Hola! Hoy hay capítulo gracias a Gise y a Asuka! la primera por insistir y la segunda por corregir este capítulo, las adoro chicas!
no los aburro más y les dejo el cap, espero lo disfruten ;)
Capítulo 6: Realidad
― ¿Me dirás por qué estás nerviosa? ― Preguntó él curioso. Estaban en la cocina preparando el desayuno y Harry observaba como ella amasaba una corpórea masa amarillenta contra el mesón con tanta fuerza que él sentía casi pena por la mezcla de agua y harina.
― ¿Me preguntas por qué estoy nerviosa? ― Alegó histérica aporreando la masa con vehemencia contra el mesón ― Sirius no tardará en llegar y resulta que hace tres años no lo veo y ¿tú me preguntas por qué estoy nerviosa?
― Debes relajarte...
― ¿Cómo? ¡no puedo!
― ¡Vamos Ginny! solo es Sirius y ya lo viste...
― ¡Él vio mi espalda yo no lo vi! ― Replicó angustiada. Harry se acercó a ella y la abrazó rodeando su cintura y con ternura tomó sus manos con residuos de masa amarillenta y las quitaba con una lentitud que calmó a Ginny.
― Debes relajarte ya verás que más tarde estarás sentada y bromeando con él, consintiendo a su niña ― Sonrió y ella en un acto impulsivo se giró y lo abrazó fuertemente, necesitando su contacto ― ¿Te das cuenta que ensucias mi sudadera con harina verdad? ― Ginny rió y asintió.
― Lo siento ― Se excusó.
― No hay problema ― Susurró Harry perdido en todos los sentimientos que esa pequeña mujer le hacía sentir, ella lo miró a los ojos y con una ternura e inocencia embriagadora buscó su boca y lo besó lenta y profundamente.
― ¿Puedo besarte cuando quiera? ― Sonrió coqueta.
― Puedes besarme cuando quieras ― Le confirmó y ella sonrió ampliamente.
― ¿Qué somos?
― Amigos ― Susurró anhelando poder tenerla entre sus brazos una vez más. Sonrió y con habilidad depositó la masa sobre un recipiente de vidrio y lo dejó a un lado del mesón aún cubierto por una gruesa capa de harina. La tomó de la cintura y la alzó hasta sentarla sobre el mesón ella sonrió y negó.
― Esto los amigos no lo hacen, ni siquiera lo desean ― Rió provocadora.
― ¿Qué está deseando hacer con su amigo en este momento señorita Weasley? ― Preguntó él sonriendo de lado deslizando sus manos por debajo de la falda de lana de la pelirroja sin apartar su mirada de los castaños ojos de Ginny, ella se mordió el labio y lo miró ruborizada.
― Lo que estoy deseando en este momento no es algo bueno ― Harry sonrió ilusionado y la besó con fuerza, brusquedad, pero con esa dulzura innata en él que estaba en cada uno de sus actos. Las manos de Ginny, se escurrieron hasta rodear y tomar con fuerza los cabellos de la nuca de Harry al tiempo que un suspiro se escapaba de su boca.
― ¿Podrías definir que es para ti "algo no bueno" pelirroja? ― Masculló Harry excitado.
― Querer morder esa dulce boca que tienes... ― Jadeó cuando las manos de Harry bajaban lentamente sus bragas. Ella no se quedó atrás y comenzó por desabotonar los pantalones de su amigo y bajar lentamente la cremallera torturando a Harry sintiendo su excitación crecer cuando sus dedos lo rozaban.
― Los amigos no desean hacer esas cosas... ah, Ginny ― Estaba perdido y excitado, besó ese blanco y delicioso cuello que concentraba un aroma cautivador que lo enloquecía ella ronroneó excitada cerca de su oído.
― No deberíamos... Harry ― Jadeó ― continuar ― Advirtió ella, pero los besos y las caricias de su amigo en ella la dejaban fuera de juego. Sentía que perdía sus fuerzas ante sus caricias y no podía rechazar ese amor que representaba Harry para ella.
― No voy a parar ahora, no puedo amor ― Sonrió mordiendo el oído de Ginny provocando un espasmo en ella.
― Sirius llegará pronto...
― Nunca llega a la hora convenida ― Le aseguró mientras acariciaba los pechos de la pelirroja por sobre la blusa de algodón.
― ¿Estás seguro? ― Jadeó.
― Sí, mi vida ― Ella sonrió y arremetió contra el bóxer deslizando su mano por dentro.
― Espera ― Gruñó ― tengo un condón en el bolsillo... ― Ella rió sin dejar de mover su mano dentro de la ropa interior de Harry.
― Me encanta tu responsabilidad pero tomo poción anticonceptiva, hoy en la mañana no lo recordaste ― Sonrió mordiendo el mentón haciendo suspirar a Harry.
― Me tomaste por sorpresa, no iba a pensar en un maldito condón cuando te tenía desnuda en mi cama ― Ginny soltó una carcajada estruendosa que hizo sonreír a Harry ― Entonces desechamos el condón.
