El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.
Este fanfic ha sido basado en la canción Set Fire to the Rain por Adele.
El Ipod de Rose
Capítulo 2
"Set Fire to the Rain"
-Adele
No podía evitarlo, simplemente con verlo su corazón latía a ritmo desenfrenado, tal cual martillo golpeteando sobre la tela, tan fuerte y desesperado como una montaña rusa, que subía a sus oídos y bajaba desde su garganta hasta el estomago. Su respiración se hacía más agitada como si corriera una milla en un maratón. Cada pensamiento hacia él profesaba un hondo sentimiento que la hacía apretar los puños hasta encajarse las uñas en la palma.
Estaba celosa, lo admitía, estaba celosa, y no sólo de él, sino de muchos aspectos sobre él. Odiaba que él siempre podía obtener lo que deseara, sin tener que esforzarse tanto por obtenerlo, y a eso se refería en: dinero, popularidad, calificaciones y en el Quidditch. Que haya un lugar en él que, aunque ella se esfuerce, jamás conocerá. Que de todas las cosas que él le ha dicho, ninguna fue cierta, todos sus juegos en los que ella caía, el siempre ganaba, pero, sobre todas las cosas, que ella le guste tanto y él sólo pueda conformarse con verla como una conocida y le dolía tanto verlo salir con otras chicas.
Ella lo conoce hace bastante tiempo, desde aquel primero de septiembre, en la estación de King Cross, cuando su padre advirtió sobre él:
— Así que ese es el pequeño Scorpius—murmuró el padre de Rose—. Asegúrate de superarlo en todos los exámenes, Rosie. Suerte que has heredado la inteligencia de tu madre.
— Haz el favor Ron —Protestó Hermione—¡No intentes enemistarlos antes incluso de que hayan empezado el curso!
— Tienes razón, perdóname —se disculpó—, pero no te hagas demasiado amiga suya, Rosie. El abuelo Weasley jamás perdonaría si te casas con sangre limpia.
Aquel recuerdo ahora es algo vaporoso, pero se había quedado impreso en su memoria. Desde aquel día lo había visto como competencia, sin embargo, las cosas cambiaron cuando su primo fue selecto en Slytherin, tenía que verlo la mayor parte del tiempo, ahora entablaban ligeras conversaciones donde él nunca dice mucho sobre él o sus verdaderos sentimientos y siempre la superaría en pequeños juegos.
Soltó un largo suspiro.
La biblioteca se encontraba atascada en un mar de gente, la época de exámenes estaba a sólo dos días, y el viernes por la tarde era el punto de reunión masivo en Hogwarts. Rose se encontraba sola en una mesa, con la mano recargada en su mejilla, y la otra sobre el libro, leía el libro en un vano intento por estudiar. No podía sacarlo de su cabeza, y era inútil hacerlo, cada tema le recordaba a él, desde runas antiguas a Transformaciones.
El crepúsculo se estaba alzando sobre el cielo escocés, el sol se ocultaba dejando los últimos rayos rojizos chocar contra la ventana que Rose tenía a su izquierda. Ya casi era hora de cenar, debía guardar sus cosas si quería dormir temprano. Se levantó de su asiento, guardó sus libros en su mochila con cuidado, se la colgó al hombro y tomó el libro que recién había usado para dejarlo en su lugar.
La presencia de alguien hizo que el vello de su espalda se erizara y un estremecimiento la recorriera por toda la columna vertebral, su cuerpo se tensó y aún más cuando pudo reconocer aquella colonia tan fina y suave. No se atrevió a mirar, sólo depositó el libro en el estante, con calma, hasta que una mano firme se posó en su espalda.
Ella se giró a encararlo, como para comprobar si era él. Una mirada gris como el metal, pálida como un día de invierno le devolvió el gesto, turquesa contra mercurio. Fuego y hielo. Totalmente opuestos.
— ¿Sucede algo? —Preguntó algo nerviosa.
¿Qué era lo que pensaba? ¿Qué tramaba? ¿Qué era lo que quería? El jamás se hubiera acercado a ella sin ningún motivo, pero él no respondió, simplemente se acercó hasta que la chica no pudo retroceder más.
Nuevamente, el corazón de la chica bombeó tan deprisa, como nunca antes, sus piernas flaquearon, en cualquier momento desistirían. De pronto, sin que ella lo viera venir, sintió como sus manos se posaban sobre su cintura, él solamente se encontraba a varios centímetros de ella, mirándola profundamente, hasta hipnotizarla, ahora nada importaba más que ellos dos.
Sostuvo la respiración hasta que sintió sus labios sobre los de ella, se sintió a salvo, de ella y de todos los demás. Una paz embargó todo su cuerpo, era como si todos sus problemas se hubieran acabado, donde ya no existían preocupaciones, y que él la hubiera besado tan repentinamente era lo de menos.
