Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.


-Capítulo 3-

El lunes me levanté de la cama como una zombi, pues no había dormido nada en toda la noche. Me había pasado las horas dando vueltas por la cama, escuchando los suaves ronquidos de James a mi lado, mientras intentaba conciliar el sueño. Pero no hubo manera. Y eso que me sentía cansada, pues me había pasado todo el domingo haciendo limpieza general de toda la casa y preparando la habitación en la que dormiría Jasper. Aún así, no pude dormir en toda la noche porque no dejaba de darle vueltas a la idea de que en pocas horas volvería a verle.

No sabía cómo me sentía. Tenía miedo y estaba nerviosa, pero también me sentía enfadada. No sabía si con Jasper o conmigo, porque cada vez que imaginaba cómo sería nuestro encuentro, mi corazón comenzaba a latir con fuerza dentro de mi pecho, y por más que me esforzaba en calmarlo, lo único que conseguía era que latiera más deprisa.

James me había explicado que llegarían antes de la hora de comer, pues tenía que ir a buscar a Jasper al aeropuerto de Houston, que se encontraba a cuarenta minutos de Seabrook en coche.

– ¿Seguro que no quieres acompañarme? –me preguntó por enésima vez. –A ti siempre te han gustado los aeropuertos.

Y era cierto, pero en aquel momento prefería quedarme un buen rato sola con mis pensamientos.

–No, me quedaré aquí y haré la comida. Así cuando vengáis ya estará lista –me excusé.

–Como quieras.

James se encogió de hombros y se colocó el sombrero antes de coger las llaves del coche. En ese instante recordé la invitación de Bella para que fuésemos a cenar a su casa con Jasper, y supe que debía preguntárselo a James:

–Por cierto –le dije para captar su atención. –Bella nos ha invitado a cenar en su casa un día de esta semana.

– ¿Por qué razón?

–Quiere conocer a Jasper.

– ¿Le has hablado de él? –inquirió James achicando los ojos.

Rodé los ojos. El viernes por la noche le había explicado a James que había hablado con Bella sobre el tema, pero no me prestó atención.

–Ya te lo dije, James. Lo que pasa es que no me escuchas –me quejé, haciéndole fruncir el ceño. –Pero da igual. ¿Te parece bien o no?

Volvió a encogerse de hombros.

–A mí, sí. Supongo que a Jasper no le importará.

–De acuerdo. ¿El miércoles?

Asintió en silencio. A continuación se acercó a mí y me dio un largo beso en los labios.

–Te juro que te compensaré.

Fruncí el ceño sin entenderle.

– ¿A qué te refieres?

–Sé que últimamente has estado muy agobiada, y seguramente lo que menos te apetece ahora es tener a un invitado en casa, pero cuando Jasper se marche, sólo estaremos tú y yo para divertirnos. Te lo prometo.

Sonreí ampliamente y rodeé su cuello con mis brazos.

–No te preocupes, vaquero. Estoy bien.

Volví a besarle y después se separó de mí. Me guiñó un ojo y salió de la casa, dejándome sola. En ese rato intenté distraerme con cualquier nimiedad: puse la comida a fuego lento e intenté leer cualquier cosa, aunque fuese una revista, pero cada vez que intentaba concentrarme, aparecía el rostro de Jasper en mi mente. Estaba frustrada, y me di cuenta de que no hacía más que mirar el reloj cada cinco minutos. Cada segundo que pasaba significaba que la espera se terminaría muy pronto, y ni siquiera había pensado en cómo debería comportarme con Jasper. ¿Con frialdad? ¿Distante? ¿O simplemente debería fingir que nada había ocurrido? Y lo peor de todo: ¿cómo se comportaría él?

