Etto...holaa u-u
si, pueden torturarme de todas la maneras que puedan pensar :cc
pero...mas vale tarde que nunca :D
Jueves 10:30 pm
Corría lo más rápido que sus piernas podían, era la cuarta vez en la semana que llegaba tarde al trabajo y todo era culpa de ese maldito despertador que no había logrado reparar.
Tal vez aceptar la propuesta de su amigo no fuera tan mala idea.
Los transeúntes iban de un lado para otro, gritando palabrotas, escupiendo y otras cosas que prefería no nombrar por que solo lo retrasarían mas de lo que estaba.
Si fuera mas alto tendría las piernas más largar y quizás podría correr más rápido…okay, ese pensamiento careció de sentido.
Solo le quedaban tres cuadras y podría llegar, solo que no contaba con el repentino golpe que dio su hombro contra la pared.
- Valla, mira que tenemos aquí.- dijo una voz que lograba sacarlo de quicio.- perdón, juro que no te he visto.
- Akaito.- gruñó el rubio con rencor, para después levantarse y limpiar su hombro.- Sabia que eras anciano, pero no tanto como para perder la vista tan pronto.
- Lo siento hormiguita, eres tan bajito que no puedo oírte bien.- se burló el peli rojo cruzándose de brazos.- Y, ¿Cómo has estado cuñadito?
Todo el autocontrol que Len había estado guardando se fue, podía soportar muchas cosas, muchas formas de ser llamado, pero esa no, y menos viniendo de ese desgraciado cabeza de tomate.
- Porque no te mueres imbécil.- dijo el rubio lanzando un puño a la cara del mas alto.- Ups, perdón, juro que no sé que me paso.
- Je, con que quieres pelea.- murmuró Akaito mientras se quitaba algo de sangre de la boca.- Creo que podría jugar contigo.
Len sintió su estomago retorcerse cuando sintió la rodilla del chico arremeter contra el.
La gente se empezó a juntar a su alrededor animando la pelea. No tenía tiempo para esto debía llegar a su trabajo, aunque claro con su suerte llegaría mas tarde, se haría mas heridas, lo regañarían y Gakupo le daría un sermón sobre por que pelear es malo según la sagrada berenjena.
Comenzaron a batallar unos minutos, golpes iban y venían, la boca de Len sabía a sangre y su cuerpo le dolía un montón, pero, con lo testarudo que era, no se daría por vencido tan pronto.
Subió sobre unas cajas y golpeo a Akaito lanzándolo contra un puesto de frutas. El dueño enfurecido saco una escopeta y comenzó a buscar al culpable.
Quizás correr no fuera tan mala idea esta vez.
Y de vuelta a su carrera, logro llegar al restaurant con nuevos moretones, raspones y una que otra parte sangrando.
Si, hoy no era su día.
Entro intentando regular su respiración. Se encontró con el lugar casi vacío, cosa que no era normal, y con la mirada preocupada de Kaito y Gakupo sobre el.
- Puedo explicarlo.- dijo sentándose en una silla cerca de la barra.- Mi despertador se descompuso y me encontré con un tipo que…
- ¡¿Por qué estas aquí?! – gritó Kaito cogiendo sus hombros.- por todo el helado del mundo, ¡acaso quieres morir!
- ¿De que hablas idiota? – protesto el rubio soltándose.- Kyoteru no me matara por llegar tarde una ves, o dos…
- Pero yo si.- dijo Rei apareciendo de repente junto a Gakupo, quien se sobresalto por la silenciosa aparición de su compañero.- Es mas, ya tengo planeados mis métodos de tortura.
- ¿Cu…cuando llegaste? – preguntó el rubio con un ligero tic en el ojo, para después recibir la gélida mirada dorada del muchacho.- Bueno, en fin… ¿me podrían explicar que mierda les pasa a ustedes dos?
- Veras ardillita, hoy es el día de inspección.- respondió Gakupo.- Y se supone que tu y Rei deberían estar en la escuela a esta hora.
