Hola a todos, bueno este es el cuarto Cáp. Sorry por tardarme, trato de subirlos cada tercer día pero a veces no me es posible, ya saben exámenes, trabajos y eso…. Bueno disfrútenlo y espero les guste.
CAP. 4 DESCUBRIENDO EL PASADO
ESME POV
Mientras Bella nos contaba como le había ido con Charlie, percibí un aroma muy especial, definitivamente era un vampiro, podría ser algún nómada curioso, eso era usual, voltee a ver a Carlise, también había olido al vampiro, solo que su mirada era dura sus brazos estaban tensos y tenía los dientes apretados. ¿Conocería al propietario de ese olor?, vi hacia edward y le pregunté mentalmente si sabia quien era el vampiro, el asintió, pero por la expresión de Edward y Carlise, supe que no era nada bueno. Un ligero gruñido proveniente de la garganta de edward, alertó a toda la familia, excepto a Bella quien seguía contando su historia, rápidamente Edward y Jasper se levantaron dirigiéndose a la puerta pero se detuvieron a solo unos pasos, el resto de la familia les secundamos, dejando a Bella cubierta, no se daba ni por enterada de todo lo que pasaba, Edward se tranquilizo un poco y regreso su lado. De repente la puerta se abrió y entró el vampiro que nos tenia inquietos.
-¡Hola familia!!!! ¿Así reciben a los invitados ahora???-
-¿Cómo estas Eléa?- dijo mi esposo cortésmente como siempre.
-¡Carlise!!! ¡Que gusto verte de nuevo!!!! ¿Por que ya no nos visitas? Ya ves, uno tiene que visitarte a ti-
-Bueno Eléa, no he tenido mucho tiempo de sobra-
-¿No te habrás olvidado de nosotros, verdad?-
-Por supuesto que no, además les estoy muy agradecido por haberme recibido cuando lo necesité-
-Aro te manda saludos-
-Si, Edward me comunico su mensaje-
-¿Qué haces aquí?- pregunto Edward secamente. -¡Edward!!- lo regañe mentalmente.
Eléa ignoró el tono de su voz.
-¡Vamos Edward!!! No te preocupes, Aro cumplirá su palabra, solo que ha habido un pequeño cambio de planes-
-No viene a transformar a Bella- interrumpió Alice.
Un suspiro provino de Bella, todavía escudada por varios vampiros.
-Así que ¿todavía no estas segura acerca de tu transformación querida?- preguntó Eléa.
Bella se paró indignada.
-¡Por supuesto que estoy segura!!!- contestó. Una mirada preocupante atravesó los ojos de Edward. Por lo que me había contado Carlise acerca de ella me preocupaba que Bella se arriesgara demasiado al dirigirse a Eléa así. Sabia que Eléa no se tocaría el corazón para lastimarla e incluso matarla. Al parecer Edward escuchó mis pensamientos porque asintió viéndome.
-¡Claro Isabella!!! Lo que tú digas- dijo sin creer las palabras de Bella.
-Lo que no entiendo es ¿Qué es lo que haces aquí????? ¡No ha pasado ni una semana desde que nos vimos!!!! ¿Qué quieres de nosotros???- dijo casi gritando desesperada y acercándose poco a poco a Eléa, pasando por entre la familia, hasta que Edward la detuvo antes de que avanzara mas.
-Isabella, si fuera tú no me hablaría así, no tengo mucha paciencia y la verdad ustedes se encuentran en desventaja.- dijo tranquilamente y con una sonrisa en los labios. –Ahora si me permiten, les contaré lo que hago aquí- agregó. ¡Por fin!!! Le había preguntado a Edward mentalmente, pero solo me daba negativas, seguramente bloqueaba sus pensamientos.
-Muy bien- dijo mi marido. – ¿Donde te sentirías más cómoda, en la sala o en el comedor?- Eléa lo miró extrañada, alzando una ceja.
-¿Tienes comedor?-
-Lo tenemos, solo para guardar las apariencias y para cuando Bella se queda-
-Oh claro!! Por supuesto- dijo sarcásticamente. –En ese caso en el comedor seria mejor-
-Pasemos entonces…después de ti- dijo Carlise extendiendo la mano, dándole el paso.
Nos sentamos todos, Eléa se acomodó en el extremo contrario al nuestro.
-Bueno ya que estamos en la mesa, no me ofrecerían algo de comer- dijo sonriendo y mirando a Bella.
-¡Eléa, por favor!!- dijo Carlise.
-¡Ay!! ¡Pero si no tienen sentido del humor!!!- dijo tranquilamente.
