Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
-Capítulo 21-
Le pedí a mi hermana que me diera el número de teléfono de mi anterior mejor amiga, y desde el primer momento en el que hablé, Rosalie supo que era yo la que estaba al otro lado del teléfono. Estuvo muy contenta de volver a saber de mí, y más contenta se puso cuando le pregunté si le iba bien quedar aquella tarde para vernos. En cuanto colgué, intentando recordar el nombre de la cafetería en la que nos habíamos citado una hora después, me encontré con la mirada fija de mi hermana.
–Creo que me debes una explicación.
Rodé los ojos y suspire, resignada, sabiendo que aquél momento llegaría tarde o temprano. De todas formas, estaba comenzando a cansarme de explicar la misma historia tantas veces. Me senté en el sofá y esperé a que Cynthia se acomodara a mi lado para comenzar a confesarme. Mi hermana permaneció en silencio y mirándome como si tuviera tres ojos en la cara cuando llegué a la parte importante de mi relato.
– ¡¿Que te acostaste con él la noche anterior a tu boda?! –vociferó poniéndose en pie a causa de la sorpresa.
– ¡Shhh! ¡No es necesario que se entere todo el mundo, Cynthia!
Mi hermana intentó regular su respiración y volvió a sentarse sin dejar de mirarme.
–No puedo creerlo. Pero… espera –frunció el ceño. –Aquella noche te dejamos dormida en tu cama, Alice. Recuerdo que estabas borracha como una cuba y que las chicas y yo te llevamos a tu piso.
–No estaba dormida. Ya te he dicho que llamé a Jasper cuando os fuisteis para que viniera a mi casa.
Cynthia parpadeó seguidamente, perpleja.
–Lo que sucedió entre vosotros… ¿estaba planeado?
– ¡Claro que no! –respondí, molesta por aquella insinuación.
–Lo siento, lo siento. Pero tenía que preguntar.
Me mordí el labio inferior y me froté las manos.
–Sucedió sin más. Porque me puse tonta y comencé a preguntarle idioteces… y luego Jasper me confesó que había estado enamorado de mí siempre. Después… –me encogí de hombros. –Ya lo sabes.
–Y se marchó, ¿no?
–Cuando me desperté, lo busqué por todo el piso y no lo encontré. Fue entonces cuando supe que se había ido.
–Por eso parecías tan… hundida cuando fuimos a vestirte y a maquillarte, ¿verdad?
Alcé la cabeza y miré a mi hermana con el ceño fruncido.
– ¿Te diste cuenta? –inquirí, sorprendida.
Ella se limitó a encogerse de hombros.
–Somos hermanas, Alice, y te conozco mucho más de lo que crees. Recuerdo que me preocupé, pero decidí callarme porque supuse que tu mala cara se debía a los nervios. Tal vez debería haberte preguntado.
–No lo creo. Si lo hubieras hecho, me habría puesto a llorar y no hubiera parado en todo el día.
Cynthia sonrió con tristeza, como si estuviese arrepentida de no haber hecho nada por mí, y asintió.
–Y es porque te conozco que puedo ver lo feliz que estás ahora –me aclaró. –Te brillan los ojos y sonríes durante todo el tiempo. De no ser por eso, creo que yo también le habría puesto pegas a tu relación con Jasper.
– ¿En serio?
En aquel instante parecía la hermanita sobre protectora que no había sido nunca.
–Claro. Aunque, sinceramente y en mi humilde opinión, hacéis una pareja estupenda.
Agaché la cabeza y sonreí ampliamente, dándome cuenta de que mi hermana tenía razón. Pero…
– ¿Me brillan los ojos? –pregunté, extrañada y avergonzada.
Cynthia se echó a reír y asintió con firmeza.
–Se nota que estás coladita por él y que te estás muriendo de ganas por verle.
Rodé los ojos ante aquella insinuación tan poco sutil.
–Creo que me presentaré en su casa esta misma noche –apunté con un movimiento sugerente de cejas.
–No hace falta que entres en detalles, hermanita. Sé que no pasaréis la noche jugando al parchís.
Media hora después me encontraba sentada en una de las mesas libres que quedaban en la cafetería donde me había citado con Rosalie. Aún faltaban cinco minutos para la hora exacta, pero la vi entrar en el establecimiento con tranquilidad e inspeccionando una por una las mesas del local. En cuanto llegó a la mía, alcé la mano para saludarla y ella sonrió ampliamente, acelerando el paso hasta que estuvo delante de mí. Me puse en pie y me acerqué a ella para abrazarla, recibiendo también un estrujón por su parte.
