Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-Capítulo 1-
Jasper y yo nos conocimos durante el primer día de instituto, cuando nos obligaron a sentarnos juntos en el mismo pupitre. Al principio no hablamos demasiado, sólo lo justo, pero a medida que fueron pasando los días, comenzamos a hacernos amigos, y cuando esos días se convirtieron en meses, ya conocíamos toda la vida del otro. Jasper me presentó a su mejor amigo y vecino, James, que iba un curso por delante de nosotros y con el que veraneaba cada año en Seabrook, a pesar que en esa época a mí no me cayó demasiado bien. James me pareció un muchacho demasiado rebelde para mi gusto. Jasper, en cambio, era divertido, simpático y muy atento. Pasábamos las tardes juntos, y solíamos ir al cine y a buscar rincones escondidos en los bosques con todo nuestro grupo de amigos.
Fue Jasper el que me dio mi primer beso en una fría y lluviosa tarde de otoño en la que nos dejamos los paraguas en casa. Aquella mañana había amanecido soleada, pero a medida que fue pasando el día, el cielo comenzó a nublarse, hasta que por la tarde, cuando íbamos de camino a casa a pie, nos pilló el diluvio en mitad de la calle. Intentamos resguardarnos debajo de unos balcones, y en un momento dado, y sin que yo me lo esperara, Jasper me besó. Jamás me explicó por qué lo había hecho, así que supuse que fue un beso de prueba para ver lo que sentiría al besar a su mejor amiga. No supe cuál fue su opinión sobre aquel beso, pero yo me enamoré perdidamente de él. Nunca le expliqué mis sentimientos por temor a que se alejara de mí, y como nuestra amistad no se vio afectada por mis emociones ocultas, pensé que aquello era lo correcto. Sin embargo, una parte en mi interior ardía de ira cada vez que lo veía coquetear con alguna chica, y me moría de envidia porque quería ser yo la única mujer que hubiese en su vida.
Cuando cumplí la mayoría de edad, James comenzó a flirtear conmigo cada vez más descaradamente, y vi en su interés una forma de poner celoso a Jasper. Pero no funcionó, porque cuando comencé a salir oficialmente con James, nuestro mejor amigo ni siquiera se inmutó. Simplemente se limitó a felicitarnos y a desearnos mucha suerte. Me enfadé conmigo misma por haber sido tan estúpida, y ese enfado me duró hasta que James me pidió matrimonio unos cuantos años después. Tardé bastante en darle una respuesta, pues aún esperaba que Jasper se me declarara, pero como no lo hizo, decidí que estaba lo bastante enamorada de James como para decirle que sí. El día anterior a mi boda resultó ser un desastre, sobretodo la noche; esa noche en la que lo estropeé todo por culpa del alcohol y de mis sentimientos.
Hacía tres años de esa noche. Mis mejores amigas me habían preparado una despedida de soltera para que me descontrolara un poco, pero ese poco se convirtió en demasiado. Bebí como si me fuera la vida en ello, hasta el punto en que tuvieron que llevarme a mi casa antes de que se terminara la fiesta porque apenas podía mantenerme en pie. Me tumbaron en mi cama, y en menos de un minuto me encontraba de nuevo de pie, dispuesta a saquear mi mueble-bar.
– ¡Para ya, Alice! Has bebido demasiado, y mañana tendrás una resaca de mil demonios –me riñó Rosalie, mi vecina y mi mejor amiga desde que ambas llevábamos pañales.
–Me da igual… ¡Quiero fiesta! –grité.
–Tú ya has tenido suficiente fiesta por hoy, así que a dormir, que mañana tienes que estar fresca como una rosa.
Me entró la risa tonta e intenté correr hasta la puerta de mi habitación, pero mis amigas me lo impidieron.
–No, Alice, se acabó por hoy. Mañana podrás beber todo lo que te dé la gana, pero hoy no beberás más alcohol –decretó Rosalie, y dejé de reírme al instante.
– ¡Quiero fiesta, Rosie, no seas así!
Mis amigas se miraron entre ellas y negaron lentamente con la cabeza.
– ¿Qué vamos a hacer? Alguna de nosotras tendrá que quedarse aquí con ella, porque no puede quedarse sola en su estado –intervino Ángela, la mejor amiga de mi hermana, Cynthia.
–Tranquilas, conozco a Ali, y sé que se dormirá pronto –les aseguró Rosalie haciéndome una especie de placaje hasta que me tuvo tumbada boca abajo en la cama, por más que me quejé y grité como una loca.
Opté por hacerme la dormida cuando escuché que mis amigas comenzaban a hablar en voz baja, y mi plan funcionó a pesar de que pensé que era una pésima actriz.
– ¿Veis? No ha tardado ni cinco minutos. Si es que la conozco como si la hubiera parido.