Mis hijos se miraron con incertidumbre.
-Eléa, no esta acostumbrada a comer humanos- dijo Edward.
-¿También es vegetariana? Pero ¿sus ojos? No son como los nuestros- dijo Emmett.
-No, querido……-
-Emmett- contesto presentándose el mismo.
-Creo que debería presentarlos antes de continuar- proclamó mi esposo. –El es Jasper- el asintió con la cabeza. –Ella es Alice, aunque ya la conoces- dijo señalándola. –Ellos son Rosalie y Emmett- ambos la miraron. –ya conoces a Edward y Bella- Eléa los miro sonriendo y asintiendo. –Y ella es mi esposa Esme- dijo viéndome.
-¿Esposa, eh?...Mucho gusto Esme- dijo educadamente.
-Ahora si podemos continuar- dijo Carlise.
-Bueno Emmett… yo no bebo sangre de humanos, ni animales, los humanos se me hacen aburridísimos y sin chiste, yo bebo sangre de neófitos- explicó. –Así que solo ten cuidado cuando seas convertida, Isabella- dijo divertida.
-No te pases Eléa, Bella es como de la familia- Eléa rodó los ojos.
-Y bueno Carlise, volviendo a la razón por la que vine a Forks, seguramente se estarán muriendo de la curiosidad…como acto de buena voluntad, Aro me ha enviado, esta consciente del peligro que Isabella atrae constantemente… ese es el motivo principal de mi visita-
-¿De que hablas? no lo entiendo- dijo mi esposo.
-Me aquí quedaré en Forks hasta que Isabella sea transformada, seré su sombra, se podría decir que podrán verme como su guardaespaldas- Bella la miró bastante sorprendida.-Deberías estar agradecida, se nota que Aro esta muy interesado en que te unas a la guardia, no me hubiera enviado si no fuera así, te tiene demasiadas consideraciones…sabes me recuerda a mi-
-¿De que hablas?- pregunté.
-Bueno Aro estaba tan interesado en mí y lo que podía hacer cuando era humana, que el mismo me convirtió-
-Nosotros podemos encargarnos de proteger a Bella- replicó Edward molesto.
-¡Oh claro!! ¿Hasta ahora no ha pasado nada malo verdad?? O ¿no es cierto que hay una vampira que quiere matarla??-
-¿Cómo supiste de ella?- preguntó Jasper, era la primera intervención que hacia desde que llego nuestra visitante.
-Aro lo vio al tocar a Edward, eso fue lo que lo hizo tomar la decisión- contestó Alice.
-Que gracioso, yo podría solo estar aquí, no decir nada y aun así ustedes se enterarían de todo… con un lector de mentes y una adivina, ¡ja!!-
Edward no iba a aguantar mucho la situación, así que intervine.
-Nos ocuparemos de Victoria, la atraparemos-
-¿Así que la susodicha se llama Victoria?...pues se han tomado mucho tiempo para solucionarlo-
-¡Yo no quiero de tu protección!!!-dijo Bella molesta, se levantó de su lugar, pero se arrepintió del tono que había usado, al ver el cambio de expresión en la cara de Eléa, realmente se le había acabado la paciencia. En un instante Eléa se le abalanzó. No tuvo tiempo de reaccionar. Eléa accionó una especie de escudo físico, Emmett trato de traspasarlo pero no pudo. Miré a Jasper quien intentaba calmar las cosas.
-¡Mira niña insignificante, no voy a discutir contigo!! a partir de ahora, si estornudas, lo sabré, si te caes, lo sabré, si tu novio y tu hacen cosas sucias, créeme lo sabré, ya que estaré detrás de ti todo el tiempo, aunque no me verás y si tratas o alguien trata de evitarlo, creo que no te gustará el resultado- le advirtió.
-Si eres fiel a tus señores como dices, no le harás daño- dijo Edward.
-No planeaba fallar a mi misión, planeaba algo un poco diferente-
-No va a lastimar a Bella, al menos no antes de que sea transformada, piensa torturarnos a nosotros- dijo Alice.
-La verdad yo no quiero tener nada que ver con los Vulturi y creo que los demás tampoco quieren, ni quisieron nunca tener nada que ver con ustedes- dijo Bella frustrada.
-Eso es tu punto de vista, pero pregúntale a Carlise que opina-
-Ya se que el vivió un tiempo con ustedes, pero jamás le gustó ese estilo de vida-
-¿Tu crees que no le gustó nada de nosotros? ¿Eso será cierto?-
Mire a mi esposo desconcertada, el me había dicho que mientras vivió ahí, la manera en que se alimentaban y regían le disgustaban. Todas las miradas se posaron en el.
