Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-Capítulo 11-
Al día siguiente, mientras comíamos, Jasper continuó explicándole a James cómo nos había ido la tarde con los Barrows, a pesar de que ése había sido el tema central de la cena del día anterior y del desayuno de aquella mañana. James, por el contrario, no parecía muy entusiasmado con la conversación, pues en cuanto pudo la desvió hacia otros temas.
–Ayer se me olvidó comentártelo, nena –dijo.
Alcé la cabeza de mi plato cuando percibí que James me hablaba a mí, y le sonreí cariñosamente. Me había propuesto convertirme en la mejor esposa simplemente para asegurarme de que era feliz con aquella vida y con aquel hombre, y de momento todo funcionaba a la perfección.
–Dime.
–Me han ofrecido un trabajito en Memphis.
– ¿En Memphis? ¿Otra vez? –pregunté, sorprendida.
James había tenido que viajar a Memphis el mes anterior para ayudar a reconstruir un establo, así que había estado fuera de casa una semana. Me dijo que sería la última vez que viajaba tan lejos sólo para eso, pero al parecer había cambiado de opinión.
–Sí, tendré que construir un gallinero, esta vez. Este fin de semana he de viajar hasta allí para firmar el contrato y para hablar con el propietario por más que le dije que me explicara lo que me tuviera que explicar por teléfono. Se ve que quiere verme en persona para que lo dejemos todo bien claro.
Sin poder evitarlo, miré a Jasper de reojo, y me percaté de que parecía interesado en las palabras de James. A pesar de eso, no intervino.
–Estaré de vuelta el lunes, seguramente –prosiguió mi marido.
– ¿Para firmar un contrato necesitas todo un fin de semana? –inquirí con una ceja alzada. Me parecía excesivo.
–No sólo voy a firmar el contrato, Alice. Quiere enseñarme el terreno en el que trabajaré, le ayudaré a elegir el mejor material y conoceré a los hombres que ha asignado para que me ayuden.
Asentí lentamente.
– ¿Y cuándo tendrás que empezar el trabajo?
–Puede que a final de mes o a principios del siguiente, no estoy seguro –me respondió, encogiéndose de hombros. –Por eso he pensado que esta noche podemos salir a celebrarlo.
– ¿A celebrar qué?
James me miró con mala cara.
–Que tengo trabajo otra vez.
No me parecía que debiéramos celebrar nada, pero me mordí la lengua y miré a Jasper.
– ¿Te parece bien salir esta noche?
–Muy bien. Ya va siendo hora de que me llevéis de fiesta –bromeó, haciéndome sonreír.
La verdad era que a mí también me apetecía, pues tenía muchas ganas de bailar.
–Pues decidido –dijo James con una amplia sonrisa. –Y ahora que me acuerdo, Jazz, ¿para cuándo tienes pensado volver a Dallas? No es que quiera que te marches, pero el lunes seguramente regresaré por la tarde.
–Supongo que puedo quedarme hasta el martes. Si no os importa… –dijo observando primero a James y después a mí.
–Claro que no. Puedes quedarte todo el tiempo que quieras –respondí antes de que pudiera detener aquellas palabras. Habían sonado bastante desesperadas, la verdad.
¿Qué diablos me estaba ocurriendo?
Jasper me sonrió consiguiendo sonrojarme y devolví la vista a mi plato de comida. Me sentía idiota, pero tenía la sensación de que no podía hacer nada más. Pasamos el resto del día en casa, viendo la tele, recordando anécdotas del instituto y riéndonos por cualquier tontería. Sin embargo, después de cenar, nos arreglamos mínimamente y salimos de casa con la intención de pasar un buen rato entre amigos.
Aquella noche había decidido volver a ponerme la falda vaquera que hacía tanto tiempo que no me ponía, acompañada por una blusa turquesa sin mangas que dejaba mis hombros al descubierto. Había escogido mis zapatos favoritos, negros y elegantes, rematados por un tacón de no más de ocho centímetros. Por una vez quería sentirme atractiva para mi marido, pues esperaba que me sacara a bailar como solía hacerlo años atrás.
Finalmente, y después de darle muchas vueltas, decidimos quedarnos en el Lucky Texan, el bar musical más famoso de Seabrook. Todo el pueblo conocía a los propietarios, y era el lugar donde todo Seabrook había celebrado alguna vez algún cumpleaños o alguna despedida de soltero o de soltera. La verdad era que el bar no estaba decorado a la última, pues las paredes y el suelo estaban revestidos de madera, al igual que los muebles, pero siempre había muy buen ambiente y la música era francamente buena.
– ¿Habías venido aquí alguna vez? –le pregunté a Jasper una vez estuvimos sentados en una de las mesas, pues todavía no había nadie en la pista de baile.
James había ido a la barra a pedir unos tragos, y nosotros nos habíamos quedado solos.
–No. Yo era muy joven para entrar en lugares como este la última vez que estuve en Seabrook.
Asentí, pues eso ya lo sabía. No creía que Barry, el dueño del bar, hubiera dejado entrar a unos muchachos de trece años en su local a tan temprana edad.