- Ahh… así que eso era.- dijo Len rascando su nuca con nerviosismo.- Eso quiere decir que si me ven acá echaran a Rei, eso explica lo de la tortura.
De repente se sintió un frio en el ambiente que izo temblar a los presentes.
- ''Así que eso era''.- gruñó Rei, petrificando al rubio.- dime ¿que prefieres?, te podría sacar las uñas, o quizás marcar tu piel con fierros ardiendo, o mejor hacer todo eso y después crucificarte y déjate al sol para que tu piel bañada en aceite se queme lentamente mientras mueres.
- Tranquilo chiquitín.- dijo Kaito intentando relajar el ambiente.- Recuerda que Len es un idiota.
- ¡Yo no soy idiota! – gritó el chico, para luego, señalar al muchacho de su edad.- Además, no se supone que tú igual deberías estar en la escuela.
- A diferencia de ti yo debo alimentar a mi pequeña Rui, así que tengo permiso para trabajar si eso no interrumpe mis estudios.- dijo el pelinegro frunciendo el ceño.- Pero tu no lo tienes por lo que llamaran al centro social y descubrirán que no fui al colegio, me tendrán vigilado y solo podre trabajar media jornada.
- Y… ¿eso es malo? – preguntó Len con curiosidad, después de todo era el quien se quedaría sin trabajo.
- Idiota.- dijo el amante de las berenjenas secamente.- Media jornada es media paga.
Rei le dirigió una ultima mirada de infinito desprecio a su amigo y se sentó sobre una mesa, el inspector estaba hablando con Kyoteru y no tardaría mucho en salir.
Kaito pasó una mano fugazmente por la cabeza de Len regalándole una sonrisa tranquilizadora, el inspector ya había salido y al ver a los dos menores realizo la tan esperada llamada.
Lunes 6:45 am
Y de nuevo iniciaba su carrera matutina. Si, el despertador aun no funcionaba.
Había salido tan rápido que ni siquiera se arregló bien la corbata ni el cuello de la camisa, aunque poco le importaba. La mochila le rebotaba contra la espalda creándole un pequeño dolor debido al peso de los libros.
Y se preguntaran que hacía nuestro pequeño Len corriendo a toda velocidad con uniforme y mochila. Bueno, después de la inspección el y su compañero fueron obligados a empezar las clases y ha solo poder trabajar media jornada.
Demás esta decir que la ira de Rei casi lo mata de maneras bastante dolorosas, pero bueno, al menos Rui había podido calmar a su gemelo.
Al llegar al inicio del puente pudo ver a los dos pelinegros esperándole para su primer día de escuela.
- Bueno días Len-kun – saludó la chica recibiendo un saludo con la mano de parte del rubio.- Veo que estas muy agitado.
- ¡Salúdala bien bastardo! – gritó Rei abalanzándose sobre el rubio, aunque su hermana se lo impidió.- ¡Por tu culpa estamos acá!
- ¿¡Crees que no lo se!? ni que me gustara ir a la escuela.- soltó Len regulando su respiración.- Ya tengo suficiente de tus torturas.
- Y eso que solo han sido de carácter sicológico.- dijo el oji dorado en forma de amenaza.- Yo que tu, cuido mi espalda.
A Len se le erizaron los pelo de la nuca. Si había algo que no quería conocer era el cuarto de torturas personal de Rei.
Comenzaron su trayecto hacia la escuela, cruzando el puente divisor.
Lunes 7:00 am
Rin no estaba acostumbrada a correr. De hecho no recordaba la última vez que tuvo que hacerlo por voluntad propia, pero ahí estaba, corriendo como alma que lleva el diablo hacia la escuela.
Al cruzar el portón segundos antes de que tocara el timbre se sintió mas orgullosa que nunca. Lo había hecho, había corrido mas de diez metros a gran velocidad y no se había muerto en el intento.
Hoy iba a ser un gran día.
