Todo el tiempo

Me desperté a la mañana siguiente en el pecho de Edward.

-Buenos días-me saludó

-Hola-susurré adormilada

-Mi princesita…-susurró acariciándome la mejilla y el cabello.

En ese momento recordé una canción que había escuchado cuando comencé a querer a Edward de otra manera:

Yo todavía escucho tu voz

Cuando duermes junto a mí

Yo todavía siento tu toque

En mis sueños

Perdona mi debilidad

Pero no se por que

Sin ti es muy difícil sobrevivir

Cada vez que nos tocamos

Recibo este sentimiento

Y cada vez que nos besamos

Yo juro que puedo volar

No puedes sentir mi corazón latir rápido

Quiero que esto dure

Te necesito a mi lado

Cada vez que nos tocamos

Siento la estática

Y cada vez que nos besamos

Alcanzo el cielo

No puedes sentir mi corazón latir lento

No puedo dejarte ir

Te quiero en mi vida

Tus brazos son mi castillo

Tu corazón es mi cielo

Ellos limpian las lágrimas que lloré

Los buenos y malos momentos

Hemos pasado por ellos

Me haces subir cuando caigo

(La letra es de la canción del video que está en mi perfil)

La letra de la canción expresaba lo que yo sentía, cada vez que Edward me tocaba sentía estática, no lo quería dejar ir, lo quería en mi vida.

Sus brazos eran mi castillo y su corazón mi cielo.

-Gracias por quererme, Edward-dije mirando a sus hermosos ojos dorados.

-Y gracias por aceptarme, Bells-

Edward me besó la frente y la mejilla, pero al pasar de mí frente a mi mejilla rozó mis labios, él también se dio cuenta y se paralizó por un momento pero se recuperó y no mencionó nada.

-Vístete, Bell, vamos a salir-me dijo

-¿A dónde?-

-Eso es una sorpresa-odiaba las sorpresas así que resignada me bajé de mi cama y me fui a vestir.

Me puse un pantalón de mezclilla y una blusa color canela de cuello de tortuga y manga larga.

Salí del baño y le pregunté a Edward:

-¿Así o más formal? O dame una pista más o menos-

-Yo que tú me pondría un short y una playera de manga corta-

-Está bien-

Me cambié por un short de mezclilla que me quedaba un poco más arriba de la rodilla y una blusa de color rosa de manga corta.

Volví a salir del baño y me di una vuelta al mismo tiempo que le preguntaba a Edward:

-¿Ahora si?-

-Te ves hermosa- afirmó

-Gracias, mi príncipe-le bromeé

Se paró de la cama y caminó hacia mí, me extendió su brazo y yo lo tomé.

Bajamos a la calle y me llevó a su coche y me abrió la puerta.

Cuando se subió volví con mis preguntas:

-Por favor, Edward, dime-

-No, es una sorpresa.-

Comenzó a conducir a través de la ciudad, el coche se llenó de la música favorita de Edward y también mía, al principio del camino me concentré en mi canción favorita que era Rivers flows in you, poco a poco me empecé a quedar dormida.

Sentí que nada más me dormí unos minutos porque enseguida sentí que alguien me sacudía levemente mi hombro. Abrí los ojos de un golpe.

-¿Dónde estamos?-pregunté todavía adormilada

-Estamos en Miami-

-¡¿Qué?!-

-Tranquila, princesita-me dijo

Bajó del coche y me fue a abrir la puerta, no me había dado cuenta de en dónde estábamos pero era un malecón y al fondo se veía una playa de un azul majestuoso.

-Es hermoso-comenté

Edward no me contestó pero tomó mi mano y me sacó del coche.

-Bien, y ¿qué vamos a hacer?-pregunté

-Ven-me jaló suavemente y bajamos a la playa.

Empezamos a caminar por la orilla de la playa tomados de la mano, en el horizonte se veía el crepúsculo y era hermoso.

Le pedí a Edward que nos sentáramos para poderlo observar mejor y él estuvo de acuerdo conmigo, se sentó a mi lado pasándome un brazo por los hombros y con su otra mano sosteniendo la mía.

Dejé caer mi cabeza en su hombro y él en la mía, tenía tantas ganas de besarlo y abrazarlo más de la cuenta pero sabía que era imposible.

Volteé a ver al amor de mi vida y él me estaba viendo con un brillo en los ojos.

-¿Bella?-me preguntó

-¿Si?-

-Eh…-

Edward fue acercando poco a poco su rostro al mío, empezó a rozar mis labios suavemente, podía sentir su respiración en mi rostro, empecé a respirar agitadamente, después de unos segundos Edward pegó completamente nuestros labios, el beso empezó dulce, tierno, después de otros segundos necesitaba aire así que me aparté un poco de Edward.

Puse mi cabeza en su hombro y él me susurró en el oído:

-Te amo, Bella-

-Y yo te amo, Edward-

Y así continuamos viendo el crepúsculo…

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Hola!!!

Hola, chicas ya estoy de vuelta!

¿Cómo están?

Gracias por todos sus reviews, tengan confianza, dejen ideas para la historia, que les gusta mucho y que no.

Hasta la prox!!

Sunny