― Definitivamente, me gusta sentirte dentro de mí Harry, me vuelve loca hacer el amor contigo ― él jadeó ante esa respuesta, impaciente tomó la mano de Ginny que estaba dentro de su ropa interior y con fuerza entró en ella. Ambos sintieron un alivio que no se comparaba con nada, la desesperación por sentirse era abrumadora, agobiante y el poder estar ahora en los brazos de Ginny, era una tormenta después de una sequía, una libertad deslumbrante después de un encierro agónico y debilitante.
― Eres hermosa ― Resopló él rigiendo un ritmo sincronizado que a pesar de la experiencia inexistente de los cuerpos ejercía un especial y único acoplamiento. Harry se fundía en ella con una familiaridad que descontrolaba a Ginny, a límites insospechados y en esa ruta a perder el raciocinio solo podía disfrutar como nunca de un hombre porque sabía que la amaban y en ese momento al sentir los movimientos de Harry contra ella, sus caricias desesperadas, sus jadeos constantes, sus miradas penetrantes sobre ella se sentía venerada, exultante y eufórica. Estaba preparada para tocar el cielo. Harry se aferró al mesón repleto por la harina invadiendo sus manos también.
― Un poco más... si, así... ah Harry ― Jadeaba Ginny y él complació a su pelirroja.
― ¡Harry llegué! ―Anunciaba la dominante voz de Sirius en la sala.
― Mierda ― Resolló Harry "Faltaba tan poco" se lamentó deteniendo poco a poco las embestidas
― No pares ― Demandó ella desesperada.
― Sirius... ― Ella rodeó la cintura de él con sus piernas.
― Debe continuar señor Potter o de lo contrario no tendrá postre esta noche en su cama ― Sonrió ella provocadora y lo besó con desenfreno hundiéndose en él, comiéndole la boca en ese fogoso beso, las embestidas retomaron el ritmo y solo un minuto después ambos sonrieron satisfechos luego de haber alcanzado el orgasmo, se acomodaban la ropa sin dejar de besarse, sonriendo igual que niños culminando una travesura ― ¡Harry! ― Lo llamó ella cuando él salía de la cocina para reunirse con Sirius él se giró y la miró sonriendo ― te llevas mis bragas ― Le recordó divertida.
― Te ves más linda sin ella ― Y sin decir más, salió de la cocina para ir hasta la sala donde seguramente estaría su padrino ― ¡Sirius!― el animago alzó la vista del periódico y lo miró divertido.
― ¿Dónde estabas? ― Preguntó risueño.
― Preparando el desayuno ― Respondió él en un tono pícaro.
― Que bueno porque tengo hambre, espero que hicieras algo exquisito ahijado.
― Fue demasiado exquisito padrino ― Rió. El otro hombre lo miró atentamente y frunció el ceño al ver ese brillo soñador y esperanzador en los ojos de Harry y él que pensaba que estaría molesto.
― ¿No estás enojado? ― Inquirió receloso.
― ¡No! ¿Por qué habría de estarlo? ― Rió rozagante.
― Porque hace unas horas te interrumpí un polvo que no era con tu futura esposa ― Harry borró su sonrisa al recordar a Sophie, el remordimiento lo invadió por completo y un acuciante dolor en el pecho lo abrumó ― Aún estás a tiempo de evitar esta locura ― Le recordó Sirius en un extraño tono serio. Harry lo miró por unos segundos, dubitativo y luego sacudió la cabeza ― ¿qué tienes en la cabeza?
― Tampoco te pases, tengo muchas cosas en la cabeza...
― No torpe, no me refiero a eso tienes algo en el pelo... ― Se acercó a su ahijado y lo examinó con la mirada.
― ¿Qué tengo? ― Preguntó Harry llevándose una mano al cabello.
― No sé que es con exactitud por eso te pregunto, en la sudadera tienes una mancha blanca y... ― De un manotazo hizo que Harry girara y soltó una sonora carcajada ― ¡...en el culo también tienes una perfecta mano impresa en la nalga derecha! ― Rió.
― Deja de decir idioteces ― dijo malhumorado y sonrojado.
― Es verdad cornamentita ¿Con quién mierda estás crío?
― Escucha Sirius la persona que está conmigo está un poco nerviosa, es un tema serio...
― ¡Bah! deja el misterio muchacho.
― ¡Escúchame una vez en tu vida Black!
― ¿Está buena?
― Como ninguna ― Suspiró resignado y su padrino rió ― Es perfecta Sirius.
― ¡Mierda cornamentita! no te veía así desde que la pecosita se fue...
― Es la pecosita ― Sonrió embobado.
― ¿También es pecosa? no me digas que es pelirroja también...
― Pecosa, pelirroja, hermosa, estoy enamorado de ella...
― ¿Ginny volvió? ― Inquirió incrédulo cayendo por fin en la cuenta.
― ¡Sí canuto! ― Exclamó feliz. Sirius lo miró atónito sus ojos brillaron levemente y se llevó una mano a la frente.
― ¿Mi niña está aquí?
