Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-Capítulo 16-
Jasper se incorporó hasta que quedó sentado en el sofá y se apresuró a ponerse los pantalones. Yo, por mi parte, me quedé quieta y tapada con la manta, sin apartar mi mirada furibunda de James.
– ¿Cómo os habéis atrevido…? –comenzó a gritar, pero no me dio la gana de dejar que él se coronara como la víctima.
–No te atrevas, James –le advertí en voz baja, sintiéndome furiosa. –No te voy a permitir que nos acuses, porque tú eres el que menos derecho tiene a hacerlo, ¿me has entendido?
–Eres una golfa, Alice –me insultó apretando las manos en puños. –Aunque no me sorprende. Seguro que me habéis estado poniendo los cuernos cada vez que me he dado la vuelta esta semana, ¿o me equivoco?
–Te equivocas –intervino Jasper tranquilamente. Admiraba su formalidad, pues yo estaba a punto de saltar sobre James para golpearlo. –Ni Alice ni yo hemos tenido intención de que esto pasara. Pero ha pasado, y creo que tu… diversión de anoche ha tenido algo que ver.
– ¿Cómo te atreves a hablarme así, imbécil? –James se acercó a Jasper violentamente, pero me puse en pie sin dejar de cubrirme con la manta y me coloqué en medio de ambos.
–Jasper tiene razón. Aquí el único infiel has sido tú –le aclaré.
– ¡No es cierto!
– ¿Ah, no? ¿Y por qué has vuelto tan pronto? ¿No tenías que quedarte en Memphis hasta mañana para hablar con no sé quién de no sé qué construcción?
James gruñó y me miró con ira, y fue entonces cuando supe que acababa de pillarle.
–Me mentiste, James.
– ¿Y no se te ocurrió nada mejor que meterte en la cama con mi mejor amigo?
–Ya no soy tu amigo. O al menos, tú ya no eres el mío –masculló Jasper con desdén, observando a James con frialdad.
James, por su parte, nos miró a ambos con la furia marcada en sus facciones. Entonces, percibí que mi móvil vibraba sobre la mesita que había delante del sofá. Lo había dejado allí la noche anterior y lo había puesto en silencio por si me llamaba James, y cuando cogí el teléfono para comprobar quién llamaba, vi que se trataba de Edward.
– ¿Edward? –pregunté cuando descolgué.
– ¡Alice, gracias a Dios que te encuentro!
– ¿Qué pasa?
– ¡El bebé ya ha nacido! –gritó mi amigo con felicidad.
– ¿Qué? ¿Ya? –pregunté, olvidándome por completo de que James se encontraba delante de mí observando a Jasper como si estuviera a punto de apalearlo.
–Te he llamado esta mañana cuando Bella ha comenzado a tener contracciones, pero la niña ha nacido hace una hora.
– ¿Una niña? ¡Ahora mismo voy, Edward!
Colgué sin dejarle responder, y fue entonces cuando vi varias llamadas y mensajes de Edward, y otros tantos más de James. Pero claro, no los había escuchado.
–He de ir al hospital –le comuniqué a Jasper, emocionada.
– ¿Ha nacido el bebé de Edward y de Bella?
– ¡Sí! ¡Tengo que ir a conocer a mi ahijada!
–Pobre criatura –masculló James con desprecio. –Va a tener a una zorra como madrina…
Me sobresalté cuando el puño de Jasper impactó contra la mandíbula de James, consiguiendo que éste se quedara sentado en su sillón preferido a causa del golpe, y me tapé la boca a causa del shock.
– Ahora estamos en paz, amigo –masculló con desdén. – ¿Nos vamos? –me preguntó Jasper tranquilamente, y yo me limité a asentir en silencio y con los ojos abiertos de par en par.
Me vestí todo lo deprisa que pude, pues Jasper me estaba esperando en el coche, y salí de la casa sin mirar atrás. Ya nos encontraríamos con James cuando regresáramos.
