Hola!

sé que prometí dejar el capítulo ayer, pero me quede hasta tarde viendo una película que... bueno, eso no es de importancia para ustedes. Jajaja

Este capítulo, un poco loco (como todo lo mío) es especialmente para un grupo en fbk "El cuarto rojo" jejejeje ya quisieran saber lo que hay ahí! Mar, Denu, Doris y Yegua va para ustedes con toda mi locura y cariño!

Para tooooooooooooooooooooooodas las locas también y a aquel grupo de presión también! ya cumplí!

Gracias a Karla por ayudarme con el fics, a Susy por revisarlo y a la loca yegua por las ideas, las quiero montones chicas! de verdad gracias.

Este capítulo contiene lenguaje vulgar, sexo desmedido y naaa! Jjajajjaaj es una broma! solo les aviso que tiene dos canciones, primero "Procura" de Chichi Peralta y "Las seis" de Joe Vasconcellos producto nacional! amo esa canción y como le comentaba a Susy es mi auto regalo, eso, espero disfruten! Jajaja!


Capítulo 9:

Ginny despertó cuando sintió un peso sobre sus piernas y una mano bastante atrevida acariciaba con pereza su trasero, sonrió y abrió los ojos ansiosa por tener una mañana movida y se desilusionó al ver a Harry completamente dormido. Lo miró unos segundos expectante, él no tenía lunares en el rostro, o alguna marca de nacimiento... solo esa legendaria cicatriz en su frente que inmortalizaba el pasado de Harry, se removió y lo abrazó enredando sus piernas con las de él, sintiendo el mismo aire que él respiraba, suspiró fascinada. Harry parecía una cura perfecta para sus heridas, él era esa predicción de las buenas y no quería que jamás acabara, con él no habían miedos ni tristezas y mucho menos llantos, él era divinamente todo salvo que ese todo no era para ella. Sin darse cuenta se aferró más a él, su cuerpo y su vida ansiaba cada sentimiento, sensación y alegría que él le pudiera entregar. Una de sus largas y blancas piernas rodeó la cintura de Harry alzó un poco su rostro y dejó un rastro de besos húmedos desde el cuello hasta apoderarse del lóbulo de Harry, sonrió perezosa, satisfecha por sentir el sabor de la piel de su amigo.

― Despierta ― Susurró ella ejerciendo presión con el talón del pies sobre el trasero de Harry acercándolo aún más a su cuerpo, él como reflejo apretó superficialmente las nalgas de Ginny y ella rió ― Harry ― Besó sus labios con lentitud.

― ¿Hum? ― Mugió él con desgano.

― Despierta mi amor ― Sonrió la pelirroja.

― ¿Para qué? ― Preguntó él con la voz ronca Ginny amplió su sonrisa y dirigió su mano hasta el borde del bóxer.

― No sé, dime tú y yo lo hago ― Respondió provocativa él abrió sus ojos y casi creyó ver algo más que lujuria en la mirada de Ginny, ella lo besó y deslizó su lengua haciendo gruñir a Harry.

― Se me ocurren varias cosas... no ― Jadeó cuando aquella mano impostora de Ginny le rodeara el...

― Sí ― Sonrió ella mordiendo el mentón de Harry quien había cerrado sus ojos para disfrutar aún más de esas caricias que tan fácilmente lo descontrolaban ― Me encanta verte así ― Gimió complacida de verlo en ese trance tan excitante.

― ¿Excitado? ― Jadeó.

― Disfrutando ― Suspiró deleitada al ver como Harry se venía, buscó sus labios y se fundieron en un ósculo anhelante y desesperante. Ella se sentó sobre el cuerpo del joven y casi en segundos, en completa sincronía con Ginny, él también lo hizo aferrando la cintura angosta y le devoró la boca una vez más. Estaba hipnotizado por esa capacidad que tenía ella de hacerle perder el juicio tan seguido y peor aún que a él le encantara hacerlo.

― Disfrutaré toda la vida coleccionando estos recuerdos, Ginevra ― Murmuró dejando un rastro húmedo de besos en el cuello de Ginny, ella se sintió misteriosamente feliz, parecía ser que Harry estaba aceptando su mundo, sus mañas, su pasado como nadie lo hizo jamás con ella, su mente estaba en armonía con su cuerpo mas no con su corazón que bombeaba confundido y aterrado ― que manera la tuya de despertarme pelirroja ― Ella rió y Harry ahogó la carcajada con un beso que parecía jamás acabar, pero en cuanto se separaron ella comprendió que nunca podría cansarse de besar esa boca tan perfecta para sus labios.

― Cariño... ― Gimió ella y a duras penas logró levantarse y vestirse con la prenda superior del pijama de Harry mientras era supervisada por la apremiante mirada del chico.

― ¿Qué se supone que haces? ― Preguntó contrariado.

― Prepararé el desayuno ― Rió y la carcajada resonó e la habitación mientras se iba y cerraba la puerta tras ella. Harry resopló se acostó una vez más y una sonrisa genuina se dibujaba en sus labios.

