Bueno ya vamos en el capitulo once, la cosa se pone cada vez mas buena jaja okay ya saben como en todos estos capítulos la mayoría de los personajes no me pertenecen, se lo debemos a Stephenie Meyer…los dejo enjoy…
CAP: 11 UNA COMPLICACION ES DECIR POCO
ESME POV
Ya se había ido Bella con Alice para alistarse e irse al aeropuerto, la cara de Edward al soltar la mano de Bella era de decepción, yo me reí ante su reacción, tan solo iban a ser unos minutos sin ella.
- Ya están las maletas en el auto – le dijo Jasper a Edward.
- Así que…hoy trataran de hacer un pequeño Eddie o una pequeña Bella no hermano? – Emmett como siempre haciendo sus comentarios inapropiados. La única respuesta que obtuvo de Edward fue un gruñido hacia el – Supongo que ya lo tienes todo planeado no? – dijo dándole una mirada picara, por lo que Edward soltó otro gruñido y un codazo en el costado.
- Emmett, basta – dije firmemente. Edward sonrió.
- Pero ma… -
- Ya amor, suficiente – Rosalie al rescate, al parecer era la única que lo mantenía bajo control.
- Tranquilo Edward, ya bajara en unos minutos – dijo Jasper, a la vez que se sentía una ola de tranquilidad. Lo mire y le di las gracias solo articulando.
Todos esperamos a que Alice se dignara a dejar bajar a Bella, cuando finalmente las vimos
bajar las escaleras, por fin Edward pudo sonreír. Bella se fue despidiendo de todos nosotros conforme iba avanzando, su madre estaba especialmente emocional, y Charlie se escondía en un rincón, Bella lo vio y se acerco a despedirse, les deseo buena suerte muy a su manera. Se subieron al volvo y se fueron a gran velocidad. Estaba segura que Bella le gustaría el lugar que Carlisle me regalo hace años, me gustaba ir ahí a pasar tiempo a solas con el. Le sugerí a Edward llevar a Bella ahí ya que era un lugar apartado y calido. Voltee a ver a Eléa y su grupo, ellos se veían especialmente alegres y conversaban entre si, pero ella se veía ausente. De vez en cuando contestaba a preguntas que le hacían Eleazar o sus amigos pero era como si no estuviera ahí. Así que decidí acercarme a hablar con ella.
- Querida podría hablar contigo? – alzó la vista y me miró, lo único que hizo fue asentir lentamente en respuesta. Nos dirigimos a la oficina de Carlisle. Vi a mi marido a lo lejos, me sonrió y le sonreí de vuelta, Eléa y yo entramos, dejando atrás el ruido de los invitados.
- De que querías hablar conmigo? –
- Estoy preocupada por ti – me miró extrañada. – Te noto bastante triste o preocupada por algo… ¿crees que algo pueda pasar con los Vulturi? O que es lo que tienes? –
- Todo esto me da nauseas –
- Que? A que te refieres? –
- Aquí hay tanta felicidad y demostraciones de amor, que no lo puedo aguantar… en realidad es una de las razones por las que decidí dejar ir solos a Edward y a Isabella –
- Por lo que te hizo Felix? –
- No creo que sea eso… es algo que no puedo decir –
- Pero puedes confiar en mí –
- ¿Me estas diciendo que puedo confiar en la esposa de mi ex-novio? – me dijo sonriendo.
- No quiero que me veas como la esposa de tu exnovio –
- Pero eso eres –
- Solo si lo quieres ver así –
- Supongo que no importa –
- Alguna vez me podrías ver como una amiga? –
- ¿Has visto a mi amigos no? – asentí. – ¿Que ves en ellos? – me preguntó.
- Son de la guardia, y siempre tienen esa mirada como si quisieran matar al primero que se les ponga enfrente –
- Por una parte si… pero principalmente, siguen un protocolo, la mayoría de nosotros fuimos convertidos hace muchos siglos, la formalidad es algo primordial, pero después de que convivimos por muchos años, se hace un vinculo, como el que tu tienes con tu familia, solo que en mi caso tarda mas en crearse, ustedes aceptan a cualquiera si les da confianza, para mi deben de pasar varias pruebas –
- ¿Pero no pasarías mucho tiempo sola si tardas tanto en confiar en alguien? –
- Esa es otra de las cosas… estoy acostumbrada a producir temor en los demás, cosa que ustedes no tienen, al menos hacia mi… y eso me hace desconfiar… tu crees que si no fuera como soy, hubiera entrado a la guardia o mis amigos me seguirían? Estoy segura que muchos con los que convivo diariamente solo se dirigen a mi por temor o por conveniencia –
- ¿Eso pasó con Carlisle? –
- No, el fue diferente, pero aun así se fue tiempo después –
- Pero no se fue antes por ti, según lo que me comentó el se quedo un poco mas de tiempo por ti, y te pidió que se fueran juntos –
- La mayoría de las veces, nuestros caminos coinciden, pero esa vez Carlisle siguió un camino que no coincidía con el mió, el camino de Felix era parecido al mió, por eso funciono por bastante tiempo –
- Bueno espero que algún día puedas confiar en mi –
- Te diré que vas por buen camino – dijo sonriéndome.