–No puedo creer lo que ha pasado –murmuré sin apartar mi mirada de la carretera.
–Yo tampoco –me respondió Jasper sobándose la mano con la que acababa de golpear a James.
– ¿Te duele?
–No demasiado… –respondió sin dejar de mirarme. – ¿Estás bien?
Lo miré por el rabillo del ojo y asentí en silencio.
–Sí… es sólo que… todo esto me parece irreal.
–Te entiendo. A mí me ocurre lo mismo.
Llegamos al hospital en menos de veinte minutos, y aparqué el coche en el primer sitio libre que encontré. Jasper y yo nos apresuramos a entrar en el edificio, y nos encaminamos hacia recepción para preguntar a qué planta debíamos ir. Una vez la recepcionista nos hubo dado las explicaciones pertinentes, subimos a un ascensor.
– ¿Crees que te dejarán ver ahora a Bella y al bebé? Es un poco tarde… –inquirió Jasper mirando su reloj.
–Sólo son las ocho. Seguro que el horario de visita aún no se ha terminado. Y si no me dejan, Edward siempre puede colarme, pues él trabaja aquí.
– ¿Ah, sí? –preguntó Jasper, y yo sólo asentí lentamente. –No lo sabía.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron, salí fuera como un cohete, deseosa de conocer a mi ahijada. Nos encontramos a Edward en mitad del pasillo, y parecía que nos estaba esperando. Cuando llegamos hasta él, lo abrazamos y lo felicitamos de todas las formas posibles.
– ¡Me alegro de veros! –nos dijo con una amplia sonrisa. Se notaba que acababa de ser papá. –Pero… ¿y James?
Jasper y yo nos miramos de reojo.
–Es una larga historia… Ya hablaremos de eso –intenté escaquearme. – ¡Quiero ver a la niña! –casi grité, emocionada.
–Venid –Edward nos guió por el pasillo hasta que abrió una puerta y pudimos ver a Bella en una cama, sujetando a un bulto pequeño envuelto en una manta rosa.
No me arrojé sobre mi amiga para abrazarla porque tenía en brazos a su bebé, sino que me contuve y me acerqué a la cama con rapidez.
–Hola, chicos –nos saludó ella con una sonrisa cansada. –Mira quién ha venido a verte, Nessie –me tendió al bebé sin pensárselo, y me temblaron las manos cuando lo tuve en brazos.
Temía que se me cayera al suelo al ser tan pequeño, pero cuando lo encajé en mis brazos supe que nada malo sucedería.
–Es preciosa –murmuré más para mí que para ellos. La niña era muy pequeña, y su cabecita estaba llena de un cabello muy fino del mismo color que el de Edward. Tenía los ojos cerrados, así que no pude ver de qué color eran. – ¿Se llama Nessie?
–Renesmee, en realidad, pero la llamaremos Nessie para acortarlo –me explicó Edward, que se había sentado al lado de Bella en la cama.
Sonreí ampliamente sin dejar de mirar a la niña, y con un dedo le acaricié la nariz y las suaves mejillas. Entonces, una mano grande se colocó sobre la cabeza de Nessie, y me di cuenta de que era Jasper, que también observaba fijamente al bebé. Cuando se percató de que lo estaba mirando, clavó sus ojos en mí y sonrió. Tragué saliva con dificultad y volví a mirar a Nessie, que dormía plácidamente entre mis brazos. Durante un segundo la envidié, pues de momento no tendría que enfrentarse a las dificultades que acarreaba la vida, y fue entonces cuando pensé en todo lo que se me venía encima. Sacudí levemente la cabeza y me dije que no era momento para pensar en eso.
– ¿Dónde está James? –la pregunta de Bella consiguió ponerme nerviosa.
–Él… tendría que estar en Memphis, pero está en casa.
Tanto Bella como Edward se miraron sin comprender, y me limité a morderme el labio inferior.