Ginny estaba tarareando una canción mientras bailaba y preparaba el desayuno y dejaba todo muy prolijamente sobre una bandeja, el café casi negro que a Harry le gustaba tanto, las tostadas con abundante mantequilla, el vaso rebosante en jugo de naranja recién exprimido y una flor que dejó allí pensando en Harry sonriendo estúpidamente. Sirius cruzó el umbral de la cocina y le sorprendió ver a Ginny preparando todo normalmente era Harry quien hacía eso.

― Pecocita ― Dijo tan desprevenidamente que Ginny dio un brinco de susto.

― ¡Sirius me asustaste! ― Exclamó ella alterada.

― Algo malo estarás tramando ― Comentó él y la pelirroja se ruborizó "Acaso él sabía que pensaba hacer con Harry después del desayuno" Pensó nerviosa y el animago arqueó una ceja ― Creo que sí y con toda seguridad mi ahijado está implicado en esa maldad ― "Muy... demasiado implicado Sirius" ella sonrió y terminó de poner mantequilla a la última tostada ― que predecible que eres pelirroja ― Sonrió Sirius.

― Solo preparo el desayuno para Harry.

― Mi ahijado es un afortunado ― Ella sonrió y negó enérgica.

― Soy yo la afortunada, Harry es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida ― Dijo sin pensar y liberó un suspiro. Realmente nunca pensó o dimensionó la importancia de Harry en su vida él siempre fue su mejor amigo y por ende una persona que valoraba profundamente, pero ahora era diferente, ahora estaba empapada vertiginosamente con todo lo que él era, estaba aprendiendo como una persona amaba de verdad, como se entregaba de verdad, como reía y sentía, como soñaba y anhelaba, como vivía y moría y él era cada uno de esos enunciados por ella, alguien le enseñaba como era el amor de verdad y se sentía una mierda por no corresponder y una fracasada por no saber amar a Harry. Era por eso que necesitaba hacer de esa semana un recuerdo imborrable para los dos porque a pesar de que ella no amara disfrutaba como nunca de un hombre, era feliz y el sentimiento la apabullaba tanto que luchaba por no dejarse vencer porque Harry valía cada una de las emociones que la embargaban cuando él la besaba o cuando lo sentía respirar cada noche junto a ella.

― Me gustaría que comprendieras que si quisieras podrías seguir siendo afortunada y de paso hacerlo afortunado a él ― Ginny lo miró a los ojos y Sirius pudo distinguir un dejo de confusión y terror en la mirada de la mujer.

― Él lo será Sirius, dentro de poco él se casará... ― Su voz se quebró, carraspeó para poder continuar ―... y podrá... ser feliz ― Finalizó abatida.

― Tú y yo sabemos que no es lo que él quiere, Harry está a punto de cometer un error ― Le hizo ver Sirius con apremio.

―Yo no puedo hacer mucho... ― Comenzó a hablar con la voz quebrada y alterada.

― Puedes hacer mucho, quizás solamente tú puedas hacer ver a Harry del tremendo error que está por cometer. Sí tan solo pudieras...

― ¿Hacer qué Sirius, lastimarlo más? ― Ginny estaba a punto de perder la paciencia, jamás le gustó hablar de sus sentimientos.

― ¿En realidad te paraste a pensar si querías lastimarlo, Ginny? ¡Él te ama, te venera por Merlín! solo a ti te escuchará...

― ¿Y qué quieres que le diga? "Harry no te cases por favor vas a cometer el peor error de tu vida y yo no soportaría verte con otra, porque me di cuenta que me enerva imaginarte con otra que no sea yo, que estallo en celos absurdos y enfermizos, quisiera que comprendas que realmente estamos hechos el uno para el otro y que cada día junto a ti fue el mejor aprendizaje de mi maldita vida, te aseguro que si me brindas la oportunidad sabrás que cada segundo valió la pena porque fue junto a ti, amo verte feliz y saber que soy la responsable me llena el alma de una forma que me deja fuera de juego..." ― Las lágrimas surcaron su rostro y ella no se dio cuenta. Estaba tan compenetrada con sus palabras que lo demás dejó de existir y sintió terror de haber expresado en ese monólogo su reflejo. Suspiró frustrada y encabritada por su maldita boca y alocados pensamientos, Harry solo era su amigo. Sirius la miraba rodeado de una introspección que Ginny jamás había visto en él.

― Eso sería demasiado interesante y estoy casi seguro que él pensaría en dejar esta locura atrás, pero eso no ocurrirá hasta que te convenzas que lo que me dijiste es lo que realmente sientes y tú estás tan ocupada privándote de tus sentimientos que será bastante difícil ― Ginny lo miró suplicante ya no quería seguir navegando en ese mar de sentimientos que tanto la amedrentaban y enloquecían.

