Capítulo 8

Bella POV

Edward encendió al radio y luego me dedicó una sonrisa… ¡Madre mía! ¡Pero que hermoso es!... no podía quitarle los ojos de encima y eso se convertía molesto para mí, él, parecía disfrutarlo.

El tráfico estaba, más bien, yo estaba a punto de bajarme del auto para golpear al maldito que no movía su auto cuando el semáforo estaba en verde.

-Clama, Bella-. Dijo Edward sacándome de mi fantasía de golpear al hombre ese-. Yo, lo estoy disfrutando.

-¿Verme enojada?-. Pregunté cuando el rojo empezaba a adornar mis mejillas. Edward soltó una risita que sonó como una de un ángel… puedo decir que me tranquilizó un sonido tan bello.

-No… pasar más tiempo con tigo-. Bajé la mirada y avanzamos. Me mordí el labio en un intento de ahogar un gritito de alegría… funcionó.

-Me alegra-. Susurré sin saber que decir. El auto volvió a parar, pero esta vez, Edward estaba estacionado frente a un parque que no tenía idea de la existencia de este.

Bajó y me abrió la puerta, bajé la cerró y se apresuró a tomarme la mano. Mi corazón cada vez iba más rápido y yo estaba casi segura de que moriría por un infarto en esos momentos.

Me pegué más a Edward para estar segura de no caer.

Había un pequeño lago y unas fuentes que simulaban una cascada. No sentamos en una banca enfrente de estos. Edward soltó mi mano y pasó su brazo alrededor de mí, luego, con la otra mano tomó mi mano libre.

¿Cuándo había sido la última vez que un hombre hacía eso con migo?... un siquiera había habido una primera vez. Mike, lo conocí en el trabajo y claro que solo fue a una cosa… Pero Edward… estoy tan enamorada que ahora tengo miedo de una gran decepción.

-Bella… El nombre te describe perfecto-. Alcé la cara y me encontré con un Edward sonriente, entre la sonrisa y el comentario una sonrisa mayor adornó mi cara… si seguía así iba acabar arrugada a mis treinta.

-Gracias-. Dije medio atontada. Edward se levantó sin quitar su mano de la mía o su brazo de mis hombros, lo que me obligó a levantarme también. Empezamos a caminar.

Bella, concéntrate… un pie, el otro… respira… pie, pie… ¡concéntrate!

Mi concentración falló y casi caigo con una maldita rama que estorbó mi paso. Gracias al cielo Edward no me dejó tocar el piso y cuando mi cara se estaba tornando roja abrí los ojos y me encontré con al de él exageradamente cerca. Puso sus manos en mi espalda baja y me pegó a él… hipnotizada, como estaba, no pude hacer nada y me deje llevar. Mis manos fueron directo a los lados de su cara y él se acercó a mí… cuando me di cuenta mis ojos estaban cerrados y mis labio moviéndose con los suyos.

Me quedé sorda o todo le ruido a nuestro alrededor desapareció para hacer ese momento más perfecto de lo que ya era.

El tiempo que estuvimos pegados me pareció perfecto además de largo.

Cuando nos separamos una sonrisa enorme se formó en mi cara, al igual que en la de él.

Pasé mis brazos a su alrededor en n impulso de abrazarlo. Edward respondió a mi abrazo. EL ruido volvió y escuché a mi respiración ir frenética.

Edward besó mi mejilla y la hizo ir aún más rápido. Escuché una pequeña risita por parte de Edward.

-¿Ya puedo dejar de esperar para estar con tigo?-. Preguntó en mi oído.

-Mmmm…-. Me separé un poco y dejé mi cara enfrente de la suya… aprovecho para robarme un beso corto pero igual de hermoso-. No esperes más-. Dije y recargué mi cabeza en su pecho escondiendo mi sonrisa. Tomó ambas de mis manos.

-Gracias…

-No agradezcas-. Dije.

Seguimos paseando un rato… luego me llevó a comer y volvimos a su departamento. Vi el reloj… eran las seis.

-Hoy si tengo que ir a trabajar-. Susurré.

-¿En qué trabajas?-. Preguntó Edward. Tragué en seco… No lo arruines y no le digas nada…

-Emmm… tengo turno nocturno en un hotel… pagan mejor que en el turno matutino-. Mentí.

-Ohhh… bueno yo creo que visitaré a una amiga hoy-. Pareció habla con él mismo. Casi entro en pánico, la amiga seguramente era Vallery.