Cuando sacudí la cabeza y volví a alzar la revista que no estaba leyendo me percaté de que me temblaban las manos. Cerré los ojos, dejé la revista sobre el sofá y respiré hondo, intentando tranquilizarme. No podía permitir que James sospechara nada. Pero… ¿y si Jasper le contaba lo ocurrido entre nosotros de camino a casa? Los ojos se me abrieron de golpe al darme cuenta de la existencia de aquella posibilidad. ¿Sería Jasper tan ruin de explicárselo? Intenté tranquilizarme a mí misma diciéndome que, si no lo había hecho antes, no tenía por qué hacerlo ahora. Además, tal y como le había dicho a Bella, los ánimos de Jasper no eran los mejores, pues seguramente aún estaría afligido por la muerte de su madre. Probablemente ni siquiera se acordaba de la única noche que habíamos pasado juntos hacía ya tanto tiempo.

No pude seguir elucubrando, pues el sonido de la puerta principal consiguió sobresaltarme como si acabara de caer una bomba a mi lado en el sofá. Del saltó que di me puse en pie y todo. Tragué salva con dificultad e intenté respirar hondo, dándome cuenta de que apenas era capaz de introducir aire en mis pulmones. Caminé a paso lento y con las piernas temblorosas hasta el vestíbulo, y se me detuvo el corazón cuando vi a Jasper parado en el centro de la sala. Pero no pude mirarlo tan detenidamente como me hubiese gustado, pues clavó sus ojos verdes en mí, consiguiendo que apartara la vista de su persona. No me veía con fuerzas para mantenerle la mirada.

–Ya estamos aquí, preciosa –la voz de James consiguió apaciguarme ligeramente, y me dije a mí misma que debía sonreír aunque fuese un poco y no ser tan obvia.

Ni siquiera me había dado cuenta de que mi marido se había acercado a mí y de que había rodeado mi cintura con uno de sus brazos.

– ¿Es que no te acuerdas de Jasper o qué? –me incitó, dándome un suave empujón hacia delante.

–Claro que sí –intenté objetar, pero mi voz sonó demasiado baja y temblorosa.

El aludido me sonrió y dio un paso hacia mí. En ese instante quise echar a correr escaleras arriba y encerrarme en nuestra habitación, pero me dije a mí misma que era una mujer adulta que podía lidiar perfectamente con aquello, a pesar de que en el fondo no me sentía así.

–Hola, Alice.

Tragué saliva cuando lo escuché hablar y decir mi nombre, pero me apresuré a acercarme a él del todo para abrazarle y para que se acabara ya aquella tortura.

–Hola –lo rodeé con los brazos, y cerré los ojos cuando él colocó los suyos alrededor de mi cintura. Para mi desgracia, seguía oliendo tan bien como siempre, y tuve que morderme el labio para no echarme a llorar por los nervios y por la presión que sentía.

Me separé de Jasper con rapidez y solté todo el aire que había estado conteniendo. Tuve que apretar mis manos en puños para que ni mi marido ni Jasper se percataran de lo mucho que me temblaban.

–Creo que no hace falta que te pregunte cómo estás, porque veo que estás preciosa.

Sentí un apretón en el corazón y supe que me había ruborizado por culpa de sus palabras.

–Exageras –fue lo único que pude decir con voz firme. –Tú… también estás bien.

Tanto James como Jasper me miraron detenidamente tras aquella estúpida frase que acababa de decir, y agaché la cabeza para que no vieran mi cara de tormento. ¿Por qué tenía que comportarme de ese modo? Entonces percibí un olor a quemado proveniente de la cocina, y alcé la cabeza de golpe.

– ¡La comida! –casi grité, dándome la vuelta para echar a correr hacia la cocina. Había dejado el estofado en el fuego y me había olvidado por completo de él. Santo cielo, menuda cabeza…

Escuché los pasos y las risas de los dos hombres que había en casa, pero me limité a ignorarlos y a intentar salvar el estofado. Cinco minutos después, escuché pasos detrás de mí y no me puse más nerviosa de lo que estaba porque sabía que el propietario de esos pasos era James.

– ¿Cómo estás, nena? –me rodeó con un brazo y me dio un beso en la mejilla.

