El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.
Este fanfic ha sido basado en la canción You Belong With Me por Taylor Swift.
El Ipod de Rose
Capítulo 4
"You Belong With Me"
-Taylor Swift
Es un típico jueves por la noche, ella baila por toda su habitación tropezando con cada uno de los peluches que hay en el suelo, su mochila y los centenares de libros que ha traído de la biblioteca para estudiar. Su voz va al ritmo de una vieja canción de los Beatles, no tan afinada pero a ella no le importa, sabe que está haciendo el tonto pero no que la observan desde la ventana de su escritorio.
Se sienta a tomar un respiro apartando los mechones que se han escapado de su coleta, su mirada se dirige a la ventana, sin querer evitarlo hace una mueca bastante desaprobatoria. Él está hablando por teléfono, más bien, está discutiendo con su novia, probablemente se haya enfadado por algún comentario sarcástico del rubio.
A Rose no le agrada su novia, piensa que es bastante frívola como para encajar con su humor bromista y a veces arrogante.
Ni siquiera lo conoce tan bien como para saber cuál es su color favorito, que es el verde, ni cuál es su canción favorita. Ella ni siquiera sabe su historia como la pelirroja lo hace.
Ella es la típica chica superficial que prefiere usar mini faldas, tacones de aguja de 12 cm y ser la capitana del equipo de porristas… Rose prefiere usar jeans y blusas holgadas, tenis o sandalias y forma parte de la banda de la escuela.
Él cuelga su celular hastiado, su mirada gris se dirige hacia la azul curiosa de Rose. Hace una mueca.
Rose enseguida se pone su lentes de montura cuadrada, toma su blog de dibujo y un plumón y comienza a escribir para mostrárselo segundos más tarde.
"¿Está todo bien, Scorpius?". Él lo lee, enseguida toma una libreta para responder.
"Supongo, sólo estoy molesto". Rose leyó entrecerrando un poco los ojos. Tenía la vista un poco atrofiada.
"Lo siento". Y de verdad lo hacía, tantas veces habría querido decirle que su novia era un monstruo sin sentimientos, que un charco era más profundo que ella y que no valía la pena, y sin embargo no lo hacía, porque no quería hacerlo enojar.
"No te preocupes, está bien". Él le sonríe amistosamente, el corazón de Rose dispara como resorte. Ella toma de nuevo el plumón y empieza a escribir, pero cuando termina él ya ha cerrado sus cortinas.
Rose baja la cabeza, arranca la hoja de papel y la dobla en cuatro para guardarla en su carpeta. "Te amo", había escrito ella.
Si tan sólo el pudiera darse cuenta que ella es la única que lo entiende, que siempre ha estado ahí para él desde hace seis años, cuando él llegó a la ciudad y habitó aquella casa abandonada por más de tres años, ¿Por qué no puede darse que ambos están destinados?
Es viernes por la mañana, ella siempre sale a esperar al camión de la escuela frente a su casa, sentada en una banca, leyendo algún libro romántico. Es su rutina. Sabe perfectamente que en cuatro minutos y medio el llegará, se sentará junto a ella en lo que espera a que su novia lo recoja en su descapotable.
Cuatro minutos más tarde, él sale de su casa con aquellos jeans que tanto le justan a Rose, no puede hacer otra cosa más que pensar: ¿Esto es como debería ser, no? Sentarse en la banca, reír hasta que nos duelan las barrigas, actuando como los viejos amigos de siempre.
Rose admira aquella sonrisa tan única de él, que podría iluminar toda la ciudad, de ese tipo sonrisas tan radiantes y frescas… lástima que no la haya visto tan a menudo, exactamente desde hace seis meses, cuando empezó a salir con aquella chica.
Ella sabe que él puede estar mejor sin ella, ¿Qué hace con una chica así?
— Hola Rose —él la saluda besándola en la mejilla, la cual no tardan en sonrosarse.
— Hey —responde tímidamente. Él la mira a los ojos, su rostro se pone serio.
Ella ve como alarga su brazo para retirarle un mechón pelirrojo de su rostro, pero él no quita su mirada metálica sobre la de ella, es como si estuviera examinándola con atención. De pronto su mano va hacia sus anteojos, Rose se estremece cuando se los quita.
Todo se vuelve un poco borroso, pero no tanto para no percibir su sincera sonrisa.
— Luces mejor sin anteojos, tus ojos son hermosos —largas pestañas, tupidas de color claro. Grandes ojos azules como el cielo. Sus mejillas enrojecen más.
— Gracias —suelta una risa nerviosa, haciendo que él se ría de ello.
Un claxon suena, Scorpius frunce el ceño.
Su novia ha llegado… y el camión sigue sin pasar… lo usual.
El rubio toma sus pertenencias, se despide con un movimiento de mano para después sentarse en el asiento de copiloto. Es ahí cuando su novia aprovecha y lo besa con tanta pasión que hace que a Rose se le revuelva el estomago. Al final le dirige una mirada de advertencia.