No me moví aunque me entraron ganas de insultar groseramente a Rosalie por echarse tantas flores, pero mi ebria mente me dijo que me quedara calladita, porque de ese modo me dejarían sola y podría continuar yo sola con mi fiesta.
– ¿Estás segura de que será una buena idea dejarla así? Ni siquiera le hemos puesto el pijama –esa vez fue mi hermana la que habló.
–No va a pasar nada malo. Si ahora la movemos sólo la despertaremos y será peor. Tiene que dormir, chicas, o si no mañana parecerá la Novia Cadáver.
Fruncí el ceño con los ojos cerrados al escuchar sus risitas tontas, y deseé que no tardaran demasiado en irse. Me estaba comenzando a doler la espalda y el brazo que se había quedado incrustado debajo de mi cuerpo, así que necesitaba moverme.
–Dulces sueños, Ali. Mañana a estas horas ya serás una mujer casada – Rosalie se despidió de mí con voz apacible, pero no me moví.
En cuanto la puerta de mi habitación se cerró tras sus voces susurrantes, moví poco a poco mi cuerpo hasta que conseguí ponerme boca arriba, y cuando escuché el ruido de la puerta principal al cerrarse, me levanté como un resorte de la cama. Fue una muy mala idea, pues toda la habitación comenzó a moverse, y tuve que sujetarme a la mesilla para no caerme redonda al suelo.
Después de unos momentos y de unos infructuosos pasos hacia delante, salí de la habitación agarrándome a los muebles que fui encontrando hasta que llegué a mi mueble-bar. Llené un vaso con vodka y me lo bebí a palo seco, arrugando la nariz y cerrando los ojos ante el sabor del alcohol. Me aburrí pronto, pues beber sola no era lo mismo que hacerlo acompañada. Además, tenía ganas de ver a una persona, a mi compañero de juergas, y sabía que él no se atrevería a abandonarme en aquel momento.
Intenté recordar en qué lugar había dejado mi móvil, y cuando vi que mi bolso estaba sobre la mesa del comedor, lo rebusqué allí dentro hasta que lo encontré. Tardé unos cuantos minutos en dar con el número de Jasper, y una vez que pulsé la tecla de llamada, me coloqué el teléfono en la oreja.
Tardó bastante en contestar:
– ¿Alice?
– ¡Jazz! ¡Ven a mi casa!
– ¿Qué? ¡No te oigo!
Y yo apenas lo oía a él, sólo escuchaba mucho ruido de fondo.
– ¡Te digo que vengas a mi casa! ¡Quiero emborracharme! –le grité a través del teléfono.
– ¡Un segundo, que te escucho fatal! –esperé hasta que dejé de oír tanto jaleo y hasta que volvió a hablar: – ¿Qué te pasa? No vas a hablar con James hasta mañana, me han obligado a quedarme con su móvil, así que…
–Cállate y ven ya. ¡Quiero fiesta!
Se quedó callado durante unos cuantos segundos.
– ¿No estás ya de fiesta?
–Estoy en casa, ya te lo he dicho… –volvió a entrarme la risa tonta y tuve que sentarme en el sofá para no caerme al suelo.
–Alice… ¿estás borracha?
–No… Claro que no –le aseguré con voz dudosa. –Sólo… achispada. ¡Ven a casa!
–No pienso ir a tu casa ahora. Vete a dormir la mona, anda.
–Si no vienes tú, iré yo a ver con qué fulana está James –intenté amenazarlo arrastrado las palabras, pero no se amilanó:
–No es ninguna fulana, sólo es una stripper. Además, no te quejes, que seguro que tú también le has metido mano al boy que, imagino, han alquilado tus amigas.
Me sonrojé al recordar lo mucho que había disfrutado al ver bailar a ese macizo moreno vestido de policía, pero tal vez mi mente exageraba y estaba creando imágenes inexistentes. A esas horas ya no me acordaba ni de la cara ni del trasero del boy.
–Ven a casa, Jazz… No me encuentro bien –recurrí a la lástima, e incluso hice un puchero sin darme cuenta de que él no podía verlo a través del teléfono.
Lo escuché suspirar sonoramente.
–No puedo irme de la despedida de soltero de mi mejor amigo.
– ¿Ni siquiera para cuidar de tu mejor amiga?
–No creo que vaya a tener que cuidar de ti. Además, deberías estar durmiendo. Es tarde y mañana tienes que estar preciosa…
– ¿Quieres callarte y venir de una vez? No puedes abandonarme, Jazz.
Volvió a quedarse callado, pero me sentí vencedora cuando lo escuché resoplar.
–Iré a tu casa, nos tomaremos un chupito, te irás a dormir y después me largaré, ¿entendido?
–Sí, señor –le hice el saludo militar al teléfono y sonreí ampliamente cuando colgó sin decir nada más.
