Hace bastante que no actualizaba este fic, ¿se acuerda alguien de él?
Esta ley salió hace poco (puede que dos mese o por ahí), por eso decidí escribirle un drabblecico.
Disclaimer: Hetalia pertenece a Hidekaz himaruya, yo me llamo Elena, ergo Hetalia no me pertenece.
~NEW JERSEY~
Estados Unidos salió de la tienda de telefonía embargado por la felicidad. No dejaba de mirar embelesado el objeto que tenía entre las manos: un móvil de ultimísima generación. El rubio acababa de comprarse un móvil nuevo. A pesar de que su viejo móvil no tenía ni medio año, el muchacho siempre deseaba estar a la última en cuanto a tecnología se refería, ya que eso le fascinaba.
Andaba sin apartar la vista del teléfono. No podía esperar más, deseaba estrenarlo de una vez, por lo que buscó al primer nombre de su agenda para enviarle un mensaje.
"TO: Australia
Message: I HAVE A NEW CELL PHONE! \(^O^)/"
Y envió el mensaje.
Pero no podía quedarse ahí. Todavía quedaban muchos países en el mundo al que darles tan magnífica noticia.
Siguió buscando a más destinatarios en su agenda mientras caminaba despreocupadamente por las calles de Nueva Jersey.
Llegó a un paso de cebra y, como estaba tan concentrado en su tarea, ni siquiera se paró a mirar si pasaban coches. Llegó al otro lado de la acera sin advertir el ruido de los claxon y de los frenazos que había provocado en su cruce por el paso.
Siguió ensimismado con el telefonito, hasta que, en su despiste se chocó con una chica que parecía llevar prisa, tirándola al suelo.
-¡Gilipollas, mira por dónde vas!
Pero el autodenominado héroe ni se paró a ayudar a la chica, ni se molestó en responder sus gritos de indignación, simplemente siguió escribiendo mensajitos.
¡No iba a dejar que ningún país se quedase sin saber lo de su móvil nuevo!
Mas cuando había llegado a la letra G de su agenda, algo se cruzó en su camino. Algo muy grande. Que se estampó directamente en su cabeza e hizo que se callera al suelo, haciéndole soltar un grito que era una mezcla entre un ladrido y el llanto de una niña.
-¡Joder!
Estados Unidos se sobó la cabeza y se levantó enfurecido a enfrentarse contra su atacante, que resultó ser una farola.
Algunas personas se habían parado a mirarle y se reían por lo bajini, lo que hizo que el americano enrojeciese y se fuese de allí a paso rápido.
Como en otras ocasiones, Estados Unidos fue a quejarse de la situación que había vivido a las altas esferas del estado. El rubio no pensaba dejar que las cosas quedaran así, ¡ese maldito alumbrado público no sabía con quién se estaba metiendo!
-¡Las farolas están mal puestas! ¡Está en medio de la calle!
El responsable con el que estaba hablando le miro extrañado.
-¿E-en medio de la calle? ¿Qué dices?
Estados Unidos explicó detalladamente la situación. Entonces todos comprendieron, y le mandaron a freír espárragos. Al parecer ya estaban hartos de que los ciudadanos se quejasen a la administración de sus propias torpezas.
Al final, hartos de que todos los días alguien sufriera un accidente por ir mandando mensajitos, decidieron prohibirlo.
En Nueva Jersey prohíben enviar mensajes mientras se camina.
Al parecer ha habido unos cuantos accidentes por ir enviando mensajitos, así que, estimados lectores, ya sabéis, nada de distracciones mientras se camina y mucho menos si se va a cruzar la acera.
Esta vez me ha sido incluso más corto que de costumbre... ¿Qué tal me ha quedado?
