy bien!¡Vamos entonces!"

Música de fondo: - 173-Fallen Angel vs. Saint- (Soundtrack: Saint Seiya)

Con esto dicho, decidieron correr hacia la salida de la pirámide roja. Ya que tenían que correr rápido, y cinco de ellos no podían, tuvieron que sujetarlos para correr más rápido; Takato tomó a Dawn del brazo, Tai a Mimi, X a Rock, Zero a Haru y Ash a Raichu, mientras Lucy no tomó a alguien. Ya con ellos sujetados, los seis Golden N-Warriors elevaron sus auras y corrieron hacia la salida, esperando poder salir de la pirámide.

Raviel, quien estaba peleando contra Vegeta y Kenpachi, notó a los N-Warriors correr hacia la salida, por lo que salió en su encuentro. Sin embargo, su camino resultó ser bloqueado por los guerreros de la Nova Alliance, quienes intentaron de todo para detenerlo.

Pero Raviel, siendo extremadamente poderoso, logró evitar todos sus ataques y golpearlos a todos en sus espaldas con forme se venían acercando, dándole la oportunidad de acercarse a los N-Warriors. Raviel, habiendo dejado a los otros aliados detrás, comenzó a correr hacia la salida de la pirámide, dirigiéndose hacia donde estaban los once guerreros para alcanzarlos y evitar que alcanzaran a Anubis. Sin embargo, justo en la entrada, dos sujetos aparecieron frente a él, bloqueándole el paso, reuniendo energías que estaban por ser liberadas.

"¡COMETA PEGASO!"

"¡GETSUGA TENSHO!"

"¡¿Qué-?"

El cometa celeste y la onda de energía negra impactaron de lleno en el Pharaohn, mandándolo hasta el otro lado del salón, atravesando algunos muros en el proceso, y levantando una cortina de polvo en el lugar. Los demás guerreros vieron que se trataban de Seiya e Ichigo los que habían lanzado esas técnicas, con el caballero de Pegaso con toda su armadura rota, dejándole solo las botas, cinturón y ambos brazos, y el Shinigami sin su tunica negra, dejándolo solo con sus pantalones y ambas mangas… además de tener esa mascara de Hollow puesta.

"¡Seiya!¿Que haces aquí?" cuestionó Saga al ver al caballero de Pegaso frente a ellos.

"Ese Pharaohn nos derrotó anteriormente y nos encerró en un calabozo en el sótano de este lugar." Respondió, respirando con algo de dificultad. "Y las paredes estaban hechos de un material que evitaba que las destruyéramos con facilidad,"

"Pero al final pudimos salir al juntar nuestros poderes en un pequeño punto." Comentó Ichigo, su voz cambiando debido a la máscara. "Sólo así pudimos salir."

"Me alegra que lo hayan hecho, porque necesitaremos toda la ayuda posible…" expresó Shaka, acercándose a ellos.

"¡Y si que la necesitarán!"

Todos los guerreros, a excepción de Vegeta y Kenpachi, voltearon hacia un lado, viendo como Raviel emergía de los escombros de las paredes que había atravesado… y se veía molesto… MUY molesto.

"Lo pagarán muy caro." Comentó el Pharaohn, mirando a todos con odio. "¡Los convertiré en polvo a todos ustedes!"

"¡Quiero ver que lo intentes!¡FINAL FLASH!"

El ataque de Vegeta impactó de lleno en el Pharaohn, pero este solo se hizo hacia un lado por unos pocos metros, resistiendo el poder de la técnica del Saiyajin. Además de esto, tuvo que usar su espada para bloquear los golpes de Kenpachi, quien en ese momento ya no tenía su parche en su ojo derecho, que era el que retenía su máximo poder.

"Hehe, contigo si puedo pelear sin contenerme ni un poco." Comentó el Shinigami, cuyos ojos brillaban de color dorado. "¡Disfrutemos esta pelea!"

Viendo como ellos dos luchaban contra Raviel, el resto de los guerreros se lanzó al combate, cada uno de ellos dispuestos a acabar de una vez con la vida de su rival.


Música de fondo: - 088-Sad Duel- (Soundtrack: Yu-Gi-Oh! GX)

Un destello dorado se veía en el camino entre la pirámide roja y el obelisco detrás de ella, indicando que ahí se estaba efectuando una gran batalla… o eso parecía, porque la verdad era otra, puesto que, después del destello, una persona salió volando por los aires, chocando de lleno contra uno de los resistentes pilares que había alrededor, aunque el impacto fue tan fuerte que este se destruyó a pesar de su resistencia.