Al cabo de diez minutos sonó el timbre de mi piso, y me levanté rápidamente del sofá en el que había permanecido esperándole desde que lo había llamado.
– ¿Por qué has tardado tanto? –balbuceé con dificultad cuando abrí la puerta y encontré a Jasper delante de mí.
–Porque no tengo ruedas en los pies.
Entró en mi piso como si fuera suyo, y acto seguido cerré la puerta a mis espaldas.
– ¿Por qué no has venido en coche?
–Porque he bebido.
Me acerqué a él y lo abracé, comenzando a reír al instante y sin motivo.
–Graaaaaaacias por venir, Jazz-Jazz…
–Tú no estás achispada, tú estás como una cuba –declaró, achicando los ojos acusadoramente y rodeándome con un brazo para que no me tropezara con mis propios pies.
–No es cierto. Estoy perfectamente…
–Será mejor que te vayas ya a dormir.
– ¡No! ¡Aún es muy temprano!
Jasper observó su reloj y después me miró con una ceja alzada.
–Son las cuatro de la madrugada, y mañana tienes que casarte. ¿Seguro que aparte de borracha, no estás loca?
Su pregunta me sentó como un tiro y consiguió enfadarme a más no poder.
–Claro, para ti siempre he sido Alice la loca, ¿verdad?
– ¿Qué?
–Para ti sólo he sido una amiga, ¿a que sí? Una compañera de fiestas, una conocida… ¡Pero nunca nada más!
–Ali… ¿de qué estás hablando? –estaba anonadado, como si mi reacción fuese lo último que hubiera esperado.
Entonces, de repente, se me llenaron los ojos de lágrimas y me tembló el labio inferior.
– ¿Por qué nunca me has querido?
Mi pregunta le tomó desprevenido, pues tardó un poco en responder:
–Claro que te quiero, Alice. Pero no entiendo a qué viene esto –me miró, perplejo, y después negó con la cabeza. –No importa. Ven, que te ayudo a meterte en la cama –intentó cogerme de la mano, pero no se lo permití y me alejé de él como si quemara.
– ¡No! ¡Respóndeme!
–Alice, ya está bien. No me hagas enfadar, ¿vale?
Sorbí por la nariz y me pasé la mano por los ojos para evitar que cayeran las lágrimas.
– ¿Por qué nunca me has querido? –repetí. – ¿Por qué sólo he sido tu amiga?
Jasper resopló, cansado.
–Estás borracha.
–No lo estoy –y era cierto. Más o menos. La tristeza que acababa de invadirme había conseguido menguar los efectos del alcohol, a pesar de que aún me sentía bastante contentilla y algo mareada. –Sólo… quiero saber qué he hecho para que no me quieras del mismo modo que yo te quiero a ti.
Jasper permaneció en silencio, observándome fijamente sin decir nada.
–No puedes estar hablando en serio –declaró finalmente, frotándose la barbilla con la mano.
–Hablo totalmente en serio –musité, mordiéndome el labio a continuación y apretando los puños a mis costados.
–Sabes que te quiero.
–Sí, como a una amiga, pero a mí no me basta con eso. Y… quiero saber qué he hecho mal…
–Dios, Alice, ya está bien –me interrumpió, exasperado. –No digas nada más. Mañana ni siquiera recordarás esta conversación…
– ¡No estoy borracha, maldita sea! –grité, cansada de su reticencia. – ¿Tanto te cuesta responderme?
– ¡No me has hecho ninguna pregunta coherente desde que he llegado! ¿A qué diablos quieres que te responda? –me devolvió el grito, haciéndome retroceder. A pesar de eso, no consiguió amedrentarme:
– ¿Por qué sólo soy una amiga para ti? –volví a preguntarle, lentamente esa vez, para que pudiera procesar y entender cada una de mis palabras.
Tardó mucho en responder, o a mí me pareció una eternidad, porque cuando abrió la boca sin dejar de mirarme fijamente, me tensé:
–Porque te quiero demasiado.
Hello!
No me matéis, tuve que cortar ahí el capítulo porque se hubiera hecho demasiado largo (y porque siempre va bien mantener un poco el suspenso... *muahahahahaha*) Recordad que esto es sólo un recuerdo de Alice, así que en el próximo capítulo sabréis cómo terminó esa noche ;) Y después continuaremos con la historia en la actualidad (no tardará mucho en aparecer Jasper, no os desespereis).
Espero que os haya gustado el capítulo, y antes de que se me olvide, os agradezco enormemente a todas las que os pasasteis por la historia para leer, dejar review y poner la historia en alertas y en favoritos. Conseguís animarme mucho, que lo sepáis ;) Si os ha gustado el capi de hoy ya sabéis lo que tenéis que hacer.
¡Nos leemos en el siguiente! Xo