…
Ella llega directamente a su casillero a sacar los libros de su clase de Biología; él es su vecino de casillero, entonces se pregunta ¿Por qué aún no ha llegado? La respuesta llega cuando alguien la abraza por atrás y un fuerte olor a café y canela se adentra por sus narices… ella nuevamente le ha exigido pasar por un café.
— Hola Rose —él le sonríe radiantemente—, nos detuvimos por algo y recordé que te gusta los roles de canela —eso era el olor a canela, pensó Rose.
— Gracias, no debiste —sonrió apenada, con las mejillas encendidas.
— Claro, después de lo que te pediré —el corazón de Rose volvió a latir, una nueva esperanza surgió— Hoy tengo partido de fútbol ¿Vendrás?
— Aunque no quisiera, tengo que ir. Estoy en la banda ¿Lo olvidas? —Quiso ser un poco chistosa, a él le encantaba cuando ella lo hacía, lucía adorable.
— Oh, cierto. Entonces no habrá problema —la campana sonó—. Tengo clase de matemáticas, hasta luego.
Y ella se quedó ahí, recargada en el casillero viendo como se marchaba a su clase, mientras que el olor a canela embalsamaba en ambiente. Le fascinada que él pudiera recordar pequeños detalles como aquel, ella se lo dijo.
— Sí pudieras ver que soy la única que te entiende… —lo canta con una voz tan perdida, toma una bocanada de aire y sigue a su clase de biología.
En el descanso, ella se sentaría en algún lugar solitario lejos del bullicio de la gente, donde no habría chicas tontas discutiendo sobre zapatos de tacón, ni chicos haciendo el tonto con un balón de baloncesto y muchos menos porristas huecas volando por los aires.
"If you could see that I'm the one who understands you, been here all along, so why can't you see, you belong with me".
— Conmigo… —tarareó para ella misma.
Extrañaba compartir los descansos con él, o verlo practicar fútbol mientras ella gritaba su nombre y aplaudía desde las gradas o simplemente compartir un audífono y escuchar la música que a ellos les gustaba. O mejor aún, cuando solían dar paseos nocturnos en auto en medio de la noche, cuando alguno de ellos había tenido un día duro. Encendían la radio y cantaban aquellas canciones viejas a todo pulmón, mientras reían de cada una de las tonterías del otro. Cuando se cansaban o ya no había nada bueno en la radio, se contaban sus secretos y sus sueños.
…
Ella ya estaba ahí, con el uniforme de la banda de la escuela y su clarinete en las manos. El partido aún no había empezado, pero las gradas ya estaban repletas de estudiantes gritando animadamente y mostrando carteles con el nombre de la escuela o de algunos de los jugadores de la casa.
Rose quiere ir hacia él, abrazarlo y desearle buena suerte, decirle que no hay necesidad de estar nervioso, sabe que lo hará genial, pero no puede, su novia está con él.
El silbatazo suena, el entrenador reúne a los jugadores en el campo, Scorpius hará el primer lanzamiento.
Todos toman sus pociones esperando la señal de inicio, cuando por fin suena, Scorpius pasa el balón a su compañero que rápidamente corre hacia la meta del equipo contrario. El chico al ver que otros tres están a punto de alcanzarlo lanza el balón hacia Scorpius que ya se ha adelantado varios metros.
Rose grita y aplaude emocionada. Han hecho el primer touchdown.
El partido continua reñido, los de la otra escuela son igual de buenos que ellos, así que la diferencia de puntos no es mayor; aún así, el equipo de casa va perdiendo. Rose cruza los dedos y suelta plegarias al cielo para que ganen, sabe lo importante que es este juego para Scorpius, sabe lo feliz que lo pondrá y no puede esperar para felicitarlo.
Ya sólo quedan pocos segundos, su corazón late tan fuerte, ha dejado de aplaudir y gritar, su mirada únicamente está sobre el rubio que corre a gran velocidad con el balón entre los brazos, aferrándose a él como si la vida dependiera de ello. Rose se lleva las manos a la boca, todos van tras de él a derrumbarlo, el tiempo corre… sólo unos metros más…
El pitido final suena. La escuela entera rompe en vítores. Ella salta y aplaude en su lugar emocionada por el triunfo de la escuela gracias a él. Quiere ir hacia a él, felicitarlo y abrazarlo pero la gran cantidad de masa que transita por las gradas se lo interrumpe. Cuando finalmente el área queda un poco desalojada, se detiene en seco.
Rose no da crédito a la situación. Scorpius le está reclamando a ella que deje de coquetear con su compañero de equipo, y más porque lo hace frente a sus propias narices. Ella no hace caso, le frunce el ceño y comienza a gritarle que la deje en paz. El rubio cansado de la situación le dirige una última mirada de odio y se retira ignorando las felicitaciones de los estudiantes aficionados.
No podrá felicitarlo, él quiere estar sólo. Rose toma sus pertenencias y se retira del estadio con los ánimos sobre el suelo. Sabe que ganaron el partido, pero ni cien partidos ganados le ayudarán a animarse si sabe que su amigo está pasando un mal momento gracias a una persona que no sabe como valorarlo.