― Yo sé muy bien lo que quiero y Harry lo entendió así como yo entendí lo que él quería ― Merlín que horrible sonaba eso, pero en ese momento no quería más peso sobre ella estaba entre la espada y la pared y no conseguía luchar, solo se dejaba apresar sin ataduras. Sirius resopló insatisfecho con la respuesta de la pelirroja, avanzó unos pasos y dejó ambas manos sobre los hombros de la chica.

― Yo tomaría lo que la vida me está dando, él está enamorado luchando con la efímera idea que alguna vez tú lo amaras tan solo un poco y sin embargo tú combates para no enamorarte de Harry y no te diste cuenta que hace mucho perdiste la batalla.

― Harry merece algo mucho mejor que yo

― Ambos son merecedores del otro, con distintos comienzos pero siempre que hablemos de "Harry y Ginny" será el mismo final ― Ella sonrió ― además todas las noches se olvidan de poner un hechizo que insonorice la habitación, me sorprende que los vecinos no escuchen sus alaridos...

― ¡Sirius! ― Exclamó escandalizada ella.

― ¿Qué? ¡es verdad hacen un tremendo ajetreo que...!

― ¡Está bien! ¡entendí el punto!

― Deberías entender mucho más que el punto pequitas ― El pitito que indicaba que el agua estaba hervida y caliente en la tetera comenzó a sonar y Ginny se apresuró en apagar la cocina, tomar el instrumento de acero inoxidable y verter el agua hirviendo sobre los jarrones, tomó la bandeja y miró al auror elocuente, estaba en el camino de Ginny y ella no podía salir de allí ― ¡Oh claro! si te tardas un segundo más canutín rugirá desesperado por ti!

Ella resopló y sonrió, salió de la cocina y en pocos segundos entró en la habitación que compartía con Harry... él estaba despierto acostado únicamente con el bóxer, sonriendo perfectamente y el corazón de Ginny inevitablemente dio un vuelco.

― Tardaste demasiado, mi vida ― Susurró él levantándose, caminó hasta ella y Ginny estaba cautivada, él le sonrió tomó la bandeja y la dejó sobre un mueble. Con delicadeza la tomó entre su brazos y la acercó hasta él.

― Yo preparé... preparé tú desayuno... ― Dijo torpemente y Harry sonrió.

― Lo sé y estoy seguro que está muy rico ― Dijo sugestivamente y ella se ruborizó ― Pero ahora te quiero saborear a ti...

La falda negra y amplia sobre las rodillas, la blusa verde musgo con mangas tres cuartos ajustada con un escote en V considerable y las botas negras de tacón completaban el atuendo de Ginny que en reiteradas ocasiones hizo girar la cabeza de un hombre para seguir deleitándose con semejante espectáculo que era para la tortura masculina Ginevra Weasley. Harry chasqueó la lengua varias veces fulminando a todo hombre que osara en aquel bar a mirar a Ginny mucho más de la cuenta y sin importar que estuvieran alguno de los hermanos de la pelirroja la tomó, posesivo, de la cintura mientras se abrían paso hacia las mesas.

― Te dije que no te pusieras esa ropa...

― ¿Qué? ― Exclamó ella elevando la voz sobre el bullicio del lugar.

― ¿Por qué te vestiste así? ― Gritó él también, más por la exasperación que por la música. Ginny lo miró sorprendida y en pocos segundos su expresión cambió por una más molesta se soltó de su agarre y caminó enfadada hasta su cuñada Hermione.

― ¿Qué sucedió? ― Preguntó Fred al ver a su hermana escapar presurosa de los brazos de Harry

― Nada ― Expuso él de mal modo. Harry, Fred, George, Charlie, Ron, Hermione y Ginny cerraban el círculo de acompañantes esa noche.

― Debiste decirle a Ginevra que se cubriera más ― Espetó Ron malhumorado.

― ¡Ah! eso era, debí suponer que mi gran amigo debió tener una pequeña lucha doméstica con mi pequeña hermanita a causa de su ropa ― Sonrió Charlie, Harry miró a Ginny y vio como sonreía divertida de algo que Hermione le decía entrecerró los ojos al ver que más allá un par de idiotas señalaban a ambas chicas y se devoraban con la mirada a Ginny.

― Es que no debió venir así...

― ¡Ya! dejen de fastidiar con la ropa de Ginny. Nosotros vamos por los tragos ― Dijo Fred perdiéndose entre la vista de baile junto con su hermano gemelo para acceder al mesón y pedir las bebidas.

Localizaron una mesa y los siete se sentaron, Ginny intencionalmente lo hizo en medio de Ron y Harry, esa noche si o sí debía recuperar a su hermano y hacerle entender que estaba arrepentida y quería como nunca recobrar los momentos de confianza, broma y consejos que solo Ron le daba. Hablaron de todo, bebían y sonreían de las ocurrencias de los gemelos y Charlie también demostraba tener los dotes humorísticos en las venas. Ginny estaba aclimatada ya a su relación con Harry y no podía evitar tomar su mano, acariciarlo o besarlo en la mejilla y a él tampoco le molestaba dado que a ella no le preocupaba que estuviera su familia presente. Aunque los demás se miraran confundidos ante la muestra excesiva de cariño por parte de los amigos.

