Hola gente linda!
Súper rápido! capítulo para mis locas profesionales de la locura, sí así mismo! (Isa, Andre, Mar, Belen, Angelito, Gaduna, Karla) Las adoro mis amores amorosos! bien redundante, ya? =)
Ed, eres impresionante te quiero amigo! Yeguaza he cumplido! Susy hoy empatamos pero no importa "Pero bulla levanta la cabeza y verás que esta hinchada no te va a abandonar" U de Chile te amo más que nunca!
Lo más probable es que vean errores ortográficos y gramaticales y desde ya les pido MIL DISCULPAS hoy comencé y terminé de escribir el cap lo que es lógico y no lo corregí :/ que irresponsable por Dios!
les dejo el cap y espero lo disfruten!
Capítulo 8: La familia Weasley
La señora Weasley miraba obnubilada a su hija menor como si no diera crédito a lo que veía, imágenes cruzaban su mente dolorosamente recordando la niñez de su adorada hijita. Era impactante para ella verla después de tres años de ausencia donde no hizo más que extrañarla.
― Mamá ― Murmuró ella mirando los castaños ojos de su madre tan iguales a los de ella las lágrimas surcaron el rostro de Molly recordando cada segundo que Ginny estuvo lejos de su hogar y de su vida tres años para una madre lejos de su hija eran suficientes para ella e independiente del dolor y las preguntas esbozó una sonrisa emocionada y abrió los brazos Ginny decidida sonrió abiertamente y se lanzó eufórica a los brazos de su madre. Ambas se estrujaron fuertemente pretendiendo recuperar aquellos abrazos y mimos que se debían.
Harry sonreía feliz y aliviado una parte del pasado de Ginny estaba reconciliado solo faltaba limar asperezas con la otra mitad: El resto de los Weasleys.
― Mamá, Hermione pregunta... ― Ron dejó de hablar al ver a su hermana abrazando a su mamá sorprendido.
― Mira cariño la sorpresa que Harry nos ha traído ― Decía Molly acariciando la mejilla pecosa de Ginny sonriendo encantada. La pelirroja menor le lanzó una furtiva mirada acompañada de una sonrisa tímida a su hermano que él no devolvió.
― !Vaya! me alegro por ti mamá pero yo no estoy tan interesado en la visita como tú ― Espetó él congelando el alma de Ginny, giró sobre sus talones y se alejó de allí.
― Dale tiempo no ha sido fácil para él ― Se apresuró en decir Molly secando las lágrimas de su hija ella asintió e inesperadamente Molly se lanzó a los brazos de Harry quien sorprendido sonrió y correspondió el abrazo ― Gracias por devolverme a mi hija, corazón ― Susurró Molly, Harry y Ginny se miraron y se sonrieron cálidamente.
― Fue ella quien volvió a nosotros, Molly ― Suspiró él.
― Como sea ― Sonrió ella tomando una mano de Harry y la mano de su hija ― Lo importante es que estás aquí, con tu familia, con las personas que te aman ― Sonrió ella mirando con afecto a Harry.
― Te extrañé tanto mamá ― Mugió Ginny contemplando los emocionados ojos de su madre ― Perdóname ― Imploró y Molly la besó maternalmente en la frente.
― No tengo nada que perdonarte cielo, ya tendremos tiempo de hablar lo importante ahora es que vuelvas a nosotros como antes ― Le sonrió Molly y Ginny buscó la mirada de Harry y encontró también una sonrisa. La señora Weasley apretó la mano de su hija y con una rapidez inusitada y alarmante para Ginny la condujo hasta la sala donde estaba el resto de la familia. El bullicio de los Weasley era inexplicablemente acogedor para Ginny todos ensimismados en sus quehaceres hablando animadamente unos con otros que no repararon ella y sin embargo Ginny sonrió exultante. Unos pasos la distrajeron y miró hacia las escaleras, una bonita mujer la miraba sorprendida desde las escaleras.
― ¡GINNY! ― Exclamó Hermione y todos los hombres la miraron con el ceño fruncido y luego con rapidez voltearon a ver hacia el lugar en que miraba Hermione.
― Hola ― Murmuró ella nerviosa siendo observada por todos los Weasleys y por el rabillo del ojo vislumbró un torbellino castaño acercarse hasta ella y estrecharla fuertemente.
