Holaa chicas, aquí les traigo el 2do capítulo de esta historia (:

Espero les guste!.


Salidas como esas se repitieron dos y hasta tres veces por semana, en algunas ocasiones salíamos también con Emmett, -otro doctor que era gran amigo de Edward- Y aunque nos divertíamos mucho cuando Emmett salía con nosotros, personalmente, yo prefería cuando éramos sólo Edward y yo; como ésta noche, que decidimos cenar tranquilamente en mi apartamento.

Hoy mi turno terminó a las cinco de la tarde, mientras que el de Edward terminaba a las siete, por lo que él se vendría directamente a mi apartamento para cenar y yo tendría tiempo suficiente para preparar la cena, y decidí preparar mi famosa lasaña.

Desde niña siempre me gustó la cocina, lo que me ayudó cuando vivía con Rose, quien puede administrar cualquier negocio pero al momento de cocinar lo más sencillo, es un desastre, al menos ahora vive con Jazz, y él siendo chef no dejaría que su hermana muriera de inanición.

Al terminar la lasaña, la coloqué en el horno, y fui directamente a bañarme y cambiarme por que ya eran cerca de las siete, elegí algo casual, un short sencillo color beige y una camisa de tirantes color blanca junto a sandalias sin tacón del mismo color. Mientras peinaba mi cabello pensaba en esto que estaba empezando a sentir nuevamente por Edward, por que para qué negarlo, desde que lo volví a ver, mi corazón se aceleró aún más de lo que se aceleraba hace siete años cuando estábamos juntos. Y cada vez que lo veo, siento como mi corazón quiere salirse de mi pecho, sin contar que mis constantes sonrojos han vuelto. Si, soy una tonta por sentir nuevamente cosas por mi ex -el cual ya me superó- pero ¿qué puedo hacer? Él es tan tierno, considerado y sexy que fue inevitable. No pude seguir reprochándome a mi misma por los sentimientos que estaban renaciendo por que fui interrumpida por el sonido del timbre y fui disparada hasta la entrada para recibir a Edward.

Como ya era costumbre, Edward estaba parado frente a mi puerta con su característica sonrisa torcida –Que causaba estragos en mí- y luciendo tan sexy como siempre, aunque se notaba cansado. En sus manos traía una botella de vino, y me la extendió para que la tomara mientras entraba a mi apartamento.

-"Huele delicioso Bells"- dijo dándome un beso en la mejilla.

-"En unos minutos estará listo"- le sonreí y fui directamente a la cocina para dejar el vino en la heladera con Edward siguiéndome los pasos. –"¿Día duro? Te notas cansado"- comenté mientras sacaba la lasaña del horno.

-"Deja te ayudo con eso"- tomó la lasaña y lo colocó en la encimera. –"Si fue un poco duro el día, pero nada que no pueda soportar… Además, ahora estoy mucho mejor"- finalizó con una gran sonrisa, lo que hizo que mi corazón se acelerara. Nos quedamos viendo fijamente con mi corazón queriéndose salir de mi pecho cuando fuimos interrumpidos por el sonido de su celular lo que me permitió liberarme de esa prisión que eran sus orbes esmeralda.

Mientras Edward atendía su llamada yo fui a colocar todo lo necesario en el comedor para así darle un poco de privacidad, sólo rogaba que no fuera una llamada de emergencia del hospital que nos impidiera cenar tranquilamente. Cuando volví a la cocina, él estaba terminando la llamada y tenía una gran sonrisa en el rostro, lo que me hizo preguntarme de quien sería la llamada -¿Estás celosa Swan?- Claro que no lo estoy, sólo es curiosidad; no te entrometas donde nadie te llama querida consciencia.

-"Era Alice, vendrá la siguiente semana"- sonrió enormemente. –"Y dice que quiere verte"- esto último me sorprendió ¿Alice quería verme?, eso sí que era confuso, digo, nos conocimos hace varios años pero jamás fuimos muy cercanas –En realidad sólo nos vimos un par de veces-.

-"¿Estás hablando en serio?"- pregunté confundida y Edward soltó una risita y asintió.

