No es el gran capítulo pero debía ocurrir así pare ir cerrando y concluyendo la historia :)
De verdad lamento tardar tanto en actualizar y no es como dicen algunas personas que lo hago para hacerme esperar, de verdad no es así ;) me gustaría poder actualizar así de seguido como la hace Ceci Pott (te envidio amiga!) pero el trabajo y otros asuntos personales me han tenido bien conectada al mundo Muggle! para las personas que participaron en los premios Hannys pronto sabrán los resultados, Susy, Anatripotter y yo hacemos lo que podemos!
Y bueno, gracias como siempre a Susy que me ayuda con las correcciones y las ideas, a la yegua mayor por el animo, las palabras y el cariño. A Ceci Pott una mención especial, gracias amiga por la confianza y el cariño también! No te dejaré sola y tirada como me dijiste, mucho menos si hay que joderle la vida a alguien! ESO JAMÁS! Jjajajajaj
Eso, espero que este cap les guste, muchos salUdos!
Capítulo 11:
Estaba sentada mirando la pileta con aire confuso, viendo como las hojas secas flotaban en la superficie tratando de infundir tranquilidad, paz y reconfortación, pero de esas tres energías claramente ella se sentía ajena. Aquella mañana había ido al único sitio que durante tres años quiso estar, pero por temor no se atrevió a volver antes. La única persona que rompió esos miedos y le ayudó a volver a su familia era irónicamente quien sin resquemor alguno la expulsara de su vida hace unas pocas horas atrás, la frialdad de las palabras de Harry la habían matado un poco y el amor que jamás podría volver a disfrutar con él terminó por aniquilar sus sueños y deseos... y a ella misma.
Estaba sentada en el banquillo del jardín de la madriguera hace aproximadamente una hora. Esa mañana su madre la recibió feliz aunque a las apuradas porque debía acompañar a Hermione a San Mungo y ya estaba retrasada. Molly la invitó, pero ella decidió quedarse en casa.
Ahora solo contemplaba el camino torcido que veía más adelante: Harry casado y desterrado de su vida para siempre. Había sido una idiota en su vida, se equivocó siempre en hacer sus elecciones, no vio con claridad lo que tenía a su lado... fue una ciega tremenda. Todo lo que en ese instante quería había estado incondicionalmente a su lado y ella demasiado caprichosa obtuvo quizás lo que en ese momento deseó, pero no lo que necesitó y ese capricho le costó demasiado caro. Su familia y el amor de su vida. Las lágrimas se deslizaron por su mejilla añorando todo lo que perdió, no soportaba imaginar que ahora Harry estaba en brazos de otra mujer, de otra que nunca lo había defraudado y que por sobre todo le entregaba un amor absoluto, ese amor que ella jamás le pudo dar porque la muy tarada comprendió recién esa mañana que sin él se moría. Que sin la sonrisa de Harry sus días serían demasiado fríos, sin su mirada tan cálida jamás podría ver con claridad, sin sus manos sobre su cuerpo ella jamás se volvería a sentir tan amada como sólo Harry podría hacerle sentir.
Cerró sus ojos embargada por la rabia, se sentía una vil cobarde por no luchar por su hombre, por el amor de su vida... pero ¿Qué le podría ofrecer ella a Harry? un amor sin barreras, intenso, tierno cuando él lo quisiera o desenfrenado si la ocasión lo ameritaba. Pero lo cierto es que ella era una mujer de carácter fuerte, empecinada, caprichosa, resuelta a conseguir lo que quería, incapaz de aceptar otras demandas, ¡Era un demonio! y Harry no quería eso en su vida. Él quería tranquilidad, seguridad, estabilidad y con ella jamás lo obtendría. Recordó con una sonrisa nostálgica la primera vez que había estado en los brazos de Harry y él había dicho todo lo que ella era "Eres casi perfecta, solo un poco obstinada, orgullosa, loca, impetuosa, quisquillosa, mandona, enojona, con un carácter insoportable, Pero eres también un millón de cosas más que me vuelve loco, que me trastorna, eres única, amo tu locura, tu sonrisa, tus arranques de llanto, tus malos momentos, tus frustraciones, te amo en todo lo que eres y en lo que soy junto a ti"
Las lágrimas caían incesantes por su rostro, desesperada por tenerlo en su vida y sin embargo resignada a la idea que él no sería feliz con ella. Eran opuestos. Bajó la mirada al césped que crecía desparejo, respiró profundamente cuando vio salir de la cocina a su padre, se levantó de inmediato y caminó hacia él. Cuando ella llegó él aún estaba durmiendo y sabía que su visita a él no le parecería y también le incomodaría. Se secó las lágrimas, se levantó y lo enfrentó
― Mamá salió, seguramente ya está con Hermione en San Mungo y me dijo que tu desayuno está listo, solo un hechizo para calentar el pan y la leche y no se notará la diferencia ― Sonrió tímidamente ― Me gustó mucho verte papá...