― ¡Ginny! ― Exclamó ― ¡Oh Merlín santo eres tú! ― Se separó unos segundos para mirarla a los ojos ― ¡Eres tú! ― Repitió ocasionando una risita tímida en Ginny mientras era apretujada en un nuevo abrazo por su cuñada.
― Hola Hermione
― ¡Hay tanto que hablar!
― Y hablaremos ― Sonrió.
― ¡No puedo creer que seas tú! ― Exclamó y Ginny volvió a reír.
― Hermione no acapares a la visita, por favor ― Dijo una voz demasiado solemne que sorprendió a Ginny y Hermione la soltó.
― ¿George? ― Aventuró la pelirroja.
― Así es ― Dijo él mordaz.
― ¿Algún problema Weasley? ― Inquirió la gruesa y severa voz de Harry y Ginny no pudo evitar sentirse maravillosamente apoyada por él en ese momento tal como lo había prometido, una mano de Harry se posó sobre su hombro y la reconfortó de inmediato, suspiró.
― Dime tú Potter ¿algún problema con el gemelo Weasley? ― Cuestionó Fred dando un paso hacia adelante.
― Lo dudo gemelo Weasley ― Puntualizó George.
― Oh, eso pensaba.
― Miren a quien tenemos aquí ― Prosiguió George.
― La hija pródiga
― La pecosa
― La enana
― La inteligente
― La coqueta
― La traviesa
― La Loca Freddie
― La del carácter infernal, gemelo Weasley.
― Nuestra hermanita pequeña
― ¿Vienes para quedarte? ― Preguntó Fred mirando a su hermana ella asintió y los gemelos sonrieron ― ¿Quieres abrazarla tú primero George?
―No, tú eres mayor por unos segundos creo que el honor es todo tuyo.
― Pero a ti te falta una oreja...
― Pero...
― ¡Ya basta! ― Exclamaron Molly y Hermione contrariadas. Fred y George se acercaron a Ginny y la abrazaron torturándola en caricias y risas en pocos segundos el abrazo se transformó en grupal. Harry miraba la escena disfrutando cada segundo que podía escuchar la risa contagiosa de Ginny. Le pareció extraño no ver al señor Weasley mimando a su hija y lo buscó con la mirada... apoyando ambas manos sobre la mesa del comedor observando a sus hijos con ternura y un brillo que Harry no pudo identificar en su mirada estaba Arthur, un poco más atrás en un rincón estaba Ronald y le sorprendió ver una sonrisa en sus labios y su mirada emocionada y brillante mirando a su hermana. Mucho más cerca estaba Percy intentando abrazar a Ginny sin abandonar sus aires de solemnidad.
Unos minutos más tardes el abrazo se deshizo en medio de risas y Ginny miró expectante a su padre quien le devolvió una mirada seria pero gentil sin abandonar la postura en la que antes Harry lo había visto. Ella miró unos segundos a su amigo y éste le guiñó un ojo en señal de ánimo y ella le sonrió. Miró nuevamente a su padre nerviosa y encaminó hasta él dubitativa y cuando estuvo frente a progenitor compuso una sonrisa tímida.
― Mi niña... ― Susurró él mirando los ojos castaños de su hija tan parecidos a los de su mujer, sonrió y recordó el momento en que Ginny nació y su mundo dio un giro estrepitoso al saber que era una niña, su niña. Estaba dedicado guiado por la ternura a cuidar cada paso de su princesa porque si ella se lastimaba en cada paso que diera el dolor no iba compadecer ante él, si ella caía él caería con ella y el dolor lo compartirían. Evocó aquella vez que ella dijera por primera vez papá y fue la cosa más dulce del mundo miró a su mujer y ella le sonrió con ternura al comprobar las lágrimas en los ojos de su esposo promovido por la palabra que su hija acabara de aprender. Después vinieron las noches tormentosas en las cuales los gemelos quisieron reclutar a su niña como una más dentro de sus travesuras como sufrió cuando la vio saltar del segundo piso desafiando a sus hermanos alegando que ella no era una débil y lo peor de todo fue cuando se lastimó su brazo pero ella continuaba con una sonrisa triunfal al ver los rostros sorprendidos de sus hermanos... ella era su pequeña, su princesa, la niña de sus ojos aún convertida ya en una mujer de veintitrés años. Y eso lo supo desde el momento que volvió a escuchar su risa contagiosa rodeada de sus hermanos Ginny creció dentro de una familia que regalaba amor y justamente por eso no entendía como ella tres años atrás había huido de su familia, de sus hermanos y de sus padres. Jamás estuvo preparado para el rechazo de su hija, no lo comprendió durante tres años y ahora que veía los ojos embragados de lágrimas de Ginny no lograba comprender aquel nefasto capítulo de su vida había una brecha de tiempo, una falta de hojas de ese capítulo para poder comprender el libro. Y esa especie de fisura no se cerraba con solo ver a su niña.
