Bueno este capítulo se subió incompleto pero aquí está el bueno… DISCULPAS!
Capítulo 7
Bella POV
Corrí por el pasillo como loca… y claro no podía faltar la torpeza Swan.
Bajé las primeras escaleras a trompicones y pisé donde no debía. Mi tobillo se torció y un dolor punzante sustituyo mi articulación. Me senté en el escalón y presioné con fuerza mi tobillo.
-¡Bella!-. Edward bajó pocos escalones para alcanzarme. Se puso en cuclillas y alzó mi cara por mi barbilla. Yo tenía los ojos cerrados y apretados.
-¿Estás bien?-. Negué con al cabeza y abrí los ojos. En el momento que vi su cara mi dolor pareció desaparecer por un momento… pero luego regresó.
Edward pasó su brazo por mi espalda baja y yo pasé el mío por sus hombros. Subí los escalones brincando con un pie y entramos al departamento de Edward.
Me sentó en uno de sus cómodos sillones.
-¿Puedo ver?-. Preguntó refiriéndose a mi tobillo. Asentí insegura. Alzó un poco mi pantalón y encontré una bola enorme en lugar de un tobillo, me di asco.
-Esto está mal, vamos a que te revisen-. No es que no me gustara ir a los hospitales… es que lo odiaba.
-¡No!-. Casi grité-. Quiero decir, no… con un poco de hielo me pondré bien.
-No lo creo-. Me vio a los ojos.
-No quiero ir al hospital-. Me oí como una niña pequeña-. Ya estoy bien, lo juro-. Me levanté y volví a caer en el sofá… Genial, mi tobillo no reaccionaba.
-Si, muy bien diría yo-. Se burló Edward.
-Por favor-. Supliqué. Edward suspiró.
-Está bien… pero mínimo déjame darte algo para el dolor ¿Si?-. Afirmé con la cabeza.
Edward fue por la medicina y saqué mi teléfono celular.
Mike, mi papá se enfermó y salí de urgencia a Froks. Te amo…
Suspiré y envié mi excusa.
Grace, sabes que no soy la persona más inteligente del mundo y acabo de asesinar a mi tobillo cuando pisé mal un escalón… no creo poder ir hoy, lo siento. Bella.
Me expliqué con mi jefa. Edward llegó con un vaso de agua y una pequeña cápsula rojo con azul. Tomé ambo me metí la cápsula y luego tomé agua. Puse el vaso en la mesa.
-Gracias-. Le dije a Edward y le enseñé una pequeña sonrisa.
-No hay de qué. Iré a ver si tengo algún ungüento-. Se paró sin dejarme protestar y fue a su habitación.
Mi celular vibró. Temblé y piqué un botón para que la pantalla se encendiera.
"Un nuevo mensaje de Grace". Suspiré.
Primor, no te preocupes de nada… tómate tu tiempo y regresa cuando estés bien. Beso.
Tenía que admitir que Grace tenía una hermosa personalidad.
-Lo siento-. Dijo Edward mientras salía de su habitación-. No tengo nada, pero creo que la pastilla será suficiente.
-No te preocupes-. Bostecé-. Creo que iré a mi depa…
-Nada de eso, no te voy a dejar sola con un tobillo así y sola y… no, no puedes esta sola, mejo quédate aquí-. Di que no… di que no… di que no.
-Está bien, está bien-. Buen trabajo Bella. Edward sonrió.
-¿Quieres ver la televisión un rato o algo?
-Aja-. Dije. Edward encendió la pantalla y se sentó a mi lado. Mis párpados se volvieron pesados y no me enteré cuando me quedé dormida.
Cuando estuve consciente un olor exquisito llenó mis fosas nasales y una calor diferente rodeó mi cuerpo, uno agradable.
Abrí despacio los ojos. Bien, mi incidente me arruinó la vista también, ahora todo es color carne…
Mi vista se aclaró y encontré un brazo de Edward debajo de mí, yo con una de mis manos en su hombro y otra en su pecho. Su cara unos pocos centímetros arriba de la mía… perfecta como siempre y con los ojos cerrados. Olvidé respirar por unos segundos y luego reaccioné. Me senté y desperté a Edward. Estábamos en el sofá que ahora era una cama.
