CAPITULO 2
Kowalski se miro en el espejo parle los últimos retoques a la pajarita que llevaba ahora mismo en el cuello, mientras que Private se asomaba para ver a l científico.
_ Estas rompedor_ dijo Private al científico que se giro para ver al joven.
_ Gracias, pero diría que falta algo.
_ Si, que te tranquilices_ dijo divertido Private a Kowalski que rodo los ojos_ vamos Kowalski estas elegantísimo, deja ya de buscarte defectos que nosotros ya llevamos el esmoquin incorporado.
Kowalski sonrió por el comentario y suspiro dándole la razón al pequeño de todos ellos.
Estaba nervioso, por no decir atacado, y miro el reloj asustado. Solo faltaba menos de un minuto para su gran momento y aun estaba muy indeciso.
_ Vamos Kowalski todo va a salir bien_ dijo Private para tranquilizar al científico.
_ Si_ dijo saliendo del lavabo y cogiendo el como de frases azules que había conseguido gracias a la ayuda del mas joven.
Debía reconocer que tenia mucha facilidad a hacer estas cosas, incluso más… bueno de ellos y el era el mejor pero del zoo soso Marlene se acercaba a la sensibilidad natural del joven pingüino.
Deseadme suerte_ dijo Kowalski saliendo de allí hacia su destino dejando al resto dentro de la sede.
_ Se que la tendrás_ dijo Private felizmente despidiéndose del científico.
Skipper en cambio levanto la mirada de la carta que le estaba escribiendo a Firen, para agradecerle la información y también para contarles las cosas, preocupado. Estaba seguro que esta seria la última vez que verían al científico tal y como todos lo conocían.
Solo esperaba que no volviera al estado que estaba cuando lo conoció.
Mientras tanto el científico había ido rápida ido lo mas rápido posible al delfinario donde estaba su musa acuática le esperaba.
Tomo aire y entro con el paso tan firme como se le hizo posible, ya que los nervios estaba haciendo que su corazón fuera tan rápido que el pensó que le iba a explotar en el pecho y las flores temblaban levemente en su aletas, hasta la piscina donde sabia que estarían.
Tenia que tranquilizarse, debía tranquilizarse, si quería decírselo y no terminar saliendo de allí.
(Vamos Kowalski, no eres ningún cobarde) se dijo a si mismo para animarse y no salir de allí, cuando de pronto vio una de los delfines acercándose hacia donde el estaba.
Era Samantha, la mas veterana de todos los delfines que habían allí, cuando vio una de los delfines acercándose había donde el estaba.
_ ¿Buscas a alguien?_ le dijo la delfín al pingüino que sonrió tímidamente.
_Si, busco a Doris. Quiero hablar con ella. Tengo que decirle algo muy importante.
Samantha miro al Kowalski levemente con un leve brillo de preocupación que paso desapercibido para el pingüino antes de oír un leve chapoteo detrás de ellos.
Kowalski levanta la mirada para mirarla atónito, casi hipnotizado.
_ ¿Alguien me estaba llamando?_ dijo Doris a Samantha divertida, aunque ya sabia que lo había llamado y miro al pingüino con una sonrisa, como si se diera cuenta ahora de que el estaba hay_ ¿Kowalski?
Doris se acerco nadando lentamente disfrutando de su capacidad para poner nervioso al pingüino hasta quedar delante de ellos.
_ No esperaba verte por aquí_ dijo Doris con una sonrisa al pingüino mientras que Samantha lo miro extrañada, ella ya sabia que el vendrá_ ¿Ha pasado algo?
_ No, pero quería hablar contigo de algo muy importante_ le dijo tímidamente Kowalski a la delfín.
_ Vale. Samantha por favor, nos podrías dejar a solas_ le pidió Doris a su compañera que asistió.