-"Según Alice, ustedes están destinadas a ser amigas"- comentó aún riendo y yo lo vi como si de pronto tuviera dos cabezas ¿estaba hablando en serio?. –"No me mires con esa cara Bells, mi hermana es así de loca y según ella, puede ver el futuro"- esta vez fue mi oportunidad para reírme, quien lo diría, la gran diseñadora Alice Cullen está más loca que una cabra. Después de la revelación de los dotes de adivina de Alice, serví la comida para ambos mientras Edward sacaba el vino y nos dirigimos al comedor.

-"Esto estaba realmente delicioso Bella, creo que me tendrás más seguido por aquí"- dijo sonriendo y yo, como la tonta que soy, no pude evitar alegrarme por ese comentario.

-"No sabía que eras tan fácil de comprar Cullen"- le dije en tono de broma.

-"Que puedo decir, soy un chico fácil que no se resiste a un excelente plato de comida"- me siguió el juego, lo que hizo que ambos soltáramos una carcajada, creo que el vino ya nos estaba afectando a ambos.

-"Oh por cierto, un amigo me invitó a una exposición de arte este fin de semana y me encantaría que fueras conmigo, ¿qué dices?"- y ahí va de nuevo a acelerarse mi pobre corazón.

-"Claro, me encantaría"- respondí con una sonrisa. No se si será efecto del alcohol, pero en el momento en que respondí sentí como estuviéramos teniendo las citas que debimos tener hace siete años. Ese pensamiento me hizo reír, si, definitivamente el vino estaba causando estragos en mí.

-"¿Qué pasa?"- Oh rayos, creo que me reí en voz alta.

-"Oh nada, sólo estaba pensando"- traté de evadirlo pero no funcionó.

-"¿Sobre qué?"- se inclinó sobre la mesa interesado en mi respuesta.

-"No lo dejarás pasar, ¿cierto?"- ya estaba dándome por vencida y él negó con la cabeza divertido. –"Sólo estaba pensando que ahora hemos salido más que cuando éramos novios"- le dije sonrojándome, él sonrió torcidamente y me tomó de la mano por encima de la mesa mirándome fijamente, hipnotizándome con su mirada.

-"¿Y eso te molesta?"- se acercó a mí y me preguntó en un susurro; yo sólo negué con la cabeza aún presa del trance en el que estaba gracias a sus ojos. –"Me alegra saberlo"- Si, definitivamente este hombre iba a matarme.

Esa noche como de costumbre soñé con Edward, a veces me sentía como una chiquilla por todas las reacciones que él provocaba en mí, y no conforme con eso, aparecía en mis sueños noches tras noche sólo para llevarme tremenda desilusión cuando despertaba y descubría que nada era real.

Esta mañana ya estaba apunto de irme al hospital cuando escuché el sonido de un celular que provenía desde mi cocina, lo más extraño era que ese sonido no me era familiar. Cuando di con el aparato ya éste había dejado de sonar y descubrí que el teléfono era de Edward, que seguramente lo dejó aquí cuando recibió la llamada de Alice anoche. -Edward debe de estar como loco buscándolo- pensé, por lo que tomé el aparato y me lo llevé para devolvérselo.

Toda mi mañana estuvo realmente ocupada, y por desgracia para mí no he visto a Edward en todo el día. Iba hacia el cafetín para almorzar cuando vi a Tanya, la enfermera que por algún motivo –que desconozco- me odia. Me llamó la atención que tenía acorralado a alguna persona en una esquina, y mi sorpresa fue que, al fijarme mejor, esa persona era Edward.

-"¿Qué dice Doctor? Le aseguro que nos divertiremos mucho"- escuché como se le insinuaba a Edward y como prácticamente le restregaba su pecho falso en la cara. –Esa Zorra-. Si esto no me causara tanta rabia quizás, y sólo quizás podría reírme de la cara del pobre Edward, se notaba que quería salir corriendo de allí, por lo que decidí ayudarlo –Si claro, ayudarlo, lo que quieres es alejarlo de las garras de Tanya-

-"Doctor Cullen, ¿me permite un segundo?"- llamé su atención y él cuando me vio me agradeció con la mirada.

-"Claro Doctora Swan"- se apartó bruscamente de Tanya, lo que por su expresión la hizo molestar y a mí, me hizo soltar una pequeña risa.

