Título: Blanco y Negro
Autor: sony!
Género: General.
Rating: PG-13

Disclaimer: Bleach no me pertenece. Le pertenece a Kubo-sensei.


Capítulo 3: El Resultado

Rukia miraba a Renji, entre enojada y divertida, (si, divertida, ¿Porqué? Lo ignoraba). Hisagi decía algo entre dientes, mientras el partido seguía su curso; más tarde el equipo mexicano se encargaría de empatar, para alegría y esperanza de muchos de los presentes.

—¿Ves, Rukia? Te lo dije —, comentó Renji, ella pareció alegrarse un poco, aún mantenía la esperanza de no perder el partido, y por consiguiente su apuesta, en pocas palabras, no quería salir con Ichigo. No porque jamás hubiera tenido una cita, sino porque una vez solos no sabrían que decir, últimamente las cosas entre los dos se ponían incómodas, en cierto modo por culpa de Isshin, que se empeñaba en molestarlos casi todos los días. Cosa a la que Rukia poco a poco se había acostumbrado, muy a su pesar.

De sus pensamientos la sacaron los gritos a su alrededor, unos de disgusto, otros de alegría, otros de tristeza. Kira se levantó de donde quiera que estuviese, quejándose del dolor de cabeza y de no saber qué hacer con el resultado inesperado:

—¿Y ahora qué, Matsumoto-san?
—Ahora, nada —, respondió la teniente de la Décima—Nadie ganó y nadie perdió.

Rukia se sintió en parte relajada, no tenía que ponerse a pensar en que tema de conversación sacarle a Ichigo, tampoco tenía que buscar algo decente que ponerse; además tampoco tenía que incomodar demasiado a Orihime, que ya parecía estar en su peor estado de tristeza.

El comentario de Isshin no se hizo esperar:
—Hijo, te perdiste la oportunidad de salir con Rukia-chan. Hasta otra será…—. A lo que el sustituto respondió con un golpe.

La sala ya estaba desocupada, o al menos sumida en un profundo silencio; la mitad de los presentes ya se había ido, algunos obligados por sus capitanes, (como Rangiku); y otros porque ya estaban aburridos, no había absolutamente nada interesante que ver, ni siquiera otro partido de fútbol, parecía como si todos estuviesen desilusionados por el resultado, claro está, muchos otros andaban felices, porque no había nada más conveniente como ése resultado.

Así que en la sala de estar de la familia Kurosaki, solo quedaban cuatro shinigamis; uno de ellos, el teniente de la Tercera, completamente dormido; el otro, el teniente de la Novena, parecía dormido, pero en realidad solo "descansaba sus ojos". Los otros dos, eran el sustituto de pelo naranja y su compañera, la pequeña integrante de la Decimotercera División; casi como se hubieran congelado en aquella posición, en el caso de Rukia, su inmovilidad se debía a que tenía a un hombre con un raro tatuaje en el rostro acostado en sus piernas pretendiendo que estaba dormido, de una manera bastante convincente, sorprendentemente, a Rukia no le incomodaba, las cosas que hacía el alcohol.

El pelinaranja se encontraba en una posición bastante incómoda, no físicamente, pues tenía todo el sofá para él solo; sino por la visión que tenía a sus pies, sentía el estómago un poco revuelto, y estaba seguro que no había aceptado nada de Rangiku, (bueno, solo un par de veces, pero solo un par); estaba plenamente convencido que era ver a Hisagi tan cómodo en un lugar que debía ser suyo; menos mal su padre no estaba allí, había ido con Yuzu y Karin a quién sabe dónde, a Ichigo no le importaba siempre y cuando no volviera para darse cuenta de la extraña escena que tenía lugar en la sala. Si era suertudo, tampoco llegaría a tiempo para darse cuenta que tramaba algo.

La shinigami se removió en su sitio, y con delicadeza retiró la cabeza del teniente de su regazo, seguro mañana no recordaría y si lo hacía, seguro que era lo suficientemente tímido como para siquiera mencionarlo. Se puso de pie y se sentó en el sofá junto a Ichigo.

—¿Ahora qué? —, le preguntó
—Hay muchos partidos más para ver
—No me interesan —, contestó Rukia—Por si no lo sabías, estoy acá por obligación tuya
—Nadie te obligó a hacer nada, Rukia. Te pregunté si querías venir y dijiste que sí
—No, no lo dije
—Sí, si lo dijiste ¡Te escuché!
—No, Ichigo, no lo dije; no seas idiota
—Enana…
—¿Qué?
—Lo dijiste. Punto—, le respondió Ichigo después de una larga pausa.
—Si lo hubiera dicho, lo recordaría—. Rukia se levantó del sofá, dirigiéndose a la puerta principal—Nos vemos después, los hollows no ven el mundial.

Ichigo no pudo evitar soltar una risita ante el comentario, curiosamente, imaginó una gran cantidad de hollows, frente a un televisor, viendo un partido de fútbol… ¿Si los shinigamis lo hacían, porque no los hollows?

—Sería estúpido —, le dijo Rukia, adivinando lo que pensaba— Eres el único que cree que eso es siquiera posible
—Nunca se sabe
—A veces eres tan…
—Oye, enana
—No me interrumpas
—Es importante
—¿Qué quieres?
—Bueno, pues… Ya sabes, hay varios shinigamis en Karakura, ellos se pueden encargar de todo, así que tú y yo vamos a descansar mañana.
—¿Tú y yo?
—Pero…
—¿"Pero" qué?
—¿Tú estás haciendo lo que creo que estás haciendo?
—Depende de que creas que estoy haciendo. Vamos, Rukia, no seas miedosa
—Está bien, mañana nos vemos—, le respondió Rukia, Ichigo soltó otra risita; desde lo alto de las escaleras, oculto, Isshin aplaudía como un niño pequeño.


Bien...
Un final relativamente abierto... Lo que pasa después, queda a su imaginación

Recuerden, los reviews son el alimento del escritor