― ¿Te vas?
― Eh... sí ― La verdad era que no quería abandonar esa casa, pero tampoco quería incomodar a su padre.
― Pensé que hoy vendrías con Harry ― Ella lo miró súbitamente a los ojos y Arthur vio unas lágrimas desesperadas por abandonar su refugio.
― No... él está ― Carraspeó ― él está en su casa con su futura esposa ― Sonrió triste.
― ¿Sophie volvió? ― Preguntó sonriendo y Ginny asintió de mal modo.
― Sí, deben estar hablando de su boda, ¿Qué es...?
― Pasado mañana ― Respondió.
― Claro ― Musitó.
― Harry merece ser feliz ― Dijo él mirando insistente a su hija, ella asintió y una lágrima rebelde se deslizó por su mejilla pero que ella secó de inmediato.
― Eso lo sé papá.
― ¿Vas a desistir cuando él por ti no lo hizo nunca? ― Ginny le lanzó una mirada dura.
― No sé de qué hablas ― Trató de desentenderse del tema.
― ¿Siempre huirás después de un fracaso amoroso?
― ¡No estoy huyendo!
― ¡No es lo que parece Ginevra! ― Ginny comenzó a llorar desconsolada y su padre la abrazó con fuerza ― Llora cariño, si es lo que necesitas llora ― Susurró.
― Papá... ― Susurró y se separó de él secándose las lágrimas ― Disculpa por todo esto, yo...
― No te vayas, Ginny... no otra vez ― Susurró su padre mirando los castaños ojos de su hija conmocionada. Ella le devolvió una mirada confusa incapaz de entender a su padre.
― Yo no me quiero ir... volví porque quiero enmendar los errores que cometí ¡Pero en dos semanas volví a complicar mi vida!
― ¿No crees que ya es tiempo de volver definitivamente? ― Razonó él.
― Tú... cuando volví, yo...
― Cuando volviste fue tan inesperado que no supe como reaccionar, en lo único que pensaba era que tenía frente a mí... en tres años no te vi y ahora que te tengo cerca no quiero ver a mi familia distanciada por situaciones que podemos solucionar juntos ― Terminó por decir Arthur mirando los castaños ojos de su hija con dulzura. Ginny titubeó incapaz de articular alguna respuesta clara ante el evidente ofrecimiento de su padre para quedarse para siempre. Lo miró a los ojos y vio la sonrisa emocionada de su padre y sin esperar un segundo más, cansada de que el tiempo causara estragos en su vida se lanzó a los brazos de su padre llorando impresionada por las palabras del hombre que la rodeaba con tanto afecto y dulzura.
― Te prometo que ni los aurores me sacan de casa ― Dijo ella convencida controlado por fin el llanto. Arthur se separó de Ginny para mirarla a los ojos y le sonrió con complicidad.
― Espero que un auror en especial te saque de la casa familiar, cariño ― Ginny sonrió triste y miró a su padre incrédula ― ¿Qué? siempre he querido que Harry sea tu esposo, ambos hacen una combinación curiosa y fascinante.
― ¿Curiosa?
― Él te dio consejos, te ayudó y escuchó tus líos amorosos aún sintiendo amor por ti, fue extremadamente noble al privilegiar tu felicidad antes que la suya propia. Eso es admirable, pero no deja de ser curioso que él hiciera eso siendo tan joven sobre todo cuando las hormonas nos juegan malas pasadas ― Arthur miró la pileta con expresión taciturna, exhaló un profundo suspiro luego de un rato y miró a su hija sonriente ― Harry siempre te amó y sería injusto que se casara con una mujer que no ama porque no sabe que tú le correspondes tan profundamente.
*o*O*o*
Sophie miraba impasible a Harry desde el sillón. Era imposible creer y digerir todo lo que él decía, no era algo que ella pudiera imaginar jamás estaba conmocionada por el relato de su futuro esposo... ex futuro esposo. Quería que él le sonriera y le dijera que todo era una broma y que su vida no se había ido a la mierda en dos puñeteras semanas. Se secó las lágrimas y con decisión se levantó del sillón avanzando destrozada hacia la puerta de la casa.
― ¿Te vas? ― Preguntó Harry sintiéndose un idiota. Sophie solo necesitaba esa pregunta tarada para explotar, se giró y lo miró enfurecida.
― ¿Qué pretendías? ¡¿Qué me quedara y te felicitara por ser tan animal conmigo?! ― Harry la miró apenado e intentó acercarse a ella ― No te acerques ― Susurró llorando, pero él igualmente lo hizo.
― Lo siento mucho, no pude ni quise evitarlo ― Ella lo miró furiosa ― Lamento ser tan directo y cruel en estas circunstancias pero es verdad, ya no te quiero mentir más...
― ¿Recién ahora lo comprendes?
― ¡Me sentí una mierda, tú no lo mereces!
― ¡Da lo mismo, me cagaste la vida igual! ― Lloró histérica. Harry se despeinó aún más desesperado por la culpa que lo embargaba.