"And the games you'd play, you would always win, always win".
Él se separó dejándola totalmente mareada, ensimismada en sus pensamientos, olvidándose de sus deberes.
— Nos vemos mañana —susurró en su oído, con esa voz tan atractiva y elegante que sólo él podía poseer.
La chica no respondió, vio como él le sonreía de lado al mismo tiempo que se retiraba, abandonándola entre la sección de Runas Antiguas, ella suspiró hondamente, rememorando en su mente aquel beso.
Definitivamente lo había dejado caer, su corazón, por él.
OOO
Desde esa tarde en la biblioteca, ella no ha podido olvidar como es que él llegó y la besó de la nada. Ahora ya no existía esa Rose tan racional que se pensaba las cosas dos o tres veces antes de actuar, tampoco la que sospecharía del comportamiento del rubio, simplemente, no dejaba de sonreír y tocarse con la punta de los dedos los labios.
"But I set fire to the rain,
Watched it pour as I touched your face,
Well, it burned while I cried,
'Cause I heard it screaming out your name, your name".
— ¿Por qué estás tan sonriente? —Lily la miro con suspicacia, Rose enseguida se irguió e hizo como si estuviera leyendo algo interesante en su libro de Historia de la Magia.
— No es nada especial —respondió nerviosamente.
De pronto una lechuza se paró sobre la ventana, los insistentes picoteos no tardaron en sonar. La chica se levantó rápidamente de su cama, dejando caer al suelo todos sus apuntes y libros al suelo. Echó una carrera y le quitó la nota del pico de la lechuza.
Su corazón dejó de latir, su rostro se tornó escarlata y su estomagó se revolvió.
"Te espero en la torre de astronomía, a las 11".
No había necesidad de preguntar por un remitente, ella sabía perfectamente de quien era.
Echó un vistazo a su reloj de muñequera, sólo faltaban 10 minutos y lucía terrible. Se recogió el cabello en una coleta y planchó su uniforme con las manos, enseguida, tomó un abrigo, dispuesta para salir a la fuga…
— ¡Adónde vas! —Chilló Lily— ¡Eh, Rose! ¿Adónde vas que no me dices? —comenzó a maldecirse, Lily jamás lo aprobaría, simplemente no podía decirle ahora, no hasta que estuviera seguro de lo que tenía con él.
— Deber de Prefectos, McGonagall…
— ¿A esta hora? —La miró tal diciendo "aquí hay gato encerrado".
— Prometo volver temprano, de acuerdo. Si quieres ya vete a tu alcoba —tomó un abrigo, se envolvió en el rápidamente y se guardó la varita en el bolsillo izquierdo, sin más, salió corriendo olvidándose de las pantuflas.
Lily arqueó las cejas, era más que obvio que Rose Weasley se estaba viendo con alguien, pero la pregunta era ¿Quién? Sólo si supiera de quien se tratara pegaría el grito al cielo, su padre lo haría así como todos sus primos, inclusive el más comprensivo de todos, Albus, lo haría.
OOO
Ella había llegado a la torre de Astronomía, pudo sentir como el viento le daba la bienvenida con una fresca y helada brisa que olía a humedad y pino, le recordaba a la navidad, sin embargo, no lograba pensar con claridad, su corazón nuevamente bombeaba tan desesperadamente.
Esto es insano, se decía ella misma, ¿Cómo es que ella había salido de noche a ver un chico? Nunca aprobó ese comportamiento, ni cuando Roxanne lo hacía en sus tiempos de escuela. ¿No se suponía que debía odiarlo? Admitía que estaba celosa, pero ahora sentía que estaba fuera de sus estribos.
— ¡Weasley, por aquí! —dijo una voz más allá del fondo. Su corazón saltó.
Ahí estaba él, observando por el barandal el lago congelado y el bosque que lo colindaba, mientras la luz de la luna lo bañaba con su blanco resplandor, haciéndolo lucir aún más atractivo.
Ella sonrió y corrió hacia él con las mejillas sonrojadas, dio gracias a Merlín que estuviera lo suficientemente oscuro para que él no lo percibiera. Él la besó en la mejilla y la abrazó por detrás, ahora ella podía recargar su cabeza en su hombro con tanta facilidad. Era una especial noche despejada, las estrellas brillaban aun más de lo normal, una perfecta noche de luna llena.
"When laying with you I could stay there,
Close my eyes, feel you here forever,
You and me together, nothing is better".
Cerró sus ojos y se dejó llevar por el olor de su colonia tan fresca, el subir y bajar de su pecho y el sonido de sus palpitaciones. Era con encender fuego a la lluvia.