-Y es cierto, ese estilo de vida jamás me gustó- sonreí ante su respuesta.
-Yo creo que están confundiendo términos, si con estilo de vida, se refieren a la alimentación, pues si es cierto, siempre lo dejaste muy claro, pero yo no me estaba refiriendo a eso ¿Qué me dices de todo lo demás?-
Ví a Edward y su expresión era de sorpresa y desconcierto. Algo habrá leído en la mente de Eléa o Carlise que lo hizo reaccionar así.
CARLISE POV
No podía creer lo que estaba pasando, como me podía hacer esto Eléa, decir este tipo de comentarios delante de mi familia, vinieron a mi mente recuerdos de cuando fui a Volterra con los hermanos.
FLASHBACK
-Eléa, tenemos un invitado viene de América, se llama Carlise-
-Mucho gusto Carlise, soy Eléa como ya habrás oído-
-Un placer conocerla, señora-
-No me digas señora, eso si me molestaría bastante, tampoco es que sea mucho mayor que tu, dime Eléa- exclamó. Realmente era hermosa y encantadora, aun con sus ojos carmesí. Traía puesto un vestido dorado con brocados y gorguera, que no le hacían mucha justicia a su belleza.
-Enséñale el castillo y los alrededores, querida-
-Si Aro, por supuesto… ¡Vamos!!!- me dijo tomándome de la mano. Sentí una corriente intensa, fluyendo, no era algo doloroso, sino mas bien placentero, aunque no sabia como eran todos por aquí en realidad, ni sabia como se manejaban las cosas, me sentía realmente cómodo.
-¿Y cuanto tiempo planeas honrarnos con tu presencia querido Carlise?-
-No lo se todavía, Eléa-
Desde lejos vi a dos vampiros altos con trajes oscuros y gorgueras en cuello y puños, dirigiéndose a nosotros, en menos de un instante ya estaban frente nuestro.
-Eléa, Buenos Días, un placer verte-
-Buenos Días, Felix, pero si me viste hace solo unas horas-
-Es que verte me alegra el día-
-¡Oh claro!!- dijo sarcásticamente. –Por cierto, este es mi amigo Carlise, viene de América- dijo viéndome.
-¡América!! Que ordinario, ya todos los vampiros vienen de América- dijo el otro vampiro, mientras que Felix me miraba bastante molesto.
-¡Ay Demetri!! Seguro que tu cuidad natal es de alcurnia- dijo Eléa riendo. –Además es invitado de Aro, supongo que no quieren que le informe que tratan mal a su invitado, o ¿si?-
-No, por supuesto que no Eléa, una disculpa Carise- dijo Demetri fingiendo arrepentimiento.
-Mi nombre es Carlise no Carise-aclaré
-Lo siento...Carlise- corrigió sarcásticamente.
Eléa les gruñó a los vampiros, esto les tomo un poco por sorpresa, incluso a mi. Los vampiros tomaron una pose mas relajada.
-Vamos carlise, te mostraré el reto del castillo- dijo Eléa dándose vuelta. Mientras nos alejábamos, podía sentir las miradas punzantes a nuestras espaldas. Aunque ella parecía bastante relajada.
-¿Quiénes eran esos vampiros?- pregunté cuando estaba seguro que no nos oían.
-Se llaman Demetri y Felix y son la más reciente adquisición de Aro para la guardia-
-Y ¿ese Felix es tu pretendiente?-
-¿Pretendiente?- dijo alzando una ceja. –Para nada, solo le gusto, pero nada más-
-¿No te han comprometido con nadie aun?-
-Aro no acostumbra eso, tenemos bastante libertad en ese aspecto, digamos que estamos bastante evolucionados para nuestra época- sonreí. –Hemos llegado a tus aposentos, ya han traído tus cosas por si quieres adelantarte-
-Muchas gracias-
-¿Tienes Hambre?- me preguntó.
-No por ahora contesté-
-Bueno yo si tengo que ir a alimentarme así que nos vemos al rato, espero estés conforme con tu habitación, ve a cualquier lado que quieras, solo si quieres alimentarte avísale a alguien de la guardia-
-Claro, pero estaré bien por ahora-
-Te veo luego- dijo alejándose.
Al poco tiempo salí a recorrer el castillo, llegue a los jardines, a lo lejos se veía un grupo de vampiros reunidos, había una vampiro discutiendo, me di cuenta de que Eléa ya había regresado, me acerqué para oír mejor.
