4/JUL/2010
Saiyan X dice: ¡Nuevas canciones! 213-214
PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)
Anteriormente, en The N-Warriors:
Anubis, el Guardián de la galaxia Duat, invocó a Raviel, su mejor Pharaohn, para que le ayudara a pelear contra Chaos, Athena y Mokona. Anubis liberó el verdadero poder de Raviel; el Guardián Osiris, un antiguo Guardián que perdió en la guerra contra los Olimpos y que permaneció en el cuerpo de Raviel por millones de años. Ahora, con esta ayuda extra, Anubis se enfrentó a Chaos, dejando a Athena y Mokona para Osiris.
Los héroes, incluyendo los que llegaron después, no podían hacer nada más que ver lo que ocurría. Entonces, Kristal comenzó a hablar de forma extraña…y se reveló que era ahora la Guardiana Balance, la otra Guardiana del Nintenverse.
¿Qué pasará ahora que la otra Guardiana despertó?
OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)
Capitulo 89: Él corazón de los N-Warriors
La esperanza que nunca se desvanece.
Música de fondo: - 185-Invasion- (Soundtrack: Bleach)
Los dos sables de energía se encontraron de nuevo, como lo habían hecho durante los últimos cinco o más minutos, mientras sus dos portadores luchaban con gran agilidad. El futuro First Prime, Quamzin, y el ex –Sith Lord, Silver, estaban de nuevo en un bloqueo de armas, la energía de sus espadas provocaban extraños sonidos al momento de chocar unas con otras, mientras ambos guerreros usaban todas sus fuerzas para superarse el uno al otro.
"¡Maldito!" exclamó Quamzin con enfado. "¡Esto no tiene que ver contigo!"
"¿Y eso que?¡Simplemente quiero pelear!" exclamó Silver, saltando hacia atrás, y lanzándole una onda mental hacia su enemigo, lanzándolo contra una pared cercana.
"¿Hablas enserio?" preguntó con cierto enfado, saliendo de la pared. "¿Es ese tu propósito?"
"La verdad… mentí." Expresó el Sith, mostrando un aparato en su brazo izquierdo, como si fuera un reloj.
"¿Qué?¿Que es eso?"
"¿No lo adivinas? Quizás sea mejor presionar el botón a ver que hacer."
Lentamente, Silver llevó su dedo derecho hacia el aparato, dándole tiempo a Quamzin de pensar que era eso. Pero no tuvo que pensar mucho tiempo antes de darse cuenta que era lo que tenía pensado hacer.
"¡No, espera!"
Pero sus gritos llegaron muy tarde…
Al momento de presionar el botón, una enorme explosión hizo que la nave entera temblara por completo, reafirmando la creencia de Quamzin.
"Si, era un explosivo… dos para ser precisos." Respondió Silver. "Uno en el generador de escudo y otro en el motor del Hiperespacio, de tal forma de que ya esta nave no tiene forma de escapar ni de defenderse."
"¡Maldito!" exclamó Quamzin, poniéndose de pie y lanzándose contra el Sith. "¡Te mataré!"
Pero Silver tenía otros planes; rápidamente llevó su mano izquierda hacia arriba, usando su poder sobre The Force para derrumbar el techo de la nave sobre el coliseo donde estaban, haciendo que varios trozos de metal comenzaran a caer. Al verlos, Quamzin se detuvo, usando su espada para cortar los escombros que venían hacia él… pero, a causa de esto, no pudo esquivar el ataque eléctrico que lo golpeó directamente, mandándolo a un muro cercano.
"Force Lightning." Expresó Silver. "No te mataré aquí… tengo algo de prisa, así que, disfruta tus últimos momentos de vida, porque esta nave será destruida en unos segundos."
Con esto dicho, Silver comenzó a correr, saliendo del coliseo, dirigiéndose al hangar donde había dejado su nave. Mientras, Quamzin se ponía de pie, enfadado por haber caído en el truco del Sith. Pero no pudo quejarse por mucho tiempo, ya que la nave comenzó a temblar con violencia, debido a varios impactos de energía en su exterior.
Afuera, varias naves de Novaterra, Mecronet y the Galactic Republic disparaban contra la enorme nave insignia de la flota de Anubis, que había perdido sus escudos debido a la acción de Silver, el Sith Lord, así que sus disparos daban de lleno en el casco de la nave, dañándola gravemente, mientras esta respondía con todas las armas que tenía disponibles, un numero incontable de cañones, capaz de hacerle frente a una pequeña flota.
Mientras, dentro de la nave, Roy e Hikaru continuaban corriendo por los pasillos, acercándose más y más al hangar donde Roy había dejado su N-Falcon, que usarían para escapar del lugar. Ambos llegaron al hangar luego de unos minutos, pasando inadvertidos debido a que en esa área de la nave no había ya nadie, ya que Roy acabó con todos ellos al momento de entrar. En el hangar, el N-Falcon era el único avión disponible, mientras que los demás Death Gliders alrededor estaban destruidos por completo.
"Parece ser que no llegaron más soldados… eso es bueno." Expresó Roy, subiéndose a la cabina. "¡Vamos, Hikaru!"
"Pero, sempai, es de un solo tripulante." Respondió el joven piloto, con algo de nerviosismo.
"Oh, cierto… ahora arreglo eso." Dijo, presionando un botón de su consola, abriendo un compartimento detrás del asiento del piloto que reveló otro asiento. "¡Listo!¡Ahora vámonos de aquí!"
Hikaru no esperó más y rápidamente se subió al avión, antes de que el lugar comenzara a estallar. Roy cerró la cabina y aceleró lo más rápido que pudo, escapando de ese hangar justo antes de que esta área fuera destruida por un disparo de energía de un Zodiac.
Por otra parte, Silver corría hasta llegar al hangar donde había dejado su caza, pero se dio cuenta de que este había sido destruido por unos Snake Soldiers que lo encontraron. El Sith rápidamente los enfrentó e igual de rápido acabó con ellos, dejándolo solo en el lugar, pero sin posibilidades de escapar de la nave que estaba siendo destruida… claro, hasta antes de ver que un par de Death Gliders seguían intactos y listos para volar.
"Mi boleto de salida." Dijo Silver, caminando hacia uno de los cazas enemigos.
Música de fondo: - 190-The Order That Must be Protected- (Soundtrack: Dissidia, Final Fantasy)
El grupo veía a Kristal con asombro y confusión, en especial por lo que había dicho y por el aura que estaba emanando en ese momento. La hechicera los miró fijamente con una mirada tranquila, aunque mostraba algo de indiferencia y aburrimiento, sabiendo que lo que acababa de decir los estaba confundiendo mucho.
"Soy Balance, la Guardiána del Nintenverse." Repitió ella, encarando a todos los guerreros.
"¿De verdad es usted, Guardián Balance?" preguntó Dohko de Libra, sabiendo que estaba frente a la presencia de un dios.
"Así es, caballero de Athena."
Sin más que decir, todos los Saints se hincaron, mostrando respeto por la Guardiána, mientras algunos Shinigamis y Jedis hacían una reverencia. Los ahora once N-Warriors de oro la miraron con confusión, tratando de reconocer la presencia del aura de Kristal dentro de la joven… pero no encontrándola.
"¿Qué pasó con Kristal?" preguntó Dawn con cierta preocupación. "¿Qué pasará con ella?"
"No se preocupen." Dijo Balance, llevando una de sus manos a su pecho. "Ella aún está aquí, viendo todo lo que pasa."
Los once N-Warriors no sabían que pensar de esto; por un lado, la conciencia de su amiga Kristal estaba siendo reprimida por la de Balance, lo cual no les agrada mucho que digamos… pero, por otro lado, se trata de Balance, la Guardiána que ellos están destinados a proteger, además de que el aura de ella era muy reconfortante… además de poderosa.
Y, debido a que era muy poderosa, esto hizo que Kenpachi y Vegeta, al mismo tiempo, se lanzaran contra ella, para la sorpresa y temor de los presentes.
'¡Finalmente!¡Un Guardián!' pensaron los dos, no importando de quien se trataba, si era alguien fuerte, ellos pelearían contra ella.
"¡Esperen!" exclamó Tai con sorpresa, no pudiendo reaccionar ante esto, al igual que los demás guerreros.
Kenpachi y Vegeta desaparecieron y aparecieron a ambos lados de Kristal/Balance, dispuestos a atacarla con su espada y puños respectivamente. Pero la joven sólo elevó su aura alrededor de ella y, cuando el ataque impactó, ambos guerreros fueron repelidos, siendo empujados hacia atrás violentamente, ante las miradas de todos.
"¿Qué rayos pasó?" preguntó Kenpachi con sorpresa.
"¡Insolentes!" exclamó Saga de Gemini. "¡Ella es ahora una diosa, por lo que todo ataque hecho en su contra se les regresará!"
"Maldición." Dijo Vegeta con enfado. "Lo mismo que contra Anubis."
"Saiyajin, Shinigami." Dijo Kristal/Balance con calma, cerrando sus ojos. "Este no es momento de pelear; tenemos que salvar nuestras respectivas galaxias."
"He, a mi no me importa si la galaxia es destruida." Expresó Kenpachi. "Lo único que me importa es el disfrutar de una buena pelea."
"¡Pienso lo mismo!" exclamó Vegeta. "¡Demostraré que soy el más fuerte del universo!"
"¡Ya basta los dos!" gritó Shura de Capricorn. "¡Esto es una tontería!¡No es el momento de pelear!"
"¡Cierra la boca!" gritaron ambos guerreros, preparados para pelear de nuevo. "¡Ahora si vamos a…!"
"Chicos… creo que no me entendieron." Dijo Balance, abriendo sus ojos lentamente, mostrando una mirada algo sádica. "No es el momento de pelear."
Casi de inmediato, Kenpachi y Vegeta sintieron un miedo terrible, uno que ninguno de los dos había sentido antes. No sabían porqué, pero esa mujer frente a ellos, con sólo mirarlos, los paralizó de terror.
"Creo que lo entendieron." Dijo Balance, regresando a su expresión algo indiferente, antes de mirar hacia arriba. "Veo que empezó sin mi, como siempre."
"¿Qué planea hacer?" preguntó Zero seriamente.
"¿Qué más?" cuestionó ella, invocando la Balance Keyblade en su mano derecha. "Ayudar a mi Chaos-kun."
Y con esto dicho, ella desapareció, dirigiéndose hacia el campo de batalla, dejando a los héroes algo confundidos.
"¿Acaso le dijo Chaos-kun?" preguntó Ash con asombro y confusión.
"Al parecer, la personalidad de Kristal le afecta un poco." Dijo Lucy, riendo levemente.
"Bueno, tiene sentido; Chaos está usando el cuerpo de Alan y Balance el de Kristal." Dedujo X, mirando hacia arriba. "Sólo espero que sea suficiente…"
Música de fondo: - 213-Chaos -Last Battle 1- pt2- (Soundtrack: Dissidia, Final Fantasy)
En el espacio exterior, lejos del centro de la galaxia Duat, dos destellos de luz luchaban con gran fortaleza… tanta, que el choque entre ellos era capaz de destruir estrellas con facilidad.
Un nuevo choque reveló que se trataban de Chaos, en el cuerpo de Alan, y Anubis, en el cuerpo de Exus, la Final Chaos Keyblade chocando de lleno contra la Balmung Sword, la espada del Guardián Odin, que en esos momentos Anubis portaba. El simple choque de ambas armas fue suficiente para que su onda de energía generada por esto desgarrara la atmosfera de un planeta cercano, uno que, si bien tenía vida, no poseía vida inteligente.
"Tu arma es tan buena como lo recordaba, Chaos." Expresó Anubis con cierta malicia. "No puedo esperar a que sea mía finalmente."
"¿Acaso no te conformas, Anubis?" preguntó Chaos, sonriendo un poco. "Ya tienes la espada de Balmung del Guardián, y supongo que otras armas de otros Guardiánes. ¿No te basta con eso?"
"He, claro que no. ¡No hasta que me haga con todo el poder del universo!"