-Lo siento, lo siento, lo siento-. Dije. Edward se talló los ojos y se recargó en sus codos, luego me sonrió.
-No te preocupes. ¿Cómo estás?-. Dijo echando ojo a mi pierna por debajo de la manta que compartíamos.
-Mejor, ya no me duele.
-Eso es bueno. Be…
La puerta se abrió de repente.
-Edward… ¡¿Pero que diablos?-. Dijo Emmett y nos vio exaltado a los dos. Edward se levantó de la cama.
-¿No sabes tocar?
-Si, pero no esperaba encontrar a mi hermana con una amigo en la cama, juntos-. Dijo casi sin aliento.
-No es lo que crees-. Dije.
-¿Entonces , qué?-. Preguntó alzando una ceja.
-Me caí de las escaleras…
-Que raro-. Interrumpió sarcástico.
-Como sea… me lastime, Edward me ayudó y me quedé dormida aquí… por Dios, Emmett, como si tu nunca hubieras dormido con alguien. La diferencia es que no pasó nada-. Expliqué.
Emmett me sonrió.
-Me da igual con quien estés o con quien duermas mientras no sea con el estúpido de M…
-Luego lo dices-. Interrumpí. Emmett me sonrió.
-Bueno… los dejo para que continúen-. Se burló y se dio la media vuelta.
-Emm…-. Azotó la puerta interrumpiendo a Edward. Hubo un silencio que por unos segundos fue incómodo.
-Lo siento-. Dijo Edward. Fruncí el ceño confundida.
-Emmm… ¿Por qué?
-Porque… debí haberte dejado dormir sola, no te enojes , por favor-. Dijo en tono de súplica. Sonreí.
-Ya no me hables… estoy muy molesta-. Dije sarcástica y rodeé los ojos. Edward suspiró.
-Que alivio-. Dijo más para él que para mí.
-Gracias… por todo lo de ayer y por aguantarme y tenerme aquí-. Agradecí.
-Para mí, es todo un placer-. Un toque rojo adornó mis mejillas y tuve que bajar la cara.
-Te debo una-. Dije.
-Y sé como me la puedes pagar-. Alcé la cara esperando gustosa a que me dejara agradecerle.
-Lo que sea…
-Ven a dar un paseo con migo hoy-. Dijo con una sonrisa torcida. Inhalé profundamente.
-Claro-. Dije y le mostré una sonrisa sincera-. Solo déjame ir a darme una ducha y ponerme algo decente.
-Te acompaño-. Dijo al segundo. Sonreí y me quedé quieta mientras se situaba a mi lado.
Me abrió la puerta y salió detrás de mí. Abrí mi departamento y cerré la puerta de mi habitación. Me metí al baño y me bañé lo más rápido que pude. Me puse lo mejor que había en mi armario y salí casi matándome. Edward estaba viendo el televisor. Se paró cuando me vio, seguía sin prenda alguna en el dorso.
-Si quieres vamos a que te vistas-. Dije. Edward asintió y fuimos a su departamento. Me dejó viendo el televisor y no tardó nada.
Bajamos las escaleras, yo con mucha lentitud y con mucha concentración (tenía a Edward peligrosamente cerca, lo que lo hacía más difícil).
Caminé al lado de Edward por el estacionamiento y hasta su auto, como siempre, caballerosamente me abrió la puerta, yo quería llorar de emoción.
Charlamos todo el camino hasta que Edward estacionó el auto frente un restaurante.
Me abrió la puerta. Sin decir nada, miró mi mano y estiró la suya lentamente hasta tomarla. Entrelazó sus dedos con los míos. Sentí la sangra hervir bajo mis mejillas y vi al piso.
-Mejor así, será más fácil salvarte de caer-. Me acerqué un poco a su cuerpo y recibí un beso en la coronilla que me dejó mareada y sin aliento…
Caminamos con las manos entrelazadas hasta el restaurante.
-¿Mesa para dos?-. Preguntó el hombre de la entrada.
-Por favor-. Afirmó Edward.
-Po aquí-. Seguimos al hombre a una mesa que estaba junto a la pared. Me senté y Edward se sentó frente a mí.
Nos dieron los menús del restaurante. Dejé que Edward ordenara por mí.
Volví al auto con una sonrisa en mi cara y partimos a… no se donde…