- ¿Vamos? Que si no Emmett se terminara todo el pastel – dije sarcástica.
- Oh claro y ¿nosotros no queremos eso, verdad? – dijo mientras salíamos de la habitación. La familia se nos quedo viendo extrañada al verme riendo con la supuestamente mas temida de la guardia Vulturi.
- ¿Eléa… estas lista? – le preguntó Etel.
- Si, voy en un momento – la guardia se dirigía a la puerta.
- Querido Eleazar, espero que tengamos mas tiempo de platicar… me haré el tiempo, tal vez cuando regresen de su luna de miel, me daré una vuelta por Denali – ni a Tanya ni a Kate les hizo gracia que ella dijera eso.
- ¿Te vas? – le preguntó Emmett.
- Si, iré unas semanas a Lyón, me quedaré allá hasta que vuelvan los tortolitos de su luna de miel –
- Pero quien me contara historias de batallas y matanzas? – Emmett le había tomado afecto a Eléa, tal vez por las experiencias que ella ha vivido y el no.
- Tal vez Jasper pueda contarte historias –
- Ya me las se todas, eso no es justo – dijo haciendo un puchero.
- Después será, después será – dijo mientras salía por la puerta principal, con su bolsa en la mano, seguida de los demás miembros de la guardia. Salí a despedirlos, ella se volteó y me dijo. – Esme… espero la cortesía de su parte, si algo sucede me llamarán – asentí. Y me despedí con la mano.
Veía como corrían a través del bosque, se dirigían al aeropuerto.
ELÉA POV
Ya estábamos a mas de la mitad del camino hacia el aeropuerto, extrañaba Lyón, pero no quería irme tan pronto, no había tenido tiempo de despedirme de Embry, bueno solo serian unas semanas, según Edward pasarían un mes de luna de miel, así que tendría tiempo de arreglar algunos asuntos pendientes en Francia. Por fin llegamos al aeropuerto y abordamos el avión a tiempo. Ya en el avión Mabel se sentó junto a mí.
- ¿Cómo es que depositas tanta confianza en los Cullen? –
- Solo me harté de estar ahí –
- No, no es eso, tú has cambiado, te has ablandado –
- Estás paranoica –
- Como quieras… pero tu sabes que esta pasando y lo averiguaré –
La miré un momento y abrí la revista que tenia en mis manos. Serian unas 10 horas bastante tediosas. Después de unas cuantas miradas por parte de Mabel hacia mi, como tratando de leer mi mente o mi expresión, me hacia sentir incomoda, yo lo único que hacia era mirarla por un segundo y alzar las cejas como esperando a que dijera algo, pero nada. Por fin llegamos a Lyón, tan pronto bajamos del avión y salimos del aeropuerto, los autos ya nos esperaban, todo tenia que ser discreto si no quería que los Vulturi se enteraran de mi presencia en Europa. Llegamos al palacio y como siempre nos recibieron en la puerta, los presentes se
alegraban de verme, y Etel les pedía discreción conforme a mi plan. Me detuve en el pasillo principal.
- Muéstrenme donde fue –
- ¿Dónde fue que? – me miraron confundidos.
- Donde acabaron con ella – por fin entendieron a que me refería. Y Etel se adelantó, y me hizo una seña para que lo siguiera.
- ¿Nos podrías disculpar? Queremos ver a nuestros maridos –
- Vayan vayan – solo Yeray nos acompañó.
Caminamos por los pasillos laterales, hasta que bajamos a lo que antes eran las mazmorras, no era una parte del castillo que fuera muy visitada, ahí se guardaban muchas cosas que los Vulturi creían importantes, mas que nada documentos. Etel se detuvo en una de las puertas, la de los artefactos mas apreciados de mi familia, los instrumentos de tortura. Pensar que mis padres eran miembros del ministerio de justicia francés, eran los encargados de hacer cumplir las sentencias a las brujas y herejes, si me vieran ahora, lo que soy, seguro me harían matar en una de esas cosas.