Anubis empujó a Chaos hacia atrás, reuniendo parte de su aura oscura en su espada, antes de crear un corte de energía dirigiéndose hacia el otro Guardián. Chaos la vio venir y la evitó, moviéndose a un lado y salvándose. Lamentablemente, esto hizo que el ataque de energía se dirigiera hacia el planeta cuya atmosfera había sido desgarrada y, como un cuchillo caliente cortando mantequilla, cortó en dos el planeta por la mitad con suma facilidad, aparte de destruir por completo una de sus lunas y cortando una porción de otra, antes de perderse en la oscuridad del espacio… y luego estallar de forma colosal, destruyendo los planetas exteriores de ese sistema solar.
"Y veo que sigues sin cuidar de tus territorios, Anubis." Dijo Chaos, mirando la destrucción creada por el ataque de su rival. "No te importa si destruyes tus propios mundos."
"¿Es esa la razón por la cual cresta esa esfera de energía alrededor de nosotros?" preguntó Anubis con cierta burla. "No me hagas reír."
Chaos apretó sus dientes. Desde que empezó el combate contra Anubis, puso una parte de su aura, una muy pequeña, para crear una especie de dimensión alrededor de ellos, extendiéndose por unos diez años luz de diámetro, y dado que Chaos era el centro de esa esfera, siempre los seguiría en el combate. Esto era para que la devastación provocada por la colisión de los dos Guardianes no destruyera la galaxia entera en un santiamén, pero no podría evitar la destrucción de los sistemas solares dentro de esa esfera.
"Eres un estúpido, Chaos." Dijo Anubis, creando una pequeña esfera de energía, no más grande que una pelota de ping pong, en su dedo índice derecho. "Esta pequeña esfera tiene el potencial para crear un nuevo Big Bang, y eso que es sólo una pizca de nuestros poderes como Guardianes. Con nuestros poderes, podremos recrear el multiverso entero, pero la presencia y voluntad de todos los demás Guardianes nos evitan hacer eso, y por eso están hechas las reglas. Aún cuando el impacto de nosotros destruya esta galaxia, a mi no me importaría; sólo la reconstruyo de nuevo. ¿O es que acaso estás preocupado por tus propios guerreros, Chaos?"
"Deberías preocuparte más por tu gente, Anubis." Comentó el Guardián del Nintenverse. "Después de todo, son prácticamente tus hijos."
"No importa, puedo rehacerlos de nuevo con mi voluntad." Dijo el Guardián oscuro, sujetando la espada azul. "Pero sólo hay una Chaos Keyblade."
"¿Y crees que con la Balmung Sword podrás vencerme? Te hará falta más que eso."
"¿Oh? Ya veo… entonces…" dijo Anubis, desvaneciendo la espada de Balmung y haciendo aparecer otra; una espada con tres secciones que giraban cada una en dirección opuesta a la anterior, generando una extraña energía roja. "¡Veamos que te parece esta!"
"¡¿Que?" exclamó Chaos con asombro, sabiendo que espada era. "¡Es arma es-!"
"¡ENUMA ELISH!"
Dando una estocada hacia el frente, Anubis liberó de esta espada una poderosa onda de energía carmesí, una que se dirigió rápidamente hacia Chaos. El Guardián del Nintenverse, al verla venir, usó su Final Chaos Keyblade como escudo, recibiendo de lleno el ataque del Guardián de Duat, empujándolo hacia atrás, hacia una de las lunas del planeta cortado en dos. Chaos, aún deteniendo el ataque, impactó la luna con gran fuerza, levantando enormes montañas de roca a su alrededor, mientras el ataque de Anubis seguía empujándolo a través de las rocas, hasta que al final atravesó toda la luna de un lado a otro.
Chaos seguía bloqueando el ataque, aún luego de haber atravesado la luna. Poco a poco, el ataque comenzó a debilitarse, dándole la oportunidad a Chaos de rechazarlo con su propia fuerza, desvaneciéndolo. El Guardián del Nintenverse miró hacia delante, viendo a Anubis através del agujero en la luna, no creyendo lo que había visto… y menos, cuando el Guardián de Duat invocó, en medio de una energía verde, una especie de taladro dorado con un mango algo largo, reuniendo energía verde en esta.
"¡¿Que?" exclamó Chaos con asombro. "¡¿Esa también?"
"¡Así es!" gritó Anubis, liberando su ataque. "¡GIGA DRILL BREAKER!"
Dando ahora una estocada con el taladro dorado, Anubis liberó una energía verde que giraba rápidamente como si fuera un taladro, convirtiéndose en uno mismo. El ataque pasó a través del agujero de la luna, pero debido a la intensidad del ataque, la luna estalló en pedazos. Chaos, al verla venir, decidió no escapar y hacerle frente, reuniendo una gran cantidad de energía en su Keyblade, preparándose para su ataque especial.
"¡ETERNAL CHAOS!" exclamó, dando un corte con su Keyblade que liberó una poderosa onda de energía carmesí hacia delante.
El Eternal Chaos y el Giga Drill Breaker impactaron de lleno, y cuando lo hicieron, la explosión resultante fue tan grande que todo el sistema solar donde estaban luchando, y unos otros cercanos, fueron destruidos por la onda de energía generada, y en el centro una enorme esfera de energía más grande y brillante que una Súper Nova. Cuando la luz se desvaneció, toda esa área de la galaxia Duat había desaparecido por completo, no dejando ni un rastro de que antes había ahí un sistema solar.
En el centro del vacío, dos entidades divinas eran lo único que quedaban, testigos de la destrucción del lugar.
"Oh, buen contraataque." Expresó Anubis, mirando a Chaos con malicia. "Esperándolo de ti, claro está."
Pero Chaos no le prestó atención al Guardián oscuro… sino a las armas que portaba.
"Sword of Ea… Spiral Drill Lagaan…" dijo Chaos con enfado. "¿También conseguiste sus armas?"
"Si, ¿Te gustan?" preguntó Anubis, alzando un poco sus armas. "Sword of Ea era la espada de Gilgamesh, Guardián de la Fate Stay Galaxy, que destruí en esta guerra hace un año, y la Spiral Drill Lagaan fue lo único que logré conseguir de la Spiral-E Galaxy que destruí hace milenios. Quizás no obtuve el poder de la galaxia en si, pero con esta arma me basta."
"No sabía que destruiste esas galaxias en el pasado. ¡¿Cuántas galaxias más destruiste?"
"¿Que tal si te las muestro?"
Anubis desapareció de la vista de Chaos, antes de que este hiciera lo mismo. Ambos Guardiánes continuaron peleando por todo el cosmos, dejando la zona vacía generada por su ataque anterior y llegando a otro sistema solar, esta vez uno habitado, dado que el quinto y sexto planeta de ese sistema poseía una civilización grande, más o menos del mismo nivel que La Tierra de Alan… y que lamentablemente serían víctima de la pelea entre los dioses.
Chaos usaba su Keyblade para bloquear todos los ataques que Anubis hacía con The Sword of Ea y la Spiral Drill Lagaan, logrando detener todos los golpes que hacía. El Guardián del Nintenverse desapareció de la vista de Anubis, apareciendo detrás de él, a varios kilómetros de distancia, lanzándole una bola de fuego que tenía la intensidad del calor de mil soles. Anubis, al verla venir, la golpeó con la espada de la extinta galaxia Fate Stay, desviando la llamarada… hacia el sexto planeta habitado.
La bola de fuego, de más o menos el tamaño de una pelota de basketball, impactó la atmosfera del planeta en su entrada, incendiándola en el acto, antes de chocar contra el suelo y crear una explosión tan grande que quemó todo en el planeta, esterilizándolo de toda vida existente. Al ver esto, Chaos abrió sus ojos con algo de sorpresa, mirando a Anubis con enfado.
"¿Acaso no te importa la vida de tus propios mundos?" cuestionó Chaos.
"¿Qué?¿Te enfadas porque un planeta habitado fue destruido?" preguntó Anubis. "Eso no me importa; hay muchos otros mundos en esta galaxia."
"Que poco respeto por las especies que prácticamente son tus hijos."
"Exacto, Chaos; y como son mis hijos, hago lo que sea con ellos. Pero eso ya no importa." Expresó, haciendo desaparecer las dos armas en sus manos. "Ahora, ¡Veamos que te parece esta arma!"
Música de fondo: - 207-What Can You See In Their Eyes- (Soundtrack: Bleach)
Anubis desapareció de nuevo, aunque Chaos logró seguir su movimiento. El Guardián de la galaxia Duat apareció detrás de él, ahora sujetando una lanza roja, algo simple, ya que era de un solo color y la punta consistía en dos crestas. Pero Chaos la reconoció, sabiendo que esa arma era muy peligrosa, como las otras mostradas por Anubis. Usando la Keyblade, Chaos se defendió del ataque, bloqueando la lanza doble con facilidad, antes de tener que desaparecer y aparecer más atrás, alejándose de la batalla.
"¡Rayos!¿También destruiste la galaxia Gelion?" cuestionó Chaos.
"¡Así es!" exclamó Anubis. "Y por eso obtuve esta arma: Lance of Longinus. Y tu sabes que, con esta lanza, puedo romper con facilidad el aura que protege a un Guardián… ¡Como te lo demostraré!"
Anubis lanzó la lanza hacia Chaos, rápidamente superando la velocidad de la luz. El Guardián del Nintenverse logró verlo venir y se hizo a un lado, sintiendo como la energía de la lanza raspaba la chamarra que era propiedad de su vasija, Alan. La lanza siguió su rumbo, Esta vez dirigiéndose hacia el quinto planeta de ese sistema solar, el otro mundo que estaba habitado. El arma impactó contra la superficie del planeta, muy cerca de una de sus ciudades, y comenzó a vibrar intensamente. De pronto, la lanza liberó una onda de energía anaranjada en todas direcciones, convirtiendo todo lo que tocaba, no importando si eran personas, animales, plantas o minerales, en una especie de líquido anaranjado. La onda de energía recorrió todo el planeta, cambiando el color de este, de un verde que representaba el agua de ese mundo, a uno anaranjado por completo.
"He, al parecer convertí a toda la población en liquido amniótico." Expresó Anubis con cierto interés, y si bien Chaos estaba enfadado, no lo mostraba.
"Disfrutas mucho hacer sufrir a los mortales, ¿no?"
"Claro que si; para eso es que los mortales existen… después de todo, ellos son nuestras creaciones."
"Y tu no tratas con respeto a tus creaciones… ¡No dejaré que te salgas con la tuya!"
Chaos desapareció, reapareciendo frente a Anubis, sujetando su Keyblade en alto, dando un poderoso corte con esta. Pero, el Guardián oscuro invocó de nuevo la Sword of Balmung en ambas manos y bloqueó la Keyblade con esta, liberando su mano izquierda y haciendo aparecer la Sword of Ea en ella, intentando atravesar a Chaos con ella, pero el Guardián del Nintenverse se alejó, evitando la estocada.
Mientras 'saltaba' hacia atrás, Chaos reunió energía en su Keyblade, lanzando una poderosa llamarada hacia Anubis. Gracias a que era una llamarada creada por un dios, estas podían funcionar bien en el espacio… y tenían la intensidad de una llamarada solar. Pero Anubis invocó de nuevo la Lance of Longinus, desvaneciendo ambas espadas que tenía en ese momento, y usó el poder de la lanza para bloquear las llamaradas con esta.
"¡Ha! Chaos, ¿Acaso me crees tan débil?" cuestionó Anubis, burlándose de la ingenuidad de su oponente… aunque, luego de la llamarada, ya no vio a Chaos. "¿Uh?¿A donde te fuiste?" preguntó el Guardián oscuro… antes de darse cuenta de un extraño movimiento de la luz solar… y al mirar hacia atrás.
Chaos se encontraba sobre el sol de ese sistema, justo sobre el área más caliente de una estrella, pero ni la ropa que llevaba puesta parecía dañarse. Chaos tenía ambas manos mirando hacia abajo, justo hacia la estrella bajo sus pies, sonriendo al darse cuenta de que Anubis lo veía, así que levantó las manos sobre él… moviendo a la estrella consigo.
Ahora, el sol de ese sistema estaba sobre su cabeza, moviéndola con gran facilidad, no importándole ni el calor ni la gravedad que ejercía.
"¡Veamos como detienes esto!" exclamó Chaos, lanzándole la estrella a Anubis.
Anubis veía como la gigantesca estrella, quizás varias veces más grande que el sol del mundo de Alan, se acercaba rápidamente hacia él, sorprendiendo un poco ya que no se esperaba que alguien usara una estrella para pelear contra él. Sin embargo, Anubis sólo rió.