-"¿Eres gay verdad? ¡Claro, tiene que ser eso!"- Chilló Tanya. Oh no, esta zorra no se atrevió a decirle a gay a mi Edward, ¿sólo por que no está interesado en ella eso lo hace gay? Juro que en ese instante lo vi todo rojo. Edward al parecer no estaba mejor que yo pues se tomó el puente de la nariz –costumbre que tiene para calmarse-. Esa zorra no se saldría con la suya.

-"Oh no querida, créeme que no lo es"- dije avanzando hasta quedar a un lado de Edward. –"Ni lo era hace años, ni lo es ahora"- le di una sonrisa pícara a Edward para seguir con mi actuación, y él, gracias al Cielo me siguió el juego y me tomó por la cintura. –"Oh por cierto cariño, anoche dejaste tu teléfono en mi casa"- tomé del bolsillo de mi bata su celular y se lo entregué. Para este punto la cara de la Zorra, digo, de Tanya era todo un poema y nos veía con la boca abierta –Toma eso zorra- iba a decir algo pero prefirió cerrar la boca y alejarse echa una furia.

-"Gracias por eso Bells"- me susurró en el oído cuando Tanya desapareció de nuestras vistas, causando que mi corazón se acelerara.

-"No hay nada que agradecer Ed"- le sonreí tratando de ignorar su cercanía. –"Además, no podía permitir que Tanya esparciera el rumor de que eres gay cuando es mentira… O al menos hace unos años no lo eras"- le tomé el pelo a Edward y sus ojos casi se le salen de sus órbitas, estaba apunto de soltar una gran carcajada pero fui empujada –suavemente- hacia la pared y me vi acorralada entre ella y Edward –en la misma posición en la que se encontraba Edward hace unos minutos-. Me tomó del mentón y acercó su rostro hacia mí.

-"Así que ahora tienes dudas de que lo sea ¿Uh?"- susurró muy cerca de mis labios.

-"Uh… ¿quizás?"- Mantuve como pude mi voz firme, ya no sabía que demonios me había preguntado, su cercanía estaba causando estragos en mi cerebro.

-"Entonces debería demostrarte que todo sigue como antes"- siguió susurrando y para este punto, yo estaba apunto de hiperventilar y de acortar la poca distancia que nos separaba.

-"¡Eddy ahí estás!"- el gran grito de Emmett nos hizo reaccionar y nos separamos rápidamente. –"Oh, Bellita también estás aquí"- Si Emmett, también estaba aquí y estaba apunto de lanzarme a los labios de Edward, gracias por interrumpir, pensé. Sin embargo, le di una pequeña sonrisa para disimular y calmar mi agitada respiración.

-"¿Qué quieres Emmett?"- preguntó Edward malhumorado.

-"Hieres mis sentimientos Eddy, no me trates así"- Emmett se limpió una lágrima imaginaria y veía a Edward con falsa tristeza. –"Sólo quería invitarte a almorzar, y ya que estás con Bellita ¡Vamos los tres! ¿Qué dices Bellita?"- Desde que conocí a Emmett pensé que era un niño en un cuerpo de hombre, y hoy lo acabo de confirmar.

-"Claro Emmy, vamos"- le dije tranquilamente, la verdad es que realmente tenía hambre. Y Emmett como el niño que es nos tomó a ambos por el brazo y nos arrastró hacia el cafetín.

Después de esa interrupción por parte de Emmett y de almorzar los tres juntos, estuve bastante ocupada, ingresaron varios niños a emergencia con neumonía y ahora atendía a un niño que se fracturó el brazo.

-"Estás listo campeón"- le sonreí al pequeño Nate. –"En dos semanas regresan para quitarle el yeso"- esta vez me dirigí a Carmen, la madre de Nate quien se veía realmente preocupada por su pequeño.

-"Gracias dotora Bella"- Nate me dio una enorme sonrisa a la que le faltaban un par de dientes. Si hay algo que me encanta, es que los niños siempre me contagiaban su alegría –aunque estuvieran enfermos- por eso es que amo trabajar con ellos.

-"Dime sólo Bella pequeño, ¿Quieres un dulce?"- le ofrecí y al niño le brillaron los ojos y asintió fervientemente, lo que me hizo reír. Busqué el dulce en mi bata y se lo tendí.

