N/A: Finalmente, esta historia empieza a coger ritmo. Shichahn, mi maravillosa beta, ha encontrado tiempo para trabajar en ella, y yo estoy esperando a que empiece la escuela, así que finalmente puedo gastar tiempo escribiendo esto.
El Rating para este capítulo es bajo, tampoco hay gran cosa que advertir, creo, pero esto irá cambiando en los próximos caps. Los capítulos no tienen una longitud determinada, este es más corto que la mayoría.
Título robado a Lewis Carrol.
¡Gracias a todos los que me comentaron! Sois un estímulo maravilloso.
No-cumpleaños
Cuando Edward se ofreció para ir a comprar, Alfons sospechó inmediatamente, considerando que Edward odiaba comprar.
Cada vez que Alfons sugería enfáticamente que sería agradable, para variar, que alguien más fuera a comprar la comida, Edward se las arreglaba para esconderse en su madriguera y no salir. Hasta el momento, Edward había hecho tal repertorio de payasadas, que hasta un escolar se habría avergonzado. Se las arregló para estar en casa a última hora, cuando cerraban las tiendas, y padeció una gran variedad de enfermedades, desde dolores de cabeza hasta enfermedades de las que Alfons nunca había oído hablar. Fingía dormir, y luego inventaba toda clase de excusas para escabullirse.
Alfons trató de que eso no fuera un problema para Edward. Sólo le hizo falta mirar una vez para ver a su amigo luchando por cargar las bolsas mientras mantenía el equilibrio sobre su prótesis, para convencerse de que no iba a comprar sólo por pereza.
Si Alfons llegaba a tiempo, podía persuadir a Edward de que se dejara ayudar, así que asumió que Edward le estaba preguntando si podía ir cuando se ofreció para ir a hacer las compras.
—Déjame terminar con esto y podremos irnos—dijo Alfons ausente, añadiendo los toques finales a una carta.
—Estás ocupado—dijo Edward—, puedo ir yo sólo.
Alfons por poco deja caer la pluma, sorprendido.
—¿Qué? Pero si tú nunca…
—Bueno, pues hoy quiero ir.
—Pero…—él protestó, esperando que la cara de Edward mostrara algo de lo que estaba pensando—¿No será difícil para ti con tu pierna…?
Era definitivamente lo peor que podía decir. Edward frunció el ceño y apretó los puños.
—Si estás diciendo que solo porque soy un lisiado, soy incapaz de hacer algo tan simple como…
—¡No!—Alfons le interrumpió rápidamente—. Sólo quería decir…
—¡Al menos yo no me agoto tras haber caminado solo un kilómetro!—gruñó Edward, y salió dando un portazo.
—¡Cállate!—le gritó Alfons, y se quedó mirando sus papeles de forma taciturna. Últimamente, parecía que lo único que hacían era pelear el uno con el otro. Casi nada de lo que Alfons decía era intencionadamente dañino, pero Edward se lo tomaba mal, y respondía de forma dolorosa. Después de que Alfons le dijera a Edward que creía en él, casi nunca habían peleado.
En verdad, pensó Alfons repentinamente, nunca habían hablado. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Ahora, Edward le hablaba, le escuchaba, hasta le miraba, aunque no tanto cómo habría querido. Quizá aún había esperanza.
Alfons reprimió la tos, y volvió a su escritura, decididamente más optimista.
Edward llegó cojeando dos horas después, cargado de bolsas, y Alfons corrió a ayudarlo. Por un momento, le preocupó que Edward siguiera enfadado por lo de antes, pero su amigo parecía haberlo olvidado todo.
En el momento que consiguieron dejar las bolsas en el suelo, Edward empezó a rebuscar en una de ellas, hasta sacar un paquete rectangular con papel de regalo grapado.
Se lo tendió a Alfons, quién lo inspeccionó curioso. Por el tamaño, podía ser un libro.
—Lo vi, y pensé en ti—dijo Edward con aspereza—. Feliz cumpleaños.
Alfons abrió y cerró la boca unas cuantas veces. No podía evitar sentir la cálida sensación que lo recorría por dentro. ¡Edward le había comprado un regalo! Pero…
—¿Sabes que mi cumpleaños fue hace cuatro meses y medio?
—Detalles—Edward agitó su mano con desdén.
Sorprendentemente excitado, Alfons arrancó el papel. No importaba si era el libro más aburrido del universo. El hecho, era que Edward había pensado en él, y se lo había comprado y…
Alfons se quedó mirando el libro, sintiendo todo tipo de emociones. Vergüenza, furia, decepción, diversión, todos los sentimientos reclamaban su atención, y Alfons no tenía muy claro cómo reaccionar así que simplemente siguió mirando el libro en silencio.
—Pensé que era algo gracioso—dijo Edward dudoso, marchitándose ligeramente. Alfons hizo un esfuerzo para poder hablar.
—Me has comprado un libro sobre exorcismo—dijo finalmente con voz ronca.
—Sí, bueno—Edward suspiró—, cómo dije antes, pensé que sería…
—Tú, idiota—Alfons se las arregló para sacar una sonrisa de quién sabe dónde. El pequeño traidor de su cerebro, se aprovechó de ese momento. ¡Se preocupa por ti! Mira, está bromeando contigo. El nunca había bromeado antes contigo así, ¿no?
Tal vez se estaba agarrando a un clavo ardiendo, pero de pronto, Alfons se sintió mucho más cerca de Edward. Tanto es así, que agarró un cojín del sofá y procedió a atacar a Edward con él.
—¡Ack!—Edward lo esquivó, pero se echó a reír.
—¡Te enseñaré exorcismo!—le amenazó Alfons, y abrió el libro por una página al azar—Ut enim ad…—su voz se apagó por un momento, tratando de entender las palabras mientras Edward seguía riendo.
—Olvídalo—finalmente resopló, y apuntó a Edward con el libro—. ¡Te ordeno que vayas a guardar los comestibles!
Edward le sonrió, y de repente, al verlo de pie, con los ojos animados y con el rostro enrojecido, el pelo alborotado y la ropa arrugada fue demasiado para Alfons. Su mente evocó la necesidad de sentirlo dentro de él, y miró hacia otro lado, preocupado por el sentimiento. No era justo, pensó malhumorado. Finalmente Edward se abría a él, pero él estaba demasiado preocupado sobre sus deseos innaturales como para poder aprovechar la amistad que se le ofrecía.
Le dio vueltas al libro que tenía en las manos y sonrió ligeramente. Sin embargo, Edward le había comprado un regalo y eso despertaba toda clase de sentimientos tontos y cálidos en su interior. No tenía muchas esperanzas, pero quizá…
Suspirando, deslizó sus dedos sobre el lomo del libro, sin percatarse de que Edward le miraba fijamente desde la cocina.
N/T: Beteado por mi amiga Kas (Que tiene cuenta aquí en fanfiction como Kassey), y a partir de ahora ella me ayudará a traducir :3. Y gracias por el review, en serio, anima mucho :3