"Que tontería." Expresó el Guardián de Duat, extendiendo su mano derecha. "¡El poder de una estrella es insignificante contra el poder de un Guardián!"
Un destello en la palma de la mano de Anubis bastó para hacer que la estrella entera, a pocos kilómetros de golpearlo, estallara en pedazos, mandando material estelar a todo el cosmos.
"Esta es la razón por la que ni los N-Warriors pueden contra un dios." Dijo Anubis con seriedad, mientras Chaos aparecía frente a él.
"Se nota." Dijo el Guardián del Nintenverse. "Pero, incluso ellos pudieron hacerte daño… y arruinar tus planes."
"¡Pero eso no volverá a pasar!¡No si lo puedo evitar!"
"¡Y yo evitaré que continúes haciendo tus maldades!"
Entonces, Kristal, o más bien Balance, apareció a lado de Chaos, llamando la atención de los dos Guardiánes.
"Oh, Balance. Al fin te uniste a la fiesta." Expresó Chaos con cierta alegría.
"Chaos, querido, es bueno verte de nuevo luego de todos estos años." Dijo la Guardiána, mirando al cuerpo del otro Guardián. "La vasija que elegiste es algo… diferente a lo que normalmente prefieres."
"Culpa a Anubis, por haberme hecho reencarnar en la Vía Láctea. Pero esta vasija no está nada mal; la composición de su aura es distinta a la de los habitantes del Nintenverse, así que es una experiencia distinta. Hace mucho que no sentía eso. Y veo que sigues eligiendo vasijas bastante… desarrolladas."
"Soy culpable." Expresó Balance, sonriendo un poco, aunque por sus ojos, parecía algo indiferente. Entonces, miró a Anubis, frente a ella, viéndolo con cierto enfado. "Anubis…"
"Ah, Balance, es bueno verte de nuevo." Comentó el Guardián oscuro.
"Supe lo que tenías planeado para mi; el tomarme como tu esposa al provocar que mi vasija matara a la vasija de Chaos. Afortunadamente eso no pasó, pero no estoy muy contenta por ese intento."
"Pero, aún planeo hacerlo." Expresó Anubis con malicia. "Aún tengo pensado el tomarte como mi esposa… pero, para eso, ¡tendré que matar a Chaos primero!"
"¡No dejaré que lastimes a mi Chaosy-kun!"
-Fin BRUSCO de la música de fondo-
Los dos varones, al escuchar esto, miraron a Balance con confusión, en especial Chaos, quien no creía lo que escuchaba.
"Balance, ¿Acaso la personalidad de tu vasija te está afectando?" cuestionó el Guardián, confundido.
"Si, eso parece." Respondió ella, sonrojándose un poco. "La personalidad de los mortales nos afecta mucho cuando renacemos."
"Dímelo a mi: desde que te vi al momento de despertar, no he podido dejar de ver tus pechos… culpa a mi vasija."
"Oh…"
"Ahora veo porqué es que han durado tantos años juntos." Dijo Anubis, mirándolos de forma maliciosa. "Son igual de tontos."
"No es tontería, Anubis." Dijo Chaos. "Eso es lo que pasa cuando uno tiene una pareja. Es algo que a ti te falta comprender."
"Si, y lo comprenderé… ¡Cuando haga a Balance mi esposa!"
"¡No dejaré que me tomes, Anubis!" gritó Balance, colocándose en guardia, poniendo una mano sobre su llave. "¡Final Fantasy!"
Música de fondo: - 205-Terra's theme BBS- (Soundtrack: Kingdom Hearts Birth By Sleep)
La Balance Keyblade comenzó a brillar, cambiando de forma al hacerse más larga de lo que ya era. Luego de que la luz que la rodeaba desapareciera, la nueva Keyblade se reveló, siendo una llave más larga que la Balance Keyblade normal, siendo de doble hoja en lugar de una sola, con detalles dorados como la Keyblade de Chaos, dándole una apariencia similar a las Ultima Weapon Keyblades.
"Ultima Balance Keyblade." Dijo la Guardiána con seriedad, blandiendo su nueva llave. "¡Anubis, esto no se quedará así!"
"¡Entonces vengan a intentar detenerme, Guardiánes del Nintenverse!" exclamó Anubis, invocando sus armas a su alrededor. "¡Les mostraré mi verdadero poder!"
"Anubis, ¿Acaso lo olvidas?"
"¿Que?"
"Si: ¡no eres el único que usa armas de otros Guardiánes!"
Entonces, atrás de Chaos y Balance, aparecieron algunas armas especiales, armas que poseían una esencia divina, muy similar a las armas que poseía Anubis en esos momentos, y similares a las Final Chaos y Ultima Balance Keyblades.
"¡¿Que?" cuestionó Anubis con asombro. "¡Imposible!¡Ustedes nunca entran en Guerra con otra galaxia!¿Como obtuvieron esas armas?"
"¿No lo adivinas?" preguntó Balance con cierta burla. "Creí que eras un ser omnipresente y que lo sabías todo. No vamos en guerra contra otras galaxias, pero si absorbemos galaxias y a sus Guardiánes."
"¿Que?¿Como?"
"No es que queramos hacerlo; es solo que nos piden que lo hagamos." Respondió ella, pero al parecer, el Guardián oscuro no entendía a lo que se referían. "Es simple, Anubis: otros Guardiánes nos piden que absorbamos sus poderes."
"¡¿Que?"
"Lo explicaré." Dijo Chaos. "En el universo todos saben que nosotros no vamos a la guerra contra otra galaxia a menos que sea en defensa propia. Sin embargo, hay muchas otras galaxias que, como nosotros, no inician una guerra pero al final terminan derrotados. Muchos de los Guardiánes, antes de perder el Kingdom Hearts de sus galaxias y, por consiguiente, sus galaxias mismas, recurren a nosotros para que absorbamos el Kingdom Hearts y seamos nosotros los que obtengamos sus poderes, no los Guardiánes que los atacaron."
"Y es así, que conseguimos estas." Dijo Balance, tomando una de las armas que estaba detrás de ella. "Arseus Staff, el arma del antiguo Guardián Arseus, Guardián de la extinta galaxia Poke. Pokearth y sus habitantes, tanto humanos como Pokemons, originalmente no eran de nuestra galaxia, hasta que hace un millón de años, Arseus pidió que absorbiéramos su galaxia. Gracias a eso, ahora Ash y Dawn son N-Warriors, en lugar de ser Poke-Soldier, los soldados de esa galaxia."
"Y eso no es todo." Dijo Chaos, tomando otra arma. "All-Delete Sword era la arma del Guardián King Drasil de la galaxia Digital, de donde originalmente venían los Digimons. Absorbimos sus poderes en la misma época que Poke y por eso ahora los Digimons están en nuestra galaxia, viviendo en mundos paralelos a varios planetas humanos de nuestra galaxia. Por esto es que ahora Tai y Takato, así como otros Digidestineds, son N-Warriors." Dijo, cerrando los ojos un poco. "¡Y no son los únicos!: Staff of Yggdrasil, del Guardián Martel de la galaxia Tales, Perfect Chaos Emerals, del Guardián Solaris de la galaxia Emera, The Shaman King Blade, del Guardián Spirit de la galaxia Shaman Way, The Golden Sun Blade, del Guardián Sun de la galaxia Golden,y por último, La Queen of Light's Stone y Dusk King's Chains, de los Guardiánes Queen y King de la galaxia Precure. Cada uno de estos Guardiánes aún existe, aunque en una forma con menos poderes, apenas rozando el nivel de un verdadero Guardián. Incluso son menores a los Guardiánes segundarios, como Guardián Terra."
"Ustedes tienen todas esas armas, todo ese poder… ¡¿Y aún así son pacíficos?"
"Si usáramos estas armas para atacar a otros Guardiánes sin provocación alguna, estaríamos quebrando la confianza que hicimos con ellos."
"¡No sean estúpidos! Con ese poder podrían vencer a otros Guardiánes. ¡¿Acaso no lo ven?"
"¡Lo único que vemos!" exclamó Chaos, apuntando a Anubis con su Keyblade. "Es que intentas romper nuestra forma de vida… ¡Y eso no lo permitiremos!"
"¡Entonces los venceré y me apoderaré, no solo de sus Keyblades, sino también de esas otras armas!"
"Pero… te demostraremos que no necesitamos de las armas de otros Guardiánes para vencerte." Dijo Chaos. "¡Con nuestras armas serán suficientes!"
"Mejor para mi… ¡Me quedaré con todos sus poderes!"
Con esto dicho, Anubis se lanzó contra Chaos y Balance, esperando poder derrotarlos a ambos y así apoderarse de todas las armas que poseen.
Música de fondo: - 173-Fallen Angel vs. Saint- (Soundtrack: Saint Seiya)
En otra parte del cosmos, en otro sistema solar un poco más cerca del centro de la galaxia Duat, dos enormes cilindros de energía chocaban unos contra otros, creando una enorme bola de energía cerca de uno de los planetas cercanos. A cada lado de estos cilindros se encontraban dos Guardiánes; Athena de la galaxia Saint, y Osiris, quien era ahora ayudante de Anubis, cada uno liberando sus energías en contra del otro, mientras que sus auras divinas les permitían sobrevivir sin oxígeno en el espacio, no sufriendo los efectos del vacío del universo. Pero, en este combate entre los dioses, parecía que la Guardiána estaba perdiendo.
"¿Qué sucede, Athena?" cuestionó Osiris con burla. "¿Es acaso todo lo que puedes hacer?"
"Esto no es el final." Respondió ella, aplicando todas sus energías en su báculo de oro. "¡No puedo rendirme ahora!"
"¿Y piensas que con este poder podrás vencerme?¡No me hagas reír!"
Osiris, aplicando todas sus fuerzas en la espada que usaba para expulsar su energía. Gracias a esto, la esfera de energía que ambos poderes habían generado entre ellos comenzó a moverse rápidamente hacia Athena, quien, aunque lo intentaba, no podía revertirlo. El ataque de Osiris comenzó a ganar potencia, pasando ante el ataque de Athena, dirigiéndose hacia ella a gran velocidad, amenazándola.
Pero entonces, Mokona apareció justo frente a Athena, y abrió su boca enormemente, comenzando a aspirar el poderoso ataque de Osiris, prácticamente comiéndose toda la energía divina de su enemigo. Luego de unos segundos, toda la energía que Osiris lanzó fue consumida por Mokona, antes de cerrar su boca y comiéndose el ataque por completo. Luego de unos segundos, Mokona soltó una pequeña bola de humo de su boca, como un leve eructo, antes de mirar a su enemigo.
"Yo también estoy aquí, Osiris, no lo olvides." Expresó la Guardiána de la destruida galaxia Dream.
"Lo olvidé; creí haberte mandado a ese agujero negro." Respondió Osiris con burla.
"Un agujero negro no es nada contra un Guardián. ¿O acaso ya lo olvidaste, luego de estar tanto tiempo encerrado dentro de ese Pharaohn?"
"Claro que no lo he olvidado, sólo quería ver si tenías las mismas fuerzas que antes… y veo que incluso te has vuelto un poco más fuerte que la última vez que te vi."
"No me he quedado sin hacer nada por el casi billón de años desde que nos vimos."
"Si… pero la diferencia es que ya no tienes una galaxia a que proteger. Anubis logró su objetivo y obtuvo tu galaxia. Es una lástima para ti."
"Si, mi galaxia ha sido destruida, pero el planeta Céfiro, y los habitantes de ese y otros mundos, aún viven. Mientras ellos sigan viviendo, aunque tu me mates aquí, ¡La galaxia Dream siempre vivirá!"
"Por ahora… pero cuando Anubis derrote a Chaos y Balance, el Nintenverse será nuestro, y las pocas razas de tu galaxia que escaparon a esta serán absorbidas por nosotros."
"¡No si nosotras lo evitamos!"
"¡Inténtenlo!"
Osiris desapareció, reapareciendo justo frente a Mokona, con su espada lista para cortarla como malvavisco. Pero Athena apareció frente a ella, bloqueando el golpe del Guardián de Duat con su báculo, antes de que el símbolo de este comenzara a brillar, con la cual hizo que Osiris saltara hacia atrás.