La figura, que terminó sentado en la base del destruido pilar, era Alan, quien estaba sangrando de su boca y frente, respirando con dificultad. Mientras él trataba de ponerse de pie, la otra figura que estaba cerca, Exus, se acercaba lentamente.

"Hehe, sabía que no podía hacer mucho aún con la armadura dorada." Comentó Alan con cierto cansancio. "Pero tenía que intentarlo…"

"Y aún así, no te sirvió de nada." Respondió Exus, deteniéndose a unos diez metros de distancia, cruzándose de brazos. "Leí tu mente, y sé que me estás comparando con esos dioses de la serie de Saint Seiya. Debo decir, que si bien los Guardianes tenemos ciertas similitudes a ellos, somos mucho más poderosos. El Poseidón al que se enfrentó Athena hace un año era mucho más poderoso del Poseidón de la serie que vez. Yo soy más fuerte que él aún. Acéptalo, Alan; aunque tengas conocimiento de lo que somos, no tienes oportunidad contra nosotros… a menos que despiertes tu poder de Guardián dormido… que no puedes porque no tienes la Chaos Keyblade."

"¿Quieres que me rinda tan fácilmente?" cuestionó, poniéndose de pie tambaleante. "No me hagas reír; sé lo que está en juego si es que pierdo. Seguiré peleando hasta que mi vida se extinga."

"Entonces, permíteme extinguirla." Dijo Exus, formando una esfera oscura entre sus manos, frente a él.

Varios gritos de dolor se escucharon por el lugar, así como algunas explosiones de energía que sacudían el área con fuerza. Mientras, Kristal, que se encontraba aún recargada en el pilar donde Alan la dejó, parecía placidamente dormida hasta que empezó a escuchar los gritos de dolor del joven N-Warrior, por lo que sus parpados comenzaron a moverse un poco, antes de abrirse. Sus ojos normalmente verdes como esmeraldas parecían opacos, vacíos de toda vida que anteriormente estos destellaban. Como si estuviera confundida, que si lo estaba, miró en todas direcciones, lentamente, tratando de localizar el origen de esos ruidos… hasta que vio a un joven siendo apaleado por otra persona.

Ella lo miró fijamente, su mente estaba muy nublada y no recordaba nada, aún inmersa en la oscuridad de Anubis, o los residuos de esta. Pero, conforme veía a ese chico, algunos recuerdos comenzaron a aparecer en su mente, y estos recuerdos traían a otros, y estos a otros, hasta que al final, toda su mente volvió de nuevo a la vida, así como el color de sus ojos.

"Alan-kun…" comentó, viendo como el chico que ella quería estaba siendo atacado brutalmente por Exus. Enfadada y con un nuevo deseo de protegerlo, empezó a ponerse de pie, tambaleándose un poco, trozos de lo que quedaba de su armadura caían de su cuerpo. "E-espera un momento… t-te proteg-geré…"

Ella intentó caminar, pero al parecer sus piernas no respondían más y se tambaleaba mucho para siquiera mantenerse de pie. Sintiendo la impotencia al no poder caminar, y por algún motivo su poder mágico no estaba funcionando, cerró sus ojos y apretó sus puños, sintiendo algunas lágrimas caer por sus mejillas.

"Yo… yo quiero protegerlo… ¡Por favor!"

Escuchando su deseo, un destello dorado apareció frente a ella, su sola preencendía hacía que sus energías se recuperaran poco a poco. Ella abrió los ojos enormemente, dándose cuenta de lo que se trataba.

Alan salió volando por los aires, antes de estrellarse con fuerza en el suelo. Debido a los ataques, su capa blanca había ya desaparecido, pero gracias a que portaba su armadura dorada, el daño no había sido mortal.

"Tienes suerte de estar portando esa armadura dorada, Alan." Comentó Exus, bajando su mano derecha, la que le había lanzado un poderoso ataque mental. "A diferencia de las armaduras que salen en esa serie, las armaduras doradas, tanto del Nintenverse como de Saint, son mucho más fuertes, aparte de que tienen una cierta resistencia contra los ataques de un dios, y por eso no se rompen tan fácilmente."

"Ya estaba preguntándome el porqué." Respondió el joven, usando sus brazos para levantar su cuerpo del suelo, aunque aún no se ponía de pie. "Se me hacía raro que todos tus ataques no dañaran esta armadura, por lo que creí que estabas atacando débilmente."

"Pero si lo estaba haciendo, aunque te he atacado mucho, Alan… además, como dije, esas armaduras no son indestructibles."