–He salvado la comida.

–Y yo que me alegro, pero no preguntaba por el guiso. He preguntado cómo estás tú.

Ladeé un poco la cabeza hasta que pude mirarlo directamente.

–Bien. ¿Por qué lo preguntas?

Se separó un poco de mí y se sentó en su silla situada delante de la mesa.

–Antes… parecías nerviosa.

–Ha sido por la emoción de volver a ver a Jasper –mentí descaradamente mientras preparaba tres platos llenos de estofado.

–Pues cualquiera lo diría. Por un momento he pensado que estabas asustada.

Me mordí el labio inferior con nerviosismo, pero negué con la cabeza y fingí una amplia sonrisa.

–Claro que no. Por cierto, ¿dónde está Jasper?

–Ah, le he enseñado su habitación y ha decidido darse una ducha para refrescarse –Asentí en silencio. – ¿No le has notado un poco… raro? –la pregunta de James me pilló desprevenida, y me apoyé en la encimera de la cocina con los brazos cruzados.

–Bueno… no he hablado mucho con él… –ni siquiera había pasado cinco minutos en su presencia. – ¿Por qué lo dices?

–No sé. Desde luego, no es el mismo Jasper que era antes. Ha cambiado.

No supe qué responder a eso, pero me dije a mí misma que mi marido esperaba una contestación:

–Estará dolido por lo de su madre, y es normal.

–Eso he pensado yo, pero me temo que le ocurre algo más…

Se calló al instante cuando escuchamos que Jasper bajaba las escaleras lentamente. Se asomó a la cocina, y sonrió levemente cuando nos vio a ambos allí.

Se me encogió el estómago cuando me percaté de que tenía el cabello húmedo, y me limité a mirar hacia otro lado. No podía pasarme una semana, o el tiempo que hubiese decidido quedarse, de ese modo. No lo soportaría. A pesar de eso, la idea de que algo más le ocurría a Jasper no dejó de rondarme por la mente.

–Veo que has salvado la comida –me comentó, acercándose un poco a mí, hasta que James le indicó que se sentara donde quisiera.

Decidió hacerlo en el otro extremo de la mesa, quedando frente a James y a uno de mis costados, dejándome a mí en el centro. ¿Debía interpretar aquello como una señal del destino? Sacudí la cabeza y serví los tres platos de estofado. A continuación, me senté en el sitio que se me había asignado silenciosamente.

–Ha sido fácil –murmuré, dándole vueltas a la comida con la cuchara. Decidí que ya era hora de ser elocuente y de fingir que nada había ocurrido entre nosotros, así que le pregunté: – ¿Cómo ha ido el viaje?

–Bien. Por suerte, el vuelo desde Dallas a Houston no es demasiado largo.

–Es verdad –concordé con él, pues ése era el vuelo que tomamos James y yo cuando nos mudamos a Seabrook.

– ¿Has visto la buena temporada que están haciendo este año los Cowboys?

Rodé los ojos ante la mención del equipo de fútbol de Dallas, y suspiré, aburrida. Mi marido no podía estar más de una hora sin hablar de ese dichoso deporte. Recordaba que él y Jasper habían sido bastante aficionados a ese equipo cuando íbamos al instituto; por desgracia, parecía que ambos seguían siéndolo.

Aproveché aquel momento en el que dejaron de prestarme atención para observar detenidamente a Jasper, ya que no había podido hacerlo antes. En esos tres años su rostro se había endurecido, y también me percaté de que se había cortado el pelo. Aparte de eso, me fijé en la lividez de su rostro y en las grandes ojeras oscuras que adornaban el contorno inferior de sus ojos, y por un momento me sentí mal por él. Estaba claro que no lo estaba pasando bien.

– ¿Y tú qué opinas, Alice?

Parpadeé seguidamente y desvié mi mirada de Jasper con rapidez, deseando que ninguno de los dos hombres que estaban a mis costados se hubieran percatado de mi detallado escrutinio.