Definitivamente debía decirle a Lily, no podía callarse más, se sentía tan feliz.
Y así fue. Regresó a eso de las 12:30, se escabulló entre toda la sala común hasta llegar a su habitación, pensando que su prima estaría dormida, pero no fue así, ella la esperaba sentada en su cama con una revista. Al verla los colores se le vinieron al rostro y tuvo que reprimir el grito que desgarró casi toda su garganta.
— ¿Desde cuándo? —Se cruzó de brazos.
— No hace mucho.
— No me gusta, digamos que no tiene muy buena reputación —Rose suspiró desganada y se cubrió con las sabanas—. ¿Te gusta tanto?
Rose soltó un gimoteo en respuesta antes de quedarse dormida.
OOO
— No creí que fuera a funcionar con ella —decía un chico castaño en tono burlón.
— Te dije que nada me era imposible, ahora págame según lo acordado —dictaminó el chico sin seguirle mucho el juego.
— ¿Qué? ¿Tienes prisa? —rió el castaño— ¿O ya te gusta?
— Imagínense que haría su primo si se enterara —soltó con malicia un tercero del montón, el rubio se quedó estático ante el comentario de uno de sus colegas, que sí le gustaba, por favor.
Claro que Rose Weasley era linda en todos los sentidos, pero él no tenía tiempo para romances largos y tampoco su toleraría padre que se tratara de una Weasley. O esa era su excusa.
— Nada, porque tú te aseguraras de mantener la boca callada —sus ojos metálicos destilaron furia, después de tomar lo debido, se retiró de ahí.
Mientras tanto, una chica de cabellos rojos y lisos escuchaba con atención no dando crédito a lo sucedido. Se llevó las manos al rostro.
— ¡Pobre Rosie!
"Well, it burned while I cried,
'Cause I heard it screaming out your name, your name".
Tomó sus cosas y fue en busca de su prima, ese Malfoy era un imbécil, mira que apostar usando a su prima era algo tan barbárico y lo peor de todo es que Rose se encontraba kilómetros arriba de la tierra.
No fue difícil encontrarla, Rose leía acostada a la sombra de un árbol mientras mecía las piernas al ritmo de una tonta canción para enamorados. Vaya que le iba a doler, pero ese era su deber, hacerla entrar en razón.
— ¡Rose! —La chica alzó la Mirada luciendo tan radiante y contenta—. Rose, tienes que escucharme, es importante —Ella cerró su libro y se sentó cruzándose de piernas, lista para escucharla, poniendo cada gramo de atención en ella.
Y aquí iba…
— Quiero que tengas en mente que yo jamás haría algo para lastimarte, inclusive si ese algo no me agrada, lo que me importa es tu felicidad y por eso te digo esto —tomó una bocada de aire—. Malfoy no es lo que crees…
"I set fire to the rain,
and I threw us into the flames,
Well, I felt something die,
'Cause I knew that that was the last time, the last time, oh".
Rose entendió que el amor es como el fuego, tan intenso y maravilloso que una vez que lo toques, sentirás su ardor, pero si juegas con él te causarás heridas que tardarán años en sanar, pero siempre quedará la cicatriz.
Ahora, cada vez que lo veía, en la biblioteca, por el corredor o en las rondas de prefectos, ella cambiaba de dirección, caminaba más rápido y se desaparecía por el final del pasillo. Evitaba las lágrimas porque sabía que a Lily no le gustaba, sólo pretender que a ella le era indiferente, y más cuando él la llamaba, esperando que se detuviera, pero ella seguía caminado, poniendo cada gramo de fuerza de voluntad para no ir hacia él. Sin embargo, él se sintió la basura más grande de todas. Todo había empezado como un juego donde ambos habían perdido.
"Sometimes I wake up by the door,
And heard you calling, must be waiting for you,
Even that when we're already over,
I can't help myself from looking for you".
N/A: Me costó un poco de trabajo, pero esta semana que viene tendré más tiempo. Así que espero seguirme con Rumor Has It, aun no tengo planeado algo seguro pero tengo una idea de lo que tratará, aunque no sé si hacer una continuación de esto con el siguiente capitulo o hacer historias independientes, que esa era mi idea principal. Escucharé la canción a ver cual de las dos le queda más y si no es ninguna me sigo con lo que tenía antes.
Creo que estos dos capítulos que van han terminado mal para Rose y Scorpius, trabajaré en ello. Ya ven, me gustan los dramas y tragedias, que se le puede hacer?
El Escorpión que coleccionaba Rosas, visiten el foro en el Reto de El Ipod de Rose.
Denle gracias a mi beta por ayudarme con la corrección, Emmie_Gin.
- (arroba)LivingInFairy
