Bueno para este capitulo quise ahondar realmente en la manera en que se siente Eléa ante todo lo relacionado a los Cullen y el punto de vista de sus amigos, quise mostrar un poco la manera en la que Eléa se relaciona con ellos, dejando a un lado ese sadismo que a veces tiene y mostrando la complicidad que hay entre ellos…. pero basta de bla bla bla ahí esta el Cáp. 8.

CAP 8: DEMASIADO BUENO PARA SER CIERTO

MABEL POV

Aun creía que era mala idea pero no podía desconfiar de Eléa, jamás me había dado motivos para desconfiar, bueno al menos hasta ahora, Ten fe me dije a mi misma. Tampoco la podía dejar sola, quien sabe que podían hacerle esas criaturas. Pero lo bueno era que seguramente tendríamos que matarlos después de haber eliminado a los neófitos, supongo que les ocurriría lo mismo a los Cullen. Oí un gruñido proveniente de Edward. El cual ya nos había sido presentado y nos aguardaba a la entrada de un claro, ¿Por qué habrá gruñido? Eléa lo miró confundida pero no dijo nada, seguimos avanzando mientras que Edward se situaba detrás de nosotros, Carlisle se acercó a nosotros lentamente.

- Bien, ya hablé con Sam – suponiendo que no estábamos familiarizados con esos nombres, agregó – El líder de la manada – hizo una pausa y volteó a ver a Eléa, quien le hizo un gesto para que prosiguiera – Ya los puse al tanto de su decisión, como lo habíamos acordado, solo que no confían al cien por ciento en nosotros, así que se quedaran en su forma licántropa y Edward hará de su traductor, creo que así serán las cosas mas fáciles –

Eléa golpeteaba el piso con impaciencia, mientras que el nos hacia un gesto de invitación para que lo siguiéramos. Caminamos unos pocos metros, hasta el centro del claro donde se situaban los lobos. El lobo de pelo negro se adelanto un paso a los demás, supuse que era Sam.

-No estamos nada cómodos con esto al igual que ustedes, según nos han contado – dijo Edward en una voz monótona, supuse que ya estaba realizando su papel encomendado de traductor.

- Esto lo estamos haciendo por petición de Eléa, así que no nos subestimen, haremos lo encomendado y lo que sea necesario, pero cuando acabemos con esto, van a cambiar nuestras prioridades – se dirigió Etel al líder.

- Lo sabemos y lo esperamos con ansia – añadió Edward en su papel de traductor. Etel, Dina, Yeray y yo proliferamos un gruñido y Eléa le dirigía una mirada asesina. Uno de los lobos situado en la parte de atrás produjo un aullido muy extraño para mí, trataba de averiguar que era ¿preocupación? No, ¿Cómo uno de ellos podría generar preocupación ante el entusiasmo de su líder? Eléa volteó a ver a ese lobo con una mirada extraña, confusión tal vez. Sam el líder, hizo un ruido extraño dirigiéndose a los suyos, llamando al orden, de inmediato dicho aullido cesó.

- Estábamos pensando que seria buena idea enseñarles un poco a todos los presentes, la manera en que atacan los neófitos y como eliminarlos mas fácilmente- nos dijo Jasper, dándoles la espalda a los lobos y viéndonos a nosotros de frente.

- Jasper ya ha peleado antes contra ejércitos de neófitos – nos dijo Eléa en un susurro.

Asentimos. Esto iba a ser pan comido para nosotros.

- Esos lobos se ven muy confiados ante todo esto – nos dijo Yeray.

- Lo que pasa es que aun no han visto lo que podemos hacer – dijo Dina mirando a la manada. Eléa sonrió levemente ante el comentario.

Fuimos pasando en parejas aportando un poco de nuestros conocimientos, aunque no habíamos revelado aun nuestra mayor estrategia ofensiva, pero pronto lo iban a descubrir. Seguimos con nuestra pequeña clase, de repente vimos como Edward se dirigía a Carlisle.

- Te importaría si me retiro un momento, quiero llevar a Bella a dormir, regresare en cuanto pueda – Edward miraba a Bella con una expresión extraña, como si solo estuvieran ellos dos en el universo, mientras que Isabella yacía sentada en una roca a las orillas del claro, cabeceando de sueño – Carlisle sonrió ante aquella escena.