- Fue aquí – me dijo Etel, sacándome de mis pensamientos.
Sonreí, entré y aspiré el olor que había ahí, solo quedaba una ligera esencia a Heidi en la habitación, casi imperceptible, mientras recorría el lugar pasando a un lado de los diversos artefactos, recreaba lo que sucedió en mi mente.
- ¿Se quejo? – le pregunté.
- Ni un solo sonido – contestó – Hubiera sido mas divertido, pero no pudimos hacer nada – dijo con una sonrisa de orgullo.
- Que pena… que fue lo ultimo que dijo? –
- No le presté mucha atención, pero fue algo así como de que Aro lo sabría y lo pagaríamos –
- Que ingenua – empecé a reír.
- Supongo que sigue Felix? –
- Ya estoy haciendo lo que le hará pagar, pero todavía no diré nada –
- ¿Acaso no somos amigos y me cuentas todo? –
- Claro, pero es algo que no te gustará nada… prefiero dejarlo así, hasta que sea el momento adecuado –
- Esta bien… solo que ahora me moriré de la curiosidad – ambos reímos de su mal chiste.
-Señora… perdón por interrumpir – una voz nos sacó de nuestra conversación.
- Que no me digas señora… que pasa Marlo –
- Perdón Eléa… bueno es que ya que llegó, encontramos algunas cosas que a lo mejor quisiera revisar –
- Acaba de llegar y ya la atosigan – dijo Etel.
- No, esta bien, iré en un momento – Marlo asintió y se retiró.
- Al parecer ya tenemos trabajo que hacer – me dijo Etel. Salimos de ahí, subimos y nos dirigimos a la oficina. Ahí estaban apiladas como veinte cajas grandes. Etel y yo nos quedamos mirando.
- ¿Qué es esto? – le dije a Marlo que estaba apilando mas cajas.
- Mientras limpiaban los sótanos se encontraron estas cajas arrumbadas, tienen el sello Vulturi así que decidimos esperarlos para abrirlas – cuando acabó de hablar mas guardias entraron con tres cajas de madera, tenían candado y el sello Vulturi grabado arriba. Seguramente eran reliquias adquiridas por Aro, cuando se aburría de ellas nos las mandaba.
- Creo que hay que empezar, supongo que nada de esto está documentado ni registrado, así que Etel, empecemos – me miró con cara de pocos amigos.
- ¿Tiene que ser ahora? Quisiera ir con mi esposa –
- Hayy!! Otro… esta bien ve, yo me iré a cambiar mientras tanto – Yeray también se retiró a su habitación. Era el único que no había encontrado pareja aun.
Fui a recorrer el palacio, mientras lo hacia me ponían al corriente de lo que había pasado. Varias horas más tarde, regresamos a la oficina, y nos dimos cuenta de que había el doble de cajas. Así pasamos varios días leyendo los documentos, discutiendo y decidiendo que documento era importante y cual no. Hasta que un guardia nos interrumpió.
- Nos reportaron que unos neófitos están siendo descuidados y han matado a plena luz de día, ha habido reporte a la policía de unos asesinos sueltos –
- ¿Aro ya lo sabe? – les pregunté. Negaron con la cabeza.
Etel y yo nos miramos y sonreímos.
- ¿Dónde hay que ir? – pregunté.
- ¿Lo atenderás personalmente? – me preguntó Etel.
- ¿Por supuesto, que creías? –
- Nada, solo que creí que habías perdido el toque o no te querías ensuciar las manos – solo bufé y fui a prepararme. Antes de retirarme le dije.
- Además tengo que alimentarme –
- No se como puedes tomar sangre de vampiro, no está caliente – hizo cara de asco. Me reí y seguí mi camino.
Estuve lista en unos minutos y nos dirigimos a los autos. Encontramos el rastro a unos 25 kilómetros al norte de la cuidad, pero se esparcía. Nos encargaríamos primero de este rastro y luego nos dirigiríamos a los demás.
- Aquí bajamos – detuvieron el auto, y caminamos, seguimos el rastro hasta una casa abandonada.
- Típico cliché de las películas – me reí ante el comentario de Yeray.
- ¿Quieres guiar? – le dije.
- ¿En serio? – asentí. Era la primera vez que Yeray guiaba, no tenia más de 10 años con nosotros, así que no contaba con mucha experiencia.