"Creo que es justo que regrese el favor." Dijo Athena, mirando de reojo a la Guardiána de la galaxia Dream.
"Muchas gracias." Dijo Mokona. "Ahora es mi turno, ¿no?"
Mokona se volvió energía, lanzándose en contra de Osiris a gran velocidad, pero el Guardián oscuro usó su espada para bloquear el ataque. Mokona empujó a Osiris varios kilómetros hacia atrás a una velocidad igual a la de la luz, y a los pocos minutos se estrelló contra un planetoide, creando un gran crater de casi un cuarto de su tamaño total. Osiris usaba todas sus fuerzas para mantener a Mokona, aún como una esfera de energía, mientras estaba de espaldas contra la pared.
Entonces, el Guardián Egypteran elevó su aura de forma explosiva a su alrededor, creando una enorme explosión que destruyó el planetoide con facilidad. De la esfera oscura creada por la explosión, Mokona emergió, siendo lanzada varios kilómetros por segundo hacia atrás, volando fuera de control. Osiris, en el centro de la explosión, reunió toda la energía de la esfera oscura del tamaño de un planeta en su brazo izquierdo, formando un pequeño sol negro, lanzándosela a Mokona a la velocidad de la luz. La Guardiána de la galaxia Dream aún volaba fuera de control y no podría evitar el ataque.
Fue en ese momento que chocó contra algo suave frente a ella. Se trataba de Athena, quien apareció en el camino de Mokona y logró atraparla, antes de concentrar su aura divina en su báculo dorado y crear una barrera de luz alrededor de ellas, bloqueando así el sol oscuro de Osiris y salvándolas a ambas. De pronto, Osiris mismo apareció frente a ellas, su espada en alto, golpeando con fuerza el campo de energía divina que protegía a amabas Guardiánas, rompiéndola con facilidad.
Osiris volvió a atacar a ambas Guardiánas, pero Athena desapareció de su vista, usando su poder para reaparecer en el lado opuesto de ese sistema solar.
"Es muy fuerte." Comentó Athena, 'respirando' con algo de dificultad.
"Debemos sellar sus poderes." Expresó Mokona. "Puedes hacer eso, ¿no?"
"Si, si puedo."
"Entonces, ataquémoslo…"
Música de fondo: - 023-God Warrior vs. Saint- (Soundtrack: Saint Seiya)
Justo en ese momento, Osiris apareció frente a ellas, apunto de cortarlas en dos, pero nuevamente ellas desaparecieron, sólo para aparecer detrás de él. Athena volvió a lanzar un ataque de energía de su báculo, mismo que Osiris rechazó con su espada rodeada de su propia energía divina, pero no pudo evitar el ataque de Mokona, que se envolvió en su propia energía divina y embistió a Osiris en la espalda.
"¿Que?" cuestionó Osiris con sorpresa, no sintiendo la energía de la Guardiána de Dream.
"¡Ahora, Athena!" exclamó Mokona, sabiendo que era ahora o nunca.
La embestida de Mokona empujó a Osiris hacia el frente, desconcentrándolo. En ese momento, fue cuando notó que Athena estaba frente a él, con su báculo hacia atrás, apunto de atacarlo. Pero la energía que rodeaba a Athena era algo distinta a la de siempre. No sabía que era, pero no quería recibirlo… pero fue demasiado tarde.
Entonces, el báculo de Athena se clavó en el pecho de Osiris, emitiendo una poderosa luz, que cegó a todos los presentes, ya que era tan fuerte como un sol. Luego de esto, Athena retiró el báculo, mientras Osiris comenzó a flotar hacia atrás, sujetando su pecho con fuerza, sintiendo como la fuerza se le estaba yendo, escapando por la herida.
"Q-Que… ¿Qué me hiciste?" preguntó el Guardián con confusión.
"He sellado tu energía." Respondió Athena seriamente.
"¡¿Qué dices?"
"Puedo usar mi báculo para sellar la energía de otros seres, incluyendo Guardiánes. Ni siquiera tu eres inmune a ello."
"No estés tan segura, Athena." Dijo Osiris con enfado. "Incluso esta habilidad tuya no podrá contener mi aura por siempre. ¡Podré romper este sello que me has puesto!"
"Pero, no necesitamos que sea para siempre…"
"¿Que?"
"¡Sólo lo suficiente para encerrarte!"
Entonces, Mokona apareció a lado de Athena, mirándolo con cierta alegría, con esa sonrisa que la caracterizaba.
"Ahora… ¡Te comeré!"
Mokona abrió su boca de nuevo, mostrando en su interior un espacio distinto al donde estaban. Entonces, la Guardiána de la galaxia Dream comenzó a absorber todo lo que había en la cercanía frente a ella, su 'aspiración', que era en realidad una gravedad intensa, era tan fuerte que incluso amenazó con afectar la orbita de un planeta cercano. Osiris supo en ese momento lo que ambas intentaron hacer; Athena lo debilitaba lo suficiente como para que Mokona pudiera absorberlo, atrapándolo en una dimensión distinta a donde estaban. Si eso pasaba, había muy pocas probabilidades de que incluso él pudiera salir.
"¡Malditas!" exclamó Osiris, concentrando todo lo que quedaba de su energía en su mano derecha. "¡No me dejaré absorber!"
Osiris lanzó el poderoso cometa de energía hacia Mokona, esperando poder así noquearla. Pero, debido a lo débil que estaba, su ataque no tuvo la suficiente potencia como para escapar de la gravedad y terminó siendo absorbida por Mokona, lo mismo que le pasaría a él en unos momentos.
"¡No!¡No puedo terminar así!" exclamó Osiris, luchando contra el tirón gravitacional, pero parecía inútil.
"Osiris." Dijo Athena seriamente. "Dormiste durante un billón de años, sólo para despertar de nuevo y continuar con tus planes de conquista. No has aprendido nada durante todo este tiempo… ¡Entonces, serás encerrado en otra dimensión, donde no podrás hacerle daño a los inocentes!"
"¡No!" exclamó Osiris, siendo jalado hacia Mokona. "¡Me vengaré!¡Regresaré para vengarme!¡Lo jur-!"
Y eso fue lo último que se escuchó, antes de que fuera absorbido por Mokona por completo, mientras ella cerraba su boca nuevamente.
"Siempre dicen lo mismo." Inquirió Mokona, masticando un poco. "Sabía a… arena."
"Por fin pudimos vencerlo." Dijo Athena con alivio, suspirando un poco.
"Un poco cruel de tu parte, Athena. Me refiero a lo que decías. No te recordaba así."
"Aún cuando somos dioses, el tiempo sigue pasando, e incluso nosotros podemos cambiar un poco… después de todo, tenemos billones de años de antigüedad."
"Eso es cierto. Bueno, al menos esto terminó."
"No… aún falta Anubis." Dijo Athena. "Puedo sentir que Balance despertó también, pero Anubis está en una categoría distinta a Osiris."
"Tienes razón… debemos ir a ayudarlos."
"Si… terminemos esta guerra sin sentido de una vez."
Con esto dicho, ambas Guardiánes se volvieron energía, y viajaron por el cosmos, dirigiéndose a una velocidad muy superior a la de la luz hacia el centro de la galaxia.
Música de fondo: - 199-Shikkoku no Juujika- (Soundtrack: Fate Stay Night)
En el planeta capital del imperio de Anubis, todos los héroes presentes miraban hacia arriba, viendo el combate entre Chaos, Balance y Anubis como si estuvieran peleando frente a sus ojos. La velocidad a la que luchaban era impresionante, superior a la de la luz, pero al parecer ellos podían verlo con facilidad. No entendían porqué, pero al parecer era debido al aura divina de Chaos y Balance, que les permitían eso. De pronto, mientras peleaban, notaron que se acercaban rápidamente hacia donde estaban.
"¡Vienen hacia acá!" exclamó Mace Windu. "¡Cuidado!"
Tres luces, una morada, una roja y una azul, chocaron en el lugar frente a los restos del pilar de la galaxia, justo frente al Kingdom Hearts de Duat. La luz del impacto fue cegadora, tanto que incluso cuando ellos cerraron sus ojos, se cubrieron con sus manos y miraron a otros lados, sintieron que la luz les lastimaba las retinas. Cuando la luz se desvaneció, los héroes pudieron ver que, frente a ellos, a unos cien metros de distancia, estaban Chaos y Balance, luchando contra Anubis, usando sus Keyblades para intentar cortarlo, pero este usaba su báculo para detener el ataque.
"¡Deberían darse por vencidos!" exclamó Anubis, su aura elevándose mucho más que la de los dos Guardiánes juntos. "¡Estoy a un nivel muy superior al de ustedes!"
"¡Eso dices tu!" exclamó Chaos. "¡Nosotros decimos otra cosa!"
"¿Piensan que me podrán vencer ustedes?"
"¡Ya lo hemos hecho en el pasado!" exclamó Balance, aplicando todas sus fuerzas. "¡Y lo volveremos a hacer!"
"Hay un pequeño detalle en eso, mi querida Balance." Dijo Anubis, mirando a ambos Guardiánes con malicia. "¡En aquel entonces, no había absorbido tantos Guardiánes!"
El aura de Anubis se elevó de forma descomunal, llegando así al máximo de sus poderes. Debido a esto, Chaos y Balance fueron mandados a volar por los aires varios metros, debido a los increíbles poderes del Guardián de Duat. Ambos Guardiánes del Nintenverse lograron recuperarse, cayendo sobre sus piernas nuevamente, mirando a Anubis, quien les regresaba una mirada llena de furia y confianza.
"¡Ustedes dos no podrán solos contra mi!" exclamó el Guardián oscuro. "¡Los derrotaré!"
"¡Entonces tendré que ayudarlos!"
Entonces, Anubis sintió un poderoso impacto de energía en su espalda, sacándolo de concentración. Cuando miró hacia atrás, Anubis vio que se trataba de una mujer, de traje blanco y cabello rubio pálido, rodeada de un aura dorada. Esta mujer miró a Anubis con seriedad, mientras él descifraba su identidad.
"Guardián Terra, del Nintenverse." Expresó Anubis. "Interesante el verte aquí, en el campo de batalla."
"Anubis." Comentó ella. "No puedo permitir que esto siga."
"Así que fuiste tu, la que provocó que todos los héroes del Nintenverse se reunieran en este planeta, cuando a muchos les faltaban muchos mundos por recorrer."
"Así es; era lo único que se me podía ocurrir para vencerte."
"Interesante… ¿Y porqué no interviniste tu antes?"
"Chaos y Balance estaban encerrados, por eso no podía intervenir directamente en tus planes. Pero, ahora que ellos están libres de nuevo, ahora si puedo hacerlo."
"¿Y que podrás hacer tu, una Guardiána secundaria?"
"Quizás no sea del mismo nivel que un Guardián de la galaxia, pero aún así, no puedo quedarme sin hacer nada. ¡Voy a protegerlos a todos!"
Terra comenzó a reunir energía en sus manos, extendidas hacia el frente, antes de lanzarle a Anubis una esfera de energía verde. El Guardián oscuro no se movió, recibiendo el ataque de lleno, pero su poderosa aura lo protegió del ataque, saliendo ileso de este.
"Tu nivel no puede siquiera dañarme." Dijo Anubis seriamente. "Quizás seas tan fuerte como para que mi aura no te regrese el ataque, pero no podrás hacerme daño." Expresó, extendiendo un brazo hacia el frente. "¡Reconoce tu lugar!"
Anubis lanzó una onda de energía oscura, sus llamas mentales, hacia Terra, quien usó su propia aura divina para crear un campo de energía a su alrededor. El ataque de Anubis impactó en la barrera y, si bien esta última lo soportó por un momento, terminó quebrándose y dándole de lleno a la Guardiána, empujándola hacia atrás violentamente. Chaos, al ver esto, se puso se pie y se movió a gran velocidad, apareciendo detrás de Terra y deteniendo su vuelo, abrazándola por la cintura.
"G-Gracias." Dijo ella con cierto nerviosismo.
"No hay problema." Respondió él, permitiendo que ella se pusiera de pie nuevamente. "Muchas gracias por salvarnos hace un momento… pero, por favor, deja que Balance y yo nos hagamos cargo de esto."
"Pero, yo también quiero ayudarlos."