Entro a la sala de clases junto con el profesor para no ser regañada, recibiendo la sonrisa de Miku y un pequeño saludo de Gumi…pero, ¿Dónde estaba Rui?
En ese momento entro la peli-negra suspirando con cansancio. El profesor saludo a la clase y pido que tomaran asiento.
Bueno, hoy tendremos mas compañeros nuevos.- dijo con desgano, la idea de tener a mas chicos que conversaran durante las clases no le animaba.- Por favor trátenlos bien.
- ¡¿Puedo preguntar algo?! – gritó Miku levantando la mano.- ¿Son niñas?
- No Hatsune, no son niñas.- y así fue como la parte masculina del aula bajo la cabeza tristemente debido a la noticia.
Mientras tanto, afuera de la sala.
- Len, estoy preocupado.- habló Rei cruzándose de brazos.- No sabemos lo que puede haber tras esa puerta.
- ¿Estudiantes? – respondió el rubio.- Después de todo es una sala.
- Ese es motivo de mi preocupación.- soltó el pelinegro mirando fijamente a la puerta, mientras que su compañero lo miraba sin entender.- Millones de personas de genero masculino respirando el mismo aire que mi preciada hermana, están cerca de ella, la miran, la escuchan, le hablan… le contagian todos sus repugnantes gérmenes.
- Etto… sabes que solo hay 34 estudiantes ¿cierto? – informo Len queriendo salvar a sus nuevos compañero de una posible desgracia.
- Exacto, 34 almas de las cuales deberé proteger a mi inocente Rui.- dijo Rei dramáticamente, llevándose una mano al pecho.- No sabes por la angustia que paso.
- Creo que Rui ya esta grande.- soltó Len mirando a su amigo.- Algún día la tendrás que dejar ir.
Rei miró a Len por unos segundos, no se había colocado a pensar en ello. El y Rui eran hermanos, pronto crecerían y se tendrían que separar… ahora que lo pensaba, eso era muy triste.
Justo cuando Rei iba a volver a hablar la puerta fue abierta.
- Pasen rápido por favor.- dijo el profesor con cansancio.- Ah, y si una chica de coletas les habla no le sigan el juego.
- ¿Por qué? – preguntaron los dos, claro que sabían que la chica era Miku.
- Por piedad.-respondió el hombre.
Len entro sujetando su mochila amarilla con una mano, mientras que Rei lo seguía con su típica mirada seria.
- Buenos días, mi nombre es Higurashi Len.- comenzó a mirar a su clase por un momento.- espero que nos llevemos bien.
- ¡Len-kun! – gritó Miku desde su asiento.- No sabía que ibas a venir a la escuela.
- Yo tampoco.- susurró el rubio para si.
- Bueno días.- ahora le tocaba a Rei presentarse, lo cual era una cosa que no le gustaba mucho.- Mi nombre es Kagene Rei, un placer.
- ¿Eres el hermano de Rui-chan? – preguntó un chico de la última fila.- Eso explica el parecido.
- ¿Por qué la llamas por su nombre? – un aura oscura comenzó a emanar de su cuerpo.- No sabia que te gustase la idea de morir.
- ¡Onii-san! –gritó Rui inflando los mofletes, atrayendo la atención de su reflejo.- No hagas eso, acá nadie me hará daño.
- Bueno.- dijo volviendo a su estado normal.- pero acecinare al que se atreva.
La clase completa sintió un escalofrió recorrer su espalda, Rei era de las personas que daban miedo.
Se sentaron en sus respectivos puestos y dieron comienzo a la clase. Len saco su cuaderno y su libro, ambos les habían sido entregados por el centro social, iba a comenzar a escribir cuando se dio cuenta de que no había traído lápiz.
No supo por que, pero le echo la culpa a su despertador.