Entramos en la casa y Yeray nos dijo a donde ir, me toco quedarme con el, por si algo salía mal. Encontramos a un par de vampiros neófitos, estaban bastante confundidos, uno de ellos se lanzó contra nosotros, corría bastante rápido, no me di cuenta cuando me lanzo contra la
pared, reaccioné segundos después, estaba como aturdida, y Yeray estaba en el techo como levitando. Giré un poco mi cabeza a la izquierda, y vi al otro vampiro que lo miraba concentrado. Los demás de la guardia llegaron en ese momento, nos miraron confundidos, jamás me habían visto caer.
- Supongo que ¿no se quedarán ahí parados verdad? – dije un poco exasperada.
Negaron con la cabeza, de inmediato el par de vampiros corrieron, yo aun seguía aturdida y Yeray yacía en el suelo, ya no había quien lo hiciera levitar, me miraba sorprendido.
- ¿Te encuentras bien? –
- Bueno sigo un poco aturdida… eso no me lo esperaba –
Los otros de la guardia habían acabado con los vampiros que nos atacaron.
- Creo que deberíamos regresar al palacio, tenemos que planear mejor nuestra estrategia –
- Esto ya es personal –
- tenemos tiempo Eléa –
- Yo no, Edward e Isabella regresan en dos semanas de su luna de miel, y tengo que estar allá –
- Entonces déjanos encargarnos de esto –
- No, tú regresa, yo seguiré el rastro –
Me di la vuelta y seguí mi camino.
- Voy contigo –
- No, Etel, regresa – dije tajantemente.
- No te dejaré ir sola –
No le hice caso y seguí el rastro. Me di cuenta que me seguía a lo lejos, oí mas pasos cerca de el así que supuse que toda la guardia que nos había acompañado, decidió ir también. Caminamos bastante, el otro grupo de neófitos no debería de estar lejos, Marlo era buen rastreador, no mejor que Demetri pero nos era de mucha ayuda, por el rabillo de ojo vi como me adelantaba a velocidad vampírica, supuse que había detectado a los neófitos. Corrí para seguirlo, los demás me imitaron, llegamos luego de unos 20 minutos de correr, no eran muchos, podríamos con todos. Tenía mucha sed así que fui la primera en atacar, agarré al más próximo, y sacié mi sed. Mis compañeros terminaron con los demás, y nos encaminamos de regreso al palacio. Llegamos en los autos.
- ¿Qué poder habrá tenido ese vampiro que te tumbó tan fácil? –me dijo Etel.
- No se, pero ya no importa, no existe mas -
Llegamos a la oficina y vimos el desorden de las cajas. Etel me miró y suspiró. La esposa de Etel llego en ese momento.
- Eléa, ¿podría hablar contigo? –
- Claro – me salvaría de archivar ese desorden al menos por unos instantes.
- Creo que deberías regresar a Forks, tengo un mal presentimiento – el poder de Alena era el de sentir cuando algo andaba mal, aunque no sabia exactamente que era lo malo, sabia de donde provenía.
- Llamaré a ver que sucede – se retiró y fui al teléfono.
- ¿Bueno?¿Carlisle?... solo quería saber si todo estaba bien, si no para quedarme aquí una semana mas o regresar de inmediato a Forks –
- Oh… hola…to-do esta bien… no te preocupes quédate allá unos días mas disfruta tus vacaciones – Oh no, dudó, algo andaba mal.
- Muy bien Carlisle, me quedaré una semana más… hasta luego –
- Si esta bien, adiós – se escuchaban voces de fondo… ¿ese era Eleazar?
EMMETT POV
Tenía mas de dos semanas que Bella había sido transformada y unos días que nos habíamos enterado que los Vulturi habían tomado la decisión de matar a Rennesme. Habíamos estado contactando a nuestros amigos para que nos ayudaran con este asunto, realmente estaba preocupado, no tenia tiempo para pensar en bromas. Alice se había ido junto con Jasper y no sabíamos nada de ellos. Bella estaba extraña; Edward, preocupado; Rosalie ocupaba todo su tiempo en Nessie yo trataba de encontrar mas nómadas, y había veces que mi esposa me acompañaba. Un timbre de teléfono me saco de mis cavilaciones. Mi padre contestó.
- Oh… hola…to-do esta bien… no te preocupes quédate allá unos días mas disfruta tus vacaciones – su semblante cambió, con esta llamada - Si esta bien, adiós –
- Papá, ¿Quién era? – pregunté. Edward se sentó junto a Bella en el sillón, tomando su cabeza en sus manos, algo andaba mal.
- Era Eléa –
Mi madre se llevó las manos a la boca, de sorpresa. Nos habíamos olvidado por completo de ella. y era un problema gravísimo.
Continuara…
Siii matenme me tarde en subir… matenme si quieren pero lean y comenten besos