― Papá ― Susurró emocionada ― Dame tiempo para lograr que me perdones, por favor ― Imploró ella ― Ya no me volveré a ir papi, nunca más ― Con suavidad tomó las manos de su padre que parecían tan firmes apostadas sobre la mesa las alzó e hizo que su progenitor la abrazara casi a la fuerza. Arthur cerró los ojos y se impregnó del calor de su hija miró a Molly por sobre el hombro de Ginny y la vio sonreír como hace tres años ella no lo hacía, debía admitir que eso era algo bueno.
― Me alegro que estés bien cariño pero no me pidas que actúe como si nada hubiera pasado hace tres años te fuiste de esta casa sin importarte nada ― Ginny lo miró a los ojos sin dejar de abrazar a su padre.
― Lo sé y estoy arrepentida papá...
― Con eso no basta corazón lastimaste a tu madre y a tus hermanos.
― Yo nunca quise eso yo solo...
― Pensaste en ti, princesa...
― ¡No me trates con indiferencia, golpéame si es necesario pero no me trates así papito, por favor! ― Sollozó desesperada ante la tranquilidad de su padre se aferró al cuerpo de su viejo esperando que él la salvara de todos sus males tal como lo hizo aquel héroe de infancia que Arthur representaba en su vida.
― Ginny...
― No ― Hipó ella en su pecho. Arthur sin saber porque miró a Harry suplicante y él se acercó a ellos.
― Ginny ― Susurró Harry.
― Cariño ― Arthur logró separarse de su hija la miró unos segundos y luego se dirigió hasta las escaleras perdiéndose de la vista del resto. Molly presurosa siguió los pasos de su esposo y Ginny sollozó en los brazos de Harry.
― Tranquila mi amor ― Susurró Harry en el oído de la pelirroja solo para que ella lo escuchara.
― Dale tiempo al viejo, enana ― Intervino Bill acercándose a ellos, con dulzura acarició la brillante melena de su hermana.
― Mamá convencerá a nuestro padre ― Susurró Fred con picardía y todos sonrieron.
― ¿Por qué no preparamos la mesa en el jardín para que almorcemos? ― Sugirió Hermione.
― ¡Siempre tan brillante cuñada! ― Exclamó un entusiasta Percy y todos lo miraron extrañados ― Es la emoción del momento ― Se excusó.
― De acuerdo, entonces ¡al jardín! ― Repitió Hermione
― ¡Siempre tan brillante cuñada! ― Exclamó George y esta vez todos rieron.
― ¡Yo dije lo mismo y nadie rió! ― Alegó Percy.
― Él lo dice con gracia Percy ― Suspiró Charlie resignado.
― Tú lo dices como si fueras Umbridge rogándole una cita a Hagrid ― Explicó Fred.
― En definitiva la comedia no te queda ― Concluyó Harry acariciando la mejilla de Ginny y todos asintieron.
― Los extrañé ― Suspiró Ginny más tranquila y relajada como nunca en los brazos de Harry.
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La tarde avanzó con rapidez gracias a los chistes de los gemelos, los comentarios acerca del ministerio por parte de Percy, las aventuras de Charlie, las charlas interminables de Bill, las atolondradas exégesis de Ron, las miradas nostálgicas de los señores Weasley, las constantes caricias de Harry en su mano izquierda... todo estaba bien.
― Estos no cambian ― Decía Hermione contrariada ― El partido de Quidditch no puede faltar.