-Hijo, será mejor que no la dejes sola por ahora, así que ve con ella y quédate en la casa, nosotros llegaremos en un rato, no creo que nos falte mucho por hacer –

Así Edward se fue, llevando en vilo a Isabella. De reojo, vi a Eléa, quien miraba a la feliz pareja con una expresión de asco. Hasta ahora no me había puesto a pensar en ella de esa forma, siempre habíamos asumido que Eléa tenía nervios de acero y cero sentimientos de culpa o tristeza. Pero jamás me paso por la cabeza que lo que sucedió con Felix y Heidi, realmente le hubiera afectado, tal vez era mi imaginación que en realidad esa expresión era a causa de que Isabella fuera humana y no haya sido transformada aun. Aun así mas tarde hablaría con ella. Continuamos media hora mas en aquel claro. Carlisle se despidió de los lobos y caminamos de regreso a la casa de los Cullen.

- ¿Nos harían el honor de hospedarse con nosotros? – nos dijo Esme. –Eléa ya se encuentra instalada así que supongo que será mas cómodo para ustedes- prosiguió.

- Por supuesto Esme – contestó Yeray con entusiasmo. Dios mió!!! Era tan patético, un vampiro muy útil y poderoso, pero si se trataba de Eléa, se volvía una muñequita, ella lo sabia y se aprovechaba de eso; cuando Etel nos dijo la petición de Eléa de acudir a Forks, el fue el primero en aceptar y tener todo listo para nuestra partida.

- Perfecto… Dina y Mabel se pueden quedar en la habitación de Carlisle y mía, y u y Etel, en la de Alice y Jasper – dijo dirigiéndose a Yeray.

- Esme, acordamos que no se iba a interrumpir su rutina, todos se pueden quedar conmigo – le dijo Eléa.

Todos asentimos hacia Esme.

- De acuerdo, como prefieran – nos sonrió Esme.

Nos condujo hacia arriba, pero cuando subíamos las escaleras recordé algo.

-Eléa, ¿podría hablar contigo? –

- Si claro – contestó –Ahorita los alcanzamos – avisó a los demás.

Ellos continuaron si camino y nosotros regresamos hacia la sala.

-¿Podríamos ir a algún lugar mas aislado? –

- Bien – me dijo un poco confundida.

Salimos por la puerta de enfrente y corrimos hacia el bosque. Recorrimos unos cuantos kilómetros y me detuve ella me imitó.

- ¿De que querías hablar conmigo? –

- Tu dime – le conteste. Ella me miro extrañada. – Quisiera saber realmente como te sientes –

- ¿Con respecto a que? – todavía no sabia a que me refería, estaba perdida o talvez no quería tocar para nada el tema.

- Con respecto a lo que pasó con Felix –

- Eso ya es historia – me dijo rápidamente.

- No te creo ni una palabra, hemos sido amigas por mucho tiempo, así que no me trates como a una súbdita tuya, que tiene miedo de decirte las cosas como son –

- Pero si eres mi súbdita – dijo sarcásticamente.

La mire con desaprobación e impaciencia.

- Esta bien, esta bien, la verdad… - hizo una pausa. –No sabría como explicarlo – esperé a que prosiguiera. – Jamás había querido matar a nadie tanto como a esos dos… - continuó. – Pero para mi sorpresa me encontré total y completamente calmada al encontrarlos juntos, aun con la mirada de horror que ambos tenían, supuse que no era le reacción que ellos esperaban, no era para menos, siempre he sido conocida por mi buen genio – dijo un poco divertida. – Así que trate de mantener mi mente fría, y comencé a planear muy bien lo que iba a hacer- suspiró. – Al principio sopese el no decirle a nadie mis planes, pero supuse que se iban a enterar de todos modos, así que no dude en hacer que Aro supiera, lo vio al tocarme, pero lo mas sorprendente fue que no se opuso – abrió sus ojos como platos, incrédula de sus propias palabras. – El solo me sonrió y me dejo ir –

- Ahí fue cuando pensaste en nosotros – era una afirmación mas que pregunta. – Sabes, al principio, cuando Etel nos dijo no lo podía creer, tu y Felix realmente se veían felices – dije mas papa mi misma que para Eléa.