― Hola Sirius ― Susurró una suave voz a sus espaldas los dos giraron y Harry le sonrió. El jefe de los aurores miró impertérrito a la muchacha se acercó a ella lentamente y con una suavidad inusitada le acarició la mejilla paternalmente. Ella esbozó una sonrisa nerviosa y miró a Harry. Sintió la tranquilidad que necesitaba él, siempre le infundía esa clase de sentimientos sabía que estando él nada malo ocurriría, nada malo le podía ocurrir. Volvió a mirar a Sirius ― ¿cómo estás? ― Preguntó en un hilo de voz el animago sonrió y la estrechó entre sus brazos con fuerza.
― Pecosa ― Susurró y ella no pudo controlar el llanto y así se quedaron unos minutos. Harry sentía la necesidad de hacer volver a Ginny a su casa junto a su familia del sitio que jamás debió salir, ese era su último objetivo que tendría relación con Ginny, porque después de esa meta vendría su boda y ante eso ya no podía hacer nada.
― Perdóname ― escuchó el susurro ahogado de Ginny, mirando a su padrino.
― ¿Por qué? ― Inquirió el desconcertado y ella esbozó una sonrisa melancólica.
― Por abandonarte durante todo este tiempo ― Susurró apenada.
― Tenías razones para hacerlo aunque no las comparto te entiendo. Me dolió el hecho que no confiaras en mí pero ya hablaremos de eso antes de que te vayas Ginevra ― Le sonrió con cariño.
― Tendremos mucho tiempo para hablar ― Sirius la miró frunciendo el ceño.
― ¿Cuántos días te quedarás? ― Inquirió confundido.
― Muchos días, indefinidamente ― Sonrió Ginny mirando de soslayo a Harry ― no muevo mi maldito trasero de Londres Sirius ― Añadió riendo y Sirius la imitó en segundos mientras la abrazaba feliz, Harry los miró sonriendo, esos no cambiaban.
Los tres desayunaban entre risas y bromas por parte de Sirius y Ginny las devolvía con la misma picardía que las hacía el padrino de Harry. Entre anécdota y anécdota que decían la pelirroja y el jefe de aurores de desternillaban de la risa y Harry reía tan fuerte como ellos, contagiado de la alegría que los dos exudaban pero esa felicidad que aspiraba tenía solo una responsable y era Ginny. A veces ella no reprimía sus actos y lo acariciaba y besaba sin pudores en frente de Sirius y Harry parecía un adolescente respondiendo con la misma efusividad de ella. La adoraba. Sirius solo sonreía y fingía concentración en su café, casi al final de la charla Ginny se levantó dando saltitos y corrió al baño.
― Jamás he visto ese brillo que hay en tu mirada Harry ― Sonrió Sirius masticando un trozo de pastel y Harry le devolvió una sonrisa genuina.
― Jamás había estado con ella ― Dijo encogiéndose de hombros.
― Solo mi niña te haría perder la cabeza, Potter.
― Ya no es una niña ― Objetó él rápidamente.
― ¡Oh no! tienes razón, dado a la imagen que vi hoy en la mañana en tu habitación... pendejo de mierda ¡manoseaste a mi niña! ― Le lanzó una miga de pan en la cara y Harry como buen buscador la atrapó en el aire y sonrió con autosuficiencia.
― No hice nada que ella no quisiera...
― Estás enredando tu vida Harry ― Le advirtió Sirius serio. Harry dejó de sonreír y apoyó ambos codos sobre la mesa y se masajeó las sienes, consternado.
― Lo sé Sirius, pero ella está aquí.
― Entonces no te cases ― Urgió rápidamente su padrino.
― No podría hacerle eso a Sophie ― Replicó obstinado.
― Lo que estás a punto de hacer es peor para esa muchacha.
― ¿Qué se supone que hago? ― Preguntó desesperado.
― Tomar la peor decisión al casarte para sentir estabilidad en tu vida con una persona que no amas ― Soltó Sirius indolente ― Jamás olvidarás a Ginny casándote.
― Eso no es verdad yo sí quiero a Sophie...
― Pero aparece el amor de tu vida y sin dudar un segundo te acuestas con ella ― Le recordó su padrino pedante.
― Ella no me ama y jamás lo hará, éstos días solo serán un sueño antes de despertar a la realidad y eso ella y yo lo sabemos ― Le aclaró. Intentó infundir en esas palabras la seguridad que no sentía en ese momento. Unos golpecitos se escucharon en la puerta principal al tiempo que Ginny volvía a la cocina sonriendo.
― Yo iré ― Dijo ella guiñando un ojo a Harry y se dirigió a la sala sonriendo como posesa llegó al vestíbulo de la casa y con cuidado abrió puerta. La felicidad se fue, siendo reemplazada por los nervios y la angustia ― Ron...
uhhh! apareció Ronald! jajaj bueno soy mala para comentar el capítulo espero que ustedes lo hagan más abajo! jaja
quería agradecerles la oportunidad que le brindaron a mi otra historia "Comenzar de nuevo" hasta hoy me llegan reviews alentadores! son geniales! estoy muy emocionada y por eso lo menciono acá! jaja
nos leemos en comentarios!
los quiero!
