¿Hace cuánto que no actualizaba este fic? Lo cierto es que entre los exámenes y que me he volcado más en mis otras historias, lo he dejado un poquito abandonado, pero aun así, intentaré subir un drabblecito siempre que pueda. Capítulo dedicado a Pam Blue Jones, que fue quien me hizo saber de esta ley.
La ley se aplica en todo el país.
Disclaimer: Hetalia pertenece a Hidekaz Himaruya y Kinder Sorpresa es un producto de la casa Ferrero (sobra decir que Ferrero tampoco me pertenece. Soy una española de 17 años, ¡¿cómo voy a poseer una empresa italiana creada en 1946?).
Estados Unidos tenía la tarde libre y decidió que la mejor manera de emplearla era despanzurrarse en el sillón a ver la tele y comer ganchitos.
Tras dos horas empezó a hartarse de lo salado, así que fue hasta la cocina a coger algo dulce. Abrió la nevera y fue buscando algo que le apeteciese.
"Hum… ¿una tableta de chocolate?...Nah, no me apetece una tableta entera, y es que dejármela a medias me da pena… ¿Natillas?...No, me apetece algo sólido…"
Y siguió sumido en sus dudas hasta que divisó lo que parecía ser un huevo envuelto en papel de colores.
-¡Bingo!
Cogió el huevo de chocolate y regresó al sillón a seguir viendo la tele.
Desenvolvió el huevo y le dio un mordico, encontrándose una cápsula de plástico en su interior.
-¿Qué es esto?
Cogió la capsulita y se puso a observarla detenidamente. Cualquiera que hubiese visto su cara de concentración habría creído que el americano se estaba devanando los sesos en darle solución a una complicadísima e irresoluble ecuación matemática, pero los que le conocían bien sabían que en el interior de su cabeza sólo había un desierto con un par de arbustos secos rodando.
Tras unos minutos de someter a intenso examen el botecito de plástico, decidió que quizás sería una buena idea abrirlo, y eso hizo.
En el interior de la cápsula había una pequeña y sonriente ranita con patines de hielo.
Estados Unidos extrajo la ranita con cuidado y, de nuevo, se paró a examinar lo que tenía entre sus dedos.
-¡Claro! Seguro que es una de esas figuritas de azúcar que ponen en los pasteles…
Y, sin pensárselo un momento, se la metió en la boca. Removió la figurita en la boca, esperando que el supuesto azúcar empezase a disolverse en su saliva.
De repente, su teléfono empezó a sonar y el pobre muchacho se llevó tal susto que, sin querer se tragó el juguetito. Pero, la rana traidora, en vez de ir a su estómago, se quedó en su garganta, impidiéndole respirar.
Estados Unidos se puso muy nervioso, se levantó y empezó a dar vueltas por el salón mientras tosía ruidosamente para intentar sacarse la rana de la garganta. Pero ésta no salía.
Fue corriendo a por un vaso de agua, pero fue peor el remedio que la enfermedad, ya que ni pasó la rana, ni pasó el agua, y casi se ahoga por partida doble.
El teléfono seguía sonando y Estados Unidos, desesperado, se tiró al suelo y siguió intentando expulsar la figurita tosiendo. Se metió los dedos en la boca y, tras unas arcadas y unos golpes en el pecho, por suerte, consiguió tragarse la ranita y su sufrimiento acabó al fin.
El rubio respiraba agitadamente y el teléfono dejó de sonar. Quien quiera que fuese el capullo que casi le provoca la muerte por asfixia no volvió a llamar más.
Al día siguiente Estados Unidos se presentó ante el senado para pedir una denuncia gubernamental a la empresa Ferrero.
-¿Por qué?- le preguntó uno de los mandatarios.
-¡Son muy peligrosos! ¡Alguien puede atragantarse con el juguetito y morir de forma atroz!
Estados Unidos gesticulaba de una manera muy exagerada, intentando convencer a los presentes de sus razones.
-Creo que el Sr. Estados Unidos tiene razón -le defendió uno de los presentes- , los niños pequeños no diferencian el peligro y alguno puede meterse el juguete en la boca y ahogarse.
-S-sí eso, los niños pequeños… -El americano desvió la mirada.
Al final no se denunció a la empresa porque no querían tener problemas con el gobierno italiano pero, para darle ese gusto al Estados Unidos, prohibieron la venta de los huevitos.
Una ley de 1938 prohíbe cualquier alimento que contenga juguetes en su interior.
Perdóname USA por hacerte sufrir tanto... Y diréis: Si la ley está enfocada hacia los niños, ¿por qué no lo has hecho con ChibiUSA? Pues porque así tenía más gracia, además US es tan inocente y bobalicón a veces, que parece un niño pequeño.
Por cada review que no dejáis, un niño muere atragantado por una rana en patines...