― ¿Cómo está Sophie? ― Inquirió Ron, claro todos optaron por dejar pasar la conducta de Harry y Ginny, todos menos Ron. Harry carraspeó y soltó la mano de Ginny, ella se sintió mareada y un nudo horrible se apoderó de su garganta y estómago. Él bebió un trago de su vodka con naranja.

― Está bien ― Respondió escuetamente.

― ¿Hablaste con ella hoy? ― El pelirrojo parecía tener radar para encontrar las preguntas más inoportunas para el momento. Harry frunció el ceño, Hermione miró alarmada a su esposo y Ginny decidió beber de un trago su tequila, comer una rodaja de limón y que excusara de alguna forma las lágrimas en sus ojos. Ella ya sabía la respuesta puesto que desde que leyera esos mensajes de texto en la Madriguera había agudizado sus sentidos y preparado para escuchar las conversaciones telefónicas que él mantenía con su futura esposa y justamente aquella mañana el celular de Harry sonó en la habitación rompiendo esa nube exótica que los rodeara a ambos luego de aquel desayuno de antología que habían tenido... en cuanto él escucho el sonido del teléfono se levantó de inmediato y rompió todo tipo ensoñación que había entre los dos, pero así era siempre no le gustaba hacer esperar a su futura esposa.

― Sí, hablé con ella esta mañana ― Respondió evasivo, miró a Ginny y la vio repentinamente triste y una oleada de culpabilidad lo invadió. Se sentía una mierda cuando estaba con ella y Sophie de alguna forma aparecía entre los dos, no quería más estar en esa situación no podía disfrutar a Ginny completamente y estaba engañando a la mujer realmente lo amaba y eso era lo que más le atormentaba. Tomó nuevamente la mano de la pelirroja y la entrelazó con fuerza, ella suspiró aliviada cuando lo vio sonreír.

― Hoy estuve con Rose ― Sonrió ella mirando decidida a Ron, Charlie frunció el ceño mirando a Harry.

― Pues ya era hora ¿no? ― Comentó Ron y ella muy lejos de amedrentarse le sonrió.

― Es verdad... es hermosa y muy inteligente ― Ron la miró a los ojos.

― Mamá dice que se parece mucho a ti cuando eras pequeña ― Comentó el lacónico y ella lo observó emocionada y sorprendida de las palabras de su hermano.

― Tú lo crees?

― La verdad es que no recuerdo mucho de cuando eras pequeña, pero siempre decías "mío" cuando intentaba quitarte un juguete ― Sonrió ― Y Rose dice lo mismo.

― Rose tiene varios gestos de la enana ― Intervino Charlie haciendo sonreír a todos.

― Supongo que para nuestro segundo hijo si serás la madrina ― Soltó Ron todos se giraron hacia él y Hermione sorprendidos.

― ¿Estás...? ― Inquirió Harry mirando a Hermione, ella asintió sonriendo. Ginny envolvió en Ron en un apretado y afectuoso abrazo.

― ¡Claro que si! perdóname por ser tan egoísta Ron ― Gimoteaba ella sobre el hombro de su hermano él también la abrazó.

― Solo me basta con saber que no te volverás a ir ― Le advirtió el tono amenazante, ella asintió enérgica mirando los ojos azules de Ron bañados en lágrimas lo tomó del rostro y le dio un efusivo beso en los labios y volvió a abrazarlo ― ¡Niña asquerosa! ― Se quejó él asqueado mientras los demás reían.

― ¡Te amo hermano! ― Sonrió ella divertida ― Jamás volveré a separarme de ustedes, lo juro.

― Eso espero ― Sonrió él. Luego todos se dedicaron a felicitar a los futuros padres, los gemelos brindaron hasta que se regodearon por el futuro sobrino hasta que decidieron llevar a cabo una apuesta esa noche... el que consiguiera ligar con aquella rubia despampanante ganaba unos cuantos galeones.

― ¡Me encanta esa canción! ― Dejó escapar Ginny de la nada comenzó a moverse en su asiento y luego se levantó tomando la mano de Ron ― ¡Vamos a bailar!

― Ve sola...

― ¡Anda, acompáñame! ― Comenzó a hacer un berrinche y Ron la miró con el ceño fruncido.

― Claro que no, estás loca.

― ¡Eso ya lo sabíamos! ― Intervino Charlie y los gemelos rieron.

― ¡Ve con tu hermana, cariño! ― Lo instó Hermione.

― No sé bailar esa música...

― ¡Es fácil! ― Ella tironeó más del brazo de su hermano y logró su cometido ambos comenzaron a bailar en medio de risas.

― Es un alivio que se solucionaran las cosas entre ellos ― Sonrió Hermione.

― Era cuestión de tiempo Ginny es la debilidad de Ron.

