Se que se ve como spam, pero hacer eso no es mi intención... Es que ya tengo los dos caps listos, y no quiero esperar a reviews, se supone que mañana debo postear el tercero y último.
Título: Blanco y Negro
Autor: sony!
Disclaimer: Bleach no me pertenece. Le pertenece a Kubo-sensei.
Capítulo 2: El Partido
El partido empezó en medio de la algarabía de los shinigamis presentes. Excepto quizás, por Byakuya que observaba. Solo eso, observaba. Sus serenos ojos oscuros se paseaban por la habitación llena de ruido, licor y gente, que lo hastiaban, sin embargo, resistió el deseo de retirarse solo por vigilar a su hermana; la tal apuesta que Yachiru había propuesto era realmente estúpida, no había modo en que Ichigo Kurosaki aceptara, era cierto, no había aceptado lo habían obligado a aceptar, la teniente de la Décima división había colaborado activamente en esto, Renji también, (a pesar de tener la secreta intención de no hacerlo). No se lo perdonaría. Hasta el padre de ese maldito sustituto había celebrado la propuesta de la teniente de pelo rosado. Le habían preguntado su opinión, pero Byakuya se había limitado a cerrar los ojos y murmurar algo incomprensible, hasta que Rangiku concluyó, (erradamente); que "El capitán Kuchiki no tenía nada en contra de la idea de la teniente Kusajishi". La verdad era que Byakuya no tenía ganas de enfrentarse a una pataleta de la niña. Prefirió dejarlo así, y si de pura casualidad la chica perdía, y tenía que salir en una cita con su hermana pequeña, él mismo se encargaría de que no fuera así.
—Bien, Kuchiki-san —, dijo Kira, apareciendo de la nada, —Creo que será mejor rogar por que gane. El teniente Abarai se sentirá mal si sale con Kurosaki-san —. Renji le dio un manotazo en la cabeza, recibiendo risas por parte de sus compañeros tenientes, pues no había acertado en el objetivo, le había dado a su propia rodilla. Maldijo al tiempo que escuchaba la risa de Rukia, que empezaba a encontrar diversión en lo que consideraba un tonto pasatiempo.
Tal vez no podía ser peor, es más, lo disfrutaba. Un poco, quizás se debiera al licor que por fin había aceptado beber. Tenía que aceptar que no era tan malo. Es más, la idea de salir con Ichigo le había empezado a agradar…"¿Pero qué demonios me pasa?", pensó; ella. Toda una miembro de uno de los cinco clanes más poderosos de la Sociedad de Almas, en una cita con un chico que ni siquiera le gustaba "Bueno, tal vez un poco… No creo que esté tan mal", siguió, recordando algo que había dicho Rangiku meses atrás respecto al "admirable cuerpo con el que Ichigo había sido bendecido" y lo suertuda que era Rukia al tenerlo tan cerca; con un imperceptible movimiento de cabeza desechó sus pensamientos.
Mientras Rukia se debatía en su interior pensando en las características de su chico ideal, (cosa poco propia de ella, pero era la única ocupación que tenía por el momento); y como el chico de pelo naranja se acercaba irremediablemente a su ideal; el partido llegó al final de su primer tiempo. La sala se quedó en silencio por unos segundos, hasta que Rangiku, auto-nombrada el alma de la fiesta, empezó otra ronda de sake para los invitados, el volumen de las voces subió y volvió a convertirse en un barullo desordenado del cual no se distinguía casi ninguna palabra.
—Hey, enana —, llamó Ichigo, ella no respondió—¡Enana, te estoy hablando! ¡Rukia!
—¿Qué quieres? —, exclamó ella con agresividad.
—Te estaba hablando y no me escuchabas
—¿Qué quieres?—, repitió Rukia.
—No te ves tan aburrida como hace un rato
—Pues, para tu información… Esto, Renji y Hisagi-san le quitan el aburrimiento
—¿Ah, sí? —, para su propia sorpresa, Ichigo sintió una punzada en su estómago, que después de cierto esfuerzo identificó como celos. ¿Celos? Sí, celos. ¿Por qué? Porque aparentemente esta tonta enana hallaba en Renji y a Hisagi la única diversión de la fiesta. Él no era el símbolo de la diversión, claro está, pero… No sabía qué pero poner, se sentía mal. Punto.
Hasta que empezó el segundo tiempo del partido, y, trascurrido un rato, Sudáfrica marcó el primer gol; algunos gritaron, otros se quejaron. Renji abrió la boca, sorprendido, Rukia no reaccionó, mientras una sonrisa casi maliciosa se asomó en los labios de Ichigo.
Aparentemente, tenía que pensar en un lugar para llevar a Rukia.