"Ya lo has hecho." Dijo Balance, apareciendo a lado de Chaos. "Si no hubieras intervenido al mandar a todos los héroes de la Nova Alliance a este mundo al mismo tiempo, y si no hubieras entregado sus Keyblades a los N-Warriors que han despertado, quizás no hubiéramos sido liberados de la trampa de Anubis."
"Deja de nosotros nos hagamos cargo de esto." Dijo Chaos. "Mientras, protege a los héroes para que no los lastimemos."
"E-entendido…" dijo Terra con algo de vergüenza. "Disculpen por haberme entrometido."
"No hay problema." Dijo Balance. "Después de todo, tu corazón tan grande que se preocupa por los demás fue la razón por la que te convertimos en Guardiána. Es una lástima que tengas que emplear un trabajo para el cual no te designamos."
"Lo sé…" expresó la Guardiána rubia, llevando sus manos a su pecho. "Pero, se lo prometí a ella, que haría su trabajo. Y cumpliré mi palabra."
"Fue una buena decisión el haberte hecho una Guardiána." Dijo Chaos, colocándose frente a las chicas, sujetando su Keyblade mientras miraba a Anubis, quien se acercaba lentamente.
"Creo que es hora de terminar con esto." Expresó Anubis, invocando todas las armas que tenía de otros Guardiánes a sus espaldas, mientras sujetaba su propio báculo. "Es el momento."
"¡Estoy de acuerdo!" exclamó Chaos con cierta alegría, antes de mirar a Balance. "Hagámoslo."
"¿Eso?" cuestionó ella con cierta confusión, antes de sonreír. "Claro." Dijo, antes de mirar a Terra. "Por favor, te lo encargo."
"¿Q-que quiere que haga?" preguntó la otra Guardiána con cierto nerviosismo.
"Que cumplas la promesa que le hiciste a ella."
Terra se quedó pensando un momento, tratando de averiguar a que se refería Balance con eso. Entonces, al mirar a los ojos de la Guardiána del Nintenverse, supo lo que debía hacer.
"Muy bien, entonces lo haré." Respondió Terra, invocando una Keyblade en su mano derecha, una similar a la de Chaos y Balance, sólo que de color verde, mientras concentraba su aura divina en ella. "Las llamaré."
"¿Ella también posee una Keyblade?" preguntó Anubis con cierta confusión.
"¡Por supuesto!" exclamó Chaos. "Si es del Nintenverse, usa una Keyblade."
"¿Y que piensa hacer?¿Luchar conmigo con esa Keyblade?"
"No, Anubis, te equivocas." Dijo Chaos con cierta malicia. "¡Ella hará posible que te enfrentes a todos los N-Warriors que han existido!"
Entonces, detrás de ellos, Guardián Terra extendió su Keyblade al cielo, creando una esfera de energía a su alrededor.
"¡KEYBLADE GARDEN!"
La esfera verde liberó una onda de energía en todas direcciones, haciendo que todos los presentes, incluyendo Anubis, tuvieran que cerrar sus ojos por instinto. Cuando Anubis abrió sus ojos, no podía creer lo que veía:
Toda la ciudad estaba cubierta por Keyblades…
Música de fondo: - 128-Cursed Goddess- (Soundtrack: Saint Seiya)
"¿Qué es esto?" cuestionó Anubis, viendo como había llaves gigantes por todos lados, clavadas en todos los lugares, incluyendo los pilares y edificios que había cerca.
"Keyblade Garden." Dijo Balance, respondiendo la pregunta de su enemigo. "Ese es el verdadero nombre del salón de las Keyblades del Nintenverse. Un lugar donde nacen Keyblades nuevas y descansan las que tienen sus energías agotadas. Es uno de los lugares más sagrados del Nintenverse."
"¿Y que hace aquí?"
"Guardián Terra las ha llamado aquí para que combatamos. ¡Ahora, Anubis, te enfrentarás a todos los N-Warriors que han existido!"
Anubis miró el lugar con confusión; toda la ciudad, y quizás el planeta mismo, estaba llena de Keyblades. Pero entonces, luego de que su sorpresa desapareció, comenzó a reírse.
"¿Y creen que con esto me vencerán?" preguntó el Guardián de Duat. "Soy un dios, ¡y las armas de los mortales no podrán vencerme!"
"Si lo harán, si es que un dios es el que las usa." Respondió Chaos.
"Eso quiero verlo… ¡Veamos quienes son más fuertes; si sus armas mortales o mis armas de Guardiánes caídos!"
Chaos y Balance se lanzaron contra Anubis, mientras Terra desapareció, apareciendo frente a los héroes, usando su aura divina para protegerlos del combate que se avecinaba. Y eso fue lo correcto, ya que, al momento en el que los tres Guardiánes chocaron, una onda de energía sumamente poderosa recorrió rápidamente la superficie del planeta entero. Los héroes se dieron cuenta de que, si bien las construcciones estaban intactas en todo el planeta, ya que al parecer estaban construidas de la misma forma que la torre donde Ash peleó contra uno de los Pharaohns, toda forma de vida a excepción de ellos había desaparecido.
"¿Qué pasó?" preguntó Tai. "No siento ninguna presencia."
"El poder de los dioses al chocar negó toda existencia en este planeta." Respondió Shaka, quien tenía sus ojos cerrados en ese momento. "De no haber sido por la barrera de Guardián Terra, hubiéramos sufrido el mismo destino."
"¿Negó la existencia de los demás habitantes?" preguntó Lucy con cierto miedo. "Entonces, ellos…"
"Han desaparecido de la realidad." Respondió Zero, mirando a su alrededor, intentando detectar la presencia de los habitantes con sus escáneres, sin éxito. "Probablemente sus presencias hayan regresado al Life Stream de esta galaxia… o hayan desaparecido para siempre."
"Sus presencias han desaparecido." Respondió Terra, frente a todos ellos, su propia Keyblade clavada frente a todos, creando el campo de energía. "Ese es el precio que alguien paga por presenciar el combate entre los dioses."
"Y, supongo." Empezó Obi-Wan. "De no haber sido por usted, nosotros también hubiéramos sufrido el mismo destino, ¿no?"
"Así es."
"Wow…" dijo Anakin con sorpresa. "Que bueno que no permanecimos allá, desmayados, fuera de la ciudad."
"No se preocupen, los hubiera reunido de no haberse despertado."
"Me alegra."
"He, quizás debería salir a pelear." Dijo Kenpachi, ganándose la mirada de todos los presentes, a excepción de Vegeta, quien también quería salir.
"Si sales, morirás debido a la presencia de los dioses peleando." Dijo Dohko.
"No lo creo." Dijo el Shinigami, decidido a salir de la barrera.
"Pelearé contigo." Expresó Saga, deteniendo a Kenpachi de golpe. "Cuando regresemos, pelearé contigo si decides no intervenir en esta pelea."
"¿Pelear contra un Saint? He, me agrada la idea."
"Es interesante." Dijo Vegeta, llamando la atención de todos. "¿Y quien quiere pelear conmigo cuando esto termine? Si no, saldré a pelear."
"¡¿Qué dices?" cuestionó Ichigo, entendiendo que él estaba apostando su vida por conseguir un contrincante.
"Vegeta, ¿Qué estás diciendo?" expresó Goku con cierto enfado, también entendiendo lo que su compañero quería decir.
"Digo, yo también quería pelear contra esos dioses, pero si alguien se ofrece para cuando regresemos, no tendré que hacerlo."
"Entonces seré yo." Dijo Byakuya, sorprendiendo a sus compañeros más cercanos.
"¿Ni-sama?" preguntó Rukia, confundida.
"El deseo de pelear de este hombre no cesará hasta estar totalmente satisfecho. Se arrojaría contra un dios si lo ve necesario. Cuando terminemos esta guerra, lucharé contigo."
"Excelente, entonces está decidido." Dijo Vegeta, sonriendo al ver que su plan había funcionado. "Entonces, continuemos viendo la pelea de estos supuestos dioses."
Todos los demás miraron a Vegeta con cierto desprecio, pero el Saiyajin era indiferente a estas miradas. Sabiendo que no ganarían nada con matarlo con la mirada, los héroes continuaron viendo la pelea de dioses… que parecía haberse elevado de nivel. ¿Por qué? Porque gran parte de la ciudad estaba en llamas.
Un edificio se elevaba por los cielos, a causa del aura de Anubis, quien lo lanzó contra los dos Guardiánes del Nintenverse, quienes fácilmente, extendiendo sus manos izquierdas rodeada de aura divina, simplemente desintegraron el edificio. En respuesta, Chaos y Balance miraron a las Keyblades a unos diez kilómetros de distancia y ordenaron que se levantaran y atacaran a Anubis, reuniéndose todas en un gigantesco tornado de llaves, similar, pero de mayor magnitud, al que Xan había usado contra el Guardián oscuro, lo cual hizo que se riera.
"¡Estúpidos!" exclamó Anubis. "¿Creen que con armas mortales me vencerán?¡Destruiré esas llaves para demostrarles lo débiles que son!"
Anubis lanzó una onda de energía de su lanza-taladro, impactando de lleno en el remolino de Keyblades que venía hacia él, desintegrándolo con facilidad. Anubis sonrió, puesto que las Keyblades de los N-Warriors no soportarían un impacto así… pero cual fue su sorpresa al darse cuenta de que, si bien el ataque de Keyblades había sido cancelado, ninguna de las llaves había sido destruida… de hecho, ninguna sufrió daño.
Música de fondo: - 210-Light and Dark- (Soundtrack: Yu-Gi-Oh! 5D's)
"¿Como?" Se preguntó. "¿Cómo pudieron resistir el ataque de un dios?"
"¡Esa es la fuerza de los corazones de las Keyblades!" exclamó Chaos, apareciendo detrás de Anubis, intentando cortarlo con su Keyblade, pero este logró bloquearlo y hacerse hacia atrás. "El corazón y los deseos de los antiguos N-Warriors aún arden en esas Keyblades. ¡No podrás romperlas!"
"¡Ridículo! Pensar que un arma mortal puede contra una de un dios. ¡Es blasfemia!"
"¡Porque no entiendes lo que el corazón de un mortal puede hacer!"
Chaos, sujetando no sólo su Keyblade sino también una de las miles que había, mandó a Anubis hacia atrás con poderosos golpes de ambas armas, haciendo que el Guardián oscuro tuviera que defenderse con su propio báculo. Luego de unos segundos de vuelo, Anubis se detuvo, mirando a Chaos con cierta confusión.
"¿Lo que el corazón de un mortal puede hacer?"
"Así es." Dijo Balance, apareciendo detrás de Anubis y dando un corte con su arma, misma que él bloqueó. "Los mortales, sabiendo que sus poderes son limitados, son capaces de hacer lo imposible por superar sus límites, mientras que nosotros los dioses no nos preocupamos por eso. ¡Y cuando un mortal logra llegar al nivel de un dios, es una gran proeza!¡El corazón de los mortales puede superar la voluntad de un dios!"
"¡Tonterías!" exclamó Anubis, empujando a Balance hacia atrás, a lado de Chaos. "¡Los mortales son sirvientes nuestros, nuestras creaciones!¡Que nos superen es ridículo!"
"¡Entonces te mostraremos lo que el corazón de los mortales puede hacer!" exclamó Chaos, alzando su Keyblade hacia arriba, al igual que Balance.
Entonces, todas las llaves comenzaron a brillar y desvanecerse, los destellos que liberaban siendo absorbidos por la Final Chaos y Ultima Balance Keyblades, hasta que no quedó ninguna. Incluso las Keybaldes de los N-Warriors presentes, incluyendo las Zodiacal Keyblades, fueron absorbidas.
"¿Dónde está mi llave?" preguntó Mimi.
"Chaos y Balance las absorbieron." Dijo Zero con frialdad.
"¿Qué?¿Que harán con ellas?" cuestionó Haru.
"Quien sabe; son dioses."
Chaos y Balance, ambos ya de pie en el suelo, reunieron todas las Keyblades que estaban en el lugar en sus respectivas llaves, que brillaron con intensidad. Anubis miraba esto con detenimiento y algo de cuidado, sabiendo que algo harían los dos en su contra.
"¡Prepárate, Anubis!" exclamó Balance. "¡Recibe toda la furia de todos los N-Warriors pasados!"
"¡Vamos, muéstrenmela!" exclamó Anubis en el aire, colocándose en guardia. "¡Los recibiré y venceré!"