– ¿Podemos dejar el tema para otro momento, por favor? –les pedí mirando a Nessie.
–Claro… –accedió no muy convencida Bella. –Jasper, ¿quieres coger a Nessie?
El aludido se puso nervioso al escuchar aquella pregunta, porque comenzó a toquetearse las manos al instante.
–Nunca he cogido a ningún bebé… así que no sé si podré…
–Claro que sí –lo acallé colocándole con cuidado a la niña en los brazos. –Sólo tienes que sujetarle bien la cabecita y vigilar que no se caiga.
Cuando la tuvo en brazos se quedó muy quieto, como si temiera moverse, y me reí entre dientes. A pesar de eso, ver a Jasper con un bebé en brazos consiguió que el nudo de tristeza que tenía en la garganta se hiciera más grande. Y lo peor de todo era que no sabía lo que me sucedía.
Un buen rato después, cuando decidimos que era hora de marcharnos, subimos de nuevo al coche y permanecimos mucho rato allí dentro, sentados y sin decirnos ni una palabra. Al final, fue Jasper el que rompió el silencio:
– ¿Qué vamos a hacer?
–No lo sé –sorbí por la nariz y me mordí el labio inferior. Estaba al borde de las lágrimas.
–No creo que podamos volver a tu casa… Y no pienso dejarte sola con James.
Y a mí no me apetecía quedarme con él. Ni en ese instante, ni nunca más. Mis sentimientos habían cambiado radicalmente en muy poco tiempo, y me sentía extenuada física, pero sobretodo emocionalmente. Aquellos cambios tan repentinos iban a pasarme factura.
–Entonces… vayamos a casa, recojamos nuestras cosas y… –me encogí de hombros.
Necesitaba pensar en muchas cosas, pero sobretodo necesitaba tiempo para hacerlo, y tenía la sensación de que Jasper estaba ansioso por marcharse de Seabrook.
–De acuerdo –aceptó. –Vayamos a tu casa, y después ya veremos lo que hacemos.
Conduje hasta que llegamos al rancho donde había pasado los tres últimos años de mi vida, y nada más entrar me choqué con un montón de maletas que se encontraban en el vestíbulo.
– ¿Qué diablos…?
James salió a recibirnos y nos dedicó una sonrisa de suficiencia.
–Tendréis que darme las gracias por las molestias. Os he hecho las maletas para que no tengáis que pasar aquí más tiempo del necesario.
Fruncí el ceño al darme cuenta de lo poco que le importaba a mi todavía marido. No había tenido ningún reparo en preparar mis cosas para echarme.
–Serás cerdo… –escuché que Jasper lo insultaba detrás de mí, y le dediqué una mirada de advertencia.
–No importa, Jasper –lo aplaqué con rapidez para que no comenzaran a discutir. –Te lo agradezco mucho, James –le dije con la voz más serena que fui capaz de poner.
–Esperaré ansiosamente los papeles del divorcio –murmuró alegremente, apoyándose en el umbral de la puerta que comunicaba con el vestíbulo.
– ¿Con quién hablas, cielo?
Mis ojos se abrieron desmesuradamente cuando vi a una pelirroja imponente envuelta en una toalla bajando las escaleras tranquilamente, como si aquella fuera su casa.
–Con la golfa de mi futura ex esposa y con el traidor de mi ex mejor amigo.
Escuché el gruñido de Jasper detrás de mí, y tomé su mano con la mía antes de que se lanzara a golpear a James de nuevo.
–Olvídalo –le pedí en voz baja, acariciándole la mano en un gesto conciliador. –James, nosotros no te hemos insultado, así que por favor, no nos insultes tú a nosotros –le había sido infiel a mi marido, sí, pero eso no iba a impedir que me fuera de casa con la cabeza bien alta y sabiendo que finalmente había hecho lo mejor para mí. Además, la amante de mi marido se encontraba en la que había sido mi casa, así que no toda la culpa había sido mía.