– ¿Sobre qué?

–Sobre la buena temporada de los Cowboys.

Fruncí el ceño ante la pregunta de mi marido. ¿No sabía que a mí el fútbol me importaba más bien poco o qué?

–A Alice no le gusta nada el fútbol –me sorprendí ante la intervención de Jasper, y lo miré con los ojos abiertos de par en par. –Al menos que yo recuerde, antes no te interesaba –comentó, encogiéndose de hombros.

Y tenía razón.

–Sigue sin interesarme.

–Pues es una lástima, y mira que he intentado hacer que le guste –se lamentó James haciéndome fruncir el ceño.

¿Él había intentado hacer que me gustara el fútbol? ¿Cuándo?

– ¿Y cómo os va el trabajo? –aquella pregunta por parte de Jasper me sentó mal, porque me avergonzaba decirle que no tenía empleo. – Hace tiempo, recuerdo que James me comentó que trabajabas en una tienda de ropa, ¿no?

–Ya no. Mi jefa tuvo que cerrar porque no le funcionó el negocio –expliqué sin levantar la mirada de mi comida.

–Vaya… ¿y ahora dónde trabajas?

Carraspeé, incómoda.

–No trabajo. No he encontrado nada en todo el año que llevo buscando faena.

–Caray, qué mala suerte.

–Quise… –no supe si explicarle lo del negocio, y decidí morderme la lengua, pero Jasper no me dio tregua:

– ¿Sí?

Observé a James, que parecía ajeno a nuestra conversación mientras se introducía grandes cantidades de estofado en la boca.

–Durante un tiempo pensé en abrir un negocio propio, pero luego descarté esa idea.

– ¿Por qué?

–Es una locura –intervino James antes de que yo pudiera abrir la boca, consiguiendo que Jasper dejara de mirarme fijamente. –No quiero que Alice se desilusione si al final el negocio no funciona.

–Pero… claro que no funcionará si no lo intenta, ¿no?

Jasper me observó con una ceja alzada, pero yo me limité a ignorarle.

–Es igual. Seguramente no hubiera funcionado –musité resignada. –Al fin y al cabo, no sé nada sobre cómo abrir un negocio y… No saldría adelante.

–Yo no lo veo así. Si es lo que quieres, creo que…

–Bueno, Jazz, ¿te apetece acompañarme?

Miré a James, totalmente sorprendida por esa interrupción tan grosera, pero no dije nada.

– ¿Acompañarte a dónde?

–Tengo que terminar de construir un granero para un amigo, y es probable que lo haga esta semana. ¿Te gustaría venir? Así podrás ayudarme.

Jasper me miró fugazmente, y después negó lentamente con la cabeza.

–Lo siento, pero estoy algo cansado por el viaje. ¿Te importa que lo dejemos para mañana?

–Claro que no, pero te tomo la palabra. No quiero que Alice te convierta en un amo de casa –bromeó, pero ni a Jasper ni a mí nos hizo gracia. Mi marido se acercó a mí, dejando su plato y su vaso sucios sobre la mesa, me rodeó con sus brazos y me besó apasionadamente. –Nos vemos esta noche, nena. Hasta luego, Jazz.

–Que te vaya bien.

Yo me limité a quedarme sentada, observando detenidamente la puerta por la que acababa de marcharse mi marido, pues temía moverme.

Me había quedado sola con Jasper.


Muahahahaha... ¡Ya se han reencontrado! Y ya se han quedado solos... *movimiento insinuante de cejas* ¿Qué creéis que pasará en el siguiente capítulo? Tendréis que esperar un poquito para saberlo (soy una mala persona, I know, pero si no hubiera suspenso esto sería demasiado aburrido ;P)

Espero que os haya gustado el capítulo de hoy y que me lo digáis con un review, y si tenéis quejas, dudas, sugerencias... Podéis decírmelo todo :)

¿Nos leemos en el siguiente? Xo