― Yo no... ― Sophie lo abofeteó con una fuerza abrumadora.
― ¡Te odio!
― Sophie las cosas se complicaron demasiado y una vez que lo comprendí ya no había retorno... no quería ese retorno, lo siento mucho pero ella es...
― ¿Qué es? ¿Una calentura pasajera, un polvo sin importancia, una fantasía hecha realidad... qué mierda es? ― Exclamó ella atormentada moviendo las manos angustiada.
― Nada de eso ― Replicó molesto, suspiró la miró a los ojos y con suavidad le respondió ― Es algo que jamás habrá entre los dos Sophie, por más empeño que pongamos en nuestro matrimonio.
― ¿Qué es? ¡Sexo desenfrenado! ¿Ése es el requisito Harry? ― Preguntó sardónicamente.
― ¡No! ― Rugió furioso ― ¡Es amor, amo a la mujer que se fue hace un rato, solo ella pudo desestabilizar lo que había entre los dos! ― Exclamó tan furioso como ella. Odiaba hablar promovido por la rabia, pero ella logró exasperarlo difamando la relación que había tenido con Ginny. Aunque al segundo se arrepintió, Sophie lloraba aparatosamente cubriéndose el rostro ― Sophie...
― No lo puedo creer Harry, no de ti ― Sollozó abrumada ― Todo el tiempo fui feliz contigo y creí que a ti te ocurría lo mismo.
― No creas que no lo intenté contigo, vivimos cosas maravillosas juntos. Siempre creí que tú serías la mujer con quien compartiría mi vida y cuando lo comprendí me propuse hacerte feliz, pero después de Ginny ya no podría ― Terminó él en un susurro cargado de culpa. Sophie había terminado de llorar y había optado por mirarlo con frialdad.
― ¿Hice algo mal este último tiempo para que te encamaras con esa mujer ahora y no antes? ― Preguntó ella con voz pausada.
― Tú no hiciste nada mal Sophie, de hecho fue ella quien tomó las decisiones equivocadas siempre, pero ésa no es más que una absurda razón para amarla mucho más.
― ¿Esto se terminó para siempre? ― Harry asintió y para su sorpresa ella se lanzó desmoralizada a sus brazos ― Te amo Harry ― Dijo aferrándose al cuerpo del joven como si de ese contacto dependiera la prolongación de su relación. Harry también la estrechó con fuerza entre sus brazos, tratando de calmar el dolor de Sophie.
― Eres una mujer maravillosa, cariño ― Susurró acariciando el rubio cabello de la chica.
― ¿Ella te ama?
― No es necesario hablar de esto, Sophie ― Ella lo miró a los ojos y asintió con vehemencia.
― Lo es, si tengo que dejarte partir quiero que valga la pena ― Harry le sonrió con ternura y la besó en la frente.
― No sé si valdrá la pena, pero tengo que hablar con ella.
*o*O*o*
Ginny sonreía mientras su padre cocinaba unos huevos para el desayuno y comentaba las travesuras de sus nietos, que Victorie cada día crecía más, que Lucy, Molly y Fred tramaban unas travesuras tremendas, y ella sonreía fascinada. No había tenido mucho contacto con sus sobrinos, salvo con Rose que era la más pequeña y ahora el pequeño que venía en camino de Ron y Hermione. Por un momento imaginó a un niño con el cabello azabache revuelto y unos ojos verdes impactantes como los de su padre, y solo unas cuantas pequitas alrededor de la nariz, con una sonrisa encantadora... igual a la de Harry. Suspiró. Era un lindo sueño, pero que no se llevaría a cabo, por inercia se acarició el vientre y dio un respingo cuando escuchó a su padre llamarla casi a gritos.
― Papá lo siento...
― ¿Qué pensabas que te tenía tan concentrada? ― Ella sonrió.
― Solo soñaba.
― Pues deja de soñar y ve a buscar la poción que tomo para los huesos, está en mi habitación, cariño, justo en mi mesa de noche ― Ginny asintió y subió las escaleras corriendo, aún pensando en aquel niño de ojos brillantes. En esos momentos él debía estar recuperando el tiempo perdido con su futura esposa... sacudió la cabeza y se obligó a dejar de pensar en eso, tomó la poción de su padre y bajó con rapidez, pretendiendo ahuyentar con la misma velocidad sus sentimientos. Llegó a la cocina pero, Arthur no se encontraba allí, frunció el ceño y se dirigió hacia la sala.
― ¿Papá? ― Preguntó nerviosa.
― Dijo que debía ir por más poción para sus huesos ― Murmuró una voz cerca de su oído. Ginny dejó de respirar, se giró alarmada y su corazón palpitó con la fuerza de mil caballos.
― Harry... ― Susurró.
Les gustó? dejen sus impresiones, siguiente capítulo FINAL! :o
Jojojojojo Ya casi llega la azul Navidad!