"¡No podrás contra el corazón de todos los antiguos guerreros!" gritó Chaos. "¡Aquí termina esta guerra!"
Chaos y Balance saltaron hacia Anubis, quien los esperaba en el cielo. Los dos Guardiánes giraron sus Keyblades en el aire, preparados para golpear a su enemigo en el aire. En el aire, Anubis recibió de lleno a los Guardiánes, usando su báculo para bloquearlos, creando una enorme onda de energía que se expandió por todo el lugar.
"¿Es este el poder de los mortales que intentan enseñarme?" cuestionó Anubis.
"Por supuesto que no." Respondió Balance. "Esto no es lo que queremos enseñarte."
"¿Entonces?"
"¡Esto!" exclamó Chaos.
De pronto, varios destellos de luz se separaron de las Keyblades de Chaos y Balance, separándose en todas direcciones, mientras las mismas Keyblades de Chaos y Balance salieron disparadas hacia arriba. Anubis no entendía que era lo que querían mostrarle… hasta que miró a su alrededor.
Keyblades, Keyblades en todas partes, alrededor de él, formando tres esferas gigantes, una dentro de otra, de al menos un kilómetro de diámetro, con diferencias de doscientos metros entre ellas. Las llaves, rodeadas de energía divina de las propias Final Chaos y Ultima Balance Keyblades, permanecían suspendidas en el aire.
"¿Qué es esto?" preguntó Anubis con asombro.
"Te lo dijimos." Respondió Balance. "Te enfrentarías a todos los N-Warriors que han existido."
"¡Todos a la vez!" exclamó Chaos. "¡Recibe su furia y sus deseos, Anubis!"
Chaos y Balance emitieron un aura roja y azul respectivamente, cada uno saliendo disparados en diferentes direcciones. Anubis miró a Chaos, dándose cuenta de que el se dirigía hacia las llaves que formaban las esferas, sujetando una de las miles de llaves y saliendo disparado de regreso hacia Anubis, quien lo esperaba.
"¡No podrás vencerme con eso, Chaos!" exclamó el Guardián de Duat, elevando su aura y concentrándola en su báculo. "¡Te detendré!" expresó, bloqueando el golpe de Chaos con su arma.
Pero, lo que no se dio cuenta fue que Balance también había hecho lo mismo que Chaos, sujetando una Keyblade y encarando a Anubis nuevamente, golpeándolo en la espalda, al mismo tiempo que él intentaba bloquear el golpe de Chaos. Esto lo sacó de concentración.
Chaos y Balance hicieron lo mismo, saliendo disparados en otras direcciones, tomando otras Keyblades y golpeando a Anubis ahora que no podía defenderse. En ocasiones, Chaos o Balance tomaba no una, sino dos Keyblades, lo cual hacía que los dos Guardiánes no golpearan a Anubis al mismo tiempo, pero eso no les preocupaba en estos momentos.
'No puede ser.' Pensó el Guardián de Duat. 'Me están golpeando con armas mortales. No puedo verlos.'
Los Guardiánes del Nintenverse continuaban con su asedio, cada uno sujetando una llave, golpeando a Anubis, soltando la llave que regresaba al lugar donde la había tomado, y dirigiéndose hacia otra Keyblade. Entonces, luego de los primeros cien golpes, las Keyblades que ya habían sido usadas por Chaos y Balance comenzaron a disparar esferas de energía en contra de Anubis, justo después de que Chaos o Balance golpeaban.
Al final, luego de más de un billón de golpes, todas las Keyblades habían sido usadas, incluyendo las de los N-Warriors presentes y las trece Zodiacal Keyblades. Chaos y Balance se dirigieron hacia el cielo, donde sus respectivas Keyblades estaban brillando y las tomaron. Al mismo tiempo figuras de seres vivos aparecieron sujetando cada una de las llaves, probablemente siendo los espíritus de los antiguos N-Warriors que habían regresado temporalmente para ayudar a quienes en un tiempo juraron proteger.
"¡Este es el final!" exclamaron los dos Guardiánes al mismo tiempo, lanzándose hacia Anubis debajo de ellos.
Al mismo tiempo, las figuras que sujetaban las demás Keyblades se lanzaron también hacia Anubis, de todas direcciones, sin dejar ningún ángulo libre. Anubis no podía hacer nada más para protegerse.
"¡Maditos sean, Keyblades!" exclamó.
Justo en ese momento, Chaos y Balance golpearon a Anubis, al mismo tiempo que las otras figuras, creando una enorme explosión similar a un sol por unos segundos. Un segundo después de la explosión, Chaos y Balance cayeron al suelo, de pie, espalda con espalda, cada uno sujetando sus respectivas Keyblades, mientras que el resto llovía a su alrededor y se clavaban en el suelo alrededor de ellos.
-Fin de la música de Fondo-
"Fue perfecto." Comentó Chaos. "A ese N-Warrior de hace mucho tiempo se le ocurrió una técnica muy interesante… aunque no usara Keyblades y mejor usara su arma normal."
"Lo sé." Respondió Balance, mirando hacia el cielo. "Está acabado."
Al mirar al cielo, todos los presentes pudieron ver que Anubis, aunque aún se mantenía flotando en el cielo, estaba acabado; su aura divina se había reducido al mínimo, su arma principal estaba dañada, aunque no rota, y al parecer, debido a la disminución de su aura, las otras armas de otros Guardiánes habían desaparecido. Anubis estaba temblando, sintiendo como su aura se había drenado debido al ataque, su cuerpo mortal sumamente lastimado, y había comenzaron a respirar con dificultad.
"No… no, no, no, no, ¡No!¡E-esto no puede estar pasando!"
"¡Si lo está!" exclamó Balance desde la tierra. "Y este será tu final."
"Por ahora." Dijo Chaos. "¡Prepárate a vivir una era encerrado entre las dimensiones!¡PORTÓN DEL CHAOS!"
"¡PORTÓN DE BALANCE!"
Chaos extendió su Keyblade hacia el cielo, sujetándolo con su mano derecha, mientras que Balance hacía lo mismo con la llave en su mano izquierda. Ambas Keyblades comenzaron a brillar de sus respectivos colores, formando una sola esfera blanca frente a ellos. Entonces, un rayo de luz salió de la esfera, atravesando a Anubis de lado a lado, formando una enorme esfera de energía que se convirtió en un enorme agujero negro que comenzó a absorber al Guardián oscuro… y sólo al Guardián.
"¡Maldición!" exclamó Anubis con enfado, sintiendo que el agujero detrás de él lo absorbía.
"¡Permanece encerrado de nuevo entre las dimensiones!" exclamó Chaos.
"No lo entiendo…"
"¿Que?"
"Esta no es la primera vez que me hacen esto: ya antes nos habíamos enfrentado, y siempre terminan encerrándome. ¿Por qué? Si saben que me liberaré después, en unos milenios, y que los volveré a atacar, ¿Porqué no me matan de una vez?"
Los demás héroes escucharon esto con confusión y asombro. ¿Será cierto?¿Acaso Anubis ya había sido derrotado anteriormente y encerrado? Algunos de ellos sabían que Anubis ya había peleado contra Chaos y Balance, pero no sabían que lo habían derrotado y encerrado. De ser así, ¿Por qué no lo mataron?¿Por qué no evitar de nuevo una guerra en el futuro, cuando Anubis renazca?¿por qué no evitar una guerra que mataría a millones de habitantes del Nintenverse?
Música de fondo: - 134-Under the Wood of the 'World Tree'- (Soundtrack: Saint Seiya)
"Por una razón." Dijo Balance. "Porque no queremos ser como tu."
"¿Qué dices?" preguntó Anubis con confusión.
"Aunque seamos dioses, no estamos exentos de la maldad de nuestros corazones. Si comenzamos a matar a otros, la oscuridad dentro de nosotros comenzará a crecer y, al final, nos convertiríamos en seres igual a ti; deseosos de conquistar nuevos territorios y matar a otros Guardiánes."
"Y mira lo que te ha provocado eso." Respondió Chaos, mirando al mundo a su alrededor. "Esta galaxia estaba llena de vida, hasta que empezaste a matar a otros seres de otras galaxias, incluyendo a sus Guardiánes. Dejaste de pensar en tus propios habitantes y pensar más en ti mismo, lo que provocó que todos tus mundos se volvieran así."
"¿I-insinúas que fue mi corazón el que destruyó estos mundos?" cuestionó Anubis con confusión.
"Así es… y dado que no queremos que los seres vivientes de nuestra galaxia sufran por lo mismo, es por eso que no te matamos. Si, quizás por esto billones mueran en futuras guerras… pero al menos habrá habitantes en nuestra galaxia."
Anubis sentía que el agujero negro detrás de él lo absorbía cada vez más y más, y no podía hacer nada para defenderse ni escapar. Lo único que podía hacer era reír.
"No lo entiendo… pero escuchen esto Chaos y Balance; yo regresaré, y volveré a atacarlos una y otra vez hasta que me haga con el control del Nintenverse y de la Vía Láctea… o me maten primero. Balance, estaré esperando al próximo ciclo para convertirte en mi esposa. ¡Yo volveré!"
Y con esto dicho, Anubis fue absorbido por completo, dando así el final de la guerra entre ambas galaxias.
"Está hecho." Dijo Chaos, mirando a Balance. "Una vez más, hemos derrotado a Anubis."
"Si." Respondió ella con tristeza. "Pero sólo retrazaremos lo inevitable; el volverá."
"Y nosotros lo detendremos. Fue ingenioso de su parte el que nos separara y que yo renaciera en la Vía Láctea… pero, como siempre, al final, logramos vencerlo." Expresó, volteando a ver a los héroes. "Todo gracias a ellos."
Los dos Guardiánes se acercaron a los héroes. Algunos de ellos se hincaron en la presencia de los dioses, mostrándoles respeto.
"Chaos, Balance." Dijo Dohko. "Es un alivio ver que estén bien."
"Caballero de Libra." Dijo Chaos. "Gracias por preocuparte… pero quizás debas decir eso de tu diosa."
"¿Athena?" preguntó Seiya con entusiasmo. "¿Dónde está?"
"Aquí estoy, Seiya."
Detrás de Chaos y Balance, las Guardiánas Athena y Mokona aparecieron en un destello de luz, sorprendiendo a todos los presentes.
"¡Saori!" exclamó Seiya, mientras que todos los demás Saints se pudieron de pie, se acercaron a su diosa y se volvieron a hincar. "Athena, me alegro que esté bien."
"Gracias por la preocupación, Seiya… mis Saints, los he hecho sufrir de nuevo. Discúlpenme."
"Al contrario, Athena." Expresó Camus de Aquarius. "Para eso es que estamos aquí. Discúlpenos a nosotros, que no pudimos hacer nada para protegerla."
"Discúlpenme, de todos modos."
Mokona se alejó un poco, para dejar a Athena sola con sus Santos. Eso si, no se dio cuenta cuando alguien la abrazó con fuerza.
"¡Nicona!" exclamó Lucy, abrazando a la coneja blanca con fuerza. "¡Que bueno que estás bien!"
"I-igualmente, Lucy… pero me asfixias."
Al momento de darse cuenta de lo que había hecho, la Magic Knight soltó a Mokona, sonrojándose un poco.
"Lo siento, olvidé que eras ahora Mokona." Comentó Lucy con cierta vergüenza.
"No hay cuidado, Lucy. Para ustedes seguiré siendo la misma Nicona de siempre."
"No lo sé… con eso de que ahora sabemos que eres una diosa…"
"Bueno, si, habrá algunos cambios."
"Lo supuse."
Ambas chicas se quedaron calladas, mirándose unas a otras, y sonriendo… claro, Mokona casi siempre sonreía, pero ese no era el punto.
"Gracias por venir a rescatarme, Lucy." Dijo la Guardiána de Dream. "Perdón por no haber sido más fuerte como para evitar que Anubis me atrapara."
"No hay cuidado… nadie sabíamos que algo así iba a pasar."
Mientras hablaban, Chaos y Balance se encontraban frente a los demás héroes, quienes los miraban con cierto respeto… claro, excepto Kenpachi y Vegeta, quienes querían pelear contra ellos.
"Así que, ustedes son Chaos y Balance." Comentó X.
"Así es, guerrero de Replira." Respondió Chaos. "Muchas gracias por venir en nuestra ayuda."