-Esto es inaudito, como te atreves Eléa-
-Por Dios Cayo, que te preocupa, aun así cumplo con las misiones, eso no afectara en nada-
-Traigan a Aro y a Marco- dijo a la guardia.
En cuestión de instantes llegaron los hermanos.
-¿Qué pasa hermano, que nos has mandado llamar con tanto apuro?- dijo Aro.
-Tu ¿sabias de esto?-dijo dirigiéndose a Aro.
-¿De que hablas hermano?-
-Hablo de los hábitos alimenticios de tu protegida-
¿A que se refería? ¿Acaso Eléa no comía sangre humana?
-Explícate hermano- interrumpió Marco.
-He sido informado que Eléa no caza humanos, sino otros vampiros-
¿Qué? No lo podía creer, aunque sentía que era una mejor alternativa que los humanos, ya que la opción de que consumieran animales era nula.
-Niña ¿es cierto eso?- preguntó Aro mirándola.
-Si-
-Pero, ¿que causa que hagas eso niña?- Marco se dirigió a ella tranquilamente.
-Bueno al principio eran humanos, pero son tan aburridos, no presentan ningún reto para mí-
-Si esto se llega a saber, nuestra reputación esta en juego- dijo Cayo. –Sabes que tenemos que poner el ejemplo-
La expresión de Eléa era dura, no le parecía nada que Cayo quisiera desaparecerla. No podía dejar que a la única miembro de la guardia que me inspiraba confianza la mataran.
-Aro, por favor, se racional, es una de tus mejores guardias- dije tratando de imponer duda.
-Vamos Cayo, ¿a quien mandaras a tus misiones suicidas?- dijo Marco.
-Ella es única hermano, piénsalo bien-
A final de cuantas convencieron a Cayo de no matarla, aunque no estaba muy contento. Regresamos al castillo, Eléa y yo nos apartamos para conversar.
-¿Como evitas beber sangre humana Carlise?
-No es fácil, pero con el tiempo te acostumbras-
-Por cierto, gracias por lo que hiciste antes-
-De nada-
La acompañé a su habitación. Me retiré. Por ella me quedé algún tiempo en Volterra. Pero algo me hizo cambiar de opinión.
-¡Maldita traidora!!!! Lo que les hiciste a los hermanos es imperdonable,… ¡tratar con los rumanos!!!- no se había dado cuenta que yo estaba tras de ella.
-Por favor Eléa, ellos me contactaron, pero no les dije nada- suplico la vampira.
-¡No me importa!!! ¡Morirás!!-
-Eléa, no lo hagas- le supliqué.
-No te metas Carlise, es el castigo que merece- al decir esto la desmembró y mató.
No podía aguantar esto, jamás había llegado tan lejos.
-Ahora me arrepiento de haber abogado por ti hace unos años, cuando Cayo trató de matarte- me dolía decirle esto pero era lo que sentía en ese momento. Realmente había llegado a amarla, aun con los obstáculos que nos ponían Felix y Demetri, desde que me conocieron, me odiaron. Meditando la situación por un largo tiempo, me disculpé con los Vulturi y me fui.
FIN DEL FLASHBACK
-¡Oh no! Edward seguro leyó mis pensamientos- confirme mis sospechas al ver su expresión. Eléa había conseguido lo que quería.
-Entonces ¿no te podremos hacer cambiar de opinión de ninguna manera?- preguntó mi esposa.
-No lo creo Esme, tengo órdenes explícitas-
-En ese caso, por favor instálate aquí en nuestra casa- pidió Esme.
-No creo que sea buena idea, Aro me pidió no interferir en su rutina-
-Insisto, no interferirás en nada, ¿verdad Carlise?- me pregunto Esme. Había veces que mi mujer se pasaba de cortés, dejar que Eléa se quedara en nuestra casa, era abrirle la puerta a la reencarnación del sadismo en persona.
-No hay problema- dije. ¡Si claro! Será interesante. Edward me miró, sabia que no le agradaba la idea en absoluto.
-Muy bien, en ese caso, Emmett, Rosalie, ¿podrían llevarla a su habitación?- les pidió Esme. Me miraron, yo solo pude limitarme a subir los hombros.
Ya que se habían ido con Eléa, Esme se acercó a mí.
-Ahora si, dime ¿que es lo que realmente esta pasando?-
-No tiene importancia- le contesté.