― Déjalos así son felices ― Sonreí Molly, solo estaban las tres sentadas al rededor de la mesa saboreando un exquisito helado de lúcuma, todos los hermanos de Ginny y Harry estaban jugando mientras que el señor Weasley había optado por toma una siesta aunque Ginny sabía que en realidad su padre no quería verla ― Cariño ¿Rose está bien?
― Sí, ahora está con mis padres.
― Yo... ― Comenzó Ginny
― No te preocupes mañana muy temprano traeré a Rose para que la conozcas... por cierto ¿dónde están tus cosas?
― Es verdad cariño, deberías traer tus cosas...
― Mamá no te sientas mal pero no podría volver ahora...
― ¿Por qué? ― Interrogó ella.
― Quiero volver cuando tenga todo resuelto con mi papá y con Ron. En este momento estoy viviendo en la casa de Harry...
― ¿Sirius te vio? la corredera de baba debió ser impresionante ― Rió Molly y Ginny la observó Feliz.
― Estoy contenta de estar aquí de nuevo.
― Ya verás que todo se solucionará ― Le aseguró su amiga.
― Vengo enseguida iré a ver si tu padre necesita algo...
― ¡Voy contigo suegra! ya casi me hago pis ― Las tres mujeres rieron.
― Veo que mi hermano te contagió algunas mañas ― Hermione le sacó la lengua y abrazó a Molly por los hombros y juntas caminaron hasta la casa mientras Ginny las observaba sonriendo. Suspiró feliz embargada por el ambiente hogareño que en ese momento exudaba. Estaba en casa, lucharía por ser perdonada por su hermano y padre, y Harry... suspiró y sonrió al recordar la incondicionalidad de su amigo él era un hombre protagonista en su vida.
Decidió mirar el juego de los chicos y rió divertida cuando vio a Ron protestar por una jugada de dudosa procedencia de Fred mientras Bill hacía morisquetas de Ron y Charlie y Harry reían a más no poder. Se detuvo un instante en esa risa contagiosa de Harry y una electricidad potente le recorrió el cuerpo. Una música la saco de su ensimismamiento y vio que provenía del celular de su amigo anunciando un nuevo mensaje de texto quiso ignorarlo y concentrar su atención en el juego... pero no pudo, la curiosidad ganó la batalla esta vez. Tomo el celular y con ahínco desbloqueó el teclado y sonrió al ver una fotografía de ella como protector de pantalla pero la sonrisa se fue a la mierda cuando leyó el nombre de contacto que había enviado el mensaje de texto. "Amor" decía en la pantalla molesta presionó la tecla que dejaba a la vista el mensaje.
"Hola mi vida, ayer no pude atender tu llamado porque estaba haciendo las últimas pruebas para el vestido de novia, ni te imaginas ¡está precioso! mientras me quitaba el vestido pensaba en nuestra noche de bodas, en tus besos, tus caricias, en ser tu mujer para toda la vida cariño, te he extrañado tanto, extraño hacer el amor con usted señor Potter... más tarde te llamo, te amo, Harry"
Ginny lanzó el celular sin cuidado alguno sobre la mesa "Que rápida resultó ser la tal Sophie" pensó ella enfurecida "¿cuándo la llama?" lo más probable es que lo hiciera cuando Harry estaba en el ministerio porque cuando él estaba en la casa no se separaba un segundo de ella, juntos preparaban la cena en algunas ocasiones o simplemente se encerraban en la habitación y disfrutaban haciendo el amor. Pero el mensaje era claro ambos mantenía la comunicación, los dos se llamaban... los dos se buscaban. Refunfuñando tomó el celular una vez más y decidida fue hasta la casilla de mensajería y busco la opción "Enviados" solo habían tres y todos como único destino al contacto "amor" enojada comenzó a leer el más antiguo de hace exactamente siete días.
"Disfruta estos días Sophie, estas dos semanas no haré otra cosa que pensar en ti cariño, ya te extraño, te amo"
Los celos la embargaron y unas lágrimas le nublaron la vista enojada leyó el siguiente mensaje de hace cinco días.
"Te amo Sophie"
"Hace cinco días ya estabas conmigo maldito" pensó Ginny encabritada y desesperada leyó el siguiente mensaje.