"Sin ustedes y sus deseos por no perder, el Nintenverse hubiera sido destruido." Comentó Balance. "Estamos agradecidos."
"Pero, ¿Qué pasó con Kristal y Alan?" cuestionó Mimi. "¿Ellos están bien?"
"No se preocupen, ellos regresarán cuando volvamos a dormir."
"Uh, ¿Volver?" preguntó Rock. "¿A que se refieren con eso?¿No gobernarán el Nintenverse?"
"No, nunca lo hacemos." Comentó Chaos. "Sería injusto para nuestras vasijas si les quitáramos la oportunidad de vivir al apoderarnos de sus cuerpos. Además, otra de las razones por la cual otros Guardiánes despiertan esos deseos de venganza y conquista es el hecho de permanecer despiertos durante toda la Galaxian War. No podemos hacerle eso a los habitantes del Nintenverse; si despiertan nuestros sentimientos oscuros, los mundos humanos perderán su esplendor, ya que nuestro corazón es el Kingdom Hearts de la galaxia."
"Entiendo." Dijo Zero. "Si sus poderes oscuros despiertan, afectarán el brillo de todos los mundos humanos… y terminarán como los desiertos de esta galaxia."
"Así es."
"¿Eh?" preguntó Dawn. "¿Pero que Chaos no es de la oscuridad?"
"Si, se podría decir, pero es distinto." Respondió el Guardián del Nintenverse. "Siempre debe de haber un equilibrio entre la luz y la oscuridad. Donde hay Balance, siempre hay caos esperando. Nosotros formamos parte de ese equilibrio, pero no quiere decir que yo sea malo y desee conquistar los mundos; mi último objetivo es el cuidar por el Nintenverse."
"Así es." Dijo Balance. "y no queremos una guerra entre los dos como la de hace eones."
"Claro."
"¿Guerra?" preguntó Ash.
"Algo sin importancia." Respondió Chaos. "Bueno, será mejor que nos vayamos a dormir. Terra, esperamos que sigas con tu labor en el Nintenverse."
"Lo haré." Respondió ella. "Es una promesa que hice."
"Muy bien." Dijo Balance, volteando a ver ahora a Mokona y a Athena. "Muchas gracias por su ayuda."
"Por eso somos aliados." Respondió la Guardiána de la galaxia Saint.
"Hasta luego, Chaos, Balance." Dijo Mokona con tranquilidad. "Hasta la próxima que nos volvamos a ver."
"Que esperamos no sea dentro de poco." Dijo Balance, ahora mirando a los N-Warriors. "Protejan el Nintenverse por nosotros. Siempre estaremos observándolos, dentro de ellos."
Entonces, el aura divina que rodeaba los cuerpos de Alan y Kristal comenzó a desaparecer, y el cabello y ojos de ambos jóvenes regresaron a la normalidad.
"Vaya… que raro." Dijo Alan, mirando sus manos. "Siento que me tiemblan un poco las manos."
"Igual a mi." Expresó Kristal, mirando su cuerpo. "Por un momento, sentí que este cuerpo no era mío."
"Kristal, Alan, ¿Están bien?" preguntó Takato con preocupación. "¿Recuerdan lo que pasó?"
"Claro que recordamos." Respondió Alan. "Podíamos ver todo desde los ojos de Chaos y Balance."
"Entonces… ¿ganamos?" preguntó Fly, llamando la atención de todos los presentes.
"Si… ganamos." Contestó Kristal. "Podemos volver a casa."
"¿Alguien sabe como?" cuestionó Raichu.
"Es una buena pregunta." Expresó Tai. "Bueno, tenemos dioses que deben de saber el como salir."
"Lo sabemos." Dijo Mokona. "Pero estamos muy cansadas para abrir una puerta al Nintenverse."
"Entonces… ¿Qué hacemos?"
Música de fondo: -028-Pandemonium, The Castle Frozen- (Soundtrack: Final Fantasy IX)
De pronto, todo el lugar comenzó a temblar fuertemente, haciendo que todos tuvieran que hincarse para no caerse.
"¡¿Qué sucede?" preguntó Warlene de los God Warriors. "¿Por qué está temblando todo?"
"¡Miren!" exclamó Ashoka, señalando hacia el frente. "¡El Kingdom Hearts!"
Al mirar hacia el frente, todos pudieron ver como el Kingdom Hearts de la galaxia Duat estaba comenzando a palpitar, como si fuera un corazón real, y cada vez lo hacía más y más rápido. Sin embargo, no era normal, en especial cuando parecía que toda construcción cerca del lugar se desintegraba en destellos de luz, mismos que el enorme corazón estaba absorbiendo. Los millares de Keyblades comenzaron a resonar, antes de salir disparadas al cielo, alejándose del lugar.
"¿Qué sucede aquí?" preguntó Lenz, de los Mecronets. "¿Por qué se está todo desintegrando?"
"Las Keyblades detectan el peligro." Expresó Terra. "Todo el lugar regresará a la oscuridad."
"¿A que se refiere?" preguntó Hitsugaya.
"Al ser encerrado el Guardián Anubis, la galaxia entera se sella para que ningún otro Guardián pueda absorberla en su ausencia. Debemos escapar ahora, de lo contrario, quedaremos atrapados hasta la siguiente era en que Anubis escape."
"¡¿Qué dices?" cuestionó Ash. "¿No podremos escapar?"
"Pero, si los Guardiánes presentes no tienen la fuerza para abrir un portal hasta el Nintenverse." Inquirió Haru. "¿Qué podemos hacer?"
Fue en ese momento que X, Zero y Rock notaron algo con sus escáneres. Al mirar hacia arriba, pudieron detectar algo extraño, algo que no esperaban.
"¿Son esas naves del Nintenverse?" preguntó X, llamando la atención de todos.
"¿De que hablas?" preguntó Mimi.
"Hay naves del Nintenverse, Mecronets y, si no estoy equivocado, de la Galactic Republic en el espacio cercano a este planeta, luchando contra una flota de Anubis."
"¿vinieron hasta aquí?¿Para qué?" preguntó Fly.
"Bueno, Fly." Empezó Aban. "Según tengo entendido, esa flota vino hasta aquí en caso de que necesitaran ayuda o para escapar en caso de que no pudiéramos."
"¿Habla enserio, maestro?"
"¡Claro que si!¿Dudas de mi?"
"Si eso es cierto, no podemos desaprovechar esta oportunidad." Dijo Obi-Wan. "Debemos ir a esas naves."
"¿Alguien tiene fuerza siquiera para abrir un portal a las naves?" preguntó Dawn.
"No me arriesgaría." Dijo Alan. "Después de la pelea, no creo poder abrir un portal a diez metros de distancia. ¿Alguno de ustedes podría?"
"Tengo algo mejor." Dijo Mace Windu, presionando un botón de su protector de brazo izquierdo, abriendo un compartimiento que mostró un holograma. "Aquí Windu, hablando a cualquier nave de la republica que esté en rango, por favor responda."
"Ah, Master Windu, bueno es escuchar de usted." Respondió una figura pequeña de color verde, una que los Jedi conocían muy bien.
"Master Yoda, ¿vino usted personalmente?"
"El final de la guerra, tenía que ver."
"Master Yoda." Empezó Obi-Wan. "Tenemos un pequeño problema: este planeta se está desintegrando y necesitamos transporte para ir con ustedes y escapar."
"Problema pequeño no es, Master Obi-Wan. Y si, hemos detectado esa anomalía. Tiempo de recogerlos no tenemos. Pero, con los Novaterrans hablar haré, y veré que puedo hacer."
El holograma desapareció, cerrando el compartimiento en el brazo del Master Windu.
"Que bueno que los Jedi están aquí." Dijo Ash. "No sabría si escaparíamos sin sus comunicadores."
"Las naves de Novaterra tienen sistema de tele transportación." Dijo X. "Esperemos a que ellos…"
En ese momento, todos los presentes desaparecieron del lugar… sólo dejando a Terra, quien sonrió, antes de desparecer.
Los N-Warriors, y Haseo y Viku que eran Keybladers, aparecieron en el centro de mando de una nave de batalla, confundidos por lo que había pasado.
"Saludos, N-Warriors. Soy el Almirante Halsey de Novaterra." Expresó un hombre, sentado en una silla de mando. "Bienvenidos al Nova."
"Parece ser que si recibieron el aviso de Master Yoda." Dijo Alan, mirando a todos lados. "¿Dónde están los demás?"
"Cada especie fue colocada en uno de los cruceros de batalla, para mayor comodidad."
"Gracias por eso, pero quizás debamos irnos." Expresó Rock, mirando hacia fuera.
"¿Por qué?"
"¡Por eso!"
Todos miraron hacia fuera, dándose cuenta de que el planeta capital de Anubis, Necrópolis, estaba siendo consumido como por un agujero negro, que parecía expandirse.
Música de fondo: - 166-Enemy Assault- (Soundtrack: Final Fantasy X)
"¡Cielos!" exclamó el Almirante, sentándose de nuevo en la silla y presionando un botón. "¡Todas las naves, evacuen a las coordenadas de escape!¡Repito: evacuen a las coordenadas de escape!" expresó, mirando a uno de sus navegadores. "¡Repita la orden a las flotas Mecronet y Republic!"
"A la orden."
Casi de inmediato, todas las naves que estaban en pleno combate contra la flota de Anubis, comenzaron a escapar de la batalla, girando en dirección opuesta y alejándose, mientras repelían los disparos enemigos.
Dentro del Anub-is, la nave insignia de la flota, Quamzin, quien había regresado al centro de mando, miraba esto con alegría y arrogancia.
"¡Ha!¡Están escapando!¡No dejen que ninguno de ellos se vaya!"
"¡Comandante!"
"¿Qué sucede?"
"Detecto extrañas fluctuaciones en el planeta."
"¿Que?" preguntó, antes de mirar los datos. "¡Oh no!¡Escapemos!¡Al Hyperspace!"
La enorme nave intentaba escapar al hiperespacio, pero gracias a las acciones de Silver, el exSith Lord, no podía hacerlo.
"¡Maldición!" exclamó Quamzin, viendo por sus monitores como otras naves de su flota comenzaban a desintegrarse… al igual que sus manos. "¡No!"
La flota de Anubis intentó escapar, pero todas las naves fueron desintegradas antes de entrar al Hyperspace. Mientras la flota de Novaterra, Mecronet y Galactic Republic habían logrado entrar al Hyperspace y escapar de ahí.
Pero no estaban a salvo del peligro…
Aún en el Hyperspace, la onda de energía que desintegraba todo en la galaxia Duat los seguía muy de cerca, viajando a la misma velocidad que ellos… y un poco superior.
"¡¿No podemos ir más rápido?" exclamó Dawn con temor.
"Es la máxima velocidad que podemos alcanzar en el Hyperspace." Respondió uno de los controladores. "Es imposible ir más rápido."
"¡Maldición!" exclamó Tai. "¿Acaso sufrimos por todo el combate contra los Pharaohns y Anubis sólo por esto?"
"Debe de haber una forma de escapar." Comentó Haru. "¿Podremos usar las Keyblades para abrir un portal?"
"No nos llevaría muy lejos." Respondió Zero. "Toda la energía, tanto nuestra como la de las Keyblades, han sido drenadas por el combate."
"Creí que los Nova Crystals emitían energía ilimitada. ¿Cómo se drenan?" preguntó Mimi.
"Emiten energía ilimitada. El problema son nuestros cuerpos mortales, que tienen un límite para soportar esa energía. Si usáramos más de lo que podemos soportar, pueden ocurrir dos cosas: 1- nuestros cuerpos se disuelven, o 2- nuestros cuerpos estallan con la energía de una Súper Nova."
"No son buenas opciones…"
"Saldremos de aquí…" dijo Lucy, haciendo que todos la miraran.
"¿Cómo lo sabes?" preguntó X.
"No sé… un presentimiento. Sé que saldremos de aquí."
"¡Miren!" exclamó Kristal, señalando hacia la ventana que daba hacia el frente de la nave.
Entonces, frente al Nova, la nave que iba frente a toda la flota, un objeto brillante parecía viajar a gran velocidad, como guiándolos.
"¿Quién es?¿Como puede viajar en el Hyperspace a esa velocidad?" preguntó Raichu. "Debe ser… ¿un Guardián?"