En cuanto nos separamos, nos sentamos la una enfrente de la otra y nos dedicamos a observarnos.
–Has cambiado mucho, Alice –fue lo primero que me dijo, pero supuse que el cambio del que hablaba era bueno, pues me sonreía.
– ¿Tú crees? Sólo me he cortado el pelo.
–Sí, y estás guapísima, pero no es sólo el pelo… No sé, te noto… diferente.
Me encogí de hombros.
–Tal vez. Pero tú sí que estás guapa –y no mentía. Rosalie siempre había sido una mujer hermosa, con ese cabello rubio tan largo y tan brillante, y ese cuerpo tan bien proporcionado.
Le restó importancia a mi comentario con un movimiento de su mano.
–A mí en estos tres años no me han pasado demasiadas cosas interesantes, pero me ha dicho un pajarito que a ti en estas últimas semanas te ha ocurrido de todo.
La observé con una ceja alzada y los ojos entrecerrados.
–Ese pajarito se llama Emmett, ¿verdad?
Rosalie se echó a reír y asintió con ganas.
–Jasper y él son como dos viejecitas entrometidas. Se lo cuentan todo.
Negué con la cabeza, sorprendida.
– ¿Te lo contó todo?
–Si con "todo" te refieres también a lo que ocurrió hace tres años, la respuesta es sí.
Suspiré, resignada, y me encogí de hombros. Por lo menos no tendría que explicar de nuevo la dichosa historia.
–Creo que no tienes nada de qué avergonzarte, Alice. Al fin y al cabo, todo ha terminado bien, ¿no?
Asentí en silencio y me sobresalté cuando el camarero apareció de repente para anotar nuestros pedidos. Cuando se marchó, Rosalie y yo retomamos nuestra conversación:
–Te he echado de menos en estos años, Rose –no pude evitar decirle, pues quería que supiera que no había olvidado lo buenas amigas que habíamos sido.
–Yo también. Me dolió que perdiéramos el contacto, pero… –se encogió de hombros. –Supongo que son cosas que pasan. Aún así, ahora que vuelves a vivir aquí, espero que todo vuelva a ser como antes.
Sonreí ampliamente.
–Eso ni lo dudes.
Un par de horas después, Rosalie y yo nos habíamos puesto mínimamente al día de nuestras vidas y nos encontrábamos hablando de nuestras situaciones actuales. Ella me contó que estaba considerando seriamente la idea de pedirle matrimonio a Emmett, pues él no parecía estar por la labor de hacerlo, mientras que yo le expliqué que tenía pensado darle una sorpresa a Jasper aquella misma tarde. Por eso le pedí su dirección, pues no sabía dónde vivía y no tenía la intención de llamarle para preguntárselo. Menuda sorpresa sería, entonces.
Minutos más tarde, unos brazos enormes me rodearon por detrás consiguiendo que soltara un gritito ahogado por culpa del susto.
– ¡Alice! –reconocí inmediatamente la voz de Emmett, pero no pude respirar tranquilamente pues me estaba espachurrando con sus brazotes. – ¡Qué alegría me da verte!
Conseguí deshacerme de su agarre con dificultad, y pude apreciar perfectamente que Rosalie se estaba mordiendo el labio para no reírse de mí. Me levanté de la silla y me giré hacia Emmett para encontrármelo con los brazos abiertos de nuevo. Intenté mostrarme seria con él pero no pude, pues una sonrisa espontánea y divertida apareció en mis labios cuando al fin me decidí a abrazarlo como Dios manda.
–Yo también te he echado de menos, mastodonte –le comuniqué cuando nos separamos. Me alegraba saber que Emmett continuaba siendo tan efusivo como hacía años, pero también agradecía el hecho de que pudiera comportarse como una persona normal después de su afectuoso abrazo.
– ¿Mastodonte? Eso es nuevo. Pero bueno, –tomó prestada una de las sillas de la mesa de al lado, la colocó entre medio de la silla de Rosalie y de la mía, y se sentó. Se inclinó hacia su novia y la saludó con un beso, haciéndome sonreír. A continuación volvió a mirarme: –Así que has vuelto.
–Eso me temo.
– ¿Para siempre?
–Ésa es mi intención.
Emmett sonrió de oreja a oreja y me recordó exactamente a un niño pequeño entusiasmado con un caramelo.
–Pero Jasper no sabe que está aquí –le advirtió Rosalie. –Te lo digo para que no se te ocurra llamarle después y decírselo.
Emmett me observó con una ceja alzada.
– ¿No lo sabe? ¿Por qué?