– ¿Y qué te parece el sitio? –me interesé cuando vi que no parecía tener la intención de seguir con la conversación.
–Está bien –respondió mirando detenidamente a cada esquina del bar. –No es muy moderno, pero parece tranquilo.
–Sí. Las personas que vienen al Lucky Texan no suelen ser camorristas.
En ese mismo momento James regresó con tres cervezas en las manos, y yo arrugué la nariz.
–Sabes que no me gusta demasiado la cerveza –le dije, recibiendo por su parte una mirada desdeñosa.
–Pues haber ido tú a pedir.
Aquel comentario me molestó, pero me dije a mí misma que aquella noche no era para enfadarnos ni para discutir, sino para divertirnos. Sin embargo, mi buen humor cambió a medida que fue pasando el tiempo, pues al cabo de un rato apareció Jessica en el bar acompañada ni más ni menos que por María, y ambas consiguieron llevarse a Jasper hasta su mesa. Llevaba más de media hora charlando animadamente con ellas y parecía estar pasándoselo en grande, mientras que yo estaba harta de aguantar la conversación machista que mi marido estaba manteniendo con un hombre que había sido su compañero de trabajo durante un corto período de tiempo.
James se había tomado cuatro cervezas más, mientras que yo aún iba por la mitad de la primera y tenía la sensación de que no me la iba a terminar. No podía evitar sentir envidia por las parejas que bailaban en la pista, y fue entonces cuando me di cuenta de que James no tenía la intención de sacarme a bailar. Aún así, decidí arriesgarme a preguntar, por si acaso la suerte estaba de mi lado:
–Cielo, ¿quieres bailar conmigo?
James detuvo su incesante parloteo de repente y me miró como si acabara de recordar que yo estaba a su lado.
–No, Alice, tengo los pies molidos. Además, no tengo ganas de bailar.
Quise preguntarle que a qué se debía su dolor de pies, pues se había pasado los dos últimos días encerrado en casa, pero me callé porque James había vuelto a enfrascarse en su interesante conversación con su amigo como si yo no les hubiera interrumpido.
Apoyé mi cabeza sobre mi mano, aburrida, y le eché una ojeada a Jasper. Parecía entretenido con la compañía de ese par de mujeres, y durante un segundo me pregunté dónde estaría el marido de María. Luego me dije a mí misma que aquello no debería importarme, y suspiré, abatida, teniendo ganas de marcharme cuanto antes de aquel lugar. Todo el mundo se estaba divirtiendo excepto yo.
Volví a colocar mi cabeza sobre mi mano, y me sobresalté cuando sentí el toque de alguien sobre mi hombro y a continuación la voz de Jasper muy cerca de mi oreja:
– ¿Te apetece bailar conmigo?
Me di la vuelta en la silla hasta que pude mirarlo a la cara.
– ¿No estás hablando con tus amigas?
Volvió a hablarme al oído, como si me estuviera contando un secreto.
–No puedo aguantar más la voz de Jessica. Aprovechemos ahora que ha ido al cuarto de baño.
Aquel comentario me hizo reír y me puse en pie con rapidez, tomando la mano que Jasper me tendía. Ni siquiera me molesté en informar a James, pues seguramente no le importaría que me marchara.
– ¿Has dejado sola a María? –me interesé cuando la vi sentada sola en la mesa que había escogido con Jessica.
–No le va a pasar nada.
–No lo digo por eso. Pero… ¿no crees que se molestará?
–No tiene por qué. Tú también eres mi amiga y quiero bailar contigo. ¿Qué tiene eso de raro?
Sonreí levemente, y cuando llegamos a la pista me quedé quieta. No me había dado cuenta de que todas las parejas que nos envolvían bailaban muy juntos, demasiado, y me puse nerviosa cuando Jasper colocó sus manos en mi cintura. Yo, por mi parte, puse mis manos sobre sus hombros y agaché la cabeza para evitar que se diera cuenta de mis nervios.
–Pensaba que bailabas conmigo para evitar la charla de Jessica –mascullé con dificultad, y pude percibir cómo Jasper sonreía cuando me respondió:
–Es una de las razones, pero en realidad bailo contigo porque me apetece mucho hacerlo.
Levanté un poco la cabeza y sonreí cuando vi que él también lo estaba haciendo. Al cabo de un rato, cuando me percaté de que Jasper bailaba notablemente bien, comencé a sentirme más segura, por lo que dimos un par de vueltas por la pista. Pude darme cuenta de que James continuaba hablando con su amigo, y de que Jessica y María no dejaban de observarnos fijamente como si estuviesen esperando que ocurriera algo interesante.