" Sophie necesito hablar contigo te he llamado toda la mañana y no me contestas las llamadas ¿todo bien? hazme saber estoy preocupado por ti cariño. Te quiero"
Dejó el teléfono sobre la mesa estaba molesta y celosa sentía que le arrebataban parte de su corazón y eso dolía mucho. Esos días había desarrollado cierta posesión hacia Harry creía que él solo le pertenecía a ella pero esos mensajes no hicieron más que recordarle que ella era la aventura antes del matrimonio para Harry que la única dueña de su amigo era su futura esposa. Exhaló un profundo suspiro al recordar que por culpa de sus decisiones había perdido muchas cosas en su vida pero ya no quería perder más y sin embargo en una semana más perdería para siempre a su mejor amigo las lágrimas le ganaron una vez más y estás recorrieron sus mejillas. Unos brazos rodearon su cuello y nos labios besaron la coronilla de su cabeza enjugó rápidamente sus lágrimas.
― ¿Todo bien? ― Preguntó Harry sentándose a su lado mirándola a los ojos y ella recordó el últimos mensaje que leyó.
― Todo bien ― Le confirmó ― ¿Mis hermanos?
― Fueron a buscar unos refrescos a la cocina.
― Me quiero ir a casa ― Murmuró se acercó lentamente a Harry y él sonrió fascinado, complacido. Moría de amor cuando ella se acercaba buscando su cariño rozando su mejilla contra la de él como lo hacía en ese momento.
― Me vuelves loco cuando haces eso ― Susurró cerca del oído de la pelirroja.
― Gracias por estar conmigo.
― Quiero estar contigo siempre ― Musitó Harry y ella lo miró a los ojos casi sin separarse y vislumbró tantos sentimientos en esos hermoso ojos que se sintió aterrada.
― Llévame a casa ― Susurró.
― ¿No quieres estar con tu familia?
― Quiero estar contigo mientras me mimas, ver películas antiguas, comer palomitas de maíz siendo abrazada por ti, sentir que me abrazas mientras duermo, despertar y ver que tus brazos me envuelven como si jamás quisieras que me fuera de tu lado, ser completamente tuya... solo quiero eso, cariño ― Suspiró y rozó los labios de Harry.
― Te amo ― Ginny compuso una mueca de dolor antes esa frase le infundía seguridad sobre él ahora le recordaba que ese hombre no era de ella.
― Mañana Hermione llevará a Rose a tu casa para que la conozca ― Sonrió Ginny tratando de olvidar ese tema.
― Me alegro Rose es una niña adorable ― Ginny acortó las distancia y lo besó profundamente. Luego los dos se levantaron y caminaron hasta la casa para anunciar que se iban. Los gemelos se acercaron y les dijeron que al día siguiente pasarían por ellos porque el regreso de un Weasley no podía pasar por alto, había que celebrar y Harry y Ginny estuvieron de acuerdo.
Al día siguiente Ginny se esmeraría por recuperar a su hermano y disfrutar como nunca de Harry y para ese último detalle pensó en tantas cosas que harían feliz a Harry y ella haría lo imposible por retener esa felicidad durante una semana más y mañana recién comenzaba el juego.
Y? qué les pareció?
No les quedan muuchos caps a Dos Semanas D: una lástima porque me ha encantado escribir esta historia. Ginny ya está dando muestras de celos... les arrebatan a Harry D:
Bueno quería decirles que a partir de ahora me tardaré un poco más en actualizar esta historia, no la abandonaré pero me tardaré más de lo que los tengo acostumbrados, resulta que comenzaré a trabajar. Así es dejaré la vagología por un tiempo (carrera que aunque se ve sencilla no lo es, hay años de experiencia) pero el trabajo será difícil y será de lunes a lunes D: (ya me arrepentí) y casi no tendré tiempo de escribir pero siempre que pueda lo haré. Como les decía me encanta escribir Dos semanas y jamás la dejaré de lado! Lo bueno es que podré pensar en otros fics!
Ejerceré la profesión de payaso... jajajajjaja! ya, no me tomen en cuenta, díganme como voy con esta historia por favor!
Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuchas gracias por leer!
Los quiero yo la loca Natu! =)