― Y al parecer no es solo la debilidad de Ron ― Comentó George mirando a Harry, todos se giraron hacia él y el joven sonrió.

― ¿Qué es lo que sucede con mi hermana, Harry? ― Preguntó Charlie y el auror lo miró directamente y sin titubear respondió:

― Ese no es tu asunto Charlie, basta con decir que ella solo quiere volver a su familia y vivir en paz y yo solo la apoyo y le ayudo.

― Espero que recuerdes que tienes una boda por delante, lo digo porque supongo que no querrás correr riesgos ― Repuso Charlie.

― Tu hermana merece que afronte todos los riesgos existentes en esta vida y de eso jamás me arrepentiré ― Dijo Harry y bebió un largo trago de su vodka. El hermano de Ginny por alguna razón sonrió ante la respuesta de su amigo, quizás no era muy descabellado pensar que los hermanos Weasley siempre quisieron que Harry fuese quien cuidara a Ginny para siempre. El jamás lo mencionó y tampoco fue necesario que lo hiciera porque sus actos lo delataron y todos supieron descifrar que estaba enamorado, profundamente enamorado de Ginny y justamente en este momento ellos parecían la pareja perfecta a excepción que en menos de una semana Harry se casaba con otra mujer que no era su hermana.

― Si no te aterra el riesgo entonces deberías saber que sigues siendo el elegido de los Weasley para Ginny, Potter ― Le recordó Charlie levantándose para reunirse con sus hermanos en la pista de baile.

― ¡Vaya Potter! estás autorizado por sus hermanos para conquistar a la pollita pelirroja ― Le sonrió Fred y Harry soltó una carcajada.

― Les aseguro que sino se apresuran Charlie les ganará la apuesta... está bailado muy entusiasta con la rubia ― Sonrió Hermione los gemelos se giraron a ver y en milésimas de segundos los dos se precipitaron en llegar hasta la abarrotada pista de baile.

― ¿Qué me quieres decir? ― Sonrió Harry escrutando el impaciente rostro de Hermione.

― ¿Realmente te vas a casar ahora que Ginny volvió? ― Preguntó la castaña sin preámbulos.

― Es lo que debo hacer...

― Pero no lo que quieres y los dos sabemos que es lo que deseaste durante todos estos años ― Sostuvo ella enérgica sin dejar de mirar el afligido rostro de Harry.

― Casarme con Sophie no es lo que quiero ― Admitió ― pero ya le di mi palabra y sé mejor que nadie que jamás Ginny me amará de la forma en que lo hago yo ― Hermione lo miró incrédula porque esa noche pudo vislumbrar a una pareja casi perfecta, él le sonreía y ella relucía esmerándose por complacer a Harry y si eso no era amor mutuo no sabía que era.

― Quizás no te ama de la forma en que tú lo haces, quizás su amor es mucho más complicado y confuso ¡hasta enfermizo! pero ¿qué importa si en el fondo ese amor existe?

― No existe ― Refutó él incapaz de inventarse ilusiones, no más de las que ya albergaba. Ginny jamás podría enamorarse de él y eso lo sabía perfectamente. Y sin embargo a veces cuando conseguía perderse en la calma mirada de Ginny sentía que a veces ella ea suya sin serlo realmente, ella era perfecta jugando a enamorar y mierda que a él le encantaba someterse a ese juego una y mil veces. Suspiró desganado y volvió a beber.

― ¿Estás seguro de sacrificar tu felicidad? ― Preguntó perpleja.

― Mi felicidad siempre estará cerca, no podré alcanzar esa felicidad cada día pero tengo el consuelo que durante dos semanas fue mía ― Hermione frunció el ceño terminó de reunir las piezas del rompecabezas y abrió los ojos que éstos parecían querer salir de sus órbitas.

― Ustedes se acostaron ― No fue una pregunta, Harry la miró a los ojos y sonrió.

― Fue maravilloso Hermione... fue sin duda lo mejor que he hecho en mi vida, ella es perfecta, es un torrente de emociones, es pasión, es una fascinación que no tiene límites, me vuelve loco. Estos días con ella han sido mucho mejor de lo que siempre soñé ― Suspiró y en su mente solo reinaba ella, sus risas, la manera tan particular de gemir su nombre en la intimidad, toda ella era sinónimo de felicidad para él y ese pensamiento le hizo vibrar la piel y descalibrar los latidos de su corazón y un segundo después sonrió con ternura.

― Harry por merlín no te cases...

― Lo tengo que hacer...

― ¡Claro que no! no amas a Sophie y no tienes que hacerlo

― No puede ser tan malo...

― Desde el principio te dije que es una locura, Sophie es una buena mujer y tampoco merece creer en esto que tú te esfuerzas en crear. Debes hablar con ella y suspender la boda ― Harry bebió el último sorbo de vodka que quedaba en el vaso de un trago y un poco mareado se levantó.

― Vamos a rescatar a Ron ― Sonrió él y Hermione rió.