"Al menos no la has dañado todavía…"

"Mira tu hombrera derecha."

Alan hizo lo que Exus le dijo que hiciera, y para su sorpresa, notó una fisura bastante grande en su hombrera derecha. No era tan grande como para poner en peligro la hombrera, pero eso significaba algo; los ataques de Anubis estaban desgastándola.

"Quizás deba romperla de una buena vez y destruir tu corazón para que así te conviertas en mi fiel guerrero, ¿no crees?" cuestionó Exus, reuniendo otra esfera de energía en sus manos. "Muere."

El ataque de energía de Anubis salió hacia Alan, viajando varias veces la velocidad de la luz. Pero justo en el momento en el que fue disparada, una barrera formada por hexágonos transparentes con forma de domo lo rodeó, protegiéndolo del ataque. Si bien su ataque había atravesado este domo, creó una cortina de humo que evitó que alguien pudiera ver lo que estaba pasando adentro.

De pronto, unas figuras salieron de esta nube de humo, colocándose a un lado del camino. Alan era uno de ellos, habiendo sido empujado a un lado para evitar el ataque de Exus, y ahora estaba en el suelo, con una rodilla en el suelo. Y no estaba solo, ya que alguien estaba hincado frente a él, sujetándolo de sus hombros.

Música de fondo: - 110-The Other Promise- (Soundtrack: Kingdom Hearts II Final Mix)

"¿Estás bien, Alan-kun?"

Por dos razones, supo que ella era Kristal; una era por su voz, claro, y la otra era porque justo frente a sus ojos estaban los grandes pechos de ella… ¿Qué veía de diferente en ellos? Que estaban cubiertos por un metal dorado.

"Este metal es…" comentó el joven, sabiendo de que se trataba ese metal, por lo que alzó la mirada para ver el rostro de su novia.

"Se ve que estás bien, Alan-kun." Respondió ella, sonriéndole dulcemente.

"Kristal… esa armadura es…"

"Si; es una de las doce Golden Armors del Nintenverse: Acuarius Golden Armor." Respondió, revelando que ella estaba usando la armadura dorada de Acuarius.

"¿Tu también eres una Golden N-Warrior?"

"Si, Alan-kun, y ahora con esta armadura podré ayudarte." Comentó ella, retirándose un poco de su novio, aunque aún sentada sobre sus propias piernas.

"Me alegra." Respondió el joven, deleitándose de lo hermosa que se veía con esa armadura. Claro, en un momento, su mirada se volvió a posar en su busto, notando como esa parte de la armadura sobresalía… y mucho. "¿Si te quedó la armadura?¿No la sientes apretada? Parece que te presiona mucho."

"¿Comentarios pervertidos todavía en el combate, Alan-kun?" cuestionó ella, mirándolo con cierta frustración… hasta que su rostro cambió por completo y le sonrió, mientras que con ambas manos se tocaba sus propios pechos. "Para nada, de hecho se siente muy cómoda, justa a mi medida."

"Entonces es cierto que se ajusta a la forma de su portador." Inquirió el joven, pensando un poco.

"Vaya, Alan, ¿Aún sigues pensando así, a pesar de la situación?" cuestionó Exus, riéndose un poco, mientras el chico y la hechicera lo miraron fijamente. "Y mírate, Kristal, ahora eres una de los dorados. Supongo que debes sentirte orgullosa de que la armadura te haya elegido, a ti de entre trillones de seres vivos en el Nintenverse."

"Me prestaron este poder para proteger a mi Alan-kun." Respondió ella, poniéndose de pie e invocando la Acuarius Keyblade en su mano derecha. "¡Y lo usaré para eso!"

"Entonces haré lo mismo." Comentó Alan, también poniéndose de pie e invocando su Escorpio Keyblade en su mano derecha. "¡También usaré ese poder para proteger a mi Kristal-chan!"

"Alan-kun…" respondió ella, mirándolo con dulzura y sonrojándose profundamente.

"Me parece bien." Dijo Exus, cruzándose de brazos y llamando de nuevo la atención de los dos. "Si quieren usar esos poderes, yo les demostraré que aún con ellos no podrán protegerse de mi. ¡Kristal, te haré mi esposa aunque no quieras!¡Y tu, Alan, serás mi esclavo!¡Ustedes dos solos no podrán contra mi!"

"¡No están solos!"

Música de fondo: - 205-Terra's theme BBS- (Soundtrack: Kingdom Hearts Birth by Sleep)

Los tres presentes abrieron sus ojos enormemente, Kristal y Alan volteando hacia atrás, dándose cuenta que detrás de ellos estaban los demás N-Warriors… y que seis de ellos vestían armaduras doradas.