"Es probable." Dijo el almirante Halsey. "¡Un acercamiento, ahora!"
Los operadores comenzaron a hacer lo posible por tomar un acercamiento a lo que sea que estuviera viajando frente a ellos. Cuando las imágenes llegaron a los monitores, todos los N-Warriors pudieron ver de quien se trataba.
"¡Es Guardián Terra!" exclamó Lucy. "¡Nos está guiando a la salida!"
"¿De verdad?" Dijo Tai. "¿Pero de que sirve que ella nos guí-?"
"¡Nuestra velocidad está incrementándose!" exclamó un navegador.
"Ahí tienes tu respuesta." Dijo Alan.
En efecto; gracias al aura divina de Guardián Terra, las naves de Novaterra, Mecronet y Galactic Republic comenzaron a viajar más y más rápido, superando todos los límites antes imaginados, incluso para las avanzadas especies de esas naves.
Mientras, todos los mundos de la galaxia de Anubis comenzaron a ser absorbidos por el Kingdom Hearts; planetas, asteroides, nubes de gas, estrellas enteras, todo era absorbido. La luz de la galaxia comenzaba a desaparecer, desde el centro hasta los bordes, todo era consumido por la oscuridad. Al final, toda la galaxia desapareció, y con ella todo ser que se encontrara dentro, aunque estuviera en el Hyperspace, quedando sólo el Kingdom Hearts de esa galaxia, antes de que esta incluso desapareciera, rodeándose primero en una esfera oscura antes de partir a otra dimensión, donde estaba encerrado Anubis. Sólo quedaba el vacío del espacio, en un lugar donde existía antes una galaxia tres veces más grande que la Vía Láctea.
Pero no duró mucho, ya que ese vacío se iluminó por unos segundos al abrirse varias puertas al Hyperspace, emergiendo de ellas la flota entera de la Nova Alliance. Dentro de la nave insignia de Novaterra, el Nova, los N-Warriors miraron hacia fuera de la ventana frontal del puente de mando, dándose cuenta de que habían dejado la galaxia por completo.
"¿Lo logramos?" preguntó Raichu, asomándose por una orilla de la ventana.
"Si mis escáneres no mienten…" respondió Zero, con la misma seriedad que lo caracterizaba. "Si; logramos escapar de la galaxia Duat."
El grupo estaba callado, sus mentes tratando de analizar la información que recibían, apenas dándose cuenta de que lo habían logrado. Por unos minutos más estuvieron callados… hasta que Ash gritó con alegría.
"¡Yahooo!" exclamó el Pokemon Trainer. "¡Lo hicimos!"
La fiesta no se hizo esperar; todos los N-Warriors, y la tripulación del Nova, comenzaron a celebrar la victoria y el escape de la galaxia Duat. Ante todas las circunstancias, ante todos los peligros, el grupo entero logró salir victorioso, y con vida, de la galaxia de la muerte.
Había gritos de alegría y jubilo, y muestras de cariño. Ash y Tai chocaron sus manos con fuerza, provocando un fuerte sonido de aplauso; Rock, Takato y Raichu estaban juntos, con el Pokemon-humano pasando sus brazos por detrás de los cuellos de los jóvenes y acercándolos a él, algo que ellos regresaron el afecto al hacer lo mismo; Mimi y Dawn se tomaron de las manos y saltaban como niñas pequeñas; Lucy y X se abrazaron con fuerza; Kristal abrazó a Alan por detrás, asegurándose de que sus encantos se presionaran con fuerza contra la espalda de su novio, algo que él aceptó con gusto; los últimos, Zero y Haru, eran más reservados en su celebración, Zero recargado en una pared, mirando a todos con seriedad, aunque con una sonrisa en su rostro, mientras que Haru se dejaba caer a su lado, quedando sentado, su espalda recargada en la pared. La tripulación del Nova comenzó a aplaudir, sabiendo que la misión había sido un éxito; no sólo los N-Warriors lograron vencer a Anubis, sino que la flota que fue a la galaxia Duat logró rescatarlos cuando no tenían forma de escapar. Todo era celebración y alegría; la guerra había terminado.
"¡No puedo creer que lográramos salir con vida!" exclamó Tai. "Con todos esos obstáculos que se interpusieron entre nosotros…"
"Yo les dije." Comentó Dawn. "Les dije que todo saldría bien al final."
"Tu siempre dices eso." Expresó Mimi, sabiendo de la frase de su compañera.
"Si… muchas cosas pasaron para que pudiéramos salir victoriosos." Comentó X. "Si una de esas cosas no hubiera ocurrido, no hubiéramos salido con vida… o quizás algunos de nosotros no estaríamos aquí."
"Si…" dijo Takato. "Y al final, de no ser por Guardián Terra, no hubiéramos salido de la galaxia."
"Hablando de Terra, ¿Dónde está?" preguntó Rock, mirando a todos lados.
"Estoy aquí…"
Música de fondo: - 214-Aqua's Theme-Birth by Sleep- (Soundtrack: Kingdom Hearts Birth by Sleep)
Una luz apareció en el centro del puente de mando, revelando la figura de la Guardiána Terra. Sin embargo, parecía algo cansada, y su aura divina estaba muy baja en comparación con su nivel normal.
"¿Está bien?" cuestionó Alan, mirando a la diosa bastante cansada.
"Si, estoy bien." Respondió ella. "Incluso para una Guardiána, el entregar todas esas Keyblades y pelear contra Anubis, además de protegerlos a ustedes y ayudarlos a escapar, es muy cansado."
"Puedo imaginarlo." Dijo Kristal. "¿Quieres que use mi magia en ti?"
"No tiene caso. La magia mortal no me afectaría, aunque sea para curar. Además, mis fuerzas se recuperarán en unas horas por si sola. Por ahora, debo regresar al Nintenverse; aún con la energía que Athena y Mokona me dieron para ayudarlos a escapar de la galaxia Duat, debo descansar un rato en el Keyblade Garden."
"¿El que?" preguntó Haru.
"Es el nombre real del Salón de las Keyblades."
"Oh… creí que su nombre era ese; Salón de las Keyblades."
"Su nombre se olvidó durante el paso del tiempo, incluso las bases de datos de Novaterra no poseen esa información. Pero nosotros como dioses, que somos eternos, podemos recordar eso."
"Entendemos." Dijo Alan. "Muchas gracias por ayudarnos; sin ti, quizás no hubiéramos salido convida. Muchas gracias."
"A ustedes, por haber rescatado el Nintenverse y a sus habitantes. Debo retirarme… les deseo un buen regreso a casa."
Y con esto dicho, Guardián Terra se volvió una esfera de luz y desapareció, regresando al Nintenverse.
"Vaya, se me hace algo raro… y familiar." Comentó Tai.
"¿A que te refieres?" preguntó Ash.
"No sé porqué, pero se me hace familiar esto. Me refiero a eso que Guardián Terra apareciera frente a nuestra flota y nos guiara por la galaxia, escapando de la destrucción. ¿Lo habremos visto en un juego de video?"
"No sé, y no me importa." Dijo Raichu. "Yo quiero dormir un rato. Estas veinticuatro horas que estuvimos en la galaxia Duat me parecieron como dos años."
"Y a mi." Expresó Dawn. "Y tienes razón, también quiero dormir en una almohada suavecita. ¿Habrá cuartos para una persona?"
"Hay para dos." Comentó El Almirante Halsey. "Es una nave de batalla, así que no habrá muchas comodidades."
"Después de lo que vivimos, creo que el dormir en una cama de paja sería una bendición." Expresó Takato. "Ahora si, dormiré en una cama y pediré una almohada suavecita."
"Yo no lo necesito." Dijo Alan, rodeando con un brazo el cuello de Kristal por detrás. "Yo ya tengo mi par de almohadas suavecitas."
"Pervertido." Comentó Kristal, disimulando una mirada de odio hacia su novio.
"Lo sé, pero aún así me amas." Expresó el joven, mientras él y su novia salían del puente de mando, dirigiéndose hacia las habitaciones, dejando al grupo callado.
Entonces, Tai suspiró.
"Rayos, como quisiera hacer eso." Comentó el Digidestined con cierto cansancio. Esto hizo que Mimi rápidamente se cruzara de brazos, protegiendo su pecho.
"¡Ni lo pienses!" exclamó ella, ganándose una mirada de confusión de parte de todos.
"¿De que hablas?" preguntó Tai, confundido.
"¡Que no dejaré que uses mis pechos como almohadas!"
"¿Qué te dio la idea de que quiero que seas tu? Sólo lo dije porque quisiera hacerlo algún día, no en este momento."
"Oh…" respondió ella, algo apenada. "Bueno, lo supuse, porque, después de Kristal, soy la más grande y la única que puede hacer eso…"
"¡Oye!" gritó Dawn. "¡¿Me estás diciendo plana?"
"¡¿Eh?¡No, claro que no!¿Que te hace pensar eso?"
"Tu comentario. Creí que habíamos acordado que no me restregarías esas… 'cosas' en mi cara."
"Lo siento, no lo dije así…" respondió Mimi, viendo que, detrás de Dawn, Lucy se miraba su propio pecho y luego bajaba la mirada, un poco decaída, mientras X, quien sonreía nerviosamente, le frotaba la cabeza tiernamente, tratando de animarla. "Eh…creo que necesito dormir, estoy pensando en cosas que no son."
"Si, quizás y si."
"Todos necesitamos dormir." Comentó Zero, empezando a caminar hacia la puerta de salida. "Después de lo de hoy, todos lo necesitamos, incluso nosotros."
"Si, me siento muy cansado… y eso que soy parte robot." Expresó Rock, bostezando un poco. "Dormiré por un día."
"No se preocupen." Dijo Halsey. "Sin estamos en lo correcto, regresaremos al Nintenverse en una semana."
"¡Excelente!" exclamó Haru. "¡Entonces, me iré a dormir por una semana!¡Hasta entonces, gente!"
"Y si recuperamos nuestras energías." Empezó X. "Podremos abrir un portón de espejo que nos lleve al Nintenverse."
"Me parece una buena idea." Dijo el capitán/Almirante. "Descansen, lo necesitan."
"Si… todos…"
Y con esto, los héroes salieron del puente de mando, todos dirigiéndose hacia una habitación para cada pareja de héroes, quienes estaban tan muertos de cansancio que quizás no despertarían hasta dentro de una semana.
Al fin, la guerra parecía haber terminado…
Fin del Capitulo 89
NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)
Alan: Hola, soy Alan. Finalmente, la guerra se ha terminado. ¿Podremos vivir en paz de nuevo?¿Aún luego de todo lo que ha pasado?
Kristal: Es lo que tenemos que hacer. Hemos peleado por esto, por la paz. Alan-kun, empecemos juntos una nueva vida.
Alan: No se pierdan el último capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: Epílogo; Hacia un nuevo y brillante futuro.
?: El momento ha llegado…
ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)
Saiyan X: dice: ¡Y casi se acaba! Sólo un capítulo falta para temrinar, al fin, este Episodio... vaya, casi dos años de haberlo publicado, ciertamente es el Episodio más largo que haya hecho hasta ahora. Bueno, se acabó la pelea, Anubis ha sido derrotado... por ahora, y los héroes lograron salir victoriosos. Ahora, sólo queda el Epílogo. Esperense otro capítulo tan largo como este.
Curiosamente, logré terminar este capítulo gracias a que la ciudad fue golpeada por un Huracán y se cancelaron las clases de Jueves a Lunes. Eso me dió tiempo de terminarlo. La ciudad quedó debastada, aunque afortunadamente donde vivo no pasó nada más que el irse el agua por 3 días. Espero que los que estén leyendo esto y que pasaron por el Huracán Alex estén bien y no hayan perdido algo de importancia.
Como dije antes, música para este capítulo. Subiré música para el Epílogo en unas horas si es que no interviene algo. Ahora, como normalmente pongo un Epílogo y un Trailer juntos, y dado que el Epílogo no lo he terminado, no sé si actualice a la siguiente semana. Trataré de.
La imagen de la Keyblade de Balance y la de Terra están en mi profile, donde la semana pasada mostré la de Chaos.
Ahora si, nos vemos la otra semana, espero,... y deberé hacer un anuncio importante en ella. Nos vemos.
Sobres.
-Saiyan X logged off-