–Quiero darle una sorpresa. He llegado hoy de Seabrook, y antes que nada quería arreglar unos asuntos con algunas personas.
–Oh, entiendo –asintió él firmemente. –Pues cuando te vea se va a poner contentísimo.
–Eso espero.
–Ayer, cuando nos vimos, justamente me habló de ti.
–Ya, y se fue de la lengua, ¿verdad? –observé a Emmett con los ojos entrecerrados aunque con una sonrisita en el rostro.
– ¿A qué te refieres?
Rosalie me sonrió con diversión y negó lentamente con la cabeza, gesto que imité.
–Rose me ha contado que un pajarito le ha explicado muchas cosas sobre mi reciente relación con Jasper.
– ¡Rosalie! –la riñó Emmett, y yo me carcajeé de su desvergüenza.
–Perdona, pero el único bocazas que hay aquí eres tú –se defendió ella.
–No se te puede contar nada, ¿eh? Qué entrometida eres.
Mi amiga le arreó un golpe en la cabeza a su novio y yo me reí, feliz de poder presenciar de nuevo aquellas escenas. Y lo mejor de todo era que, en un futuro no muy lejano continuaría viéndolas.
Salimos de la cafetería cuando estaba comenzando a oscurecer, así que Emmett se ofreció a llevarme en su coche hasta el piso de Jasper. Yo estaba ansiosa por volver a verle, así que no me opuse. No tardamos más de cinco minutos en llegar, y me despedí de mis amigos diciéndoles que nos veríamos muy pronto. Obviamente, Emmett me sonrió con interés y moviendo las cejas arriba y abajo como si intuyera lo que iba a ocurrir entre Jasper y yo en cuanto nos viéramos. Yo, por mi parte, opté por ignorarle y entré en el edificio respirando hondo.
Mientras subía las escaleras, me dije a mí misma que no hacía tanto tiempo que no veía a Jasper, pero en realidad me había parecido una eternidad. Se podía decir que me había acostumbrado muy rápidamente a estar junto a él, así que cuando llegué a la puerta que me había indicado Rosalie, volví a respirar hondo y pulsé el botón del timbre. Escuché unos pasos que se acercaron a la puerta, y contuve la respiración cuando escuché su voz a través de ella:
– ¿Quién es?
Sonreí y carraspeé, divertida.
–Estoy buscando a una persona –farfullé.
La puerta se abrió un segundo después y me encontré con la mirada fija y sorprendida de Jasper.
–Me han dicho que un tal… Jasper Whitlock vive aquí. ¿Le conoce? –bromeé fingiendo seriedad.
Jasper sonrió y, a pesar de que sabía que se moría de ganas por abrazarme, me siguió el juego. Se apoyó en el marco de la puerta con los brazos cruzados y me observó detenidamente.
–Sé que vive en este edificio, pero no sé dónde. ¿Quién le busca?
–Soy su novia.
Volvió a sonreír, y fue entonces cuando se acercó a mí lentamente. Me atrajo hasta su cuerpo tirando de los bolsillos de mis pantalones vaqueros hasta que su nariz rozó la mía.
– ¿Y usted cree que al tal Jasper Whitlock le molestará enterarse de que su novia va a pasar la noche en mi casa?
Rodeé su cuello con mis brazos y me puse de puntillas para rozar sus labios con los míos.
–Oh, pues… seguro que sí. Es un hombre muy, muy celoso.
–En ese caso, ¿qué le parece si no le decimos nada?
–Me parece perfecto.
Fue entonces cuando Jasper cubrió mis labios con los suyos y, rodeando mi cintura con sus brazos, me llevó dentro de su piso. Apenas nos dijimos nada más durante el resto de la noche, pues estuvimos más ocupados demostrándonos lo mucho que nos habíamos echado de menos esos días y recuperando el tiempo perdido.
Aish, qué bonitos que son :') Pero bueno, ¡Feliz año nuevo! Espero que tuvierais una buena entrada al 2013, y esperemos que este vaya un poquito mejor que el anterior :)
Como veis, Alice ya se ha reencontrado con Rosalie (sólo perdieron el contacto porque cada una vivía en una ciudad, por nada más Sweetsugarhoney ;D) y con el payasete de Emmett al que todas adoramos, y también con Jasper, de una forma adorable si me permitís el comentario. El siguiente capítulo ya es el último antes del epílogo, lo que significa que sabréis cuál es la sorpresa de Jasper (o sorpresas... Pero me callo xD) y también que ya se nos está acabando el fic :(
Espero que os haya gustado el capítulo de hoy y que me lo digáis con un bonito review.
¡Hasta pronto! Xo