…
El haber ido al partido significó arriesgar un día de estudio para los exámenes finales del semestre. Siempre se le ha conocido por ser una estudiante ejemplar, estudiosa e inteligente, es por eso que prefería pasar los fines de semana repasando los últimos temas y haciendo tareas. Eso significaba que no iría al baile que la organización estudiantil había preparado, nunca había asistido alguno, por dos razones muy obvias: No tenía pareja y los exámenes finales.
"¿Vendrás?". Era él, luciendo un smoking negro el cual lo hacía verse más elegante y atractivo que nunca.
"No, estudio". Le respondió alzando el blog de dibujo para que él pudiera leerlo seguido de una mueca.
"Ojalá pudieras ir". Lo vio echar una bocana de aire, hastiado. "Tengo que irme, hasta el lunes".
Lo vio salir por la puerta de su habitación y después escuchó como arrancaba el auto…
Ojalá pudiera ir… no, era una locura, ¿Por qué rayos iría? ¿A pasarla sentada toda la noche bebiendo ponche? ¿A ver como todos se divierten con sus parejas? Pero, si no iba, jamás sabría lo que es ir a un baile, se graduaría sin tener algún día el privilegio de decir: "Yo asistí a un baile de la escuela." Además, los exámenes empezaban el lunes, y ese día le tocaba a química, la cual era pan comido, ¿Entonces?
No valía decir que no tenía que ponerse, su madre le había llenado el closet de vestidos teniendo esperanza de que algún día su hija los usara.
Guardó sus notas de estudio en su carpeta lo más rápido que pudo, cuando un papel saló de esta, como si alguien de más allá le hubiera mandando una señal.
"Te amo" decía el papel. Rose se lo guardó para comenzar a arreglarse.
…
— Ya sabía que algún día me harías caso Rosie —su madre, Hermione, le decía orgullosa—. ¡Luces bellísima!
— Gracias mamá —la aludida se sonrojó hasta las sienes.
— ¿A qué se debió ese cambio tan repentino? —La mirada suspicaz de su madre cayó sobre ella como un balde de agua fría ¿Lo sabía?
— Tengo cosas que hacer —Rose responde con una débil sonrisa, Hermione, complacida, asiente indicándole que ya podía bajar del auto—. Gracias por llevarme.
— No hay de qué… ¡Salúdame a Scorpius! —grita antes de arrancar el auto y dejar a cierta pelirroja en la entrada de la escuela.
Rose suspiró hondamente, levantó un poco su vestido y subió con cuidado los escalones. Cualquiera que la viera diría que es una torpe, pero cuando la viera de frente dirían que ¡Definitivamente no es ella!
Al entrar al salón, siente como todas la miran con la boca abierta, escucha alguna chicas susurrar entre ellas alagando lo hermosa que se ve esa noche y peguntándose por qué no se arregla así más seguido. También los hombres hacen comentarios, pero son muy cortos y no alcanzan a completar las frases.
Rose se siente como oveja al matadero, tantas miradas la ponen nerviosa, pero hace su mejor intento de ignorarlas e ir tras ese rubio. ¡Tiene que decirle ya!
Y luego de tanto tiempo, lo ve cerca del ponche, viene solo, pero a dos metros se encuentra su ex novia quien no tarda en localizar a Rose y notar lo bien que se ve esa noche.
Los celos se encienden en ella y va tras en rubio. La chica luce un vestido demasiado provocativo y escotado para alguien de su edad, mientras que el de Rose en un strapple color blanco y con lentejuelas.
— Hola Scorpius, que bien que viniste —intenta besarlo, pero él simplemente no puede apartar la mirada de Rose, simplemente pasa de ella— ¡Hey! ¡Te estoy hablando!
— Viniste… —Rose sonríe, las palabras no puede salir de su boca.
Con manos temblorosas saca de su bolsa una nota de papel para abrirla ante él.
Scorpius sonríe también, se abre la chaqueta y del bolsillo de su traje saca una nota parecida a la de Rose.
Rose abre los ojos sorprendida, no se lo esperaba.
Lentamente se acercan como si estuvieran destinados para toda una eternidad, él le echa un último vistazo antes de besarla.
"Have you ever thought just maybe, you belong with me?"
N/A: Este me gusta mucho igual! Me he basado más en el video que en la canción, pero, definitivamente esta canción debía tener uno de esta pareja! Quise hacerlo sin estilo UA pero no quedaba mucho. En fin, espero que les guste esto y puedan votar por mí en el reto de el Ipod de Rose en el Foro El Escorpión que coleccionaba Rosas. Aún no están abiertas.
Quiero agradecer SharonStephanie quien me ayudó en la corrección de este capítulo.
Llevo 4 canciones de 15 que debo escribir, espero terminarlas. He tenido un mes bastante ocupado, me desocupo en una semana, eso es bueno.
Hasta luego, tengan un buen feliz primero de Diciembre.
- (arroba)LivingInFairy