–Dejaré de insultaros cuando os larguéis y me dejéis en paz.
Me mordí el labio y cerré los ojos antes de coger algunas de las maletas para entregárselas a Jasper. Cuando las tuvimos todas en el coche, volví dentro de la casa a pesar del ceño fruncido de Jasper. James continuaba apoyado en el marco de la puerta.
–Siento que todo haya terminado así entre nosotros, James –le dije sabiendo que me brillaban los ojos a causa de las lágrimas que aún no había derramado. Sin esperar ninguna respuesta, me di la vuelta y subí al coche en el que Jasper me esperaba.
– ¿No estás enfadada con él? –me preguntó, y yo me limité a encogerme de hombros.
–Ahora mismo no sé lo que siento –le respondí cerrando los ojos, dejando así que las lágrimas corrieran libremente por mis mejillas.
–Jamás tendría que haber vuelto a Seabrook.
Alcé la cabeza y abrí los ojos de repente al escuchar las palabras de Jasper.
–No, no digas eso. Ahora he entendido que James llevaba tiempo engañándome, y tarde o temprano me hubiera enterado. Tú no has tenido la culpa de nada…
–No es cierto –se pasó una mano por el rostro y después se frotó la barbilla en un gesto de culpabilidad. –Yo… no puedo decir que siento lo que ha sucedido entre nosotros, Alice, pero lo último que quiero es que sufras.
Sonreí entre lágrimas y sin ganas de hacerlo, y después lo abracé, hundiendo el rostro en su cuello.
–Yo tampoco lo siento, pero ahora mismo estoy muy confundida y necesito pensar… –entonces, se me ocurrió algo de repente: – ¿Por qué no te quedas hoy con Margaret?
– ¿Te quedas?¿Y tú qué? –me preguntó Jasper apartándose un poco de mí para poder mirarme a la cara.
Sabía que aquella decisión no le iba a gustar, pero necesitaba con todas mis fuerzas que me entendiera.
–He pensado que puedo quedarme con Edward y con Bella en el hospital.
–Alice, Margaret no tendrá ningún problema con que te quedes en su casa.
–Ya lo sé, pero no es por eso. Yo… –me toqueteé las manos y respiré hondo. –Necesito estar… sola. Todo esto ha ocurrido demasiado deprisa, y siento que mi cabeza va a explotar… y… –volvieron a rodarme las lágrimas por las mejillas e intenté enjugármelas con las manos, pero no pude porque cuanto más las secaba, más aparecían. –Por favor, entiéndeme.
Jasper asintió en silencio y suspiró.
–Te entiendo, pero… temo que cambies de opinión respecto a… lo nuestro.
–Eso jamás va a pasar –le aseguré. –Sólo necesito desconectar de todo esto por unos días.
Jasper volvió a asentir.
–De acuerdo. Pero recuerda lo que me prometiste: siempre me explicarás cómo te sientes.
Asentí firmemente.
–Te lo prometo.
Pensé que primero debería poner en orden mis pensamientos y mis sentimientos, pero me callé, me sequé las lágrimas y arranqué el coche con la firme determinación de comenzar a cambiar mi vida.
Ejem... Pues ya veis lo poco que le ha importado a James todo lo sucedido... U_U Ha tardado muy poco en traer a su amante a su casa, ¿verdad? Aunque bueno, Alice también iba un poco errada al principio con eso de: "Aquí el único infiel has sido tú" xD Pero bueno, ha sido la tensión del momento, no se lo tegáis en cuenta.
Espero que os haya gustado el capítulo de hoy y que me lo digáis con un review. Por cierto, ayer subí un OS nuevo que se llama "Jealous guy", por si os apetece pasaros y leerlo ;P Y también, desde ayer mismo, puede decirse que soy Beta (o estoy dispuesta a serlo xD) Así que ya sabéis, si necesitáis una ayudante, no dudéis en pedírmelo, pues estaré encantada de ayudaros.
¡Hasta pronto! Xo