― Dirás a Ginny merlín le cure las pisoteadas de Ronald alguna vez ― Comenzó a sonar una canción que Harry conocía era bastante movida y la mezcla rápida de la melodía con la letra romántica le gustó mucho más. Se encaminó hasta donde estaban los hermanos bailando y Hermione se lanzó a los brazos de su esposo, Harry tomó de la cintura a Ginny y dejó su boca muy cerca del oído de la pelirroja.

Procura seducirme muy despacio y no reparo de todo lo que en el acto te haré, procura caminarme ya como ola del mar y te aseguro que me hundo para siempre en tu rodar... quizás convenga que te alejes quizás, me domina la tentación de imaginar que estoy tan cerca de ti tan cerca... sin poder resistir ― Cantó él en un suave susurro que sedujo a Ginny intensamente y se estremeció, se giró y le sonrió.

― ¿Verdad? ¿qué pasa cuándo estoy cerca de ti Harry? ― Comenzaron a bailar y a moverse al ritmo de la música.

― Muchas cosas, con esa falda y ese escote se me para el corazón y también el... ― Ella enarcó una ceja y rió.

― ¿Mis hermanos?

― Al parecer Charlie ganó la apuesta que había entre los gemelos.

― ¿Y cuál era el premio?

― Una rubia exquisita ― Ella frunció el ceño.

― No sabía que las rubias te gustaban.

― Algunas, pero las pelirrojas me vuelven loco ― Ella sonrió complacida, rodeó el cuello de Harry con sus delgados brazos y le comió la boca de un beso.

Procura coquetearme más y no reparo de lo que te haré, procura ser parte de mí y te aseguro que me hundo en tí Procura no mirarme más y no sabrás de que te perderás es un dilema del que tú ni yo podemos escapar

Se separaron lentamente sin dejar de bailar, unieron sus frentes y se miraron a los ojos sonrientes. Él dejó ambas manos en la cintura de la chica mientras ella contoneaba sus caderas al ritmo de la música con movimientos sensuales que poco a poco iban trasladando a Harry muy cerca del límite de la desesperación.

Procura coquetearme más y no reparo de lo que te haré, procura ser parte de mí y te aseguro que me hundo en tí Procura no mirarme más y no sabrás de que te perderás es un dilema del que tú ni yo podemos escapar

Él hizo que Ginny girara mientras ella reía y Harry la acercó una vez más a su cuerpo, reteniéndola con fervor, esta vez los dos giraron e hicieron un paso difícil con las manos y una vez más Ginny estaba en los brazos de Harry.

― Estás tan hermosa esta noche ― Suspiró él.

― Pero en casa querías que me cambiara de ropa.

― Porque no quería que nadie más viera lo que es mío ― Susurró Harry pero al estar tan cerca ella igualmente lo escuchó.

― No te debe importar que vean eso no tiene relevancia para mí, yo solo deseo que tú me toques ― Exhaló perdida en sus anhelos y Harry estaba involucrado en cada uno de ellos. Se besaron profundamente.

Mi corazón se acelera porque tu día te llega sabes que hay luna llena

La canción avivaba más aún el deseo de los dos, ella deslizó las manos por debajo de la camisa de Harry y él hundió su rostro en el cuello de la joven embriagado por su aroma su lengua hizo un perfecto recorrido hasta el oído y allí también dejó una huella de deseo, Ginny jadeó. Harry recorrió sin pudor el trasero de la pelirroja rogando para sus adentros que sus hermanos no lo viera en esa tarea tan desquiciante que era para él saborearla y sentirla. Ella arañó toda la extensión de la ancha espalda y sonrió cuando un nuevo gemido escapó de esa dulce boca.

Procura mujer que se aceleren mis latidos, ir acercando tus labios coquetearme despacio que yo caiga en tus brazos...

De un inesperado giro Ginny volvió a estar entre los brazos de Harry, pero esta vez notó algo más en los pantalones de Harry que luchaba por salir, jadeó abrumada.

― Esto también sucede cuando estás tan cerca y excitada por mi, mi vida ― Ella sonrió, se acercó, le mordió el labio inferior y luego envuelta en ese juego erótico su lengua sanó toda clase de dolor que él pudo sentir con la mordedura y sin embargo el único dolor que él sintió estaba situado entre sus piernas de la inmensa atadura que el pantalón y bóxer estaban significando.

― Yo también quiero ser tuya, Harry ― Ronroneó.

―Ya eres mía preciosa ― Le corrigió sonriendo y ella lo besó.

Procura mujer que se aceleren mis latidos... mi corazón se acelera, porque tu día te llega sabes que hay luna llena y te aseguro que me hundo en ti procura mujer... procura coquetearme más y no reparo de lo que te haré

La acercó más hasta su cuerpo si es que era posible y le hizo notar lo desesperado que estaba por tenerla bajo su cuerpo ella gimió y sonrió.

― Hay algo desesperado que quiere salir ― Susurró ella apoyando su frente sobre la de Harry él la besó y la miró a los ojos.