Bien su puesto estaba al lado de la ventana, por lo que tenia tres opciones: pedirle un lápiz a un tipo detrás suyo que no mostraba indicios de siquiera haber tenido uno en todo el año. Preguntarle a Rui que estaba a su lado siendo observada por Rei (lo cual la descartaba), o pedirle un lápiz a la persona en frente suyo que estaba con la cabeza apoyada en mesa, posiblemente durmiendo.
Tenia que pensar cual de las tres le molestase y doliera menos.
Decidio estirar la mano y sacudirle el hombro a la persona de al frente. Esta levanto la cabeza y volteo para ponerle atención.
Lunes 7:35 am
Len mira a la persona de enfrente voltearse y arreglar un poco el moño de su melena. Siente unas pequeñas mariposas en el estamos, las cuales atribuye al hambre que siente.
Lunes 7:35 am
Rin voltea a ver que quiere el culpable de arruinar su siesta, arregla el moño de su cabello y abre los ojos encontrándose con una mirada cristalina. Siente su estomago retorcerse.
Lunes 7:36 am
- ¿Kagamine- san? –pregunta desorientado el muchacho.- No te había visto.
- ¿Higurashi-kun? – preguntó la rubia a su compañero.- ¿Qué haces en mi misma clase?
- Larga historia.- dice Len mirando a los azules ojos de su compañera, quizás por demasiado tiempo.- Emm… - los dos apartan la mirada bruscamente.- ¿Tienes un lápiz?
- Ehh…si toma.- Rin le pasa un bolígrafo con una llave de fa grabada.- quédatelo.
- Gracias.- Len sonríe y ambos vuelven a sus tareas.
Lunes 8:50 am
Como suele suceder en cualquier escuela normal, al llegar nuevos alumnos se forma un gran alboroto. Por toda el aula se escuchaban diversas preguntas… ¿De donde vendrán?, ¿Serán simpáticos?, ¿No crees que son muy guapos?, y todo ese tipo de cuestionamientos que se hace la gente al ver una persona nueva.
Bueno, casi toda la gente menos Rei Kagene.
Su mente estaba demasiado ocupada mirando fijamente a su hermana hablando con una amiga. Si, había estado en la misma posición desde que comenzó el receso.
- Oye, pestañea.- dijo Len mientras movía una mano frente a su compañero.- Deberías relajarte.
- Hay demasiadas personas.- contestó hundiéndose en su silla.- y no se por qué, pero creo que Gakupo nos esta mirando.
- ¿¡Donde!?.- gritó sorprendido el rubio encendiéndose bajo una mesa.- Ese pervertido es capaz de habernos seguido.
Rei asintió mirando con inseguridad hacia los costados. Ellos bien sabían que el peli morado era un ser impredecible.
Lunes 8:49 am
- ¿En serio crees que esto esta bien?- preguntó Kaito a su compañero.- Los adultos no pueden estar acá en este horario sin autorización.
- No seria la primera vez que me pillan en algo parecido.- Kaito tembló ante la respuesta de su morado amigo.- Mira, desde acá puedo ver a nuestras pequeñas ardillitas.
Podían ver a Rei y al rubio hablando unos minutos mas tarde, aunque les pareció extraño que se escondieran repentinamente.
- ¡Vamos! – gritó Gakupo.- Muestren algo para los recuerdos niños.
- ¿Se puede saber que hacen acá?- se oyó una voz detrás de ellos haciéndolos temblar de pies a cabeza.
- Te dije que no era buena idea.- suspiro Kaito, dejándose arrastrar por la directora del instituto.
bueeno, depues de una LARGA espera aca esta el capitulo u-u'
si les interesa saber por que demore tanto, la razon es que mi computador lleva unos cuantos meses muertos y bueno, no he tenido tiempo de escribir y subir capitulos
mismas sinceras disculpas :cc
De echo estuve a punto de descontinuar este fic, pero lei los review y dije ''¡vamos repollo tu puedes!''
asi que muuuchas gracias por sus maravillosos reviews *-* son mi razon para continuar
en el siguiente capitulo comienza lo bueno _ djkdj
adios! *-*