-Carlise, a mi no me engañas, si no me dices seguro Edward me lo dirá-
-Esta bien, esta bien… mira cuando llegué a Volterra por primera vez, Eléa fue la primera con la que me llevé bien y quien me inspiró más confianza, tiempo después nos convertimos en pareja y duramos así algunos años, hasta que me cansé de su manera de ejercer la justicia- expliqué.
-Y ¿la amabas?-
-Si-
-OK… y ¿de que manera te afectará el que ella este aquí?-
-Solo me podría afectar si no se adapta nuestro estilo de vida-
-¿Te refieres a comer animales?-dijo una voz tras de mi. –Eso esta fuera de discusión, jamás comeré animales, confórmate con que no cace humanos-
-Esta bien, solo hay un inconveniente- dije. Como reaccionarían los quiluets al saber que una vampiro esta rondando por sus tierras. Comprenderían el que ella solo se alimentara de vampiros. Solo había una manera de solucionarlo.
-Yo iré a hablar con ellos- dijo Edward al leerme los pensamientos.
-Creo que iremos todos- dije
-OK yo ya me perdí- dijo Eléa.
-Hay un tratado que hicimos con unos habitantes cercanos a aquí para que nosotros no traspasemos su territorio, ni ellos el nuestro-
-¿Estos humanos saben que son vampiros?-
-Si, aunque técnicamente no son humanos-
-Carlise, ¿Estas loco? Sabes lo que amerita algo así, se hizo una excepción con Isabella por conveniencia mutua, pero no abuses de nuestra confianza- dijo bastante alterada. –Sabes que tengo que informar a Aro de esto-
-Eléa, por favor, antes de que tomes cualquier decisión, ven con nosotros y ve por ti misma- supliqué.
-Carlise… sabes que hacemos caso omiso a cualquier tratado que nosotros no hayamos convenido, no servirá de nada-
-Querida, creo que será buena idea, al menos para que entiendas de que te estamos hablando- dijo mi esposa.
-Esta bien, vamos ahora-
Nos dirigimos a la parte trasera de la casa, aunque Bella insistía en acompañarnos, Edward no lo creía pertinente. Así que nos adelantamos y luego nos alcanzaría. Caminamos a velocidad humana hasta que Edward nos alcanzó, después llegamos al límite de la frontera. Seguramente ya nos habrían olido.
-¿Qué hacen aquí?- preguntó Sam.
-Tenemos que hablar contigo-
-¿Pasó algo?- dijo mirando a Eléa. Ella se mostraba un tanto disgustada, seguramente por el olor.
-Tenemos una visita, ha venido a ayudarnos con Victoria, solo queríamos mantenerlos al tanto-
-Saben que nosotros podremos con ella- dijo el líder quiluet. Eléa bufó.
-y ¿crees que estos humanos podrán con una vampiro? ¡Ja!! ¿Cuantos son ustedes? ¿veinte?-
Del fondo del bosque salieron Quil, Jacob, Paúl y Jared en forma humana.
-No pues ahora si pueden acabar con ella, son demasiados, seguro y la agarran desprevenida- dijo Eléa sarcásticamente.
Paul comenzó a temblar, en un instante se había transformado. Eléa no lo podía creer. Le siguieron Jared y Quil, Sam se mantuvo calmado, dio la orden y volvió la cordura a la manada y regresaron a su forma humana.
-¡Carlise!!!!!!!! ¡Esto es traición!!! Sabes como son las cosas con los hombres lobo, ellos deben morir-
Eléa se abalanzó contra Sam, Emmett la contuvo, pero inmediatamente cayó al suelo, Rosalie acudió y trato de arremeter contra ella.
-¡Eléa!! Ellos no son como los que tu has combatido, ¿te das cuenta? El dio la orden y fue seguida al pie de la letra-
-Esto no esta bien, Aro debe saberlo-
-Cálmate por favor, te lo ruego, piénsalo bien- le dije.
-Bien… iré a cazar, tengo que pensar- dijo mas tranquila
-Sabes que no puede hacer eso, a menos que coma animales, como ustedes lo hacen-
-Jamás comeré animales, es asqueroso-
-Sam no te preocupes, ella no bebe sangre humana-
Me miró extrañado.
-¿No te cansas de dar explicaciones todo el tiempo Carlise?- dijo frustrada, mientras se iba.
-Ella come vampiros Sam, no creo que tengas inconveniente en eso-
Seguimos explicando la situación, incluso la razón por la que fue mandada a Forks. Ellos accedieron, pero con la condición de que se respetara el tratado. Prometimos que haríamos todo lo posible… aun faltaba lo mas difícil, convencer a Eléa…
Continuará…
Bueno ahí esta este Cáp. Disfrutenlo…