― Te quiero en mi cama, ahora ― Expuso él con un claro dejo de necesidad en la voz que desestabilizó a Ginny emocionalmente. Ansiaba por aquel momento de la unión, quería sentirlo, acariciarlo, besarlo, llenarse de él necesitaba recibir todo lo que él pudiera entregar. Esa vez sería diferente porque ella también quería entregar y ofrecer sus sentimientos en esa fusión que compartía con Harry en la cama para hacerlo feliz, amaba verlo feliz. Harry aún la miraba a los ojos y Ginny entendió que algo había cambiado en ella.

― Si, te quiero dentro de mí ya no aguanto más ― Susurró anhelante él gruñó excitado y la besó.

Caminaron con rapidez hasta la mesa en donde estaban los demás, diablos el estado de los gemelos era deplorable, Hermione se ponía el abrigo y Ron y Charlie reían a carcajadas de Fred quien entristecido entonaba una dulce canción a su vaso de vodka y George estaba recostado sobre la mesa.

― ¿George ganó la apuesta? ― Preguntó Ginny.

― En realidad fue Charlie ― Respondió Hermione ― nosotros ya nos vamos casi son las seis de la mañana y Rose despierta temprano.

― Y la niñera debe irse a las siete ― Le recordó Ron y su mujer asintió.

― Yo llevaré a estos borrachos a casa ― Sonrió Charlie.

― ¡No los lleves a la Madriguera! a mamá le dará un ataque si ve a estos tan borrachos ― Rió ella imaginando la escena.

― No te hagas ilusiones enana, los llevaré a mi casa ― Sonrió Charlie y Ginny bufó.

― Nosotros también nos vamos ― Dijo Harry tomó el abrigo de Ginny y le ayudó luego hizo lo mismo con el propio, ella lo miró a los ojos y le guiñó un ojo Harry le devolvió la sonrisa cómplice.

Cerraron la puerta de un portazo sin estar consciente de lo que ocurría a su al rededor. Ambos estaban desesperados tratando de quitar esos gruesos abrigos que cubrían demasiado su cuerpo mientras se besaban intoxicados uno del otro. Harry apoyó el cuerpo de Ginny sobre la puerta con una fuerza controlada, con rapidez la despojó de esa ajustada blusa y ella buscaba el contacto con él agobiada desajustando el cinturón de los pantalones del auror.

― Sirius... ― Resopló ella, Harry se detuvo de inmediato y la miró directamente a los ojos.

― ¿Cómo me llamaste? ― Preguntó desconcertado y alarmado, ella sonrió y los besó dulcemente.

― No me dejaste terminar ― Se explicó jadeante ― lo que intentaba decir es que hoy Sirius me dijo que él nos escucha haciendo... ya sabes, siempre nos olvidamos de insonorizar la habitación ― Sonrojó aún más y él sonrió encantado.

― Que Sirius se vaya a la mierda ― Dijo sencillamente y atacó con voracidad el cuello de la chica.

― Esta... ahhh... esta vez no lo olvidaremos...

― No sé, es excitante ― La miró y esbozó esa sonrisa de lado que tanto desquiciaba a Ginny.

― Tú eres excitante ― Susurró perdida en ese oscuro pasaje embargado de emociones que ella cada vez desistía en dejar, eso a ella le encantaba tanto o más como respirar. Harry deslizó con fervor sus manos por debajo de la falda negra y acarició desenfrenado el trasero de la chica, luego alzó ambas piernas e hizo que le rodearan la cintura Ginny jadeó y él sonrió complacido, definitivamente había nacido para ser rodeado por esas piernas y esa cavidad húmeda y condenadamete exquisita. Tan solo aquel pensamiento lo excitó más, la condujo hasta la habitación.

Son las seis de la mañana ya nadie consigue hablar se acabo el carrete y nadie puede pestañear y esa mujer engañosa como me hizo soñar me llevo hasta cielo y ahora me hace despertar

¿Cómo Ginny podía infundir en él ese sentimiento de felicidad ilimitada, tan vivo, expuesto y entregado a ella?

Solo podía pensar, mientras la dejaba con delicadeza sobre su cama y ella emitía un gemido de protesta, en cuanto la amaba. Ella se sentó e inició esa batalla deliberada en desnudarlo, mientras iba retirando las prendas más sofoco sentía de ver a semejante hombre solo para ella, la sudadera prácticamente voló y los pantalones quedaron inservibles en el suelo, de un salto el pequeño cuerpo de Ginny se vio apresado por el grande e imponente de Harry.

― Aún me debes algo ― Murmuró él dejando una marca territorial en su cuello que a Harry le encantó ver en esa piel que sentía tan suya.

― Pídeme lo que quieras, pero no te detengas ― Respondió ella enzarzada y cautivada.

― Un baile más ― Jadeó mientras bajaba las bragas y la falda a la vez ― Me debes un baile...

