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Capítulo 10

Bella POV

Desperté de la misma manera que la mañana anterior, y la anterior, y la anterior, y la anterior… con el hombre que amaba a mi lado.

Abrió los ojos y me sonrió.

-Buenos días, hermosa-. Saludó e hizo que me sonrojara.

-Bueno días-. Dije y me empecé a estirar como bicho raro-. Hoy no trabajo-. Avisé. Edward sonrió.

-Iremos a algún club-. Bailar, alcohol, tratar con gente pesada. Edward notó mi cara de horror-. -Vas a estar con migo-. Susurró en mi oído y casi me derrito.

-Eso es chantaje-. Dije

-Claro que no… te informaba-. Defendió.

-Está bien, está bien-. Acepté-. Iremos a algún club-. Dije rodeando los ojos. Edward puso sus labios en los míos antes de que me arrepintiera.

Me levanté de la cama y fui a la cocina con Edward detrás de mí.

-Iré a mi departamento por ropa-. Avisé mientras ponía la cafetera a trabajar.

-Acerca de eso… vino Santa-. Dijo Edward y vio al piso.

-¿Santa? Me dejó de visitar hace como quince años-. Dije y fruncí el ceño-. Y falta mucho para Navidad.

-La adelante y bueno ahí en el sillón hay un… unas cuantas bolsas para ti-. Caminé un poco para ver el sillón, estaba lleno de bolsas… y de marcas muy caras, quería morirme de vergüenza.

-¡Edward!-. Me quejé. Se pegó a mí por atrás y besó mi mejilla.

-Un simple gracias es suficiente-. Se quejó el.

-Gracias… muchas gracias-. Dije y besé su mejilla-. En ese caso-. ME solté de su abrazo y escogí varias prendas de las que había ahí… unos jeans, unas botas, y un suéter gris.

-Le pedí a una amiga que comprara eso para ti-. Dijo señalando la bolsa de la tienda de ropa interior. Solté una risita y me sonrojé un poco. Tomo unos calzones y un sostén.

Me metí al baño de Edward y me di una ducha, salí y me vestí. Medio ordené mi pelo y salí del baño. Edward estaba también bañado.

-Fui a tu departamento, espero no te moleste-. Se disculpó.

-Perdón por el desorden-. Dije y bajé la cara. Edward soltó una risita.

-¿Desorden? Mejor digamos arte-. Se acercó y besó mi mejilla-. Vamos a desayunar-. Sugirió, vio el reloj-. Bueno, a comer-. Corrigió.

-Solo si me dejas pagar a mí hoy-. Dije… todos los días habíamos ido a restaurantes caros y nunca me dejó pagar. Edward me dedicó una sonrisa y asintió con la cabeza-. Es enserio-. Dije, sabía que cuando hacía eso… no me dejaría pagar.

-Pagarás tú-. Dijo y me abrazó por atrás de la cintura para caminar juntos por el pasillo, al ascensor y al estacionamiento.

-¿Qué se te antoja?-. Preguntamos al mismo tiempo. Solté una risita.

-Lo que sea-. Volvimos a decir al mismo tiempo. Edward y yo reímos.

-Bien… ¿Te parece… Olive´s Garden?-. Pregunté, ahí la comida era deliciosa.

-Claro-. Dijo Edward y manejó (como siempre) a la velocidad de la luz.

Nos sentamos y comimos tranquilamente.

Regresamos al departamento de Edward.

-Le dije a Emmett que venga con nosotros-. Dijo Edward-. Va a llevar a su Rosalie-. Avisó. Sonreí, por fin conocería a mi cuñada.

-Eso es genial-. Dije y entré al departamento, empecé a agarrar las bolsas-. ¿Puedo irlas a guardar?-. Pregunté. Edward me las quitó y fue a su habitación.

-Mientras sigas viviendo aquí, que espero que sea por siempre, deja tu ropa aquí-. Sacó las prendas y las empezó a doblar. Lo ayudé.

-Gracias-. Dije cuando acabamos y puse mis brazos alrededor de sus hombros. Edward puso los suyos por mi cintura y me besó.

-No agradezcas-. Pidió cuando nos separamos.

-El que debe de agradecer aquí soy-. Alcé las cejas-. Gracias por iluminar mi vida-. Sonreí y me apresure en poner mis labios en los suyos-. De verdad Bella, eres el sol de mi mundo.

Sonreí de oreja a oreja. Yo, Bella Swan, soy la mujer que ilumina el mundo de Edward Cullen, el hombre más fantástico de la Tierra. ¡Que orgullo!

-No hay de qué-. Dije modesta. Edward soltó una risita.

-¿No quieres empezar a arreglarte?-. Preguntó Edward.

-¿Tan pronto?-. Dije alzando la cabeza y con el ceño fruncido, pero sin soltar a Edward.

-Son las ocho y media, le dije a Emmett que nos veíamos ahí a las nueve.

Emmett si era puntual, verdaderamente y yo… bueno no me llevaba nada bien con la puntualidad.

-Dios mío-. Dije y me solté de Edward-. ¿Qué me pongo?-. Rogué por un consejo. Edward soltó una risita y tranquilamente abrió el closet. Sacó un vestido color azul fuerte con un tirante grueso y e otro delgado que hacían camino por todo el cuerpo.

-Esto-. Señaló y me lo dio en la mano-. Ahí hay zapatos.

-Edward… eres increíble-. Agradecí.

-Lo sé-. La modestia en estos tiempos… puse los ojos en blanco y me metí al enorme y bien decorado baño.

-Bella, junto al mueble del lavamanos, mi amiga me advirtió que los ibas a necesitar-. Dijo Edward mientras yo batallaba con le vestido.

Me agaché un poco y me encontré con una bolsa de cosméticos.

-Debes de presentarme a tu amiga-. Pedí y escuche la voz de Edward desde afuera. Me acomodé el vestido y saqué la bolsa. Hice arte en mis ojos como Grace me había enseñado, solo que no con mucho maquillaje para no verme como en el trabajo. Delineé mis ojos con una línea marcada por arriba y una delgada por abajo. Tomé el lápiz iluminador plateado y lo difuminé un poco por arriba de la línea negra, luego un poco de sombra azul claro difuminada y hasta arriba un azul fuerte de tono muy parecido al vestido… lo que Grace me enseñó que eran "smoothy eyes".

Un poco de polvo por aquí y por allá y me puse los enormes tacones que Edward me hizo el favor de comprarme. Me acomodé el pelo.

Me di una última ojeada en el espejo, suspiré y salí.

Edward usaba una camisa y unos pantalones negros… su cabello estaba desordenado de una manera diferente pero igual de sexy que a diario.

Giró para verme y abrió los ojos como platos.

-¿Qué? ¿Es demasiado maquillaje? ¿Me veo gorda? Ir…

-No, no, no-. Interrumpió Edward-. Dios mío, Bella estás preciosa.

Un rojo subió a mis mejillas.

-Gracias-. Susurré y alcé la cara para mostrarle una sonrisa.

-Bueno, vámonos-. Dijo y me tomó la mano, luego me dio algo más… una chaqueta que combinaba.

-Edward-. Me quejé sintiéndome demasiado alagada. Él solo sonrió y me rodeó con el brazo para luego darme un beso en la frente y dejarme como boba.

Y ahí estábamos…. Edward y una Bella que solo él había visto de camino a mi lugar favorito (sarcasmo), el antro.