- Pues realmente no pasábamos mucho tiempo juntos, creo que Aro nos hacia trabajar hasta morir – dijo riendo, me sorprendía la capacidad de Eléa para bromear ante un tema así. – Yo pasaba mucho tiempo en Lyón y el en Volterra, así que supongo que eso lo hizo engañarme, aunque no es excusa y aun así pagará por ello –

- En efecto, pero hay otra cosa que te quería preguntar ¿Por qué le tienes tantas consideraciones a los Cullen?, en cualquier otro caso hubieras exterminado cualquier signo de desobediencia –

- ¡Ay Mabel!!! Tu curiosidad te matará algún día –

- Si claro por supuesto, correré el riesgo – Eléa solo rodó los ojos y me sonrió.

- Antes de empezar a ir a Lyón, donde tu y yo nos conocimos, mi residencia estaba con los Vulturi, un día Aro me pidió que recibiera a su amigo, cuando lo conocí me gustó de inmediato y al parecer también yo a el, se quedó varios años y durante ese tiempo estuvimos juntos, solo que no estaba nada cómodo con nuestra forma de alimentarnos, el se alimentaba de sangre de animal –

- Es Carlisle ¿verdad? – le interrumpí.

- Vaya, que astuta mi querida amiga – dijo sarcástica. – Y bueno, después de un tiempo Carlisle habló conmigo, ya no quería seguir con los Vulturi, así que me pidió que me fuera con el, pero a mi si me gustaba ser parte de la guardia, solo lo ayude a irse, me encargue de convencer a los hermanos y aceptaron, luego fue cuando Felix y yo nos comprometimos –

- ¿Te sorprendiste al verlo aquí en Forks? –

- Realmente no, estaba en Volterra cuando escuche a unos de la guardia decir que Edward Cullen había acudido a los Vulturi, Felix estaba conmigo cuando nos lo dijeron y no le gustó nada oír ese apellido, después los hermanos me mandaron llamar y me contaron lo que les había pedido Edward, me pidieron que estuviera al pendiente de si se cometía alguna falta a la ley, esperamos un rato y enviaron a Felix y a Demetri a recoger a Edward y a sus acompañantes, volvieron con ellos y lo demás es historia –

- Y ahora Carlisle esta casado –

- Si –

- Y cuando llegue el momento, ¿podrás hacer lo necesario? –

- No tengo opción –

- Incluso matar a los Cullen –

- Incluso eso –

No estaba segura de sus palabras pero tendría que esperar a ver que pasaba.

ESME POV

Había pasado mucho tiempo desde que se fueron Eléa y Mabel ¿Qué las podrá haber demorado tanto? En eso oí que se abría la puerta principal y entraban las susodichas.

- Eléa, Mabel estaba preocupada, pensé que les había pasado algo – dije mientras caminaba hacia ellas.

- ¡Vamos Esme que nos puede pasar!!! – dijo Eléa.

- Además con Eléa aquí dudo que alguien o algo se nos quiera acercar – dijo Mabel sonriendo y Eléa le dio un codazo.

- Bueno aun así me alegra que hayan vuelto –

Me sonrieron y subieron las escaleras riendo y platicando. No sabía que tan cómoda y confiada debería sentirme, ahora Eléa no estaba sola y eso la volvía más peligrosa aun, ya que cualquier decisión que tomara la respaldarían los demás. Pero por ahora lo más importante era que muy pronto tendrían que alimentarse y dudo mucho que la manada lo aceptara. Me dirigí al despacho de mi marido, tendría que hablar con el al respecto. Toque.

- ¿Querido podría hablar contigo un momento? – volteó a verme y sonrió.

- Hola amor ¿Qué ocurre? –seguramente vio mi expresión de preocupación.