― Si quieres podemos tener la competencia bailable en este momento, mi amor ― Sonrió ella sugerente y él sin esperar más hizo real el sueño que ambos esperaron durante esa noche, entró en su cuerpo y su corazón se aceleró al igual que las embestidas de Ginny angustiada por sentirlo completamente dentro de ella.

Se termina la noche y me deja con ganas y otro baile contigo de un lugar en tu cama

― Harry... un poco más ― Él entregado por satisfacerla se incorporó y la sentó sobre sus piernas, ella familiarizada con aquel movimiento se acopló a él en perfecta concordancia de sus cuerpos, Harry la tomó de la cintura y precipitó los embates contra su cuerpo profundizando la unión ― Ahhh... sí, así ― Ella parecía estar encadenada a la fuerza, a la ternura y al amor que Harry le ofrecía en ese acto puro y con cada embestida que era avasallada más se alejada de las ataduras y Harry se trastornaba con la respuesta de ese pequeño cuerpo sudado al tiempo en que se aferraba de esa suave espalda.

El calor de su espalda, ese instinto de mujer hazme lo que quieras dejame sentir tu piel, tapa! que hace frío no trates de consolar duerme que en un rato tendremos que despertar

― Eres hermosa Ginny ― Decía él jugueteando en el oído de la pelirroja impregnándose de su aroma mezclado con el suyo.

― Harry...

― Me vuelve loco que gimas mi nombre mientras te hago el amor...

― Eso pretendo ― Sonrió ella ralentizando las embestidas para torturarlo, él como reflejo condujo sus manos hasta la cintura de la pelirroja para dirigir los movimientos, pero ella lo tomó de las muñecas y cayeron en la cama ella ahorcajadas, sosteniendo las manos de Harry sobre la cabeza de él, sonriendo sensualmente.

― No te detengas ― Jadeó él cuando sintió los suaves embates de Ginny sobre su sexo.

― Dímelo Harry ― Gimió ella deslizando su ávida lengua sobre el mentón hasta introducirla en la boca del joven, él comenzó a mover su cintura llegando una vez más a la conjunción perfecta de sus cuerpos ― Quiero oír de tus labios decir que solo eres mío... ― Ella aceleró sus movimientos llevando a Harry a la locura total.

― Solo tuyo ― Jadeó logró soltarse del agarre de su mujer y se incorporó nuevamente. Ahora fue él quien la tomó de las manos haciendo que ambos pares de manos quedaran detrás de la espalda de la mujer ― Como tú mía... dilo ― Resopló él con cada palabra era una embestida más profunda.

― Tuya... ahh, Harry solo tuya.

Se termina la noche y me deja con ganas y otro baile contigo de un lugar en tu cama...

Ambos estaban eufóricos apunto de alcanzar el orgasmo, mierda ese momento fue único para los dos, él se apresuró para que ella alcanzara primero el orgasmo, pero no pensó en cuanto lo satisfacía escuchar los gemidos de Ginny y su propio nombre en ellos, ella lo besó y se aferró a su espalda... respiración contra respiración les llegó el clímax juntos, pudiendo saborear el sabor del triunfo y la satisfacción como único ingrediente de esa noche tan nutritiva para sus cuerpos y sentimientos.

Busco en tus entrañas lo que puedas encontrar tal vez quede algo que se pueda rescatar y esa mujer engañosa como me hizo soñar me llevo hasta el cielo y ahora me hace despertar Se termina la noche me deja con ganas y otro baile contigó de un lugar en tu cama...

― Eso fue genial ― Resopló ella mientras los dos se dejaban caer a la cama exhaustos.

― Sí... ― Corroboró él quitando el sudor de su frente y poyando el antebrazo sobre su frente. Ginny se giró y lo miró a los ojos... Sirius tenía razón y era inevitable seguir negando incluso ante ella misma.

― Me gustas ― Suspiró Harry se giró hacia ella y la miró dubitativo.

― ¿Qué?

― Harry yo... mi pasado quedó enterrado desde que decidí disfrutar mis momentos contigo, sufrí y tú fuiste el único que me abrió las puertas de su casa y corazón sin reprocharme nada, contigo soy alguien que me gusta ser... pero... ― Ella dudó y Harry se incorporó en la cama y la miró.

― ¿Pero? ― Apremió él.

― No quiero confundirte no te lo mereces, estás por casarte y yo me descubrí odiando a tu novia sin conocerla. Escuché las conversaciones que mantienes con ella, leí los mensajes de texto que le envías y yo... me gustas tanto Harry ― Unas lágrimas se deslizaron por el rostro de Ginny, Harry las enjugó y le acarició el rostro.

― Pídemelo y te juro que no me caso con ella.


Estamos en la recta final... Jejeje ya les queda poco suplicio con este fics! JA!

adelanto? alguien aparece a remover la idílica relación de estos pasteles...

ahhh! pescadito ahora me voy a leer tu fics! corro, corro, corro corazóoooooooooooooooooon! jejeje

dejen sus comentarios! los quiero, chaU!