-"Gracias Bella"- me sonrió ampliamente. –"Bella, allá hay un dotor que te está viendo con cara de tonto"- Nate señaló hacia afuera de mi consulta. Dios, que no sea el Doctor Black, cuando me giré me sorprendí al encontrarme a Edward viéndome de forma extraña y con una leve sonrisa ¿qué hará aquí?, yo le devolví la sonrisa y en ese momento al parecer sonó su busca por que lo tomó, me echó un último vistazo, se despidió de mí rápidamente y se marchó.

-"¿Es tu novio Bella?"- Eso quisiera Nate, eso quisiera.

-"¡Nate no le preguntes esa cosas a la doctora"- le regañó su madre.

-"No hay problema Carmen"- le quité importancia al asunto. –"No es mi novio Nate, es sólo el Doctor Cullen"- le aclaré al niño y recordé un pequeño detalle. –"¿Por qué decías que el doctor tenía cara de tonto?"- le pregunté con una sonrisa, eso en realidad me dio mucha curiosidad.

-"Te veía con la misma cara que mi papi ve a mi mami… O sea, con cara de tonto"- explicó riendo y haciéndome sonrojar, definitivamente los niños son demasiado sinceros y ocurrentes.

Terminé mi turno después de atender a Nate, y me estaba cambiando cuando mi celular empezó a sonar, cuando revisé era Rose, lo que provocó que sonriera inmediatamente.

-"¡Amiga! ¿Cómo estás?"- me saludó Rose alegremente.

-"¡Rose! Bien, ¿y tú? ¡Te extraño!"- y era la verdad, la extrañaba horriblemente.

-"No mientas Bells, sé que gracias a Edward si quiera te acordarás de mi"- Mi amiga fingió enojo y yo me reí.

-"Sabes que no es así Rosie"-

-"Bueno, ya no tendrás que extrañarme ¡Jazz y yo vamos la siguiente semana a visitarte!"- gritó a través del teléfono y tuve que apartar un poco el celular de mi oído para no quedar sorda.

-"¿Es en serio?"- le pregunté emocionada, no podía creer que vinieran.

-"¡Si!"- gritó nuevamente. Si, Rose grita mucho cuando se emociona. –"Nos tienes que invitar a salir Bells, me han dicho que en Los Ángeles los pubs son geniales"- no me sorprende su petición, Rose y Club nocturno son como sinónimos. –"Pero claro que Edward ya se habrá encargado de enseñártelos… O quizás se haya hecho cargo de enseñarte únicamente los hoteles"- finalizó soltando una carcajada logrando que me sonrojara furiosamente.

-"¡Rose!"- exclamé apenada, sólo ella era capaz de hacerme sonrojar estando a miles de kilómetros de distancia.

-"Está bien, no te molestaré más con eso"- contestó resignada –"Pero no puedes negar que te encantaría que Edward te los mostrara"- Rose era imposible, pensé riendo. Y para que negarlo, yo estaría encantada con eso.

-"Deja de molestarme y mejor cuéntame cómo le va a Jazz, ¿ya encontró el lugar perfecto para abrir su restaurant?"- Jazz es un chef excelente y lleva varios meses buscando 'El lugar perfecto' para abrir su propio restaurant.

-"Uh, si… Bueno, al parecer, aún no es seguro"- Rose se notaba nerviosa con mi pregunta, lo cual es totalmente extraño, le iba a preguntar que rayos le pasaba pero no me dejó. –"Amiga tengo que dejarte ¡Nos vemos la siguiente semana! Te quiero"- se despidió rápidamente.

-"Yo también te quiero amiga, saludos a Jazz"- mi despedida fue escuchada sólo por el teléfono por que Rose me cortó antes de que terminara. Si, mi amiga está loca, pero aún así la amo.


Bueno chicas, espero que les haya gustado el capítulo :D

Como siempre digo, ¿Críticas, Sugerencias? Bienvenidas sean y háganmelas saber en un Review :D

Les dejo un pequeño adelanto del próximo capítulooo:

-"No sabes las ganas que tengo de besarte"- dijo Edward de pronto causando que mi corazón se detuviera por un instante.

-"¿Y qué te lo impide?"- le dije acercándome aún más a él, apenas terminé de hablar lo siguiente de lo que fui consciente era de que ya tenía los labios de Edward sobre los míos. Yo gustosa le respondí el beso, nuestras lenguas danzaban una con la otra en una lucha de resistencia, era un beso desesperado, necesitado… Y vaya que necesitaba ese beso desde hace tiempo.