- Pues estaba pensando… ya se que antes de venir para acá Etel y los demás se alimentaron, pero ya se esta acercando la hora de que lo hagan de nuevo; pienso que deberíamos hablar con Sam al respecto –

- Cuando fui a ponerlo al corriente de los nuevos planes le comenté lo mismo, dijo que lo pensaría y lo discutiría con los ancianos, pero dudo que acepte -

- ¿Crees que si hablo con Eléa, podríamos llegar a un acuerdo? –

- Lo dudo, se le esta agotando la paciencia con el asunto de los lobos, además de que tiene la presión de sus amigos –

- Aun así tengo que hablar con ella, no quiero que tengamos más conflictos –

- ¿Quieres que lo haga por ti? O ¿te acompañe? –

- ¿Crees que sea necesario? –

- No quiero averiguarlo, mejor vamos los dos –

Asentí y nos dirigimos a la habitación de huéspedes, donde estaba la guardia hospedada, seguramente ya habían oído que subíamos por que cuando entramos estaban callados y nos observaban.

- Eléa, ¿podríamos hablar contigo? – le preguntó mi esposo.

- Claro ¿acerca de que? –

- Es que tenemos una inquietud – le dije.

- Vamos habla ya – contestó un poco exasperada. Mi esposo habló primero.

- Es que queríamos saber si podrían no alimentarse de humanos, al menos mientras estén aquí –

- ¿Qué???? ¿Ahora no podemos alimentarnos? – dijo Mabel bastante irritada.

- ¡Para esto ya Eléa!!!!! – exclamó Dina.

Eléa solo les dirigió una mirada seria, como si esperara a que terminaran de quejarse.

- Eléa, tu sabes que esto ya es pasarse de la raya – le dijo Etel en un tono calmado, Yeray asintió dando a entender que estaba de acuerdo con ellos.

Ella espero unos segundos, vi como el resto de mi familia entraba, supongo que esperando evitar una confrontación.

- Dina… - la vampiro volteo a ver a Eléa al oír su nombre. – Jamás me entere cuando te dieron una jerarquía mayor a la mía – Dina la miró extrañada. – Te escucho perfectamente, así que no veo la razón por la cual me tengas que gritar y me des ordenes – era aterrador la manera en que mantenía la calma, uno pensaría que esta tramando algo.

- E-e-e-este… Eléa lo siento – ella solo le dirigió una mirada rápida a su amiga al oír sus disculpas y luego se dirigió a su marido.

- Carlisle… me estas pidiendo demasiado, sabes que necesitamos alimentarnos para poder ayudarles, así que lo siento pero nos vamos a negar a su petición –

- Al menos déjame discutirlo con Sam –

- Sea lo que sea que te diga el perro ese, la decisión esta hecha… sangre humana para mis amigos – dijo señalando con la cabeza a los miembros de la guardia. – Se que alimentarse de sangre de animales es tu forma de vivir, pero no la nuestra, Aro no me envió a hacerte cambiar de parecer, yo esperare a que nos enfrentemos a los neófitos, pero no me pidas que les ordene que coman animales, es… asqueroso, como alimentarse de las sobras –

Edward sonrió ante las palabras de Eléa, y lo miramos sorprendidos.

- Tal vez no sea necesario que cambien su dieta – nos dijo.

- ¿De que hablas? –

- hay otra solución y ningún humano tendrá que morir –

- Esteemm… Edward, se que te gusta el suspenso, pero puedes decirnos ya ¿que carajos quieres decir con eso? – le preguntó Emmett.

- Hermanito, lo que quiero decir es que Carlisle puede conseguir un donante –

Todos volteamos a ver a Bella que se encontraba junto a Edward, quien de inmediato se puso delante de ella en posición defensiva.

- No me refería a ella, yo quería decir que se comprara sangre – todos suspiramos aliviados, Eléa enarcó una ceja y miró a sus amigos.

- Esta vez no voy a obligarlos a nada, así que depende de ustedes – les dijo.

Los cuatro guardias se miraron, unos negaban con la cabeza y otros solo miraban al suelo inexpresivos.

- Bien – fue todo lo que respondió Etel, en un tono bastante parco, al parecer esa única palabra era lo único que obtendríamos de ellos, al menos por ahora.

Ahora si solo faltaban un par de días para que nos enfrentáramos a esos vampiros, lo único que nos quedaba era esperar.

Continuara…

Si si ya se me tardo mucho en subir los capítulos lo siento… pueden tirarme jitomatazos si quieren… pero denme su opinión va…