"¡Muchachos!" exclamó Kristal con alegría, mientras varios de ellos sonreían.

"Alan, veo que lograste rescatarla." Dijo Tai alegremente.

"¡Pues claro!" exclamó el mencionado, rodeando a Kristal por detrás con su mano izquierda. "Tenía que recuperar a mi almohada suavecita."

"¡Oye!¡¿Solo por eso te intereso?" preguntó la hechicera, sumamente enojada.

"Sabes que no; también te quiero porque tienes un lindo rostro… y piernas, y trasero… y todo."

"¡Alan-kun!" exclamó Kristal, mientras todos los demás reían por esto, haciendo que al final ella también riera, ya que sabía que, si bien era cierto, Alan la quería por algo más profundo.

Si bien los N-Warriors reían, Exus los miraba con los ojos abiertos.

"¿Ustedes seis también?" cuestionó el Guardián, viendo a Lucy, X, Zero, Ash, Tai y Takato con las armaduras doradas de Leo, Sagittarius, Gemini, Cancer, Capricorn y Pisces respectivamente.

"¿Sorprendido? Creí que eras un dios." Comentó Ash con burla al ver la mirada llena de sorpresa de Exus.

"No, me sorprende que hayan pasado a Raviel, no que estén portando esas armaduras." Dijo el Guardián oscuro, mirando hacia la pirámide. "Pero puedo ver la razón de porqué pasaron."

"¡Así es!" exclamó X, colocándose en guardia, con su Keyblade en mano, así como los demás Golden N-Warriors y los N-Warriors normales. "¡Esta vez te venceremos!"

"He, aún ocho dorados no pueden golpear a un dios… mejor ríndanse."

"¡Nunca!" exclamó Kristal, con Alan a su lado. "Hay mucho en juego. ¡No podemos rendirnos ahora!"

"¿Por qué siguen insistiendo en pelear al saber que será imposible vencerme?"

"Eso es simple." Respondió Alan, llevando el dedo pulgar de su mano izquierda a su pecho, señalando a su corazón, algo que todos los demás hicieron. "Porque es lo que nuestro corazón nos dice…"

Exus cerró sus ojos un momento, comenzando a reírse un poco, antes de que estas risas se volvieran carcajadas.

"Muy bien." Expresó, mirándolos a todos con malicia, sus ojos volviéndose morados, mientras su poderosa aura lo rodeaba. "Si eso es lo que sus corazones les dicen, ¡entonces me encargaré de quitárselos!"

Los trece N-Warriors se colocaron en guardia, sabiendo que el último combate contra Exus estaba por dar inicio… y así, el clímax de esta guerra.

Fin del Capitulo 84


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. Muchachos, no debemos ceder… aunque no estemos completos, ¡podremos vencer a Anubis si nos lo proponemos!

Exus: ¿Sigues pensando así, Alan? Ni aunque ustedes doce se junten, no podrán vencerme con sus poderes. ¡Entiéndanlo!

Kristal: ¡Jamás!¡No cuando mucho está en juego!

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Reunión Completa.

Raichu: ¡Vamos!¡Debemos ayudarles ahora!

Dawn: ¡Quizás no tengamos armaduras doradas, pero si podremos vencerlo si unimos fuerzas!

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: ¡Gente!¿Que les pareció el capítulo? ... y se acerca el momento final... que llevo diciendo eso desde ahce meses, pero ahora si etamos por acabar... no en el proximo capítulo, claro, pero ya estamos a menos capítulos del final. ¿Como vencerán a Exus/Anubis? Lo sabrán pronto.

Entonces... Kristal con la armadura de Aquarius... de hecho, aparte de la de Virgo, creo que con esa se ve mejor que con otra XD...

Bueno, no tengo mucho que decir, salvo que ya estoy por terminar las doce Golden Keyblades, por lo que las subiré en esta semana o quizas antes del capítulo del Domingo que viene. De cualquier modo, las subiré.

por cierto, hablando de Keyblades, aquellos que quisieron ser N-Warriors, necesito que me manden un e-mail donde me digan el diseño de la Keyblade que quieren, colores, tamaño basado en las de Kingdom Hearts y el nombre... otros detalles como el tipo de llave serán también agradecidos. Mandenmelos ANTES del otro Domingo.

Bueno, con esto dicho, creo que es todo... nos vemos el otro Domingo... ¡sobres!

-Saiyan X logged off-