Pérdida

Desperté en una habitación blanca que parecía un hospital pero la verdad era que no recordaba, no me acordaba de quien era, volteé a mi derecha y ví a un muchacho de cabello color bronce él era muy hermoso.

-Hola, Bella-me dijo

-¿Bella, quién es Bella?-

Al escuchar esas palabras su rostro se crispó con una chispa de dolor y arrepentimiento.

Solo me acarició la mejilla y salió a una velocidad imposible, después de unos segundos regresó con un doctor rubio.

El doctor me empezó a revisar la cabeza, cada vez que me la movía sentía un dolor punzante en la nuca.

-Creo que el golpe en la nuca fue lo que le afectó-al decir eso el doctor el muchacho de cabello broncíneo colapsó en el suelo y se cubrió el rostro con las manos.

-Fue mi culpa-gimió

-¿Cómo te llamas?-le pregunté al muchacho y él se paró lentamente para sentarse a mi lado tomándome la mano cariñosamente.

-Soy Edward, ¿no te acuerdas de mí?-hice un esfuerzo por recordar pero fue en vano, así que solo negué con la cabeza.

-Me llamo Edward Cullen y te conozco desde que tenías 12 años y yo y mi familia somos vampiros-lo de los vampiros no me tomó por sorpresa porque era lo único que recordaba.

-¿Qué eres de mí?-

-Soy…un amigo muy cercano…más de lo que crees.-sabía que algo me ocultaba Edward pero no sabía que era.

-¿Tengo familia?-pregunté y a la vez Edward y el doctor se lanzaron una mirada rápida pero muy significativa.

-Eh…, si, mira él-dijo señalando al doctor-es tu papá adoptivo, Carlisle, cuando te den de alta te presentaré a tus primos-asentí con la cabeza y al hacerlo sentí un dolor punzante en la nuca y haciendo una mueca de puro dolor me llevé la mano a la nuca.

-Deberías descansar, Bella-me dijo Carlisle

Lentamente cerré los ojos y después de unos minutos sentí un leve apretón en la mano y que me besaban en la frente, abrí los ojos y Edward seguía a mi lado tomándome la mano cariñosamente, alcé mi otra mano y le acaricié la mejilla suavemente y él con su otra mano acarició la mano con la que le estaba acariciando su mejilla.

-Te quiero-me susurró pero yo no sabía que responderle así que solo cerré los ojos y me dejé ir.

Pasó una semana y yo seguía en el hospital, todos los días Edward estaba conmigo, me traía unos libros para que no me aburriera, me divertía mucho con él.

Una tarde vino un muchacho grande como un oso que llegué a asustarme pero resultó que era hijo de Carlisle en ese caso mi primo.

Era super amigable, me hacía reír a cada rato y sentía que casi me moría de risa pero no era la única porque también Edward a mi lado se moría de la risa.

Poco a poco le empecé a tomar cariño a Edward y a su familia.

Cuando me dieron de alta Edward y Carlisle me llevaron a su casa por primera vez para mí desde que perdí la memoria pero al llegar ví a otro muchacho blanco y de cabello negro muy guapo.

-¿Quién es él?-le pregunté a Carlisle.

-Te presento a Jonathan, se va a quedar un tiempo con nosotros-lo presentó mientras Jonathan se acercaba a mí-Jonathan ella es Bella, mi hija y…-pero se quedó a medias porque Edward le lanzó a Carlisle una mirada penetrante, después Jonathan me tomó de la mano y me dio un leve beso en ella.

-Un gusto conocerte, Bella-me dijo Jonathan

-Igualmente-dije tímidamente y de reojo pude ver como Edward apretaba fuertemente la mandíbula y me pregunté por que.

-Bella si quieres subir a descansar puedes ocupar la recámara de Edward-

-Claro, ¿no te molesta Edward?-le pregunté a Edward y él solo asintió con la cabeza con una leve sonrisa en los labios y no resistí el impulso de darle un abrazo y él también me lo devolvió pero después del abrazo la sonrisa se había borrado de sus labios y en sus ojos se veía una tristeza que no alcancé a distinguir.

Subí lentamente las escaleras porque estaba exhausta y lo único que quería era dormir.

Cuando llegué a la habitación se me hizo peculiarmente familiar pero no estaba segura, al entrar fui directo a la cama y me recosté en ella esperando a que me diera sueño pero oí que alguien llamaba a la puerta.

-Adelante-dije

-¿Puedo pasar?-escuché que preguntaba una voz poco familiar.

Entró Jonathan y se sentó en el borde de la cama.

-¿Cómo estás?-me preguntó

-Bien, muchas gracias-

-¿Puedo quedarme un rato contigo?-

-Claro-

Estuvimos platicando un buen rato y Jonathan me hizo reír un buen de veces.

Después se dio cuenta de que me estaba muriendo de sueño y se despidió y salió de la recámara para dejarme dormir…

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Hola!!!!

Ya estoy de vuelta espero que les guste el cap.!!!!

TKM

Sunny