Jasper me hizo dar una vuelta, pero nuestros brazos se liaron, así que nos echamos a reír con ganas de nuestra torpeza y después volvimos a rodearnos con los brazos. En esa ocasión, Jasper no colocó sus manos en mi cintura como había hecho antes, sino que me envolvió totalmente con sus brazos, dejando sus manos sobre mi espalda. Lo miré fijamente a los ojos cuando me percaté de ello, y él se limitó a abrazarme con más fuerza, haciendo que todo nuestro cuerpo entrara en contacto. Pensé que tal vez debería excusarme y alejarme de él, pero cuando comencé a sentir los acordes de una canción lenta, alcé mis manos y las coloqué en su nuca, atreviéndome a apoyar la cabeza sobre su hombro. Entonces, nuestros pies comenzaron a moverse de nuevo, con más lentitud esa vez, pero con la misma intensidad. Cerré los ojos, pues una parte de mí me decía que estaba cometiendo un error, pero no tenía ganas de hacerle caso. En aquel instante estaba dispuesta a dejar que la parte irracional de mi mente tomara el control porque quería continuar abrazando a Jasper y sintiendo cómo me abrazaba.
Apreté mis ojos cerrados cuando sentí el aliento de Jasper en mi cuello y sus manos, que subían y bajaban lentamente por mi espalda, haciéndome temblar. Me dije a mí misma que así debería haber sido todo entre nosotros, y justo cuando estaba a punto de ponerme a divagar sobre cómo habría sido mi vida si me hubiese casado con él, escuché un grito proveniente de James:
– ¡¿Pero tú quién te has creído que eres, pedazo de imbécil?!
Jasper y yo nos separamos abruptamente, dejando de bailar al instante, y fui capaz de sentir cómo me rebotaba el corazón dentro del pecho. Observé a James con cara de culpabilidad, y abrí mucho los ojos cuando me di cuenta de que no nos gritaba a nosotros, sino a un muchacho que lo miraba asustado. Me acerqué a ellos rápidamente, seguida por Jasper, y me coloqué al lado de mi marido.
– ¿Qué pasa, James?
– ¿Que qué pasa? ¡Que este niñato es un idiota!
–Deja de insultarle y cuéntame qué te ha hecho para que grites así –me harté, porque acababa de percatarme de que a James se le habían subido muy rápidamente las cervezas. Estaba borracho.
–Sólo he chocado con él y se ha derramado un poco de cerveza encima… –declaró el chico, que no tendría más de veintiún años, en voz baja.
– ¿Un poco? ¡Tengo la camisa chorreando!
–Lo siento, no ha sido mi intención…
El chico estaba realmente nervioso, y no era para menos, pues la mirada de James era totalmente amenazadora. Por el rabillo del ojo pude ver a Jessica y a María cerca de Jasper, ya que al parecer se habían levantado de su mesa para chismorrear sobre lo que estaba ocurriendo.
– ¡Tendrías que aprender a mirar por dónde caminas, estúpido!
–Ya vale, James –le exigí. –El chico ya te ha pedido disculpas.
–Sí, James, déjalo estar. No es para tanto –intervino Jasper, poniéndose entre mi marido y el muchacho.
– ¡Claro, eso lo decís vosotros! Pero no me voy a ir de aquí sin darle su merecido a este imbécil –dicho esto, James alzó el puño para golpearlo, pero Jasper se metió en medio para impedirlo, siendo él el receptor del puñetazo.
Solté un grito ahogado cuando lo vi tambalearse hacia atrás a causa de la fuerza del golpe, y todo el bar se quedó en silencio excepto por la música que no dejó de sonar. Me apresuré a acercarme a Jasper, pues le sangraba la comisura del labio, y después le dediqué a James una mirada furibunda.
–Joder, Jasper, ¿por qué diablos te has puesto en medio? –él también se acercó a su amigo, al igual que el chico al que había estado gritando.
–Lo siento mucho, tío –se disculpó el muchacho sin dejar de mirar a Jasper.
–Tranquilos, no ha sido nada –dijo él sin apartar su mano del labio sangrante.
–Déjame ver –alejé su mano de su rostro para ver la herida, y pude darme cuenta de que toda la gente que se encontraba en el bar nos estaba rodeando, presos de una gran curiosidad.
– ¡Eh! ¿Qué diablos pasa? –Barry, el propietario del local, se abrió paso entre los espectadores y se acercó a nosotros. – Aquí no quiero peleas, así que ya podéis largaros.
–Tranquilo, Barry, ha sido un accidente. Pero ya nos vamos –dije mirando a James, dejándole claro que estaba harta de sus tonterías, y eché a andar con paso firme hasta la salida.
Mi marido y Jasper me siguieron sin decir ni una palabra, y cuando estuvimos fuera, me detuve delante del coche.
–Dame las llaves –le exigí a James, dedicándole una mirada severa.
Hizo lo que le pedí sin rechistar, y me subí en el asiento del conductor dando un portazo. Estaba harta de aquellas escenitas y de aquella actitud por parte de James, y me dije a mí misma que no volvería a tolerar un comportamiento así nunca más.
Ejem... La cosa se pone buena... Ahora parece que Alice y James no se quieren tant... ¡SSSHHHH! No he dicho nada xD
No, en serio, la cosa se pone buena. Dejadme que os diga que Jessica y María son unas buitres/cotorras (por si no os habíais dado cuenta de ello) y que siempre es Jasper el que recibe los golpes Ú_Ù (y en la peli también xDDD)
Espero que os haya gustado el capítulo de hoy y que me lo digáis con un bonito review. ¿Nos leemos en el siguiente?
¡Hasta pronto! Xo