Vieron como la delfín se iba alegando de la orilla dejándoles solo, pero no se iría muy lejos, se sentía que en parte lo que iba a pasar era culpa suya, sabia que debía hacerle dicho que no tenia posibilidad pero al tenerlo delante radiante de felicidad e ilusión que no había tenido valor para decírselo.
Mientras la dos miró hacia donde se había ido Samantha antes de que Doris se girara a Kowalski con una cálida sonrisa.
_ Ahora que estamos solos, ¿Qué quería decidme?_ pregunto Doris a la ave, que cerro los ojos y tomo aire para tranquilizarse.
Solo tenía una oportunidad y debía de ser ahora.
_ Quería decirte que te amo. Te amo desde el día que te conocí, eres como un vello ángel que ha caído del cielo, un rayo de luz que ilumina el día_ dijo Kowalski a la delfín antes de ponerse de rodillas y poner las flores delante de el_ Te quiero Doris y me harías muy feliz que salieras conmigo.
Kowalski tomo aire más nervioso que antes mientras miraba a la delfín que estaba mirándolo fijamente con una gran sonrisa.
_ ¿Es eso cierto?_ pregunto felizmente Doris al pingüino.
_ Claro, nunca bromearía con esto_ dijo Kowalski feliz y con una sonrisa al notar el tono que había usado ella_ entonces aceptaras a este pingüino para que sea tu novio.
_ La verdad es…_ dijo Doris en un tono feliz al mismo tiempo que detrás de ella salía un David a tomar el aire.
_ Doris, cariño_ dijo David a Doris haciendo que Kowalski lo mirara sorprendido.
_… No_ termino Doris felizmente al pobre pingüino que lo estaba mirando sorprendido.
Sorprendido por la felicidad que tenia para decirle que no le interesaba y que ya tenía novio. Podía ser que no lo fuera y que lo hubiera escuchado mal, debería hacer sido así, así que miro a Doris preparado para preguntárselo, para asegurarse de lo que había oído.
_ ¿Tienes novio?
_ Si, tengo novio desde hace 2 meses_ le contesto en un tono serio pero con una nota de diversión al notar la confusión que tenia el científico_ En serio creías que me iba a fijar yo en ti.
_ ¿Pero yo pensaba que...?
_ Que me a mi me interesabas, o vamos Kowalski, sabia que venias todos los días por la mañana, los flores, los videos y los poemas que me enviabas y que no se te hiciera raro que nunca te los contestara. Sabes, no me interesas, no me gustas, nunca lo has hecho.
Kowalski sintió como su corazón se astillaba y se rompía como un cristal, con cada palabra que ella le decía, su tono frio y con esa sonrisa alegre y despreocupada, como si disfrutara verlo sufrir por ella.
_ No tienes nada que me interese, que me atraiga ¿Qué habrías podido darme? ¿Ciencia? Menuda tontería_ dijo en un tono burlón al pobre pingüino mientras que David se reía.
Kowalski retrocedió, herido por sus palabras, así que nunca le había interesado, así que lo veía con como un juguete que podía jugar hasta que se aburriese, como si no valiera y la miro mientras notaba que no podía aguantar mas.
_ No_ intento decir el científico, pero Doris lanzo una carcajada irónica.
_ Si, es lo que pienso. Eres un inútil que a nadie le vas a interesar. Eres patético Kowalski.
Cerró sus ojos azules al ver el desprecio que salían de sus palabras y salió corriendo de allí.
Había sido cruel para el pobre pingüino, una manera de romper su corazón y su autoestima gratuitamente. No sabia que ella pensaba eso de el desde hace tanto tiempo, que ella había jugado de esa manera con sus inocentes sentimientos.
Se paro en un árbol mientras que temblaba visiblemente antes de pasarse una aleta por la cara y se apoyo en el árbol, tapándose la para con este mientras comenzaba a llorar amargamente por su cruel descubrimiento, y su mente lo torturaba recordándole las palabras que había usado la delfín con el.
Esas palabras que jamás pensó que volvería a oír.
Continuara…
